Hoy

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Autor: jose.moreno.losada_933
El barrio no lo olvida
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José Moreno Losada | 10-10-2016 | 3:03| 0

(In memoriam a Jesús Martín Mendieta, cura de los obreros)

La liturgia de los sencillos

Me gusta un texto evangélico en el que Jesús de Nazaret se dirige orante al Padre y reconoce ante él algo profundo: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños…a la gente sencilla. Hace unos días fui testigo del cumplimiento de esta palabra en el barrio de la UVA en Badajoz, en una eucaristía que se celebraba en memoria y a favor de Jesús Martín Mendieta, fallecido en agosto pasado, sacerdote que vivió en dicho barrio más de veinte años de su ministerio, en medio de ese pueblo sencillo y humilde, a la vez que dolido y roto en muchos de ellos.

El arzobispo en su barrio

Se trataba de una celebración sencilla en la parroquia de Santa Engracia que está en el corazón del barrio. El recuerdo de este cura, que había ultimado sus años de dependencia en Bilbao –su lugar de origen- convocaba a un grupo de gente que querían juntarse en su nombre y celebrar la eucaristía para dar gracias por él y su ministerio. El Arzobispo Celso, aunque no había conocido a este sacerdote, quiso hacerse presente en esta comunidad con este motivo tan pastoral y compartir con ellos la mesa y el pan de la vida. Había un grupo de sacerdotes, militantes de la HOAC y la JOC, y el grueso eran la gente de la barriada, los vecinos.

Jesús, servidor de Cristo y de los pobres

La celebración tuvo su recorrido normal. Una presentación de una militante obrera en la que se hizo una semblanza del trabajo pastoral y la aportación profunda de evangelio y vida que Jesús, en su sencillez y formación cuidada, había entregado. Seguimos con el perdón, con una homilía significativa del pastor diocesano en la que habló del sacerdote como un servidor de Cristo que ha de cuidar favorecer y no obstaculizar el encuentro del salvador con el corazón de cada persona, a la vez que lavar los pies y servir a todos los que nos rodean especialmente a los pobres. Mostró su satisfacción de conocer por primera vez a esta comunidad y de hacerlo cuando están recordando de corazón a un sacerdote al que tanto han querido.

Cuando el pueblo reza desde la vida

Después siguió la celebración con toda su normalidad, el sacerdote actual de esa parroquia abrió el momento de las peticiones para que la gente con libertad y espontaneidad participaran en dicha oración. Y ese fue el momento en que la gente sencilla, los del barrio tal cual, comenzaron a hablar con libertad: por su vecindad, porque sigue presente entre nosotros, porque nos amaba y amaba a los niños, porque vino con poco y se fue con menos… y daban gracias a Dios. Me llamó la atención mucho la afirmación tajante de un señor: “Jesús no se ha ido, él está presente, está en el corazón de todo el barrio, no vamos a olvidarlo nunca”. Me llamó la atención este dato, en una celebración donde creemos en Cristo resucitado y lo comparé con aquellos que desean que les pongan su nombre a una calle; aquí seguro que no van a hacerlo, pero está claro que su nombre está en el corazón de la calle, en la gente que la habita y eso vale más que las cerámicas nominales de calles que se pierden en la oscuridad de lo anónimo y lo olvidado.

El magníficat de Filo

Al final de la celebración, llena de cantos del pueblo, Filo, un mujer sencilla pero decidida subió al ambón, y oró dando gracias con limpieza de corazón y una claridad en su lenguaje que a mí me trasladó al cura querido que yo admiraba. Al que formó parte de ese barrio y de la causa de los obreros con el deseo de darles el evangelio, el de la vida y la justicia, la verdad y la paz. Filo no quería darme su papel, porque decía que tenía muchas faltas de ortografía, pero su ortografía era de una profundidad y ternura, que hasta las posibles faltas se hacían bellas. Os regalo su testimonio, como la voz del barrio ante Dios, agradeciendo y encomendando a este hermano querido, a este padre de ternura, a este cura entregado de pies a cabeza:

