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Categoría: Crisis y dolor
Loncha, Dios y el síndrome de Rett

Un rostro con luz

mano1Estoy convencido de que Dios nos tiene preparado cada día un trozo de pan resucitado que nos llega en clave de misterio, y que la mayoría de las veces se acerca como el Señor a los de Emaús de un modo anónimo, casi desconocido, y en las señales curadas de los clavos de las manos y la lanzada del costado. Así me ocurrió ayer, otra vez sorprendido por la gloria del resucitado que llegó en la alegría del crucificado que en el amor encuentra la luz, y se iluminó en el rostro de Loncha. Aunque ya sabía de tu existencia y algo me habían contado, no es lo mismo que cuando uno se encuentra cara a cara y tiene la posibilidad de acariciarte y tocarte.

Una generación con espíritu

Habíamos quedado después de la misa de la tarde, tu madre Teresa y la amiga Trini con el objetivo de diseñar la liturgia celebrativa del encuentro de los alumnos que hicieron el bachiller y COU en los maristas hace cuarenta años. Se han visto en más de una ocasión y viven entre ellos algo muy interesante, hay un espíritu que permanece y que los convoca más allá de la necesidad de relaciones que todos tenemos y que ellos las tienen colmadas, familiar y profesionalmente. Se encuentran para celebrar el memorial de lo vivido, del fundamento del sentido de la vida, aquel conocerse gratuito que los unió en la diferencias de origen, que los cualificó para poder acceder a la universidad y cualificarse profesionalmente, llegar a quererse e incluso unirse en la fundación de familias, y los envió al mundo a seguir construyendo la realidad de lo humano y lo social. Allí diseñamos una estructura vital y participativa para que la eucaristía pueda ser sacramento de la vida celebrada y fundamento de lo que queremos seguir siendo y viviendo. Hablamos de que lo fundamental de la vida está más allá de lo conseguido por nuestras fuerzas, más bien en la capacidad de saber vivir fecunda y esperanzadamente lo que nos va llegando, muchas veces más allá de lo proyectado, incluso en contra de lo esperado. Así en teoría muy bien, pero y la realidad

Comulgar con los límites, lo divino del dolor

mano2La realidad vino después, era hora de poder tomar algo juntos y se unieron Jesús y Matías, los esposos de la liturgas. Y buscamos un sitio que fuera propicio y cercano para que se incorporara también Loncha. Loncha es la querida hija de Matías y Teresa, tiene quince años. Nació preciosa y viva, andarina, nadadora, risueña, incluso competidora, le dio un bocado a Benito… pero llegó la progresiva paralización sin explicación, hasta que fue diagnosticada con ese nombre , que significa mucho pero explica muy poco, el síndrome de Rett. Con él llegaron los límites y la postración. Ahora había que comulgar con la cruz que rompía el camino de una vida normalizada y segura, ahora comenzaba lo mistérico multiplicado, el no saber, el tener que aceptar, el luchar, el acompañar, el dolor, el silencio, la incapacidad. Dos realidades muy distintas, la hija Teresa fuente de preocupaciones para que en su normalidad se abra a la vida y construya su persona, ya estudiante de Farmacia en Sevilla, y Loncha alguien de quien ocuparse y de la que se reciben muchas satisfacciones en las cuestiones más sencillas y diarias de la vida: una mirada, la intención de una sonrisa, el gesto de cabeza, la palabra sospechada, el dolor atendido, la caricia recibida y no exigida nunca, el abrazo gratuito, la permanente espera sin más… Todo un mundo lleno de vida, que no todos pueden ver.

