Hoy
img
Autor: jose.moreno.losada_933
Oración sacerdotal en el atardecer
img
José Moreno Losada | 21-01-2017 | 10:19| 0

“Escudriñar los signos de los tiempos”

LA VIDA

Reunión de pastores, consiliarios extremeños,  buscando e indagando  desde la vida el modo de estar y acompañar a movimientos apostólicos de Acción católica, cuando buscan caminos de profundización y renovación en la actualidad. Una cuestión de fondo acerca de las posibilidades y dificultades que nos encontramos en la realidad de hoy para poder acompañar en la iglesia y en el mundo. Una mañana de análisis  compartido y profundizado, queriendo encontrar luz y gracia para el momento que vivimos. Un apunte entre otros…

Nos vemos traspasados por una realidad envolvente,  que cuesta percibir y ponerle nombre, aunque todos la sentimos y padecemos. Hay  un alejamiento, una ruptura de este mundo, que afecta a todo lo humano y, por lo mismo, a todo lo cristiano. Las instituciones,  la economía, la política, el modus vivendi actual, están articulados desde el miedo y el deseo de seguridad. Ahí se va toda la vida, en alcanzar y conservar. El mundo queda dividido en dos planos de lo humano con una frontera  muy flexible y peligrosa,  los integrados y los que está fueran o van cayendo. Y la Iglesia caída en la tensión, preguntándose quién es y qué quiere.

Los que somos y estamos

Los integrados se ven absorbidos por la realidad en la que se integran, han de dar la vida para alcanzar lo que tienen y tienen que seguir dándola para no perder y poder conservar lo alcanzado, siempre a precios más altos. Sus vidas se dan en la rapidación brutal que no permite la opción, el proceso, la idea, ni la meta personal. La ideología no ha lugar, la religión ,la iglesia,tampoco, aunque se necesita como consuelo y no se tira porque hay momentos en que puede darnos de beber algo distinto. La Iglesia vive y se organiza desde ellos, no son los más grandes, son luchadores que se consumen en un éxito siempre fungible. No tienen tiempo para compromisos ni proyecto con metas de horizonte interior o profundo, y mendigan hasta el silencio. Por eso conviven con su fe y no la destruyen, pero no pueden vivirla. Mantienen la institución pero no pueden construirla ni vivirla, solo en las circunstancias, en los momentos… pero ni siquiera en la relajación, donde tienen que consumir lo exótico para poder descansar de lo obligatorio, se hace santo el viaje o la playa, más por necesidad que por lujo. Nuestros niños tienen agendas de integrados y su estrés es el camino de su salvación para el mundo, la religión es una catequesis de minutos sin hora, saliendo aprisa minutos antes para aprender otros idiomas, que el del evangelio no es tan eficaz. Nuestros jóvenes entre luchas y disfrutes, tensiones y poca esperanza se erasmizan y se internacionalizan, sin poder pensar en los otros que son muchos, demasiados, y  su tiempo está muy cotizado, no les pertenece, se lo demanda el banco del mercado, que les dirá mañana para lo mismo decir mañana, a los que no son los primeros y elegidos.

Los que no son ni están: las migajas

Y en el otro nivel, los que desisten y viven la integración en el desalojo de toda inquietud, proceso o deseo, los que se encarnan en los límites y los aceptan para siempre, ocupándose  o vaciándose de la simple supervivencia. Son muchos, pero los necesitamos, por eso seguirán viviendo. Más allá están los que no  necesitamos, que son muchos más, los que están en el miedo de la desaparición y se disponen a morirse en el intento, porque más vale ahogarse en el mar, o helados en el frio de la nieve, que enterrarse en la propia tierra. Toda una humanidad  sufriente, dolida ya sin dolor, viviendo sin esperanza, acostumbrados a la sombra sin ni siquiera algún lunes al sol. A estos no llegamos sino  es con alguna ayuda desde donde podemos, no sé si desde lo alto. No son parte viva de la Iglesia, no son nuestros de comunión,  no nos organizamos con ellos ni desde ellos, están fuera y los atendemos, pero no nos acercamos. Los pobres, los débiles, los últimos, los anónimos, los caídos… los que nos adelantarán en el Reino de los cielos.

