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Pablo Ráez, Ora pro nobis

“Se abrazó a Cristo y supo vivir y morir como él”

  Acaba de comenzar la cuaresma, el miércoles de ceniza me ayudaba a introducirme en ella un vídeo televisivo de Pablo Ráez, el joven de Marbella, que con su modo de vivir la enfermedad y de enfrentarse a la muerte, se ha adentrado en el corazón de la sociedad española y ha sido noticia priorizada en todos los medios de comunicación social, ocupando lugar privilegiado en los telediarios durante varios días.El jueves compartía un día de oración con los sacerdotes de mi diócesis, acompañados por el arzobispo, el cual eligió un texto evangélico en el que se nos invitaba a ser pequeños y como niños ante el Reino de Dios. Orando ante el santísimo enseguida me vino a la mente las imagen y el testimonio de Pablo.

Comenzó mi contemplación con una de las frases de su padre en el reportaje, cuando comentaba que al entrar en la planta de tratamiento para la leucemia en el hospital, con su pequeña maleta, su hijo le dijo: “Papá, ahora ya se acabó mi infancia”. Le tocaba vivir y enfrentarse a una situación de dureza profunda, se le pedía una madurez nueva que tenía que elaborar y estrenar, él era consciente de la frontera que estaba pasando en ese momento tan simbólico.

Después todo un proceso de dos años en el que por su modo de vivir la enfermedad, tan auténtico y original, ha traspasado la muerte de un modo singular y fecundo. Y eso es lo que ayer me seducía de su persona y su testimonio, cuando comenzábamos una cuaresma que una vez más apunta a la Pascua de la Resurrección, a la plenitud de la vida, a la vida eterna a la que se llega por la puerta de la cruz y de la muerte. Desde ahí surgía en mi interior una oración agradecida al Padre y a Pablo Ráez: “Gracias Padre, por darme este signo vivo de tu espíritu resucitado en la persona de Pablo Ráez… por él, hoy creo y espero más en la resurrección”. Hoy sentía el deseo de parafrasear con el apóstol Pablo que “si Cristo ha resucitado, Pablo Ráez también resucitará”.

Contemplaba, a la luz de su testimonio, que este joven había vivido en lo oculto y lo anónimo del mundo, como Jesús en Nazaret, había intentado salir de la monotonía y buscaba en el deporte el lugar de la originalidad, las claves del vivir superándose y logrando su propio lugar específico, pasando de un deporte a otro y entregándose a fondo en ellos. Rechazaba estar en un sofá, quería encauzar su impulso y activismo en aspectos positivos para su persona.

Vivía centrado en él y en los que le rodeaban como la inmensa mayoría de la sociedad, en una infancia prolongada. Pero el hachazo de una analítica realizada por razones casi deportivas, el sufrimiento de una rodilla, le llevó a la frontera de su infancia -su autocentramiento- y de la vida. Y tuvo que entrar en el deporte del despojamiento y del espíritu. En el entrenamiento del yo que se desnuda de todo ego para abrirse a la alteridad viviendo lo más propio, en este caso su enfermedad. Y ahí, con todo el ánimo de su espíritu se abrió al Espíritu de un modo radical y nuevo.

Desde la enfermedad se acercó a la búsqueda del sentido en el interior profundo de su yo y se abrió a los demás, a todos los enfermos de un modo original y único, a toda la sociedad con un mensaje de salvación y de esperanza profético, a la vez que se adentraba en el misterio de lo divino, para entender la existencia como proyecto, en un juego realmente comprometido, con una normas que no venían dictadas por uno mismo sino que las imponía una naturaleza débil en proceso, cargada de limitación, sufrimiento y muerte.

Ahí unió fe y vida, salvación y enfermedad, vida y muerte, oscuridad y esperanza. Se abrazó a Cristo y supo vivir y morir como él, siendo auténtico y original. Entendiendo la vida y la muerte desde el amor y la entrega, siendo para los demás, transmitiendo una “Buena noticia”, desde la pobreza y el mayor dolor, desde el más profundo despojamiento del ego, entregando su yo para que los demás tuvieran vida y esperanza, con una filosofía llena de confianza y de fuerza. Y todo ello envuelto en dolor, debilidad y miedo, no sintiéndose héroe, sino humano y compasivo.

Hizo de su enfermedad, su vida pública, ahí donde muchos se esconden, él animado por el espíritu, se presentó en medio del pueblo, en los caminos, las plazas, las escuelas… en ese vehículo de las redes, que no solo enredan sino que también cuando encuentran la luz de una vida auténtica, se convierten en lugar de salvación y solidaridad.