“Estamos aquí recordando a Jesús, nuestro párroco. Hablar de Jesús, es decir que pasó por la vida haciendo el bien. Jesús era feliz aquí eso era lo que quería, vivir entre la gente humilde y sencilla. Jesús fue querido por todos, él hablaba con todos, se conocía el barrio bien. Sabía el que estaba trabajando, en paro, el que salía a buscar espárragos para venderlos y traer el pan a sus hijos. A Jesús le dolía los problemas del barrio, su vida fue una lucha por la justicia, por un mundo mejor.
A nosotros nos enseñó a ver todo lo que nos rodea, lo bueno y lo malo, no enseñaba a juzgarlo a través del Evangelio y nos enseñaba a actuar sobre ello, con justicia, con verdad y con amor. Así era Jesús, un sacerdote como se suele decir de pies a cabeza, fiel a su vocación y fiel a su cita diaria con la Eucaristía, le daba igual mucha gente que poca, había días que celebraba la Eucaristía con una sola persona, muchos sabemos quién era esa persona, Juanito, ya sabemos cómo estaba y qué pasaba por su cabecita, pero él venía a estar con Jesús, se sentía querido por él y Jesús lo quería también. Ya están los dos allá arriba juntos otra vez. Cuántas cosas buenas se pueden decir de Jesús, pero hoy nos despedimos con ese saludo tan bonito que el decía siempre: “hasta mañana en el altar”.

Filo nos hizo vivo el pasaje evangélico: El padre ha enseñado lo importante a la gente más sencilla, a los que saben mirar con el corazón y se dan cuenta de quiénes les aman gratuitamente. Me imaginé a Jesús Martín ,gozoso en el Cielo, viendo a su barrio y al arzobispo con ellos en esa cercanía e intimidad, pensaba en cómo deseaba él que el pastor diocesano pudiera conocer y sentir a su barrio para que viera que lo que él decía era verdad.

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Hoy en un rincón de Madrid…
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José Moreno Losada | 07-10-2016 | 1:46| 0

Dios y el sacramento del encuentro

El Dios en el que yo creo, es un Dios de corazón abierto, al que le gusta ser lugar de encuentro. Para  mí se hace sacaramento cada vez que  dos personas se reconocen y se abrazan en el vivir. Hoy, lo estoy presintiendo desde el amanecer, donde voy siguiendo a un grupo de personas que están gozosos porque este atardecer, tras muchos años , van a volver a encontrarse, lo van a hacer ligeros de equipaje y decalzos,  como éramos en la infancia. Yo lo miro con ojos creyentes y el hecho me desborda, como revelación de lo divino en lo humano. Hoy se va a realizar un sacramento en plena calle y muy pocos van a darse cuenta, porque estas cosas no son de sabios ni entendidos, sino de gente muy sencilla, como aquellos niños de ayer que están en esa foto de hace cincuenta años y que hoy se van a abrazar en las calles de Madrid.

Abrazados y reconocidos  en un rincón de Madrid

Hoy  Madrid seguirá siendo bullicio, con la monotonía de un viernes a la noche, sin distinguir la vida, con el anonimato que le es propio y que marca la libertad y la indiferencia, al mismo tiempo, de los que deambulan por sus calles y esquinas.

Pero en medio del bullicio habrá singularidad y concreciones de vidas y amores- Fidela, Tomás, Maria LUisa, Felipe, Francisco, Miguel, José Ricardo, Juanjo, Fita-, que para nada quieren ser indiferentes, y que ,en el gozo de su libertad, deciden encontrarse para quererse desde el recuerdo en un presente que aviva y abre cauces de un futuro más entrañable y entrelazado.

