Hoy

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Autor: jose.moreno.losada_933
Dios, ven en mi auxilio
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José Moreno Losada | 28-09-2017 | 10:42| 0

SALMO DE HOY…

La imagen puede contener: 1 persona, océano, exterior, agua y naturaleza

Íbamos a acoger – antesdeayer … este 26 de Septiembre, Martes-
a 17.000 refugiados y no llegan a 2000 los acogidos…

Nunca antes había habido tanta gente desarraigada. La emigración, forzada o escogida, a través de fronteras nacionales o del pueblo a la capital, es la experiencia que mejor define nuestro tiempo, su quintaesencia.

¡Con qué tenacidad
regresan cada noche
continuamente expulsados
los Adanes y las Evas!

Quieren meternos de nuevo dentro de la barca, expulsarnos de entre los hombres,
no somos bultos que enviar y tú, norte, no eres digno de tí mismo.

Somos los innumerables, el doble en cada centro de expulsión,
adoquinamos de esqueletos vuestro mar para caminar sobre ellos.
[…]
Seremos los siervos, los hijos que no tenéis,
nuestras vidas serán vuestros libros de aventuras.
Traemos a Homero y a Dante, el ciego y el peregrino,
el olor que perdisteis, la igualdad que habéis sometido.

Y DE AYER…

Salmo 69

Dios mío, ven en mi auxilio

Dios mío, dígnate a librarme;
Señor, date prisa en socorrerme.
Sufran una derrota ignominiosa
los que me persiguen a muerte;

vuelvan la espalda afrentados
los que traman mi daño;
que se retiren avergonzados
los que se ríen de mí.

Alégrense y gocen contigo
todos los que te buscan;
y digan siempre: “Dios es grande”,
los que desean tu salvación.

Yo soy pobre y desgraciado:
Dios mío, socórreme,
que tú eres mi auxilio y mi liberación.
¡Señor, no tardes!

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Teresa ha visto a Dios… y yo también
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José Moreno Losada | 24-09-2017 | 10:59| 0

El despertar religioso

La imagen puede contener: 1 personaEntre mis quehaceres profesionales está explicar en la facultad de educación  la materia de pedagogía y didáctica de la enseñanza religiosa escolar en educación infantil, para aquellos que lo eligen, así como animar y acompañar la tarea del despertar religioso de los niños de seis años en mi parroquia, junto a un equipo magnífico de catequistas que se inician y se forman para este quehacer. En este sentido no me es extraño lo que se refiere a la teoría y la praxis de este despertar tanto pedagógica como psicológicamente, pero me encanta cuando escucho alguna anécdota tierna y creativa que confirma y refuerza eso que sabemos y que hacemos. Así ha sido este fin de semana, cuando Trini –profesional de universidad- contaba que un día paseando con su ahijada de bautismo, Teresa, por el campo,  intentaba transmitirle de una forma suave y educativa a la niña de cinco años la presencia de Dios en la realidad que nos rodea, aunque no lo veamos, tras muchas explicaciones la niña se detuvo y le explicó a ella: “Trini, yo sí he visto a Dios”; la madrina muy curiosa y emocionada le preguntó cómo lo había visto y dónde, esperando quizás una aporte místico y sobrenatural, pero la respuesta fue clara y concisa: “En un video, es moreno y tiene barbas… ¿tú no sabes que mi madre es catequista?”. Está claro que para ella no hacen falta, por ahora, más averiguaciones, con eso le sobra y basta.

