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Autor: jose.moreno.losada_933
Ignacio Echeverría y la Justicia: “Creo en tu resurrección”
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José Moreno Losada | 08-06-2017 | 12:04| 0

Dolor y rebeldía: has muerto injustamente

tresEn mi oración hace días que está como un referente Ignacio Echeverría, ese joven español, que venía del gimnasio en Londres, lleno de paz y serenidad, y que al ver a un terrorista atacando a una mujer se puso a defenderla, cayendo al suelo … sin volver a saber nada de él. Hoy cuando me disponía a celebrar la eucaristía en la Parroquia de Lourdes, en Salamanca –donde me encuentro para un congreso ecuménico sobre Lutero- , el párroco Matías, me dice que acaba de enterarse que Echeverría ya ha sido encontrado y han certificado que ha muerto víctima de ese atentado. En ese momento siento dolor y cierta rebeldía, a la vez que siento la necesidad de interiorizar y elaborar esta noticia.

¿Resucitan los muertos? Una cuestión de justicia

Precisamente hoy cuando el evangelio de la liturgia diaria y ordinaria ofrecel texto evangélico en el que los saduceos interrogan a Jesús acerca del tema de la resurrección, porque ellos –ricos y seguros- no creían, entendían que la justicia divina se realizaba en el marco de la propia historia, en la tierra sin más. Jesús responde enérgico, situándose desde los profetas, en la línea de la resurrección, y hablando de que Dios es un Dios de vivos y no de muertos. Jesús era consciente de que la idea de la resurrección había surgido en tiempos de violencia y de muertes martiriales, cuando radicales habían destruido a fieles y pacíficos creyentes, ahí surgió la pregunta radical sobre Dios y la justicia: ¿hay justicia verdadera? ¿el rostro de Dios no tiene justicia? Si estas personas han sido capaces de dar la vida en su amor y en el respeto a su nombre haciendo el bien, ¿dónde queda Dios y su poder? patinandoY lo que es más fuerte, dónde queda el sentido de la vida, la esperanza, la justicia verdadera. Si no hay justicia para ellos, entonces, no la hay para nadie, no hay sentido, no hay esperanza, de nada vale el compromiso. El existencialismo ateo es el embarque del sin sentido y de la ausencia de la justicia como horizonte de una finitud sin valor, sin consistencia, con una levedad que se hace insoportable, con un estructuralismo mortal.

El inocente crucificado ha resucitado

echeverriaEn Jesús Crucificado la cuestión llega al extremo, cuando el propio justo en una humanidad de amor radical y entregado, en la cruz se hace pregunta del sin sentido, de la injusticia ganadora en apariencia, de absoluto silencio trascendente, de ausencia total de lo divino: ¿Dios mío, Dios mío por qué me has abandonado? O hay resurrección para él o no hay justicia ni sentido para nadie, o la hay para el justo sufriente o, entonces, nadie podemos esperarla. Y es en ese contexto martirial y de radicalidad donde se oye el grito de un aleluya de justicia y de esperanza: “NO está aquí, ha resucitado, id a Galilea allí lo veréis”. En la propia realidad, encontraremos razones y motivos para creer en la resurrección, hasta desde la muerte de los mártires actuales.

Tu amor, Echeverría, más fuerte que la muerte

px4Así he ido hoy a celebrar la Eucaristía, y así lo he predicado, Ignacio Echeverría hoy es la razón más fuerte que tengo para creer en la resurrección y eso por dos motivos: porque él no ha tenido miedo al peligro y a la muerte, en un contexto de terrorismo sin razón, y se ha entregado al ponerse en el lugar del débil, al jugarse el tipo a favor del otro, ahí no puedo sino leer que sigue vivo el espíritu de Jesús resucitado el que no le tiene miedo a la muerte, el que cree que el amor es más fuerte que la muerte, el que está con los crucificados de la historia; y el segundo, porque la pregunta se ha hecho radical en mí una vez más, por este Job cristificado de la historia actual: ¿no habrá justicia para quien ha dado la vida? ¿Cómo no va a haber resurrección para él, si sólo la resurrección puede hacer justicia a los justos sufrientes de la historia…? Y he consagrado y comulgado sintiendo que en el Cristo resucitado me abrazaba a ti, y te sentía glorioso, victorioso… En ti no ha ganado la muerte, ni su miedo, en ti ha ganado el amor y la vida. Tu gesto no lo podemos enterrar, aunque sí lo hagamos con tu cadáver, tu persona la ponemos en el altar y la ofrecemos al Padre, en los sentimientos puros del hijo que se entrega, Por Cristo, con Él y en Él, ahí eres eterno, tienes la vida que nadie nunca te podrá quitar, aunque hayan acabado con tu cuerpo.

