Hoy

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Autor: jose.moreno.losada_933
El grito de una huella silenciosa (Olivenza)
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José Moreno Losada | 04-06-2016 | 11:46| 0

“Desde la Farrapa…”

“Tened entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo, Jesús”

Ayer parecía capicúa en una celebración homenaje emocionante en Olivenza. En el día litúrgico del Sagrado Corazón de Jesús, en las escuelas parroquiales del Sagrado Corazón de Jesús ( “La Farrapa”), se despedía la comunidad religiosa del Apostolado del Sagrado Corazón de Jesús, que durante más de cuarenta años han estado sirviendo y amando, desde este proyecto escolar, en el corazón de ese barrio y ese pueblo. Tuve la suerte de compartir camino durante tres años, de los primeros, de mi ministerio con algunas de estas religiosas en Olivenza y en el colegio,  y estaba allí por agradecimiento profundo.

Fue una anécdota lo que dio origen a esta categoría, Don José, el cura fundador de este proyecto, en uno de sus múltiples viajes al encontrarse  con una religiosa le zampó que él estaba buscando una comunidad para su colegio y ella le habló de que su congregación tenía intención de trabajar en el sur de España. Desde ese momento el Espíritu actuó sobremanera y privilegió a Olivenza y a este proyecto con un regalo de infinitud y de eternidad, regalando vidas que han portado un tesoro que siendo pobre ha generado una riqueza incalculable, que siendo “esclavas” (obedientes) han liberado y propiciado autonomía en miles de personas, y que siendo vírgenes han ejercido una maternidad y han creado una familiaridad en el centro, en el barrio, en el pueblo, en la comarca…que nunca acabará porque sus nombres, no hay duda, de que están inscritos ya para siempre en el corazón del Padre.

Vinieron como se van, en puro silencio y sencillez. Ahora las que  se marchan  son Carmeli, Carmen, Venancia, Romualda, para han ido pasando muchas otras: María Teresa (ya en el cielo), Socorro, María Josefa, Juana, Nieves, Jesusa… Han sido generosidad, maternidad, cuidado, libertad, en lo sencillo y en lo callado. No han trabajado nunca para ellas, siempre han sido para los otros: Guardería, Escuela hogar, Colegio, Pastoral parroquial, asociaciones del pueblo, talleres, barrio, fiestas,  trabajo con jóvenes, atención a familias, enfermos, educadores… todo en silencio. Nada ha sido suyo, pero ellas han sido de todos y del proyecto por el que daban la vida. No se han buscado, han salido a  buscar y a querer, especialmente a los que estaban perdidos.

Ayer no era de despedida, el ambiente hablaba de otra cosa. Se celebraba la huella, una mirada al camino y se observaban en símbolos de pequeños corazones rojos que adornaban el templo los pasos silenciosos, callados y diarios de estas mujeres enamoradas del Reino de Dios, y por ello de toda la humanidad en el ser de Olivenza. Todas esas huellas que están en miles de personas, que han marcado con un  sentir y un querer propio de la  humanidad del evangelio, de los sentimientos de Cristo. Ellas se van pero su huella sacramental queda en todos los que han pasado por este proyecto amado: alumnos, profesores, padres y madres, sacerdotes, trabajadores, catequistas, vecinos, pobres y enfermos…una lista innumerable. Por eso, aunque irán a otros destinos, se quedan como sacramento en la vida y en la historia de un pueblo. No hay duda de que queda un eco  imborrable del grito de una huella silenciosa, que se ha marcado durante cuatro décadas y que ayer se ofrecía gratuitamente, como quiénes no habían hecho nada. Lo dejaron todo para venir y aquí lo dejan todo, amado y querido, para volver y seguir amando a otros.  Gracias por la entrega y la generosidad de vuestra vida religiosa, habéis sido fieles al apostolado del Corazón de Jesús, habéis pasado, en silencio, haciendo el bien y curando a todos los que  encontrasteis en el camino de la vida. Esto ya es eterno, no os vais os quedáis en el sacramento de una huella silenciosa pero eterna.

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Sagrado Corazón de Jesús…
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José Moreno Losada | 03-06-2016 | 10:35| 0

¡En vos confío!

