Hoy

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Oración sacerdotal en el atardecer
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José Moreno Losada | 21-01-2017 | 21:19| 0

“Escudriñar los signos de los tiempos”

LA VIDA

Reunión de pastores, consiliarios extremeños,  buscando e indagando  desde la vida el modo de estar y acompañar a movimientos apostólicos de Acción católica, cuando buscan caminos de profundización y renovación en la actualidad. Una cuestión de fondo acerca de las posibilidades y dificultades que nos encontramos en la realidad de hoy para poder acompañar en la iglesia y en el mundo. Una mañana de análisis  compartido y profundizado, queriendo encontrar luz y gracia para el momento que vivimos. Un apunte entre otros…

Nos vemos traspasados por una realidad envolvente,  que cuesta percibir y ponerle nombre, aunque todos la sentimos y padecemos. Hay  un alejamiento, una ruptura de este mundo, que afecta a todo lo humano y, por lo mismo, a todo lo cristiano. Las instituciones,  la economía, la política, el modus vivendi actual, están articulados desde el miedo y el deseo de seguridad. Ahí se va toda la vida, en alcanzar y conservar. El mundo queda dividido en dos planos de lo humano con una frontera  muy flexible y peligrosa,  los integrados y los que está fueran o van cayendo. Y la Iglesia caída en la tensión, preguntándose quién es y qué quiere.

Los que somos y estamos

Los integrados se ven absorbidos por la realidad en la que se integran, han de dar la vida para alcanzar lo que tienen y tienen que seguir dándola para no perder y poder conservar lo alcanzado, siempre a precios más altos. Sus vidas se dan en la rapidación brutal que no permite la opción, el proceso, la idea, ni la meta personal. La ideología no ha lugar, la religión ,la iglesia,tampoco, aunque se necesita como consuelo y no se tira porque hay momentos en que puede darnos de beber algo distinto. La Iglesia vive y se organiza desde ellos, no son los más grandes, son luchadores que se consumen en un éxito siempre fungible. No tienen tiempo para compromisos ni proyecto con metas de horizonte interior o profundo, y mendigan hasta el silencio. Por eso conviven con su fe y no la destruyen, pero no pueden vivirla. Mantienen la institución pero no pueden construirla ni vivirla, solo en las circunstancias, en los momentos… pero ni siquiera en la relajación, donde tienen que consumir lo exótico para poder descansar de lo obligatorio, se hace santo el viaje o la playa, más por necesidad que por lujo. Nuestros niños tienen agendas de integrados y su estrés es el camino de su salvación para el mundo, la religión es una catequesis de minutos sin hora, saliendo aprisa minutos antes para aprender otros idiomas, que el del evangelio no es tan eficaz. Nuestros jóvenes entre luchas y disfrutes, tensiones y poca esperanza se erasmizan y se internacionalizan, sin poder pensar en los otros que son muchos, demasiados, y  su tiempo está muy cotizado, no les pertenece, se lo demanda el banco del mercado, que les dirá mañana para lo mismo decir mañana, a los que no son los primeros y elegidos.

Los que no son ni están: las migajas

Y en el otro nivel, los que desisten y viven la integración en el desalojo de toda inquietud, proceso o deseo, los que se encarnan en los límites y los aceptan para siempre, ocupándose  o vaciándose de la simple supervivencia. Son muchos, pero los necesitamos, por eso seguirán viviendo. Más allá están los que no  necesitamos, que son muchos más, los que están en el miedo de la desaparición y se disponen a morirse en el intento, porque más vale ahogarse en el mar, o helados en el frio de la nieve, que enterrarse en la propia tierra. Toda una humanidad  sufriente, dolida ya sin dolor, viviendo sin esperanza, acostumbrados a la sombra sin ni siquiera algún lunes al sol. A estos no llegamos sino  es con alguna ayuda desde donde podemos, no sé si desde lo alto. No son parte viva de la Iglesia, no son nuestros de comunión,  no nos organizamos con ellos ni desde ellos, están fuera y los atendemos, pero no nos acercamos. Los pobres, los débiles, los últimos, los anónimos, los caídos… los que nos adelantarán en el Reino de los cielos.