Abrir los ojos para ver más allá, la visión de Dios

mano3Ahí está el milagro, no todos los pueden ver. Teresa y Matías ven lo que no todos pueden ver. A su lado se ha puesto Jesús de Nazaret, de un modo anónimo, muchas veces en personas del entorno, en otras niñas con la misma enfermedad y sus familias asociadas, y sobre todo en la persona y en el cuerpo de Loncha. Ahí se les ha revelado el mayor Dios de la historia, el poderoso que se da en la debilidad, y ahora, aun en medio del dolor y las crisis, es el mayor tesoro de sus vidas, de su matrimonio, al que abrazan de un modo único porque única es ella como Dios, es divina, ilimitada en su límites. Una joya, una corona que ellos llevan con orgullo allá donde quiera que vayan. Han sido elegidos y lo viven como un camino de realización humana, han elegido la mejor parte y ahora ya nadie se lo puede quitar. Ven el mundo y la vida con un sentimiento mistérico y glorioso, tienen una sensibilidad, que sin Loncha nunca hubieran tenido, se lo deben a ella. Son las personas que son, son mejores, porque ella los ha hecho buenos. Les gustaría ser limpios, sencillos, auténticos, entregados, confiados, pobres, acogedores… como es ella, como es su corazón, su mirada, su gemido, su guiño, sus gestos pequeños de avance casi incalculables por pequeños y grandiosos a la vez. O sea, un modo de recibir el misterio y la cruz, que reciben gloria los que la abrazan.

Dios, Loncha y el abrazo de  sus padres

logo-rettAyer vi a Teresa y Matías abrazar a Loncha, como sólo Dios y María supieron abrazar a Cristo crucificado para resucitarle. Ayer el crucificado resucitado estaba en el rostro de Loncha que me pareció maravilloso y en el amor de sus padres que me pareció mistérico. Ellos sufren porque hay gente que no saben ver a Dios en su hija, aunque hay muchos que colaboran con ellos, especialmente profesionales , como en el colegio de la Luz y otras asociaciones. Yo ayer daba gracias al Padre porque ha enseñado estas cosas a los sencillos de corazón, y hay mucha gente que descubren su sentir y su amor en el dolor y la limitación, como estos padres en su hija con el síndrome de Rett. Yo quiero ser como en ellos ante la vida.

 

 

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Ante el olvido…Hijo y madre, únicos

Quiero ser tu memoria amada

No hay texto alternativo automático disponible.En estos días he estado con algún familiar que dentro de su olvido se abrazaba a mí como memoria suya, es una experiencia radical de encuentro con el yo, del sentimiento de búsqueda de la identidad, de un peregrinaje sin vuelta que se hace doloroso y sufriente, tanto para el que olvida como para el que acompaña al olvidado. En nuestra parroquia, situada frente al Centro de día Guadalupe, de la asociación AFAEX, estamos trabajando con los niños la reflexión sobre los mayores cuando les llega la debilidad y la enfermedad del olvido. En el centro hay historias de vida y de dolor, así como de cuidado y ternura. Es el lugar de  entrañas de lo humano y es bueno saber contemplar aquello que nos humaniza y dignifica en situaciones que son de dolor y de limitación, el trato lleno de ternura y de amor, el que nos lleva a ser la “memoria viva y amada” de los que parecen perdidos. Y destaco un ejemplo de vida  cada día en el anonimato, un hijo único que  hace a su madre única, cuando ya va de caída en su vida:

Mujer ahí tienes a tu hijo, Hijo ahí tienes a tu madre

La vida no ha sido fácil, y no porque te haya faltado nada externo. Hijo único de buenos padres con solvencia económica en el mundo de lo rural, buena preparación universitaria, buen investigador y docente. Después murió tu padre y quedó tu madre viuda con el hijo único tú. Para ella tú eres todo, y está bien estando cerca de ti. Tú, tras tus avatares familiares van construyendo y reconstruyendo, y ahora comienzas a observar que esa madre ya va entrando con sus muchos años en su demencia senil, ahora toca  servirla de otra manera, dedicarte a ella con mucho más corazón y más dedicación. Ahora ella es la que necesita casi todo, la relación se va haciendo más difícil, laboriosa, tediosa, repetitiva, pero ahora es cuando más te necesita y tú quieres hacerlo como el mejor hijo del mundo, tu quieres que no sufra, que se sienta querida, acompañada, quizá sufras porque te  da miedo si vas  a saber hacerlo lo bien y  ser tan cariñoso como tú quisieras. Ahora ahí está  la cruz, la de este momento, y ahora ahí está el Cristo vivo, el resucitado que necesita bastón, memoria… y hasta un centro de día para seguir viviendo y existiendo.

