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Autor: jose.moreno.losada_933
PALABRA, CORAZÓN Y MANOS
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José Moreno Losada | 10-08-2016 | 9:50| 0

DIÁLOGO INTERRELGIOSO: PALABRA, CORAZÓN Y MANOS

 

Monseñor Ayuso: ¿obispo de la curia o un apóstol para el diálogo?

En algún momento el Papa Francisco avisó de que no tenía sentido hacer obispos curiales, carrera eclesiástica. Recientemente consagró obispo a Miguel Angel Ayuso, un comboniano sevillano, que es actualmente Secretario del Pontifico Consejo Interreligioso y Viceprefecto de la comisión para las relaciones religiosas con los musulmanes. ¿Era una contradicción del papa? Creo que no.

Durante el verano tengo la suerte de pasar unos días en el seno de la casa de los franciscanos en el santuario de la Virgen de Regla. Me siento afortunado porque allí se pueden disfrutar de cosas que no tienen precio: el descanso, la luz, el mar, el silencio, el agua, los paseos… y la gente. Entre ellos un señor callado, discreto, anónimo que decían que era un monseñor de Roma.  Pero que este año lo he descubierto de un modo nuevo, al encontrarlo con la misma sencillez pero con el anillo de plata que le delata como nuevo obispo de la Iglesia católica. Eso ha dado pie a más conversación y encuentro personal.

Un apoyo y ánimo para mi trabajo en el campo del diálogo

Recuerdo cuando don Celso, arzobispo de Mérida-Badajoz, me hizo el encargo de animar la cuestión del ecumenismo y del diálogo interreligioso. Aunque había tenido contactos con este tema a nivel docente, no había realizado labor pastoral directa de calle con el mismo, ahora surgía un nuevo reto. Al buscar  información en las redes me encontré con que Miguel Ángel Ayuso, ese señor discreto de Regla que traía regalos de Roma y Jerusalén a los más desvalidos de la residencia, el tal monseñor, era una pieza clave en el dicasterio  romano dedicado al diálogo interreligioso, y especialmente en lo que se refiere a la comunidad islámica mundial. Preparado de desde el ámbito comboniano, ha estado más de veinte años entre Egipto y Sudán, ha ocupado cargos docentes sobre el mundo árabe e islámico, conocedor de lenguas, viajero incansabe… y hace unos años lo recabó Roma para trabajar, junto al Cardenal Turán, en esta labor tan urgente de la relación interreligiosa, por su conocimiento y experiencia tanto teológica, como pastoral, vivencial y dedicación de vida y alma a la causa.

Este año lo volvía a encontrar en la casa de espiritualidad de Regla, equipado con su anillo como indicación de su nueva situación ministerial. Toda la casa vivía el acontecimiento como algo propio y gozaban de esta cercanía del obispo, que seguía viviendo en la normalidad y humildad de todos los años, incluso más cercano y cariñoso, o al menos más expresivo.

Una bella conferencia sobre la misericordia y el diálogo entre las religiones

Ayer nos regaló una conferencia en el marco del claustro franciscano, al que acudieron feligreses de Chipiona, especialmente muchas personas de las que veranean en esta playa tan familiar y humanizadora, que tiene como centro el santuario de la Virgen. La comunidad franciscana, con motivo del año de la misericordia van organizando actividades de tipo espiritual y formativo acerca de esta actitud fundamental cristiana que hemos de traducir en obras. El obispo Ayuso intervino disertando sobre la “misericordia y el diálogo interreligioso”, desarrolló claves fundamentales de dicha actitud en el encuentro con otras religiones, aplicándolo a la relación personal en ámbitos culturales donde la realidad actual nos llama a convivir y a cuidar la casa común.

Claves sencillas y fundamentales

Las ideas fundamentales, partiendo de los últimos pontificados papales y subrayando el del Papa Francisco, que nos hizo llegar fueron sencillas como su persona, a la vez que de una gran profundidad y radicalidad. Expuso:

-El diálogo interreligioso es una condición urgente para la paz en el mundo, por eso es una necesidad y condición fundamental para los cristianos. Aunque no es sencillo, hemos de llegar al diálogo de la “amistad”, como el papa propone.