Oraciones para rezar por la calle

Oraciones para rezar por la calle - Michel QuoistTraigo a colación esta anécdota entrañable, porque esta tarde al entrar en Badajoz por la Avda. de Ricardo Carapeto, llegando de Madrid con un equipo de profesionales entre los que estaba Trini, llegábamos al puente del Rivillas y al ver a la gente pasando por él, familias jóvenes con niños y sus abuelos, recordaba y así lo comentaba una oración de mi época de seminarista, que reflejaba la emoción y sentir de un cura joven ante Dios un Domingo por la tarde, al cerrar la parroquia y volver a su casa en medio del ajetreo propio de la calle y el barrio. Era una oración más dentro del libro de Michel Quoist titulado “oraciones para rezar por la calle” y que marcó un modo de orar, desde la vida, desde los hechos de vida. Trinidad que es más cercana a mi edad, comentaba que para ella, en su época joven, también fue significativo el libro, pero que esta oración le ponía muy triste, porque oraba desde la herida de la soledad del cura. Yo la busqué en el móvil y leí algunos de sus párrafos en voz alta, mientras el coche avanzaba en medio de la ciudad. Yo no la recordaba triste, cuando como joven me quería entregar a Dios y a la gente, pero al irla leyendo tuve que reconocer que algo de tristeza si encerraba en su primera parte:

La imagen puede contener: 1 persona, sentado, tabla, exterior e interior“Esta tarde, Señor, estoy solo. Poco a poco los ruidos en la iglesia se han callado, los fieles se han ido y yo he vuelto a casa, solo. Me crucé con una pareja que volvía de su paseo, pasé ante el cine que vomitaba su ración de gente, bordeé las terrazas de los cafés, donde los paseantes cansados intentaban estirar la felicidad del domingo festivo, me tropecé con los pequeños que jugaban en la acera, los niños, Señor, los niños de los otros, que jamás serán míos. Y heme aquí, Señor, solo. El silencio es amargo, la soledad me aplasta…

***

Señor, tengo 35 años, un cuerpo hecho como los demás cuerpos, unos brazos jóvenes para el trabajo, un corazón destinado al amor. Pero yo te lo he dado todo porque en verdad que a Ti te hacía falta. Yo te lo he dado todo, Señor, pero no es fácil. Es duro dar su cuerpo: él querría entregarse a los otros. Es duro amar a todos sin reservarse nadie, es duro estrechar una mano sin querer retenerla, es duro hacer nacer un cariño tan sólo para dártelo, es duro no ser nada para sí mismo por serlo todo para ellos, es duro ser como los otros, estar entre los otros, y ser otro…”

Comento que la oración está hecha desde una concepción del ministerio y de la iglesia preconciliar, que hoy es diferente. Mi compañera de viaje me acaricia con ternura materna y fraternal y me pregunta, con la respuesta incluida de que yo no estoy tan solo como dice la oración poética, al menos ella no quiere que lo esté. Misterio de vida y muerte… son sentimientos, son momentos. La procesión va por dentro en el mejor de los sentidos, me siento muy rodeado y querido, de hermanos, amigos, jóvenes, niños, nietos… que desde muy temprano, antes de despertar, ya saben cantar el “alegre la mañana”.