Nosotros

Desorientados y desnortados… volvemos sobre nosotros, nos volvemos a preguntar, a programar, priorizar… pero estamos perdidos, muy perdidos, ni siquiera sentimos la tensión de “Dios o el dinero”… no sabemos escudriñar los signos de los tiempos, nos resguardamos de la intemperie, aunque ya no resiste el sombrajo  y se agrieta con esa lluvia que no es querida pero que dicen que trae la vida y la primavera.

LA PALABRA

“Cuando veis subir una nube por el poniente, decís enseguida: “Tendremos lluvia”, y así sucede. Cuando sopla el viento sur, decís: “hará calor”, y así sucede.  Hipócritas, si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y el cielo, ¿cómo es que no sabéis interpretar el “momento presente” (Lc 12,54-59)

 

ORACIÓN

De nuevo Señor, al atardecer, siento la mano bendita y amorosa de tu bendición en el sol que declina y se desnuda en la ausencia, cuando ya va de caída. Contemplo cómo la nube grandiosa lo cubre y lo viste, como nodriza amable, para adentrarle en la noche de su descanso. Pero yo sigo con el interrogante peregrino de lo humano y lo divino, deseando saber, con todo lo creado que me rodea, quién es el hombre y a dónde va. Me lo pregunto en la mañana cuando ese sol comienza a brillar,  y en la noche cuando con su marcha nos llega el frío  y la oscuridad.

Somos, Padre, hijos del momento, nos vemos abocados a interpretar el presente y lo hacemos siendo perdidos, aunque hablamos de Oriente y Occidente, de Norte y de Sur, sin más referencia que los límites que nos sobrepasan y se imponen: ¿Qué nos está pasando? ¿Quién, qué  y a qué nos están llamando? ¿Qué afirma este grito gigante y multitudinario de dolor humano sabido y contrastado? ¿De donde viene la sordera  universal en el ahogo de la dignidad machacada en la inocencia  más pura y martirizada de la historia? ¿Qué intereses, tan anónimos como encarnados, son los que mueven los hilos de este mundo donde han sido expulsados y masacrados los quijotes y los buenos sanchopanzas?

¿Y dónde estás Tú, mi Dios… dónde tu rostro, tus manos, tu costado, tu sangre, tu cuerpo, tu cruz y tu calvario, tu amor, tu grito, tu sed compasiva y entregada en el espíritu? – Tu clamor  en la brisa me responde: en las víctimas sacrificadas y en los corderos degollados. Y yo grito: “Silencio”, como si de una película del momento se tratara.

¿Dónde tu Iglesia, tus elegidos, tus apóstoles y enviados, los profetas del pueblo, los mártires y los confesores, la multitud de testigos que han lavado sus mantos en la sangre de aquél cordero… y dónde estoy yo, ellos…? Desorientados, desnortados, asegurados y acomodados, dormidos y separados, con discursos que no acaban y conceptos tan discutidos como vacíos, todo en la vaciedad de lo abstracto, de la coma y del término que justifica hasta la violencia y la separación. Señor, qué desajuste y desasosiego, cuando no acedia y apatía, necesito tu voz y tu ofrenda, como el ciego del camino pido un milagro para verte, para verme, para ver mi mundo, para entender el momento.

Y sólo tu ofrenda, cuando cae la tarde, me envuelve y me salva de estos poderes e imperios que se imponen, tensos y acabados, dentro y fuera de tu cuerpo amado, de tu unidad querida, en la historia, la humanidad y el universo, la ofrenda de ti mismo como fuente y horizonte: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados…aprended de mí que soy manso y humilde”…

