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Autor: jose.moreno.losada_933
LA SOLEDAD: Pasión vivente de madres.
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José Moreno Losada | 14-04-2017 | 3:23| 0

IMAGEN Y REALIDAD

Ya están a punto los pasos, las imágenes que mueven las entrañas de muchos y los sentimientos religiosos de la muchedumbre, ya se acercan los silencios interiores, vivos y dolientes, ahogados en una nube de paganismo instaurado sin maldad, por pura inercia de los tiempos y de los péndulos, en una sociedad organizada desde el consumo y el placer, pero necesitada de sentido. Pero no se ha ahogado, ni terminado, el dolor y la pasión, que siguen campando a sus anchas en el destrozo de lo más digno y de lo más amado: el hijo querido.

Miro a la madre divina, a María, en su soledad y dolor, y me vienen cientos y miles de imágenes tocadas por el dolor del sufrimiento inocente, de los hijos rotos sin más razón que la ignominia y la irracionalidad de un poder faraónico que sólo destruye creyendo que así se hace dueño de la vida, aunque sólo es cómplice barato del desahucio de la muerte. Y en el maremágnum de ese sinsentido, me centro en una cuestión sencilla, imagino que la Virgen se preguntaría ante la cruz: ¿lo habré hecho mal como madre con este hijo mío? Y lo pienso porque en los últimos días me han quedado grabadas dos imágenes de madres, con sus rostros heridos, con sus almas en pena, con su impotencia contenida haciéndose esa pregunta ante alguno de sus hijos.

MADRES SOLAS, DE PIE  JUNTO A LA CRUZ

Una porque ve que su hija, con sus dificultades vitales, ha sido ganada por la dependencia de la cocaína –sin ellos darse cuenta-, que ha roto su belleza interior y se la ha llevado al dolor de la desorientación, del vacío y la nada. La ve bella a la vez que rota, inmadura y necesitada de apoyo y cariño, vuelta al seno hogareño, tras haber adquirido compromisos que no ha sido capaz de realizar por la debilidad de la esclavitud impuesta con el deseo de conquistar la libertad engañosa de vivir rápido y mucho, sin pensar nada. La otra, porque habiendo dado todo a su hija, la ve vivir sin fundamento, dando bandazos de vida y de muerte, sin más sentido para vivir que el desequilibrio afectivo, que lo mismo la lleva a la altura –queriendo ser ella princesa salvadora del hundido- que la arrastra al desprecio de sí misma, en el deseo de la muerte, y todo desde el rechazo de los más cercanos, especialmente a sus madres. Las dos madres con la pregunta dura de qué habrán hecho mal, las dos sintiéndose rechazadas por sus hijas, las mismas, que por otra parte se atan a ellas como única tabla de salvación, y las buscan cuando más hundidas y muertas están.

(Acaban de dar la noticia en la radio ayer en nuestras playas murió una madre y su hija de diez años… venían buscando sobrevivir y derechos, buscaban sólo la dignidad de sus vidas, luchadoras aparentemente vencidas)

VIDAS DESALMADAS: VACÍO Y SINSENTIDO

Y yo hago mi procesión interior, en este acompañamiento, descubriendo la dimensión desalmada de la historia, que vacía el interior de lo humano y lo llena de lo que no puede dar vida. Lo decían ellas, cada una por su parte y a su estilo, “hemos fallado, se lo hemos dado todo”. Así ha ocurrido, con la mejor de las intenciones, hemos cuidado su salud, su alimento, su formación intelectual en parte, sus habilidades lúdicas, sus caprichos pero hemos descuidado su espíritu, como si no fuéramos seres almados, nos hemos hecho desalmados. Ya decía Tomás de Aquino que el alma daba forma a la materia para que deviniera cuerpo humano, sin ella, la materia desalmada, es cadáver; y sin darle forma a la materia – sin vida concreta y real- el alma no tiene sentido. Aquí nos ha fallado la forma, la cultura líquida que podría favorecer la flexibilidad que posibilita mayor libertad del hombre y la sociedad, la hemos entendido como la ausencia de forma y estructura. Hemos colgado muchas cosas en nuestros niños y jóvenes, en nosotros mismos, pero hemos olvidado que sin perchas consistentes – sin verdadera interioridad- eso podía caer y destruirse en cualquier momento.

