Hoy

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Autor: jose.moreno.losada_933
La Belleza y la Gratuidad de un atardecer
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José Moreno Losada | 15-01-2017 | 11:15| 0

( Por  los menores migrantes y refugiados)

La belleza y la esperanza

Uno de los libros, de los  que se convierten en referentes en la vida de las personas, ha sido para mí “El hombre en busca de sentido” de Víctor Frankl. Son muchos los detalles  que han quedado grabados en mi interior de ese pequeño libro autobiográfico, donde el autor de procedencia judía cuenta su estancia en un campo de concentración y de la razón de vivir que alentaba la lucha de los que allí habitaban sin razones de esperanza visibles sino más bien de desesperanza total. Hoy Domingo, en el que la Iglesia nos ha invitado a celebrar el día de las migraciones y los refugiados, interpelándonos con la mirada a los niños que viven en esa situación,  poniendo en  la niña de nuestros ojos a los menores, he recordado ese testimonio vital.  Y en el atardecer, desde el balcón de mi casa, donde he  contemplado con paz y serenidad la belleza inusitada del sol que se despedía en el color más amable y sentido, con ese sabor materno de despedida, no he podido  por menos  recordar un detalle de la obra que se me hacía vivo y real, como si lo compartiera con el autor cuando él exclamaba: “Si alguien hubiera visto nuestros rostros cuando, en el viaje de Auschwitz a un campo de Baviera, contemplamos las montañas de Salzburgo con sus cimas refulgentes al atardecer, asomados a los ventanucos enrejados del vagón celular, nunca hubiera creído que se trataba de los rostros de hombres sin esperanza de vivir ni de ser libres.”

La belleza y el arte, confundidos en el abrazo del sentido, se convierten en razón para la esperanza, al darse en la gratuidad que nadie ni nada puede ocultar y robar de nuestro horizonte vital. Amanecer y atardecer se convierte en el acto más trascendente y misterioso que lanza a la criatura a lo totalmente otro, a aquello que puede convertirse en fundamento de lo último, rompiendo toda desesperanza y alumbrando que la última palabra sobre la vida no la tiene la muerte, sino la esperanza de un amor gratuito y salvaje que no puede ser detenido ni en su belleza ni en su arte.

El Cordero de Dios y el sufrimiento de los inocentes

La liturgia hablaba hoy del “Cordero de Dios”, simbología religiosa que sólo es comprensible en la doble dimensión de aquél que de ningún modo puede ni quiere hacer daño a los otros, porque su inocencia es pura y total, pero que a la vez, su misma inocencia le hace vulnerable al golpe de los otros, que no aguantando su belleza y su verdad, porque se sienten juzgados, la martirizan y la crucifican, sin saber que así le dan la belleza de lo eterno y la fuerza de la salvación, ya imparable para los que sufren inocentemente. Sí, hoy el cordero de Dios que quita el pecado del mundo, con su propia sangre, está en todos los que están lavando sus mantos en esa sangre inocente, sumándose a ella. Los millares de niños migrantes y refugiados, que con su mirada buscan la belleza del atardecer, y del posible amanecer inseguro, que sienten y se emocionan con el misterio del día y de la noche, del don que reciben sin conquistarlo. Pero, sufriendo a la vez la ausencia de la serenidad y de la paz, de la justicia y la dignidad, tensionados entre la bondad de la tarde y la maldad de los hacen del sufrimiento su poder y su razón de ser y de verdad.

Los reyes de este mundo

Hoy mismo, cuando nuestro rey visita oriente con el cometido de estrechar lazos comerciales, y entre sus asuntos lleva el acordar el posible contrato de que aquí en España le vendamos los carros de combates para sus defensas y batallas.  Esas batallas que se harán al amanecer o al atardecer nublando la belleza del sol y su luz gratuita que solo quieren hablar de paz y de amor. Hoy mismo, hemos orado en el nombre de todos esos niños, desde los niños de nuestra comunidad, los hemos puesto en el altar de la Eucaristía y allí fundidos con el cuerpo y la sangre de Cristo, los hemos comulgado en la mesa de la fraternidad. El gesto ha sido de fusión con ese cordero de Dios universal en los inocentes que sufren, el sentimiento y la llamada no tenía confusión, nos hemos sentido invitados a ponernos de parte de ellos,  a caminar en la dirección que marca la belleza del atardecer. No podemos permanecer quietos, de ninguna manera, la paz y la serenidad con la que hemos gozado la luz abrazada del sol en salida, llena de belleza, es también para ellos y nadie por nada debe robársela.

