Hoy

img
Autor: jose.moreno.losada_933
El poder de perdonar y la paz verdadera
img
José Moreno Losada | 02-02-2017 | 2:04| 0

Ojo por ojo y todo el mundo será ciego…

Un año más volvemos a esa aspiración que expresamos con una palabra universal como es la paz. Desear la paz es desearnos todo, así lo hacemos en la eucaristía cada domingo, ¿pero, de verdad, deseamos la paz auténtica de la que habla el Evangelio, la que trae Jesús de Nazaret?

La realidad nos habla más bien de venganza y de violencia de un modo estructural y ambiental en nuestro mundo y en nuestra sociedad. Los datos nos hablan de un mundo en guerra y el Papa Francisco, proféticamente lo viene denunciando y llamando a la conversión, por eso nos habla de misericordia. En la Navidad nos ha hablado de un río de miseria y de violencia que asola el mundo, cuestionó de esta manera: “¿Cómo es posible que perdure la opresión del hombre contra el hombre, que la arrogancia del más fuerte continúe humillando al más débil, arrinconándolo en los márgenes más miserables de nuestro mundo?”. Estamos viviendo desde la ofensa y la venganza, por eso podemos hablar de un mundo en guerra: la guerra de Siria, la del África subsahriana (Sudán del Sur, República centroafricana, Etiopía, Uganda, Congo), en la zona de Asia y el Pacífico, en América Latina (especialmente Colombia), en la zona De Oriente medio y el norte de África; y, finalmente, en Europa con los refugiados (Ucrania). Desde principios de siglo no había en el mundo un mapa de conflictos tan extenso y con tantos fuegos abiertos a la vez como el que tenemos en el presente. En el fondo de todos los conflictos está siempre la ofensa, los que se sienten ofendidos por los otros. Ya el adagio nos habla que si nos movemos desde la ofensa la marea de la violencia será imparable y la paz será imposible.

La ofensa se adentra en el corazón del hombre e invita al rencor para permanecer unido a él. Cuando eso ocurre la muerte se apodera de lo humano, y acaba con el otro que me ha ofendido al mismo tiempo que acaba con la bondad y la paz del que se venga. Cuando eso ocurre las sociedades se vuelven poco humanas y habitables, la sospecha, la desconfianza, la frialdad, la indiferencia, la lejanía se apoderan de los sentimientos y nos hacemos cada vez más cerrados e individualistas en todos los ámbitos: políticos, regionales, económicos, sociales, familiares, religiosos, deportivos… podemos decir de algún modo que la ofensa por la ofensa acaba con todo, da muerte a todos los que se adentran en ella con el rencor. Las heridas son enormes y el sufrimiento se extiende y se universaliza como una marea imparable, así se generan los ríos de miseria y sufrimiento humano.

Como nosotros perdonamos a los que nos ofenden…

Siguiendo al Evangelista Lucas, cada vez que rezamos con la oración propia de los cristianos, pedimos a Dios el perdón de nuestros pecados, de nuestras ofensas con respecto a El, pero también añadimos lo que ha de ser nuestra especificidad de seguidores de Jesús en medio del mundo :”así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Presentamos nuestro deseo de perdonar toda ofensa y toda injuria recibida en nuestra vida.
El perdón, en primer lugar, de las ofensas que los “hermanos” nos hacen “siete veces al día”: “Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, perdónale. Y si peca contra ti siete veces al día, y siete veces se vuelve a ti, diciendo: ‘Me arrepiento’, le perdonarás” (Lc 17,3-4). Pero no sólo a los hermanos, sino “a todo deudor”, es decir, a los  enemigos, a quienes les odien, maldigan y maltraten (Lc 6,27-28; 6,22). El odio, la maldición y los malostratos, las injurias y la proscripción “por causa del Hijo del hombre” es la deuda que deben perdonar los cristianos, como Cristo en la cruz les perdonó a ellos. Respondiendo al mal con el bien, “serán hijos del Altísimo”: “Amad a vuestros enemigos; haced el bien y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los ingratos y perversos. Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso…. perdonad y seréis perdonados” (Lc 6,35-37).

