Hoy

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Autor: jose.moreno.losada_933
La Roca de la Sierra, un pueblo ecuménico
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José Moreno Losada | 09-02-2017 | 12:29| 0

Del conflicto a la comunión

En el mes de Enero hemos celebrado el octavario de oración por la unidad de los cristianos. Son días intensos de ecumenismo en el camino del deseo de la unidad entre las iglesias cristianas para llegar a ser la única Iglesia de Jesucristo y así ser fieles al deseo profundo de Jesús de Nazaret cuando pedía en su oración ante el Padre de Dios que todos fuéramos uno como lo eran el Padre y él. Pero ese deseo  de unidad  este año tiene un sentido especial porque se cumple el quinto centenario del inicio de la reforma luterana, fecha simbólica y referencial para los “protestantes”.

El papa nos ha llamado a reforzar los caminos de la unidad y el encuentro. Él mismo lo hizo de un modo simbólico y universal al firmar con el presidente de  la federación de las iglesias luteranas  el documento  llamado “Del conflicto a la comunión”. En él se nos invitaba a unirnos a estas iglesias  hermanas para celebrar esta fecha tan conmemorativa para ellos. Pues bien, ese espíritu del Papa Francisco y ese deseo va haciéndose capilar en el cuerpo eclesial y va llegando poco a poco hasta la base, hasta el pueblo.  Y como siempre son los sencillos los que menos reparos tienen en vivir y acoger lo que es positivo y llama a la unión. Así lo he vivido y percibido hoy en la Roca de la Sierra, pequeña población situada a medio camino entre Badajoz y Cáceres. Allí  conviven la Iglesia católica, que  lleva siglos enraizada, dando luz y sentido a sus feligreses, y una reciente comunidad de la iglesia evangélica “de la Esperanza”.  La católica acompañada por el sacerdote Diego Valle, la evangélica  por el pastor Henri Boada.

Diego y Henri, dos pastores con corazón

Al conocer  a este pastor con motivo de la semana de la unidad, como delegado de ecumenismo en Badajoz,  hablamos de la posibilidad de hacer un gesto de comunión y oración compartida en esa localidad, donde hasta ahora se saludaban como conciudadanos pero no habían compartido como cristianos. La mayoría de los católicos nunca habían estado en el ámbito de ese centro evangélico que ocupa el local del antiguo cine del pueblo. Incluso Henri, al comienzo de estar en la población, alguna vez lo pasó mal por su singularidad religiosa. Le hablé de que  no iba a encontrar ningún obstáculo en el sacerdote, sino  más bien  acogida y cariño pastoral. Así ha sido según me ha confesado varias veces en la preparación de este evento.

Se conocieron, se saludaron y quedaron en preparar juntos una celebración de reconciliación y oración compartida entre las comunidades eclesiales. Se vieron en un espacio   sencillo, tomando un café en un bar del pueblo, la gente se alegraban de verlos juntos y lo expresaban con admiración. La idea era acercarse la comunidad católica a  su centro y celebrar juntos con motivo del quinto centenario de la reforma. La celebración litúrgica ha sido  tomada de los materiales elaborados por la comisión luterano-católica con motivo de la semana de la Unidad: “Del conflicto a la comunión. Nos apremia el amor de Cristo”.

Una repuesta de comunión y generosidad mutua: Unidos por la misericordia

La respuesta de la comunidad católica, ante la invitación del sacerdote,  ha sido desbordante, niños, jóvenes, matrimonio, mayores han acudido y abarrotado el local, sin prejuicios  ni miedos, con confianza y deseo de compartir. Los pastores gozosos y felices de esta comunión y cercanía, de esta fraternidad. Si algo había de muro o distancia, no hay duda de que hoy se ha caído. Allí han pedido perdón juntos por todo lo que ha sido división, rechazo, persecución, odio, exclusión, guerra…hemos reconocido la idiotez de los muros y las etiquetas que nos separan y dividen, viendo que eso nunca puede venir de Dios. Se ha escuchado la palabra de Dios, con el profeta Ezequiel que nos hablaba de un corazón nuevo frente al pasado, con el apóstol Pablo que nos decía que no podíamos mirarnos desde la carnalidad del egoísmo y la comparación, sino desde el amor de Cristo que nos apremia, y después el evangelista Lucas nos ha encendido con la parábola del Padre bueno que abraza a su hijo , cuando viene roto y dividido por la ceguera y el orgullo que conducen al fracaso personal y entre hermanos.  Tanto Henri como Diego han hablado en sus sermones al corazón de lo humano, desde los sentimientos de Cristo que nos muestra al Padre y han hablado de lo que nos une y nos llama a caminar juntos, para vivir con más profundidad nuestra relación con Dios y los hermanos.