Danos, Jesús, tu mirada y tu espíritu para desentrañar nuestro momento, enraízanos en ti y haznos crecer en tu gracia y tu luz. Envíanos de nuevo y libéranos de todos los miedos acomodaticios y conservadores que nos invaden y absorben en nuestra iglesia, en nuestras comunidades, en nuestras tradiciones. Lánzanos a la verdad desnuda de lo humano, a la compasión de las entrañas, al corazón de tu encuentro, allí donde todos están en ti y nada está fuera de tu amor. Rompe todos nuestros odres centenarios y carcelarios que nos detienen y anulan, danos el vino nuevo de tu espíritu, para que borrachos de tu gracia volvamos a ti y te encontremos encarnado, crucificado y resucitado, haz que volvamos a meter nuestros dedos y nuestras manos en tu costado y en tus clavos. Renuévanos por dentro y danos un espíritu firme, ayúdanos a ser creativos y creadores en la humildad del momento y en sencillo de la humanidad atribulada en los pobres y cansados de hoy.

Espíritu divino, te siento vivo en el deseo que me habita, aunque me veo roto y descosido por dentro y por fuera. Gracias por poder compartir con los hermanos,  con los que busco cercanía y luz en lo desnortado y  desorientado de nuestra ceguera  institucional y nuestra pobreza pecadora. Tú nos vuelves a llamar y a invitar para seguir dando pasos, sin dar palos de ciego, desde un corazón compasivo, como el tuyo, abrazados con todos  los que, como nosotros, esperan tu palabra de vida y tu aliento. Solo tú  Señor, puedes abrir nuestros ojos y nosotros, como el ciego del camino, te suplicamos como Iglesia  al atardecer: “Señor, que vea”.

Ver Post >
Grande, rico y orgulloso -Trumph-
img
José Moreno Losada | 20-01-2017 | 9:07| 0

La imagen puede contener: 1 persona, pantalla

“Primero Estados Unidos … Primero Estados Unidos….Volveremos a ganar, ser los primeros. Todo americano. Fidelidad total a Estados Unidos. La Biblia nos dice que tenemos que estar unidos, Estados Unidos. Nuestro ejército y policía , Dios nos protegerá. De la queja a la prosperidad, se acabó hablar, ahora acción. Nada de fracaso, prosperidad y éxito. El espacio y curaremos todo. Blancos y negros la misma sangre patriótica y la misma bandera. El sueño y Dios, nunca se os ignorará, Estados Unidos será grande, rico y orgulloso . Dios bendiga a Estados Unidos !!!

! -Que Dios nos coja confesados- !…Pero el atardecer es gratuito y sigue siendo bello para todo el mundo, incluida toda América, no se lo puede apropiar.

La imagen puede contener: cielo, nube, crepúsculo, exterior y naturaleza

Y yo me quedo admirado leyendo un artículo de Adolfo Vazquez sobre Bauman, subrayo algunas claves para interpretar la actualidad:

“Como crónica de las relaciones entre teoría y política de Estado, cabe apuntar que cuando Sloterdijk fue convocado por el canciller Schröder para debatir sobre las consecuencias del nuevo escenario mundial en la era del atmo-terrorismo y las guerras de rehenes –Sloterdijk se refirió al binomio miedo y seguridad, en relación con la política exterior estadounidense, que suele presentar Washington bajo la rúbrica “intereses de seguridad”. Destacó el filósofo cómo “vivimos en una sociedad obsesionada por la seguridad”, por las pólizas de seguros y las políticas de climatización corriendo el riesgo de perder nuestra libertad. Se refirió también al miedo como un elemento clave para el desarrollo del intelecto. “El miedo -señalo Sloterdijk– está al comienzo del intelecto, el miedo de alguna manera hizo al hombre”.