El lío de la misericordia

El perdón es la clave de la misericordia, estamos llamados a ejercerlo, sabiendo que hemos de caminar en un sentido integral y saludable del perdón que vence a la ofensa, a toda ofensa:
– El camino de la reconciliación personal: saber hacer examen de conciencia y perdonándonos en nuestras debilidades, viviendo el mandato de saber amarnos a nosotros mismos con las claves el amor de Dios que nos ha bendecido en Cristo, como hijos amados suyos y siempre está dispuesto al perdón y a la misericordia para que podamos tener su paz y su fuerza.
– El camino de la humildad y su poder de perdón, que no distingue entre ofensor y ofendido en lo que le afecta, sino que con la libertad del Espíritu de Jesús, da los pasos necesarios para entrar en el perdón mutuo sin más condición que la ternura y la compasión. Poder de perdonar que libera de todo rencor y deseo de venganza, sabiendo que en la violencia perdemos todos, pero en el perdón todo es ganancia.

¿Qué tenemos que hacer?

– Cuidar nuestro proyecto de vida personal. Tratar de conocernos mejor a nosotros mismos, profundizar en la vivencia de todas las emociones y encauzarlas para hacerlas lugares de vida y crecimiento personal, sin querer reprimirlas ni anularlas. Buscar espacios comunitarios y grupales – ámbitos parroquiales, movimientos, ejercicios espirituales- que nos ayuden a esta visión humana y cristiana de nuestra propia persona.
– Analizar las relaciones de conflicto, separación, exclusión, división, indiferencia que nos rodean a nivel personal, familiar, laboral, social, político, económico, religioso. Buscar caminos de sanación, acercamiento, implicación en orden a saber pedir perdón y restablecer relaciones sanas, que curen heridas y resuciten lo bueno de lo vivido.
– Saber vivir la dinámica del perdón en la relación con Dios y los hermanos, a nivel personal y comunitario, redescubriendo los procesos de conversión y la celebración gozosa del sacramento de la reconciliación

– Informarnos y preocuparnos por las situaciones de violencia y ofensa que se dan en nuestro mundo y trabajar por la paz y el perdón con todas las asociaciones y organismos que se implican por los que sufren la guerra y toda clase de persecución y violencia.

– Cuidar las relaciones con las personas que son de otras ideas políticas, religiosas, clases sociales para que siempre sean desde el respeto y la ternura.

 

Ver Post >
Del Papa Francisco y los universitarios extremeños
img
José Moreno Losada | 28-01-2017 | 6:53| 0

Sto. Tomás, patrón de la Universidad

¡No os dejéis robar el entusiasmo, fuera la mediocridad y el aburrimiento¡

Según el papa Francisco los desafíos que los universitarios están llamados a afrontar con “fortaleza interior y audacia evangélica” son de diverso tipo. “El contexto socio-cultural en el cual están insertados – ha observado el Santo Padre- a veces está lleno de mediocridad y aburrimiento. ¡No hay que resignarse a la monotonía del vivir cotidiano, sino cultivar proyectos de amplio horizonte, ir más allá de lo ordinario: ¡no os dejéis robar el entusiasmo juvenil! También sería un error dejarse aprisionar por el pensamiento débil y uniforme, el que homologa, por una globalización entendida como homologación”.