El reto ante los refugiados: ahi está el cordero de Dios

Hoy el cordero de Dios, el que tiene el Espíritu de la vida, nos ha llamado  a trabajar por la justicia y la paz, a defender a los inocentes que sufren y a batallar con la gratuidad hasta que llegue a todos el pan, la paz y la alegría que nos es ofrecida y regalada cada mañana para que la podamos presentar realizada cada atardecer. Así lo contempló Juan el bautista al ver la humanidad de Jesús de Nazaret, su dolor inocente y su compromiso con los sufrientes de la injusticia humana, ahí sintió que estaba el verdadero Espíritu de Dios, y por eso lo proclamó Hijo divino. 

 

 

 

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Sombras de luz y ternura, al atardecer.
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José Moreno Losada | 12-01-2017 | 8:22| 0

AL ATARDECER, SOMBRAS DE LUZ Y TERNURA

La imagen puede contener: cielo, crepúsculo, árbol, exterior y naturaleza

Atardecer privilegiado y compasivo, con sombras que nacen de luz y vida. Salgo de la parroquia y recibo la bendición de un sol que vuelve a despedirse expandiendo serenidad, color, paz, sin dejar de ser pasión y protección, como los  atardeceres del balcón silencioso  y materno de mi casa. Enseguida vislumbro la procesión entrañable del límite,  una vez más  empujado con la bendición del sol y el corazón de otros que han descubierto una alteridad de plenitud, allí donde otros  sólo ven discapacidades. Se trata del paseo animado y voluntarioso de una familia especial, algunos de ellos acuden a veces a nuestro templo.

La imagen puede contener: una o varias personas, cielo, árbol y exterior

PROCESIÓN DE VIDA

En medio de la procesión oigo la llamada de Ana Iglesias: Padre, cómo estás? hace mucho que no te veo… y nos saludamos con cariño, con un beso de paz y alegría. Le pregunto de su vida y me dice que feliz y contenta, en su trabajo vocaionado y en  todo. Ahora se ha idenpendizado, viviendo una nueva etapa, y hasta tiene un perrito de compañero. Le pregunto si tiene pareja y me dice que eso es más difícil, pero cuando sea la tengo que casar yo. Le acompaña Fany y más trabajadores, algún voluntario grandote con corazón de Villalón, y el equipo de grandezas humanas que habitan el centro. Me dejan y siguen avanzando y cantando.  Por el camino el sol  les da calor y  color , en la pared de la Iglesia aparecen  vivas sombras de ternura, empuje de aliento y espíritu de vida, caminos por descubrir, altares de la presencia de un abosluto que se da, como siempre, en los límites que procuran un amor sin fin. Y yo me quedo musitando y meditando, hay sombras que lo son de luz y de vida, que  reflejan el misterio de un amor que brilla más que todo el oro del mundo y que no se podría comprar con nada de este mundo.  Esas  sombras no pueden dar miedo ninguno, sólo ternura. A mi hoy me la han dado, me han hecho recordar lo que me comentaba ayer un padre en la entrada de catequesis desde su experiencia con un hijo que tiene autismo. Recordaba que en las primeras veces que acudió al centro especializado, también junto a nuestra parroquia, un padre le dijo que se alegrara de ese hijo con autismo. El no lo entendía cómo podía alegrarse de  tener un hijo con autismo, pero ahora después de tres años lo confiesa con fe firme, se alegra enormemente de este hijo, de las riquezas que a través de él están llegando a su vida persona, a su matrimonio, a su familia, y se emocionaba al contar cómo su hija de ocho años es un verdadero ángel de la guarda para él, sin más instrucción que el amor y el cuidado que le depara a su hermano y cómo tiene su grupo de amigas entre las niñas que también tienen autismo como su hermano, con las que juega y se hermana totalmente. Misterios de vida, sombras de luz y de ternura.

