Hoy

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Categoría: Crisis y dolor
Apnaba y Aspaceba, lo divino de lo humano

Adviento y discapacidad: razones para la esperanza.

Estuvimos unidos por un mismo Padre y unos mismos sentimientos: Padre de todos.

Estad atentos…
La imagen puede contener: una o varias personas, personas de pie e interiorEl primer Domingo de Adviento coincidió con el día de la Discapacidad. En nuestra comunidad el maridaje fue perfecto. Nuestra celebración tuvo un color especial, Dios se nos ha revelado y manifestado en Apnaba y Aspaceba, dos centros de chavales con autismo y con parálisis cerebral que están al lado del centro parroquial.  Ese Domingo se nos pedía estar atentos al Señor que llega, y ciertamente llegó espabilándonos.

Una madre “normal” que pide “normalidad”
El testimonio de una madre de Aspaceba ha resonado fuerte en nuestra comunidad parroquial de Guadalupe. Dolores, cuando terminaba la Eucaristía del primer Domingo de Adviento coincidiendo con el día de la discapacidad, subió al ambón desde donde se proclama y se predica la Palabra de Dios y dijo palabras que, siendo humanas, se hacían para nosotros divinas. Así dijo: “Soy Dolores, madre de una niña con parálisis cerebral del centro de Aspaceba. Digo niña porque aunque tenga treinta y ocho años, ellos serán siempre nuestros niños. Tengo que confesaros que si la aventura de ser padres es un reto permanente de obstáculos, dificultades y logros, la de tener un hijo con un problema especial como los chicos de Apnaba o Aspaceba, es una aventura todavía mayor, las dificultades y obstáculos se multiplican y los logros son pequeños, lentos, a veces imperceptibles y a veces se estancan y hay que aceptar que hasta aquí hemos llegado…otras también es verdad los cambios son enormes y sorprendentes. Estas realidades han existido siempre pero afortunadamente en la forma de abordarlas se ha avanzado mucho. Antes cada familia tenía que resolver su problema como pudiera, hoy se han unido y han pasado del anonimato, de esconder incluso a sus hijos, a trabajar y luchar por conseguir unos derechos y una dignidad de vida que tanto a los chicos como a las propias familias les corresponde. Contar ahora los orígenes de cada asociación, Apnaba y Aspaceba, no procede, pero sí mirar con enorme gozo cómo han florecido los dos edificios de estos centros, junto a esta parroquia, así me gusta mirarlos, como flores que llevan mucho de arado, de siembra, de riego, mucho mimo…y también muchas inclemencias. Ahí están, dando acogida y recogiendo entre sus muros tantas sonrisas, alegrías y bienestar de nuestros hijos. Seguimos avanzando y queremos llegar a que la sociedad entera tome conciencia de estas personas y los integre totalmente en ella, no solo proporcionando medios, quitando obstáculos y barreras sino mirándolos con los ojos de la normalidad, conociéndolos, tratándolos y queriéndolos como se merecen.”

Tesoro y sagrarios vivos
Con estas palabras, en nombre de Aspaceba, agradecía a la parroquia Virgen de Guadalupe que abriera sus puertas y corazón a estas realidades. Sí, hoy el primer Domingo de Adviento, cuando comienza el tiempo de la esperanza y se nos llama a vivir en lo profundo, a mirar la realidad como Dios la mira, hemos comenzado con un deseo que es “estar atentos a la realidad, porque en ella está la salvación”. Creemos que hay mucha salvación en estos centros, no por sus edificios sino por la marea de vida que se mueve dentro de ellos, en los usuarios, los trabajadores, los padres… Ahí vemos claves de la verdadera vida y salvación, porque ellos tienen una mirada positiva y esperanzadora de la vida, allí donde parece que no se puede esperar nada luchan incansablemente esperando un pasito más, donde otros sólo ven límites ellos ven posibilidades, miran dejándose afectar y organizan su vida en sus familias para que ellos puedan dar pasos poniéndolos los primeros para que sean ellos los que marcan el ritmo, miran comunitariamente dejando de ser individuos para ser asociación, familia grande, y además creen que el mundo se puede transformar y hacerse más auténtico y original, que se pueden derribar barreras como dice el proyecto de la parroquia, mirando y midiendo a las personas no por lo que tienen, saben o pueden sino por lo que son, por la capacidad de amar y de ser amados. Por eso, Dolores, nos decía que muchas gracias por lo que hacíamos por ellos, pero no dejaba de darnos una enseñanza cuando nos decía que hoy al salir de la parroquia no sólo se iban a llevar unos dulces a casa, sino que ellos nos daban una gotita de aceite para la alcuza de la vida, porque ellos, los que llamamos discapacitados, son muy capaces de sacar lo mejor de cada uno de nosotros si le damos la oportunidad, así lo sienten sus padres y los que están cerca de ellos.

