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Autor: jose.moreno.losada_933
Guadalupe, una identidad querida ( El obispo Amadeo se despide de los curas extremeños)
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José Moreno Losada | 12-05-2016 | 9:22| 0

“ Un dia de Iglesia extremeña en  Guadalupe”

El presbiterio extremeño junto a sus pastores, Celso, Amadeo y Francisco, han vivido hoy una jornada eclesial de profundidad y sentido pastoral, a la vez que cargada de espiritualidad y emoción religiosa, junto a la patrona de Extremadura la Virgen de Guadalupe.

Doscientos  cincuenta sacerdotes con  los obispos de Extremadura

Desde muy temprano hoy los sacerdotes(Viaje a Guadalupe) se han encaminado a las Villuercas para adentrarse en la Puebla de Guadalupe, un día de nubes y lluvia generosa, que acompañaba la alegría y el deseo del encuentro entre los presbiterios de las tres diócesis extremeñas de la provincia eclesiástica de Mérida-Badajoz. Tras la llegada y el preceptivo café, con algún dulce propio del lugar, nos congregábamos todos en el Salón de actos de la casa de la cultura de la Puebla. Doscientos cincuenta sacerdotes abarrotaban el lugar y, junto a los obispos, comenzábamos con un canto de gozo y el rezo de la liturgia de las horas.

El presbítero, ministerio de misericordia

Tras las palabras de Francisco Cerro animando a la conversión del corazón sacerdotal, se abría el acto formativo, siendo Amadeo Rodríguez, quien presentaba al arzobispo Octavio Ruíz, de Colombia, que tiene el encargo de la secretaria del Consejo Pontificio para la Evangelización.  A lo largo de una bella y profunda ponencia expuso el tema del “presbítero, como hombre de misericordia”. Desde un análisis del mundo, sus angustias y sus dolores, presentó la necesidad de una Iglesia que desde el Evangelio sea  luz, consuelo, compasión y misericordia para esta humanidad y sus sufrimientos.  Y esbozó la figura del sacerdote atendiendo a los elementos  básicos y estructurantes del ser misericordiosos: desde el encuentro personal con Jesucristo, la vivencia propia del perdón y la misericordia, el anuncio del evangelio y la celebración de los sacramentos, especialmente del sacramento del perdón.

El arzobispo Celso invita a la conversión(Letanías de perdón)

Tras la conferencia pasaron al monasterio de Guadalupe, corazón de Extremadura, donde presididos por la imagen de su patrona, celebraron la Eucaristía. Presidida por Don  Amadeo  y concelebrada por los demás obispos y todos los sacerdotes, fue una celebración de vida y perdón, en la que la homilía de Don Celso invitó directamente a la reflexión luminosa del momento que vivimos y de  la necesidad de nuestra conversión y cuidado para ser sacerdotes coherentes, que valorando el tesoro  de la redención que se pone en nuestras manos, sepamos estar a punto para que los que lo necesitan encuentren en nosotros la gracia que desea alcanzar del Padre Dios, en Jesucristo, por la acción del Espíritu. Poniendo de ejemplo referentes directos como san Juan de Ávila y el santo cura de Ars , como patronos del clero, instó a revisarnos en este año de gracia y de misericordia para vivir ilusionados, acordes con el ministerio que nos ha sido confiado gratuitamente y generosamente por parte de Dios a favor de nuestros hermanos. Invitó a que fueran nuestros predilectos lo más pobres y sufrientes, asó como los más alejados de la fe.

El obispo Amadeo se despide emocionado

Fue un momento de emoción intensa, cuando antes de dar la bendición de despedida, Amadeo Rodríguez Magro,  actualmente administrador apostólico de Plasencia y obispo electo de Jaén, se despedía del clero de la provincia eclesiástica y de Extremadura, dando cuenta de que su vida, su bautismo, vivencia de la fe, su sacerdocio y su quehacer episcopal siempre ha estado ligado a esta tierra suya y nuestra, y de un modo especial a la Virgen de Guadalupe, que es inseparable de nuestro ser y sentir extremeño. Y como detalle de cariño y devoción a la Virgen, y lo que ella significa, entregó como regalo  la cruz pectoral, que más estima y venera, la que le regaló San Juan Pablo II al nombrarle obispo de Plasencia. Con ello oraba y nos invitaba a pedir para que Dios le llene de ilusión, fuerza y gracia para esta nueva etapa en la realidad de Andalucía, en conexión con Santa María de la Cabeza, patrona de Jaén.