– La  apertura y el verdadero diálogo viene desde una identidad con una profunda formación en nuestro ser cristiano  y una buena  información de las otras religiones.

– El diálogo de la amistad  es un compromiso: Saliendo de nosotros mismos con la palabra, escuchando la palabra del otro, haciendo que las palabras se encuentren y se unan, para que puedan encontrarse los corazones, y ha de acabar con un buen apretón de manos: Palabra, corazón y manos. Así de sencillo lo expone el papa Francisco.

– El diálogo no es algo teórico es un reto para vivirlo a pie de calle,  en todas las iglesias locales y parroquiales, sólo así se evitarán los simplismos que acaban que en fundamentalismos. La comunidad internacional a través de la ley ha de acabar con el terror que nos invade, y nosotros hemos de aprovechar este momento: para conocernos, amarnos, ayudarnos y defendernos de esta plaga de terrorismo que ataca al mundo y a la humanidad. Todos los que tenemos sentimientos religiosos hemos de unirnos en la lucha para la dignidad humana y el cuidado de la casa común de la creación.

– Es también momento de orar, de conversión, para hacer la paz nuestra tarea, pedirlo desde nuestros corazones religiosos.

– Concluyendo: La cuestión del diálogo hoy tiene una importancia fundamental, el papa nos dice que el diálogo interreligoso no es otra cosa que hacernos compañeros de viaje, en nuestro peregrinar terreno, hacia la verdad. Saber ir con todos los hombres de buena voluntad que tienen sentimientos religiosos auténticos, fuera de todo descarte y exclusión indiferente,  divisoria y violenta, buscando la verdad y el reino del paraíso prometido y esperado desde la fe.

Un ministerio sencillo para dialogar a pie descalzo

De este modo Monseñor Ayuso, traía a pie de calle y de playa los discursos y el trabajo elaborado y cuidado a nivel mundial del Vaticano en su trabajo por el verdadero diálogo entre las religiones, ni que decir tiene que no es un obispo para la curia, sino que se ha elegido un apóstol para la Iglesia del diálogo que quiere caminar por la amistad, el papa cuenta con él para esta labor tan esencial hoy. Subrayo esas claves del Papa para el diálogo, que seguro que van a ser las de este obispo para su misión apostólica: Palabra, corazón y manos.

José Moreno Losada, desde el Santuario de Regla en Chipiona.

 

 

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Los hábitos sí hacen al monje…
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José Moreno Losada | 31-07-2016 | 2:13| 0

Detalles y vida

Paso a paso. A nadie nos es extraño el adagio de que “el hábito no hace al monje”, aclarando que la vocación es cuestión interna de opción fundamental, y que la procesión, también el hábito, ha de ir por dentro. Ya lo decía Jesús en el Evangelio referenciando las filacterias de los fariseos y sus vestimentas externas, de las que siguen abundando,  y volviendo como reclamo de presencia e identidad, en los ámbitos religiosos, aunque el papa se ha descargado de bastante de ellas para poder andar más ligero de equipaje y hacer un camino más real y cercano al original del maestro.

Sin embargo, los hábitos  – costumbres, acciones, gestos, sentimientos, decir, acoger…- si hacen perceptible y cognoscible un quehacer y una misión. Lo digo al hilo de anécdotas vividas personalmente en días de descanso, unas en la playa con la familia y otras en la Vera con los estudiantes.

La Homilía y el tono

Relajado y gozoso en la playa de Chipiona con mis sobrinos y su niña pequeña Paula, que no llega al año, una señora mayor, tras escuchar cómo me dirijo y le hablo a la niña, se va acercando y me pregunta: ¿eres tú o no… porque estoy oyendo y me parece la voz de la predicación de mi parroquia, pero te veo  con una niña pequeña, con bañador… en toda esta barahunda y no me lo explicaba, pero tu voz, el tono, lo que decías, me ha confirmado, al poco estaba allí con su marido para saludarnos y hablar de los nietos y de nuestro quehacer de abuelos.

La,la,la,la, la…, una identidad de gozo.