Resultado de imagen de discapacitados en parroquia guadalupeNuestra parroquia está orgullosa de ellos, porque sabemos que no solo tenemos el sagrario eucarístico en la capilla donde reservamos el pan consagrado de la eucaristía, el Cristo hecho pan, sino que tenemos también esos sagrarios vivientes en los que realmente está presente el Dios que se da a trozos en todos los que vemos pasear en nuestro entorno, en ese hervidero de vida y esperanza que son los centros de Apnaba y Aspaceba. Hoy hemos celebrado que la salvación también nos llega por ellos y que no podemos dejarla escapar, queremos estar atentos y recibir el tesoro que encierran en su debilidad para hacernos fuertes, queremos hacer lo que nos pedía esta madre: conocerlos, acercarnos, tratarlos, celebrar con ellos, quererlos con toda normalidad, darles el mejor sitio de nuestra comunidad porque ellos son más imagen de Dios que nadie, en su sencillez, naturalidad, pobreza, confianza… Hoy ha sido un comienzo de Adviento singular y original, hemos visto al Dios salvador de un modo especial en aquellos que viven desde el autismo y la parálisis cerebral y en los que los rodean con amor y dedicación. Gracias Dios mío por ayudarnos a abrir los ojos y estar más atentos.

 

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Un ejército de mujeres fuertes. (En el día contra la violencia de género)

Las religiosas en el mundo y en la Iglesia

De la violencia de género y la igualdad

Miles de mujeres y hombres salen a la calle contra la violencia machistaHace tiempo escribía algo que aparecía en la tribuna de este diario HOY sobre la igualdad de género como tema transversal tratado en las jornadas de formación de los jóvenes estudiantes católicos y los profesionales cristianos que les acompañaban en el paradisíaco paraje de la Garganta de Cuartos en Losar de la Vera. Allí confesaba yo mis reticencias al tema y me conversión a la importancia y relevancia de este tema en la formación de los jóvenes y, en mi caso, también de los adultos. Hoy día de concienciación del tema la violencia de género y la necesidad de combatirlo he vuelto a sentirme tocado de un modo especial.

María mujer de Dios, mujer de libertad

En la mañana mientras me aseaba escuchaba la radio, en este caso a Pepa Bueno que me ponía al día de la cuestión celebrada con testimonios directos y opiniones varias. Después enseguida recibía los watsap con las canciones reflexivas y motivadoras, como la de Bebe en su enlace de YouTube, “Malo”, y yo hice mi propia aportación en audio a mis conocidos dando gracias a Dios por todo lo que he recibido en mi vida de las mujeres, sin las cuales yo no sería lo que soy sin duda alguna. Y hasta alguna canción religiosa mariana en la que aparece la grandeza de la Virgen como mujer viva y transformadora: “Madre de los pobres, los humildes y sencillos, de los triste y los niños… tú la más pobre porque nada ambicionaste…toda tu riqueza fue tenerle solo a Él” y en ella a esa mujer que sabe del Dios que derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, que despide vacíos a los ricos y sacia de alimentos a los pobres…”. En ella veía representada a la humanidad en su perspectiva femenina y materna, en su lucha y su verdad, en su dignidad y la justicia que se le debe.

La mirada divina y su feminidad

Pero la verdadera vivencia la experimenté en el quehacer que hoy me tocaba desde mi ministerio. Mercedes, religiosa presidenta de la Confederación de religiosos de nuestra diócesis, me había pedido que si podía acompañar a los religiosos en el retiro con el que se preparan para este tiempo de Adviento que ya mismo vamos a comenzar los cristianos. El tema deseado tenía que ver con la esperanza en nuestro tiempo. Yo que siempre quiero estar dispuesto para los religiosos, porque creo que les debemos muchísimo, acepté y pensé en compartir con ellos un tema de la palabra de Dios que me parece iluminador y provocador de ánimo y de esperanza: “La mirada salvífica y esperanzadora de Dios sobre la humanidad”. Y allí estaba yo con mis apuntes y mi deseo de ser instrumento útil en esos hilvanes para que pudieran contemplar a Dios y la vida, en el tono de la esperanza histórico salvífica.