NO SE ENCIENDE UNA LUZ PARA ESCONDERLA…

Por eso quiero gritarlo y reconocerlo en medio de la asamblea, en medio de esta comunidad de amigos que nos seguimos y compartimos vida y esperanza, a veces desde el dolor y el sufrimiento:

“Hoy de nuevo, habéis sido sombra de luz y de vida, la ternura me ha cubierto entre la luz del sol y vuestra procesión amada, paseo querido, humanidad unida en los límites, haciéndose fuerte en el abrazo y en el empuje. Nuestro barrio tiene una luz especial, no dejéis que se apague que os necesitamos. Con vosotros aprendemos a valorar lo que somos y todo lo que tenemos. Vuestra sonrisa y vuestra fuerza vital nos sobrepasa y nos empuja mucho más que a las sillas de ruedas, el espíritu grita en vuestro interior y no podemos ser indiferentes ante él. Gracias por vuestro Espíritu.”

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Bautizados, para ser libres
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José Moreno Losada | 08-01-2017 | 6:13| 0

San Pablo  explicaba, de una forma muy sencilla, a los cristianos de sus comunidades lo propio del bautismo cristiano, lo que debería caracterizar a los miembros de las comunidades cristianas en medio del mundo: ” Para ser libres, nos libertó Cristo Jesús” (Gálatas, 5,1)

 ¿Originales  o copias?

Hoy, fiesta del Bautismo de Jesús, termina el tiempo de la Navidad y comienza el tiempo ordinario. El pastor diocesano, arzobispo Celso, ha estado en nuestra comunidad parroquial de Guadalupe, compartiendo la fe en la celebración de la Eucaristía. Nos ha invitado a vivir con profundidad y novedad nuestro bautismo, en el fondo nos ha animado a ser auténticos y originales en medio del mundo, donde casi todo es copia y uniformidad. Se Cristianos es adentrarse en la originalidad de  aquél sencillo hombre de Nazaret que rompió moldes y abrió caminos para el absoluto – rompió la separación de tierra y cielo- en medio de una sociedad rota y dolorida, caminos de novedad y de gracia, de luz y ternura. Esta tensión marca nuestras vidas de bautizados. El bautismo nos  anima a una elección diaria: “Ser copias o ser originales, uniformes o auténticos”.

Libres o programados

Nuestro mundo juega en dos direcciones muy distintas; por una parte las bases del mercado se asientan en la pluralidad de productos y sus modos para darnos la sensación de libertad permanente en la elección de los mismos. Existen mercados que te realizan un producto a tu propia medida para que no se repitan y tú puedas ser único en la utilización de  dichos productos. Pero por otra parte vivimos en el mundo de lo más copiado y falseado. Todos entramos por unos mismos cánones y  hacemos unas vidas muy similares, en muchos casos totalmente miméticas. Ya sean los estudios, las costumbres y diversiones, las modas, las aspiraciones…nunca hemos tenido un mundo tan igualado. La globalización, que podría posibilitar el encuentro y el enriquecimiento de lo diferente, nos da cuentas muchas veces de la uniformidad y de la imposición de lo poderoso y exitoso sobre todo los demás. Nuestros niños se vuelven locos  por ir a los Mac Donalds. Se podría contar muchas veces la vida de un joven, en su hacer y aspiraciones,  y aplicársela a otro cambiando simplemente su nombre. Estamos en el mundo de la serie…made in…

Ser uno mismo”: Autenticidad

Frente a eso siempre está permanente la invitación propia del ser humano a “ser uno mismo” y a serlo con “originalidad”. Vivir en Cristiano, vivir en la gracia de Dios, como bautizado, supone  estar y vivir la vida con claves verdaderamente originales, la claves que se obtienen viviendo desde él,  porque Dios es un Dios realmente original.