El miedo es más temible cuando es difuso, disperso, poco claro; cuando flota libre, sinvínculos, sin anclas, sin hogar ni causa nítidos; cuando nos ronda sin ton ni son; cuando la amenaza que deberíamos temer puede ser entrevista en todas partes, pero resulta imposible situarla en un lugar concreto. “Miedo” es el nombre que damos a nuestra incertidumbre: a nuestra ignorancia con respecto a la amenaza y a lo que no se puede hacer para detenerla o para combatirla.
Los temores son muchos y variados, reales e imaginarios… un ataque terrorista, las plagas, la violencia, el desempleo, terremotos, el hambre, enfermedades, accidentes, el otro… Gentes de muy diferentes clases sociales, sexo y edades, se sienten atrapados por sus miedos, personales, individuales e intransferibles , pero también existen otros globales que nos afectan a todos, como el miedo al miedo… Los miedos nos golpean uno a uno en una sucesión constante aunque azarosa, ellos desafían nuestros esfuerzos (si es que en realidad hacemos esos esfuerzos) de engarzarlos y seguirles la pista hasta encontrar sus raíces comunes, que es en realidad la única manera de combatirlos cuando se vuelven irracional es. El miedo ha hecho que el humor del planeta haya cambiado de manera casi subterránea.

La amenaza fundamentalista, que parecía una amenaza periférica, se ha desplazado hacia el centro, rumbo a una hegemonía que a los ojos de muchos resulta pavorosa. Hoy un grupo, monitoreando artefactos desde las montañas más remotas y más miserables del mundo, es capaz de hacer estallar el icono más importante del poderío económico global, como son las Torres Gemelas.

Frente a esto las reacciones neoliberales contra el terror son siempre inadecuadas, puesto que magnifican el fantasma insustancial de Al Qaeda, ese conglomerado de odio, desempleo y citas del Corán, hasta convertirlo en un totalitarismo con rasgos propios, y algunos, incluso, creen ver en él un “fascismo islámico” que, no se sabe con qué medios imaginarios, amenaza a la totalidad del mundo libre. Dejaremos abierta la pregunta por los motivos que han conducido a aquella infravaloración y a esta magnificación. Sólo esto es seguro: los realistas se hallan de nuevo en su elemento; por fin pueden ponerse, una vez más, al frente de los irresolutos, con los ojos clavados en el fantasma del enemigo fuerte, medida antigua y nueva de lo real. Con el pretexto de la seguridad, los voceros de la nueva militancia dan rienda suelta a tendencias autoritarias cuyo origen hay que buscar en otro sitio; la angustia colectiva, cuidadosamente mantenida, hace que la gran mayoría de los mimados consumidores de seguridad de Occidente se sume a la comedia de lo inevitable.”

 

Ver Post >
La Belleza y la Gratuidad de un atardecer
img
José Moreno Losada | 15-01-2017 | 11:15| 0

( Por  los menores migrantes y refugiados)

La belleza y la esperanza

Uno de los libros, de los  que se convierten en referentes en la vida de las personas, ha sido para mí “El hombre en busca de sentido” de Víctor Frankl. Son muchos los detalles  que han quedado grabados en mi interior de ese pequeño libro autobiográfico, donde el autor de procedencia judía cuenta su estancia en un campo de concentración y de la razón de vivir que alentaba la lucha de los que allí habitaban sin razones de esperanza visibles sino más bien de desesperanza total. Hoy Domingo, en el que la Iglesia nos ha invitado a celebrar el día de las migraciones y los refugiados, interpelándonos con la mirada a los niños que viven en esa situación,  poniendo en  la niña de nuestros ojos a los menores, he recordado ese testimonio vital.  Y en el atardecer, desde el balcón de mi casa, donde he  contemplado con paz y serenidad la belleza inusitada del sol que se despedía en el color más amable y sentido, con ese sabor materno de despedida, no he podido  por menos  recordar un detalle de la obra que se me hacía vivo y real, como si lo compartiera con el autor cuando él exclamaba: “Si alguien hubiera visto nuestros rostros cuando, en el viaje de Auschwitz a un campo de Baviera, contemplamos las montañas de Salzburgo con sus cimas refulgentes al atardecer, asomados a los ventanucos enrejados del vagón celular, nunca hubiera creído que se trataba de los rostros de hombres sin esperanza de vivir ni de ser libres.”

