Hoy

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Autor: jose.moreno.losada_933
El papa, la política y la biblia
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José Moreno Losada | 13-11-2016 | 11:56| 0

Ante le nuevo presidente Americano, la prensa busca el pensamiento del Papa Francisco y lo que opina de esta situación. Parece como si se tratara de una cuestión personal, pero en realidad es una cuestión más amplia que se enmarca en la relación entre el cristianismo y la política. Cuál es el lugar y el modo de los cristianos ante el mundo actual, qué papel les toca asumir y con qué claves se sitúan desde su fe ante el momento actual. En este sentido es interesante acercarnos a las claves bíblicas que han de estar de fondo de un planteamiento cristiano ante la realidad política hoy. Aportemos elementos posibles de esa reflexión.

¿Qué está pasando? ¿Otro mundo es posible?

Da la sensación de que…

- Izquierda: el fracaso del “socialismo real” desde la caída del muro de Berlín. ¿No hay alternativa al capitalismo? Da la sensación de que se ha perdido la esperanza de la izquierda con todas sus esperas: fin de la pobreza, igualdad entre los seres humanos, estructuras económicas que aúnen liberta y justicia, creación de un mundo solidario.

Derecha: El capitalismo se ha puesto al servicio de la satisfacción de deseos individuales, que nunca podrán ser satisfechos.

- Un solo Dios: el mercado. Se defiende que el mercado dejado al albur de sus propias leyes genera más riqueza social que el capitalismo mixto regulado por el Estado. A la política se le ha despojado del carácter de acción que podría producir un cambio hacia algo mejor. Ha desaparecido la esperanza de un cambio de naturaleza política. La política sólo es lugar de estancamiento, tanto para los liberales que querrían reformar fuertes y rápidas para la eficacia del mercado, como para los de izquierda que no ven posibilidad de alternativa por ningún lado.

Ante la realidad al Cristiano no le queda otro instrumento de reflexión de fundamento que la historia de la salvación y la realidad del proceso histórico bíblico, desde ahí descubre unas claves que pueden sin iluminadoras e inspiradoras del hoy. Claves que valen para el Papa y el cristiano de a pie que en su vida diaria ha de tomar postura y decisiones de orden social, económico, político, cultural y religioso. Veamos claves fundamentales a tener en cuenta.

CLAVES BÍBLICAS:

- Ningún sistema político es el más acorde con el sueño divino. Sólo dos constantes para analizarlos todos: la Alianza de Dios con su Pueblo y el sufrimiento de los más débiles. La soberanía de Dios que relativiza toda forma de poder y la preocupación divina por la suerte de los más indefensos marcan la hoja de ruta de la “política bíblica”.

- Enseñanzas bíblico-políticas:

- El sueño de las promesas: Dios siempre trabaja prometiendo en referencia a deseos profundos, por muy lejos que se estuvieran de ellos. Moisés tuvo el gran trabajo de ideologizar al pueblo, fue lo más duro pero lo más necesario para que se produjera la liberación. Rearmarnos ideológicamente: sí hay ideologías y debe haberlas. NO hay neutralidad, no son iguales las izquierdas que las derechas, no deben serlo.

- Liderazgo y gestión: Política y religión necesitan dotarse de estructuras de resistencia que alimenten la permanencia de liderazgo que marca la meta final de la tierra prometida y la gestión que organiza las etapas del camino, en medio de la dificultad. Generar y potenciar liderazgos, acompañarlos y fortalecerlos, que sigan avanzando en deseos y promesas dignas. A Moisés se le pide que se organice con otros para que no deje de ser lo que él tiene que ser, avanzadilla con el cayado de una esperanza que está más allá del puro maná.

- Soñar despiertos: En un mundo de tecnología y éxitos, se nos llama a deslindar sueños, utopías, de la verdad y de la mentira. Las promesas del mercado y de las promesas divinas. La preocupación por el sufrimiento ha de ser clave de discernimiento de los sueños y las promesas que son del evangelio para el mundo: “la suerte de los huérfanos y las viudas actuales”. Una escatología situada denuncia una iglesia acomodada, que se afana con la postmodernidad para resolver sus angustias existenciales. La preocupación cristiana no ha de ser la finitud o el nihilismo filosófico, sino la injusticia y el sufrimiento del inocente. Nuestro reto que los pobres estén en el centro de la política. No nos basta con recordar las bondades del bien común. Además fieles a Dios queremos promesas que estén referidas a la liberación de sufrimientos concretos que están aconteciendo hoy. Estamos convencidos de que hay ricos porque hay pobres, no podemos consentir que los ricos sean más ricos porque consiguen que los pobres sean más pobres, como está ocurriendo en esta crisis.