Una celebración de la sencillez y del camino de la verdadera unidad

Ha sido una celebración de ecumenismo puro en la sencillez, el credo, el padrenuestro, la paz ha brillado y nos ha entrelazado con las manos y el corazón. Ha sido un paso más de amor entre los cristianos que se sienten llamados a ser testigos de ese amor en medio del mundo. Cada uno con sus riquezas y su historia, sabiendo que no están llamados al conflicto, ni siquiera a la fusión excluyente,  sino al enriquecimiento mutuo, para que todos puedan creer que Dios ha enviado a Jesucristo y  que todos nosotros, unos y otros, hemos sido salvados por él.

Soy testigo de que hoy en un pequeño pueblo de Extremadura, en la Roca de la Sierra,  se ha hecho a pie de calle, con calor y sabiduría rural, lo que el Papa y el representante luterano hicieron a nivel mundial. El pueblo sencillo entiende el mensaje y los gestos del Papa Francisco, que fiel al Concilio Vaticano II y a los 50 años de andadura del proceso ecuménico,  nos invita a estar más unidos, a conocernos y reconciliarnos  ante el altar y ante el mundo.

Felicito a la Roca de la sierra y a sus pastores por este signo de unidad y de comunión en Cristo y su gracia salvadora. Y os invito a ver la alegría y el gozo con que los pequeños vivían este momento: La voz y el corazón de los niños

José Moreno Losada. Delegado de Ecumenismo y diálogo interreligioso de Mérida-Badajoz.

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Luisa atardece en la Granadilla
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José Moreno Losada | 08-02-2017 | 10:00| 0

Vuelve a atardecer con ternura… y Luisa se despide

La imagen puede contener: cielo, árbol, crepúsculo, exterior y naturaleza

Marisa, médico compasiva en la residencia de la Granadilla, me hace llegar un sencillo mensaje y me dice que Luisa Torrado está en enfermería, bajo los efectos paliativos, en el trance de sus últimos pasos por este mundo. Su vida, tras un largo proceso de enfermedad cancerígena, toca a su fin terrenal y me dice que su familia desea que me pase por su habitación.

Acudir a un atardecer materno.

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Algo me impulsa a hacerlo rápido y llego a esa paz calmada,contemplando el atardecer lleno de paz y ternura, a ese silencio sagrado de sueño y suspiro, la veo postrada, acompañada por su hija entrañable, escena de calvario tocado de ternura y calma en la espera de una despedida para un sueño definitivo. Es un atardecer para mí lleno de paz en el dolor, de consuelo en la tristeza, de armonia en la filiación llorosa ante la marcha, ya ultimada, de la madre. Y la recuerdo en esta residencia, a la que venimos a vivir y no a morir, vitalista, esperanzada, graciosa, risueña, celebrativa, creyente, sencilla, natural, amiga, vecina, compañera…la observo con sus cejas que permanecen pintadas y su peluca descolocada pero firme, y la beso con el rito de la paz, la absuelvo con la cruz del Dios amado, la acaricio con la oración del padre nuestro.