Ruega por nosotros y nuestros miedos para amar

patinetesEn la noche, cuando siento la necesidad de compartir estos sentimientos orantes, pido a Dios Padre por tu familia, tus seres más queridos, pido su consuelo y la fortaleza de la fe, que la esperanza en la resurrección les pueda ayudar a superar esta injusticia terrena tan radical, le doy gracias por ti, tu vida y tu entrega, tu capacidad de amar y de arriesgar sin más cuentos ni obstáculos, y deseo que la fuerza del Espíritu que te habitó me habite a mí para vivir en el compromiso por la justicia, que nos ayude a todos a saber ponernos a favor de los débiles, frente a toda corrupción y violencia. Te pongo en la lista de los santos preferidos y musito: “San Ignacio Echeverría, ruega por nosotros”.

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TRINIDAD: “Un solo Dios, pero no un solitario”
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José Moreno Losada | 07-06-2017 | 9:19| 0

PARA LA MAYOR GLORIA DE DIOS

La imagen de Dios

mano2Los teólogos, a veces, nos invitan a «matar nuestros dioses». Se refieren, con esta afirmación, a deconstruir las falsas imágenes de Dios que hemos ido construyendo –desde nosotros mismos en nuestra vida o desde otros– en el devenir de la historia. Una de las tentaciones ha sido situar a Dios en el campo de las normas y las leyes, como un juez, más allá de las relaciones afectivas y existenciales que se han mostrado en la historia de la salvación. Esta tentación ha sido constante. Pero nada más lejos de la realidad divina, Dios se ha ido definiendo en su ser y obrar con dos claves transversales: la compasión y la misericordia, sin ira y con clemencia. Ante este Dios, el hombre desea el perdón, con confianza y sin miedo, y puede llegar a sentirse propiedad (heredad) suya.

Hoy estamos llamados a reconstruir y recuperar la verdadera imagen de nuestro Dios amoroso y compasivo que trae la salvación y la reconciliación a la humanidad, que se apropia de la humanidad por puro amor. No sólo se trata de que los ateos encuentren a Dios, sino de que los creyentes purifiquemos la concepción e imagen de nuestro Dios, y le dejemos ser como Él quiere ser y presentarse a la humanidad: como amante entregado.

La gloria de Dios

El catecismo, con buen tino, nos ha enseñado siempre que toda la creación y toda la humanidad existen para dar gloria a Dios. Sin embargo, a veces, por desfiguración de la imagen divina, se ha entendido la gloria como un poder todopoderoso al que teníamos que someternos y agradar desde el cumplimiento de unas normas; como si la gloria fuera el sometimiento del hombre criatura al Dios poderoso creador. Pero la verdadera gloria de nuestro Dios no está precisamente en la lejanía del poder, sino en la cercanía de su compasión y su amor extremado. Él, sin duda y sin descanso, se gloría en su bondad, manifestada en la historia como cuidado y ternura sobre la humanidad y la creación. Su gloria es la vida, la gracia, la realización amorosa de todo lo que Él ha creado por puro amor. Sí, lo ha creado con un amor sobrepasado, en total libertad, sin necesidad alguna; solamente para comunicar su amor.