Para superar estos riesgos “el modelo que hay que seguir en la verdadera globalización -que es buena- no es la esfera, en la que se nivela cada relieve y desaparece cada diferencia: es el poliedro, que incluye una multiplicidad de elementos y respeta la unidad en la variedad. Al defender la unidad, defendemos también la diversidad. De lo contrario esa unidad no sería humana… Si no os dejáis condicionar por la opinión dominante,y permanecéis fieles a los principios éticos y religiosos cristianos, también encontraréis el valor de ir contracorriente. En el mundo globalizado, contribuiréis a salvar peculiaridades y características propias, tratando de no rebajar el nivel ético. Efectivamente, la pluralidad de pensamiento y de individualidad refleja la multiforme sabiduría de Dios cuando se acerca a la verdad con honestidad y rigor intelectual, cuando se acerca a la pluralidad, a la belleza y así, cada uno pueda ser un don que beneficie a todos”.

 

Y nuestros estudiantes?

Alumno de Matemáicas de la UEx:

Desde mi humilde perspectiva, la docencia en general, no solo la universitaria, debe formar personas, antes y además que profesionales. Es comprensible que la especificidad y exigencia académica de los estudios universitarios desvirtúan el carácter humanista y formativo inherente a la docencia en aras de mayor dedicación a la disciplina estudiada, pero no por comprensible deja de ser un error. Si, en los estudios previos al ciclo universitario, el papel del profesorado no se reduce (o al menos no debería reducirse) simplemente al de transmisor de conocimientos ¿por qué ha de ser diferente en el tramo final y más exigente del periplo educativo? ¿sólo necesitan formación y desarrollo como personas los niños y los adolescentes? ¿acaso somos tan vanidosos que pensamos que, solo por llegar a la edad adulta y ser un ciudadano de pleno derecho, nuestra formación personal, ética o moral ha terminado?

Nos dice el Papa que la humildad es una virtud indispensable que protege de la vanidad en la búsqueda de la verdad y yo creo que la búsqueda de la verdad es el fin último de todo ejercicio intelectual (como por ejemplo la docencia y el estudio) y es precisamente el intelecto lo que nos distingue de los demás seres de este mundo y nos hace únicos, irrepetibles, nos hace humanos.

Alumno de  ingeniería química:

“Desde mi punto de vista, la universidad debe ayudar a los jóvenes a la búsqueda de la verdad en todos los sentidos de la palabra. Quizá hoy la mayor parte del profesorado puede que solo se dedique a formar meros profesionales, pero no debemos generalizar, puesto que también existen casos opuestos.

Además, pienso que falta cierta parte de compromiso por parte de los jóvenes que formamos parte de la misma (entre los que me incluyo), pues de nada sirve que un profesor se preocupe por ti o intente hacerte ver las cosas desde otro punto de vista si uno mismo no muestra interés por ello, y esto puede hacer que incluso el profesorado acabe desmotivándose y centrándose simplemente en dar sus clases.

En resumen, creo que esta universidad de la que nos habla el Papa es difícil de conseguir, pero posible, todos debemos aportar nuestro granito de arena para intentar cambiar la universidad a mejor, podemos llegar a conseguir mucho más de lo que pensamos”.

Ver Post >
¿Católicos o protestantes? De Cristo
img
José Moreno Losada | 24-01-2017 | 12:06| 0