Una oración compartida en la debilidad

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Y me satisface cuando su hija me dice que estando en el hospital decía que cómo no iba yo a verla, el sacerdote, me alegra estar esta tarde a su lado y ver que musitaba con sus labios algunas de las palabras del avemaría que yo rezaba cerca de su oído, para que se sintiera acompañada por esa virgen de la Gracia que preside a su pueblo de Oliva de la Frontera. Y en la oración me acompaña el llanto silencioso de la hija, y el decir de Juan que en su discapacidad quiere decir en alto los finales de mi frase y que cuando ve que lo yo la beso en su frente, me dice que él también quiere besarla y la besa más fuerte que yo para despedirla…

Ella supo darnos su pan de alegría y de esperanza

La imagen puede contener: cielo, árbol, crepúsculo, exterior y naturaleza

…y al llegar a casa, con el tono rojizo de un cielo calmado ya sin sol, sigo recordándola, orante, prostrada en su lecho, ultimando, y siento que ella nos ha alimentado en la alegría de la vida. Y en ese momento  recibo ek envío de una canción por parte de Mónica, la canción que el próximo Domingo, día de Manos Unidas contra el hambre, van a cantar en la comunión, y siento que Luisa estará en ese pan viva y resucitada. Ella ha sido para nosotros en esta historia de la residencia de la Granadilla pan de alengría, optimismo y esperanza, y me emociono:
https://www.youtube.com/watch?v=rQQRt4G9Zb8

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El rezo de un cura hoy
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José Moreno Losada | 06-02-2017 | 8:19| 0

En la intemperie de un atardecer desnortado…

De nuevo Señor, al atardecer, siento la mano bendita y amorosa de tu bendición en el sol que declina y se desnuda en la ausencia, cuando ya va de caída. Contemplo cómo la nube grandiosa lo cubre y lo viste, como nodriza amable, para adentrarle en la noche de su descanso. Pero yo sigo con el interrogante peregrino de lo humano y lo divino, deseando saber, con todo lo creado que me rodea, quién es el hombre y a dónde va. Me lo pregunto en la mañana cuando ese sol comienza a brillar, y en la noche cuando con su marcha nos llega el frío y la oscuridad.

Hijos del momento
Somos, Padre, hijos del momento, nos vemos abocados a interpretar el presente y lo hacemos siendo perdidos, aunque hablamos de Oriente y Occidente, de Norte y de Sur, sin más referencia que los límites que nos sobrepasan y se imponen: ¿Qué nos está pasando? ¿Quién, qué y a qué nos están llamando? ¿Qué afirma este grito gigante y multitudinario de dolor humano sabido y contrastado? ¿De dónde viene la sordera universal en el ahogo de la dignidad machacada en la inocencia más pura y martirizada de la historia? ¿Qué intereses, tan anónimos como encarnados, son los que mueven los hilos de este mundo donde han sido expulsados y masacrados los quijotes y los buenos sanchopanzas?

En las nubes del dolor
¿Y dónde estás Tú, mi Dios… dónde tu rostro, tus manos, tu costado, tu sangre, tu cuerpo, tu cruz y tu calvario, tu amor, tu grito, tu sed compasiva y entregada en el espíritu? – Tu clamor en la brisa me responde: en las víctimas sacrificadas y en los corderos degollados. Y yo grito: “Silencio”, como si de una película del momento se tratara.

Iglesia en desasosiego
¿Dónde tu Iglesia, tus elegidos, tus apóstoles y enviados, los profetas del pueblo, los mártires y los confesores, la multitud de testigos que han lavado sus mantos en la sangre de aquél cordero… y dónde estoy yo, ellos…? Desorientados, desnortados, asegurados y acomodados, dormidos y separados, con discursos que no acaban y conceptos tan discutidos como vacíos, todo en la vaciedad de lo abstracto, de la coma y del término que justifica hasta la violencia y la separación. Señor, qué desajuste y desasosiego, cuando no acedia y apatía, necesito tu voz y tu ofrenda, como el ciego del camino pido un milagro para verte, para verme, para ver mi mundo, para entender el momento.

