Hoy

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Autor: jose.moreno.losada_933
“Des-ayunar” en la mezquita de Badajoz
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José Moreno Losada | 16-06-2017 | 1:21| 0

Mes de Ramadán

Invitación interreligiosa y ciudadana

No hay texto alternativo automático disponible.El imán de Badajoz, Abdel, nos ha invitado a compartir el momento de la ruptura del ayuno al atardecer cuando el sol ya declina y la noche se abre para el encuentro y su oración gozosa. Con el rigor del reloj, a las 21h y 56 minutos, el imán llegado de Egipto para acompañarles durante este mes, se pone en el lugar adecuado orientado a la meca y comienza sus rezos dirigidos a Alá (Oración con el imán). Le siguen los fieles que en ese momento están en el centro y que son los que nos acogen a nuestra llegada para incorporarnos a este momento celebrativo, junto al imán de Badajoz, están compañeros de la comunidad islámica, alguno profesional de medicina, el  oftalmólogo Handi, y el  empresario Ahmad Al-Khatib, dueño del matadero de Olivenza. Llegamos por una parte miembros de la Iglesia católica, sacerdotes que están la zona de la vía, Santi y Lolo, este último es el que acompaña la parroquia del Gurugú, donde se halla el centro islámico, con ellos yo, en representación del arzobispo, como delegado del diálogo interreligioso. La imagen puede contener: 3 personas, personas sonriendo, personas de pie e interiorTambién forman parte de los invitados el alcalde de Badajoz y uno de sus concejales, así como miembros de la plataforma “avanzando”, que a nivel educativo, sanitario y social tanto están haciendo por el barrio y la inclusión en toda esta zona. Una asamblea de colorido religioso y ciudadano, en plena armonía y familiaridad, viviendo desde el encuentro y la paz del conocimiento y del respeto a lo que somos y sentimos, desde el tesoro de la dignidad humana que nos cubre y nos bendice a todos.

Todos abiertos al absoluto y al trascendente

La imagen puede contener: una o varias personasMientras ellos rezan a su Dios, nosotros los cristianos que estamos invitados hacemos un silencio respetuoso y creo que en todos muy religioso. Yo me dirigía al Padre y pedía por ellos y por el deseo de mostrar juntos la bondad de la religión, del hombre profundo que con interioridad se deja habitar por el espíritu de lo bueno, lo honrado, lo justo. De la riqueza que da a la sociedad los sentimientos que generan lo verdadero de las religiones, en lo que se refiere a sentimientos, deseos, esperanzas, sueños, compromiso, generosidad, armonía, encuentro, entrega… Es tanto lo que aporta lo religioso a nuestro mundo y lo que puede construir que necesariamente, hemos de unirnos para mostrar su verdadero rostro. El rostro que sólo descubriremos en el encuentro común de la riqueza de lo diverso. Todos abiertos al absoluto reconociendo la dignidad y el valor de lo específico y lo concreto, todos con el deseo de trascendencia respetando la alteridad en la fraternidad y la proximidad, la que se gana con la justicia, la verdad y la libertad de lo humano.

Frente a toda violencia y fundamentalismo, por la paz y la justicia

La imagen puede contener: 3 personas, personas sentadas e interiorNo hay mayor arma frente a los fundamentalismos extremos, radicales y violentos, utilizados por otros poderes más anónimos pero muy macabros, que la de saber unirnos en el trabajo por la justicia y la paz, y eso hacerlo desde la mejor vecindad, la mejor conexión, el verdadero compartir. A esto hemos de llegar por el conocimiento mutuo y el reconocimiento. Y esta es la razón por la que yo me unía hoy a su oración, aunque me dirigiera al Dios de Jesucristo, estábamos mostrando con este gesto que nos une el deseo de lo bueno, la riqueza de lo profundo, el compromiso por el hermano, que deseamos la dicha de la misericordia, de la justicia, de la compasión, de la libertad, de la limpieza de corazón. Y que estamos muy lejos, muy lejos de toda violencia, conflictividad, exclusión o descarte, que el ser religiosos no nos separa sino que nos une y nos sentimos todos apóstoles de la paz y de la armonía. Así ha sido hoy en la cena festiva y original, a su estilo, donde hemos compartido sus manjares pero sobre todo su amistad y estima. Comer en la misma mesa y el mismo pan, nos hace compañeros de vida y de esperanza.