- Ni un pobre vendido por un par de sandalias: González Faus distingue entre una “izquierda económica” comprometida en la defensa de los derechos primarios del ser humano: alimentación, vivienda, salud y educación dignas, y una “izquierda cultural” preocupada por la satisfacción de deseos individuales propios. Los privilegios de las élites nos han hecho olvidar los derechos humanos de los pobres en nuestras sociedades y en el mundo. La sociedad se ha tenido hacer cargo de las reivindicaciones de los últimos y los pobres porque los políticos profesionales se han olvidado de los descalzos de nuestro mundo.

- La historia es transformable, no está predeterminada. Avanzar por los caminos de los pequeños signos que hacen esperar contra toda esperanza. Ese es el programa del Reino que viene por los signos y señales que se dan con los ciegos, los cojos, los pobres… Crear condiciones de posibilidad de algo nuevo en personas concretas, en contextos sociales, familiares, educativos, políticos. Se trata de ir forzando, también políticamente, la realidad hacia donde marca el sueño de la esperanza cristiana, con las claves escatológicas del Reino. Un forzamiento que es transformador y conquistado desde una esperanza activa, protagonizada y liderada.

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¿DESAGRADECIDOS O AGRACIADOS? ( Ante los comas etílicos de preadolescentes)
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José Moreno Losada | 10-11-2016 | 11:11| 0

 

Muerte y vida ante nosotros y nuestros jóvenes

De vez en cuando nos sorprenden noticias de destrucción de vidas que nos ponen en vilo y nos desconciertan. Me refiero a muertes como la de la preadolescente de doce años  por coma etílico. Noticias que pueblan de interrogantes a los padres que tienen hijos en esa edad y que a mí no me queda indiferente e imagino que a nadie.

Somos muy desagradecidos

En nuestras sociedades se nos ha dado todo, nos sobra de todo, pero hay algo que falta, algo muy profundo: el agradecimiento. Somos muy desagradecidos, sólo eso puede explicar la vorágine de un mercado que se implanta con su filosofía del consumismo y nos destruye a los mayores, pero avanza y se lleva también a nuestros niños y nuestros jóvenes. Sí,  el botellón es uno de los signos, en los que los niños juegan a ser mayores, a consumir como criterio de bienestar y de felicidad por encima del bien ser. Cuando los corazones  humanos se llenan de ese deseo de tener, de poseer, de parecer, de gozar, sin más claves ni espíritu alguno,  se rompe el corazón de lo humano y nos hacemos sordos a la invitación de la vida. Por ese camino nos amenaza y nos destruye la avidez de un consumo de vida superficial que  nos impide entrar en la interioridad de lo humano donde se asienta la base de la verdadera felicidad. Nuestros niños y jóvenes, quizá  fieles a lo que les representamos los mayores, viven en la esperanza de lo inmediato, con luces cortas, absolutizando el momento y el placer posible, la riqueza y la posesión como lugar de realización. Cuando eso se da, la invitación del Maestro de Nazaret cae en saco roto, su propuesta de felicidad encuentra oídos sordos, incapaces de ilusionarse y trascenderse en la esperanza de un corazón que cree que el amor es el camino de la salvación.

El camino de la felicidad y la gracia

Es cierto que las encuestas nos dicen que nuestros jóvenes no son muy felices,  pero que, por contra, los jóvenes españoles que en sus vidas dedican tiempo libre a ser solidarios y hacer cosas por los demás, son los que mayor grado de satisfacción tienen en sus vidas y difícilmente caen en adicciones y sometimiento de alcohol, drogas, etc. Sí, que los que están llenos y han descubierto el banquete de la vida auténtica,  no pordiosean su felicidad en puertas de un mercado de superficialidades que les cobran la vida por breves momentos de felicidad pasajera.Pero los niños,  y los jóvenes, son espejo de la realidad social en que nos movemos, el papa Francisco nos lo dice con claridad: “Entre los componentes sociales del cambio global se incluyen los efectos laborales de algunas innovaciones tecnológicas, la exclusión social, la inequidad en la disponibilidad y el consumo de energía y de otros servicios, la fragmentación social, el crecimiento de la violencia y el surgimiento de nuevas formas de agresividad, el narcotráfico y el consumo creciente de drogas entre los más jóvenes… algunos de esos signos  son al mismo tiempo síntomas de una verdadera degradación social, de una silenciosa ruptura de los lazos de integración y de comunión social”.