“EL AMOR DE CRISTO NOS APREMIA”
Una celebración de oración ecuménica centrada en Cristo: Oración, perdón y formación. Claves de comunión y autenticidad .
Lo hacen todos los años cuando llega este octavario, en la parroquia de Santa María en Mérida. Yo, como delegado de ecumenismo, he participado por primera vez y me ha gustado. Han presidido Don Celso Morga, nuestro arzobispo, y Mariano de Arellano, pastor de la Iglesia evangélica española en Extremadura.
Una celebración cuidada y medida, servida con el complemento de un grupo de jóvenes del colegio de los salesianos que nos han ofrecido la visión plástica del muro que nos separa y de la cruz que nos salva y nos une. A ello se ha unido un coro que nos ha conducido desde la música y el sentimiento al sentido de lo divino en la paz y en la alegría. Ha habido momentos para situarse, para implorar el espíritu, pedir perdón, abrirnos a la luz y la fuerza del Espíritu a través de la Palabra.
Nos han sermoneado con las claves del profeta que nos pide pureza de novedad y esperanza, en las aguas vivas que purifican y dan un corazón nuevo, con el amor de Cristo que nos apremia, y con el Padre de los dos hijos queridos, que aunque están lejos de su corazón, él se acerca y los abraza y les pide que estén siempre unidos, porque él no quiere ser un padre pródigo, sino un padre bueno.
Nos han invitado a orar, a convertirnos, a formarnos y , sobre todo, a caminar y vivir en el Espíritu de la verdad y lo auténtico. Seamos fieles a Cristo y lo demás nos vendrá por añadidura, vivamos en el amor y la unidad vendrá como un fruto. La paz nos ha servido de plataforma para poder decir Padre Nuestro, y hemos salido bendecidos y agraciados, sintiéndonos hermanos y enviados. El mundo sólo necesita testigos del amor y la unidad, y nososotros vamos a ser apóstoles y vamos a construir puentes allí donde sólo había muros. La sangre de Cristo y su Cruz han terminado con los velos y los muros que separan, ahora sólo hay gracia y filiación divina, en un perdón sin ocaso y una promesa de eternidad. Aleluya¡
Y ahora duermo soñando que mañana será otro momento de luz y de gracia en la iglesia de la Concepción en Badajoz a las ocho de la tarde….os espero¡

Ver Post >
Oración sacerdotal en el atardecer
img
José Moreno Losada | 21-01-2017 | 10:19| 0

“Escudriñar los signos de los tiempos”

LA VIDA

Reunión de pastores, consiliarios extremeños,  buscando e indagando  desde la vida el modo de estar y acompañar a movimientos apostólicos de Acción católica, cuando buscan caminos de profundización y renovación en la actualidad. Una cuestión de fondo acerca de las posibilidades y dificultades que nos encontramos en la realidad de hoy para poder acompañar en la iglesia y en el mundo. Una mañana de análisis  compartido y profundizado, queriendo encontrar luz y gracia para el momento que vivimos. Un apunte entre otros…

Nos vemos traspasados por una realidad envolvente,  que cuesta percibir y ponerle nombre, aunque todos la sentimos y padecemos. Hay  un alejamiento, una ruptura de este mundo, que afecta a todo lo humano y, por lo mismo, a todo lo cristiano. Las instituciones,  la economía, la política, el modus vivendi actual, están articulados desde el miedo y el deseo de seguridad. Ahí se va toda la vida, en alcanzar y conservar. El mundo queda dividido en dos planos de lo humano con una frontera  muy flexible y peligrosa,  los integrados y los que está fueran o van cayendo. Y la Iglesia caída en la tensión, preguntándose quién es y qué quiere.

Los que somos y estamos

Los integrados se ven absorbidos por la realidad en la que se integran, han de dar la vida para alcanzar lo que tienen y tienen que seguir dándola para no perder y poder conservar lo alcanzado, siempre a precios más altos. Sus vidas se dan en la rapidación brutal que no permite la opción, el proceso, la idea, ni la meta personal. La ideología no ha lugar, la religión ,la iglesia,tampoco, aunque se necesita como consuelo y no se tira porque hay momentos en que puede darnos de beber algo distinto. La Iglesia vive y se organiza desde ellos, no son los más grandes, son luchadores que se consumen en un éxito siempre fungible. No tienen tiempo para compromisos ni proyecto con metas de horizonte interior o profundo, y mendigan hasta el silencio. Por eso conviven con su fe y no la destruyen, pero no pueden vivirla. Mantienen la institución pero no pueden construirla ni vivirla, solo en las circunstancias, en los momentos… pero ni siquiera en la relajación, donde tienen que consumir lo exótico para poder descansar de lo obligatorio, se hace santo el viaje o la playa, más por necesidad que por lujo. Nuestros niños tienen agendas de integrados y su estrés es el camino de su salvación para el mundo, la religión es una catequesis de minutos sin hora, saliendo aprisa minutos antes para aprender otros idiomas, que el del evangelio no es tan eficaz. Nuestros jóvenes entre luchas y disfrutes, tensiones y poca esperanza se erasmizan y se internacionalizan, sin poder pensar en los otros que son muchos, demasiados, y  su tiempo está muy cotizado, no les pertenece, se lo demanda el banco del mercado, que les dirá mañana para lo mismo decir mañana, a los que no son los primeros y elegidos.