Nosotros

Desorientados y desnortados… volvemos sobre nosotros, nos volvemos a preguntar, a programar, priorizar… pero estamos perdidos, muy perdidos, ni siquiera sentimos la tensión de “Dios o el dinero”… no sabemos escudriñar los signos de los tiempos, nos resguardamos de la intemperie, aunque ya no resiste el sombrajo  y se agrieta con esa lluvia que no es querida pero que dicen que trae la vida y la primavera.

LA PALABRA

“Cuando veis subir una nube por el poniente, decís enseguida: “Tendremos lluvia”, y así sucede. Cuando sopla el viento sur, decís: “hará calor”, y así sucede.  Hipócritas, si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y el cielo, ¿cómo es que no sabéis interpretar el “momento presente” (Lc 12,54-59)

 

ORACIÓN

De nuevo Señor, al atardecer, siento la mano bendita y amorosa de tu bendición en el sol que declina y se desnuda en la ausencia, cuando ya va de caída. Contemplo cómo la nube grandiosa lo cubre y lo viste, como nodriza amable, para adentrarle en la noche de su descanso. Pero yo sigo con el interrogante peregrino de lo humano y lo divino, deseando saber, con todo lo creado que me rodea, quién es el hombre y a dónde va. Me lo pregunto en la mañana cuando ese sol comienza a brillar,  y en la noche cuando con su marcha nos llega el frío  y la oscuridad.

Somos, Padre, hijos del momento, nos vemos abocados a interpretar el presente y lo hacemos siendo perdidos, aunque hablamos de Oriente y Occidente, de Norte y de Sur, sin más referencia que los límites que nos sobrepasan y se imponen: ¿Qué nos está pasando? ¿Quién, qué  y a qué nos están llamando? ¿Qué afirma este grito gigante y multitudinario de dolor humano sabido y contrastado? ¿De donde viene la sordera  universal en el ahogo de la dignidad machacada en la inocencia  más pura y martirizada de la historia? ¿Qué intereses, tan anónimos como encarnados, son los que mueven los hilos de este mundo donde han sido expulsados y masacrados los quijotes y los buenos sanchopanzas?

¿Y dónde estás Tú, mi Dios… dónde tu rostro, tus manos, tu costado, tu sangre, tu cuerpo, tu cruz y tu calvario, tu amor, tu grito, tu sed compasiva y entregada en el espíritu? – Tu clamor  en la brisa me responde: en las víctimas sacrificadas y en los corderos degollados. Y yo grito: “Silencio”, como si de una película del momento se tratara.

¿Dónde tu Iglesia, tus elegidos, tus apóstoles y enviados, los profetas del pueblo, los mártires y los confesores, la multitud de testigos que han lavado sus mantos en la sangre de aquél cordero… y dónde estoy yo, ellos…? Desorientados, desnortados, asegurados y acomodados, dormidos y separados, con discursos que no acaban y conceptos tan discutidos como vacíos, todo en la vaciedad de lo abstracto, de la coma y del término que justifica hasta la violencia y la separación. Señor, qué desajuste y desasosiego, cuando no acedia y apatía, necesito tu voz y tu ofrenda, como el ciego del camino pido un milagro para verte, para verme, para ver mi mundo, para entender el momento.