La belleza y el arte, confundidos en el abrazo del sentido, se convierten en razón para la esperanza, al darse en la gratuidad que nadie ni nada puede ocultar y robar de nuestro horizonte vital. Amanecer y atardecer se convierte en el acto más trascendente y misterioso que lanza a la criatura a lo totalmente otro, a aquello que puede convertirse en fundamento de lo último, rompiendo toda desesperanza y alumbrando que la última palabra sobre la vida no la tiene la muerte, sino la esperanza de un amor gratuito y salvaje que no puede ser detenido ni en su belleza ni en su arte.

El Cordero de Dios y el sufrimiento de los inocentes

La liturgia hablaba hoy del “Cordero de Dios”, simbología religiosa que sólo es comprensible en la doble dimensión de aquél que de ningún modo puede ni quiere hacer daño a los otros, porque su inocencia es pura y total, pero que a la vez, su misma inocencia le hace vulnerable al golpe de los otros, que no aguantando su belleza y su verdad, porque se sienten juzgados, la martirizan y la crucifican, sin saber que así le dan la belleza de lo eterno y la fuerza de la salvación, ya imparable para los que sufren inocentemente. Sí, hoy el cordero de Dios que quita el pecado del mundo, con su propia sangre, está en todos los que están lavando sus mantos en esa sangre inocente, sumándose a ella. Los millares de niños migrantes y refugiados, que con su mirada buscan la belleza del atardecer, y del posible amanecer inseguro, que sienten y se emocionan con el misterio del día y de la noche, del don que reciben sin conquistarlo. Pero, sufriendo a la vez la ausencia de la serenidad y de la paz, de la justicia y la dignidad, tensionados entre la bondad de la tarde y la maldad de los hacen del sufrimiento su poder y su razón de ser y de verdad.

Los reyes de este mundo

Hoy mismo, cuando nuestro rey visita oriente con el cometido de estrechar lazos comerciales, y entre sus asuntos lleva el acordar el posible contrato de que aquí en España le vendamos los carros de combates para sus defensas y batallas.  Esas batallas que se harán al amanecer o al atardecer nublando la belleza del sol y su luz gratuita que solo quieren hablar de paz y de amor. Hoy mismo, hemos orado en el nombre de todos esos niños, desde los niños de nuestra comunidad, los hemos puesto en el altar de la Eucaristía y allí fundidos con el cuerpo y la sangre de Cristo, los hemos comulgado en la mesa de la fraternidad. El gesto ha sido de fusión con ese cordero de Dios universal en los inocentes que sufren, el sentimiento y la llamada no tenía confusión, nos hemos sentido invitados a ponernos de parte de ellos,  a caminar en la dirección que marca la belleza del atardecer. No podemos permanecer quietos, de ninguna manera, la paz y la serenidad con la que hemos gozado la luz abrazada del sol en salida, llena de belleza, es también para ellos y nadie por nada debe robársela.

El reto ante los refugiados: ahi está el cordero de Dios

Hoy el cordero de Dios, el que tiene el Espíritu de la vida, nos ha llamado  a trabajar por la justicia y la paz, a defender a los inocentes que sufren y a batallar con la gratuidad hasta que llegue a todos el pan, la paz y la alegría que nos es ofrecida y regalada cada mañana para que la podamos presentar realizada cada atardecer. Así lo contempló Juan el bautista al ver la humanidad de Jesús de Nazaret, su dolor inocente y su compromiso con los sufrientes de la injusticia humana, ahí sintió que estaba el verdadero Espíritu de Dios, y por eso lo proclamó Hijo divino. 

 

 

 

Ver Post >
Sombras de luz y ternura, al atardecer.
img
José Moreno Losada | 12-01-2017 | 8:22| 0

AL ATARDECER, SOMBRAS DE LUZ Y TERNURA

La imagen puede contener: cielo, crepúsculo, árbol, exterior y naturaleza

Atardecer privilegiado y compasivo, con sombras que nacen de luz y vida. Salgo de la parroquia y recibo la bendición de un sol que vuelve a despedirse expandiendo serenidad, color, paz, sin dejar de ser pasión y protección, como los  atardeceres del balcón silencioso  y materno de mi casa. Enseguida vislumbro la procesión entrañable del límite,  una vez más  empujado con la bendición del sol y el corazón de otros que han descubierto una alteridad de plenitud, allí donde otros  sólo ven discapacidades. Se trata del paseo animado y voluntarioso de una familia especial, algunos de ellos acuden a veces a nuestro templo.