Los que no son ni están: las migajas

Y en el otro nivel, los que desisten y viven la integración en el desalojo de toda inquietud, proceso o deseo, los que se encarnan en los límites y los aceptan para siempre, ocupándose  o vaciándose de la simple supervivencia. Son muchos, pero los necesitamos, por eso seguirán viviendo. Más allá están los que no  necesitamos, que son muchos más, los que están en el miedo de la desaparición y se disponen a morirse en el intento, porque más vale ahogarse en el mar, o helados en el frio de la nieve, que enterrarse en la propia tierra. Toda una humanidad  sufriente, dolida ya sin dolor, viviendo sin esperanza, acostumbrados a la sombra sin ni siquiera algún lunes al sol. A estos no llegamos sino  es con alguna ayuda desde donde podemos, no sé si desde lo alto. No son parte viva de la Iglesia, no son nuestros de comunión,  no nos organizamos con ellos ni desde ellos, están fuera y los atendemos, pero no nos acercamos. Los pobres, los débiles, los últimos, los anónimos, los caídos… los que nos adelantarán en el Reino de los cielos.

Nosotros

Desorientados y desnortados… volvemos sobre nosotros, nos volvemos a preguntar, a programar, priorizar… pero estamos perdidos, muy perdidos, ni siquiera sentimos la tensión de “Dios o el dinero”… no sabemos escudriñar los signos de los tiempos, nos resguardamos de la intemperie, aunque ya no resiste el sombrajo  y se agrieta con esa lluvia que no es querida pero que dicen que trae la vida y la primavera.

LA PALABRA

“Cuando veis subir una nube por el poniente, decís enseguida: “Tendremos lluvia”, y así sucede. Cuando sopla el viento sur, decís: “hará calor”, y así sucede.  Hipócritas, si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y el cielo, ¿cómo es que no sabéis interpretar el “momento presente” (Lc 12,54-59)

 

ORACIÓN

De nuevo Señor, al atardecer, siento la mano bendita y amorosa de tu bendición en el sol que declina y se desnuda en la ausencia, cuando ya va de caída. Contemplo cómo la nube grandiosa lo cubre y lo viste, como nodriza amable, para adentrarle en la noche de su descanso. Pero yo sigo con el interrogante peregrino de lo humano y lo divino, deseando saber, con todo lo creado que me rodea, quién es el hombre y a dónde va. Me lo pregunto en la mañana cuando ese sol comienza a brillar,  y en la noche cuando con su marcha nos llega el frío  y la oscuridad.

Somos, Padre, hijos del momento, nos vemos abocados a interpretar el presente y lo hacemos siendo perdidos, aunque hablamos de Oriente y Occidente, de Norte y de Sur, sin más referencia que los límites que nos sobrepasan y se imponen: ¿Qué nos está pasando? ¿Quién, qué  y a qué nos están llamando? ¿Qué afirma este grito gigante y multitudinario de dolor humano sabido y contrastado? ¿De donde viene la sordera  universal en el ahogo de la dignidad machacada en la inocencia  más pura y martirizada de la historia? ¿Qué intereses, tan anónimos como encarnados, son los que mueven los hilos de este mundo donde han sido expulsados y masacrados los quijotes y los buenos sanchopanzas?