Des-ayunando con alegría y fraternidad

La imagen puede contener: comidaEl imán de Badajoz mostraba hoy su deseo de compromiso con la ciudad y con todas las comunidades, porque cuando había estado retenido en Gaza le habían llegado los deseos, la ternura, los detalles de todos, desde el alcalde de la ciudad hasta al arzobispo de Mérida-Badajoz, para nadie había sido indiferente y todos le deseaban lo mejor, que volviera y siguiera viviendo en la armonía de una sociedad que desea saber de diálogo y comunión interreligioso. Hoy estábamos allí en su mezquita, en su casa, mostrando lo que deseamos para todo el mundo, que no hagamos muro de lo que puede ser puente y encuentro. Hoy hemos desayunado con ellos y hemos celebrado la luz que se enciende en la noche esperando el amanecer. Ojalá todos ayunemos de toda violencia y conflicto y desayunemos con la alegría de la alegría y la fraternidad, como ha ocurrido esta noche en la calle Gurugú, en el centro islámico de Badajoz.

Os deseamos feliz Ramadán, lleno de  oración , generosidad y buen ayuno para hacer el bien y construir la paz.

José Moreno Losada. Delegado episcopal de Mérida-Badajoz para el Diálogo interreligioso.La imagen puede contener: una o varias personas, sala de estar e interior

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Jueves o Domingos que brillan… el corpus
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José Moreno Losada | 15-06-2017 | 1:40| 0

Presentes, por El y en El, para el mundo

Desde la vida

La vida es tensión y lucha, proceso y búsqueda. En ella, descubrimos las orillas del caminar duro, la aflicción, la sed, el hambre… Y, junto a ellas, vislumbramos las de la esperanza, la brisa, el consuelo, el agua que refresca, el pan que alimenta. Y, en ese caminar, se nos descubre la verdad de la vida que está en el amor, porque «no solo de pan vive el hombre». Es, en la propia historia, donde descubrimos al Dios que nos acompaña y que se hace presente en lo diario, compasivo en la orilla de la sed y la necesidad, amable y entregado en la orilla de la realización y el avance. Con nosotros en el sufrimiento, por nosotros en la alegría y la esperanza. Celebrar la Eucaristía es hacer altar de la vida, reconocer la presencia real de Dios en nuestra historia personal, familiar, social, eclesial.

En la entrega

Celebramos la esta del Corpus Christi, de la presencia real de Cristo en la Eucaristía y de nuestro encuentro sacramental con Él. Ahí está el amén de la fidelidad radical del Padre al Hijo que lo resucita, y del Hijo al Padre que ha arriesgado en su existencia aceptando la cruz a favor de la liberación y salvación de todos los pueblos de la tierra. Celebrar la Eucaristía es manifestar el deseo de entrar en ese amén divino y humano que nos ha sido regalado en Jesucristo. Porque el cáliz de nuestra Acción de Gracias nos une a todos en la sangre de Cristo, y el pan que partimos, nos une a todos en el cuerpo de Cristo.

Con el compromiso

Este Pan es el que nos hace uno, nos da cuerpo y nos pide que seamos sacramentales, nos ruega que no impidamos a Cristo estar realmente presente allí donde Él quiere estar para llevar su Evangelio de dignidad, verdad y justicia. Nos pide entrar en el verdadero camino del amén cristiano, aquél que se verifica en la entrega radical a favor de los hermanos con el deseo de que tengan vida abundante. Hoy, como nunca, el reto está en que la presencia real de Cristo llegue como sanación, consuelo, dignidad, justicia, verdad, libertad a todos los que sufren en el alma o en el cuerpo.