Ha sido un signo de salvación y de resurrección desde el cáncer, desde la muerte, desde la cruz, realmente como Jesús. Por eso, rezo al Padre dando gracias por su testimonio, Pablo Ráez es para mí una razón para creer en la resurrección, alguien así no puede morir, alguien así nos habla de que hay justicia divina y que no morirá para siempre, el que ha muerto como Cristo -bautizado, confirmado, comulgado en El- está ya en su gloria y, desde la comunión de los santos, será nuestro valedor y nuestro campeón de vida en la enfermedad y en la muerte.

He sentido alegría y envidia sana, por ese amigo-padrino, Pepe el sacerdote, que te ha acompañado y ha vivido este proceso de paso pascual, de la muerte a la resurrección. Imagino su experiencia vital al bautizarte, confirmarte y servirte el pan de la vida en la Eucaristía, y lo que Dios le habrá enriquecido con tu persona y tu experiencia. Yo también estoy muy agradecido a Dios por los signos de vida que descubro en los jóvenes.

Hoy, al comenzar esta cuaresma, ante Jesús en el altar, oro con confianza: “Pablo Ráez, confesor de la fe, testigo de la resurrección, ora pro nobis”.

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“HAS ELEGIDO VIDA”

“HAS ELEGIDO VIDA”

(In memoriam Juan Martín González)

Venimos a la existencia, no arrojados sino enviados:

Así llegó Juan al mundo y a la historia, en una familia sencilla y honrada. De sus padres recibió la luz de una existencia agradecida, en una infancia y juventud educada, en la que creció en estatura, sabiduría y gracia ante Dios y los hombres. Adquirió y conquistó una personalidad que es la que le ha caracterizado a lo largo de toda su vida. Ahí fue hijo y hermano, familiar entrañable, descubriendo la ternura y el cuidado que después le han acompañado toda su vida. Todo lo vivió agradecido.

Saber ser y saber hacer, vocación y vida

Vocacionado entra, muy joven,  en el camino del magisterio  e hizo de la profesión un lugar de encuentro con los otros, un mundo de relaciones y de servicio a lo largo de toda su vida en lugares y con personas distintas, como compañeros y discípulos.

Cuando el amor es donación y fidelidad

Vivió la grandeza del amor y el enamoramiento en el encuentro con  Rosa, su esposa fiel, con la que ha compartido la vida hasta la muerte, hasta el último suspiro ya deseado para lograr el descanso, en una vida que se ha hecho corta pero fecunda, en una ausencia que ahora parece una nube, pero que será sacramento dolorido de su presencia.

Padre amable

De ese amor y esa entrega, la corona de los hijos Rubén y Juan Manuel, paternidad a pequeños sorbos para que no se escapara ningún momento de sus vidas, entre la protección cuidada y el deseo de su libertad, para que fueran ellos mismos con autenticidad y originalidad.

Señalado por la riqueza de la amistad

Rodeado de amigos, en la sabiduría de que la vida  es vida cuando se comparte y se celebra. Débiles pero amigos, para caminar juntos y desbrozar caminos de novedad y de agrado, en la vivencia de la sencillez de los momentos y los lugares.

Criatura y creador

Todo tocado de color y creatividad, en la humildad del artista la grandeza de reflejar lo creado con la luz de lo nuevo y lo atrevido para que la huella, sin dejar de serlo, fuera mínima, y así dejar  que la obra fuera más auténtica.

Juan, tu eres mi hijo amado, en ti me complazco

Soy testigo de que has sido un buscador de Dios y su evangelio. Lo has tenido a tu lado y le has abierto las puertas, en lo bueno y en lo duro, en lo seguro y en el riesgo, en la luz y en la noche. El ha estado a tu puerta y ha llamado, y tú has sentido que cuando le abrías entraba y cenaba contigo, en  la mesa de la esperanza y del amor.

Adiós…

Y ahora estamos aquí, toda esta asamblea, junto a tu familia querida, queriendo ser sacramento junto a tu persona, hemos venido a celebrar esta comida sagrada –de la que tú has sido comensal tantas veces- comida de despedida, poniendo tu persona en el altar de Dios, en la patena de la ofrenda y en el cáliz de la vida cumplida y merecida. Hemos escuchado la Palabra de Dios buscando consuelo y serenidad, sabiendo que tú, Padre del Cielo,  acoges a los cansados y agobiados que desean tu descanso. Hoy queremos sentir que Juan ya ha entrado en tu gloria y tiene la vida que no se marchita, pero también queremos tu consuelo, tu fuego de esperanza, para vivir este momento con la luz y el color de los cielos y atardeceres que Juan contemplaba y recreaba pintándolos con sus manos y su corazón.