Y sólo tu ofrenda, cuando cae la tarde, me envuelve y me salva de estos poderes e imperios que se imponen, tensos y acabados, dentro y fuera de tu cuerpo amado, de tu unidad querida, en la historia, la humanidad y el universo, la ofrenda de ti mismo como fuente y horizonte: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados…aprended de mí que soy manso y humilde”…

Danos, Jesús, tu mirada y tu espíritu para desentrañar nuestro momento, enraízanos en ti y haznos crecer en tu gracia y tu luz. Envíanos de nuevo y libéranos de todos los miedos acomodaticios y conservadores que nos invaden y absorben en nuestra iglesia, en nuestras comunidades, en nuestras tradiciones. Lánzanos a la verdad desnuda de lo humano, a la compasión de las entrañas, al corazón de tu encuentro, allí donde todos están en ti y nada está fuera de tu amor. Rompe todos nuestros odres centenarios y carcelarios que nos detienen y anulan, danos el vino nuevo de tu espíritu, para que borrachos de tu gracia volvamos a ti y te encontremos encarnado, crucificado y resucitado, haz que volvamos a meter nuestros dedos y nuestras manos en tu costado y en tus clavos. Renuévanos por dentro y danos un espíritu firme, ayúdanos a ser creativos y creadores en la humildad del momento y en sencillo de la humanidad atribulada en los pobres y cansados de hoy.

Espíritu divino, te siento vivo en el deseo que me habita, aunque me veo roto y descosido por dentro y por fuera. Gracias por poder compartir con los hermanos,  con los que busco cercanía y luz en lo desnortado y  desorientado de nuestra ceguera  institucional y nuestra pobreza pecadora. Tú nos vuelves a llamar y a invitar para seguir dando pasos, sin dar palos de ciego, desde un corazón compasivo, como el tuyo, abrazados con todos  los que, como nosotros, esperan tu palabra de vida y tu aliento. Solo tú  Señor, puedes abrir nuestros ojos y nosotros, como el ciego del camino, te suplicamos como Iglesia  al atardecer: “Señor, que vea”.

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Grande, rico y orgulloso -Trumph-
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José Moreno Losada | 20-01-2017 | 20:07| 0
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“Primero Estados Unidos … Primero Estados Unidos….Volveremos a ganar, ser los primeros. Todo americano. Fidelidad total a Estados Unidos. La Biblia nos dice que tenemos que estar unidos, Estados Unidos. Nuestro ejército y policía , Dios nos protegerá. De la queja a la prosperidad, se acabó hablar, ahora acción. Nada de fracaso, prosperidad y éxito. El espacio y curaremos todo. Blancos y negros la misma sangre patriótica y la misma bandera. El sueño y Dios, nunca se os ignorará, Estados Unidos será grande, rico y orgulloso . Dios bendiga a Estados Unidos !!!

! -Que Dios nos coja confesados- !…Pero el atardecer es gratuito y sigue siendo bello para todo el mundo, incluida toda América, no se lo puede apropiar.

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Y yo me quedo admirado leyendo un artículo de Adolfo Vazquez sobre Bauman, subrayo algunas claves para interpretar la actualidad:

“Como crónica de las relaciones entre teoría y política de Estado, cabe apuntar que cuando Sloterdijk fue convocado por el canciller Schröder para debatir sobre las consecuencias del nuevo escenario mundial en la era del atmo-terrorismo y las guerras de rehenes –Sloterdijk se refirió al binomio miedo y seguridad, en relación con la política exterior estadounidense, que suele presentar Washington bajo la rúbrica “intereses de seguridad”. Destacó el filósofo cómo “vivimos en una sociedad obsesionada por la seguridad”, por las pólizas de seguros y las políticas de climatización corriendo el riesgo de perder nuestra libertad. Se refirió también al miedo como un elemento clave para el desarrollo del intelecto. “El miedo -señalo Sloterdijk– está al comienzo del intelecto, el miedo de alguna manera hizo al hombre”.