Diez corazones en ascuas

Serán diez personas que están enredados en sus familias, sus trabajos, sus barrios, sus preocupaciones, sus gozos y tristezas. Personas con la mochila de la vida ya más que medio llena, cercanos a los sesenta años, que por un destino de lo rural y lo cercano, vivieron juntos su infancia y marcaron unidos los pasos primeros de su juventud esperanzada. Después la vida, la que nos lleva y nos trae, esa que nos llena y nos vacía al mismo tiempo, los llevó a cada uno por paraderos insospechados en busca de la realidad de un trabajo y de una realización personal que en el pueblo de origen no se encontraba. Allí, en el pueblo,  les dieron las raíces y la savia, pero hubo que salir a crecer y florecer en otros lugares, con otros brazos, en nuevos ambientes, con otras realidades. Hoy se dan cuenta que están en Madrid, que son distintos y distantes, pero con un pasado de infancia y juventud compartido, unas vivencias que se muestran dormidas pero no muertas, y que al azuzarlas, por los caminos de los nuevos medios  de comunicación e información, se han reavivado de un modo imparable. Son parte de un grupo mayor, unos treinta y algo, que estudiaron juntos el bachillerato elemental en un colegio libre adoptado de Granja de Torrehermosa.

Sabores de vida e infancia

Esta noche, a las 20 horas, se van a encontrar allí entre la puerta de Toledo y la Basílica de san Francisco el Grande, en medio de ese bullicio anónimo.  Imagino como irán llegando y encontrándose, algunos hace más de cuarenta años que no se abrazan, hoy se abrazarán todos  y será un abrazo con sabor a: infancia, transparencia, alegría, sencillez, travesura, complicidad, risas, guiños, recuerdos, anécdotas… Llevan todo el día sintiendo y emocionándose, porque va a ser algo tan sencillo como misterioso y profundo. Encontrarse y reconocerse, acogerse y abrazarse, mirarse y hablar con un mismo lenguaje. Será una comunidad de sentimientos, de actualización agradecida, de belleza historizada, de emoción abierta.

La eficacia del encuentro

Y lo más grandioso, es que puede ser un encuentro, que enraizado en el pasado, tengo sabor de futuro: de presente preñado, de amistad dispuesta a consolidarse y fortalecerse, de deseos de compartir lo vivido y por vivir, de volver con gracia al propio pueblo pero más acompañados, fortalecidos y motivados. Incluso con un deseo de entrar en la etapa de la tarde de la vida de otro modo, con la compañía de la infancia, con la alegría de la juventud, y con la sabiduría de la vivido, para al menos reírnos juntos a carcajadas.

Nos gustaría estar a todos en ese encuentro en Madrid –nos ponen los dientes largos-, ya los ha habido en el propio pueblo con los que por allí pasan, en Sevilla con los de aquellos lares… y todo preparando un día G (Granja de Torrehermosa) en el que nos volveremos a encontrar para poder reconstruir aquella foto fortuita y gratuita que  ha permitido que  nos queramos ver y saber unos de otros medio siglo después.

Feliz y fraterna noche

Hoy entre el bullicio, el anonimato, la indiferencia, habrá un rincón  madrileño lleno de vida y de infancia que nadie ha podido robar con el paso del tiempo, que permanece bajo la ceniza y  que hoy volverá a hacerse ascuas y encender de nuevo todos sus corazones. Feliz noche.

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Las gemelas Ledesma, universitarias con corazón
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José Moreno Losada | 03-10-2016 | 9:33| 0

Universitarias con corazón !

Lourdes y Carmen…gemelas de cuerpo y alma¡¡¡:
“Buscad el Reino de Dios y su justicia, y lo demás se os dará por añadidura…donde está tu tesoro, allí está tu corazón”.

Esta mañana tras la oración, llego a la facultad y tomo el cafe y la tostada de rigor ojeando el periódico hoy. Todavía traigo el gusto del texto evangélico de hoy con la presentación de la parábola del Buen Samaritano, vengo con el deseo de seguir profundizando en eso de amar a Dios y al  prójimo a fondo perdido. Y me encuentro con este articulazo, en el que se hace carne esta parábola y por múltiplo en el corazón de estas gemelas. Me siento agraciado de ser testigo de primera mano y me abrazo a la noticia, que vuelve a repetirme que lo que dice el Evangelio no es verdad porque lo diga el Evangelio, sino que el Evangelio lo dice porque es verdad en la vida. Y lo es en la vida de estas dos jóvenes universitarias.