Cuarenta mujeres vírgenes, pobres y obedientes: madres, llenas de riquezas y libres

Allí estaban unas cuarenta mujeres –varones no había en este caso- dispuestas a pasar un día de silencio y de oración contemplativa que alimente su vida consagrada, en orden a profundizar en el conocimiento de Cristo para más amarle y seguirle, y renovar su fidelidad a Dios en su entrega consagrada a los hermanos. Y al comenzar la oración , se me vino al corazón, la imagen de todas ellas, una a una, porque yo les iba a hablar de la mirada divina y allí sentía y percibía yo, que eran sus miradas la que eran divinas, y que serían ellas las que a lo largo del día me iban a estar hablando de la mirada compasiva y fecunda de Dios. Allí estaban mujeres que organizan y llevan todo el peso del comedor de Martín Cansado y muchas cosas más, las que atienden ancianos cerca de Valdebotoa, las que se desviven en el cerro de Reyes con las mujeres del barrio en la promoción de la mujer y quieren pasar de la asistencia a la transformación viva y eficaz de las personas débiles y rotas, las que colaboran en el centro hermano acompañando fraternal y maternalmente a los adictos, las que atienden y cuidan enfermos a diario, las que acompañan a estudiantes en las residencias, las que organizan empresas de solidaridad y transformación de reciclaje, las que dan su vida por los que tienen problemas serios psicológicos como la esquizofrenia, las que han cuidado a enfermos del sida, las que van a la cárcel con los presos, las que avivan colegios con espíritu de humanismo cristiano, las que acompañan niños y jóvenes en las parroquias, las que visitan a ancianos que viven solos en sus casas, las que han pasado años y años en países pobres… las que cada día se levantan muy temprano y están todo el día maquinando como ser más para los demás, como darse mientras haya fuerza y se cuidan en su interior en su apertura al misterio de lo divino en Jesucristo para poder amar como él nos ama… y así seguía y continuaba en cada rostro, en cada conversación, en cada mirada, contemplando lo que yo balbuceaba e intentaba decir con hilvanes del libro del  génesis, palabras de los profetas, citas de los evangelios, claves de la cristología paulina… y hechos de vida que a flor de piel les podía iluminar lo que, día a día, ellas van luchando y conquistando en la realidad de un amor en el que se consumen y se gastan.

Madres sin límites, ricas en su pobreza… y libres

Muchas de ellas mayores, alguna ya bastante mayor y se confesaba de que su pecado era que ya no podía hacer todo lo que deseaba a favor de los más necesitados, que le estaba costando mucho aceptar su debilidad y ofrecerla, junto a los débiles de la historia. Allí no podía por menos de ver cómo se realizaban los verdaderos votos evangélicos de su vida consagrada: Vírgenes no para la esterilidad, sino para una maternidad sin límites, una fecundidad que cubre a los rotos y a los más inútiles a los ojos del mundo que son los preferidos de Dios; con un voto de pobreza que no les llevaba a la ruina sino a la verdadera riqueza, la de aquellos que se gastan enriqueciendo a los demás con su generosidad y que pueden alabar a Dios porque descubren que las riquezas de este mundo pasan a cuchilla por la polilla y la carcoma, pero la riqueza de la bondad de Dios en inmortal y nadie la puede quitar del corazón de los sencillos, por eso ellas viven con la paz mayor del mundo; y obedientes sin entregar la libertad, al revés llevándola al máximo, porque para ser libres las liberó Cristo, no tienen otro horizonte de obediencia que la surge del corazón del Padre Dios ante las necesidades de los hermanos, ahí está su horizonte, no buscan hacer lo que quieran, sino lo que los hermanos más necesitan. Por eso si tienen que habilitar un lugar para la ola del frío de este invierno se preparan y ya tienen sus hamacas y sus sacos de dormir comprados para todos los pobres de la calle, y están dispuestas a dormir con ellos, porque quieren formar una casa cálida con ellos, un lugar que lo sientan como familiar. Sienten que Dios les manda servir a los desheredados y en eso está su verdadera libertad, en hacer lo que el Padre les sugiere con su espíritu. Nos quieren ser perfectas pero se desviven por ser compasivas, y es que no hay otro camino de perfección que el amor compasivo.

Perdón por las violencias del descuido, la minusvaloración, a veces,  la desigualdad  o el no aprecio…