Así está siendo en muchos casos –la mayoría anónimos-, su belleza, su poder, su saber, su riqueza… sin interioridad son como la casa construida sobre arena. Pero no han sido las madres las que lo han hecho mal, tienen otros hijos que han respondido de otra manera, en los mismos contextos y posibilidades. Educa la tribu entera, aunque cada uno tiene sus responsabilidades. Es el mundo el que, por intereses de otro orden, pone en juego la interioridad y el espíritu de lo humano, así lo vemos actualmente en las batallas que se están librando con armamentos, medidas económicas, fronteras, Leyes de educación, familiares, políticas, corrupciones… Es una corriente ideológica y cultural, una forma de pensar, sentir y vivir.

HUMANIDAD Y DESEO, MADRE E HIJO

La virgen madre, ante el hijo crucificado, no es sino la humanidad que se inclina en todos los lugares en los que sus hijos, niños y jóvenes principalmente, entregan su espíritu no al buen Dios del bien ser, sino al faraón del bienestar que excluye, esclaviza y exige sus víctimas para mantener el poder. Y sólo hay un arma para vencer esta inercia envolvente, la cruz de un amor gratuito y generoso, que lucha hasta el final para que brille la verdad, la bondad y el bien.

Eso es lo que procesionamos en estos días, manifestamos que hay una ideología, una cultura, que necesitamos y que nos lleva a dejar de ser desalmados para armarnos con el alma del espíritu, de una interioridad que nos llena de sentido y nos da consistencia, el evangelio del amor que se entrega y encuentra su vida en la capacidad de amar y luchar a favor de los otros. En este sentido, he de reconocer que veo en estas madres el rostro triste pero firme de María de Nazaret, doliéndose por el vacío doloroso de los hijos, preguntándose si lo habrán hecho mal, pero firmes junto a la cruz para seguir apostando por ellos siempre, sin darse por vencidas. No hay duda de que en vosotras la procesión va por dentro. Deseo que veáis los signos vivos de la resurrección en la vida de vuestras dos hijas y que yo pueda cantar con vosotros el aleluya de lo humano con toda mi alma.

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Adjetivos del corazón rural
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José Moreno Losada | 12-04-2017 | 7:47| 0