La comunión en Cristo, desde los hermanos, hace posible creer ante el mundo y los desheredados de la humanidad su presencia real en medio de la historia, ligada a la presencia real en la Eucaristía. En el pan glorioso del Resucitado está la fuerza que nos ayuda a proclamar que el inocente ajusticiado ha sido liberado para siempre, y ya tiene alimento de vida eterna para todos, especialmente para los que sufren. Que es posible la justicia, que no se impone la farsa de los mecanismos que desnudan al desnudo y despiden vacíos a los hambrientos, que ya ha hay una palabra definitiva de fraternidad y de pan compartido que es imparable en la historia. Hay destino y sentido, hay un amén de la verdad, la vida y la luz. Que todos estamos unidos porque comemos el mismo pan, en el que el Dios de la vida, el Crucificado que ha resucitado y el Espíritu del amor, se nos dan y nos incorporan a su amor Trinitario, para que nadie quede excluido ni descartado del amor justo y eterno.

Por Cristo, con Él y en Él

El camino que se nos propone de luz, verdad y vida, no es de carácter prometeico, sin Él no podemos recorrerlo. Necesitamos comer su cuerpo y beber su sangre, abrirnos para que él habite en nosotros y nosotros podamos vivir desde él, con sus sentimientos de amor y con su alegría de salvación. Si nos abrimos a él y la Eucaristía se convierte en nuestro referente vital, aprendiendo a vivir desde la entrega y la donación, la vida brotará en nosotros como una fuente que salta hasta la vida eterna, nos hará vivir para siempre. Nadie nos podrá quitar la alegría ni el sentido de la justicia, la Eucaristía se convertirá en el sacramento de nuestra vida y la vida se hará eucarística, se romperá a favor de los hermanos para alimentar sus hambres y nos derramaremos en vino de gracia para curar las heridas y alegrar los corazones hundidos y sufrientes.

Llamados a ser en común

La Eucaristía nos alimenta y nos empuja para construir y animar nuestra comunidad cristiana. No hay Eucaristía sin comunidad, ni comunidad cristiana si no es eucarística. La comunidad es el espacio donde creemos que podemos acompañar y ser acompañados, generar presencia, anuncio, denuncia y otro estila de vida. La dimensión socio caritativa de nuestra fe y de nuestras comunidades, alimentada eucarísticamente, ha de ser priorizada en nuestras parroquias, asociaciones, movimientos, congregaciones, en toda la Iglesia. Cáritas es un instrumento de concienciación y animación en este sentido, que nos invita a construir la casa de todos. Queremos crear, desde el amor de Cristo que se nos da como pan, espacios liberados donde el que sufre, encuentra consuelo; donde el sediento, encuentra fuentes de vida y ánimo para saciarse y seguir caminando; donde el que necesita cuidado, acogida y cariño, encuentra la cercanía del otro que le dignifica y le reconoce en su dignidad de humano y de hijo de Dios. Desde la comunidad cristiana, sabiendo que gente pequeña con cosas pequeñas y en pequeños lugares, vamos transformando como levadura y sal el mundo.

Para ser pan comido

El horizonte eucarístico de la Iglesia está claro: habitados y alimentados por la presencia real de Cristo en la Eucaristía, estamos llamados a ser eucarísticos, a ser pan partido y comido por los hermanos, especialmente por los que tienen hambre y sed de justicia. Así seremos los cristianos, prolongación de esta presencia real en medio del mundo, entre los hermanos, y seguiremos caminando hacia la Vida Eterna.
José Moreno Losada

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Ignacio Echeverría y la Justicia: “Creo en tu resurrección”
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José Moreno Losada | 08-06-2017 | 12:04| 0

Dolor y rebeldía: has muerto injustamente

tresEn mi oración hace días que está como un referente Ignacio Echeverría, ese joven español, que venía del gimnasio en Londres, lleno de paz y serenidad, y que al ver a un terrorista atacando a una mujer se puso a defenderla, cayendo al suelo … sin volver a saber nada de él. Hoy cuando me disponía a celebrar la eucaristía en la Parroquia de Lourdes, en Salamanca –donde me encuentro para un congreso ecuménico sobre Lutero- , el párroco Matías, me dice que acaba de enterarse que Echeverría ya ha sido encontrado y han certificado que ha muerto víctima de ese atentado. En ese momento siento dolor y cierta rebeldía, a la vez que siento la necesidad de interiorizar y elaborar esta noticia.