Decrecer para crecer, agradecer para vivir

No hay duda de que, en medio  de esta degradación social, la llamada profética  y evangélica  nos presenta un camino de esperanza que viene por los últimos de la historia, es en los más pobres y sencillos del mundo donde está la clave del verdadero banquete de la vida. Estamos llamados a decrecer para crecer, a adentrarnos en el espíritu para poder acoger la  palabra que nos trae la vida, a iniciarnos en una fraternidad que nos libera y nos realiza en caminos de austeridad compartida y de amor celebrado, donde lo poco es mucho y lo mucho no nos satisface. Hay un banquete de ilusión y de amor que está por los caminos, las calles, las plazas, la vida de cada día. Ahí está el verdadero alimento. A la vida se llega  por la entrega, sólo el que esté dispuesto a perder, a entregarse, se ganará, y tendrá el tesoro que nadie ni nada lo puede quitar. Ahora es el momento de la gracia, ahora es el momento de lo profundo, ahora estamos siendo llamados a no quitarles la vida a nuestros niños y jóvenes, sino a alimentarlos con la verdad de la gracia. Tenemos un reto: “no desgraciar la gracia” El banquete  del amor y de la vida está preparado, hay  quien lo sirve: “Tomas y comed todos de El”

José Moreno Losada

 

 

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Resucitaremos
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José Moreno Losada | 06-11-2016 | 10:23| 0

Escatología Cristiana

En estos últimos domingos del año litúrgico de la Iglesia, en el otoño de lluvia y siembra, los creyentes escuchamos en los domingos lecturas evangélicas de corte escatológico. Nos van alumbrando el sentido de la viday la esperanza de Aquél que ha muerto y ha resucitado, de Jesús el de Nazaret que pasó haciendo el bien. Vivir con norte o desnortado  es un reto acuciante para la humanidad en estos momentos. Hay gritos desde la ecologìa, desde lo ético, lo justo, lo excluido y descartado, gritos  que nos revuelven interiormente y no invitan a responder con claves de ultimidad. Se trata del sentido de la vida y de la realidad. La escatología cristiana ofrece un horizonte de vida y de verdad, por el camino de la historia y de la vida de lo sencillo, una historia que está en nuestras manos pero que está llamada a realizarse en claves de vida eterna, de paz y de justicia. Nos toca seguir buscando el camino, sabiendo que Dios no es un Dios de muertos sino de vivos. Hoy al proclamar este evangelio escatológico en la residencia de los mayores en la granadilla , no hemos podido por menos que repetir nuestro slogan favorito: “Aquí no hemos venido a morir sino a vivir”

RESUCITAREMOS¡

Ya es imparable, no tiene vuelta atrás. El Espíritu del resucitado se mueve donde quiere y el Reino avanza en lo oculto y anónimo de la historia como  un grano de trigo, como la levadura en la masa, como la sal en guiso, como la brisa en la noche. Sólo nos toca ser testigos de su encuentro con nosotros, dejarnos sorprender por la fuerza del resucitado en el camino de la historia, para poder comprender que, en lo más diario, él viene y nos deja que le abracemos y nos habita haciendo que arda nuestro corazón ante la vida y los hermanos que nos rodean. Resucitar es sentir el ardor del amor en lo profundo de nuestras vidas, el que se realiza cada mañana cuando nos levantamos para seguir construyendo la ciudad, la casa del mundo, haciendo de la ecología una economía de la fraternidad, buscando que a nadie le falte el pan de la justicia ni el agua de su dignidad. Nuestros hermanos se encontrarán con Él cuando nosotros, haciendo arder la tierra, le llevemos la noticia de que son queridos como hijos únicos en el Hijo, y se lo hagamos creer en nuestra propia generosidad como desbordamiento de su gracia y de su encuentro con nosotros.