Necesitamos hacer lectura creyente, Señor, de tu historia con él, imaginar y creer en el encuentro definitivo que  nuestro hermano ya ha tenido contigo. Y nos sirve para ello, la palabra de la vida. Tú has puesto ante él vida y muerte, luz y oscuridad,  y él ha querido ser fiel  a su conciencia y vivir con el deseo de lo auténtico, aun en medio de su debilidad. Hoy tú lo habrás recibido con la ternura de Padre y nosotros escuchamos el eco de tu abrazo en el corazón de nuestra fe:

“El encuentro del Padre Dios y este hijo querido”

Oración:

-          Juan querido, hijo mío,  no tengas miedo, vienes entrando a la luz en el corazón de mi hijo crucificado, el ha estado contigo, abrazado a ti y a los tuyos en tu enfermedad, y ahora te acompaña, con la gracia de resucitado, para que tú tengas la alegría y la vida consumada. La paz sea contigo, mi paz, la que mi amor quiere regalarte, la que tú has buscado siempre en el interior de tu conciencia.

” Puesto que has sido fiel en lo poco, pasa a la fiesta y a la mesa de mi reino”:

 

  • Porque en medio de los tuyos, de tus padres, hermano, familia, desde lo sencillo de la vida, supiste recibir una educación y te abriste a la honradez y al deseo de lo bueno y de lo justo. Bendito seas, porque entendiste el mandato “honrarás a tu padre y a tu madre”.
  •  Porque hiciste de tu profesión un lugar de entrega y  fecundidad, fuiste maestro siendo servidor de los niños y niñas que te necesitaban, quisiste no llenarlos de conocimientos, sino prender en ellos el fuego de la vida, el deseo de aprender, el valor de sus capacidades y habilidades. Comprendiste mi invitación: “no he venido a ser servido sino a servir”.
  • Porque entendiste el amor de esposos como lugar unificación, supiste vivir la clave de aquella que era carne de tu carne y huesos de tus huesos, con un solo corazón y un solo alma. De la que siempre quisiste sentirte necesitado y a la que siempre quisiste coronarla como mujer fiel, hacendosa, que enriquece a todos los de su casa. Con Rosa has vivido el misterio más grande: “amaos como yo os he amado”.
  •  Porque escogiste ser padre en la tensión del cuidado de la protección y el ejercicio de respetar y generar libertad, de alegrarte de sus alegrías y abrazarlos en sus debilidades, de exigirles con ternura para que crecieran y de felicitarles por todo lo que era superación y bien-ser. Supiste hacer siempre el papel del Padre bueno en la parábola de tus hijos, con el mayor y el menor.
  • Porque no fuiste teórico de la amistad sino espacio abierto y compartido, espacio de fraternidad, casa abierta, mano generosa, respeto fecundo, y fiel en el respeto a la singularidad de cada uno. Ellos seguirán amando y cuidando a la amiga enamorada  que dejas en el mundo. En la amistad supiste vivir “la paz que yo os dejé y os di”
  • Y ahora entra en el paraíso y sigue creando todo lo bello y trascendente que ya imaginabas en tus pinceles, crea conmigo  y ayúdame a seguir coloreando el mundo con el arcoíris de lo bueno y lo justo. Con el salmista, en todos tus cuadros, supiste orar: “Grandes son tus obras Señor”.
  •  Me buscabas en tu vida, nos encontrábamos, pero no era suficiente, hoy ya estás conmigo, todo lo mío es tuyo, ahora todo será luz, vida, gracia, alegría, fuerza…  y tendrás la gracia del ángel y toda su alegría para seguir acompañando en la comunión de los santos a todos lo que quieres, porque el cielo no limita sino que abre y fecunda con un amor nuevo y eterno, y ahora te lo doy con mi abrazo. Cuántas veces he oído en tu corazón: “tu rostro buscaré Señor, no me escondas tu rostro…ahora ya todo es claridad y Tabor”.
  •  Puse ante ti fuego y agua,  y tú quisiste arder sin apagar nunca el amor, puse ante ti vida y muerte, y tu , aun sintiendo la muerte, seguiste siempre eligiendo la vida, puse ante ti luz y oscuridad, y tú hasta en los momentos más oscuros agradeciste los pequeños rayos de los que te acompañaban y te amaban. Bendito seas Juan y todos los que te abrazan y despiden en mi mesa y en el pan de la esperanza y de la vida eterna. “Ven y entra en mi descanso”
  • En la vida recibiste el ciento por uno, te quisieron muchos, y ahora tendrás la vida eterna, porque yo te amo y soy tu padre para siempre.
  • Y a todos los que sentís su partida os bendigo con la esperanza, este Juan que ahora habéis visto irse en la mayor de las debilidades, rodeado de vuestro amor, lo volveréis a encontrar glorioso y feliz, en el reino de la vida. El os estará aguardando y os ayudará a dar el paso que hoy ya ha culminado. Desde esta orilla será para vosotros: vuestro hijo, esposo, padre, amigo, maestro y, sobre todo, artista del amor y del esperanza. Confiad en mí y elegid la vida.