La imagen puede contener: una o varias personas, cielo, árbol y exterior

PROCESIÓN DE VIDA

En medio de la procesión oigo la llamada de Ana Iglesias: Padre, cómo estás? hace mucho que no te veo… y nos saludamos con cariño, con un beso de paz y alegría. Le pregunto de su vida y me dice que feliz y contenta, en su trabajo vocaionado y en  todo. Ahora se ha idenpendizado, viviendo una nueva etapa, y hasta tiene un perrito de compañero. Le pregunto si tiene pareja y me dice que eso es más difícil, pero cuando sea la tengo que casar yo. Le acompaña Fany y más trabajadores, algún voluntario grandote con corazón de Villalón, y el equipo de grandezas humanas que habitan el centro. Me dejan y siguen avanzando y cantando.  Por el camino el sol  les da calor y  color , en la pared de la Iglesia aparecen  vivas sombras de ternura, empuje de aliento y espíritu de vida, caminos por descubrir, altares de la presencia de un abosluto que se da, como siempre, en los límites que procuran un amor sin fin. Y yo me quedo musitando y meditando, hay sombras que lo son de luz y de vida, que  reflejan el misterio de un amor que brilla más que todo el oro del mundo y que no se podría comprar con nada de este mundo.  Esas  sombras no pueden dar miedo ninguno, sólo ternura. A mi hoy me la han dado, me han hecho recordar lo que me comentaba ayer un padre en la entrada de catequesis desde su experiencia con un hijo que tiene autismo. Recordaba que en las primeras veces que acudió al centro especializado, también junto a nuestra parroquia, un padre le dijo que se alegrara de ese hijo con autismo. El no lo entendía cómo podía alegrarse de  tener un hijo con autismo, pero ahora después de tres años lo confiesa con fe firme, se alegra enormemente de este hijo, de las riquezas que a través de él están llegando a su vida persona, a su matrimonio, a su familia, y se emocionaba al contar cómo su hija de ocho años es un verdadero ángel de la guarda para él, sin más instrucción que el amor y el cuidado que le depara a su hermano y cómo tiene su grupo de amigas entre las niñas que también tienen autismo como su hermano, con las que juega y se hermana totalmente. Misterios de vida, sombras de luz y de ternura.

NO SE ENCIENDE UNA LUZ PARA ESCONDERLA…

Por eso quiero gritarlo y reconocerlo en medio de la asamblea, en medio de esta comunidad de amigos que nos seguimos y compartimos vida y esperanza, a veces desde el dolor y el sufrimiento:

“Hoy de nuevo, habéis sido sombra de luz y de vida, la ternura me ha cubierto entre la luz del sol y vuestra procesión amada, paseo querido, humanidad unida en los límites, haciéndose fuerte en el abrazo y en el empuje. Nuestro barrio tiene una luz especial, no dejéis que se apague que os necesitamos. Con vosotros aprendemos a valorar lo que somos y todo lo que tenemos. Vuestra sonrisa y vuestra fuerza vital nos sobrepasa y nos empuja mucho más que a las sillas de ruedas, el espíritu grita en vuestro interior y no podemos ser indiferentes ante él. Gracias por vuestro Espíritu.”

Ver Post >
Bautizados, para ser libres
img
José Moreno Losada | 08-01-2017 | 6:13| 0

San Pablo  explicaba, de una forma muy sencilla, a los cristianos de sus comunidades lo propio del bautismo cristiano, lo que debería caracterizar a los miembros de las comunidades cristianas en medio del mundo: ” Para ser libres, nos libertó Cristo Jesús” (Gálatas, 5,1)

 ¿Originales  o copias?