¿Resucitan los muertos? Una cuestión de justicia

Precisamente hoy cuando el evangelio de la liturgia diaria y ordinaria ofrecel texto evangélico en el que los saduceos interrogan a Jesús acerca del tema de la resurrección, porque ellos –ricos y seguros- no creían, entendían que la justicia divina se realizaba en el marco de la propia historia, en la tierra sin más. Jesús responde enérgico, situándose desde los profetas, en la línea de la resurrección, y hablando de que Dios es un Dios de vivos y no de muertos. Jesús era consciente de que la idea de la resurrección había surgido en tiempos de violencia y de muertes martiriales, cuando radicales habían destruido a fieles y pacíficos creyentes, ahí surgió la pregunta radical sobre Dios y la justicia: ¿hay justicia verdadera? ¿el rostro de Dios no tiene justicia? Si estas personas han sido capaces de dar la vida en su amor y en el respeto a su nombre haciendo el bien, ¿dónde queda Dios y su poder? patinandoY lo que es más fuerte, dónde queda el sentido de la vida, la esperanza, la justicia verdadera. Si no hay justicia para ellos, entonces, no la hay para nadie, no hay sentido, no hay esperanza, de nada vale el compromiso. El existencialismo ateo es el embarque del sin sentido y de la ausencia de la justicia como horizonte de una finitud sin valor, sin consistencia, con una levedad que se hace insoportable, con un estructuralismo mortal.

El inocente crucificado ha resucitado

echeverriaEn Jesús Crucificado la cuestión llega al extremo, cuando el propio justo en una humanidad de amor radical y entregado, en la cruz se hace pregunta del sin sentido, de la injusticia ganadora en apariencia, de absoluto silencio trascendente, de ausencia total de lo divino: ¿Dios mío, Dios mío por qué me has abandonado? O hay resurrección para él o no hay justicia ni sentido para nadie, o la hay para el justo sufriente o, entonces, nadie podemos esperarla. Y es en ese contexto martirial y de radicalidad donde se oye el grito de un aleluya de justicia y de esperanza: “NO está aquí, ha resucitado, id a Galilea allí lo veréis”. En la propia realidad, encontraremos razones y motivos para creer en la resurrección, hasta desde la muerte de los mártires actuales.

Tu amor, Echeverría, más fuerte que la muerte

px4Así he ido hoy a celebrar la Eucaristía, y así lo he predicado, Ignacio Echeverría hoy es la razón más fuerte que tengo para creer en la resurrección y eso por dos motivos: porque él no ha tenido miedo al peligro y a la muerte, en un contexto de terrorismo sin razón, y se ha entregado al ponerse en el lugar del débil, al jugarse el tipo a favor del otro, ahí no puedo sino leer que sigue vivo el espíritu de Jesús resucitado el que no le tiene miedo a la muerte, el que cree que el amor es más fuerte que la muerte, el que está con los crucificados de la historia; y el segundo, porque la pregunta se ha hecho radical en mí una vez más, por este Job cristificado de la historia actual: ¿no habrá justicia para quien ha dado la vida? ¿Cómo no va a haber resurrección para él, si sólo la resurrección puede hacer justicia a los justos sufrientes de la historia…? Y he consagrado y comulgado sintiendo que en el Cristo resucitado me abrazaba a ti, y te sentía glorioso, victorioso… En ti no ha ganado la muerte, ni su miedo, en ti ha ganado el amor y la vida. Tu gesto no lo podemos enterrar, aunque sí lo hagamos con tu cadáver, tu persona la ponemos en el altar y la ofrecemos al Padre, en los sentimientos puros del hijo que se entrega, Por Cristo, con Él y en Él, ahí eres eterno, tienes la vida que nadie nunca te podrá quitar, aunque hayan acabado con tu cuerpo.

Ruega por nosotros y nuestros miedos para amar

patinetesEn la noche, cuando siento la necesidad de compartir estos sentimientos orantes, pido a Dios Padre por tu familia, tus seres más queridos, pido su consuelo y la fortaleza de la fe, que la esperanza en la resurrección les pueda ayudar a superar esta injusticia terrena tan radical, le doy gracias por ti, tu vida y tu entrega, tu capacidad de amar y de arriesgar sin más cuentos ni obstáculos, y deseo que la fuerza del Espíritu que te habitó me habite a mí para vivir en el compromiso por la justicia, que nos ayude a todos a saber ponernos a favor de los débiles, frente a toda corrupción y violencia. Te pongo en la lista de los santos preferidos y musito: “San Ignacio Echeverría, ruega por nosotros”.