Guadalupe, clave de identidad eclesial en Extremadura.

La jornada, culminó, con una comida fraternal y sencilla en el monasterio, donde  todos los sacerdotes convivieron y compartieron momentos de familiaridad y ánimo  pastoral. Gozando de un acto tan eclesial, tan presbiteral y tan extremeño a la vez, en un lugar tan querido para todos.  Tras orar juntos ante la virgen morenita, reconociendo que la queremos desde que supimos amar, nos despedíamos con el deseo de volver a encontrarnos  para seguir identificándonos como Iglesia extremeña en el corazón de las Villuercas donde está esa patrona que nos quiere y nos identifica. Canto final a la virgen.

José Moreno Losada.

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Obispos de Extremadura en Guadalupe
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José Moreno Losada | 11-05-2016 | 2:06| 0

Mañana iremos sacerdotes de las diócesis extremeñas a Guadalupe, junto a nuestros obispos. Nos sentiremos como en casa, aunque algo “hipotecada” o al menos “compartida”. Buen momento para  reflexionar, a la vez que despedimos a Don Amadeo que próximamente tomará posesión de la Diócesis de Jaén, y quedará vacante el episcopado de Plasencia.

Alegría para Jaén

Acaban de designar a nuestro amigo y hermano Amadeo, obispo de Plasencia durante más de una década, para la diócesis de Jaén. Felicidades a él por esta confianza que depositan en su persona para ir a una nueva comunidad diocesana y felicidades a la feligresía jiennense que lo acoge con alegría y esperanza, mi amigo Juan Rubio lo ha hecho de un modo público en el diario de Jaén. Su carta de presentación ante el pueblo cristiano y la ciudadanía de esa tierra, no tiene desperdicio en lo que se refiere a actitudes de pastor. Deseamos que Dios se las conceda, como, según los placentinos -con sus trozos salmantinos incorporados-, lo ha hecho hasta ahora. Le deseamos lo mejor a él, como hermano y padre de esta Iglesia extremeña, y a los hermanos de aquella iglesia.

Un nuevo obispo para la provincia eclesiástica de Extremadura

Ahora toca esperar un nuevo pastor para esta iglesia placentina y, aunque nadie me ha dado vela en este entierro, yo me apunto a la resurrección y al sentir eclesial y humano de la provincia eclesiástica y del pueblo extremeño para pensar en voz alta y compartirlo de buena fe. Dado que el papa nos habla de la escuchoterapia, que conlleva también ternuraterapia, etc… pienso yo, que no estaría de más – seguro que lo intentan desde la conferencia episcopal, la nunciatura y el propio vaticano-, manifestar sentimientos, deseos, ilusiones, esperanzas, para que puedan tenerlas en cuenta para la designación del nuevo pastor.

Ni que decir tiene que deseamos un pastor como los describe el Papa cada vez que se dirige a los obispos en cualquier lugar del mundo. Y que lo más importante no es de dónde sea, sino cómo sea y quiera ser, que las dos cosas son fundamentales. En alguna ocasión ya he mostrado que nos alegramos del modo y forma como el arzobispo de Mérida-Badajoz, riojano y romano por misión canónica durante décadas, se ha integrado en nuestra diócesis y va dando sus pasos de acompañamiento y animación de la comunidad diocesana, en la que ahora mismo estamos en proceso de escucha y de opciones desde las realidades básicas de las parroquias, movimientos y asociaciones, incluidos los sacerdotes y religiosos, de cara un futuro proyecto pastoral compartido. Claramente esto es lo fundamental.

Con vosotros cristianos, para vosotros pastor

Pero también, sería bueno y un detalle pastoral, que junto a este arzobispo y el obispo de Cáceres, nacido en nuestra tierra, formado en Toledo y trabajo ministerial en Valladolid, formara parte de esta provincia eclesiástica como pastor, alguno formado en estas iglesias de nuestra provincia eclesiástica, que ministerialmente se han mezclado a fondo con la pastoral de estas diócesis, que trabajan con ilusión y esperanza, pastores y párrocos consolidados que creen en la posibilidad de hacer una iglesia en salida y compasiva, con predilección por los más pequeños y heridos de nuestro pueblo, en nuestra región de Extremadura. Creo que los hay en las tres diócesis, que son queridos por sus presbiterios diocesanos y muy considerados, que trabajan siendo referentes de compromiso y cercanía, tanto para los sacerdotes como para los laicos cristianos. Que tienen una formación muy cuidada y equilibrada, a la vez que radical y comprometida, sin buscar ser obispos. Que siempre se muestran disponibles. Pienso en mi interior y me vienen bastantes, aunque hasta sentiría cierto dolor por alguno de ellos que si lo eligieran, imagino que perdería su cercanía que hasta ahora me enriquece de un modo extraordinario.