No hay mayor gloria divina que su amor realizado en todas las criaturas. Por ello, reconocer la gloria de Dios y alabarlo no es darle algo, es acogerlo y dejarnos habitar por su compasión y su misericordia, abrirse a su gracia –que es vida para nosotros–. Allí donde un hombre es querido y camina en libertad y en gracia, allí está la gloria de Dios, porque para Él la verdadera gloria es que el hombre viva. Él recibe la gloria cuando se da, porque su gloria es la caricia que brota de la donación y la entrega.

Dios es gracia, amor y comunión

evangelioLa gracia de nuestro Señor Jesucristo: la verdadera imagen de Dios nos ha sido dada en Jesucristo, en Él hemos descubierto la donación gratuita y extrema de un Dios que no se encierra en sí mismo, sino que, por pura gracia, se abre para darse y hacerse uno de tantos, llegando incluso hasta la muerte. No hay realidad que no esté tocada por Dios y que no le afecte; en la realidad encarnada y cruci cada de Jesús de Nazaret, Dios ha asumido la humanidad y toda la creación. Todo es de Cristo y Cristo de Dios, nada le es ajeno. Graciosamente, el Creador se ha hecho criatura y su bondad es el fundamento de todo lo que es y vive. Si no lo hubiera querido y amado, no la habría creado: «Todo es gracia».

pane-spezzato-02[1]El amor de Dios Padre: la prueba evidente de esa gracia es el amor del Padre, que se derrama sobre nosotros en el amor que Él le tiene al Hijo y en el que nos incorpora a todos como hijos suyos en el Hijo. Sentirnos hijos del Padre y hermanos de Cristo, vivir en su corazón amoroso, es el reto de la espiritualidad cristiana, es el tesoro que llevamos en vasijas de barro. Como el Padre ha amado al Hijo, así nos quiere Jesús; y ese amor es el que nos habita y nos define. Somos porque Dios nos ama y vivimos en todo lo que amamos. No hay duda de que Dios sólo es amor.

La comunión del Espíritu Santo: el Espíritu nos hace clamar Abba –Padre– y, en nuestra oración filial, da testimonio de que Dios es un solo Dios pero no un Dios solitario. clavoÉl es comunión, relación, sentimientos, ternura, cuidado, protección, defensa, compasión… Su amor no tiene fin y, por eso, se adentra, en comunión, en todos los lugares del mundo y del alma humana. Dios, que es comunión, nos comulga y nos hace comulgar con su Espíritu para que tengamos su misma vida y, desde ahí, aspiremos a lo que nos ha prometido: a la Vida Eterna, a ser en Él, desde Cristo humanado, por su Espíritu. Seremos totalmente en Dios y nuestra humanidad vivirá  la comunión plena de su amor. Ahora estamos en proceso, y el Espíritu –que hace inmarcesible su latido– nos hace sentir la verdad en medio de una oración tan cristiana como sencilla: Padre nuestro, que estás en el Cielo…

Dios ama al mundo y lo salva

El poder y la fuerza de Dios está en su compasión y en su misericordia; en su amor. No hay otra definición de la Trinidad: «Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él». Y este Dios trinitario, que es gracia, amor y comunión, ora ante nosotros y, haciéndose mandamiento de ternura, te suplica: «No te cierres a mí, ábrete a mi amor… Mira que estoy a tu puerta y llamo, si me abres, entraré y cenaré contigo».

José Moreno Losada

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“Yo soy para ti, quererse es desvivirse”
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José Moreno Losada | 06-06-2017 | 12:43| 0

El espíritu del amor existe

Estoy preparando celebración matrimonial, una entre tantas, y una vez más siento el soplo del espíritu en el corazón y en los sentimientos de una joven ante el amado… y yo lo enlazo con la Palabra que será proclamada del Cantar de los Cantares… la palabra de Dios es verdadera no por que lo que dice, sino porque lo que dice sigue estando vivo entre nosotros …mirad las palabras de la amada:

“Tú eres para mí, yo soy para ti”.