Señor, a dónde iremos?
Y sólo tu ofrenda, cuando cae la tarde, me envuelve y me salva de estos poderes e imperios que se imponen, tensos y acabados, dentro y fuera de tu cuerpo amado, de tu unidad querida, en la historia, la humanidad y el universo, la ofrenda de ti mismo como fuente y horizonte: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados…aprended de mí que soy manso y humilde”…

En la verdad desnuda de lo humano
Danos, Jesús, tu mirada y tu espíritu para desentrañar nuestro momento, enraízanos en ti y haznos crecer en tu gracia y tu luz. Envíanos de nuevo y libéranos de todos los miedos acomodaticios y conservadores que nos invaden y absorben en nuestra iglesia, en nuestras comunidades, en nuestras tradiciones. Lánzanos a la verdad desnuda de lo humano, a la compasión de las entrañas, al corazón de tu encuentro, allí donde todos están en ti y nada está fuera de tu amor. Rompe todos nuestros odres centenarios y carcelarios que nos detienen y anulan, danos el vino nuevo de tu espíritu, para que borrachos de tu gracia volvamos a ti y te encontremos encarnado, crucificado y resucitado, haz que volvamos a meter nuestros dedos y nuestras manos en tu costado y en tus clavos. Renuévanos por dentro y danos un espíritu firme, ayúdanos a ser creativos y creadores en la humildad del momento y en sencillo de la humanidad atribulada en los pobres y cansados de hoy.

Señor, que vea
Espíritu divino, te siento vivo en el deseo que me habita, aunque me veo roto y descosido por dentro y por fuera. Gracias por poder compartir con los hermanos, con los que busco cercanía y luz en lo desnortado y desorientado de nuestra ceguera institucional y nuestra pobreza pecadora. Tú nos vuelves a llamar y a invitar para seguir dando pasos, sin dar palos de ciego, desde un corazón compasivo, como el tuyo, abrazados con todos los que, como nosotros, esperan tu palabra de vida y tu aliento. Solo tú Señor, puedes abrir nuestros ojos y nosotros, como el ciego del camino, te suplicamos como Iglesia al atardecer: “Señor, que vea”.

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Presentación de niños en el templo ( Candelaria).
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José Moreno Losada | 05-02-2017 | 9:30| 0

Nacer y vivir

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Hoy , presentación de niños ….Hoy ha sido un día entrañable en la parroquia, cada año por la fiesta de la Candelaria convocamos, en el domingo más próximo, a las familias que durante el año pasado celebraron el bautismo de sus pequeños en nuestro templo. Muchos son los que responden llenando la asamblea comunitaria de gozo y alegría, entre los sollozos y los gritos de los pequeños que como es natural ejercen su protagonismo a su manera.

Así ha sido en la celebración eucarística de esta mañana dominical. A primera hora Paco y yo ejercíamos el ministerio de un modo muy diferenciado y contradictorio, él celebrando una liturgia de oración y consuelo para unos padres que acababan de vivir con dolor la muerte de un niño en su octavo mes de gestación en el seno de su madre. Acompañar a esos padres en ese momento tan duro, buscando un sentido y una esperanza, quedaba marcado al  pastor, con una oración que se ha prolongado en la eucaristía llena de vida y gozo nacido.

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Yo celebrando la eucaristía con los ancianos de la Granadilla donde un buen número de ellos tienen más de los noventa años, y llevando la comunión a enfermos dependientes totales que ya ven sus vidas acabadas y que las ultiman en un lecho duro y largo de dolor y con mucha serenidad, hoy una de ellas lloraba porque había perdido la vista, se había quedado ciega y le dolía porque era lo que le quedaba para conectar con el exterior desde ella misma, mirando por su ventana y reconociendo a los que se acercaban. La contradicción del nacer y del vivir, un niño sin nacer y abuelos casi centenarios, y todos queridos y entrañables.

La tensión, el dolor y la vida agradecida y habitada

La tensión de la vida, dos orillas, pero unas mismas entrañas, unos llorando al hijo de sus entrañas, que aunque no había venido todavía al exterior del mundo, ya era querido, esperado, ansiado, sentido, era entrañable, por eso no podían no despedirlo, no llorarlo, no ofrecerlo y ponerlo en las entrañas de lo divino para que lo plenifique. Los mayores en las entrañas de lo vivido, alegría y dolor, lucha y esperanza, sintiendo como el otro día confesaban en una reunón de vida ascendente que en sus vidas Dios nunca los había dejado solos, menos aún cuando vino el dolor y la desgracia, aunque en esos momentos no lo vieran. Sí, hoy al final de sus vidas confiesan con una serenidad que deslumbra que Dios los ha abrazado y que se sienten acompañados por Él en este tránsito último, donde cada domingo confiensan que han venido a la residencia no a morir, sino a vivir entrañablemente entre ellos y darse vida y consuelo mutuamente.