Ya no hay temor, sino aleluya

Se ha terminado el tiempo de los temores ante un poder infundado que atemoriza el corazón de los sencillos en una dinámica de juicio que se impone y que no salva. Ahora somos nosotros mismos  los que tememos no sabernos dejar amar por el que da la vida  entera a favor nuestro. Ahora estamos seducidos porque la piedra, que se rechazaba por inútil y débil en la cruz, se ha hecho angular y sólo puede salvarse lo que transita por la senda de la misericordia entrañable de nuestro Dios que nos ha visitado de lo Alto. Ahora tenemos un buen pastor que huele a ovejas y las ama, por eso no tenemos ningún miedo, solo cariño, amor, confianza y la ilusión de que un día seremos como El.  Y entonces, solo entonces, tendremos la alegría definitiva. Ahora  queremos grabar el aleluya como un sello en el corazón y no olvidar que tu amor es más fuerte que la muerte, que ni los ríos ni los mares podrán anegarlo, y que si alguien quisiera comprarlo  ser haría despreciable.

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Niños con brújula interior
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José Moreno Losada | 04-11-2016 | 10:24| 0

Niños con brújulas, con norte de santidad Seréis santos…

Soy un convencido de que Dios nos da un trozo de pan resucitado cada día, en medio de la vorágine del vivir diario, para seguir manteniendo la esperanza y no perder el norte. Ayer lo viví por la tarde en el entorno de la parroquia, con una actividad preparada con y para los preadolescentes.

Los preadolescentes

Todo sabemos que es una edad que tiene su intríngulis, cuando terminan la primaria y acceden a la secundaria, no sabemos bien cómo acertar. En la comunidad parroquial nuestra no deja de ser un interrogante que nos lleva años de trabajo, pues se mantienen  catequéticamente tres años, a encuentro semanal, con el norte de la celebración de la primera comunión, pero después se da la desbandada, se desnortan. No conseguimos un proceso que les seduzca y les anime.

Este año, animado con padres interesados,  especialmente Paco y José Miguel, estamos intentando algo nuevo y distinto. Iniciar un proceso de pedagogía de la fe, que pase por la acción, en el que ellos comiencen a ser verdaderos protagonistas de lo que creen y de lo que hacen, a su estilo y modo, acompañados con ilusión y paciencia con nosotros. De ahí van saliendo estos trozos de esperanza y de resurrección desde nuestros preadolescentes y ahí se sitúa ese momento de ayer en el que salí esperanzado y motivado por ellos y su alegría participativa, con un verdadero protagonismo. Hablamos de que estamos creando una asociación de chavales para chavales, después ya veremos dónde se insertan, según sus procesos,  a nivel de movimientos apostólicos eclesiales.

Tropa solidaria de Ntra. Sra. De Guadalupe

“Tropa solidaria de Ntra. Sra. de Guadalupe”, así se autodenominan una docena de preadolescentes que el curso pasado, en Mayo, celebraron por primera vez la Eucaristía participando en la mesa de la comunidad eclesial. Ellos mismos se han encontrado, han escrito y comunicado a sus compañeros el interés por volver a juntarse y a caminar juntos. Ahora no lo hacen porque busquen llegar a una celebración sino porque quieren compartir juntos un camino, quieren asociarse y programar un itinerario en el que ellos sean protagonistas y lo están siendo.

Dar, ayudar y compartir

El lema síntesis de lo que deseaban al asociarse era muy sencillo: “Siempre listos para dar, ayudar y compartir”. Además con sus ideas y su arte han ido hasta confeccionando su escudo-símbolo, que me ha gustado tanto, y me identifico tanto con él, que  lo he puesto como foto nick en las redes. Me alegra iniciar el proceso con este protagonismo tan claro de estos chavales.

El norte y la santidad.

Hoy tocaba celebrar la fiesta de los santos, la santidad, la alegría que produce la bondad de Dios en los corazones de los hombres. La santidad ha de ser nuestro norte y así ha sido en la dinámica preparada por un padre, Paco, que a través de brújulas, enseñándonos  a buscar con ellas, nos ha llevado a distintos puntos del parque del bioclimático,  en los que nos encontrábamos las figuras de santos concretos: Francisco Javier, Teresa de Calcuta, Tomás de Aquino, Juan de Dios, Isabel de Portugal… En cada uno de ellos hemos descubierto claves de santidad. Ya están motivados para la próxima sesión: ¿Dónde está el norte de nuestra santidad personal?  ¿Qué es ser santos? ¿Podemos y queremos serlo? ¿Nuestra asociación nos puede ayudar a santificarnos? ¿Nuestro lema es lema de  una tropa santa?…

Al final hemos terminado comiendo nuestros higos, castañas, nueces, con casamientos… Como veis no luchamos contra nada, otras fiestas o nombres, sólo nos preocupamos de profundizar en la grandeza de lo que tenemos, nos empeñamos en unir santidad, alegría, gozo y entrega.