Inconfundible la letra y original, verdad? Un día en medio de las aguas marinas y sus olas, contento como un niño a quien le hacen un regalo no esperado, entro  y grito, tarareo el lalalala gozoso de tono de aleluya. Mis cercanos, se ríen y me dicen  que cómo soy tan escandalaso. Les respondo que allí no me conoce nadie y me desahogo, que tengo ganas de gritar, en tono gracioso… y desde lejos hay alguien que comienza a gritar: Pepe, Pepe… y viene nadando a toda prisa para besarme con una alegría tremenda. Es Carmen Gema, una estudiante de biología, ya graduada, de nuestros grupos que está allí con su familia.  Ha escuchado tararear a mi modo ese lalala, y me dice que es inconfundible que no me veía, pero que al escucharlo sintió inmediatamente que era yo.  Un lalalala… tan compartido en espacios juveniles y estudiantiles, y coreado a veces por todos, remedando mis bromas tontas.

La gracia de estado

Nos explicaban en el Seminario que los sacerdotes teníamos la gracia de estado. Ante preguntas prácticas de algo tan teológico, un buen sacerdote, tan grande como sencillo, don Antonio Fuentes, nos ponía un ejemplo tonto y clarificador: “Estaréis en el bar del pueblo, estará alguien borracho, ya veréis que os conozca o no, acabará hablando con vosotros… y escucharéis”.  Había terminado el baño, mis familia a su apartamento, yo a mi residencia franciscana en  Regla. Me paro en un banco para ver caer el sol, mi hamaca a mi lado, mi toalla, en bañador… contemplando con paz la caída del astro sobre las aguas y su resplandor de despedida, esponjando el alma en su adiós. Vienen dos señoras, una agobiada, con ansiedad, débil, se hace prueba de azúcar ella misma,  se analiza, la otra le acompaña preocupada. Se siente en el mismo banco, le pregunto, le digo que se tranquilice… poco a poco se le va pasando, creo que le toqué su mano… se recupera y me dice: Mire, no sé que me ha pasado, pero usted me ha dado una paz, como si le rodeara algo  que me sanaba y tranquilizaba, no sé, como si fuera usted sacerdote o algo de eso, algo sagrado. Yo me acordé de la gracia de estado y de la simplicidad con la que lo explicaba Antonio Fuentes.

YO confieso…

En Losar de la Vera, Garganta de Cuartos, ocho días intensos y vivos. Un restaurante junto a la garganta, siete u ocho camareros…algunos de otros años, otros nuevos. Me suelo acercar a leer el periódico, descansar, tomar un café. Se acercan, uno a uno, en estos días todos me hablan de sus vidas, sus situaciones, hasta de sus fallos, preocupaciones, sus alegrías… sus vidas mucho más interesantes que las noticias del gobierno… La camarera me besa con alegría el último día, los camareros me abrazan y nos esperan para el curso que viene… Confesiones en toda regla sin saber por qué, y diciéndome padre… y yo sin hábito.

El facebook y los blogs

Me acerco a la Iglesia del Carmen de la Antilla, un tono de acogida y silencio agradable, tomo foto para compartir. Se acerca una señora de Zafra y me dice que si soy José Moreno Losada, me sorprendo porque no sé quién es. Me habla de sacerdotes conocidos, y me dice que al verme me ha reconocido, porque ella se lee todo lo que escribo en los blogs y me sigue. Me saluda con un cariño especial y me siente como alguien suyo. YO me quedo sintiendo su cariño y su delicadeza, su cercanía…y me alegra de que estemos compartiendo tanto sin yo saberlo.

Por tanto…

Lo confirmo sin duda que el hábito no hace mucho en el monje, pero que  el monje si ha de tener hábitos para que los otros puedan descansar y encontrar lo que Dios quiere darles, a través de instrumentos pequeños y débiles, como soy yo.

Gracias Padre, porque estas cosas se las has revelado a los sencillos y pequeños, y no a  los sabios y entendidos, si Padre así te ha parecido mejor. Dame los hábitos propios de tu sensibilidad y tu amabilidad por el mundo y los humanos. Que mi afectividad sea como la tuya, y tu ternura se empodere de mí. Que los que me rodean me sigan haciendo como tú quieres que sea y que yo me deje interpelar por ti, y todas las anécdotas entrañables que pones a mi lado.