Aciertos y deseo

Creo que sería bueno, porque eso aportaría un adelanto grande con respecto a la historia, el momento y la situación que Extremadura está viviendo en estos momentos tanto a nivel económico, social, político, cultural, rural, como eclesial y pastoral. Considero que en las ocasiones en que se ha hecho de esta manera hemos sido enriquecidos, tanto en la elección de Amadeo para Plasencia, como cuando Ciriaco estuvo en Coria-Cáceres. Este elemento humano, histórico, social, pastoral específico, sabemos que no es estructural, ni tiene que ser exclusivo ni excluyente, pero sí sería un detalle de escucha y de ternura, que nos ayudaría a reconocernos validados y valorados por la Iglesia Universal al elegir un presbítero bueno de nuestras propias diócesis extremeñas. Sabemos que no lo debemos ni podemos exigir, pero sí podemos decir que nos alegraría contar con una cercanía, que no hubiera que crearla porque ya existiera, con la tierra, la provincia eclesiástica y el pueblo extremeño. Ah, y si te lo proponen – pienso en sacerdotes hermanos y amigos extremeños activos, y en alguno en especial- no dudes en aceptarlo, será un honor tenerte como pastor, sabiendo que hueles a oveja desde hace mucho tiempo en nuestra tierra y en nuestro pueblo. Abrazo a la Iglesia de Plasencia y los mejores deseos desde esta de Mérida-Badajoz.

N.B. Mañana aprovechando que estaremos presbíteros de las tres diócesis extremeñas, en las  peticiones, aunque no se haga de modo explícito por respeto “litúrgico”, en la oración de los fieles pediremos que eclesiasticamente avancen los procesos para que cuando vayamos a Guadalupe, sintamos aquella realidad como iglesia extremeña.

José Moreno Losada.

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Saber vivir para saber morir
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José Moreno Losada | 06-05-2016 | 10:23| 0

Enterrar a los muertos (Obra de misericordia)

 Hace poco, María Ángeles se despedía de todos antes de partir para la vida eterna. Antes de ayer, los expertos le decían a Juan que, según el diagnóstico, debería estar ya en el cielo, y él nos decía que aquí seguía, «rompiendo estadísticas», luchando y agradecido por todo lo que ha vivido. Felisa, con sus casi cien años,  nos dice que ya está en la meta, «a ver cuándo Dios le da el paso». Historias con vida de estos tres hermanos, cercanos a nuestra parroquia.

Enterrar a los muertos es una de las Obras de Misericordia que nos propone el Evangelio de Jesús. Todas las  personas venimos a la existencia por la puerta de lo pequeño y lo diario a construir nuestra propia historia. Llegamos desde lo que somos –mortales-, y la tarea no es otra que saber vivir muriendo para morir viviendo. Cada día en nuestras manos es como una flor del campo que por la mañana florece y por la tarde se seca y pide ser segada, para dejar lugar a la novedad de otro color mañanero, también pasajero en la flor de un día nuevo para ser acabado. Vivir y morir es nuestra realidad y saber hacerlo es nuestra identidad. Cada día decidimos lo que vamos a hacer y cómo lo vamos a vivir, morir, entregar, agotar, consumar…

Esta tensión vital requiere una atención fuerte cuando nos llega la presencia anunciada de un agotamiento vital, en la enfermedad, en el accidente, en la vejez… Tanto para el que tiene que protagonizar su camino hacia la muerte, como para aquellos que, amando al que muere, tienen que elaborar su duelo y su pérdida. Vivir unidos ese proceso es un reto de vida cristiana, de compartir almado, de compasión y de misericordia mutua. A la vez que es una llamada a la comunidad cristiana.

Todos tenemos que vivir este proceso en nuestra persona y a todos nos toca, de un modo u otro, acompañar a seres queridos y cercanos en esta vivencia del morir. Abramos el corazón a esta obra de misericordia.