 

 

 

 

 

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Juan de la Cruz y el alma contemplativa

 

Hoy fiesta de SAn Juan de la Cruz, os traigo un escrito de una carmelita contemplativa:

 

Y en la herida, ven, mi Amado

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En la canción primera del Cántico espiritual:

¿Adónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
Habiéndome herido;
Salí tras ti clamando, y ya eras ido.

San Juan de la Cruz nos habla de una herida hecha por el Amado al alma; el Amado ha huido y el alma se queda clamando. En la canción nueve:

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¿Por qué, pues has llagado

Aqueste corazón, no le sanaste?
Y pues me le has robado,
¿Por qué así le dejaste,
Y no tomas el robo que robaste?

 El alma sigue buscando el descanso en el que le ha llagado, sigue anhelando la presencia del Amado y le pregunta, como quien habla a solas, por qué no le ha sanado ésta herida, lo dice con el corazón lleno de lo que ama, de lo que realmente le da sentido a su vida.

El alma en el encuentro con Jesús, es herida y busca incansable a Aquel que le ha herido, lo hace sin descanso, sin pensar en lo que hay a su alrededor, sino es para preguntarle por su Amado, esa ha de ser nuestra actitud frente a los otros, en cada uno mirar el rastro de la huella de Dios que nos ha creado a su imagen y semejanza, en ellos atendemos y amamos Al que tanto nos ama; el alma enamorada solo encuentra descanso en su Amado, en contemplarle y amarle, lo podemos decir con el Cantar de los Cantares: “busqué e

l amor del alma mía, lo busqué sin encontrarlo, encontré el amor de mi vida, lo he abrazado y no lo dejaré jamás”. El alma herida de amor, busca hasta hallarle, y lo abraza cuando lo encuentra en su “centro y mitad” en lo más recóndito de su ser, sí, allí en ese castillo de diamante o muy fino cristal, donde en el centro habita nuestro Ser más anhelado, allí será donde le podamos abrazar completamente sin dejarlo jamás, de allí  brota amar a cada ser en Él y servirle en los otros. Sólo cuándo le encontremos descansaremos.

En esta canción nos atrevemos a preguntar el por qué esta herida no ha sido sanada –¿Por qué, pues has llagado Aqueste corazón, no le sanaste? – nosotros tenemos tendencia a buscar en Dios un amor totalmente distinto, cada uno de una manera, pero el Amor se Crucificó y Resucitó por nosotros, sólo en este encuentro con Jesús llegamos a la respuesta de no ser sanada la herida; pero si miramos a nuestro alrededor, el fuego para que dé calor  hay que mantenerlo vivo, así es esta herida, hay que mantenerla viva, necesita no ser sanada para vivir constantemente con el corazón despierto para buscarle; si no es sanada sabemos que está allí, porque duele, pero no es un dolor que moleste, antes es deseado; cuando somos heridos por este Amor, es imposible ya sanar, por eso dice el mismo San Juan de la Cruz: “porque de esta manera el corazón que está llagado con el dolor de tu ausencia, sanará con el deleite de tu dulce presencia”. A mi juicio, esta presencia solo es verdaderamente contemplada en el Encuentro Definitivo con Jesús, donde lo veremos tal cual es.