MIÉRCOLES SANTO: ACENTO DE RESURRECCIÓN
Hoy , miércoles santo, hemos aprovechado para ir al pueblo y ver todo el proceso de actualización de la casa paterna, ese signo de vida y tradición, a la vez que de enraizamiento y enclave de la vida que nos une, de nuevo hemos vivido los tres hermanos una jornada entrañable en muchas dimensiones:
Fraternal: volver a encontrarnos los hermanos en un espacio tranquilo y propio para volver a las raíces y seguir sacando de ellas savia nueva, porque lo auténtico no muere si se alimenta, sino que permanece y se alegra con el recuerdo y la vida.
Alegre: No es la preocupación sino el gozo lo que nos convoca a acercarnos al pueblo, la calle, la casa. LLegamos y gozamos con el trabajo bien hecho, la albañileria, electricista, pintores, limpieza…todo desde la confianza más absoluta y desde el cuidado y el interés de vecinos que miran con cariño lo que hacen y le hemos pedido.
Vecindad: Volvemos a sentir el cariño de los vecinos, la seguridad de que son algo nuestro y nos toman como propios cuando nos ven aparecer y que les alegra vernos juntos a los tres. Es como un modo de hacer presente a mi madre y a mi padre entre ellos y nos lo explicitan con su alegría, sus bromas, sus lágrimas, sus invitaciones. Hoy he vuelto a casa con los roscos blancos de la pascua, mi vecina Justi sabe de cómo le gustaba a mi madre comerlos y traerlos a casa para este tiempo, y siempre ha estado atenta para que nunca le faltaran a mi madres los roscos blancos de Azuaga, y ahora como yo soy el que estoy solo me los regala a mí. Me los comeré como sacramental de amistad y de vecindad consagrada.
El comercio: hoy hemos querido entrar en la casa de la tia Clauda, en su comercio, que hoy regenta el primo David, su hijo más queño, aquello nos recuerda a todos ellos y al tío Valentín. Allí estaban las medias lunas que siempre fue un jujo comerlas, pero estaban los vecinos con sus compras de cercanía, las de toda la vida… y hemos disfrutado en un momento, hemos celebrado la vida, y hemos hecho presente aquellos lazos de familiaridad, gozo y amistad, de ayuda mutua, que sembraron nuestros mayores, a los que seguimos queriendo y teniendo presente como me decía la vecina Magdalenita. El comercio del pueblo, el de la calle, no es el mercado.
La calle: pasear juntos los tres, ir Cervantes abajo, saludando a Amparo y Fernan, besar a la Fernanda cintas, seguir por la calle de Pascasio hasta el valle, viendo que su hija mantiene con gusto su chalet en plena calle y que sigue habitándolo y gozándolo, entrar en la droguería con la Merce y localizar al pintor, saludar a las personas de la Caja rural y al trabajador Espinal Calero que celebré su matrimonio en el 2001 y esl presidente de la cofradía de Jesús Orando en el huerto, abrazar a Maricarmen Orellana vecina de la otra calle, residente en Sevilla, y a Pedro que fue e primero que casé cuando me ordené sacerdote. Llamar a la puerta del cura y saludar a la señora que lo cuida como un verdadero familiar, porque él no estaba en ese momento, sentir que alguien  pasa con el coche rápido  pero se da cuenta y da la vuelta por otra calle para abrazarnos, el hijo chico de la Marava que trabaja de maestro en Madrid y está aquí unos días…. la calle, la vida….
La Familia:  La tía Victoria y el tío Ramón, un momento de calidez y recuerdo inolvidable en una demencia que duele, pero que hoy ha estado casi callada para permitirnos reírnos juntos como siempre… sin olvidar el recuerdo nostálgico de los que se fueron y uno desearía volver a ver y tener cerca, porque no entiende como se han podido ir ni dónde están.
La casa preparada  y el deseo de volver más vivo: Un viaje largo, casi dos horas de ida y otras de vuelta… para estar dos o tres allí. Pero un día para compartir, querer, sentir, gozar, recordar, emocionarnos, saludar, alegrar, recibir, bendecir, agradecer, soñar, ilusionarnos, celebrar… y entender que hemos de volver. Nos queda mucho por ordenar y limpiar allí, por dentro de nosotros y por fuera. Allí hay algo que nos une y nos clave en la realidad de lo que somos y de donde venimos, desde ese algo, nos animamos para saber vivir y esperar con alegría y con ganas lo que cada día nos va regalando, porque la vida son cuatro días… y ya hemos vivido tres¡

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EL ALELUYA DE UN JUSTO SUFRIENTE
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José Moreno Losada | 10-04-2017 | 8:52| 0

Dios mío, ven en mi auxilio

Sé que en tu corazón muchas veces has dicho “Dios mío, ven en mi auxilio, date prisa en socorrerme…que estoy cansado y agobiado”. Nunca has perdido la esperanza, ni has dudado del valor de la vida y de los valores más importantes pasara lo que pasara. Tu mirada no  ha sido de odio  ni desesperación en ningún momento, has gestionado bien tu dolor y tu crisis. Preparado y cualificado para trabajar, la vida y la sociedad te ha jugado malas pasadas, y has sentido lo que es un trato indigno en el ámbito laboral. Te quedaste sin trabajo y has trapicheado como un loco con tus habilidades y hobbies para seguir comiendo y sobreviviendo.

Tu dolor y tu gracia

No has dejado a tus hijos y les has enseñado que caprichos no les podías dar. pero la ilusión de vivir y el amor paterno, la seguridad del padre, no le iban a faltar nunca. Te has quitado el pan de la boca para que a ellos no les faltara lo necesario, has ido con un coche ya acabado para que ellos pudieran iniciar muchas cosas nuevas, hasta les has enseñado, tras la caída del pequeño,  que por placer no hay que mabaratar lo que uno tiene ahorrado, aunque parezca en ese momento muy atrayente, como una bolsa de gusanitos, pero todo con un cariño y una referencia envidiable.