 En el evangelio, Jesús de Nazaret nos habla de un modo de vivir y de morir nuevos:«El que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente»Juan 11, 25-26

Acompañar y amar

 Tenemos ejemplos vivos y recientes de nuestras comunidades y familias que nos hablan de saber morir, de saber acompañar y amar en el proceso de esta vivencia tan radical de ser y de la existencia. Es un momento único de ultimidad y de profundidad para unos y para otros, y lo fundamental no puede ser otra medicina que la compasión y la misericordia.  Entrar en la pasión, para que nadie quede solo en el dolor, abrazar en el miedo, consolar en la tristeza, agradecer en la alabanza, gestionar y colaborar en la despedida, favorecer la reconciliación, rodear de ternura y de paz todos los momentos. Después, vendrá el duelo de la ruptura y la pérdida, y ahí la comunidad ha de estar unida y centrada para los que quedan rotos y heridos en el dolor de la separación. Enterrar no es algo puramente físico, es todo un proceso de vivencia de la pérdida y su duelo. Todos necesitamos elaborar nuestros duelos y vivirlos acompañados.

¿Qué podemos hacer?

 No ocultar la debilidad y la muerte de nuestras vidas, no expulsarlas de la sociedad, ayudarnos a tomar conciencia de nuestro ser mortales y de vivir en la contemplación de lo que realmente somos y del valor de la vida diaria.

Acompañar a los que sabemos que viven situaciones y procesos de ultimidad, ya sea por enfermedad grave o por ancianidad.

Colaborar y agradecer el servicio de cuidados paliativos en la atención a los enfermos.

Valorar, animar y favorecer asociaciones como “Por ellos”, padres que se unen para vivir el duelo de los hijos que murieron.

Colaborar con el Centro de Escucha “San Camilo-Guadalupe” , y otros,  que entre sus funciones tiene ayudar a elaborar los duelos en la pérdida de seres queridos.

Estar cercanos a los que viven pérdidas fuertes en sus familias.

 ¿Estamos dispuestos?

 Y los creyentes también podemos orar:

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¿Enseñanza religiosa escolar?
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José Moreno Losada | 04-05-2016 | 10:12| 0

Vayamos por partes…

Una escuela que no sirve, no sirve para nada. Lo peor que puede ocurrir  en este sentido es que la escuela se entienda como un instrumento para servirse de ella, para sacarle provecho propio, entonces el bien interno de la misma queda confundido y pervertido, en las instituciones políticas, sociales, culturales y eclesiales, que deberían tener como criterio básico el servicio de a la comunidad, sin buscar intereses propios. Traigo el tema a colación de la problemática que está suponiendo la pretendida reducción de la presencia de la Religión en la Escuela como enseñanza dentro del currículum escolar de secundaria  y bachillerato. Tensión que se viene produciendo continuamente de un modo irracional, porque de ninguna manera la viven a diario ni los alumnos, ni los padres, ni los profesores de religión en su relación con los otros, salvo anécdotas y excepciones que nada tienen de generales. Lo general suele ser de una convivencia sana, agradable, positiva, de un ejercicio de libertad y de pluralidad excelente.

Marionetas y fundamento

Ni que  decir tiene que este baile no es solo con la enseñanza religiosa escolar, sino con la escuela, no tenemos que ver nada más que lo  que están siendo las leyes de educación a nivel estatal y las correspondientes adecuaciones autonómicas de las mismas.  Aquello que podría hablar de proceso, perfección, profundización, pluralidad, servicio, bien público y comunitario, estabilidad, se convierte en incertidumbre, mareo, tensión, conflicto, pelea, desprecios, exclusiones. Y como marioneta de esta sin razón entra en juego, como muñeco de feria al que se le puede tirar con escopetas de mal ajuste, la enseñanza religiosa escolar, aunque tampoco faltan otras. Sabiendo que en nuestra región los problemas más graves son la pobreza y el fracaso escolar, que suelen  ir juntos.

