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Autor: jose.moreno.losada_933
Más leyes…¿Y el Espíritu?
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José Moreno Losada | 16-09-2016 | 1:04| 0

MAS RAZONES PARA LA ENSEÑANZA RELIGIOSA ESCOLAR…

(Cuando las barbas de tus vecinos veas afeitar…)

No es un asunto privado ni subjetivo

 

La religión no es un asunto privado, subjetivo e íntimo…tiene dimensión pública, cultural, social y política. Y es que hasta “El Padre nuestro” tiene mucha filosofía… Hace unos días, mi compañero Cesar Rina ha presentado un libro de la conexión de la religiosidad popular con el franquismo -que pienso leer con fruición y del que opinaré- .Trata del uso político del hecho religioso, para concienciar, incluso manipular, al pueblo en una dirección u otra, desde la experiencia de la ciudad de Cáceres y a nivel nacional. Creo que el mismo estudio se podría hacer sobre el trato a la enseñanza religiosa escolar en España a partir de la muerte de Franco, en la democracia. Sospecho que no estaríamos muy lejos de las mismas conclusiones a las que parece que ha llegado el autor, según he leído en las entrevistas y lo que yo pienso de este vaivén legislativo y las horas de la materia de religión.

Hace unos días le oía a un “ilustrado” – y he leído en el periódico varias notas- que la enseñanza religiosa escolar es un reducto franquista… hay que ver lo que dura el reducto¡¡ y ademas en todo Europa, donde está bien legislada esta presencia de la enseñanza religiosa en la escuela. Qué larga la sombra de Franco…no? Eso cuando esta sociedad solo desea mirar hacia adelante y vivir en paz… y la mayoría absoluta elige la asignatura porque le sale de las narices… perdón, de las narices no, del corazón, el cual  puede tener razones que la razón no entiende  – como decía Pascal_, pero que la ilumina y la dirige. Sobre todo en democracia.

Leyes y espíritu

Creo que esta eta noticia  de lo que está ocurriendo en Francia, la sociedad más laica posible, es iluminadora… De todos modos quiero aportar mi reflexión sobre la filosofía del Padre Nuestro, en diálogo con el presidente de Extremadura, a quien respeto y quiero. Lo haré en breve, para aportar riqueza a la reflexión y el diálgoo social en torno a este tema de la enseñanza religiosa escolar, ahora que he comenzado mi materia sobre el tema para unos cien alumnos de cuarto de magisterio en educación infantil, que también la han elegido porque han querido, como es una optativa…y no conocen a Franco de nada… os lo aseguro. Y es que, si no educamos integralmente, tendremos que seguir haciendo miles de leyes nuevas, también en educación. Sostengo que nos saldría mejor caminar por los caminos de lo humano en libertad y pluraridad, viendo la escuela como un servicio del estado para la sociedad, atendiendo a los que reciben el servicio, y educando en todas las direcciónes. Por que si no, la leyes estarán hechas pero la motivación para cumplirlas no se dará. Ya decía Pablo, el apóstol, que la ley sin espíritu para cumplirla, solo puede condenar y matar, pero no salvar ni sanar, que es lo que nuestra sociedad hoy más necesita. Creo que es iluminadora la noticia:

No hay texto alternativo automático disponible.

La sociedad laica  vecina y sus leyes

En En Francia (65 millones de habitantes) hay entre 5 y 6 millones de musulmanes de distinta sensibilidad. El 50% de los directivos de los tres millones de empresas francesas se han visto forzados a tomar decisiones relacionadas con las «peticiones de naturaleza religiosa» durante los últimos años. Más de 300.000 empresas francesas -un 12% de las empresas nacionales- se han visto afectadas recientemente por este «fenómeno».
Se trata de un fenómeno que continúa creciendo y ramificándose. Ante tal evidencia, el ministerio del Trabajo está ultimando una guía práctica del hecho religioso dirigida esencialmente a las empresas con trabajadores musulmanes, franceses o inmigrantes.

La próxima publicación de una guía práctica, complemento de la legislación laboral, para intentar «reglamentar» oficiosamente, por ahora, el «hecho religioso», parece poner de manifiesto la emergencia de otro problema de alcance imprevisible: ¿cómo deben comportarse las empresas ante las peticiones culturales o religiosas de sus trabajadores creyentes?