 

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Masacre y respuesta…
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José Moreno Losada | 15-07-2016 | 1:42| 0

Acabo de formar parte de un tribunal de fin de grado en magisterio, Jana ha presentado un trabajo acerca del diálogo interreligioso en las aulas, un proyecto de intervención para el diálogo y el encuentro entre religiones y cultura, para niños de primaria que son musulmanes, evangélicos y católicos, en una barriada pobre, de inmigrantes, etnia gitana… y esto el día después de otra masacre. Esta debe ser nuestra respuesta, también con los niños y desde los niños, , somos vecinos y hermanos, hay mostruos pero estamos juntos frente a ellos, no nos van a separar, nos queremos conocer y querer.

Me encanta la reflexión de este hermano y amigo sociólogo que es Imanol Zubero. A ella me sumo desde el trabajo de Ana y desde mi quehacer en esta facultad de educación en Badajoz:

Releyendo a Bauman el día después de la matanza de Niza (y escuchando a Zaz)

Un muñeco junto a una de las víctimas.

¡Qué seguro, confortable, cálido y amigable sería el mundo si fueran los monstruos y sólo los monstruos quienes perpetraran actos monstruosos!

Daños colaterales, Fondo de Cultura Económica, 2011, p. 182.

Europa fue capaz de vivir y aprendió el arte de vivir con los demás. En Europa, como en ningún otro lugar, “el Otro” es el vecino de la puerta de al lado o al otro lado del pasillo, y los europeos, tanto si les gusta como si no, deben negociar los términos de su vecindad a pesar de las diferencias y la alteridad que los separa.

Ceguera moral (con L. Donskis), Paidós, 2015, p. 238.

Y en esta tensión debemos seguir viviendo. Entre la posibilidad de que el monstruo sea la persona que vive en la puerta de al lado y la necesidad ineludible de reconocer y construir la vecindad a pesar de la alteridad. No dejándonos ganar por el miedo que tantas veces nos lleva a convertirnos en el mismo monstruo al que queremos combatir. No renunciando a mejorar en el arte, tan trabajosamente aprendido, de vivir con los demás, y no sólo con los nuestros. (Imanol Zubero)

Creo firmemente que la solución viene por aprender a ser vecino y no por atacar para defenderno. La mejor defenesa no es buen ataque, sino un buen camino de justicia y dignidad, de fraternidad compartida, de verdadera vecindad. Y es posible en la escuela y en la calle.. es posible.

 

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El amor verdadero
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José Moreno Losada | 14-07-2016 | 11:10| 0

 A la luz del Papa Francisco

Ahora es el papa Francisco  el que nos ayuda a profundizar en la afectividad realizada en el amor de Cristo, nos presenta, desde las claves que da san Pablo en su himno a la caridad en la carta a los Corintios, las pistas para discernir y aspirar al mejor corazón, al mejor carisma y a la mayor felicidad, al amor más auténtico. No es una obligación, se trata de una sensibilidad integrada e incrustada en nuestras entrañas, de un modo de ser y de sentir con respecto a nosotros mismos, los demás y Dios. Lo tomamos de su comentario al texto paulino en la exhortación “Amoris laetitia” (La alegría del amor). Lo hemos sintetizado como  algo nuclear del documento y del pensamiento del Papa, aunque no es lo que más se difunde. En las jornadas de formación de los jóvenes universitarios será tema central a la hora de juzgar acerca de la afectividad y de las relaciones.

Por un amor verdadero:

I.- El amor es paciente, su paciencia se afianza en el reconocimiento de que el otro también tiene derecho a vivir en esta tierra junto a mí, así como es. Que tu amor sea ejercicio de una profunda compasión que te lleve a aceptar al otro como parte de este mundo, también cuando actúa de un modo diferente a como a ti te gustaría.

II.- El amor es servicial, se expresa más en las obras que en las palabras, se hace fecundo cuando nos entregamos y nos donamos sin medidas, sin reclamar nada a cambio, cuando lo hacemos por el solo gusto de dar y de servir.