Pero también ahí hay fuerza para ti y para todos nosotros. La fuerza de la cruz, ella no pide más, lo acepta y lo vive si tú lo ves bien, porque en ti está toda su confianza y toda su fuerza. Tú cuentas con una asociación de vida y gracia, ante el alzheimer, el centro de Guadalupe, está en nuestra misma puerta, ella  lo mismo entra por la puerta de la Iglesia sagrada, que entra a la sala sagrada de ese centro de día, donde el crucificado es fuerza y gracia de Dios, en las familias que se asocian, en los profesionales que los atienden. Cuánta fuerza derrochada en esa asociación Afaex y en otras muchas para  atender a los mayores en sus debilidades  y en sus demencias, para ser fuerza y memoria y nunca se sientan olvidados o no queridos. Tú, querido amigo, te conviertes en testimonio y fuerza para nosotros, porque eres hijo único, pero estás logrando que en su vejez tu madre se sienta madre única en el mundo, por tu fidelidad y tu acompañamiento.

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Cuando un padre coge una linde…

( A la luz de J.M. Fernández Chavero)

Hoy he visto la noticia en el periódico hoy y me he alegrado.  Una vez más otro signo de resurrección, la fuerza de la cruz  sigue actuando para llevar vida donde hace falta. El camino de la salvación está abierto y pasa por la vida y lo diario, por la lucha y el compromiso por lo justo y lo digno.

Coger la linde

En el argot popular se decía para hablar del tesón y la constancia sin fin aquello de que “cuando un tonto coge una linde, la linde se acaba pero el tonto sigue”.  Pues hoy al ver la noticia de que junto a José María Fernández Chavero, estaban representantes de partidos políticos extremeños, para presentar a nivel nacional un propuesta de atención de formación profesional para niños y jóvenes con “otras” capacidades, pensaba yo en mi interior que “cuando un padre coge una camino ese camino no acaba hasta que llega a su meta”. Y lo relacionaba con una reflexión que con motivo del Viernes Santo, hacía sobre la “fuerza de la Cruz”, cómo había gente que ante la cruz, la dificultad, la injusticia, la desigualdad… se arman de valor y se ponen a favor del débil, luchan como jabatos para que se haga justicia y se les rodee de dignidad y gracia humana a aquellos que  más la necesitan y merecen. En esos hechos los cristianos vemos la fuerza y el poder de la resurrección que nos viene por la cruz. Miraba yo distintas estampas vitales de nuestra comunidad parroquial, y una de ellas eran todos los centros que nos rodean espacialmente y que son Aspaceba, Apnaba, Aprosuba… Asociaciones de padres y familiares, junto a otros, que no descansan, que han pillado el camino de lo digno y lo justo y marchan con sus seres queridos, como verdaderas joyas, dando testimonio fundamental en la sociedad del verdadero valor de lo humano y de lo bueno.

Celebrando el memorial de la pasión de nuestro Señor Jesucristo

En la liturgia del triduo pascual, pasión, muerte y resurrección de Cristo, nosotros no hacemos un recuerdo, no, hacemos un memorial. ¿Cuál es la diferencia? Pues que no miramos atrás, más bien hacemos lo contrario, traemos aquel acontecimiento al presente para celebrarlo desde la vida que traemos entre manos, esta vida que nos asegura que aquel acontecimiento es real, está presente, sigue dándose y siendo fecundo entre nosotros.  Que lo que ocurrió  en aquel calvario y en aquella resurrección hoy sigue vivo entre nosotros. Separamos el misterio en momentos: Cena del Señor, adoración de la cruz, vigilia pascual, pero todo está unido por el mismo espíritu: El crucificado ha resucitado y vive para siempre. Sabemos que el crucificado está presente y abrazado, con el espíritu de  la gracia, a todos los crucificados de la historia, a los de hoy, aquello de que lo que hagáis a uno de estos  los dolientes y sufrientes de la historia a mí me lo hacéis porque yo estaré vivo en ellos, hoy se cumple con una fuerza extraordinaria. Y del mismo modo, aquello de cuando sea elevado y me miréis os curaréis y os salvaréis también se está realizando hoy. ¿ Cómo es eso de que hoy en los crucificados está el Dios vivo, identificándose, compadeciendo y liberando con su fuerza… cómo es eso de que una cruz puede dar fuerza a alguien?  En esta tarde el Cristo Vivo, el que estuvo crucificado nos invita a mirar nuestra propia comunidad, para que creamos no por lo que otros nos han dicho sino porque nosotros mismos lo estamos viendo. Hoy miramos a nuestra comunidad desde la cruz y la vemos viva, cristificada y le damos gracias a Dios, como locos, porque en la cruz nos está salvando y dando una fuerza misteriosa e increíble.