¿Y dónde estás Tú, mi Dios… dónde tu rostro, tus manos, tu costado, tu sangre, tu cuerpo, tu cruz y tu calvario, tu amor, tu grito, tu sed compasiva y entregada en el espíritu? – Tu clamor  en la brisa me responde: en las víctimas sacrificadas y en los corderos degollados. Y yo grito: “Silencio”, como si de una película del momento se tratara.

¿Dónde tu Iglesia, tus elegidos, tus apóstoles y enviados, los profetas del pueblo, los mártires y los confesores, la multitud de testigos que han lavado sus mantos en la sangre de aquél cordero… y dónde estoy yo, ellos…? Desorientados, desnortados, asegurados y acomodados, dormidos y separados, con discursos que no acaban y conceptos tan discutidos como vacíos, todo en la vaciedad de lo abstracto, de la coma y del término que justifica hasta la violencia y la separación. Señor, qué desajuste y desasosiego, cuando no acedia y apatía, necesito tu voz y tu ofrenda, como el ciego del camino pido un milagro para verte, para verme, para ver mi mundo, para entender el momento.

Y sólo tu ofrenda, cuando cae la tarde, me envuelve y me salva de estos poderes e imperios que se imponen, tensos y acabados, dentro y fuera de tu cuerpo amado, de tu unidad querida, en la historia, la humanidad y el universo, la ofrenda de ti mismo como fuente y horizonte: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados…aprended de mí que soy manso y humilde”…

Danos, Jesús, tu mirada y tu espíritu para desentrañar nuestro momento, enraízanos en ti y haznos crecer en tu gracia y tu luz. Envíanos de nuevo y libéranos de todos los miedos acomodaticios y conservadores que nos invaden y absorben en nuestra iglesia, en nuestras comunidades, en nuestras tradiciones. Lánzanos a la verdad desnuda de lo humano, a la compasión de las entrañas, al corazón de tu encuentro, allí donde todos están en ti y nada está fuera de tu amor. Rompe todos nuestros odres centenarios y carcelarios que nos detienen y anulan, danos el vino nuevo de tu espíritu, para que borrachos de tu gracia volvamos a ti y te encontremos encarnado, crucificado y resucitado, haz que volvamos a meter nuestros dedos y nuestras manos en tu costado y en tus clavos. Renuévanos por dentro y danos un espíritu firme, ayúdanos a ser creativos y creadores en la humildad del momento y en sencillo de la humanidad atribulada en los pobres y cansados de hoy.

Espíritu divino, te siento vivo en el deseo que me habita, aunque me veo roto y descosido por dentro y por fuera. Gracias por poder compartir con los hermanos,  con los que busco cercanía y luz en lo desnortado y  desorientado de nuestra ceguera  institucional y nuestra pobreza pecadora. Tú nos vuelves a llamar y a invitar para seguir dando pasos, sin dar palos de ciego, desde un corazón compasivo, como el tuyo, abrazados con todos  los que, como nosotros, esperan tu palabra de vida y tu aliento. Solo tú  Señor, puedes abrir nuestros ojos y nosotros, como el ciego del camino, te suplicamos como Iglesia  al atardecer: “Señor, que vea”.

Ver Post >
Grande, rico y orgulloso -Trumph-
img
José Moreno Losada | 20-01-2017 | 9:07| 0

La imagen puede contener: 1 persona, pantalla

“Primero Estados Unidos … Primero Estados Unidos….Volveremos a ganar, ser los primeros. Todo americano. Fidelidad total a Estados Unidos. La Biblia nos dice que tenemos que estar unidos, Estados Unidos. Nuestro ejército y policía , Dios nos protegerá. De la queja a la prosperidad, se acabó hablar, ahora acción. Nada de fracaso, prosperidad y éxito. El espacio y curaremos todo. Blancos y negros la misma sangre patriótica y la misma bandera. El sueño y Dios, nunca se os ignorará, Estados Unidos será grande, rico y orgulloso . Dios bendiga a Estados Unidos !!!

! -Que Dios nos coja confesados- !…Pero el atardecer es gratuito y sigue siendo bello para todo el mundo, incluida toda América, no se lo puede apropiar.