La esclavitud de hoy

Has estado en trabajos de esclavo. justificados por la ley pero sin ética ni dignidad, trabajando para otros en condiciones leoninas pero no te has echado atrás, te levantabas para seguir luchando y viviendo, para arrancar lo que fuera, aunque fuera nada realmente.  Cada mes comenzando de nuevo,  de cero, muchos sin éxito pero sin perder la esperanza. A veces has tenido que recurrir a la ayuda de los tuyos, tus padres, amigos, y hasta de eso has hecho lección de vida, te emociona tener los amigos que tienes, pero es que tú no sabes el tesoro que tenemos los que contamos contigo como amigo.

Has sido fiel en todo

Tú eres para mí el signo de un hombre fiel, del que “aunque no queden vacas en el establo ni aceitunas en el olivo”, no pierdes la esperanza, ni el ánimo. Aunque tu piel se rompa por el dolor y el estrés de un mundo sin justicia, no has perdido ni la sonrisa ni la mirada de ternura y de cariño, te has revestido del traje de lo humano y te has hecho más hijo, más padre, más hermano, más amigo, más trabajador, mejor ciudadano, has ,sabido subirte en ese globo que te lleva a los cielos, rodeado de gente que te quiere y a los que quieres y ,desde arribaa, has cantado ese cántico de los sufrientes que esperan la victoria: “nosotros venceremos”.

La buena noticia, las cuatro llamadas.

Y hoy, tras haber celebrado ayer juntos el Domingo de Ramos, con esa homilía que llamaba a saber vivir con la sencillez de lo humano, del amor y de la entrega por encima del poseer y el poder, me has llamado y la recibir tu voz, con la calma  y la serenidad de hombre de bien, me has dicho sin muchos prolegómenos, hoy tengo “la buena noticia”, me han seleccionado para un trabajo digno y has llorado de alegría, yo también, frente a todas la veces que han saltado las lágrimas de la impotencia en una lucha sin cuartel. Me decías que habían sido cuatro llamadas las que había hecho, que eran esenciales para ti: a tus padres, que se han emocionado de una manera brutal, nadie como ellos han sido tu fuerza y tu gracia, tu apoyo y sostén, aunque tú no querías mostrarle dolor para que no sufrieran.  A ese amigo, con el que estás compartiendo tanta vida, y que no le ha importado compartir contigo lo que tiene, de un modo digno y elevante, con el que has subido hasta el cielo más de una vez, cuando más hundido podías estar, y los dos habéis sido consuelo muto en las dificultades diversas que la vida os propiciaba, esa amistad es de las que nunca acaba y de las que hay pocas. El hombre confiado del banco, que te conoce y te quiere, y que ha sabido articular profesionalidad  con respeto a la dignidad de la persona, para que  el banco no te rompiera, ni te hiciera daño en tu mejor voluntad y en tu peor situación. Y entre ellos, tengo el honor, de haber sido llamado por ti. Una llamada del Papa me hubiera emocionado y llenado de satisfacción, supongo, pero tiene más valor la tuya, me has llamado como a un hermano, para llorar juntos de alegría, y parecía que estabas tan contento de haberlo obtenido como de poder contármelo. Cuántas veces me dijiste que cuándo llegaría la hora de que el teléfono sonara para decirme: “Pepe, tengo la buena noticia”.

Brindo y celebro  por ti y tu persona, tú vales mucho más que tu trabajo

Ya la tenemos, pero brindo por este proceso tuyo vivido con grandeza y profundidad, nunca has dejado de estar pendiente de mí y de cuidarme, tú que estabas en situación de debilidad has sido fuerte y me has fortalecido, no sabes cuánto. Por eso en esta semana santa tú estarás en la última cena cuando Jesús se reunió con sus amigos queridos, estarás en la cruz cuando Jesús vivió el agobio y el sufrimiento, y estarás en la noche santa de la resurrección cuando cantemos con el resucitado el aleluya de la vida que vence a la muerte.  Te quiero por cómo me he sentido querido y acompañado por ti en esta situación en que eras tú el que aparentemente necesitaba acompañamiento. Ah, y la próxima fiesta de los Reyes Magos, no olvides que el verdadero regalo de Dios para tus hijos vas a seguir siendo tú. Gracias¡