Yo también lo he visto…

Una vez en casa, tras el viaje de vuelta de Madrid. Me dispongo a desperezarme y voy paseando a dar mis diez mil pasos curativos y de cuidado, en la soledad de esta tarde de Domingo. A hacer los puentes, a mirar estampas de naturaleza regaladas en la puesta del sol sobre el río, cielos rojizos de ternura y amor gratuito, con la algarabía del paseo fluvial, la paseantes por el puente peatonal, desde el encuentro con conocidos, otro sacerdote que pasea solo en la tarde dominical, feligreses que hacen deporte… Y paseando surge la anécdota y veo a Dios -como lo ve Teresa- , que en este caso no tiene barbas, es una mujer joven de treinta años, madre de tres hijos que anda rápida empujando un carrito con una niña preciosa de casi un año. Cuando yo le venía dando vueltas  a la soledad y orando desde el paseo de la tarde dominical, entre los puentes, a paso rápido y agradecido, sintiéndome habitado en mi soledad, veo que la chica va a paso firme y camina al par, intento avanzar más pero seguimos emparejados. Resultado de imagen de mujer paseando empujando carrito de niña pequeñaLa niña gimotea y ella le habla con calidez materna, y la toca para que tranquilice y va hablándole, no puedo por menos que escucharla y seguirla: “mi niña, aquí no estás cómoda pero ya mismo estaremos en casa y en tu cunita verás cómo te duermes… claro aquí no vas a gusto, pero ya te queda poco… toma tu chupe bonito”… Le miro y le sonrío a la madre. Me pregunta si suelo andar todos los días, ya rompió el hielo, le digo que debería pero que no lo hago siempre. Ella me cuenta que casi todos los días lo hace. Observo su imagen, limpia, hacendada, y la niña sencilla, alegremente vestida, muy curiosamente portada. Le hago carantoñas a la niña y se ríe con gracia, y ya comienza la conversación y recuerdo a mi madre en conversación con las personas en el camino … Es una mujer joven, treinta años, pero tiene tres hijos de ocho, seis y esta pequeña. Trabaja en una empresa de limpieza, tres horas diarias en el cementerio, después portadas de bloques de pisos…todo el día moviéndose, lleva su casa, pero aún así busca tiempo para pasear y sacar a su niña. Los fines de semana descansa porque sus niños mayores se van al campo con los abuelos, volverán esta noche. Dice que son muy traviesos que ha tenido que quitar muebles de la habitación del niño porque se tira desde ellos a la cama. Su pareja trabaja de camarero pero ahora está en casa porque se ha roto una muñeca, ahora le llevará unas cervezas que le ha pedido, vive por la Paz. Llegamos a la cabeza del puente y nos despedimos, le digo que encantado de conocerle y ella me responde con sonrisa agradecida y me muestra también que ella también está encantada.

Cómo quejarme de mi soledad…

docilidadLa observo alejándose y acariciando a su niña. Y yo me recojo, sigo andando callado y habitado por mi Dios, que hoy me ha respondido a la oración de la calle, desde esta mujer sencilla, hacendosa, madre, trabajadora, luchadora. Desde su sentir y su vivir, no puedo menos que olvidar mi soledad. Gracias Padre, no estoy solo, hoy me has acompañado con la humanidad de esta joven madre entregada ¡¡¡  Y cuando me pregunten de la presencia de Dios, podré decir como Teresa, que es joven, madre, tiene tres hijos, que trabaja duro todos los días y sale andar paseando a la más pequeña y que cuando se  van sus niños mayores y se queda un rato sola descansa mucho. Y es que con esta mística creo que me basta como respuesta divina en lo humano, que es de lo que se trata, de lo divino y de lo humano.

 

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ALZHEIMER: “para no olvidar-nos”
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José Moreno Losada | 21-09-2017 | 10:44| 0

Es bueno volver y recordar:

“Entre el ego y el yo” (Miércoles de ceniza)

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El amor no olvida ni echa cuentas: Aurora y José Antonio
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José Moreno Losada | 16-09-2017 | 6:46| 0

Vivir y morir en el amor

(50 años de vida matrimonial)

La liturgia cristiana en este Domingo nos invita a mirar la vida y la existencia desde el fundamento de lo absoluto: “Si vivimos, vivimos en el Señor, si morimos, morimos en el Señor”, todo tiene profundo sentido en la clave de lo trascendente y de lo amado.

La vida de lo diario y lo diario de la  vida

Así miro el día de hoy, lleno de normalidad y de vida. Desayuno largo de conversación con Andrés, un compañero de la tarea pastoral, después acogida del carpintero que viene a arreglar la puerta de  casa que lleva mucho tiempo dando la lata, paseo a la parroquia para un bautismo porque quiero hacer más de diez mil pasos. Y, mientras,  voy recibiendo mensajes de Aurora con peticiones y anunciándome gestos que vamos a tener hoy en la Eucaristía porque vamos a poner en el altar la vida matrimonial de sus padres, José Antonio y Aurora, familia de Maguilla.