Históricamente, se trató, hasta ahora, de una cuestión que empresarios y trabajadores negociaban particularmente. La mano de obra musulmana, francesa e inmigrante, ha tenido una gran importancia en muchos sectores, como la construcción, las obras públicas o el sector automovilístico, desde los años 60 del siglo pasado. Hasta ahora, no se habían producido problemas ni tensiones particulares.

El ministerio del Trabajo se anticipa el riesgo de posibles tensiones y la emergencia de peticiones y demandas crecientes. La futura guía espera servir de «herramienta» de trabajo para «diluir» problemas «potenciales»…
de distinta sensibilidad.

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Adiós a Alicia, una señal de Dios
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José Moreno Losada | 14-09-2016 | 12:22| 0

Un regalo divino y una madre “héroe”

Me comunica el compañero de la parroquia que ha fallecido una persona de nuestra demarcación parroquial, que si puedo realizar su funeral el miércoles en la mañana. Me dice que es una chica de treinta y dos años, pero que no tenemos más referencias. Me paso hoy por el tanatorio, a última hora de la noche antes de regresar a casa, para conectar con la familia y situarme de cara al funeral que voy a celebrar mañana para orar por esta persona fallecida, junto a su familia y conocidos.

Al llegar me saludan conocidos de la parroquia que van a dar su sentido pésame a la familia y ya me dan pormenores interesantes de la situación. Alicia, la fallecida, tenía treinta y dos años y ha sufrido parálisis desde su nacimiento, siendo dependiente total. Su madre quedó viuda cuando ella tenía ocho años y otra hermana, Sara, cinco. Ha luchado  y se ha entregado por sus hijas como una “madre héroe”, sobre todo por la que más la necesitaba. Después del saludo, con su madre y su hermana, enseguida brota su sentir en estos momentos de dolor. Y según me van relatando lo que sienten y viven ante la muerte de la hija y la hermana, me voy sintiendo bañado de evangelio y de gracia vivida a borbotones. Su visión creyente y agradecida de la vida de esta criatura amada para ellas, me hace  emocionarme de encontrar tanta fe en la vivencia de una enfermedad y una limitación tan profunda.

Toda un  vida llena de vida

Al nacer, le pronosticaron un año de vida, consideran un regalo de Dios haberla tenido  más de treinta. Sara me dice, que la gente no puede imaginarlo, pero la sensibilidad que ella ha adquirido en la relación con su hermana, es algo que no puede compararse con todos los estudios de su vida, ni con la riqueza. Su madre me dice que tiene una paz y una serenidad, en medio del dolor, de haber sido fiel en el amor, de haber amado y sentirse amada por ella, y que ahora todo su amor se centrará en Sara, a quien ha descuidado más porque podía volar por ella misma. Le sostiene la esperanza de  que ahora va a ser cuidada por su padre, que ya la adelantó en el morir, y por el Buen Dios, que siempre ha estado junto a ella y ahora la tiene ya consigo para siempre. Tras orar con ellos ante el cadáver cuidado y rodeado de bellas flores blancas, de sencillez, pureza y hermosura, me vengo a casa, callado en el coche, dejando que el eco del encuentro se repita  y se repita, y en él encuentro respuesta a esa pregunta tan constante para el hombre, sobre todo ante el dolor, la debilidad, la limitación: ¿Dónde está Dios?

Ante Alicia, ¿Donde estaba Dios?

Y siento que el propio eco de lo recibido en minutos, se me hace grito y respuesta a la luz del evangelio que se ha hecho vida en esta persona y en la relación vivida con los suyos. Una vez más lo que dice el evangelio no es verdad porque lo diga el evangelio, sino porque es verdad en la vida, pasa realmente. Y así lo creo, se vuelve a cumplir lo de la verdadera señal de Dios:

“Esta es la señal, un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”

Dios se ha revelado en Alicia:

–          Envuelta en pañales y acostada en un pesebre: dependiente.