 

Pepe Moreno.Resultado de imagen de El crucificado resucitado

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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“El Cristo, la chatarra y el altar”
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José Moreno Losada | 09-04-2017 | 11:19| 0

(Bendición y oración)

“El cristo de los mayores”

Podía haberse llamado “del abandono”, “roto”,… pero no, ellos le han querido llamarlo el “Cristo de los mayores”. Es en la Residencia de Mayores de La Granadilla, de la Junta de Extremadura. Allí se encuentran cientos de ancianos; es una población con vida propia, con una media de edad bastante elevada y un remanso de consuelo en mi acompañar como capellán. Tenemos un grupo de vida ascendente y la media está rozando los noventa, pero es un grupo con mucha vida, y no por la suma de los años sino por las ganas y la ilusión de participar y de vivir que tienen.

Para la Semana Santa, desde la capellanía buscamos cuidar los momentos celebrativos propios de la liturgia con austeridad. Pero ellos, en su religiosidad, necesitan expresar más y mejor sus sentimientos religiosos y hemos tenido una experiencia que es digna de dar a conocer y que, de alguna manera, puede ser alternativa a muchos fastos de estas fechas.

El cofrade con corazón

El encargado de la cafetería, hombre de sentimientos religiosos y tradición de cofrade, me habló un día de una imagen de un crucificado que tenía y que le gustaría donarla para la capilla de la residencia. La había encontrado en una chatarrería que la habían vendido al peso para reciclarla; al verlo él, se conmovió y pidió al chatarrero que le dejara llevárselo. Posteriormente, buscó la forma de restaurar y recomponer los trozos rotos, los pies, los brazos,… Roturas que, todavía hoy, siguen presentes en él de una forma suave y sinuosa.

Después, pidió que le hicieran una cruz de madera para sujetarlo con dignidad, y se trabajó un pequeño pasito para poder llevarlo alzado entre los mayores. Al proponerlo a los residentes, cercanos a la capellanía, enseguida, me sugirieron el nombre que les gustaría para esta imagen, querían que fuera el “Santísimo Cristo de los mayores”.

Con la cruz a cuestas

Un jueves santo fue su bendición, y  todos los jueves santos lo procesionamos en los jardines de la residencia, con devoción y cariño. Suelen portar el paso con los símbolos propios y sencillos de una procesión, solo que llevado desde y con sillas de ruedas, andadores, muletas, bastones,… Se organizan para alzarlo y llevarlo. Se trata de un evento singular, con sus estampas propias que, después, cada uno pudo llevarse bendecida para sus casas –habitaciones– como un tesoro de lo sencillo y de lo propio.

De la chatarra al altar,  nos identificamos

El significado humano y religioso de la imagen como símbolo de la residencia ha quedado claro para todos. Del mismo modo que esta imagen estaba aparentemente rota, abandonada, despreciada e inútil, podemos a veces sentirnos nosotros en la vejez, en la enfermedad, en la soledad, en las dependencias e incapacidades. Incluso podemos entender que las residencias de los mayores son como las chatarrerías donde van los cacharros a ultimar su existencia en un sinsentido, que son para morir… Pero esta imagen, cuando ha sido rodeada de amor, sanación, compañía, técnica y cuidados se ha convertido en algo bello, incluidas sus cicatrices; ahora es algo nuevo y símbolo de fuerza y bondad. Entendemos que esa es la finalidad de la residencia y lo que deseamos hacer de ella: un lugar de vida, donde se sanen, acompañen, aprecien, animen, alegren, esperancen y transporten vida de unos para otros entre los residentes.