Pasar por la universidad o ser universitarios

Han pasado por la universidad y , sin duda, la universidad ha pasado por ellas. A nadie les han sido indiferentes, porque su diferencia la ha marcado su ser y su sentir de corazón grande y universal. Ellas han sido testimonio de fortaleza en la debilidad, de riqueza en la pobreza, de generosidad total en lo poco, de cercanía, fraternidad, cariño, ternura en medio de la competitividad y el agobio, han sido diferentes en medio de la indiferencia. Han encontrado un tesoro en su interior y nadie podrá arrebatárselo nunca.

Sois luz

Y yo hoy me siento glorioso y creyente porque una vez más se ha cumplido aquello de que no se enciende una vela para esconderla debajo del celemín, sino para ponerla alto y que alumbre a todos los de la casa. Sí, Padre, porque así te ha parecido mejor, has escondido este tesoro a los sabios y entendidos de este mundo y se lo has dado a la gente sencilla. Y yo de agraciado, siendo testigo directo y amado de este proceso. No puedo pedir más.

Los reyes y los que sirven
Hoy vendrán los reyes a inaugurar el curso y se montará la de “Dios es Cristo”, pero donde Dios está encarnado es en los alumnos como vosotras, ahí está la verdadera vida de la universidad, la “communio”. Con este artículo del HOy dando luz a la luz, queda inagurgura el curso. Yo seguiré atento porque seguro que voy a seguir descubriendo en este campus mucha gente sencilla como vosotros que sostenéis la realidad en el silencio y el anonimato de un estudio “con-sentido”.

La grandeza de los padres sencillos

Hoy vuestros padres, no universitarios pero sí catedráticos de la vida familiar, se sentirán gozosos y orgullosos. Y eso no tanto por vuestros éxitos académicos, que os lo habéis ganado a pulso, sino por las personas que sois. Yo soy testigo de que vuestro estudio ha sido “con-sentido”, lleno de humanidad, que en vuestra meta no ha estado un saber, para tener y poder, sino para servir. Habéis entendido como nadie eso de estudiar para humanizar, para ser a fondo perdido. Y ya desde la carrera habéis sido fuente inagotable para los que os rodeaban, con una sencillez digna de encomio. Seguro que vuestros hermanos que os quieren y os cuidan hoy saltarán de gozo y de alegría al ver que sus hermanas son tan auténticas y puras.

Gemelas de corazón solidario

Hoy muchos miembros de la comunidad universitaria, profesores, alumnos, trabajadores, al ver el periódico habrán sonreido y preguntado, cuan de las dos es la que aparece en la foto, y leyendo se habrán dado cuenta que da igual porque las dos son iguales, las dos son gemelas, las dos tienen corazón grande, las dos son solidarias y fraternas. Viva la universidad¡¡¡¡  Con una beca y su trabajo estudiaron las dos…gemelas, gemelas…

http://www.hoy.es/…/solidaridad-poco-explorada-201610030052…

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Un sagrario reciclado…
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José Moreno Losada | 25-09-2016 | 11:05| 0

(Del instituto Zurbarán de Badajoz)