Los niños en el templo, esperanza de una comunidad

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Después nos hemos reunido en el templo y hemos esperado y saludado a los feligreses que venían a la celebración dominical, especialmente a los que empujaban sus carritos de bebés, algunos de ellos acompañados, junto a su padres, por abuelos, padrinos, tios… la asamblea estaba a rebosar, pero sobre todo estaba centrada entrañablemente en el agradecimiento de estos padres. Para Paco y para mí es entrañable recibirlos después de haberlos bautizados recientemente, tenerlos como centro de la celebración, presentarlos en la comunidad parroquial y ofrendarlos al preparar el altar con este agradecimiento de la vida, de este tesoro que Dios Padre pone en las pequeñas manos de los padres y en sus grandes corazones para llevarlos hacia adelante.

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Agradecidos y agraciados, por la vida, las familias, la comunidad

Nos sentimos agraciados y beneficiados con este quehacer y este acompañamiento de una comunidad que se siente viva y , que con sencillez y desde lo ordinario, va caminando en el proceso de la fe de sus pequeños para tengan horizonte y no les falte la sal y la luz de la vida, para que ellos un día puedan dar ese sabor de Reino de Dios al mundo, desde su familia, sus estudios, profesiones, compromisos humanos y sociales, desde su fe vivida y comprometida, y puedan ser luz para otros que buscan y quieren encontrar el verdadero tesoro que llena de alegría y paz la vida de una persona. La presencia hoy de estos niños y sus padres son un signo de una comunidad que quiere ser familia, auténtica, que le interesa saber ser transmisores de la fe y de hacerlo desde los sentimientos más profundos, desde la entrañas. Hoy nuestra celebración, con los gritos de los pequeños, con sus llantos, sus sonrisas, sus ojos de admiración o sueño, nos ha sabido a vida y a esperanza, ha unido el crear y el creer, Dios ha sido más padre y los hijos pequeñitos han brillado divinamente.

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” El matrimonio y la familia hoy” Cardenal Ricardo Blázquez (presidente de la Conferencia episcopal)
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José Moreno Losada | 04-02-2017 | 1:58| 0

El presidente de la conferencia episcopal en Badajoz

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Hoy ha sido un día  de escucha en Iglesia Diocesana de Mérida-Badajoz. El azobispo don Celso, a traves de varias delegaciones, ha convocado a un encuentro de formación en el seminario Diocesano, donde casi trescientas personas – matrimonios, profesores de religión, sacerdotes, catequistas, religiosos…- hemos recibido información con el ánimo de formarnos en un tema de actualidad como es el que se refiere a la familia en la sociedad actual, así como de los aspectos que nos interpelan como cristianos a la iglesia católica en este contexto.  Una de los guías en esta reflexión ha sido Ricardo Blázquez Pérez,  Presidente de la Conferencia Episcopal Española y  Cardenal arzobispo de Valladolid, uno de los activos en el último sínodo sobre la familia que ha celebrado la Iglesia, y  colaborador directo con el Papa Francisco. El ,de una forma muy sencilla y en el mismo tono que el papa actual, nos ha acercado a las cuestiones más fundamentales del hoy en la familia y en el matrimonio,  ha compartido las interpelaciones más fuertes que la Iglesia siente, y nos ha invitado a participar de modo activo en la vivencia y proclamación del mensaje  positivo y  y esperanzador del evangelio sobre el amor y la familia que tenemos los cristianos como tesoro que les pertenece a todos los demas, a la sociedad actual.