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TRINIDAD: “Un solo Dios, pero no un solitario”
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José Moreno Losada | 07-06-2017 | 9:19| 0

PARA LA MAYOR GLORIA DE DIOS

La imagen de Dios

mano2Los teólogos, a veces, nos invitan a «matar nuestros dioses». Se refieren, con esta afirmación, a deconstruir las falsas imágenes de Dios que hemos ido construyendo –desde nosotros mismos en nuestra vida o desde otros– en el devenir de la historia. Una de las tentaciones ha sido situar a Dios en el campo de las normas y las leyes, como un juez, más allá de las relaciones afectivas y existenciales que se han mostrado en la historia de la salvación. Esta tentación ha sido constante. Pero nada más lejos de la realidad divina, Dios se ha ido definiendo en su ser y obrar con dos claves transversales: la compasión y la misericordia, sin ira y con clemencia. Ante este Dios, el hombre desea el perdón, con confianza y sin miedo, y puede llegar a sentirse propiedad (heredad) suya.

Hoy estamos llamados a reconstruir y recuperar la verdadera imagen de nuestro Dios amoroso y compasivo que trae la salvación y la reconciliación a la humanidad, que se apropia de la humanidad por puro amor. No sólo se trata de que los ateos encuentren a Dios, sino de que los creyentes purifiquemos la concepción e imagen de nuestro Dios, y le dejemos ser como Él quiere ser y presentarse a la humanidad: como amante entregado.

La gloria de Dios

El catecismo, con buen tino, nos ha enseñado siempre que toda la creación y toda la humanidad existen para dar gloria a Dios. Sin embargo, a veces, por desfiguración de la imagen divina, se ha entendido la gloria como un poder todopoderoso al que teníamos que someternos y agradar desde el cumplimiento de unas normas; como si la gloria fuera el sometimiento del hombre criatura al Dios poderoso creador. Pero la verdadera gloria de nuestro Dios no está precisamente en la lejanía del poder, sino en la cercanía de su compasión y su amor extremado. Él, sin duda y sin descanso, se gloría en su bondad, manifestada en la historia como cuidado y ternura sobre la humanidad y la creación. Su gloria es la vida, la gracia, la realización amorosa de todo lo que Él ha creado por puro amor. Sí, lo ha creado con un amor sobrepasado, en total libertad, sin necesidad alguna; solamente para comunicar su amor.

No hay mayor gloria divina que su amor realizado en todas las criaturas. Por ello, reconocer la gloria de Dios y alabarlo no es darle algo, es acogerlo y dejarnos habitar por su compasión y su misericordia, abrirse a su gracia –que es vida para nosotros–. Allí donde un hombre es querido y camina en libertad y en gracia, allí está la gloria de Dios, porque para Él la verdadera gloria es que el hombre viva. Él recibe la gloria cuando se da, porque su gloria es la caricia que brota de la donación y la entrega.

Dios es gracia, amor y comunión

evangelioLa gracia de nuestro Señor Jesucristo: la verdadera imagen de Dios nos ha sido dada en Jesucristo, en Él hemos descubierto la donación gratuita y extrema de un Dios que no se encierra en sí mismo, sino que, por pura gracia, se abre para darse y hacerse uno de tantos, llegando incluso hasta la muerte. No hay realidad que no esté tocada por Dios y que no le afecte; en la realidad encarnada y cruci cada de Jesús de Nazaret, Dios ha asumido la humanidad y toda la creación. Todo es de Cristo y Cristo de Dios, nada le es ajeno. Graciosamente, el Creador se ha hecho criatura y su bondad es el fundamento de todo lo que es y vive. Si no lo hubiera querido y amado, no la habría creado: «Todo es gracia».

pane-spezzato-02[1]El amor de Dios Padre: la prueba evidente de esa gracia es el amor del Padre, que se derrama sobre nosotros en el amor que Él le tiene al Hijo y en el que nos incorpora a todos como hijos suyos en el Hijo. Sentirnos hijos del Padre y hermanos de Cristo, vivir en su corazón amoroso, es el reto de la espiritualidad cristiana, es el tesoro que llevamos en vasijas de barro. Como el Padre ha amado al Hijo, así nos quiere Jesús; y ese amor es el que nos habita y nos define. Somos porque Dios nos ama y vivimos en todo lo que amamos. No hay duda de que Dios sólo es amor.