El miedo es más temible cuando es difuso, disperso, poco claro; cuando flota libre, sinvínculos, sin anclas, sin hogar ni causa nítidos; cuando nos ronda sin ton ni son; cuando la amenaza que deberíamos temer puede ser entrevista en todas partes, pero resulta imposible situarla en un lugar concreto. “Miedo” es el nombre que damos a nuestra incertidumbre: a nuestra ignorancia con respecto a la amenaza y a lo que no se puede hacer para detenerla o para combatirla.
Los temores son muchos y variados, reales e imaginarios… un ataque terrorista, las plagas, la violencia, el desempleo, terremotos, el hambre, enfermedades, accidentes, el otro… Gentes de muy diferentes clases sociales, sexo y edades, se sienten atrapados por sus miedos, personales, individuales e intransferibles , pero también existen otros globales que nos afectan a todos, como el miedo al miedo… Los miedos nos golpean uno a uno en una sucesión constante aunque azarosa, ellos desafían nuestros esfuerzos (si es que en realidad hacemos esos esfuerzos) de engarzarlos y seguirles la pista hasta encontrar sus raíces comunes, que es en realidad la única manera de combatirlos cuando se vuelven irracional es. El miedo ha hecho que el humor del planeta haya cambiado de manera casi subterránea.

La amenaza fundamentalista, que parecía una amenaza periférica, se ha desplazado hacia el centro, rumbo a una hegemonía que a los ojos de muchos resulta pavorosa. Hoy un grupo, monitoreando artefactos desde las montañas más remotas y más miserables del mundo, es capaz de hacer estallar el icono más importante del poderío económico global, como son las Torres Gemelas.

Frente a esto las reacciones neoliberales contra el terror son siempre inadecuadas, puesto que magnifican el fantasma insustancial de Al Qaeda, ese conglomerado de odio, desempleo y citas del Corán, hasta convertirlo en un totalitarismo con rasgos propios, y algunos, incluso, creen ver en él un “fascismo islámico” que, no se sabe con qué medios imaginarios, amenaza a la totalidad del mundo libre. Dejaremos abierta la pregunta por los motivos que han conducido a aquella infravaloración y a esta magnificación. Sólo esto es seguro: los realistas se hallan de nuevo en su elemento; por fin pueden ponerse, una vez más, al frente de los irresolutos, con los ojos clavados en el fantasma del enemigo fuerte, medida antigua y nueva de lo real. Con el pretexto de la seguridad, los voceros de la nueva militancia dan rienda suelta a tendencias autoritarias cuyo origen hay que buscar en otro sitio; la angustia colectiva, cuidadosamente mantenida, hace que la gran mayoría de los mimados consumidores de seguridad de Occidente se sume a la comedia de lo inevitable.”

 

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La Belleza y la Gratuidad de un atardecer
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José Moreno Losada | 15-01-2017 | 22:15| 0

( Por  los menores migrantes y refugiados)

La belleza y la esperanza

Uno de los libros, de los  que se convierten en referentes en la vida de las personas, ha sido para mí “El hombre en busca de sentido” de Víctor Frankl. Son muchos los detalles  que han quedado grabados en mi interior de ese pequeño libro autobiográfico, donde el autor de procedencia judía cuenta su estancia en un campo de concentración y de la razón de vivir que alentaba la lucha de los que allí habitaban sin razones de esperanza visibles sino más bien de desesperanza total. Hoy Domingo, en el que la Iglesia nos ha invitado a celebrar el día de las migraciones y los refugiados, interpelándonos con la mirada a los niños que viven en esa situación,  poniendo en  la niña de nuestros ojos a los menores, he recordado ese testimonio vital.  Y en el atardecer, desde el balcón de mi casa, donde he  contemplado con paz y serenidad la belleza inusitada del sol que se despedía en el color más amable y sentido, con ese sabor materno de despedida, no he podido  por menos  recordar un detalle de la obra que se me hacía vivo y real, como si lo compartiera con el autor cuando él exclamaba: “Si alguien hubiera visto nuestros rostros cuando, en el viaje de Auschwitz a un campo de Baviera, contemplamos las montañas de Salzburgo con sus cimas refulgentes al atardecer, asomados a los ventanucos enrejados del vagón celular, nunca hubiera creído que se trataba de los rostros de hombres sin esperanza de vivir ni de ser libres.”