Mientras el pecado empobrece a la persona, quitándole su gracia propia, su originalidad, lo mejor de ella misma; la gracia del resucitado  y la  consiguiente novedad del bautismo lo que hace es desarrollar al máximo la riqueza de cada persona, llevándola a la plenitud de sus posibilidades, para que se alegre y se goce en ella misma, y pueda vivir en la verdadera libertad. A fin de cuentas vivir nuestro bautismo, es enraizarnos en la personalidad de Cristo y beber de su libertad y de su gracia vital  que irrumpe en el mundo  curando y rompiendo toda atadura para que toda personas pueda ser libre y auténtica.

Un bautismo de libertad conquistada

Vivir el bautismo es llegar a experimentar la libertad viviendo en verdad al encontrar el camino de lo auténtico y de lo más original. A eso estamos llamados los cristianos, y la vida diaria es el camino que nos lleva a  Pascua,  a la novedad más absoluta, que nos renueva en la originalidad y nos hace crecer en el Espíritu del Resucitado. Cada día nos jugamos lo que somos, lo hacemos en todo lo que decidimos, cada momento puede ser ocasión para  ser más originales y más auténticos, para que se desarrolle mucho más en nosotros la gracia del Bautismo. Seamos como Jesús de Nazaret, dejemos conducirnos por su luz y avancemos en el deseo de ser realmente únicos y originales en la sencillez de la vocación a la que hemos sido llamados, haciendo de una nuestra vida un sacramento de generosidad y de amor. Todo lo que tocamos puede ser tocado por el espíritu de la sencillez y de la entrega: trabajo diario, relaciones sociales, familia, actividades lúdicas, compromiso humano y social, vida parroquial, política… No hay nada  que no pueda ser bautizado por la gracia y el amor de los que viven tocados por la originalidad del Espíritu de Jesús.El agua que es la vida

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Epifanía: El sueño realizado -Ester y César-
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José Moreno Losada | 06-01-2017 | 2:16| 0

La fiesta del deseo, el sueño y la alegría

Celebrar esta fiesta con la alegría, el deseo y el sueño, no es una casualidad, es la razón de ser del misterio celebrado. La luz que señala la estrella, la que nos libera de toda oscuridad y desnortamiento es el deseo de lo soñado, la alegría de lo encontrado. La ilusión viene porque  la vida y la fuerza  no están allí donde  esperábamos, ni en el modo como creíamos, no estaban ni en el templo grandioso,  ni en el palacio poderoso, se paró la estrella en la desnudez de la vida, allí donde estaba más desnuda y desvalida, solo así podía ser auténtica y aclaraba que tanto amor humano solo puede ser de origen divino, allí estaba el templo de la palabra hecha carne y el poder de que todo fue hecho por ella y nada se hizo sin ella. Esa es la luz y la luz cuando llega al hombre no puede esconderse se hace puro deseo, sueño auténtico y alegría verdadera.

El tesoro de la vida

 Y lo grandioso de todo esto es que hay quien lo sigue entendiendo, hoy mismo me encontraba con un padre joven que venía a prisa a la celebración de la eucaristía y al saludarle y comentarle que venía solo, me ha respondido con sonrisa grande: “hoy están locos en casa, no soy capaz de traerlos… pero yo no podía faltar, quiero saber qué es lo que estoy celebrando, no quiero perderme el tesoro de la Epifanía, el sentido que le daremos en esta celebración, necesitaba venir, no puedo con todo este materialismo que nos rodea”. Es el mismo padre que hace un tiempo me comentaba que había hecho un replanteamiento de su trabajo y la conciliación con su vida familiar. Ahora trabajaba menos –cobraba menos- pero vivía más, y vivía lo más fundamental, se preocupaba de los valores más importantes y estaba inquieto por esta dimensión de la fe en la vida de lo humano, quería acompañar a sus hijos en esta búsqueda y en el descubrimiento de la vida, no se quería perder el misterio de la vida, había visto la estrella parada en sus hijos y quería poner ahí todo su oro, su incienso y su mirra. Su escala de valores está reorganizándose y poniendo lo primero en primer lugar. Esté encontrando el norte desde una estrella que sólo le señala lo profundo de la vida de cada día.