La comunión del Espíritu Santo: el Espíritu nos hace clamar Abba –Padre– y, en nuestra oración filial, da testimonio de que Dios es un solo Dios pero no un Dios solitario. clavoÉl es comunión, relación, sentimientos, ternura, cuidado, protección, defensa, compasión… Su amor no tiene fin y, por eso, se adentra, en comunión, en todos los lugares del mundo y del alma humana. Dios, que es comunión, nos comulga y nos hace comulgar con su Espíritu para que tengamos su misma vida y, desde ahí, aspiremos a lo que nos ha prometido: a la Vida Eterna, a ser en Él, desde Cristo humanado, por su Espíritu. Seremos totalmente en Dios y nuestra humanidad vivirá  la comunión plena de su amor. Ahora estamos en proceso, y el Espíritu –que hace inmarcesible su latido– nos hace sentir la verdad en medio de una oración tan cristiana como sencilla: Padre nuestro, que estás en el Cielo…

Dios ama al mundo y lo salva

El poder y la fuerza de Dios está en su compasión y en su misericordia; en su amor. No hay otra definición de la Trinidad: «Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que tengan vida eterna. Porque Dios no mandó a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él». Y este Dios trinitario, que es gracia, amor y comunión, ora ante nosotros y, haciéndose mandamiento de ternura, te suplica: «No te cierres a mí, ábrete a mi amor… Mira que estoy a tu puerta y llamo, si me abres, entraré y cenaré contigo».

José Moreno Losada

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“Yo soy para ti, quererse es desvivirse”
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José Moreno Losada | 06-06-2017 | 12:43| 0

El espíritu del amor existe

Estoy preparando celebración matrimonial, una entre tantas, y una vez más siento el soplo del espíritu en el corazón y en los sentimientos de una joven ante el amado… y yo lo enlazo con la Palabra que será proclamada del Cantar de los Cantares… la palabra de Dios es verdadera no por que lo que dice, sino porque lo que dice sigue estando vivo entre nosotros …mirad las palabras de la amada:

“Tú eres para mí, yo soy para ti”.

“Te he elegido a ti, como mi compañero de vida, porque eres capaz de mostrarme el mundo de forma diferente, porque todos los días aprendo algo nuevo contigo, porque más que un amor de película tenemos un amor imperfectamente perfecto y estamos dispuestos a esforzarnos día a día para seguir juntos.
Me enseñaste que hablar de temas difíciles es algo que debe hacerse dentro de una relación para crecer y que enojarse no significa dejar de querer al otro.
Porque tienes ese don de que con solo un abrazo pueda mejorar mi día y que cada vez que siento que el mundo se va a acabar tú me muestras la luz al final del túnel.
A lo largo de estos años, hemos aprendido que unidos somos más fuertes, que con una mirada nos lo decimos todo, que formamos un gran equipo. Sólo necesitamos mirarnos para poder hablar. Porque eres mi mejor amigo.
¿Por qué estoy enamorada de ti?
Porque te admiro.
Porque los sueños parecen más factibles si tú estás a mi lado. Si tú eres feliz, yo también lo soy.
Porque me gusta de ti hasta cuando te enfadas.
Te gustan mis errores, mis defectos y mis virtudes, y te sobra valor para luchar por mí, porque me valoras, apoyas y motivas cuando lo necesito.
Porque me abrazas cuando nadie más que tú se da cuenta que necesito ese abrazo.
Por hacer de las noches más oscuras las más brillantes.
Por tus caricias, tus besos y tus bromas.

ASÍ ES LA FUERZA DEL ESPÍRITU:

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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.