La imagen puede contener: cielo, nube, crepúsculo, exterior y naturaleza

Y yo me quedo admirado leyendo un artículo de Adolfo Vazquez sobre Bauman, subrayo algunas claves para interpretar la actualidad:

“Como crónica de las relaciones entre teoría y política de Estado, cabe apuntar que cuando Sloterdijk fue convocado por el canciller Schröder para debatir sobre las consecuencias del nuevo escenario mundial en la era del atmo-terrorismo y las guerras de rehenes –Sloterdijk se refirió al binomio miedo y seguridad, en relación con la política exterior estadounidense, que suele presentar Washington bajo la rúbrica “intereses de seguridad”. Destacó el filósofo cómo “vivimos en una sociedad obsesionada por la seguridad”, por las pólizas de seguros y las políticas de climatización corriendo el riesgo de perder nuestra libertad. Se refirió también al miedo como un elemento clave para el desarrollo del intelecto. “El miedo -señalo Sloterdijk– está al comienzo del intelecto, el miedo de alguna manera hizo al hombre”.

El miedo es más temible cuando es difuso, disperso, poco claro; cuando flota libre, sinvínculos, sin anclas, sin hogar ni causa nítidos; cuando nos ronda sin ton ni son; cuando la amenaza que deberíamos temer puede ser entrevista en todas partes, pero resulta imposible situarla en un lugar concreto. “Miedo” es el nombre que damos a nuestra incertidumbre: a nuestra ignorancia con respecto a la amenaza y a lo que no se puede hacer para detenerla o para combatirla.
Los temores son muchos y variados, reales e imaginarios… un ataque terrorista, las plagas, la violencia, el desempleo, terremotos, el hambre, enfermedades, accidentes, el otro… Gentes de muy diferentes clases sociales, sexo y edades, se sienten atrapados por sus miedos, personales, individuales e intransferibles , pero también existen otros globales que nos afectan a todos, como el miedo al miedo… Los miedos nos golpean uno a uno en una sucesión constante aunque azarosa, ellos desafían nuestros esfuerzos (si es que en realidad hacemos esos esfuerzos) de engarzarlos y seguirles la pista hasta encontrar sus raíces comunes, que es en realidad la única manera de combatirlos cuando se vuelven irracional es. El miedo ha hecho que el humor del planeta haya cambiado de manera casi subterránea.

La amenaza fundamentalista, que parecía una amenaza periférica, se ha desplazado hacia el centro, rumbo a una hegemonía que a los ojos de muchos resulta pavorosa. Hoy un grupo, monitoreando artefactos desde las montañas más remotas y más miserables del mundo, es capaz de hacer estallar el icono más importante del poderío económico global, como son las Torres Gemelas.

Frente a esto las reacciones neoliberales contra el terror son siempre inadecuadas, puesto que magnifican el fantasma insustancial de Al Qaeda, ese conglomerado de odio, desempleo y citas del Corán, hasta convertirlo en un totalitarismo con rasgos propios, y algunos, incluso, creen ver en él un “fascismo islámico” que, no se sabe con qué medios imaginarios, amenaza a la totalidad del mundo libre. Dejaremos abierta la pregunta por los motivos que han conducido a aquella infravaloración y a esta magnificación. Sólo esto es seguro: los realistas se hallan de nuevo en su elemento; por fin pueden ponerse, una vez más, al frente de los irresolutos, con los ojos clavados en el fantasma del enemigo fuerte, medida antigua y nueva de lo real. Con el pretexto de la seguridad, los voceros de la nueva militancia dan rienda suelta a tendencias autoritarias cuyo origen hay que buscar en otro sitio; la angustia colectiva, cuidadosamente mantenida, hace que la gran mayoría de los mimados consumidores de seguridad de Occidente se sume a la comedia de lo inevitable.”

 

Ver Post >
Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.