Seguiremos… “Si quieres, vente con nosotros”

Cuando estábamos en la actividad, Abel, muy inquieto y bastante autónomo, me ha gritado y me ha llamado: “Pepe, Pepe… allí está Joaquín que estaba en mi grupo. Dile que venga a nuestra asociación”.  El niño se ha acercado le hemos hablado sobre la carta enviada, ha dicho que la ha recibido, que lo hablará con su madre y si quiere se apuntará. A los tres minutos venía a apuntarse y meterse en la actividad, ha disfrutado como el primero. No he podido menos que acordarme del Papa Francisco, una Iglesia en salida… una parroquia en el parque del barrio, llamando allí donde ellos juegan y son. Ellos mismos apóstoles de ellos mismos, con la alegría del evangelio y las ganas de  ser ellos mismo. Ahora toca seguir, sin desaliento, animarlos, acompañarlos. Ojalá más padres se coimpliquen, ojalá más preadolescentes se unan y les prestemos un verdadero servicio para su protagonismo y su grandeza en la generosidad, que favorezcamos su santidad. Estamos convencidos que lo que más felices les va a hacer no es su currículum sino su generosidad y grandeza interior, vamos a trabajar por ellos y con ellos. Para que sean santos. A mí no hay duda de que ayer me santificaron.

Y en la noche se me cae el alma, cuando  a la vez que he escrito este artículo, me lleg la noticia de una niña de 12 años que ha muerto en Madrid por causa de un coma etílico. Sufro y me reafirmo en el trabajo pastoral a favor de los preadolescentes, para que sean protagonistas de sus vidas, sin necesidad de entrar en los vicios de los mayores para ser mayores.  Y me satisface enormemente, la reflexión que hace  nuestro amigo Carlos Pajuelo, en su escuela de padres desde su blog, donde llama a darnos cuenta del peligro de que nuestros preadolescentes y adolescentes jueguen a ser mayores, sin el cuidado y la educación de los mayores: http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2016/11/04/los-ninos-que-jugaban-a-ser-mayores/

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De los difuntos y las cenizas
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José Moreno Losada | 01-11-2016 | 8:40| 0

“Ad resurgendum cum Christo”

Cercanos a la commemoración de la liturgia católica en torno a la oración por los fieles difuntos, se ha publicado un documento católico  acerca de las costumbres que se van incorporando para la inhumación de los cadáveres. Sobre todo desde que se va extendiendo la práctica de la cremación y el uso de las cenizas de los finados. Me ha parecido conveniente hacer una reflexión sencilla sobre los puntos relevantes de dicho documento, que va dirigido, como es natural, a los católicos creyentes y practicantes, a los que le interesa la reflexión y orientación de la Iglesia católica.

“De la anécdota a la norma”

“Para resucitar con Cristo”: bonito título para un documento cristiano al recordarnos dónde está el horizonte de vida para nosotros, los que creemos en Jesús de Nazaret, el hombre que pasó por la vida haciendo el bien, el crucificado que, tras ser sepultado, fue resucitado. Pero está visto que nuestro mundo busca la polémica y, a veces, hasta la gracia de cualquier posibilidad periodística.

Anécdotas y casos

Recuerdo dos anécdotas sencillas y graciosas, una lejana en el tiempo y otra muy cercana. En mi pueblo, Granja de Torrehermosa, ha habido personas entrañables y muy ligadas en afecto al terruño. Uno de ellos fue el querido Pascasio que, desde su emigración a Madrid, siguió con el alma pegada a nuestro pueblo y, en su jubilación, dio la vida por darle realce en todos los lugares. Comentaban que su deseo era que, al morir, sus cenizas fueran extendidas desde lo alto –no sé con qué medio– por nuestras tierras. La gente, al morir este paisano, decía que a ese terrerno habría que ponerle coto porque, si no, al comer las ensaladas de lechuga, no íbamos a saber si nos estábamos comiendo también a Pascasio.

La otra es de ayer. Mi amigo Diego, me manda un whatsapp, en el que me escribe: «Mi mujer dice que, de ninguna manera, cuando yo muera voy a seguir en casa, que ya está bien; y ahora se ve que mi hijo, que recientemente ha estado en Roma, ha conseguido que el Papa saque esta norma de que por los campos tampoco. Así que, por narices en el camposanto…».