  • Dios se ha hecho fuerte en tu debilidad. Tú has  vivido y has luchado en tu limitación, has sido un referente de esfuerzo y lucha por vivir. Has llegado a la meta, lo has conseguido, has entrado triunfante en la gloria.
  • Dios ha sacado lo mejor de mucha gente desde tu debilidad.
  • Has sido sentido y sentimiento de Dios por el camino de lo frágil, de lo que no cuenta para el mundo ni para la sociedad. Nadie puede imaginar lo que tú valías, tu verdadero valor en el amor,  nada más que los que te han querido y el Dios de la vida que ahora te ha protegido para la vida eterna.
  • No hay duda de que serás tú la que les abras la puerta del cielo a todos tus seres queridos cuando allí lleguen.  Y  con cantos, salto, brincos y carreras les abrirás todas las estancias, los caminos, las praderas del gozo y de la vida.

 

–          Rodeada de cariño y cuidados: Mayores. Abuelas, tíos, primos, jóvenes, niños… cuidados.

  • Dios se ha revelado sonrisa en tu rostro.
  • Juego en tu inocencia
  • Alegría en tu relación.
  • Gozo en lo gozado por ti.
  • Y  en ti, Dios, ha sido fuente de cariño y de bondad para muchos.

 

–          Piedra angular: Centro de vida  para  su madre y su hermana.

  • La piedra que desecharon los arquitectos –un año- ha sido piedra angular, un edificio triangular, rodeados de su familia. Nada de descarte, clara opción: no ha sido un castigo ha sido un regalo de Dios. Dice su madre: “Tu nos la diste y ahora te la entregamos agradecidos y esperanzados, sabiendo que tú la vas a cuidar con mimos divinos que acabarán con todos sus límites.”

 

–          Fuente y Lugar de la mayor sensibilidad.

  • Dice su hermana: No seríamos las personas que somos sin ella, no sentiríamos lo que sentimos, ni con todos los estudios del mundo.
  • Nos has dado la riqueza de sentir de un modo especial y único, que no todos lo entienden ni lo comprenden, lo que Dios enseña a los sencillos de corazón.

 

–          Oración de la madre  ante la vida ultimada de Alicia:

¿Cómo te podremos pagar Señor, todo el bien que nos has hecho con Alicia?

–          Alzaremos la copa de la salvación  e invocaremos tu nombre,

 y anunciaremos ante toda la asamblea que el Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres.

 Grande porque nos eligió para ser portadores del tesoro de la vida de Alicia, un tesoro en vasija de barro, que hemos cuidado con amor hasta su último suspiro.

 Porque has atendido nuestro ruego  pedigüeño de que no sufriera para morir y que  ella  me antecediera en la marcha  y se fuera abrazada maternalmente hasta el último momento, para que así me puedas abrir las puertas del paraíso cuando  llegue yo también a la plenitud, contigo y con papá, y  allí nos encontremos definitivamente para no morir ni sufrir, sino solo gozar llenos de vida y de ilusión sin fin”

 

Esta noche como sacerdote, fui a conocer, consolar, y he salido confortado, reconocido y fortalecido en mi fe. Gracias Alicia, gracias familia, que Dios os bendiga y sintáis pronto el ciento por uno de todo lo amado. Ya no te veremos en tus sillas de ruedas, en tus paseos por el barrio y la zona, ahora serás tú la que, gloriosa desde el cielo, nos veas, nos sonrías y nos alegres la vida a los que vamos deambulando y muchas veces tropezando por este valle de esperanza. Ayúdame mañana, para que en mi torpeza de pecador, mis palabras puedan estar a tu altura, y yo diga lo que el Padre Dios y tú queréis que diga a todos los vuestros.

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Perfil de hoy para una parábola de siempre
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José Moreno Losada | 09-09-2016 | 11:11| 0

El próximo domingo se leerá en todas las iglesias católicas del mundo este texto evangélico de la Parábola del Padre bueno o del hijo pródigo.  Con tal motivo os sirvo esta experiencia viva de un compañero en el mundo rural que pone rostro y actualidad, de un modo invertido,  a este mensaje de misericordia y de amor evangélico.

Lo cubrió de besos

– voy a volver a casa de mi padre…

Se puso en camino a casa de su padre.