Por eso hoy, sentía deseos –aunque no lo he hecho explícitamente- de pedirles perdón por las veces que desde el ministerio sacerdotal -varones-  no las valoramos en su grandeza evangélica para la iglesia, por las veces que no son valoradas por los obispos, por los espacios en los que son especialistas y no se les tiene en cuenta para programar y decidir eclesialmente, porque a veces encuentran más apoyo en el mundo secular y hasta político para sus intenciones que en la propia institución eclesial, porque en nuestros planes diocesanos no contamos lo suficiente con su aportación a la hora de planificar y compartir responsabilidades, porque a veces en las comunidades parroquiales no se les reconoce el protagonismo de entrega que ejercen y el servicio que prestan… De alguna manera, violencias que tienen de trasfondo la cuestión del género, cadencias históricas, que al día de hoy estamos llamados a superar con rapidez por razones humanas, sociales, culturales y lo que es más urgente: razones evangélicas y eclesiales, porque hemos de obedecer a Dios antes que a los hombres y en este tema me da que estamos obedeciendo más a “nuestro ser varones” que a Dios, aunque lo revistamos hasta de teología. Bendigo a Dios porque hoy me ha mirado divinamente en este ejército de mujeres consagradas con una virginidad que las hace madres universales, con una pobreza que enriquece a muchísimos, y con una obediencia que está haciendo libre a muchas de las personas con las que se encuentran y a las que sirven especialmente en ámbitos de pobreza, debilidad y dolor.

Ah y gracias a todos los religiosos en España, y en la Iglesia, que han mantenido la llama encendida en momentos de oscuridad y desorientación, sufriendo en sus propias carnes la tentación de la huida, pero permaneciendo en la búsquedas de la fidelidad a Dios y a los hombres con el deseo de caminos nuevos y verdaderos.

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I Jornada mundial de los pobres: “No amemos de palabra…”

Ser y no temer: Todos somos pobres entre los pobresResultado de imagen de I jornada mundial de los pobres

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Me piden que escriba lo que hemos contemplado a la luz del Evangelio en la Eucaristía de hoy. Lo que he dicho hoy en la homilía, aunque la he pensado más para mí que para nadie.

Una jornada mundial de la Iglesia ante los pobres

Un Domingo  más en torno a la Palabra de Dios en nuestra parroquia, en la misa dominical. En el contexto de los últimos domingos del tiempo ordinario, que nos darán paso al nuevo año litúrgico con el adviento, nos presentan evangelios de carácter escatológico, aquellos que nos hablan del futuro divino al que estamos llamados por el amor de Dios, son evangelios que nos hablan del juicio definitivo, el juicio del amor, que nos ilumina a la luz de las obras de la generosidad: “Porque estuve enfermo, hambriento, sediento, enfermo, encarcelado¦ y me reconociste, te acercaste y me ayudaste.

En este contexto litúrgico, el Papa Francisco ha invitado a toda la Iglesia a que miremos a los más pobres de la tierra, que toda la Iglesia fijemos nuestra mirada compasiva en los pobres, hoy es la primera jornada mundial de los pobres, que se institucionaliza para años sucesivos.

No nos pide una colecta, sino una mirada compasiva, no se trata de dar sino de ponernos delante de ellos y poder contemplar la riqueza divina que nos puede llegar a través de ellos. Porque esa es la clave cristológica fundamental desde la que vivimos: “Cristo, siendo rico, se hizo pobre para enriquecernos con su pobreza”. La pobreza nos enriquece si nos abrimos a ella con el corazón de Dios y somos capaces de abrirnos a la realidad de Dios que se nos ofrece como salvación en ella, en aquellos mismos que olvidamos y rechazamos por su pobreza.

No esconder, no huir… el talento

Se nos pide que los miremos a las personas en la mayor pobreza, en su verdadero valor, que es el mismo que el nuestro. Hoy cuando escuchamos la parábola de los talentos se nos invita  a entrar en el corazón de la misma, que no es tanto de una responsabilidad moral, sino de un aviso profundo: “Tuve miedo y fui a esconderlo”. Hay un miedo, que nos ciega, nos esconde, nos lleva a huir, y entonces nos hacemos incapaces del verdadero gozo, de la verdadera vida, del verdadero banquete y la auténtica riqueza.

Los talentos no son las capacidades de tener, saber o poder, sino algo más profundo y verdadero: es la vida, el verdadero regalo divino, somos “imagen de Dios”. Lo somos en África o en Europa, siendo hombre o mujer, listo o torpe, rico o pobre, exitoso o desgraciado. Ahí está  nuestro verdadero valor, nuestra autenticidad más original. Ahí reconocemos que somos imagen en la debilidad, como el Señor, “envueltos en pañales y acostados en un pesebre”, y  que lo somos en el resucitado, porque cuando éramos pecadores y limitados, el dio su vida por nosotros, y la dio por todos, por el santo y el por el más desestructurado de la historia, dándonos valor por su verdadero amor entregado.