Señor, en la cruz, oíste al compañero : Acuérdate de mí cuando estés en el paraíso

Está a su lado, tocado también de dolor, no sabemos si culpable o no, seguramente la vida… o la naturaleza,  o sabe Dios qué. Pero cruz junto a la cruz… y nosotros en nuestra parroquia lo sabemos y lo vemos: por un lado la cárcel, el centro hermano. Pero por otro lado todo un entorno que nos pasea y nos procesiona diariamente: aspaceba, apnaba etc…  Nos contemplan y nos miran, y nos piden poder estar dentro, en comunión, en derecho, dignidad….los parados….cruz, cruz….Presencia real de Cristo que dan sentido a la Eucaristía y al sagrario, ante los que debemos silenciarnos como Jesús, para oír su grito y poder responderles hoy estaréis con nosotros, en nuestra mesa, en nuestra casa, en nuestro dinero, en nuestro parque, en nuestra fiesta… En su rostro, sus heridas, esta el poder de Dios, la fuerza de nuestro salvador.

El obispo en la visita se sorprendió, por el dolor, pero sobre todo por la fuerza y la riada humana de amor , de lucha, de esfuerzo , de respuesta, a favor de ellos, por todos los que los aman. Se maravilló de la fuerza de la cruz, cuando oyó oír a un padre de un niño parálitico cerebral que comunicaba aparentemente muy poco, solo con gemidos de alegría o tristeza, “ES LA ALEGRÍA DE MI CASA”,   la cruz era la alegría, el paraíso de su casa ¿ES verdad o no es verdad que la fuerza es de la cruz?  Hay personas que miran con el corazón, que tienen la mirada de la resurrección y esos han de ser nuestros modelos de lo humano. Ese es el camino, ojalá los “tontos” de la humanidad -que no somos pocos- sepamos coger, como estos ciudadanos de la vida,  la linde y llegar hasta el final.

 

 

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Señal de resurrección y cruz (A pie de hospital)