…Su padre le vio de lejos y se enterneció…

Se le echó al cuello y le cubrió de besos…

(Lc. 15,11-24)

(De la mano y experiencia de mi amigo y compañero Enrique Gómez, cura del mundo rural)

Relato vivo

Se presentó una noche en mi casa. P…, joven estudiante de 17 años, preocupado por su padre, me vino a contar miles de historias de su familia; él, con madurez adelantada a su edad, se daba cuenta y sufría.

J…, que así se llama el padre, carbonero de oficio, estaba enganchado al alcohol.

La comunicación está rota en mi casa, dice P…, mi padre es un cielo, pero el día que vine bebido no hay quien le aguante. Hay discusiones. Yo no me centro en los estudios, mi padre se está haciendo mucho daño…

Este chico conocía mis andanzas en este terreno por unas charlas que hubo en su centro de estudios. Se acordaba que acompañé a la Asociación.

Agradecí su confianza y montamos la estrategia. Posteriormente vino con su madre, mujer trabajadora que había ido tapando, aguantando…como muchas mujeres. Lograron que J… fuera a la Asociación. En muchas de las terapias le acompañaba su hijo. El matrimonio se fue integrando y en la familia se vivía otro clima.

Sugerí que en las próximas jornadas sobre alcoholismo de cara al pueblo pudieran representar una obra de teatro. Y que el texto fuera elaborado por todos, partiendo de sus vivencias, recorrido, problemática. Y así fue. Todos estaban entusiasmados. J…, un piconero alcohólico, desconocido e” insignificante” para la gente actuaría en los papeles principales.

Seguí en contacto con P… Ante el acontecimiento teatral en la casa de cultura era importante que su hijo estuviera.

-No…no voy a ir. Me da no se qué…

Me decía mirando el suelo restregando el pie.

Insistí una y otra vez:

-Es necesario que estés, P… Supone tanto para tu padre que te vea allí. Piénsalo!.

Intuí: el impedimento que P.. tenía es que le daba vergüenza ante sus compañeros abrazar a su padre públicamente. En el ambiente era un borracho.

Después de la actuación, con la sala llena de gente se hizo un forum sobre lo representado. Todo salió a pedir de boca. Los aplausos no paraban. Observaba la escena, llena de gozo: se levantó P… del Asiento, su madre y hermana. Deprisa fueron al encuentro de su padre que bajaba emocionado del escenario. Se abrazaron largo rato. Las lágrimas ratificaron la comunión de la familia.

 

Aquí se cambiaron los papeles: el padre que estaba lejos volvió. El hijo le esperó y el abrazo selló la rehabilitación.

Días después le alenté a que ante los compañeros de su clase contara la parábola del padre pródigo. Pedro, hoy día es voluntario y siempre que puede acompaña las terapias de grupo.

Reflexión para el diálogo

Me sorprende el descubrimiento: hoy día todo tipo de toxicomanías, y el alcohol, una más y fuerte, es un elemento que ahuyenta al hombre (replegándole o evadiéndole) de la “casa paterna”, entiéndase realidad familiar, responsabilidad social, incluso de sí mismo.

Haber sido creados   imagen y semejanza de Dios (Gn.1,26), significa que estamos hechos para la relación, como Dios que es relación y reciprocidad. Oscurecemos la semejanza  divina cuando emigramos a un país lejano: huye de la verdadera vocación de ser hijo. Busca fuera, lo que en realidad tiene dentro.

En las personas dependientes la huida, muchas veces es un misterio por las múltiples aristas causales, pero sí hay una constante: la insatisfacción, la curiosidad, la comedura de coco, los problemas… y cuanto más se huye, más se entra en la soledad, desconfianza, individualismo.

Voy reparando en cada rostro. Lo he visto, lo he palpado: …y allí derrochó su fortuna, viviendo como un perdido. Soñaba con un paraíso lejano y no valoró el paraíso en que vivía. Llega un momento que el alcohólico vive como un perdido, como un don nadie; en su casa era  alguien. Se cansó de ser hijo y prefirió ser esclavo. Insatisfecho, siempre buscando la droga, pero siempre en realidad hambriento. Cada vez más despersonalizado. Se pregunta si le importa a alguien. Le hacen caso en la medida que pueden utilizarle, cuando no le queda nada, deja de existir para mucha gente. Y cuando ni siquiera le dan la comida que echaban a los cerdos, se da cuenta de que ni siquiera le consideran un ser humano, y ahí siente la soledad, el vacío, la miseria.