El Papa nos invita a dar tres pasos muy sencillos en este dí­a de los pobres del mundo:

  • Reconocerlos, ponerles nombres. Muchas veces nos rodean, les damos limosnas, pero es necesario mirarlos a fondo, y dejar que Dios nos ayude a reconocernos desde ellos mismos. Nos da miedo mirarlos y reconocerlos, porque tememos nuestra propia pobreza, cuando los miramos desde el silencio y desde la interioridad fecunda y contemplativa nos damos cuenta de que todos nosotros si nos ponemos a la intemperie, sin seguridades exteriores,  somos tan pobres y desgraciados como ellos. Las seguridades con las que vivimos no dejan de ser vendas de nuestra propia debilidad y pobreza. Todos somos criaturas y abandonados a nosotros mismos, sin los demás y nuestra suerte, nos quedamos en pañales y en el pesebre. Por eso el Señor en los pobres nos invita a conocernos profundamente, a reconocernos débiles como los más pobres, y a vivir agradecidos, enormemente agradecidos. Sólo en nuestra debilidad y pobreza Dios se hará fuete y encontraremos la verdadera seguridad, no la que conquistamos nosotros o nos dan los demás, sino la que fundamenta nuestro Dios, sólo El es nuestro escudo y nuestra fuerza, y lo es de  todos, porque todos somos imagen de El en nuestra pobreza y debilidad. No somos menos pobres que los pobres, por eso somos hermanos también en la pobreza. Así lo decía el propio Papa a los encarcelados: “yo no soy mejor que vosotros… yo en vuestro contexto e historia posiblemente también estaría en la cárcel”.

 

  • Acercarnos: hacernos prójimos. No des limosna si no es desde la cercanía, no se trata de algo económico, sino de encarnación como el Señor que se despojó de su rango, sus poderes y seguridades,  para hacerse uno de tantos, llegando incluso a la mayor pobreza de morir en la cruz como un esclavo. Acercarnos es hablar, conocer, hacer amistad, poner nombre, saludar, echar un rato, informarse, contarle nuestra vida y nuestras cosas, escuchar las suyas.  Salir del anonimato ante ellos y dejar que ellos, si quieren, salgan del suyo ante nosotros. En nuestro barrio, nuestra parroquia, en la región, en el mundo, conectar y compartir vida. Hacer que nuestra comunidad parroquial sea habitable para ellos, que esté abierta, tengan su lugar como uno más, y puedan celebrar la vida y su Dios con nosotros, que tenemos la misma vida y el mismo Dios. Que pasen de la fría puerta a la mesa caliente del pan y el vino.

 

  • Compartir: que no es darles, es sentarnos en la misma mesa, hacer el mismo camino, divertirnos juntos, pasear, reí­r, llorar,  pasar fiestas entrañables juntos, invitarlos a nuestros acontecimientos, “porque si invitamos solo a los que pueden pagarnos invitándonos ellos, eso también lo hacen los paganos, a nosotros se nos invita a ser imagen de Dios que invita a los pobres que están en los cruces de los caminos, a los que no pueden pagarle, es decir, a todos nosotros.

 

  • El Evangelio de Hoy, como los pobres actuales, no nos exigen nada, al revés quieren darnos algo que nadie nos lo puede dar. nadie más que Dios, y eso es  vencer al miedo que impide que entremos en el verdadero gozo del Señor. El miedo a salir de nuestra indiferencia indolora, el miedo a reconocernos por reconocer a los otros en sus pobrezas, el miedo a ser buenos y generosos como muchas veces deseamos en lo más profundo de nuestro corazón, pero que lo acallamos por un temor tonto asentado en el deseo de una seguridad falsa. Yo me doy cuenta que tengo miedo, yo que predico sé que podí­a nombrar y nombrarme más ante los pobres, que podrí­a acercarme muchí­simo más a los que  menos tienen, y que siento el deseo de ser más generoso y compartir mucha más vida pero me quedo en la comodidad de una seguridad que me empequeñece y me empobrece con la claves de un mundo injusto e insolidario.

 

  • Nuestro Dios, que es el Dios de los pobres  -de todos los hombres que son criaturas y dependientes, o sea, todos- quiere hacernos ricos en los más pobres de la tierra, y para eso está dispuesto a hacernos libres, a liberarnos de los miedos que nos impiden se auténticos y originales como lo es Él. Desea romper con todo lo que nos impide ser verdaderas imágenes de Dios y ver la imagen verdadera de Dios en el corazón de los más pobres de la tierra,  a esa imagen que desea abrazarnos para enriquecernos con la riqueza que nadie nunca nos podrá quitar y que nos abre las puertas del Banquete Eterno.

 

  • Comamos juntos en la mesa del pan universal , pidamos a Dios Padre el pan Nuestro de cada día, pero sobre todo pidamos que nos quite el miedo que nos quita su verdadera presencia en nuestro corazón y nos impide su amor más auténtico y original, líbranos de este mal que nos ciega para no ver a los más pobres, no acercarnos y no saber compartir con ellos. Haznos verdaderos prójimos de los últimos con la fuerza de tu Espíritu.