Cuando el “nosotros” se impone al “yo”

Y en este mismo día, recibo la foto, de Ester y César, acaban de nacer, han llegado unidos, Juanjo y Eva, sus padres los han esperado con inquietud, abriéndose al misterio de algo que les superaba y les seducía por vía doble. Todo era deseo, sueño y querían que se convirtiera en alegría, ayer llegaron desnudos y pequeños, vienen revolucionando. Por ellos se ha abierto la madre en su seno para facilitar el parto y no ha importado, el padre ahora se planteará la vida de un modo totalmente nuevo. Ya son otros, se trata de un antes y un después, ahora el nosotros se impone sobre los “yo”.  La estrella se ha parado en estas dos criaturas, en este parto tan humano como divino, y ahora toca postrarse y adorar la humanidad más desnuda en estos niños,  para dar gloria al Dios más verdadero, como hicieron los magos de oriente. La gloria y la fuerza de Dios se ha vuelta a desnudar y hacerse desvalido en un parto, ahí está el amor de Dios, la Luz verdadera que alumbra a todo hombre, ahí se renueva la esperanza de Dios en la humanidad. No otra cosa es la epifanía, entrar con silencio y contemplación en lo más pequeño y desnudo para poder seguir diciendo que ahí está la señal: “un niño envuelto en pañales y acostado…”, Bueno aquí en un niño y en una niña para que no se cuestione la dignidad y la igualdad de lo diferente, no está mal el mensaje añadido. Queridos Eva y Juanjo, sabemos de vuestro amor y confianza en Dios, sabemos que El ha estado grande con vosotros y estáis alegres, porque habéis visto su estrella y ahora  sabéis que el tesoro de Dios se ha puesto en vuestras manos en la mayor debilidad: Ester y César son divinos y, desde ellos, vuestro incienso, oro y mirra dará gloria a Dios y a toda la humanidad. Que Dios os siga bendiciendo y vosotros sigáis confiando en él.

José Moreno Losada

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El deseo del Absoluto -somos lo que deseamos-
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José Moreno Losada | 05-01-2017 | 11:10| 0

Somos puro deseo

En el último post mi conversación andaba por los límites de lo humano en el nombre de Jesús. Hoy no sé si me levanto metafísico o místico, pero deambulo en mi interior con la cuestión del absoluto y el deseo que mueve a cada hombre en la dirección del mismo, aunque lo haga de un modo inconsciente a través de las esperas que van marcando el surco de la esperanza. Y diréis que por qué a Pepe se le ocurren en esta mañana nublada de vísperas de reyes de esta cuestión tan trascendental, y es que tengo un rumoreo interior, que nunca cesa, pero que hoy tiene sus nombres y su contexto. A ver si soy capaz de explicar en román paladín cuestión tan infinita e inefable como presente en la estructura de lo humano.

Mi barriada y la cabalgata

Hoy todo es revolución, en la tarde será multitud, vivo junto a la estación de Renfe donde se esperan a los reyes magos como realización de los sueños de aquellos que esperan la gracia que viene de lo alto, de fuera, de lejos. Para tal acontecimiento se vallan todas las aceras, etc. los obrero se apresuran en la mañana para que todo esté bien dispuesto. En el camino, por la avenida, veo a cientos de hombres –casi todos varones y mayores- que aguardan el periódico gratuito que traerá noticias nuevas. Todos esperan, esperar es nuestro oficio, desear nuestra vocación, no podemos ser sin el deseo. A veces limitados y cercanos, pero todos hablan de una sed de infinito, de superar los límites y encontrar la felicidad de la realización en la paz y en la serenidad de una alegría con fondo y verdad. Yo también sigo soñando y queriendo, buscando, aspirando, esperando y queriendo esperanzar. Soy –somos- sueño de Dios y soñamos inquietos en lo divino. Querer ser  como Dios no es una tentación es lo que nos define. Tenemos una sed de infinito que nos traspasa y nos llama a sobrevivir y caminar. Fuimos creados para lo absoluto y nuestro corazón no descansará hasta que lo haga el absoluto amado.

Unas jóvenes  y el convento, por un Absoluto.