¿Dónde está el resucitado? ¿Puede estar en el crucificado y sus señales…?
Hoy es mi amigo y hermano Roberto, profesional de Bilbao, el que a pie de hospital, en ese oficio de acompañar, me habla de un encuentro más donde se revela un momento de gracia y de luz en medio de la oscuridad… desde ahí oro al Padre:
“En la mayor parte de ocasiones el acompañar a una persona pasa por momentos sencillos, por ponerse uno a tiro, ir sin prisa y sin guion. Para mí acompañar es atender a la cotidianidad de la persona que tengo aquí y ahora delante de mí, y a su vivencia de esas variables concretas que están en ese momento preciso re-configurando su vida. Acompañar es escuchar el relato que cada uno vamos elaborando de nosotros mismos y de nuestras circunstancias.
Esta tarde he vuelto a visitar… a un hombre al que he visitado en anteriores ocasiones. Hoy me ha contado que la lucha contra el Cancer no va bien. En unas semanas ira para casa…hemos hablado desde dónde aborda el esta situación, de cómo esto afecta también a las relaciones familiares…., también aparece en nuestra conversación su marco de creencias, tenemos por ahí algunos otros nudos….para el diálogo, la auto exploración, la búsqueda…
Tiene una traqueotomia que nos suele dificultar el entendernos a la primera, nos solíamos valer de una aplicación de voz para móvil pero que al tener que introducir las palabras a través del teclado tan pequeño nos hacía casi perder el hilo de la conversación.
Siendo esto así, hoy hemos decidido explorar las posibilidades de la tablet que tiene y hemos bajado una aplicación muy sencilla para escribir con el dedo y borrar del mismo modo, como una antigua pizarrita de tiza pero en digital. Y ahí hemos estado entrenando con la aplicación y sus diferentes opciones, de trazado, colores, borrado, etc.
Una cosa ha llevado a la otra…y me ha pedido que le descargara una aplicación para ver la TV y hemos conectado con el partido de Champions, Real Madrid vs Bayern y entonces….se ha dibujado una sonrisa de oreja a oreja!!!! Y me ha despedido!!!
Volveremos a vernos durante esta semana y seguiremos conversando sobre la vida y la muerte! Eso sí, tecnologías mediante
LA PALABRA:
Recuerdo, a la luz de este hecho, los encuentros del Resucitado con sus discípulos y  las mujeres, siempre encuentros de paz, de invitación a la alegría, al descanso… y el envío para que esa paz llegara a todos: “Id a Galilea, allí me veréis”. Allí donde está la cruz me veréis y me descubriréis resucitado en la conversación sencilla y profunda, natural y directa, en la asunción de lo humano, en el compartir del sufrir y del vivir, también en el detalle de poder visionar un partido de futbol desde el Calvario, para que sea menos el dolor.
ORACIÓN:
Padre, te doy gracias por Roberto y por su encuentro con este enfermo dolido y roto. Ayúdame a entender que en el encuentro con el otro, en la conversación de su vida, en sus dolores y tristezas, así como en sus alegrías y sus esperanzas, estás tu esperándome y dándote, en gracia, para que  yo te descubra y te goce. Al contemplar esta conversación, a través de los medios posibles, te ruego que me concedas saber estar abierto al diálogo y la conversación sencilla y profunda con todos los que me rodean. Pido perdón por las veces que nos soy articulador de diálogo y encuentro, por las ocasiones que mis palabras son muchas, huecas y vacías, por todos esos momentos en que no sé leer y escuchar lo que el otro me está queriendo decir y le avasallo con lo que yo pienso. Ayúdame a escuchar en profundo y  a hablar despacio. A saber recuperar el habla perdida con muchos de mis hermanos, las ocasiones rotas, las lejanías sin sentido…

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“Manolo Méndez, un Lázaro resucitado”. (Señales de resurreción a pie de calle)

El gozo de una visita

Acaban de marcharse Manolo Méndez y Loli Durán, matrimonio poblanchino, que aprovechando que venían a Badajoz a asuntos de inspección técnica del vehículo, me han llamado porque querían verme y estar un rato juntos, lo que suele llamarse tomar juntos un café, la excusa para vernos, relacionarnos, contarnos nuestras cosas, compartir la vida. Manolo  es ese hombre grandón del que ya escribí, hace casi un año, con motivo de un accidente brutal que sufrió trabajando, camionero arrollado por un coche alocado cuando descargaba sus cajas de pollos. Fue algo grave  y duro, pero hoy nos hemos estado riendo y disfrutando con la vitalidad, alegría, entrega, bondad que le caracteriza, con esa gran mujer con la que se complementa de una manera total y absoluta, los dos en amor y en compañía, a la vez que en verdadera libertad e independencia, aunque no cada uno se sabe y se vive todos los pasos y los sentimientos del otro. Estábamos los tres muy resucitados haciendo honor al lunes de Pascua

¿Qué conversación es esa que  traéis  por el camino?

 En la conversación que hemos tenido ha salido la vida, todo lo que realmente interesa y por ese orden: su momento actual de salud y ánimo personal, la situación familiar tras el fallecimiento de Juan, padrino de su hija Adela, con relativa edad temprana; el momento vital de cada hija y cómo se están situando ante la vida. La pequeña, con su trabajo en educación,  que se ha currado mucho su currículum y está disfrutando de poder hacer y crear lo que realmente ama y desea como maestra; Adela que ya está con su trabajo fin de grado y que también está ilusionada en seguir formándose, acompañada por su  pareja Jorge, que es ya como otro hijo de la familia; y  la mayor,  Loly, que anda con sus afanes de concejal comprometida en el ayuntamiento, que se lo está tomando como un verdadero trabajo pero sin sueldo, que atiende también cuestiones de Cáritas, y que tiene más dejados sus estudios de enfermería, de la que sólo le quedan unas asignaturas y eso nos preocupa. Aunque la verdad, que se le ve feliz y eso, dicen sus padres, es lo más importante, de qué serviría que tuviera el título y estuviera triste e insatisfecha. Hemos hablado de la abuela y el deseo de vivir y ser por ella misma, su última gran acción  ha sido comprarse, por su cuenta y riesgo, el andador, que incluye bolso y asiento para cuando se cansa en la calle poder descansar. Ni que decir tiene que hemos andado también por las caminos de lo social, lo político, lo que preocupa de la sociedad, de lo eclesial, especialmente en la parroquia, sus movimientos, cofradías, la vida, y sobre todo también de su ser salesiano, su compromiso por trabajar ese carisma de dar vida y animar, sobre todo a los jóvenes y a los niños.