Hoy, Viernes,  se celebra en la Iglesia Católica la festividad del Sagrado Corazón de Jesús. Seguro que leer esta jaculatoria nos trae sentimientos entrañables de personas, lugares, imágenes…queridos a la vez que sentimentales. En la residencia de la Granadilla, son muchos de los residentes los que lo tienen entronizado en sus habitaciones, una de ellas es la que  muestro en este artículo. Es una de las pocas pertenencias que se han traído de sus casas de origen a esta habitación de etapa última vital. La fe de nuestros mayores estuvo jalonada por claves sencillas, que en la mayoría de los casos, invitaban a la confianza radical que se fundamenta en la relación entre corazones auténticos y fieles.

La vida pasa por el corazón, sin él nos hacemos desalmados. Me gusta esta advocación de la religiosidad popular invocando el corazón de Jesús, entiendo que es una de las celebraciones religiosas que se refieren a la humanidad de Cristo y a los sentimientos que la habitaron, para hacer de El, el hombre según Dios, el hombre divino. Siempre me ha atraido la oración que nace de la contemplación de esa humanidad -que casi nadie rechaza- y que invita a querer ser como Él.

Me gusta contemplar la realidad de cada día y ver cómo esos sentimientos tan divinos y tan humanos a la vez, se están dando en muchos hogares, en medio de la calle, en la ciudad, en la profesión…Por eso creo que celebrar el corazón de Jesús no es otra cosas que mirar el mundo con ese corazón, recordando aquella máxima del principito de que “lo esencial es invisible a los ojos, porque solo se ve bien con los ojos del corazón”. Y hoy deseo mirar así nuetro mundo y contemplar la vida:

“Siento y pienso como cada mañana en el mundo se levantan  millones de madres y de padres  que, ilusionados y esperanzados, abrazan a sus hijos, los cuidan, los alimentan y los ponen en pie para que crezcan y avancen como personas en medio de la historia. No hay duda de que el amor está siendo más fuerte que la muerte, el bien que el mal, se impone el corazón almado.

No dudamos de que hay dolores, sufrimientos, injusticias, llanto…pero no permitimos que nos quiten la esperanza. Sabemos que en lo ordinario de la vida se producen los milagros de lo diario que nos hablan de que algo nuevo siempre está brotando, que la cruz enterrada genera vida y frutos, y que hay incluso personas que abrazados a la cruz se convierten en luz de vida y esperanza para la historia.

Nuestra historia lo es de salvación y sus señales están en cada día para que podamos alimentar nuestra esperanza, la fe es la que nos ayuda a saber que las promesas se cumplen en la brisa de lo sencillo y lo oculto, igual que la hierba crece en el silencio del anonimato. Saber mirar la historia esperanzadamente, porque creemos que su palabra se cumple, es lo propio de los cristianos, y es lo que el mundo necesita de nosotros. No estamos en el mundo para que éste se condene –ni quede marginado en su dolor- sino para que todos se salven y lleguen, por la esperanza, al conocimiento de la verdad.”

El Papa Francisco nos ha alertado de la necesidad de esta mirada yesta interpelación cuando nos ha llamado a entender la religión y nuestra fe desde la compasión y la misericordia, desde el corazón de Cristo.

Y yo hoy repito  y respiro con ese sabor confiado que me viene de mis abuelos y que en mí está vivo:

!Sagrado Corazón de Jesús, en voz confío”…. y musito: “yo quiero ser como tú…”

La oración de la misericordia, protagonizada por el Papa, nos puede servir para entender esta fiesta del Corazón de Jesús: https://youtu.be/CvKjSXtYbAA

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El Corpus: huella de justicia y caridad
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José Moreno Losada | 29-05-2016 | 10:51| 0

Traigo hasta nosotros, la reflexión que nuestro arzobispo Don Celso Morga ha hecho en torno a la celebración del Corpus al hilo de la campaña de Cáritas “Dejando huellas de solidaridad” , es verdad lo que proponen de que “nunca es tarde si la huella es buena…”:

 Lo que se celebra

Son muchas las generaciones que, aun con el paso del tiempo, continúan dando vida a aquello de que «tres jueves al año brillan más que el sol…», donde uno de ellos, tras la senda de la Pascua, ya en domingo, sentimos ahora tan cerca: es la entrañable celebración del Corpus Christi.

Los católicos, en esta fiesta del Corpus, conmemoramos la presencia real de Cristo en la Eucaristía y de nuestro encuentro sacramental con Él. Algo que se ha incrustado en el arte, la literatura, la música, la pintura y, lo que es esencial, en un modo de ser y estar en el mundo. Ahí, en el albor de ese misterio, se esconde el amén de la fidelidad radical del Padre al Hijo que lo resucita, y del Hijo al Padre que ha arriesgado en su existencia aceptando la cruz a favor de la liberación y la salvación de todos los pueblos de la tierra.