III.- El amor no tiene envidia sino que procura descubrir su propio camino para ser feliz, dejando que los demás encuentren el suyo. Lo que sí hace es rechazar la injusticia y buscar a los que sufren para ser causa de su alegría, con deseos de verdadera equidad.

IV.- El amor es humilde y sabe que para poder comprender, disculpar o servir a los demás de corazón es indispensable sanar el orgullo y cultivar los sentimientos de humildad.

V.- El amor camina por la senda de la amabilidad, genera vínculos, cultiva lazos, crea nuevas redes de integración, construye una trama social firme. Para ello ejercita la capacidad de decir palabras de aliento, que reconfortan, que fortalecen, que consuelan, que estimulan.

VI.- El amor se hace excelente cuando se desprende de sí mismo y  es capaz de ir más allá de la justicia,  se desborda en gratuidad total sin esperar nada a cambio, hasta llegar al amor más grande que es dar la vida por los demás.

VII.- El amor no se deja  vencer por el mal, reacciona ante la molestia con la bendición del corazón, deseando el bien del otro, orando por su liberación y sanación del espíritu del mal, deseando su bendición.

VIII.- El amor no permite que los malos sentimientos penetren en sus entrañas, no deja que el rencor se adueñe de sus sentimientos, al contrario intenta comprender la debilidad ajena y trata de excusar a las personas como hacía Jesús.

IX.- El amor huye de la venganza que se alegra de la injusticia ajena, sino que se alegra con el bien del otro, cuando se le reconoce la dignidad, cuando se valoran sus capacidades y sus buenas obras. Le  hace feliz la felicidad del otro porque no se cierra en si mismo ni en sus propias necesidades.

X.- El amor no se deja vencer por las amenazas, se impone contra toda dificultad o juicio, no exige que el amor del otro sea perfecto para valorarlo. Acepta que el otro ama como es y como puede, con su límites, que su amor es real aunque sea limitado y terreno. Por eso convive con la imperfección, la disculpa y saber guardar silencio ante lo limitado del amado.

XI.- El amor confía, deja en libertad, no domina ni posee. Favorece con su libertad  la sinceridad y la trasparencia del otro al donar confianza, le ayuda a mostrarse realmente como es.

XII.- El amor sabe de esperas y de esperanzas, sabe que el otro puede cambiar, que en su interior está el bien, y  sobre todo sabe que en el corazón del Padre está llamado a la plenitud del Cielo, por eso le puede mirar con esperanza, en plenitud aunque ahora no sea visible su amor.

XIII.- La persona que ama es fuerte, capaz de romper la cadena del odio y del mal, lo soporta todo y no se deja dominar por el rencor,  el desprecio hacia los otros, o de lastimar o cobrarse de algo. El amor lo es a pesar de todo, es más fuerte que la muerte.

Conclusión:

“Y si no tengo amor no soy nada…”

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” Ricardo, un sacerdote digno de confianza”
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José Moreno Losada | 11-07-2016 | 7:42| 0

“RICARDO Y SU PARROQUIA”

La alegría del evangelio y la familia numerosa

Hemos viajado muchos kilómetros juntos… más de 200.000 – viajes de ida y vuelta a Perú, alguno en primera clase, por aquello de que los últimos serán los primeros también  en Iberia, cuando faltan asientos-, pero esto sólo es una anécdota en su vida de ministerio y de humanismo bondadoso, y en mi relación personal con él. Hablo de Ricardo Cabezas de Herrera, sacerdote diocesano de Mérida-Badajoz y actual párroco de la parroquia del Perpetuo Socorro en nuestra ciudad pacense, que está celebrando los veinticinco años de su fundación, aquella parroquia que comenzó en un garaje de la hermanas. Celebración que coincide con los cincuenta años sacerdotales de su ministerio, ordenado en 1966.

Siguiendo al “compasivo y digno de fe”

En su quehacer sacerdotal ha habido lo que llamamos unificación de la persona, en él no ha sido oficio sino configuración personal para vivir la raíz bautismal que le define como hijo de Dios y hermano de los hombres en el Espíritu de Jesús. En eso ha seguido a Jesús – desde la carta a los Hebreos- en lo que se refiere a ser “compasivo y digno de fe”. Desde ahí ha entendido la llamada y el caminar ministerial de su existencia.