 Disponibles y agradecidos, el corazón les arde

Ahora, Manolo, tras todo este proceso tan duro, se quiere dedicar más a su formación y a la animación de grupos. Todo un proyecto de apóstol y de vida que está pendiente también de cómo quedará su situación cuando pase por el tribunal médico. Loli, la esposa, sigue firme en todo su quehacer: esposa, madre, nuera, suegra, trabajadora con los mayores, vecina, compromiso con la mujer, e inquieta por querer ser y vivir más y mejor, pero con una paz y una ternura que cura a cualquiera, incluido a Manolo. También nos hemos reído y contado anécdotas y deseos de compartir más momentos y actividades. Él siempre dispuesto para todo lo que sea apostolado, solidaridad, voluntariado…sin límite, y ella el apoyo que le sostiene para que él pueda tener esa disponibilidad. Ya están dispuestos a venir a la cocina del las jornadas de formación de la JEC en verano, aunque esta año Manuel tras el accidente y la situación de su cuerpo roto, en restauración, no podrá trabajar en la cocina –si partir el jamón-  ni dormir en el suelo como los años anteriores. Quedamos que tenemos que ir un día a la Puebla de la Calzada a su casa para comernos esa “paella pascual, de resurrección”, nunca mejor dicho porque Manuel, en el accidente, lo recogieron muerto y ahora está vivo pero que muy vivo.

Me he acordado de Jesús y su amigo Lázaro

Cuando se han marchado, me he quedado en el silencio de la tarde, cuando ya el sol va de caída, cuando los discípulos se encontraban con Jesús resucitado y sentían que les ardía el corazón y volvían esperanzados porque no estaba muerto, sino que el crucificado había resucitado y estaba con ellos. En ese momento me sentía invitado a la contemplación de este hecho sencillo de vida, esta llamada y esta visita en mi casa, cosa no muy normal pues casi nunca estoy y casi nadie viene. Me acordaba de Jesús y su amigo Lázaro, cómo este se puso enfermo, murió, y la visita de Jesús le devolvió la vida. Me imaginaba yo, que aunque el evangelio no vuelve a hablar de Lázaro, éste en más de una ocasión buscaría a Jesús y lo iría a visitar , y compartirían la vida, tendrían su conversación de lo que estaba ocupando sus vidas en esos momentos, y recordando que estuvo más de  cuatro días sin dar en sí. Pues así me sentía yo, me había visitado mi amigo Manolo (Lázaro) con su esposa Loli.

El sufrimiento era parte del camino para seguir amando

Él que estuvo muerto, días oscuros de UCI, desnortado, ahora viene con su coche, lo que pudo ser muerte quedó en susto, y tras un proceso largo de curación y sanación, todavía pendiente, aquí está resucitado, animado, motivado, agradecido, entregado, ilusionado, alegre, comprometido con ganas de ser más por dentro y poder hacer mucho más por fuera a favor de los otros. Es imparable. Está vivo, pero que muy vivo. Y agradezco a Dios, no sólo que se haya recuperado en buena parte, si no fundamentalmente cómo nunca le oído una queja de esta experiencia, ni una  pregunta de por qué le ha tenido que pasar a él, ni una condena del que le produjo por imprudencia esta situación de postración, peligro y dolor. Más  bien ha sido lo contrario, siempre agradecido, aprendiendo, diciendo que ahora valora más la vida y el sentido de la fe que mueve su vida, que esta ocasión ha sido de formación y aprendizaje de cosas muy importantes que hacen definitivas y marcan sus pequeñas opciones de amar y ser para los demás, que se siente más cerca y más querido por Dios. Sí, para él la situación de muerte que ha vivido no ha supuesto en ningún momento debilidad de su fe o su esperanza, sino más bien la confirmación de que Dios estaba con él y que su Jesús lo estaba animando y fortaleciendo en estos momentos, muchos más que en otros donde todo parecía ir de rosas. Es más, me dice Loli, que hasta se arrepiente de las etapas en las que se ha preocupado más de gozar y disfrutar que de ser más para los demás y compartir.