En su mensaje creo que se pueden  subrayar los siguientes aspectos:

Mensaje realista e interpelador

- Hay realidades que son nuevas y no se pueden obviar forman parte de un nuevo modo de vivir, pensar y actuar, se trata de una cultura que abarca nuestro mundo, cultura que está ante todos nosotros que somos diferentes, hemos de tener en cuenta que en el mundo y momento actual convivimos “cuatro generaciones biológicas y culturales … los mayores somos cerrados ante los jóvenes . Hemos de escucharlos, así se ha abierto la convocatoria del próximo sínodo de juventud, hemos de abrirnos a los mensajes de los que viven los jóvenes, escucharlos. Hay hechos constatables nuevos que están ahí y que hemos de interpretar, responder, acogiendo sus interpelaciones : los jóvenes conviven en parejas antes de dar el paso al matrimonio civil o eclesiástico, a veces sin pensar si lo van a dar algún día, la mayoría no eligen el matrimonio sacframental como vínculo de sus relaciones, es una realidad las parejas del mismo sexo y su institucionalización a nivel civil,  la fertilidad alquilada para obtener hijos, el divorcio “exprés”,etc.  A la vez que se constatan realidades sociales y económicas que les envuelven, así por ejemplo, los jóvenes, según el papa, se cansan de buscar empleo, precarios, sin futuro , esto es un freno radical al ideal.

Cuestiones de fondo: Fidelidad, desinstitucionalización,esperanza.

-  Hay cuestiones de fondo que pueden interpelarnos: ¿Ya no sé lleva la fidelidad?¿ Las crisis no maduran? Ir más allá,  nosotros creemos que es bueno aceptar la crisis como lugar de vida. Queremos presentar  la fidelidad no como algo que es del pasado, de una forma tradicional de entender la familia,  sino como  signo de vida y madurez, autenticidad. La integración del dolor y la crisis es realización. Creemos en la alegría del amor que se fecunda en lo diario y sencillo, hemos de anunciar la familia como gozo libre y creativo, no es una carcel. Consderamos que los hijos, en libertad, son un don. Tienen valor absoluto, un niño no es un gatito y requiere una entrega única. Smos testigos de que los jóvenes aman la familia frente a la intemperie. El hogar es amado y querido por todos.

-La desinstitucionalización del matrimonio y de la familia afecta a la pastoral familiar. El descenso y desplome de la celebración cristiana, es una cuestión que nos plantea el tema de la fe cristiana y los procesos de iniciación cristiana. No hay matrimonio sin esa iniciación. La pertenencia eclesial no está lograda en la vivencia de la fe de los jóvenes y no la consideran a la hora de celebrar su vida de pareja y de familia.

Una exhortación para alegrar y esperanzar: desde la compasión y la misericordia encarnada.

La necesidad de una mirada positiva y evangelizdora: Sobre “Amoris laetitia”: Título positivo y animador, la alegría y el optimismo es necesaria en la iglesia en su mirada al matrimonio, la familia y la historia.  Fuera la gafas negras!!!!! El defraudado genera frustración. El esperanzado da esperanza. Miremos a la LUZ De Dios. Alegría y dolor puede caminar unidos.
El papa es realista en su mirada a la pareja y a la familia, habla desde la vida más que desde la doctrina. El papa se alegra de la coincidencia de publicarse en el año de la misericordia, es la lógica del documento. La “irregularidad” no requiere denuncia si compasión encarnada y humilde. Solo la misericordia genera comunidad reconciliada y en paz, en fiesta… como el padre bueno. No caigamos en el juicio del hermano mayor. Hay que situarse en cada persona y curcunstancia, hace falta discernimiento real. Las personas somos complejas, no podemos seguir solos. Todos tenemos nuestros pecados y fallos. Todos necesitamos perdón y gracia.Todos necesitamos acompañamiento en nuestras vidas y problemas.

Acompañar, discernir, incorporar, este es el reto

Tres palabras claves de la exhortación Amoris laetitia: Acompañiemto, discernimiento e incorporacion. Hoy necesitamos más que nunca resolver y profundizar en esta tensión : Unir verdad evangélica y conciencia personal es un reto. Respetemos la Luz De Dios en las conciencias.”

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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.