En su reflexión personal y compartida familiarmente, como una carta a la comunidad,  en la celebración que tuvo lugar este Domingo en la Parroquia, con la presencia de una comunidad numerosa y presidida por el Arzobispo Celso, él hacía notar dos claves fundamentales con categorías muy sencillas de su forma de entender el Evangelio que le habían acompañado en todo este trayecto presbiteral de cincuenta años: “Familia numerosa” y “ser feliz”.

El regalo ser “familia numerosa”

Familia numerosa enraizada en la clave de la misericordia como ejercicio de la compasión mutua y comunitaria. Para Ricardo no hay duda, da fe de ello, de que “Dios se ha dejado ver a favor suyo” -como hizo  y hace el Resucitado con sus discípulos-,  a través de los acontecimientos sencillos de la vida, tanto desde la experiencia de trabajar en una planta embotelladora de Butano en Mérida, como de estudiar en Madrid, ser cura de los Santos de Maimona, actuar de Vicario pastoral en la diócesis, ser profesor de teología dogmática, y participar en la creación de esta parroquia con una comunidad de personas queridas. De todos estos lugares, destaca que su corazón ha quedado grabado por miles de personas y sus historias, en las cuales se ha sentido vivo y querido, tanto en las de gracias como en las de pecado, en las de éxito como de fracaso, en las de vida como las de muerte, en las de dentro como en las de fuera, en la de los creyentes como en la de los increyentes. Para él no ha habido fronteras  ni exclusiones, por eso agradece al Padre la “Familia numerosa” que le ha concedido y con la que sigue viviendo y amando sin límites.

“Allí fui feliz…”

En el caso de ayer se fusionaban dos  dimensiones de celebración inseparable el 25 aniversario de la comunidad parroquial y el 50 aniversario de su ordenación sacerdotal, se fusionaron en un acto porque es que no hay separación alguna, entre Ricardo y su parroquia, su ministerio y su bautismo, su teología y su pastoral. Él lo explica muy bien cuando habla del genitivo epexegético: “la parroquia de Ricardo” y “Ricardo el sacerdote del Perpetuo”, la vida es “nuestra”, y desde ahí él se siente: vecino, hermano, compañero, discípulo, maestro, amigo, hijo, padre… Todo con el deseo de que el otro se sienta querido y servido, a la vez que valorado, admirado y comprendido.

Te doy gracias Padre por ellos

Ricardo terminaba su agradecimiento ante el Señor, no tanto por los regalos que de tantas personas había recibido a lo largo de su  vida; sino ante todo, por todas esas personas, ellos han sido el gran regalo de su vida. Yo quiero unirme a esa acción de gracias, con toda su comunidad parroquial, con su compañeros, religiosas, con esa gran “familia numerosa” que le define, y agradezco al Padre, todos los regalos que he recibido de su persona, que son muchos, pero sobre todo por su “persona”, por su sencillez y gracias por su valor de referencia humana, cristiana, sacerdotal y eclesial. Yo también he sido feliz contigo y he aprendido caminos para seguir siéndolo, desde tu modo de ser y estar en medio de los hombres, con compasión, sencillez, y haciéndote digno de confianza. Personalmente creo que soy fiel a muchos compañeros del presbiterio si proclamo tu diocesaneidad y eclesialidad profunda y entregada en el caminar de nuestra iglesia de Mërida-Badajoz, en su historia y en su caminar tú ha sido significativo en estos cincuenta años, un  testigo fiel en lo  que se refiere a Dios, a la Iglesia, y al corazón de la humanidad que es donde siempre has situado lo divino y lo cristiano. La marca de la casa paterna va en tu pastoral: “pasó haciendo el bien, curando, sanando…sin condenar ni juzgar” y creo que se te puede aplicar a tí, sin duda, eso que te gusta tanto de Machado  y Miguel Hernández: “un hombre bueno” y “un compañero del alma”.

 

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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.