Por qué violentar lo pacífico

Sin entrar en otras valoraciones, solamente datos muy sencillos, la cantidad de ciudadanos que eligen para sus hijos en edad escolar esta materia como optativa en las escuelas públicas, los que eligen y desean colegios de inspiración religiosa, los que la eligen en bachillerato cuando tiene consideración normal, los profesores que la imparten, los alumnos universitarios de magisterio que optan por prepararse  optativamente para poder impartir la enseñanza religiosa escolar, atendiendo a su pedagogía y didáctica específica –tarea en la que llevo veinte años en la universidad de Extremadura-. Por otra parte, la realidad social, cultural y religiosa que nos rodea y forma parte de nuestra historia y común acervo, amén de la interculturalidad  e interreligiosidad en la que tenemos y debemos saber vivir. La necesidad de una educación sana y no excluyente en el ámbito de lo religioso para evitar todo extremismo y fundamentalismo en el mismo, creo que  no hay que explicar mucho este dato en los momentos que estamos viviendo en la actualidad.

Distingamos

A esto se une la clara distinción entre catequesis y enseñanza religiosa escolar, con un currículum elaborado con objetivos y contenidos claros, como los de cualquier materia, y conectados directamente tanto con las áreas de conocimiento así como con el desarrollo de las competencias básicas. De esto hay un desconocimiento total en los que hablan de la religión en la escuela –incluida la universidad- y, sobre todo, de los que consideran que anularla es liberar o educar a los alumnos. La realidad de valores que implica la verdadera enseñanza religiosa escolar y la conciencia de ciudadanía y servicio que genera su visión de lo humano y lo común, a nivel local y universal. Amén del sentido de la vida.

Pero además, miremos a toda la comunidad europea y veamos cómo se establece esta presencia de la enseñanza religiosa escolar en el ámbito escolar, tomemos nota de la racionalidad y lo razonable de los planteamientos que se dan en ellos, así como de las razones con que lo fundamentan y no queramos ser más que nadie.

Considero normal que se exija una buena enseñanza religiosa escolar, que distinga lo que es la formación catecumenal  e iniciatoria que se hace en las comunidades cristianas, generalmente en las parroquias o en espacios religiosos específicos, fuera de horarios y reglamentos escolares, basada en pedagogías y didácticas muy distintas a las escolares, con personas preparadas para ello de un modo distinto a cómo se preparan los profesores de religión. Pero no tiene, ni puede tener sentido esta violencia permanente frente a esta realidad que está tan normalizada e integrada en nuestro sentido de escuela y que convive perfectamente en una realidad de optatividad y pluralidad.

Profesores heridos y el diálogo

Los profesores de religión se sienten violentados, como cualquier otro colectivo de trabajadores de la enseñanza, y sus lemas tienen que hacerlos tan duros como los demás, para poner en la mesa su dolor, sus miedos, su inestabilidad y la poca valoración de su formación y su quehacer, pero la verdad es que junto a sus reivindicaciones, yo solo pediría que la Escuela sea respetada en su verdadero bien interno: “la educación integral de los alumnos  en todas sus dimensiones sin excluir la trascendente”.  Nadie debería, porque es un valor sagrado, querer poner la escuela para su servicio; respetemos esta realidad que pertenece a la sociedad, que debe estar en mano de la ciudadanía, especialmente de los padres de los alumnos, y entendamos que todos los demás, todas las instituciones –políticas, sociales, eclesiales- no hemos de hacer otra cosa que respetar totalmente ese bien interno y no corromperlo. Hacerlo de otra manera es herir, excluir y romper lo que hoy es armonía en medio de un mundo que no anda sobrado de interculturalidad ni de interreligiosidad. Exijamos que la enseñanza religiosa escolar sea realmente lo que su nombre indica y nos encontraremos  todos. Y por favor dialogen y escuchen a la  comunidad educativa de base, los  padres en primer lugar. Seguro que es posible un buen diálogo entre instituciones, especialmente la Junta de Extremadura y la Provincia eclesiástica.

José Moreno Losada. Profesor  de Pedagogía y Didáctica de la Enseñanza Religiosa Escolar.

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El pan amargo de la precariedad (Día del trabajo).
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José Moreno Losada | 02-05-2016 | 1:32| 0

HÉROES HERIDOS Y ANÓNIMOS

El pan nuestro de cada día, la precariedad y las prácticas indignas en los ámbitos laborales actuales…Para que ellos sigan jugando a ser políticos y a darse o no darse la mano…

Sólo hace dos días y sólo me lo cuentas a mí. Llegaba a casa y recibía tu llamada, porque estabas por mi barrio, para saludarme y echar un rato. La verdad que era yo quien había quedado en llamarte a ti para vernos, pero tú no llevas cuenta de quién tiene que llamar. Te apetecía y punto. Bromeé al verte llegar calle abajo, con tu traje de chaqueta y corbata, diciéndote si habías votado a Podemos que ya se ponen pajarita y te reíste a carcajadas. Te pega ir vestido así, porque eres todo un señor, un verdadero héroe.