Celebrar la Eucaristía es manifestar el deseo de entrar en ese amén divino y humano que nos ha sido regalado en Jesucristo, la conexión del amor de Dios con la humanidad a través de la sencillez del pan, convertido en el Cuerpo y Sangre de Cristo. San Ignacio de Antioquia hablaba de este sacramento como «fármaco de inmortalidad» y Santo Tomás de Aquino como «prenda de la vida eterna».

Así, desde este pan consagrado es posible hacer creíble ante el mundo y los desheredados de la humanidad su presencia real en medio de la historia, ligada a la presencia real en la Eucaristía. En el pan glorioso del Resucitado está la fuerza que nos ayuda a proclamar que el inocente ajusticiado ha sido liberado para siempre y ya tiene alimento de vida eterna para todos, especialmente para los que sufren. Nos enseña, sin descanso, que es posible la justicia, la compasión y la misericordia; que no se impone la farsa de los mecanismos que desnudan al desnudo y despiden vacíos a los hambrientos, y que ya hay una palabra definitiva de fraternidad y de pan compartido, que es imparable en la historia. Hay destino y sentido, hay un amén de la verdad, la vida y la luz.

En esta tierra nuestra de Extremadura, donde sentimos el dolor del paro y la pobreza, y donde miramos el horizonte de los refugiados en un camino sin llegada, donde sabemos de la pobreza de gran parte de la humanidad que nos mira con esperanza, nuestra fe nos empuja a celebrar esta fiesta tan nuestra! con alegría y compromiso. La Misa de cada domingo y el Pan eucarístico que recibimos y adoramos es una fuerza transformadora y esperanzadora para todos nosotros, desde donde estamos llamados a ser buenos cristianos y ciudadanos comprometidos.

La Eucaristía que celebramos millones de creyentes si nos es posible cada día y para todos cada domingo es la manifestación clara de esa huella viva que Jesucristo nos ha dejado del memorial de su Pasión para que nosotros lo celebremos y, así, Él pueda entrar en nuestra intimidad personal y comunitaria. Se trata de un memorial que nos conecta con Dios Padre, en el Hijo por el Espíritu, y que desde Su amor nos lanza a ser nosotros huellas de dignidad y de justicia en medio de la historia. Es esta fe la que nos alimenta y nos mueve a ser humanos, compasivos, solidarios, a vivir la verdadera fraternidad en la que se cuaja la paz que nace de la igualdad.

Cáritas es un instrumento de esta presencia real; ahí se unen Eucaristía y vida, sagrario e historia. Por eso, no puede haber comunidad cristiana que celebre la Eucaristía y no tenga dimensión social y caritativa. Los Santos Padres nos hablaban de que si no hay justicia, la Eucaristía se vacía de sentido, no podemos ni recibir ni adorar a Cristo en la Eucaristía, ni acercarnos a él, sin pedir el «pan nuestro de cada día», el de la dignidad de todos los seres humanos y de saber pedirlo con nuestras vidas diarias. La verdadera adoración a Cristo en el misterio de la Eucaristía nos lleva a reconocerlo en el rostro de todos nuestros hermanos, especialmente en los más necesitados y crucificados de la historia. No podemos olvidar los creyentes que en ese Pan bajado del cielo, precisamente ahí, está presente el Crucificado que ha Resucitado. Necesitamos sagrario y vida, sin separarlos.

Por tanto, no impidamos a Cristo estar realmente presente allí donde Él quiere estar para llevar su Evangelio de dignidad, verdad y justicia. La presencia real de Cristo en la Eucaristía nos está pidiendo entrar en el verdadero camino del amén cristiano, aquél que se verifica en la entrega radical a favor de los hermanos con el deseo que tengan vida abundante. Hoy, como nunca, el reto está en que la presencia real de Cristo llegue como sanación, consuelo, verdad y libertad a todos los que sufren en el alma o en el cuerpo.

Os deseo de corazón, y también lo hago para mí, que sepamos celebrar este día del Corpus Christi, desde una adoración auténtica y piadosa a la presencia real de Cristo en la Eucaristía, y que eso nos lleve a saber dejar huellas de justicia y dignidad en esta sociedad nuestra tan necesitada de compasión y de misericordia.