Y yo lo reconozco porque sigue partiendo y dando el pan de su vida

Ahora, cuando podría estar pensando en su pensión y en la paga que le quedará, siente que  el tiempo le apremia y quiere servir  más y mejor, quiere amar más a fondo perdido y que su vida, la que siente que una vez más le ha sido regalada, merece la pena si sabe darla. Y vuelve a repetirme que por favor cuente con él para todo lo que haga falta, o sea, que le hacemos un favor cuando le pedimos que nos dé parte de su vida. Y entonces, yo recuerdo a los discípulos  de Emaús, cuando al ver que el caminante anónimo, que entró en su casa y su mesa,  cogió el pan y lo partió para dárselo, lo reconocieron resucitado, y veo como esta tarde mi amigo Manolo-Lázaro-, con su cuerpo todavía roto y dolorido, no tiene  otra preocupación que seguir siendo para los demás en todos los minutos de su vida, y yo veo en él, cuando se va, a aquel caminante –Jesús- que pasó haciendo el bien … Manolo sigue queriendo coger su vida, tras haber estado muerto y roto, para vivir dándose, y me confirma en la fe de que el crucificado ha resucitado y vive para siempre, y  sigue dando su poder de resurrección a hombres de nuestro pueblo y nuestras comunidades como Manolo y Loli. Hoy vosotros, habéis sido la razón viva para aumentar mi fe en la resurrección de Jesús, en vosotros me ha visitado Él.

 

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LA SOLEDAD: Pasión vivente de madres.

IMAGEN Y REALIDAD

Ya están a punto los pasos, las imágenes que mueven las entrañas de muchos y los sentimientos religiosos de la muchedumbre, ya se acercan los silencios interiores, vivos y dolientes, ahogados en una nube de paganismo instaurado sin maldad, por pura inercia de los tiempos y de los péndulos, en una sociedad organizada desde el consumo y el placer, pero necesitada de sentido. Pero no se ha ahogado, ni terminado, el dolor y la pasión, que siguen campando a sus anchas en el destrozo de lo más digno y de lo más amado: el hijo querido.

Miro a la madre divina, a María, en su soledad y dolor, y me vienen cientos y miles de imágenes tocadas por el dolor del sufrimiento inocente, de los hijos rotos sin más razón que la ignominia y la irracionalidad de un poder faraónico que sólo destruye creyendo que así se hace dueño de la vida, aunque sólo es cómplice barato del desahucio de la muerte. Y en el maremágnum de ese sinsentido, me centro en una cuestión sencilla, imagino que la Virgen se preguntaría ante la cruz: ¿lo habré hecho mal como madre con este hijo mío? Y lo pienso porque en los últimos días me han quedado grabadas dos imágenes de madres, con sus rostros heridos, con sus almas en pena, con su impotencia contenida haciéndose esa pregunta ante alguno de sus hijos.

MADRES SOLAS, DE PIE  JUNTO A LA CRUZ

Una porque ve que su hija, con sus dificultades vitales, ha sido ganada por la dependencia de la cocaína –sin ellos darse cuenta-, que ha roto su belleza interior y se la ha llevado al dolor de la desorientación, del vacío y la nada. La ve bella a la vez que rota, inmadura y necesitada de apoyo y cariño, vuelta al seno hogareño, tras haber adquirido compromisos que no ha sido capaz de realizar por la debilidad de la esclavitud impuesta con el deseo de conquistar la libertad engañosa de vivir rápido y mucho, sin pensar nada. La otra, porque habiendo dado todo a su hija, la ve vivir sin fundamento, dando bandazos de vida y de muerte, sin más sentido para vivir que el desequilibrio afectivo, que lo mismo la lleva a la altura –queriendo ser ella princesa salvadora del hundido- que la arrastra al desprecio de sí misma, en el deseo de la muerte, y todo desde el rechazo de los más cercanos, especialmente a sus madres. Las dos madres con la pregunta dura de qué habrán hecho mal, las dos sintiéndose rechazadas por sus hijas, las mismas, que por otra parte se atan a ellas como única tabla de salvación, y las buscan cuando más hundidas y muertas están.