La belleza y el arte, confundidos en el abrazo del sentido, se convierten en razón para la esperanza, al darse en la gratuidad que nadie ni nada puede ocultar y robar de nuestro horizonte vital. Amanecer y atardecer se convierte en el acto más trascendente y misterioso que lanza a la criatura a lo totalmente otro, a aquello que puede convertirse en fundamento de lo último, rompiendo toda desesperanza y alumbrando que la última palabra sobre la vida no la tiene la muerte, sino la esperanza de un amor gratuito y salvaje que no puede ser detenido ni en su belleza ni en su arte.

El Cordero de Dios y el sufrimiento de los inocentes

La liturgia hablaba hoy del “Cordero de Dios”, simbología religiosa que sólo es comprensible en la doble dimensión de aquél que de ningún modo puede ni quiere hacer daño a los otros, porque su inocencia es pura y total, pero que a la vez, su misma inocencia le hace vulnerable al golpe de los otros, que no aguantando su belleza y su verdad, porque se sienten juzgados, la martirizan y la crucifican, sin saber que así le dan la belleza de lo eterno y la fuerza de la salvación, ya imparable para los que sufren inocentemente. Sí, hoy el cordero de Dios que quita el pecado del mundo, con su propia sangre, está en todos los que están lavando sus mantos en esa sangre inocente, sumándose a ella. Los millares de niños migrantes y refugiados, que con su mirada buscan la belleza del atardecer, y del posible amanecer inseguro, que sienten y se emocionan con el misterio del día y de la noche, del don que reciben sin conquistarlo. Pero, sufriendo a la vez la ausencia de la serenidad y de la paz, de la justicia y la dignidad, tensionados entre la bondad de la tarde y la maldad de los hacen del sufrimiento su poder y su razón de ser y de verdad.

Los reyes de este mundo

Hoy mismo, cuando nuestro rey visita oriente con el cometido de estrechar lazos comerciales, y entre sus asuntos lleva el acordar el posible contrato de que aquí en España le vendamos los carros de combates para sus defensas y batallas.  Esas batallas que se harán al amanecer o al atardecer nublando la belleza del sol y su luz gratuita que solo quieren hablar de paz y de amor. Hoy mismo, hemos orado en el nombre de todos esos niños, desde los niños de nuestra comunidad, los hemos puesto en el altar de la Eucaristía y allí fundidos con el cuerpo y la sangre de Cristo, los hemos comulgado en la mesa de la fraternidad. El gesto ha sido de fusión con ese cordero de Dios universal en los inocentes que sufren, el sentimiento y la llamada no tenía confusión, nos hemos sentido invitados a ponernos de parte de ellos,  a caminar en la dirección que marca la belleza del atardecer. No podemos permanecer quietos, de ninguna manera, la paz y la serenidad con la que hemos gozado la luz abrazada del sol en salida, llena de belleza, es también para ellos y nadie por nada debe robársela.

El reto ante los refugiados: ahi está el cordero de Dios

Hoy el cordero de Dios, el que tiene el Espíritu de la vida, nos ha llamado  a trabajar por la justicia y la paz, a defender a los inocentes que sufren y a batallar con la gratuidad hasta que llegue a todos el pan, la paz y la alegría que nos es ofrecida y regalada cada mañana para que la podamos presentar realizada cada atardecer. Así lo contempló Juan el bautista al ver la humanidad de Jesús de Nazaret, su dolor inocente y su compromiso con los sufrientes de la injusticia humana, ahí sintió que estaba el verdadero Espíritu de Dios, y por eso lo proclamó Hijo divino. 

 

 

 

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Sombras de luz y ternura, al atardecer.
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José Moreno Losada | 12-01-2017 | 19:22| 0

AL ATARDECER, SOMBRAS DE LUZ Y TERNURA

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Atardecer privilegiado y compasivo, con sombras que nacen de luz y vida. Salgo de la parroquia y recibo la bendición de un sol que vuelve a despedirse expandiendo serenidad, color, paz, sin dejar de ser pasión y protección, como los  atardeceres del balcón silencioso  y materno de mi casa. Enseguida vislumbro la procesión entrañable del límite,  una vez más  empujado con la bendición del sol y el corazón de otros que han descubierto una alteridad de plenitud, allí donde otros  sólo ven discapacidades. Se trata del paseo animado y voluntarioso de una familia especial, algunos de ellos acuden a veces a nuestro templo.