 Aquí no hemos venido a morir, sino a vivir

Ellos lo entendieron perfectamente cuando, en la homilía del Domingo de Resurrección, les ponía el ejemplo del Cristo que ya está presidiendo la capillita, cómo había pasado de la muerte a la vida, de la chatarrería al altar, y les decía que esta residencia no es una residencia de muertos, sino de vivos, que aquí no se viene a morir sino a vivir, que en el corazón de Dios hay algo especial para los mayores y que nos lo quiere dar, porque quiere hacer con nosotros lo que hemos hecho con la imagen: sacar lo mejor de ella misma cuando parecía que ya no servía para nada. Desde ahí, proclamamos el Credo a nuestra manera, renunciando a la muerte y proclamando la vida que deseamos. Ellos, orgullosos de la imagen, les gusta darla a conocer a toda la gente, y yo estoy colaborando con ellos: no dejéis de ir a ver esta imagen, esta procesión sencilla y pobre,  pero sabiendo que ese Cristo donde realmente está es en los rostros y en los corazones de todos ellos, los residentes de La Granadilla.

Así volverá a ser este jueves santo… al mediodía, los ancianos acompañarán  con su cruz  y su debilidad al buen Maestro y Señor, será una vez más sus mejores cirineos.

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Feliz, Feliz en tu día (Viernes de Dolores).
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José Moreno Losada | 07-04-2017 | 6:34| 0

VIERNES DE DOLORES EN EL CIELO
Silencio y recuerdo
Hoy la casa está en silencio. Miro y observo tus fotografías, algún beso emocionado… y recuerdo que los Viernes de Dolores, la casa era algo distinto, desde la mañana temprano andabas de acá para allá, pero el lugar central era en el sillón verde junto al teléfono. El teléfono fijo, ese que ya no suena casi nunca, a no ser por los vendedores inoportunos a las horas intenpestivas, que antes sonaba y, hasta a ellos tú les dabas conversación. Siempre recordaremos aquel seguro para la muerte, que te ofrecieron telefónicamente, para arreglar lo que se refiere a entierro y hacerlo más fácil para nosotros, y tú le dijiste que no podías darnos un disgusto, porque nosotros pensábamos dejarte con nosotros aunque fuera embalsamada… Hoy miro detalles… y observo el teléfono tranquilo y callado, ese que este día tu te unías a él por la mañana y no lo soltabas hasta bien entrada la noche… y todavía te quedaba preocupación por alguna llamada no recibida, por si le pasaría algo a esa persona. Y en poco tiempo la llamabas para ver cómo estaba.
Celebración celestial
Hoy curiosamente, como te digo, el teléfono me grita desde el silencio callado. Y eso me lleva a pensar en el cielo. Allí hoy habrás buscado tu sitio tranquilo, desde donde observarás con cariño cada amanecer para bendecirnos y cada atardecer para acariciarnos, y te habrás puesto a recibir los recuerdos queridos y entrañables, que se alzan como oración agradecida al cielo. Entre nosotros son palabras de recuerdos, envíos de fotos entrañables, miradas a cosas sencillas que son sacramentales de tu vida y tu persona en la relación con nosotros… pero esto mismo seguro que son toques de alegría, música, baile, sonrisas, abrazos, totalmente celestiales…cada recuerdo, cada oración, cada mirada allí se hará eterna e inolvidable. Y será el buen Dios, el que junto a padre, los abuelos, los tíos, los sobrinos – ya también la prima Ramona- te habrán cantado con gozo el feliz, feliz en tu día, Dolores… no sé como será la frase allí , amiguita que “Dios” te bendigo….
Te siguen queriendo y recordándote
Pero si aquí hay tantos detalles de que te recordamos y te recuerdan, que no será allí  arriba, donde nada de lo que ocurre en la tierra pasa inadvertido sino que se publica para que lo bueno se proclame. Hoy será el Señor el que te diga lo que aquí te decíamos: Madre cuánta gente se acuerda de ti y te quiere… y cojo en mis manos tus libretas usadas y gastadas, las que siempre llevabas contigo, y veo la lista innumerable de personas y sus teléfonos, cómo no se te pasaba a ti esa llamada de cariño en su santo…al pueblo, las vecinas,  la familia, las parroquias, Badajoz, las viudas, la legión, el Inserso… Doy gracias a Dios por ese modo de ser y relacionarte, por esas personas que aún hoy me paran en la calle para hablarme de ti y hacerme presente su recuerdo de corazón, y me besan como tú me besabas.
Feliz Día madre.
La imagen puede contener: 10 personas, personas de pie y traje

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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.