Siguiendo la canción nueve dice: “ Y pues me le has robado (el corazón), este es un robo necesario para cada uno de nosotros; es un robo que deberíamos desear, pues es sacarnos de nosotros mismos, de nuestra nada para hacernos felices; “por eso el que está enamorado se dice tener el corazón robado o arrobado de aquel a quien ama, porque le tiene fuera de sí, puesto en la cosa amada; y así, no tiene corazón para sí sino para aquello que ama”. Y lo mejor es que quien le ha robado conoce mejor que nosotros que es lo que nos hace feliz.

Pero quedémonos mejor con la terminación de la canción:

“¿Por qué así le dejaste,
y no tomas el robo que robaste?”

Ojalá que todos lleguemos a vivir en un ansia de amor tal que sólo deseemos buscar a Jesús, sin miedo a lo que vayamos encontrando en nuestro camino, ni las fieras, ni las flores, somos lo que somos, y lo mejor de todo es que el Amado conoce todo eso y lo ama, porque él nos ha creado, sabe que somos barro; ojalá que le podamos responder manteniendo la herida viva y dejándole hacer en nuestro ser.

Yudis Isabel de la Santa Cruz

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Ética y dependencia (En la hora de la muerte de Mariángeles)

Ala luz del evangelio y de Zigmunt Bauman

La tarde otoñal me propicia lecturas que son de corazón abierto y de profundidad para  entender el hoy que nos traemos entre manos. A la luz de Zigmunt Bauman, en su obra “la sociedad  individualizada” (Madrid 2001), en el capítulo quinto, titulado con la cuestión etiológica clásica del génesis“¿Soy acaso el guardián de mi hermano?”, defiende que “la ética y la dependencia se sostienen juntas y, por lo mismo, si caen lo hacen juntas también”.

Hoy, en la homilía dominical sobre el Domund, la misión de evangelizar saliendo de nosotrosmismos, yo traía  a colación tres hechos de vida que considero que avalan la grandeza de la unidad y comunión entre la ética y la dependencia. Y me imaginaba  hilando las reflexiones de Bauman – en la tarde otoñal- con  esos hechos vivos de última hora que son para mí evangelios de vida:

MARIANGELES … YEN  LA HORA DE SU MUERTE. AMÉN

“Si el grano de trigo no cae en tierra y muere no da fruto”

Tenía 32 años, felizmente casada con su hijo de dos años y medio. Su corazón se parte y no riega su cerebro, la ambulancia llega tras un tiempo  considerable  y  su vida ya queda sin reversibilidad, tocada de muerte. Su familia, abrazada al hilo que no puede no romperse, tiene en sus manos la decisión de dejar actuar a la naturaleza, sin medios extraordinarios, lo que facilitaría poder ofrecer sus órganos no dañados para dar vida a otros. Una decisión de dolor radical para amar radicalmente, cuando ya no hay esperanza alguna. Parecía que era entrar marcando una hora de muerte para  que nacieran vidas en el compartir amoroso de una humanidad que se siente unida y que quiere escapar del individualismo, negando que sea la bandera común del hoy mercantilizado. Allí los profesionales aguardaron, con un silencio sagrado, su último suspiro de amor  y  repartieron vida desde esa dolorosa muerte.

“Cuando Dios preguntó a Caín dónde estaba Abel ,Caín respondió, enojado, con otra pregunta: ¿Soy acaso el guardián de mi hermano?». El filósofo ético más grande de nuestro siglo, Emmanuel Levinas, comentó que en esa enojada pregunta de Caín empezó toda la inmoralidad. Por supuesto que soy el guardián de mi hermano, y soy y seguiré siendo una persona moral en tanto que no pido una razón especial para serlo. Lo admita o no, soy el guardián de mi hermano porque el bienestar de mi hermano depende de lo que yo haga o deje de hacer. Y soy una persona moral porque reconozco esa dependencia y acepto la respon-
sabilidad que se desprende de ella. En el momento en que cuestiono esa dependencia y exijo, como hizo Caín, que se me den razones por las que debería preocuparme, renuncio a mi responsabilidad y ya no soy una persona moral. La dependencia de mi hermano es lo que me convierte en un ser ético. Dependencia y ética están juntas y caen juntas.” (Bauman)

EL CORAZÓN PARTÍO DE ANTONIO SÁENZ

“Cristo, siendo rico se hizo pobre, para enriquecernos con su pobreza”