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PROCESIÓN DE VIDA

En medio de la procesión oigo la llamada de Ana Iglesias: Padre, cómo estás? hace mucho que no te veo… y nos saludamos con cariño, con un beso de paz y alegría. Le pregunto de su vida y me dice que feliz y contenta, en su trabajo vocaionado y en  todo. Ahora se ha idenpendizado, viviendo una nueva etapa, y hasta tiene un perrito de compañero. Le pregunto si tiene pareja y me dice que eso es más difícil, pero cuando sea la tengo que casar yo. Le acompaña Fany y más trabajadores, algún voluntario grandote con corazón de Villalón, y el equipo de grandezas humanas que habitan el centro. Me dejan y siguen avanzando y cantando.  Por el camino el sol  les da calor y  color , en la pared de la Iglesia aparecen  vivas sombras de ternura, empuje de aliento y espíritu de vida, caminos por descubrir, altares de la presencia de un abosluto que se da, como siempre, en los límites que procuran un amor sin fin. Y yo me quedo musitando y meditando, hay sombras que lo son de luz y de vida, que  reflejan el misterio de un amor que brilla más que todo el oro del mundo y que no se podría comprar con nada de este mundo.  Esas  sombras no pueden dar miedo ninguno, sólo ternura. A mi hoy me la han dado, me han hecho recordar lo que me comentaba ayer un padre en la entrada de catequesis desde su experiencia con un hijo que tiene autismo. Recordaba que en las primeras veces que acudió al centro especializado, también junto a nuestra parroquia, un padre le dijo que se alegrara de ese hijo con autismo. El no lo entendía cómo podía alegrarse de  tener un hijo con autismo, pero ahora después de tres años lo confiesa con fe firme, se alegra enormemente de este hijo, de las riquezas que a través de él están llegando a su vida persona, a su matrimonio, a su familia, y se emocionaba al contar cómo su hija de ocho años es un verdadero ángel de la guarda para él, sin más instrucción que el amor y el cuidado que le depara a su hermano y cómo tiene su grupo de amigas entre las niñas que también tienen autismo como su hermano, con las que juega y se hermana totalmente. Misterios de vida, sombras de luz y de ternura.

NO SE ENCIENDE UNA LUZ PARA ESCONDERLA…

Por eso quiero gritarlo y reconocerlo en medio de la asamblea, en medio de esta comunidad de amigos que nos seguimos y compartimos vida y esperanza, a veces desde el dolor y el sufrimiento:

“Hoy de nuevo, habéis sido sombra de luz y de vida, la ternura me ha cubierto entre la luz del sol y vuestra procesión amada, paseo querido, humanidad unida en los límites, haciéndose fuerte en el abrazo y en el empuje. Nuestro barrio tiene una luz especial, no dejéis que se apague que os necesitamos. Con vosotros aprendemos a valorar lo que somos y todo lo que tenemos. Vuestra sonrisa y vuestra fuerza vital nos sobrepasa y nos empuja mucho más que a las sillas de ruedas, el espíritu grita en vuestro interior y no podemos ser indiferentes ante él. Gracias por vuestro Espíritu.”

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Bautizados, para ser libres
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José Moreno Losada | 08-01-2017 | 17:13| 1

San Pablo  explicaba, de una forma muy sencilla, a los cristianos de sus comunidades lo propio del bautismo cristiano, lo que debería caracterizar a los miembros de las comunidades cristianas en medio del mundo: ” Para ser libres, nos libertó Cristo Jesús” (Gálatas, 5,1)

 ¿Originales  o copias?