Pero donde abundó la miseria, sobreabundó la gracia. La imagen del Padre y la casa paterna en cualquiera -toxicómano o no-, aunque oscurecida, sigue intacta; la imagen se desvela cuando hay un resquicio. Dios que nos abre para acoger, como en la parábola: en medio de la degradación, se aferró a la realidad que todavía era hijo de su padre. Entonces adviene la posibilidad de la vuelta. Dios se me ha ido revelando en todo esto que  cuento. Me he dado cuenta que percibir esta presencia suya en estos despojos humanos es re-velación. Cuesta descubrirlo!. El Dios de la parábola, el Dios de Jesús, es el Dios más identificado con nuestra debilidad, con nuestro vacío y con los que han sido vaciados, que casi no se deja ver. Solo lo podemos ver cuando vamos también nosotros al encuentro del dolor y el vacío ajenos.

Es más difícil el camino de retorno que el de huida. Es difícil recuperar la libertad, ser persona cuando se ha devaluado totalmente su estima. Mientras camina hacia el encuentro con los demás alcohólicos… piensa si será bien recibido cuando llegue… (Cuantas culpabilidades por el pasado y preocupaciones por el futuro!. Va preparando su discurso, lleno de disculpas he pecado contra el cielo y contra ti… no merezco llamarme…, casi siempre es un discurso tramposo, lleno de justificaciones. Su finalidad, de momento, es matar el hambre, la reconciliación consigo mismo, su familia, los amigos, el entorno, vendrá después. Será un discurso con la posibilidad de sobrevivir. Piensa que le van a exigir alguna explicación. Todavía considera un amor condicional y la asociación un lugar donde no está totalmente seguro.

En el trato pastoral con estas personas el evangelio de Jesús me ha dado tales claves humano-teológicas que me siento un agraciado; me lleva a decir que la vida de Dios en nosotros es consustancial para que vivamos nuestra vida en los otros. Hay un cierto replegamiento hoy en  día, en la vida de la Iglesia que nos hace vivir encogidos, que no recogidos, para expandir tanto evangelio como podemos dar. Cada paso de evangelio-vida te despoja de efectos colaterales prestigiosos: vestido, dinero, dignidad, dominación, pedestales…, te descentra para acoger al otro.

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Ganarse los garbanzos ( Pésame al arzobispo de Mérida-Badajoz)
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José Moreno Losada | 06-09-2016 | 9:31| 0

Ha muerto Elías Morga, el padre de nuestro arzobispo Celso.
Ayer hablaba con Don Celso, nuestro arzbobispo, y gran parte de la conversación fue en torno a sus padres y la situación de ultimidad que ya estaban viviendo, algo que le preocupaba  por los cuidados que necesitaban y la entrega de sus hermanas. Hoy me comunican que ha muerto su padre, ya casi centenario, al enterarme he buscado esta reflexión que hice hace un tiempo sobre la figura de mi padre y lo que nos enseñaron, los  niños y adolescentes de la postguerra, los que jugaron poco y se hicieron adultos muy pronto con la austeridad y el esfuerzo. El Padre de Don Celso pertenece a esa generación que dió  la vida y que hicieron de nuestro crecimiento su gloria y su orgulo. Uniéndome a sus sentimientos e invitando a la oración por su persona y por toda su familia, esposa, hijos, nuestro pastor. Bendecimos a Dios por la sencillez con la que nos trata nuestro pastor, sabiendo que seguro que hunde sus raíces en las entrañas paternas, en aquel que partía el pan en su casa y lo repartía a todos, siendo él el último en coger su bocado. Que Dios lo tenga en la gloria. Ellos son de un pueblecito de la Rioja, donde han estado acompañados este verano por Don Celso, y alguna temporada pasaron aquí en la casa del hijo cuando llegó a la diócesis. Algo nuestro va con él al cielo.