Un sagrario con historia y de la historia

El pasado sábado vi en la parroquia del Perpetuo Socorro el nuevo sagrario. Lugar de oración y contemplación de esa comunidad parroquial. Me gustó mucho. Además tiene su encanto saber que es un sagrario reciclado. Muchos ciudadanos de Badajoz, los que estudiaron en el instituto Zurbarán, posiblemente puedan reconocerlo. Pertenece a la capilla de dicho instituto, allí durante décadas ha sido lugar de interioridad y de habitabilidad trascendente para los que han celebrado su fe y han rezado a su Dios cristiano. Imagino a cientos de profesores, trabajadores, alumnos por miles. Cuántos pensamientos se habrán elaborado delante de esta pieza sagrada, en la que se depositaba el pan de la Eucaristía, lugar de la presencia real de Cristo para los que creemos en Él. Ante él se habrá dado gracias, pedido perdón, ofrecido compromisos, orado por los difuntos y los enfermos, petición de ayuda y fuerzas para superar dificultades, agradecido amores, éxitos, alegrías, celebraciones, graduaciones, contemplado el evangelio y las figuras de Jesús de Nazaret y de María su madre. Gestos de comunión, adoración, esperanza, consuelo…

En la parroquia del Perpetuo Socorro

Hacía ya tiempo que ese lugar de religiosidad estaba cerrado, ahora tocan tiempos en los que no se explica esa presencia. Pero no hay duda de que habrá muchas personas para los que habrá sido significativo  y le tendrán cierto cariño. Por eso me alegro, del tacto de los que han decidido, antes que destruirlo, abandonarlo o tirarlo, el ponerlo en manos de quien le va a dar un uso digno y respetado.  La parroquia lo ha restaurado y le ha devuelto su color y brillo primero, ahí está para seguir cumpliendo una función sencilla de contener la sencillez de un Dios tan cercano a los hombres, que quiere darse a ellos y decirse en la pequeñez y pobreza de un trozo de pan ligado a la dignidad, la justicia y la salvación de lo humano. Un trozo de pan en el que se come y se traga un amor que es más fuerte que la muerte. Me alegro de este reciclaje litúrgico, de este cuidado y esta belleza para seguir al servicio de la interioridad y el cuidado de la dimensión trascendente de los hombres, que necesitamos signos y referencias que sin ser divinas nos ayudan a conectar con la referencia del absoluto del totalmente Otro, donde encontramos el sentido de lo relativo y de lo limitado desde la esperanza y la vida fundamentada en una eternidad amorosa.

Por una sociedad ecuménica

En la sociedad estadounidense  se consideraría una locura retirar de un espacio educativo un lugar y un signo que llama a la interioridad y a la bondad, en un contexto donde la sequedad del mercado y la economía seca corazones y deseos de fraternidad,  allí la religiosidad bien vivida  e integrada se considera un tesoro,  pero aquí vamos por caminos de un sentido de la libertad y de la educación que quiere mandar al silencio  de lo subjetivo todo lo que se refiere a la interioridad, aunque después tengamos que rectificar con los elementos religiosos que adornan e identifican a las jóvenes musulmanas en los mismos institutos. Una defensa de la pluraridad y el respeto que todavía no entiende de ecumenismo de saberes, de espiritualidad y de trascendencia. Curiosamente una defensa que  entiende más de silencio, límites y prohibiciones que de posibilitar, encontrar, enriquecer, comulgar. El pasado nos pesa mucho y tendremos que caer mucho más bajo para poder recuperar de un modo nuevo todo lo que de auténtico hay en la vivencia de lo profundo de la verdadera religiosidad. Tendremos que purificarnos todos para vivirlo de un modo nuevo, lo comprendo.

Desde un corazón que cree y ama

Curiosamente, en esos mismos días recibí este hermoso soneto, trabajo reciente del corazón y las manos del buen cristiano Benjamín Serrano – señor mayor,nonagenario, antiguo cursillista- que vive en el asilo de las Hermanas de los desamparados, y me apetece compartirlo con vosotros para que lo leáis y –los creyentes- podáis orar desde la imagen bella de este sagrario recuperado y restaurado, sacado del olvido, para que todos los que tuvieron relación con él puedan volver a encontrarlo. Yo por si acaso sigo acompañando a los niños en su despertar religioso para que sepan valorarlo y oren  en espíritu y verdad:

Tu sagrario

Si voy a verte, mi Dios, a tu sagrario
no es solo para darte mi mirada,
te llevo a mi alma enamorada
como mimo las cuentas del rosario.