“Te he elegido a ti, como mi compañero de vida, porque eres capaz de mostrarme el mundo de forma diferente, porque todos los días aprendo algo nuevo contigo, porque más que un amor de película tenemos un amor imperfectamente perfecto y estamos dispuestos a esforzarnos día a día para seguir juntos.
Me enseñaste que hablar de temas difíciles es algo que debe hacerse dentro de una relación para crecer y que enojarse no significa dejar de querer al otro.
Porque tienes ese don de que con solo un abrazo pueda mejorar mi día y que cada vez que siento que el mundo se va a acabar tú me muestras la luz al final del túnel.
A lo largo de estos años, hemos aprendido que unidos somos más fuertes, que con una mirada nos lo decimos todo, que formamos un gran equipo. Sólo necesitamos mirarnos para poder hablar. Porque eres mi mejor amigo.
¿Por qué estoy enamorada de ti?
Porque te admiro.
Porque los sueños parecen más factibles si tú estás a mi lado. Si tú eres feliz, yo también lo soy.
Porque me gusta de ti hasta cuando te enfadas.
Te gustan mis errores, mis defectos y mis virtudes, y te sobra valor para luchar por mí, porque me valoras, apoyas y motivas cuando lo necesito.
Porque me abrazas cuando nadie más que tú se da cuenta que necesito ese abrazo.
Por hacer de las noches más oscuras las más brillantes.
Por tus caricias, tus besos y tus bromas.

ASÍ ES LA FUERZA DEL ESPÍRITU:

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Pentecostés: El Espíritu de las puertas abiertas y la libertad
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José Moreno Losada | 04-06-2017 | 9:44| 0

Ahora es el tiempo de la comunidad en libertad, el tiempo de la Iglesia

pxSomos la Iglesia del Espíritu Santo, del Espíritu de Cristo Resucitado. Ahora es el momento de acabar con todos los miedos y los temores para vivir eternamente desde la confianza. En medio de este mundo, siempre tentado por un poder y una riqueza miedosos y encerrados en su deseo de seguridad, la Iglesia está llamada a abrir todas sus puertas y ventanas para que el Espíritu que ha recibido, se haga extensivo para todo el mundo y toda la creación. Ella no puede ser frontera cerrada para la libertad. Hoy, ha de abrirse al impulso del Espíritu que le dice que ha de ser «Iglesia en misión, en salida, compasiva, generosa, de perdón y sanación, de fuerza para los débiles y denuncia para los injustos y los inmisericordes», para llamarlos a la conversión de corazón.

Los retos a los que le empuja el Espíritu a la Iglesia actual – de la que nos sentimos parte viva y activa los profesionales Cristianos, así como la JEC y demás movimientos de Acción Católica-  siguen siendo los de aquel Pentecostés primero:

• Abrirse a las sugerencias del Espíritu para tener un lenguaje nuevo, una lengua de luz y de verdad, de libertad y de justicia, de coherencia y entrega radical.

Llegar al hombre de hoy y hablarle en su propio idioma, en su dolor y angustia, en su pobreza y cansancio, en su desnortamiento y agobio, para, más allá de las diferencias y las divisiones implantadas, llegar a entender a todos y ser entendida en su mensaje de amor y gracia.

• Le toca abrirse, como nunca, al lenguaje del ecumenismo y del diálogo, en la verdadera libertad y en el deseo del encuentro de lo más humano y lo más digno. Ahora no estamos para distinguirnos, sino para salvarnos; para salvarnos todos los cristianos en Cristo y todas las religiones en el amor. Nos toca amar sin fronteras y sin límites porque es lo propio de nuestro Espíritu.

• La Iglesia, en su interior, hoy como nunca, se siente impelida por el Espíritu para vivir la diversidad de dones, ministerios y funciones atendiendo al bien común, sabiendo que es un mismo Dios el que obra todo en todos. Sólo así será una Iglesia creíble.

• El mundo, hoy, lo que más necesita y pide, en todo su dolor y división, en todos sus miedos, temores y parálisis, es el Espíritu en el que todos nosotros hemos bebido.