Ganarse los garbanzos

JESÚS decía a los apóstoles que había cosas que sólo las entenderían más tarde, quizá cuando ya Él no estuviera. Algo así pensaba yo, hoy, al ver mi plato de garbanzos, con su carne, tocino y chorizo, junto a una copa de buen vino, acordándome sobre todo de mi padre Gabriel.

Garbanzo, todos los días

Recuerdo cómo en mi infancia la comida de mediodía me resultaba monótona y poco apetecible. Llegar a casa y preguntar qué íbamos a comer era todo una, aunque la comida diaria eran los garbanzos, eso sí, con sus buenos aderezos para ser comida y plato único y completo. A mi madre le molestaba la pregunta, siempre respondía que había que comer lo que estaba en la olla y dar gracias, pero para mí descubrir que un día no era el mismo menú se convertía en motivo de alegría y gozo, tocaba hasta las palmas. Por otra parte me costaba comerlos y tonteaba, engañándolos con cebolla, tomate, lechuga. y haciendo mohines. Intentando liberarme y comer los menos posibles, y buscar algún complemento más gustoso a hurtadillas, de lo cual después incluso me confesaba provocando la sonrisa del confesor.

¿No quieres garbanzos…?

Un día, sentados todos a la mesa, junto a mi padre, un mediodía de verano riguroso -era cuando me costaba más aún tragarlos- empecé con el tonteo y exasperé a mi padre, que era muy paciente con nosotros, hasta el punto de que me puso el plato de los garbanzos en la cabeza y cayó al suelo haciéndose trizas, a la vez que me decía: «no quieres garbanzos, pues toma garbanzos». Después logré alcanzar a entender algunas cosas de la vida sencilla que justificaban perfectamente esa acción de corrección paterna, la lógica de la vida y del esfuerzo del trabajo duro. «Ganarse los garbanzos» era la expresión corriente para referirse a la lucha de la vida, de los padres especialmente en el mundo rural, saliendo a trabajar para que no faltaran en la mesa de cada día, como el pan. Mi padre era quien partía también el pan y lo repartía entre todos en la mesa, para coger él su trozo el último, como rito y símbolo de quién era el que se esforzaba y se hacía el último para que ninguno de nosotros pasara necesidad.

Irse a buscar los garbanzos para lo suyos

En aquella época veíamos salir cada año, tras las vacaciones de navidad, centenares de hombres de mi pueblo, en autobuses camino de Alemania. La crisis les obligaba en los sesenta a irse a más de mil kilómetros a buscarse los garbanzos de su familia. Eso ocurría cuando ya no había trabajo en el campo para todos, la maquinaria los había sustituido y había que salir fuera para seguir comiendo. Hasta entonces muchos de ellos se ganaban sus garbanzos incluso segándolos. Cuántas veces mi padre se levantaba a las dos o las tres de la mañana para coger su bicicleta e irse al lugar lejano donde iban a segarlos en la claridad del amanecer, para poder librarse de las horas más duras del sol insoportable del verano. Probablemente aquel día ya estuviera en la mesa con nosotros para comer, porque la noche antes se habría levantado en la madrugada para hacer ese oficio. Como para querer aguantar mis mimos de selección de comida y de desprecio de esos garbanzos por los que él no había apenas dormido, había sudado y sufrido esforzándose a más no poder.

Los garbanzos del Seminario

Después vino el Seminario a mis once años, donde ya era más difícil escaparse, y uno hacía el juego que podía, ponía pocos y movía la masa para que el plato pareciera más lleno ante la vigilancia de los que hacían de formadores y educadores, hasta que poco a poco la conciencia fue trabajando aquello de capricho, deseo y necesidad, y comencé a entender que lo de los garbanzos había que comerlos por necesidad dejando a un lado los caprichos. Entendí que en los garbanzos iba mucha vida de mucha gente.