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Del sepulcro y la vida -Desde la riada en Badajoz-

Palabras pronunciadas en la Eucaristía que se ofreció por los fallecidos en la riada en la Parroquia de Jesús Obrero de Badajoz, en el Cerro de Reyes, presidida por  Francisco Maya, vicario episcopal de la ciudad. Considero que merece la pena reflexionar a partir de ella.

Del sepulcro surgió la vida…

(A los 20 años de la riada)

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Aquella noche aciaga

Hace 20 años vivimos una noche infernal, caótica y cruel; noche de muerte y destrucción causada por una lluvia torrencial, que convirtiéndose en un río desbordado, arrasaba por doquier, matando a 24 personas y una desaparecida; y dejando que este barrio del Cerro y parte de la barriada de San Roque y los pueblos de Valverde de Leganés y de Balboa experimentarán el dolor de casas destruidas y de enseres totalmente perdidos. Aquella noche, unida a las semanas siguientes, fueron días de desconcierto, de rabia, de preguntas incesantes, culminando siempre en aquél grito de Jesús: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?”. Sentimos la impotencia ante una naturaleza que inesperadamente rugía con fuerza, y caprichosamente destruía en unas horas lo que había requerido años de esfuerzo y de trabajo. En nuestro corazón resonaban las palabras del libro de las Lamentaciones: “Me han arrancado la paz, y no me acuerdo de la dicha… Estoy sin fuerza y abatido”.  Así eran como se encontraban cientos de familias experimentando la finitud del ser humano y el misterio de una naturaleza incontrolable.

Dolor de la naturaleza           

Se escribieron ríos de tinta tratando de dar explicaciones y razones de por qué había sucedido aquella catástrofe. Habrá algunas razones, no lo dudo, pero cuando la naturaleza campea libremente por dondequiera difícilmente puede ser encauzada y contenida. Esta realidad nos pone de relieve hasta qué punto el hombre no es un ser todopoderoso, capaz de controlar todo cuanto sucede en el universo. Ahora bien, los cambios climáticos tienen también causas producidas por el ser humano como dice el Papa Francisco en la encíclica Laudato si”. “Nunca hemos maltratado y lastimado nuestra casa común como en los últimos siglos. Pero estamos llamados a ser los instrumentos del Padre Dios para que nuestro planeta sea lo que Él soñó al crearlo y responda a su proyecto de paz, belleza y plenitud” (LS 53).

Brotó la vida y la armonía de la solidaridad       

Resultado de imagen de riada en badajozY cuando el caos y la muerte aparecían como vencedores, surgió la vida: la solidaridad brotó como un río caudaloso para poder consolar, sanar y acompañar a todas las familias afectadas. Los hombres y mujeres de Badajoz y otros pueblos se convirtieron en voluntarios anónimos limpiando el barro de las casas y de las calles, ayudando en el reparto de alimentos y enseres y haciendo de samaritanos poniendo el bálsamo del dolor compartido, de la escucha y del consuelo a tantas familias destrozadas y desorientadas. Los de Protección Civil y los bomberos trabajaron hasta la extenuación; los militares salieron de sus cuarteles para ejercer su labor humanitaria, y se hicieron presentes tanto para quitar barro como para aportar cuanto hiciera necesario. Los políticos de las distintas instituciones del Estado como de la Región y de la ciudad de Badajoz se coordinaron y actuaron con gran eficacia, olvidando las diferencias políticas. Toda la ciudad se sintió solidaria con el Cerro de Reyes. Y desde toda España llegó una riada de solidaridad propiciada por particulares, instituciones, asociaciones, comercios, empresas, equipos de futbol, etc.

Signos de resurrección en medio de la tragedia      

Si la muerte inesperada destruyó sueños y proyectos, y nos había metido en el sepulcro, la vida del Resucitado se hacía ahora presente a través de la riada de la solidaridad, que corría repleta de fraternidad y unidad con todos los afectados. En Cáritas, como en otras instituciones, nos sentimos desbordados por tanta generosidad. Había que organizar y hacer que todo lo que se recibió llegará con celeridad a los afectados, pero no irracionalmente. Todos ponían su grano de arena, para que la esperanza brotara y renaciera desde el amor hecho solidaridad.

Las instituciones estatales, autonómicas y locales estuvieron a la altura que se les pedía. Se consiguió realojar y dar cobertura a los que se habían quedado sin hogar. Y también se consiguió el reto, a corto y largo plazo, de rehacer y planificar un nuevo barrio. Hay que agradecer la voluntad política, para poder llevar a cabo las inversiones económicas que se necesitaban. Lo que parecía imposible conseguir en tan poco tiempo se logró. Tanto la administración estatal, gobernada por el PP, como la autonómica, gobernada por el PSE, y la local, gobernada por el PP, a través del dialogo y el esfuerzo común planificaron un nuevo barrio y lo construyeron en un tiempo récord.