Hoy, fiesta del Bautismo de Jesús, termina el tiempo de la Navidad y comienza el tiempo ordinario. El pastor diocesano, arzobispo Celso, ha estado en nuestra comunidad parroquial de Guadalupe, compartiendo la fe en la celebración de la Eucaristía. Nos ha invitado a vivir con profundidad y novedad nuestro bautismo, en el fondo nos ha animado a ser auténticos y originales en medio del mundo, donde casi todo es copia y uniformidad. Se Cristianos es adentrarse en la originalidad de  aquél sencillo hombre de Nazaret que rompió moldes y abrió caminos para el absoluto – rompió la separación de tierra y cielo- en medio de una sociedad rota y dolorida, caminos de novedad y de gracia, de luz y ternura. Esta tensión marca nuestras vidas de bautizados. El bautismo nos  anima a una elección diaria: “Ser copias o ser originales, uniformes o auténticos”.

Libres o programados

Nuestro mundo juega en dos direcciones muy distintas; por una parte las bases del mercado se asientan en la pluralidad de productos y sus modos para darnos la sensación de libertad permanente en la elección de los mismos. Existen mercados que te realizan un producto a tu propia medida para que no se repitan y tú puedas ser único en la utilización de  dichos productos. Pero por otra parte vivimos en el mundo de lo más copiado y falseado. Todos entramos por unos mismos cánones y  hacemos unas vidas muy similares, en muchos casos totalmente miméticas. Ya sean los estudios, las costumbres y diversiones, las modas, las aspiraciones…nunca hemos tenido un mundo tan igualado. La globalización, que podría posibilitar el encuentro y el enriquecimiento de lo diferente, nos da cuentas muchas veces de la uniformidad y de la imposición de lo poderoso y exitoso sobre todo los demás. Nuestros niños se vuelven locos  por ir a los Mac Donalds. Se podría contar muchas veces la vida de un joven, en su hacer y aspiraciones,  y aplicársela a otro cambiando simplemente su nombre. Estamos en el mundo de la serie…made in…

Ser uno mismo”: Autenticidad

Frente a eso siempre está permanente la invitación propia del ser humano a “ser uno mismo” y a serlo con “originalidad”. Vivir en Cristiano, vivir en la gracia de Dios, como bautizado, supone  estar y vivir la vida con claves verdaderamente originales, la claves que se obtienen viviendo desde él,  porque Dios es un Dios realmente original.

Mientras el pecado empobrece a la persona, quitándole su gracia propia, su originalidad, lo mejor de ella misma; la gracia del resucitado  y la  consiguiente novedad del bautismo lo que hace es desarrollar al máximo la riqueza de cada persona, llevándola a la plenitud de sus posibilidades, para que se alegre y se goce en ella misma, y pueda vivir en la verdadera libertad. A fin de cuentas vivir nuestro bautismo, es enraizarnos en la personalidad de Cristo y beber de su libertad y de su gracia vital  que irrumpe en el mundo  curando y rompiendo toda atadura para que toda personas pueda ser libre y auténtica.

Un bautismo de libertad conquistada

Vivir el bautismo es llegar a experimentar la libertad viviendo en verdad al encontrar el camino de lo auténtico y de lo más original. A eso estamos llamados los cristianos, y la vida diaria es el camino que nos lleva a  Pascua,  a la novedad más absoluta, que nos renueva en la originalidad y nos hace crecer en el Espíritu del Resucitado. Cada día nos jugamos lo que somos, lo hacemos en todo lo que decidimos, cada momento puede ser ocasión para  ser más originales y más auténticos, para que se desarrolle mucho más en nosotros la gracia del Bautismo. Seamos como Jesús de Nazaret, dejemos conducirnos por su luz y avancemos en el deseo de ser realmente únicos y originales en la sencillez de la vocación a la que hemos sido llamados, haciendo de una nuestra vida un sacramento de generosidad y de amor. Todo lo que tocamos puede ser tocado por el espíritu de la sencillez y de la entrega: trabajo diario, relaciones sociales, familia, actividades lúdicas, compromiso humano y social, vida parroquial, política… No hay nada  que no pueda ser bautizado por la gracia y el amor de los que viven tocados por la originalidad del Espíritu de Jesús.El agua que es la vida

Ver Post >
Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.