(Acaban de dar la noticia en la radio ayer en nuestras playas murió una madre y su hija de diez años… venían buscando sobrevivir y derechos, buscaban sólo la dignidad de sus vidas, luchadoras aparentemente vencidas)

VIDAS DESALMADAS: VACÍO Y SINSENTIDO

Y yo hago mi procesión interior, en este acompañamiento, descubriendo la dimensión desalmada de la historia, que vacía el interior de lo humano y lo llena de lo que no puede dar vida. Lo decían ellas, cada una por su parte y a su estilo, “hemos fallado, se lo hemos dado todo”. Así ha ocurrido, con la mejor de las intenciones, hemos cuidado su salud, su alimento, su formación intelectual en parte, sus habilidades lúdicas, sus caprichos pero hemos descuidado su espíritu, como si no fuéramos seres almados, nos hemos hecho desalmados. Ya decía Tomás de Aquino que el alma daba forma a la materia para que deviniera cuerpo humano, sin ella, la materia desalmada, es cadáver; y sin darle forma a la materia – sin vida concreta y real- el alma no tiene sentido. Aquí nos ha fallado la forma, la cultura líquida que podría favorecer la flexibilidad que posibilita mayor libertad del hombre y la sociedad, la hemos entendido como la ausencia de forma y estructura. Hemos colgado muchas cosas en nuestros niños y jóvenes, en nosotros mismos, pero hemos olvidado que sin perchas consistentes – sin verdadera interioridad- eso podía caer y destruirse en cualquier momento.

Así está siendo en muchos casos –la mayoría anónimos-, su belleza, su poder, su saber, su riqueza… sin interioridad son como la casa construida sobre arena. Pero no han sido las madres las que lo han hecho mal, tienen otros hijos que han respondido de otra manera, en los mismos contextos y posibilidades. Educa la tribu entera, aunque cada uno tiene sus responsabilidades. Es el mundo el que, por intereses de otro orden, pone en juego la interioridad y el espíritu de lo humano, así lo vemos actualmente en las batallas que se están librando con armamentos, medidas económicas, fronteras, Leyes de educación, familiares, políticas, corrupciones… Es una corriente ideológica y cultural, una forma de pensar, sentir y vivir.

HUMANIDAD Y DESEO, MADRE E HIJO

La virgen madre, ante el hijo crucificado, no es sino la humanidad que se inclina en todos los lugares en los que sus hijos, niños y jóvenes principalmente, entregan su espíritu no al buen Dios del bien ser, sino al faraón del bienestar que excluye, esclaviza y exige sus víctimas para mantener el poder. Y sólo hay un arma para vencer esta inercia envolvente, la cruz de un amor gratuito y generoso, que lucha hasta el final para que brille la verdad, la bondad y el bien.

Eso es lo que procesionamos en estos días, manifestamos que hay una ideología, una cultura, que necesitamos y que nos lleva a dejar de ser desalmados para armarnos con el alma del espíritu, de una interioridad que nos llena de sentido y nos da consistencia, el evangelio del amor que se entrega y encuentra su vida en la capacidad de amar y luchar a favor de los otros. En este sentido, he de reconocer que veo en estas madres el rostro triste pero firme de María de Nazaret, doliéndose por el vacío doloroso de los hijos, preguntándose si lo habrán hecho mal, pero firmes junto a la cruz para seguir apostando por ellos siempre, sin darse por vencidas. No hay duda de que en vosotras la procesión va por dentro. Deseo que veáis los signos vivos de la resurrección en la vida de vuestras dos hijas y que yo pueda cantar con vosotros el aleluya de lo humano con toda mi alma.

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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.