Estar en tu compañía a diario
supone disfrutar de una gozada
es la felicidad más esperada
que anhela un cristiano solidario.

Solo con oír tu voz, que me llamara,
y contemplar tu rostro, el alma mía,
no quisiera por nada que cambiara.

¡Qué felicidad es llegar a verte!…,
y en pensar en Ti se me va el día,
-solo vivo, Señor, ¡PARA QUERERTE!
(Benjamín Serrano)

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Una foto y medio siglo
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José Moreno Losada | 23-09-2016 | 11:28| 0

Desde aquel ayer…

Hace casi medio siglo, en un colegio libre adoptado de Granja de Torrehermosa, éramos protagonistas de esta foto, ahora todos estamos locos por watsap, recordando y deseando encontrarnos para revivir aquella infancia querida. Y estos son los sentimientos que afloran en nuestros miles de mensajes diarios, mensajes a borbotones de quereer ganar lo que parecía perdido, pero sólo estaba dormido.

 

SENTIMIENTOS DE AYER Y DE MAÑANA

Cuando el sol parece que camina de vuelta, y la vida para nosotros ya no tiene vuelta atrás, nos encendemos en el recuerdo y aunamos los troncos de nuestras vidas, marcados por la historia de cada uno, para que aumente entre todos la llama de unas brasas escondidas entre las cenizas, que aun guardan rescoldos vivos y encendidos de aquella infancia no olvidada y querida.

Deseamos jugar a ser la llama que fuimos en el comienzo, cuando prendíamos a borbotones todo lo que comenzaba como ilusión y futuro, pero realmente sólo nos queda su resplandor amado, nuestra memoria inquieta y la riqueza de una imaginación imparable que desea hacer magia con el tiempo pasado, para hacernos creer que aún estamos allí, en ese paraíso que ya no es, pero que a ratos mágicamente nuestro deseo lo sigue haciendo verdadero.

Jugamos a ser libres y nos creemos sueltos y descargados, nos miramos las caras y deseamos ver nuestros gestos, para redescubrirnos en el ayer, como si fuera hoy. Pero todos venimos al encuentro con la grandeza y el peso de una mochila en el camino de la vida, que hemos realizado como peregrinos de nuestro propio yo. Un yo que se ha hecho nosotros, en todos aquellos con los que hemos compartido el pan, arriesgado, fecundado a lo largo de este ya casi medio siglo de vida conquistada y definida. Ya somos ayer en el hoy  de un mañana que quiere recobrarnos enteros sin dejar atrás nada de lo amado  ni de lo vivido.

Y es desde ahí, desde la vida vivida, desde el recuerdo enamorado de una infancia querida y una juventud por estrenar en aquel ayer y hoy ya entregada y consumada, desde donde deseamos el encuentro  y la palabra amable que nos confirme que todo, todo ha merecido la pena, que hay brasas vivas y quedan tocones de nuestros árboles vitales que aún pueden rebrotar de nuevo  y alimentar llamas de sentidos y emociones auténticas, que si volvemos a juntarnos seremos capaces de pisar y bailar sobre las brasas de lo que somos sin quemarnos agotados, sino descansando en el lazo amable de la amistad fraterna y recuperada.

Pero ahora, aunque nos gustaría estar como antes, sentarnos como antes, reírnos como antes, abrazarnos como antes, ganar y perder como antes, correr y jugar como antes… hemos de hacerlo con la riqueza del nosotros que cada uno aporta, porque ya nos somos el yo desnudo del ayer, sino la riqueza de un presente, que aun apuesta por futuros compartidos y ampliados. Enraizados en el ayer de la amistad queremos agrandar el aforo porque somos muchos más con la riqueza de la vida  que nos ha sido regalada en todos aquellos con los que nos hemos encontrado y caminado a golpe de días y de noches.

Pero lo hacemos movidos y tocados por un ayer gracioso que todavía hoy tiene fuerzas para despertarnos y hablarnos de un mañana compartido. Y de este modo, todos sentimos y amamos la vida¡

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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.