Maguilla, hace cincuenta años

La imagen puede contener: 2 personas, personas de pieHace cincuenta años que entraban en el templo camino del altar para comprometerse en el amor con un “sí, quiero” para toda la vida, hasta la muerte, y aquí están viviendo y cumpliendo aquel sí. Un “sí, quiero” sin límites, abierto a la aventura de la vida y lo que ella trajera, no se obviaba que en la carrera vital entra de todo: alegría y tristeza, salud y enfermedad, riqueza y pobreza, éxito y fracaso. El amor entregado de esta pareja sencilla de ese pequeño pueblo apostaba por estar unidos toda la vida en todo. Y así ha ido siendo en su vivir: desde aquel viaje de novios a los lugares donde estaban amigos entrañables del servicio militar, la llegada de sus hijas como fruto de su unión que hoy estarán junto a sus parejas y sus hijos, los nietos, rodeándoles de cariño y ternura, aquél décimo del gordo de la lotería comprado en Granja de Torrehermosa, y desde hace bastantes años con José Antonio afectado de esa dichosa enfermedad que arremete contra la identidad e historia de la persona y que se empeña en separarle, aislarle, olvidarle, paralizándole de su vivir y su querer más diario. Pero cuando ha llegado este momento vital ahí está el amor que no lleva cuentas de haber y debe, de lo que yo hago por ti o tu por mí, el que une y no condena, el que sigue poniendo nombre e identidad y nunca olvida sino que lleva al centro del corazón al olvidado para recordarlo situándolo allí donde se ama gratuitamente con la mayor ternura, y eso es lo que está haciendo Aurora. Siempre se han amado y se han cuidado mutuamente, pero ahora en lo último de este camino su amor brilla más que nunca y se hace más auténtico. José Antonio no sabe bien quien es o quiénes le rodean, pero se siente amado, querido, cuidado y su vida está llena de sentido. Todos saben muy bien quién es y se lo hacen sentir todos los días al quererlo y cuidarlo como lo hacen.

Ella

Aurora su esposa guarda como un tesoro la identidad de José Antonio y la conserva en su corazón y la transmite así a todos los suyos: él es el esposo fiel, el padre entregado y honesto, el abuelo cariñoso y generoso, el vecino amigo y respetuoso, el trabajador abnegado y esforzado, es el inolvidable aunque su enfermedad quiera hacerle vivir en el olvido.

Él

Él, sin saberlo, está siendo fuente de ternura que despierta humanidad en los que lo rodean, nudo de unión entre los que lo quieren, hace brotar con su debilidad el amor de Aurora en la gratitud y el sacrificio radical , ahí donde se forja la santidad de los sencillos, él acoge la generosidad que provoca en sus hijas y sus maridos ayudando y fortaleciendo a su madre y rodeándolo a él de mimos y cariños, y está desarrollando de una manera bella la sensibilidad y los buenos sentimientos en todos sus nietos desde los más pequeños a los ya más jóvenes estudiantes. Sí, aunque no lo parezca, ahora está siendo muy valioso y su familia lo tiene y guarda como un tesoro de amor, porque en su debilidad, necesita y se deja querer por todos, está en sus manos y desde él vemos el reflejo del amor de Dios que se manifiesta en la debilidad del niño pequeño en Belén y Nazaret y el rostro del crucificado en la cruz. Abrazándose a él, Aurora y todos los suyos abrazan a Cristo.

Para siempre, hasta la muerte

Por eso hoy al celebrar vuestras bodas de oro, José Antonio y Aurora, podremos escuchar en el altar este mensaje de Dios Padre: “Dichosos vosotros porque vuestro amor no echa nunca cuentas de lo que da o recibe y hace inolvidable al que más lo necesita rodeándole del mayor cariño y cuidado, en la gratuidad más absoluta”. Felicidades.

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Los niños, la escuela y la felicidad
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José Moreno Losada | 14-09-2017 | 10:36| 0

Buscadores de felicidad

No hay texto alternativo automático disponible.La humanidad se define por la búsqueda de la felicidad, las personas somos buscadores de algo que siempre está por hacer, nuestra vida es tarea, problema a resolver. La solución que todos ansiamos es la de la realización, deseamos ser felices y todo lo que hacemos, desde lo más básico hasta lo más complejo, va transversalizado por esta inquietud de absoluto de nuestra realidad finita y relativa. Mala cosa es cuando el horizonte de nuestra plenitud lo esperamos de fuera y hacemos de la felicidad algo externo, lo ponemos en manos de otros o de bienes externos, ya nos avisan los que miran la historia y el corazón de la humanidad, tanto desde la filosofía como desde la religión, que la felicidad es una tarea interior.