Lección de vida y política auténtica

Del sepulcro, en donde habitaba la muerte, surgió la vida del Resucitado, que se hacía realidad a través del diálogo, la colaboración, el entendimiento y la búsqueda de soluciones eficaces para los más pobres. La auténtica compasión, hecha solidaridad y justicia efectiva, ponían de manifiesto que no hay mejor medicina para el ser humano que el amor solidario, que nos hermana y nos hace compartir juntos los sufrimientos y las alegrías de los otros.

Samaritanos para siempre?

Todos fuimos samaritanos en la apuesta decidida por liberar a las familias de tanto sufrimiento, aunque fueron ellos los que sufrieron en sus carnes el miedo, la angustia y el desconsuelo al padecer el horror de una noche que siempre quedará marcada en sus mentes y corazones, y, sobre todo, el dolor ante la pérdida de sus seres queridos.  Pero permitidme que haga referencia a dos personas, que creo debemos recordar: a Don Santiago Moreno, párroco en aquel momento de esta barriada, que sufrió y lloró con su gente, quedando marcado para siempre por la experiencia vivida, y a D. Manuel Malagón, que llevaba poco tiempo como sacerdote en este barrio, y metido en la calle, entre la gente, se dió por completo. Y sin querer quitar protagonismos a autoridades civiles, quiero recordar aquella homilía de D. Antonio Montero, Arzobispo de Mérida-Badajoz, que en la celebración de los fallecidos por la riada en la Granadilla, marcaba pauta de cómo actuar.

Resultado de imagen de riada en badajozHermanos, aún queda mucho por hacer, la vida que brotó de aquella solidaridad debe permanecer en este barrio y en toda la ciudad. Aún hay mucho sufrimiento, mucha gente sufre por la falta de trabajo, y se encuentran en la pobreza y la exclusión. Debemos de nuevo unirnos todos para afrontar los grandes retos de nuestra ciudad. No se trata de echarnos las culpas unos a otros, sino de sentarnos, dialogar y buscar soluciones eficaces para luchar contra la pobreza en las barriadas de Badajoz. Éste quiere ser el empeño de nuestra Iglesia, y por eso desde Cáritas diocesana se quiere planificar un programa de lucha contra la pobreza para las barriadas más pobres de la ciudad. Ojalá que el espíritu que marcó el quehacer en la lucha contra los efectos de la riada sea el que prevalezca en estos momentos.

Francisco Maya Maya. Vicario Episcopal de la Ciudad de Badajoz.

(Homilía pronunciada en el 20 aniversario de la Riada)

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Jesús, o nada (Poema de Benjamín desde el asilo de Badajoz)

El asilo y sus monjas

residenciaEn estos días de Julio sustituyo al capellán del Asilo de Badajoz, la residencia de la Soledad. Allí celebro la Eucaristía por la mañana a la hora de tercia, cuando el sol ya ilumina todas sus vidrieras y la capilla se convierte en un centro de luz y de vida en medio de todas esas personas mayores, acompañadas por ese ejército de religiosas de los Desamparados, que los amparan como a sus propios padres, haciendo de la vejez el lugar de la familiaridad y del cuidado extremo, porque en ellos  ven el rostro del Cristo que las ama y que les ha llamado para darles el ciento por uno y la vida eterna.  Así rezaba el Evangelio que hemos proclamado esta mañana, día de san Benito, patrono de Europa: ” A los que dejen padre, madre, hermanos o hermanas… recibirán el ciento por uno … y la vida Eterna”.  Y el evangelio se hace verdad cuando son ellas las que entonan cánticos, tras haber dejado el delantal a la entrada con prisas, para dirigirse a su Dios y alabarlo rodeadas de todos estos mayores que son cientos, ahí ven ellas a sus padres y madres. Y en ellas, ven ellos, a sus hijos queridos. El evangelio apuesta por la radicalidad de aquellos que quieran arriesgar al máximo y brinda una posibilidad de felicidad que nadie ni nada podrá arrancar de los que se adentran por esa puerta estrecha y se fían del Padre Dios en la persona de Jesús. Cuando les distribuyo la sagrada comunión a las hermanas, contemplo la fusión del Cristo pan troceado con sus vidas entregadas desde la punta del alba hasta entrada la noche a favor de los que ultiman sus vidas, haciendo que le saquen alegría y paz a lo roto y destrozado de sus cuerpos y de sus almas. Ellas han optado por el todo y para ello se han atrevido a quedarse sin nada.  Como el apóstol Pablo cuando afirmaba que todo lo estimaba pérdida y basura  en su vida comparado con el conocimiento de Cristo y de su amor.