Creemos en la resurrección de los muertos

Fuera de bromas, lo que plantea esta nota orientadora es bastante sencillo. Quiere decir que la idea más básica es que las cenizas del difunto, por regla general, deben mantenerse en un lugar sagrado, es decir, en el cementerio o, si es el caso, en una iglesia o en algún lugar con jurisdicción eclesiástica. ¿La razón? Los cristianos hemos heredado de los judíos la práctica de la oración y las ofrendas por nuestros difuntos, y es una formar de mantener nuestra relación viva con ellos en una comunión que va más allá de la muerte en orden a nuestras creencias. Porque éstas no son solo de inmortalidad del alma –idea filosófica¬–, sino de resurrección de los muertos. Es decir, nosotros aguardamos la resurrección universal, nueva creación que implica toda la realidad creada (naturaleza y humanidad en su conjunto), y a la que accedemos, desde la muerte, no de modo individual sino personal y colectivo.

El hombre es uno, en cuerpo y alma

Nuestra antropología no es dualista, hablamos del ser humano como realidad integral. Desde ahí viene el respeto y la consideración a los restos o despojos de nuestro cadáver. No porque sea necesario para la resurrección, en la que hablamos de novedad absoluta en continuidad con la persona, pero no con un elemento material o celular, ya muerto y transformado, cuestión claramente solventada desde los primeros momentos de la patrística cristiana. La relación con los cementerios y los modos de enterrar a los muertos ha venido más por la relación de afecto, recuerdo y el deseo de comunión en la oración. Por eso se advierte de la posibilidad de que la práctica de la desaparición de las cenizas lleve consigo el olvido, y esta orientación «puede ayudar a reducir el riesgo de sustraer a los difuntos de la oración y el recuerdo de los familiares y de la comunidad cristiana», como dice la nueva instrucción.

Repeto total a la voluntad del finado y a la liturgia cristiana

Por otra parte, ha sido un modo de mostrar respeto y veneración a los antepasados y de no olvidar la historia, muchas veces escrita en todas las culturas desde los enterramientos humanos. Al considerar este elemento material del recuerdo desde sus restos, de alguna manera nos dice la instrucción que «se evita la posibilidad de olvido, falta de respeto y malos tratos, que pueden sobrevenir sobre todo una vez pasada la primera generación, así como prácticas inconvenientes o supersticiosas». Además, lo que prohíbe el documento, con toda razón, es que los familiares de una persona que haya expresado su voluntad de ser cremado y sus cenizas esparcidas «por razones contrarias a la fe cristiana», soliciten las exequias religiosas porque le serán negadas, lo cual se entiende –no por prohibición y rechazo, sino por respeto y coherencia con el deseo y la voluntad del que fallece que debe ser respetada–. Otro tema es que la familia o la comunidad quieran rezar juntos y celebrar sacramentos en memoria de su persona, pero no las exequias frente a su voluntad.

El valor absoluto de lo humano

En el fondo, también está el deseo de expresar con esta práctica algo fundamental para el pensamiento cristiano: que es la realidad de la singularidad del ser humano en medio de todas las demás criaturas, en lo que se refiere a su dignidad y valor absoluto, para los cristianos imagen de Dios. Los cristianos, inspirados por el Evangelio, consideramos que el hombre tiene un lugar único, como ser almado y encarnado, en medio del mundo, en la historia, y no comulgamos con las ideas naturalistas sobre el círculo de la vida, donde el cuerpo humano, en su sentido antropológico, es considerado nada diferente a otra materia física. En este sentido, el Vaticano ha decidido aclarar su «posición antropológica desde esta costumbre cristiana de enterrar a los muertos y recomienda insistentemente que los cuerpos de los difuntos sean sepultados en cementerios u otros lugares sagrados».

Orar por nuestros difuntos

Por cierto, a mí no me disgustaría descansar en un columbario, en un lugar de culto comunitario y que, ante mis cenizas, otros oraran y reflexionaran «como se pasa la vida y cómo se llega la muerte, tan callando». Porque, a veces, nos matamos en el deseo de callar la muerte cuando es un lenguaje estructural de lo humano, somos mortales. De todos modos y para acabar con anécdotas, mi abuelo Maximino decía que, después de muerto, como si lo querían llevar en una caja de sardinas… Cosa que no hicimos, claro, y cada vez que vamos a su tumba, donde también están nuestros padres, mis hermanos y yo rezamos con mucha devoción y nostalgia entrañable.

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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.