• Pentecostés desea manifestarse hoy en todos los que hemos sido bautizados en el Espíritu de libertad, que ha vencido todos los miedos y los temores que hieren el corazón de lo humano. La Eucaristía, la liturgia de hoy, quiere prolongar el único Pentecostés del Resucitado. Por eso, una vez más, nos dará a comer su Cuerpo y su Sangre. Y así, nos da su propio Espíritu: para que no desfallezcamos en la misión y para que nuestra fuerza sea, aún mayor, que toda nuestra cobardía.

José Moreno Losada

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“Del pueblo y para el pueblo” -Un nuevo sacerdote-
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José Moreno Losada | 03-06-2017 | 11:26| 0

Sí quiero, con la gracia de Dios

francisco-oran-ordenacion-300x260Hoy, querido Quico Orán,   resonará en toda la creación un sentimiento que sale de lo más profundo de ti y que será pronunciado con sencillez y humildad en la solemnidad de tu celebración sacerdotal en la catedral de Badajoz, ante nuestro arzobispo Celso, una gran representación del presbiterio diocesano, así como una asamblea de fieles y  religiosos: “SÍ QUIERO, CON LA GRACIA DE DIOS”.

                Yo me uno desde otras celebraciones, recordando aquél día en que mi grito, unido al de seis compañeros, se oyó con temor y temblor en la capilla del seminario, hace casi treinta y seis años. Hoy tu persona me ayuda a renovarlo con tu candidez y tu deseo limpio y transparente.

ordenacionDeseos de un cura joven

Me ha alegrado poder leer tus expresiones en el semanario “Iglesia en Camino”, muchas de tus frases las quiero suscribir literalmente y unirme a tus mejores sentimientos y aspiraciones:

          Como sacerdote, lo que más me preocupará es que aquellos a los que me toque servir, se acerquen a Dios…

          En el fondo todo se resume en que tendré que entregarme totalmente, allí a donde vaya.

          Me gustaría ser capaz de poner el acento donde Dios me lo pida, no hacer lo que yo quiera, sino saber escuchar y dejarme llevar por el Espíritu. Querría saber dar respuesta a cualquier necesidad que haya por donde pase.

          Simplemente  sembrar y ya está, confiar en que Dios da el crecimiento y que ya los recogerá quien le corresponda

          De los sacerdotes, el pueblo,  espera tenerlos al alcance, que no les pongamos trabas, que nos paremos y escuchemos.

Quiero renovarme…

Siento tu frescura y tu ánimo, recuerdo cuando te conocí dando tus primeros pasos en el instituto de ciencias religiosas, cuando compaginabas tu inquietud por conocer el misterio de la vida, de lo humano y de Dios, con tu trabajo de fontanero desde la Albuera, cuando en tu más plena juventud, ya comenzabas a sentir  el cosquilleo de que había algo en la vida por lo que merecía la pena entregarse. Ahora das un paso más, de modo solemne y eclesial, y nos sentimos afortunados todos en el presbiterio y, lo que es más importante, en toda la iglesia diocesana y en la sociedad. Tú eres un signo de lo humano, de lo fraterno, de la entrega, de la sencillez de una juventud que cuando “va por el campo y encuentra un tesoro verdadero, por la alegría que le da, va vende todo lo que tiene y lo compra, dándole todo lo que es y siente para poder gozarlo y compartirlo con todos, especialmente con los más pobres y necesitados”. Del pueblo vienes y al pueblo vas como hombre de Dios, que Jesús de Nazaret esté siempre vivo en tu corazón.

Yo tomo tus palabras como signo y llamada del Padre y esta tarde en el silencio orante me dejaré interpelar por tu vida y tu persona, para renovarme como sacerdote, hoy junto a ti en la Eucaristía, en el Por Cristo, con El y en El…musitaré, con tu tono vital y tu ilusión recién estrenada: “Sí quiero, con la gracia de Dios”.

Para leer sus respuestas:

http://www.meridabadajoz.net/don-celso-ordenara-sacerdote-francisco-oran-este-sabado-la-catedral-badajoz/

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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.