Este marco me sirve para entender una pequeña actividad en la que hoy me incorporo para facilitar la llegada de cuatro jóvenes de Colombia al convento de contemplativas de Talavera la Real. Ya están en Madrid, vendrán en el avión al aeropuerto de Balboa, y allí las recibiremos para acompañarlas a ese convento en medio de ese pueblo,  como concreción del deseo de absoluto que marca todo lo humano.

Son jóvenes que en la búsqueda de su vida y en el recorrido de su camino se han dado de bruces con la sospecha de que hay un absoluto, al que pueden abrirse en su interior, y desean encontrarse con él. Presienten que en este deseo está el amor de su vida, el mayor amor, y están dispuestas a experimentarlo y arriesgar de un modo radical para realizarlo, para mostrarse disponibles y dejarse hacer por él.

En ellas leo el signo del deseo de absoluto que marca el  horizonte de la humano y su trascendencia. Hemos sido creados como humanos en la apertura al mundo, a los otros y a la trascendencia más pura. El yo solo se construye cuando nos abrimos a la alteridad. Es cierto que el otro es un riesgo, pero es el único lugar en el que podemos encontrarnos, y sólo en la posibilidad de lo totalmente otro, de la alteridad absoluta, podremos encontrarnos totalmente  y saciar nuestra sed más profunda de amor y vida.

Tantos deseos…

Y ahora en un momento, desde este gesto de chicas jóvenes, enamoradas y arriesgadas – el extremo contrario del fundamentalismo violento- que siguen la verdad y la vida entregándose y mostrándose disponibles para el silencio y la contemplación del amor, leo otros muchos deseos y detalles de estos últimos días:

“Perdóname que esté llorando…”  Me decía una madre de tres hijos, médico de  gran entrega en su labor… que vuelve a estar tocada por tumores de cierta malignidad cinco años después de una operación. Que se pone delante del Absoluto y confiesa que no tiene miedo a la muerte, pero que no quiere que sigan sufriendo los que le acompañan en el amor, su matrimonio, y le duele la necesidad que todavía ve en sus hijos, que aún la necesitan. Deseo de absoluto.

“Quiero saber vivir e instalarme en la intemperie de mi vida…” Así se confesaba ayer un joven músico, que va conociendo el silencio y el evangelio, a la vez que las debilidades y corrupciones del mundo y de la sociedad, que está tocando con su manos muchas personas que están rotas y que escucha a montones de compañeros, ahora su absoluto no está en el éxito, quiere hacer camino para ser auténtico y para encontrar la gracia en la debilidad y la disponibilidad para que llegue la novedad cada día y no le pille ocupado en sí mismo.

“Lo que nos une viene de Dios, lo que nos separa y divide del pecado…”  Es una frase que guarda el pastor de la Iglesia evangélica española que acompaña las comunidades de Extremadura, con el que me encontré ayer para prepara la próxima semana de la oración por la unidad de los cristianos.  Ya no nos miramos desde la diferencia y la defensa de lo propio, sino desde el camino del amor, del Evangelio, de lo  humano… por ahí va la gracia y la salvación. Nos une el deseo del absoluto y de la vida que nos llega por él…

Llegar al deseo más profundo: SER

Y podría seguir, seguir… El deseo del absoluto, no somos otra cosa, profundizar en el verdadero deseo  es el camino de la salvación. Pero es curioso  que este camino pasa por el silencio de la vida, por la verdadera contemplación de lo que somos, sentimos, lo que nos rodea…sólo tenemos que dejar hablar a la vida dentro de nosotros y aparecerá el deseo más auténtico y más profundo. El deseo del Amor. Hoy, en esta vísperas de Epifanía, es lo que celebramos y esperamos, tanto los niños con los ojos brillantes de la emoción de los reyes magos, como estas jóvenes que vienen a buscar y amar en este convento a miles de kilómetros de su tierra –como hicieron los magos de oriente- , así como las madre que se enfrenta de nuevo al cáncer y ama la vida de los suyos más que la propia, como el joven  que desea ser apóstol de Jesucristo, como el Pastor que quiere la unidad de los cristianos… Un amor sin medida.

 

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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.