El plato exquisito de hoy

Hoy llegué a casa y Milagros -persona que me sigue cuidando y ayudando en casa- me explicaba que había hecho caldo para guardarme y de paso unos garbanzos con todos sus aderezos. Curiosamente me dio alegría. Preparé mantel y mesa, coloqué todos los utensilios, oré recordando a mis padres, me sonreí pensando que me estarían viendo, y hasta hice foto para enviarla a mis hermanos que sé que se ríen con estas anécdotas vividas en mi familia de los garbanzos y mi ‘pobre’ infancia. También es verdad que hoy este plato bien cocinado es más deseo y excepción que obligación forzada y diaria. Pero estamos en crisis y parece que vamos a tener que volver a profundizar en aquello de «ganarse los garbanzos», ya sea en Alemania o sudando por estos lares.

El respeto y la lucha para ganarse hoy esos garbanzos

Por eso cada día le tengo más respeto a eso de ganarse los garbanzos, la lucha de cada familia desde la mañana para que no falte lo necesario en la mesa. Me resisto a aceptar un mundo, una sociedad, un mercado, donde se dificulte que cada uno pueda ganarse sus garbanzos, su pan de cada día. Tenemos que luchar para que esto no siga siendo así, si hace falta rompiendo el plato de los garbanzos en los corazones y cabezas de aquellos que en lugar de facilitar el camino para conseguirlos, ponen obstáculos y lo impiden desde su riqueza, indiferencia, poder y/o corrupción. Tenemos que hacerlo porque nos lo exige el Padre que parte el pan y quiere repartirlo para toda la humanidad, porque es toda la humanidad la que con su grito y su dolor cada día le dice: «Danos el pan nuestro de cada día», ese pan que, hoy yo, con esta imagen de recuerdo de mi infancia al ver el plato de cocido sobre mi mesa he traducido por: «ayúdanos a ganarnos los garbanzos de la vida y la familia».

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Cuestión de confianza???
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José Moreno Losada | 01-09-2016 | 1:23| 0

Politica y desconfianza

Ayer  se repetía en el congreso, una y mil veces, que se trataba de una cuestión de confianza lo que allí se estaba cociendo. El clima no sé si era de confianza real  o de desconfianzas mutuas, para seguir aumentándolas..

El ser humano vive por y desde la confianza, no hay otro modo de hacerlo. Somos fruto y semilla de la confianza, en medio de la debilidad. Cada día somos y vivimos desde el confiar mutuo: en la familia,  el trabajo, la educación, el tráfico,  la alimentación,  las conversaciones,  el juego,  la diversión,  el viajar, la salud, la administración… También en lo común, en lo público y necesariamente en la política. Esta política que nos trae de cabeza es un “desgobierno” producto de una total desconfianza.

Paula, su primer dia de “guarde”

Esta mañana me llega la foto, por el watsap familiar –tan pesado como entrañable- , que nuestra niña más pequeña, Paula, va por primera vez a su guardería. Ni que decir tiene que es la más bella del mundo para todos nosotros y que lleva una alegría desmesurada para que no nos entristezcamos al ver que se va a quedar en un medio totalmente nuevo, todavía no se dará cuenta de que su madre se irá y ella quedará allí en otras manos, aunque seguro que lo sentirá. Al ver la foto y pararme en los sentimientos que me provoca me surge la cuestión de la confianza. No podemos vivir sin ella, mis sobrinos, tras haber auscultado las posibles guarderías, han tenido que optar por una y  confiar en ella. Le dejan hoy en sus manos su bien más preciado, por el que darían la vida. No dan a su hija, pero la depositan en la confianza del bien interno de esa institución y de los profesionales que la van a tratar. Ya lo tuvieron que hacer cuando en el seno materno, con el cuidado de profesionales, en reposo absoluto su madre la esperó con paciencia y amor. No podemos ser sin la confianza, la necesitamos para todo.