En este Octubre misionero nos llega un escrito de  Antonio, sacerdote de Badajoz, misionero en Perú –Celendín, Cajamarca-. Allí ha compartido pobreza, vida y esperanza con los más débiles. Tras dieciséis años es la hora de su vuelta y siente el corazón partido: «Me encuentro así cuando estoy redactando estas líneas. A caballo entre América y Europa, entre Perú y España, entre Extremadura y Cajamarca, entre Celendín y Badajoz. La causa de la partición del corazón no es el lugar, sino las personas que lo habitan. Ocurre que hay decisiones que tienen efectos contrapuestos, lo que no impide tener que tomarlas tras un proceso de discernimiento en el que las dudas tienen frecuentemente más presencia que las certezas. Sin dar más espacio a los preámbulos y sin más demora les comunico que mi estancia en el Perú toca a su fin. Llegué el 13 de octubre de 2000 y me iré en diciembre –día 18– de 2016». Soy testigo de su opción por los más débiles, aquí y allá, esté donde esté su testimonio no es otro que anunciar el evangelio del Cristo Crucificado, aquél que ayuda a creer que la fuerza se realiza en la debilidad.

“Se mide la capacidad de un puente para soportar el peso por la fuerza de su pilar más débil. La calidad humana de una sociedad debería medirse por la calidad de vida de sus miembros más débiles. Y puesto que la esencia de toda moral es la responsabilidad que asumen las personas de la humanidad de los demás, es asimismo la medida del nivel ético de una sociedad. Es, a mi juicio, la única medida que se puede permitir el estado de bienestar, pero también la única que necesita. Dicha medida puede resultar insuficiente para hacer que el Estado de bienestar sea querido por todos aquellos de nosotros de quienes depende, pero es la única que habla resuelta e inequívocamente en su favor.(Bauman)

RESIDENCIA DE LOS MAYORES, LA GRANADILLA

“Sed compasivos”

Cuarenta años! Hoy hemos celebrado una eucaristía de Acción de Gracias por la residencia de mayores de la Granadilla. Han sido cuarenta años de vida y de gracia, de cuidado y ternura. El centro de esta historia, los mayores, y ellos son los que lo han celebrado ante Dios con verdadero agradecimiento y participación activa. Estos momentos de gracia y luz, nos dicen y nos confirman lo que siempre gritamos en la Granadilla, especialmente cuando celebramos la misa de los Domingos: ¡AQUI NOS HEMOS VENIDO A MORIR, SINO A VIVIR¡ Defender elestado del bienestar sólo puede ser desde razones de corazón que son las que alientan la verdadera justicia, su sentido más humano. Nos jugamos mucho en estas verdades que no tienen más razones que las de una conciencia pura:

El futuro del estado de bienestar, una de las mayores conquistas de la humanidad y de los más importantes logros de la sociedad civilizada, está en el frente de la cruzada ética. Esa cruzada se podría perder: todas las guerras entrañan el riesgo de la derrota. Sin ella, sin embargo, ningún esfuerzo tiene posibilidades de triunfar. Los argumentos racionales no serán de ayuda; no hay, seamos francos, ninguna «buena razón» para que debamos ser guardianes de nuestros hermanos, para que tengamos que preocupamos, para que tengamos que ser morales, y en una sociedad orientada hacia la utilidad los pobres y dolientes, inútiles y sin ninguna
función, no pueden contar con pruebas racionales de su derecho a la felicidad. Sí,  admitámoslo: no hay nada «razonable» en asumir la responsabilidad, en preocuparse y en ser moral. La moral sólo se tiene a sí misma para apoyarlo: es mejor preocuparse que lavarse las manos, es mejor ser solidario con la infelicidad del otro que indiferente, es muchísimo mejor ser moral, aun cuando ello no haga a las personas más ricas y a las empresas más rentables.” (Bauman)

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Hoy en un rincón de Madrid…

Dios y el sacramento del encuentro

El Dios en el que yo creo, es un Dios de corazón abierto, al que le gusta ser lugar de encuentro. Para  mí se hace sacaramento cada vez que  dos personas se reconocen y se abrazan en el vivir. Hoy, lo estoy presintiendo desde el amanecer, donde voy siguiendo a un grupo de personas que están gozosos porque este atardecer, tras muchos años , van a volver a encontrarse, lo van a hacer ligeros de equipaje y decalzos,  como éramos en la infancia. Yo lo miro con ojos creyentes y el hecho me desborda, como revelación de lo divino en lo humano. Hoy se va a realizar un sacramento en plena calle y muy pocos van a darse cuenta, porque estas cosas no son de sabios ni entendidos, sino de gente muy sencilla, como aquellos niños de ayer que están en esa foto de hace cincuenta años y que hoy se van a abrazar en las calles de Madrid.