El poema de Benjamín Serrano

benjaminEsta misma apuesta y descubrimiento del absoluto se da también por parte de los ancianos que habitan en la casa y ellos lo expresan a su manera. El otro día, al terminar la Eucaristía, se acercó a la sacristía,  Benjamín, ya nonagenario, que le gusta escribir y expresar en poemas todo lo que va viviendo y descubriendo en su existencia. Siempre que voy comparte sus creaciones conmigo, me alegra ver de qué escribe  un anciano en su corazón… cosas muy sencillas y vivas: el sagrario, el nieto, un gorrión, la cruz del vivir, la virgen de la Soledad…y lo fundamental: la vida. poemaEn este poema expresa, tras el camino recorrido en su vida, algo fundamental al manifestar dónde está el fundamento de vivir y su esperanza. Me recuerda al texto de Pablo antes citado y a la misma vida de las hermanas que lo cuidan y lo  protegen en su ancianidad. Me dice que su vida está ultimada y que aquí está para la voluntad del Señor, que no teme su partida, que vive en paz y con gozo, por todo lo vivido y todo lo amado, por los signos de cercanía de su Dios y todos los que le han rodeado en su vida. Recuerda con gozo a su esposa que ya partió, disfruta de familia, y se encuentra con el gozo de su Dios que le habita y que musita también en su corazón:  “Te seguiré dando el ciento por uno…y la vida eterna”.  Por eso lo espera con confianza y sabedor de que está en la verdad,  como proclama en su poema que transcribo y que hoy se ha alegrado mucho al ver que está publicado en cartas al director del HOY:

sagrarioJesús, o nada

Son noventa años pisando basura,

esperando encontrar algo divino,

de acá para allá, buscando el camino,

que me ilumina la noche oscura.

 

Siempre quise tener mi alma segura,

y en este “quehacer” bebí de tu vino,

quien iba a pensar que trago tan fino,

fuera el espejo de tu hermosura.

 

Fue la locura de mi más grande Amor,

la cara y la cruz del todo o la nada,

El saberse pleno de felicidad.

 

En tu cariño rebosas el fervor

de un alma que te espera enamorada,

y sabedora de que está en la verdad.

Benjamín Serrano –desde el asilo de Badajoz-

 

 

 

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Enlázate por la justicia

Si quieres, ven con nosotros, enlázate y caminaremos juntos.

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SI CUIDAS EL PLANETA, COMBATES LA POBREZA… VEN HERMANO…
Una red para tomar conciencia y actuar cuidando el planeta y combatiendo la pobreza y eso a la vez, hay un modo de relacionarse que genera vida, podemos decrecer para crecer juntos, y sin duda seremos más felices, es el momento de avanzar juntos, de enlazarnos… y lo hacemos desde dentro, por eso comenzamos con esta vigilia de oración. Pondremos el alma a tono con la creación, con el don de la naturaleza y la vida, contemplando la generosidad del don que recibimos cada día y que se convierte en tarea de amor y cuidado para todos… te esperamos  hermano de la vida, del mundo, de la naturaleza, de la humanidad…vamos a dejarnos hacer por lo bueno que se nos da todos los días. Tenemos un gran desafío

Nos proponemos profundizar y vivir con unos principios básicos:

Los diez principios

1. Apoyarás la causa de los pobres (septiembre-octubre 2016)

2. Redescubrirás el valor de la simplicidad en tu propia vida (noviembre-diciembre 2016)

3. Valorarás la importancia de tus comportamientos cotidianos (enero-febrero 2017)

4. Apreciarás la diversidad de nuestro mundo (marzo-abril 2017)

5. Animarás una conversión personal, eclesial y comunitaria (mayo-junio 2017)

6. Impulsarás las decisiones necesarias, aunque sean costosas (julio-agosto 2017)

7. No supeditarás tu acción a los intereses económicos (septiembre-octubre. 2017)

8. Bucearás en tu propia tradición espiritual (noviembre-diciembre 2018)

9. Asumirás los consensos científicos (enero-febrero 2018)

10. Superarás el paradigma tecnocrático (marzo-abril 2018)

La ideología de fondo que nos mueve nace de la preocupación actual  por la naturaleza y la humanidad, inspirados en las claves que nacen de la encíclica “Laudato, si”  optamos por un “decálogo  verde ” que puedes contemplar aquí:

http:Enlazare por la justicia//

Más reflexión puedes encontrarla aquí: Decálogo verde en razón y fe

 

 

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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.