Estudiaste y te preparaste, tu currículum es bueno en este sentido, en una familia en la que nadie había estudiado, aunque a ti te sabe a poco, porque querrías saber mucho más. Hace poco le has enseñado Madrid a tus hijos, y estabas orgulloso de todas las explicaciones que le habías podido dar, por haber tú sido formado por un tio tuyo que conocía muy bien Madrid. Tenías alegría por haber sido tú el que habías llevado a tus hijos, por primera vez, a la capital y gozar con ellos de esa primicia. Lo cuentas con unas ganas y unas fuerzas envidiables. Te gusta saber y estás dispuesto a aprender. Tienes unas habilidades sociales envidiables, te enfrentas a retos y dificultades con ánimo y venciendo los sufrimientos, que también tienes. Has trabajado siempre con tesón y ánimo, hasta que el hacha de la crisis te cortó cabeza junto a muchos. Nunca has sido ambicioso, sí responsable y trabajador. Ahora llevas años en una lucha tremenda de reformulación de tus trabajos y quehaceres, bicheas a mil por cien para ganarte tu pan y tu sustento, y poder atender a las cosas de tus hijos; se te han saltado las lágrimas porque en los reyes no le han traído lo que ellos han pedido, sino lo que han podido traer, y lo has tenido que revestir de magia y de posible equivocación.

Desde hace unos meses, con una alegría inicial de trabajador ilusionado y capaz, te hicieron un contrato con condiciones que, en principio, parecían dignas, con un fijo y comisiones según trabajo y retos conseguidos. Poco duró la alegría, la empresa sin contar con nadie cambió las normas en un abrir y cerrar de ojos y te dejó en la calle -sin elemento de seguridad que suponía una base fija-, a la intemperie, sin ninguna seguridad, para que comiences de cero cada mañana, cada semana, cada mes, cada año y así te esfuerces más, como el que siente que puede ahogarse. Y ahí te encuentras a la intemperie total, ahora casi a mediados de mes, con mucho trabajo y poco fruto, sin saber que va a pasar, aunque el mes pasado te felicitaron como el mejor trabajador de la zona sur. Les habías dado los mayores beneficios, sin ningún gasto por su parte, sólo entraba en el contrato el desgaste de tu dignidad en la precariedad, y a la vez viendo desaparecer injustamente a otros compañeros que son tratados como puros objetos de usar y tirar, una vez que no dan lo que de ellos se quiere, sin darles las condiciones más mínimas para lograrlo.

Por todo esto, cuando te veo motivado, vestido de traje y con tu corbata, buscando y deseando crear, tragándote tu dolor y tus lágrimas, creyendo en un mañana mejor, haciendo mil cosas complementarias desde cortar y envasar, a volar y soñar por el cielo,me siento orgulloso de ti. De tu amistad y tu gracia, de tu personalidad y paternidad, de tu compañerismo y mundo de relaciones cuidadas, de tu sensatez y trabajo personal de tu carácter y tus emociones, de tu sinceridad y transparencia, de tu prudencia y tu fortaleza, de tu proyecto de vida, los objetivos y los medios con los que te propones alcanzarlos. Y me uno a ti, porque contigo me siento animado, fortalecido, acompañado, caminante, consolado.

Tú me abres la puerta de toda esa gran masa de ciudadanía que cada día en el silencio y en la formalidad de la normalidad son héroes, personas llenas de grandeza en su debilidad, que cada mañana comienzan de cero pero sin dejar de ser ellos mismos nunca, ni de ser para los demás. Ahí veo los tesoros más grandes de esta sociedad, en vasijas de barros, llenas de debilidad pero sobre todo de una dignidad ganada a fuego e intemperie. Os tratan como esclavos, pero sois verdaderos señor. Y no olvides que, cuando en la intimidad callada de tu amistad auténtica regalada para mí, te permites que emerjan tus lágrimas de dolor, agobio, impotencia, rebeldía… en mi presencia, comulgo con el Jesús de Nazaret más auténtico que encuentro en la vida, el que el otro día compartimos cuando te acercaste a la eucaristía, también anónima en una tarde de soledad , porque tú llevas la procesión por dentro. Gracias, Amigo.

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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.