Abrazados y reconocidos  en un rincón de Madrid

Hoy  Madrid seguirá siendo bullicio, con la monotonía de un viernes a la noche, sin distinguir la vida, con el anonimato que le es propio y que marca la libertad y la indiferencia, al mismo tiempo, de los que deambulan por sus calles y esquinas.

Pero en medio del bullicio habrá singularidad y concreciones de vidas y amores- Fidela, Tomás, Maria LUisa, Felipe, Francisco, Miguel, José Ricardo, Juanjo, Fita-, que para nada quieren ser indiferentes, y que ,en el gozo de su libertad, deciden encontrarse para quererse desde el recuerdo en un presente que aviva y abre cauces de un futuro más entrañable y entrelazado.

Diez corazones en ascuas

Serán diez personas que están enredados en sus familias, sus trabajos, sus barrios, sus preocupaciones, sus gozos y tristezas. Personas con la mochila de la vida ya más que medio llena, cercanos a los sesenta años, que por un destino de lo rural y lo cercano, vivieron juntos su infancia y marcaron unidos los pasos primeros de su juventud esperanzada. Después la vida, la que nos lleva y nos trae, esa que nos llena y nos vacía al mismo tiempo, los llevó a cada uno por paraderos insospechados en busca de la realidad de un trabajo y de una realización personal que en el pueblo de origen no se encontraba. Allí, en el pueblo,  les dieron las raíces y la savia, pero hubo que salir a crecer y florecer en otros lugares, con otros brazos, en nuevos ambientes, con otras realidades. Hoy se dan cuenta que están en Madrid, que son distintos y distantes, pero con un pasado de infancia y juventud compartido, unas vivencias que se muestran dormidas pero no muertas, y que al azuzarlas, por los caminos de los nuevos medios  de comunicación e información, se han reavivado de un modo imparable. Son parte de un grupo mayor, unos treinta y algo, que estudiaron juntos el bachillerato elemental en un colegio libre adoptado de Granja de Torrehermosa.

Sabores de vida e infancia

Esta noche, a las 20 horas, se van a encontrar allí entre la puerta de Toledo y la Basílica de san Francisco el Grande, en medio de ese bullicio anónimo.  Imagino como irán llegando y encontrándose, algunos hace más de cuarenta años que no se abrazan, hoy se abrazarán todos  y será un abrazo con sabor a: infancia, transparencia, alegría, sencillez, travesura, complicidad, risas, guiños, recuerdos, anécdotas… Llevan todo el día sintiendo y emocionándose, porque va a ser algo tan sencillo como misterioso y profundo. Encontrarse y reconocerse, acogerse y abrazarse, mirarse y hablar con un mismo lenguaje. Será una comunidad de sentimientos, de actualización agradecida, de belleza historizada, de emoción abierta.

La eficacia del encuentro

Y lo más grandioso, es que puede ser un encuentro, que enraizado en el pasado, tengo sabor de futuro: de presente preñado, de amistad dispuesta a consolidarse y fortalecerse, de deseos de compartir lo vivido y por vivir, de volver con gracia al propio pueblo pero más acompañados, fortalecidos y motivados. Incluso con un deseo de entrar en la etapa de la tarde de la vida de otro modo, con la compañía de la infancia, con la alegría de la juventud, y con la sabiduría de la vivido, para al menos reírnos juntos a carcajadas.

Nos gustaría estar a todos en ese encuentro en Madrid –nos ponen los dientes largos-, ya los ha habido en el propio pueblo con los que por allí pasan, en Sevilla con los de aquellos lares… y todo preparando un día G (Granja de Torrehermosa) en el que nos volveremos a encontrar para poder reconstruir aquella foto fortuita y gratuita que  ha permitido que  nos queramos ver y saber unos de otros medio siglo después.

Feliz y fraterna noche

Hoy entre el bullicio, el anonimato, la indiferencia, habrá un rincón  madrileño lleno de vida y de infancia que nadie ha podido robar con el paso del tiempo, que permanece bajo la ceniza y  que hoy volverá a hacerse ascuas y encender de nuevo todos sus corazones. Feliz noche.

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Más leyes…¿Y el Espíritu?