La confianza, la cuestión de lo humano

La cuestión es de dónde viene y a dónde nos lleva la confianza. Puede haber desconfianzas que vienen del “pecado”, personal y social, como ocurrió con Adán y Eva en el paraíso, cuando todos querían jugar a ser dioses por ellos mismos y  como consecuencia, se acusaron uno al otro en aquello que era iguales, donde estaban llamados a ser humanos y hermanos hicieron un foso de separación y división. También puede ser por envidia y competitividad en el deseo de ser los mejores o tener más que los demás, lo que llevó a Caín y Abel a una violencia destructiva,  haciendo de aquello que podría haberles llevado a la justicia y a la igualdad, en la alabanza del bienestar, un herramienta mortal. Desde allí viene la carrera de armamentos, de la que ayer no se habló,  que a veces trabaja con balas y otras con palabras duras de juicios severos y mortales, la del faraón en Egipto, esclavizando hasta axfisiar. Pero sobre todo puede venir de la ceguera solipsista, de los individualismos que no tienen corazón para entrar en el dolor y en el deseo de la dignidad de los humanos.  La ceguera que impide determinar cuáles son los sufrimientos, los problemas más graves, sus causas y consecuencias, y el posible modo de intervenir para sanar, ordenar, administrar y potenciar la realidad de un modo fraternal y humano. Es verdad que se hicieron referencias, muy pocas, a los pobres y sufrientes de nuestra sociedad, que no son pocos. Pero desde dónde se hicieron  y con qué intención.  A los grandes problemas del mundo laboral, educativo, de inmigración, sanidad… No dialogaron sobre ello, no presentaron sus ideales, ni convicciones, no hicieron análisis de las causas y sus consecuencias. Y así no pueden generar confianza, la que necesita una sociedad que ha de tener referentes e ideales de altura, para educar en la dignidad y la justicia. Convicciones profundas que provoquen adhesión e ilusión de compromiso y acción en la ciudadanía, que desarrollen la dimensión social y política de los ciudadanos.

Necesitamos recuperar la confianza política

Ayer, hoy y mañana, parece ser  que no buscarán caminos de solución para los que están pasando mal momento, o para el bien común. Se hablará de estrategias, aguante, turnos, para ver quién puede más o menos, o sea  un maremágnum que seguirá mermando en nuestra confianza política. Confianza que es la básica para la polis, para el bien común, para lo digno y lo humano. Nada nos hace más falta que la confianza política en la organización de lo público.

No hay duda de que nuestra sociedad, y sus políticos, necesitamos una conversión profunda de confianza y compromiso por lo humano. Ahora, en este país,  es un momento oportuno y sería una pena dejarlo de la mano, al arbitrio de veleidades y protagonismos individuales y partidistas, alejados del sentir común del pueblo, sin ser capaces de construir un horizonte esperanzador y plural. No hay alternativa, o tomamos las riendas  para un buen rumbo de nueva ciudadanía, o será una piedra de fuera, empujada por el dolor y la rabia,  la que venga a romper el imperio construido sobre bases de barro, y  entonces veremos confundido todo el oro, con la plata, el hierro y la miseria del barro en un desorden de un mundo ciego que no sabe de dónde viene ni a donde va. Son muchos los que están ya bajo las ruedas de ese carro que destruye, como en la visión  imperial del Nabucodonosor, cuando el profeta de lo sencillo, le avisaba del futuro de un imperio ciego que se autodestruye.

Volvamos a las convicciones, por Paula, por lo humano.

Aquí, ahora, ha surgido un pequeño profeta, anciano… como suelen ser los profetas  más verdaderos, el Papa Francisco –hay muchos más- que nos está invitando a convertirnos para llegar a la confianza de lo humano, como principio de vida y supervivencia de lo digno y lo justo para todos. La llamada está, el peligro acecha, los sufridos aguantan, y cada uno hemos de seguir confiando, porque nos va la vida en ello. Recuperar y devolver la confianza es asunto de todos, y también de nuestros políticos.Paula está en las manos de los profesionales de una guardería, todos estamos en las manos de todos. Nadie puede tirar la primera piedra, pero todos podemos poner una piedra  para cimentar la confianza en la vida de lo diario, de lo común y lo público. Ahora ha de ser el tiempo de la confianza, que habrá de tener como base la compasión y la misericordia para lo más humano y sufrido. Hoy en  Paula, veo la humanidad, y en nuestras manos, su guardería, en los políticos sus cuidadores, hagamos feliz a Paula, para que se realice y crezca en  todas sus dimensiones, y el camino de lo social y lo público que comienza hoy en su guardería sea un lugar verdadero de lo humano y lo justo.

N.B.: Su primer día mágnifico, ella espectacular muy de relaciones y disfrute, sus cuidadores muy dignos de confianza.

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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.