Desde la Granadilla, los mayores y enfermos unidos  a la celebración: Mayores Granadilla Enfermos

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Las entrañas de una madre
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José Moreno Losada | 28-05-2016 | 9:29| 0

Entrañas de madre, lo divino

Anoche recibía un correo de última hora, era de Elena que me enviaba lo que ella quería expresar como introducción en la celebración del bautismo de María, su tercera hija que viene a sumarse a Elena y Pilar. Habíamos quedado que ella expresara el sentimiento materno con el que recibía y estaba acompañando a María en sus primeros pasos, junto a Adolfo, su esposo.

Lo habíamos hablado ya anteroriormente, un día en la mañana, cuando brillaba el sol, y  las hijas estaban ya en el cole, ella  había salido a pasear con María, y sentada en un banco del  parque aprovechó para hablarme y contarme, desde el corazón, los sentimientos profundos con los que está viviendo este momento de la vida. Yo solo escuché y le pedí que eso mismo lo dijera antes de la celebración para situar a todos los concelebrantes  en el misterio de ese quehacer bautismal, el agradecimiento a Dios por el misterio de la vida que se impone como deseo y profundidad en el ejercicio de la maternidad. Por eso me atrevo a compartir este testimonio sencillo, a mí me ayuda a entender ese texto bíblico donde se compara a Dios con una madre y se llega a decir: “¿Es que puede una madre olvidarse del hijo de sus entrañas?, pues aunque ella lo hiciera yo nunca te olvidaré”, o aquel otro: “ se me conmueven las entrañas”.  Hoy Elena nos ha hablado desde las entrañas,  reflejo de sentir divino ante cada criatura humana. Os la regalo:

Celebrar la vida
> “Bienvenidos a todos.
> Quería recibiros hoy por ser un día muy especial para mí.
> Hoy celebramos el bautizo de María, mi tercera niña y, aunque dicen que los terceros se crían solos, yo me resisto a ello.
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> La noticia de su llegada fue una sorpresa; su espera resultó larga y con bastantes miedos: miedo a cualquier complicación de las que pueden surgir durante el embarazo, miedo e impaciencia al parto y a verla nacer sanita, miedo por la incertidumbre de ver la acogida de sus hermanas, y miedo a mis capacidades para sobrellevar su crianza junto a la de sus hermanas.
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> Esos nueve meses fueron más llevaderos gracias al apoyo de quien me rodea: el entusiasmo de los abuelos desde conocer la noticia, las revisiones continuas y tranquilizadoras de Carolina, los ánimos de los amigos, en especial, de los que ya han formado una familia numerosa, pero sobre todo, gracias a la ilusión con la que Elena y Pilar han esperado la llegada de su hermana.
> Y así, el 14 de febrero, como día especial en el calendario, recibimos nuestro gran regalo, con un parto precioso, emotivo e inolvidable, gracias al trabajo del mejor equipo: M. Carmen, Andrés y Carolina. Y desde ese momento, todos los miedos fueron sustituidos por sentimientos que antes no habían despertado en mí y que crecen cada día.
>
> Siento un enorme orgullo al ver la Familia que Adolfo y yo hemos formado; no hay nada más bonito que ver a nuestras tres hijas juntas y la complicidad que ya tienen entre ellas; en casa se respira Vida, muchas veces agotadora pero, la vitalidad de Pilar y Elena nos salpica y me permite que cada día disfrute de poder criarlas y que no lo hagan solas.
> Y esta felicidad se potencia aún más, al verla reflejada a mi alrededor: los abuelos irradian entusiasmo y juventud; la madrina no quiere perderse ni un solo día de sus niñas; las hermanas han compartido su entusiasmo con todas sus amigas del cole y han convertido a María en hermana de todas ellas; en definitiva, todos habéis recibido a María con una sonrisa imborrable que personalmente me ha engrandecido.
Por todo esto os doy las gracias a los mencionados; y a la Virgen María por concederme el mejor regalo : tres hijas magníficas a las que les dejo la mejor herencia: tres hermanas para toda la vida….espero; y a quien solo puedo pedirle un único deseo más : Salud y Unión entre nosotros, para mantener esta preciosa Familia.
Gracias con el corazón.

Elena Gonzalez

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“Conocernos para querernos”
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José Moreno Losada | 26-05-2016 | 11:42| 0

Mujer, luz y dignidad: Vida y lucha

Conocerse y quererse, conocer a otros y quererlos es el reto de la vida de lo humano.  Desde la Delegación de Ecumenismo y Diálogo interreligioso de Mérida-Badajoz hemos  organizado este primer acto sencillo, en torno al día de la diversidad cultural.  Ha sido hoy, en la tarde, en los salones de la parroquia de la Concepción, donde se trabaja desde en talleres de mujeres, de crecimiento personal y cultural, desde hace más de veinte años. Se trata de un proyecto de solidaridad, reconocido y premiado a nivel nacional.