MAS RAZONES PARA LA ENSEÑANZA RELIGIOSA ESCOLAR…

(Cuando las barbas de tus vecinos veas afeitar…)

No es un asunto privado ni subjetivo

 

La religión no es un asunto privado, subjetivo e íntimo…tiene dimensión pública, cultural, social y política. Y es que hasta “El Padre nuestro” tiene mucha filosofía… Hace unos días, mi compañero Cesar Rina ha presentado un libro de la conexión de la religiosidad popular con el franquismo -que pienso leer con fruición y del que opinaré- .Trata del uso político del hecho religioso, para concienciar, incluso manipular, al pueblo en una dirección u otra, desde la experiencia de la ciudad de Cáceres y a nivel nacional. Creo que el mismo estudio se podría hacer sobre el trato a la enseñanza religiosa escolar en España a partir de la muerte de Franco, en la democracia. Sospecho que no estaríamos muy lejos de las mismas conclusiones a las que parece que ha llegado el autor, según he leído en las entrevistas y lo que yo pienso de este vaivén legislativo y las horas de la materia de religión.

Hace unos días le oía a un “ilustrado” – y he leído en el periódico varias notas- que la enseñanza religiosa escolar es un reducto franquista… hay que ver lo que dura el reducto¡¡ y ademas en todo Europa, donde está bien legislada esta presencia de la enseñanza religiosa en la escuela. Qué larga la sombra de Franco…no? Eso cuando esta sociedad solo desea mirar hacia adelante y vivir en paz… y la mayoría absoluta elige la asignatura porque le sale de las narices… perdón, de las narices no, del corazón, el cual  puede tener razones que la razón no entiende  – como decía Pascal_, pero que la ilumina y la dirige. Sobre todo en democracia.

Leyes y espíritu

Creo que esta eta noticia  de lo que está ocurriendo en Francia, la sociedad más laica posible, es iluminadora… De todos modos quiero aportar mi reflexión sobre la filosofía del Padre Nuestro, en diálogo con el presidente de Extremadura, a quien respeto y quiero. Lo haré en breve, para aportar riqueza a la reflexión y el diálgoo social en torno a este tema de la enseñanza religiosa escolar, ahora que he comenzado mi materia sobre el tema para unos cien alumnos de cuarto de magisterio en educación infantil, que también la han elegido porque han querido, como es una optativa…y no conocen a Franco de nada… os lo aseguro. Y es que, si no educamos integralmente, tendremos que seguir haciendo miles de leyes nuevas, también en educación. Sostengo que nos saldría mejor caminar por los caminos de lo humano en libertad y pluraridad, viendo la escuela como un servicio del estado para la sociedad, atendiendo a los que reciben el servicio, y educando en todas las direcciónes. Por que si no, la leyes estarán hechas pero la motivación para cumplirlas no se dará. Ya decía Pablo, el apóstol, que la ley sin espíritu para cumplirla, solo puede condenar y matar, pero no salvar ni sanar, que es lo que nuestra sociedad hoy más necesita. Creo que es iluminadora la noticia:

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La sociedad laica  vecina y sus leyes

En En Francia (65 millones de habitantes) hay entre 5 y 6 millones de musulmanes de distinta sensibilidad. El 50% de los directivos de los tres millones de empresas francesas se han visto forzados a tomar decisiones relacionadas con las «peticiones de naturaleza religiosa» durante los últimos años. Más de 300.000 empresas francesas -un 12% de las empresas nacionales- se han visto afectadas recientemente por este «fenómeno».
Se trata de un fenómeno que continúa creciendo y ramificándose. Ante tal evidencia, el ministerio del Trabajo está ultimando una guía práctica del hecho religioso dirigida esencialmente a las empresas con trabajadores musulmanes, franceses o inmigrantes.

La próxima publicación de una guía práctica, complemento de la legislación laboral, para intentar «reglamentar» oficiosamente, por ahora, el «hecho religioso», parece poner de manifiesto la emergencia de otro problema de alcance imprevisible: ¿cómo deben comportarse las empresas ante las peticiones culturales o religiosas de sus trabajadores creyentes?

Históricamente, se trató, hasta ahora, de una cuestión que empresarios y trabajadores negociaban particularmente. La mano de obra musulmana, francesa e inmigrante, ha tenido una gran importancia en muchos sectores, como la construcción, las obras públicas o el sector automovilístico, desde los años 60 del siglo pasado. Hasta ahora, no se habían producido problemas ni tensiones particulares.

El ministerio del Trabajo se anticipa el riesgo de posibles tensiones y la emergencia de peticiones y demandas crecientes. La futura guía espera servir de «herramienta» de trabajo para «diluir» problemas «potenciales»…
de distinta sensibilidad.

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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.