Un artículo muy interesante

Digo todo esto al hilo de un buen artículo que nos ofrecía Antonio Paniagua en el diario HOY –La felicidad– hace unos días acerca de la felicidad, la psiquiatría y la psicología, y en concreto de los fármacos de dicha “felicidad buscada”. Lo hacía a partir del libro de Hilario Blasco-Fontecilla que titula “Hacia un mundo feliz”, en el que lanza una aseveración sencilla y firme: “Los pacientes deben aceptar que la infelicidad y el sufrimiento forman parte de la vida”. Me recordaba el título de un libro significativo en este tema: “Menos Prozac y más platón”, haciendo referencia al saber pensar y vivir desde la realidad concreta en la que nos situamos y somos, en el mundo real de nuestras posibilidades y limitaciones. El artículo me sirve para iniciar mis temas en la facultad de educación con los que se preparan para ser futuros maestros de educación infantil y que ya están en el último peldaño para la obtención de su título de grado.Les planteé unas cuestiones sencillas, tras la lectura del artículo, acerca de la cultura en la que vivimos, el modo de pensar, de sentir y de actuar con el que nos movemos en nuestra sociedad.

Anécdotas de contraste

Les conté dos anécdotas sencillas, una referente a lo que me había pasado en la mañana al llegar a la facultad y otra de Cristina, una universitaria de referencia para mí. La primera se trataba de un joven que lo había visto salir de la facultad, con un bote de biofrutas en la mano, lo había depositado encima de un coche, se había adelantado a donde estaba la hilera de los coches en el aparcamiento del centro y se había puesto a orinar sin más entre ellos, volviendo a recoger su bote de zumo  y entrando de copiloto en  un coche apartado a esperar sin más… o sea, allí mismo sintió deseo de orinar y ,sin más, en el propio aparcamiento dio rienda suelta a su deseo, aunque la facultad está llena de servicios bien limpios y preparados para esa necesidad humana. En el mismo día, Cristina, tras una trasplante de corazón, con dificultades y limitaciones  propias  del mismo y de su lucha entre la vida y la muerte, se disponía a seguir con sus clases de económicas luchando a cada minuto para vencer la dificultades y esforzarse al máximo para prepararse y vivir su vida, el esfuerzo se convierte en su respuesta a la debilidad que podría justificar su pereza y su pasividad. Los dos desean y buscan la felicidad, pero por caminos distintos. Está claro que Cristina está asumiendo a marchas forzadas que la enfermedad, el dolor y los límites forman parte de la vida.

Cuestiones planteadas

Les pregunté  si a ellos les afectaba la temática del artículo, a sus amigos, qué signos veían en su ambiente que confirmaban esta desorientación en torno a la felicidad y la realización y humana. Y aterricé en lo que se refiere a los niños de tres a seis años: ¿Creéis que los niños están afectados por esta visión de una vida sin dolor, sin límites, sin enfermedad? ¿La escuela ha de tener que ver algo con esto? ¿Para qué debe servir la escuela y la educación infantil dentro de ella si queremos una educación integral?

¿Qué piensan los jóvenes y futuros maestros?

Quiero profundizar con ellos acerca del sentido del estudio y de la escuela, me parece básico para poder fundamentar aquello que quiero transmitir con mi asignatura de pedagogía y didáctica de la Enseñanza Religiosa Escolar en educación infantil, donde se intenta favorecer unas competencias y valores acerca del sentido de la vida, del pensar y del sentir, en orden a caminar en un proyecto de vida autónomo, crítico y esperanzado.  Les invité a compartir sus reflexiones e ideas en este espacio público para desarrollar sus competencias de expresión y reflexión y así compartir este pensamiento de jóvenes actuales con todos vosotros los que os asomáis a la ventana de este blog. Escuchemos con atención.

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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.