Hemos querido centrarnos en las mujeres y la diversidad cultural y religiosa de las mismas(Bienvenida),  se han juntado mujeres de distintoas lugares, culturas y costumbres, de religiones diversas, historias y vidas auténticas: Angola, Senegal, Brasil, Mozambique, Marruecos, Sahara, Rumanía, Francia, España…. El objetivo de este primer evento ha sido conocernos entre nosotros, desde el encuentro y el cariño, para respetarnos, acogernos, acompañarnos, defendernos, comprometernos, compartir…a favor de la mujer en la sociedad actual. Ha sido un encuentro tranquilo y cercano, de vivencias y de compartir, con sencillez, un cafe, té,  y unos dulces, elaborados por ellas mismas -unas para otras- en medio del diálogo y el conocimiento mutuo. Junto a la delegación están las religiosas del Buen Pastor, y los talleres que animan con cincuenta mujeres y sus formadoras y voluntarias que las acompañan,. Han asistido mujeres de la Parroquia de Guadalupe, de centros de promoción de la mujer, de otras parroquias, así como del movimiento de profesionales cristianos.

Las claves de reflexión han sido desde el lugar, la cultura y la religion que nos configura y nos hace ser. Venimos de lugares distintos pero todos hemos de caminar ahora en un mismo lugar, sin rechazar ni olvidar nuestro origen, reconociendo que ahora tenemos una casa común, una tierra compartida que nos llama a compartir vida y camino. Culturas que nos han enseñado a sentir y querer, a relacionarnos, y que no debemos ocultar sino presentar para aportar y enriquecernos mutuamente. Religiones que nos abrazan a la trascendencia y nos dotan de sentido y esperanza, con oración, vida, celebración, esperanza y búsqueda de lo que une, sana, perdona, anima, esperanza.

El ecumenismo y el diálogo interreligioso, han de tener en cuenta y valorar a la mujer como tesoro y elemento central de la vida, la sociedad y el mundo, así como para el encuentro entre confesiones cristianas y entre religiones. Hemos de trabajar juntos por una mirada de luz y dignidad, que lleve a la justicia, la igualdad y el verdadero reconocimiento social, frente a todo desprecio o desvalorización de lo femenino en nuestra realidad social.

Hoy en este encuentro se ha visto claro que la mujer tiene mucho en común y aspiran a realidades y deseos de igual calado, independientemente del lugar del origen, de la cultura , así como de la religión que se profese, y que cuando se conocen y reconocen diversas y distintas, se enriquecen y se  complementan, conviven sin ninguna dificultad. Es en  el conocimiento mutuo cuando nos sentimos iguales, nos enseñamos unos a otros y compartimos cariño y camino. Esta tarde nos ha sabido a poco, ha sido un primer paso desde abajo, desde lo oculto, lo sencillo. Ha sido posible por ese tesoro que cada dia se encuentra por la tarde en esa escuuela de vida y solidaridad cerca de la plaza alta, donde religiosas, trabajadoras, voluntarias, mujeres inmigrantes  y otras se van trabajando a sí mismas, se van formando y preparando, para vivir, ser, trabajar, querer, luchar, valorarse. Un misterio de vida y de levadura que no tiene más horizonte que la fraternidad de una humanidad que no entiende de fronteras y conflictos, sino de encuentros y paz verdadera. Si aquí es posible, entonces lo es a todos los niveles.

Hoy hemos sentido este camino de ecumenismo y diálogo interreligioso que ha de andarse desde lo cercano y lo sencillo, desde la calle y la casa común, desde el conocimiento y la relación, desde el encuentro y el cariño. Pasar de la teoría a la praxis, de la doctrina al conocimiento, de la diferencia a la cercanía, de la separación a la amistad. Por aquí va lo que buscamos y lo que queremos: Mujeres que educándose, educan a un pueblo, y que encontrándose se convierten en la señal y en la alianza de una humanidad nueva. Hoy  hemos encontrado razones para seguir creyendo y para seguir haciéndolo juntos. Es posible creer y esperar el sueño de lo imposible desde lo común y lo diverso, porque es posible la unidad.

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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.