Hoy, fiesta del Bautismo de Jesús, termina el tiempo de la Navidad y comienza el tiempo ordinario. El pastor diocesano, arzobispo Celso, ha estado en nuestra comunidad parroquial de Guadalupe, compartiendo la fe en la celebración de la Eucaristía. Nos ha invitado a vivir con profundidad y novedad nuestro bautismo, en el fondo nos ha animado a ser auténticos y originales en medio del mundo, donde casi todo es copia y uniformidad. Se Cristianos es adentrarse en la originalidad de  aquél sencillo hombre de Nazaret que rompió moldes y abrió caminos para el absoluto – rompió la separación de tierra y cielo- en medio de una sociedad rota y dolorida, caminos de novedad y de gracia, de luz y ternura. Esta tensión marca nuestras vidas de bautizados. El bautismo nos  anima a una elección diaria: “Ser copias o ser originales, uniformes o auténticos”.

Libres o programados

Nuestro mundo juega en dos direcciones muy distintas; por una parte las bases del mercado se asientan en la pluralidad de productos y sus modos para darnos la sensación de libertad permanente en la elección de los mismos. Existen mercados que te realizan un producto a tu propia medida para que no se repitan y tú puedas ser único en la utilización de  dichos productos. Pero por otra parte vivimos en el mundo de lo más copiado y falseado. Todos entramos por unos mismos cánones y  hacemos unas vidas muy similares, en muchos casos totalmente miméticas. Ya sean los estudios, las costumbres y diversiones, las modas, las aspiraciones…nunca hemos tenido un mundo tan igualado. La globalización, que podría posibilitar el encuentro y el enriquecimiento de lo diferente, nos da cuentas muchas veces de la uniformidad y de la imposición de lo poderoso y exitoso sobre todo los demás. Nuestros niños se vuelven locos  por ir a los Mac Donalds. Se podría contar muchas veces la vida de un joven, en su hacer y aspiraciones,  y aplicársela a otro cambiando simplemente su nombre. Estamos en el mundo de la serie…made in…

Ser uno mismo”: Autenticidad

Frente a eso siempre está permanente la invitación propia del ser humano a “ser uno mismo” y a serlo con “originalidad”. Vivir en Cristiano, vivir en la gracia de Dios, como bautizado, supone  estar y vivir la vida con claves verdaderamente originales, la claves que se obtienen viviendo desde él,  porque Dios es un Dios realmente original.

Mientras el pecado empobrece a la persona, quitándole su gracia propia, su originalidad, lo mejor de ella misma; la gracia del resucitado  y la  consiguiente novedad del bautismo lo que hace es desarrollar al máximo la riqueza de cada persona, llevándola a la plenitud de sus posibilidades, para que se alegre y se goce en ella misma, y pueda vivir en la verdadera libertad. A fin de cuentas vivir nuestro bautismo, es enraizarnos en la personalidad de Cristo y beber de su libertad y de su gracia vital  que irrumpe en el mundo  curando y rompiendo toda atadura para que toda personas pueda ser libre y auténtica.

Un bautismo de libertad conquistada

Vivir el bautismo es llegar a experimentar la libertad viviendo en verdad al encontrar el camino de lo auténtico y de lo más original. A eso estamos llamados los cristianos, y la vida diaria es el camino que nos lleva a  Pascua,  a la novedad más absoluta, que nos renueva en la originalidad y nos hace crecer en el Espíritu del Resucitado. Cada día nos jugamos lo que somos, lo hacemos en todo lo que decidimos, cada momento puede ser ocasión para  ser más originales y más auténticos, para que se desarrolle mucho más en nosotros la gracia del Bautismo. Seamos como Jesús de Nazaret, dejemos conducirnos por su luz y avancemos en el deseo de ser realmente únicos y originales en la sencillez de la vocación a la que hemos sido llamados, haciendo de una nuestra vida un sacramento de generosidad y de amor. Todo lo que tocamos puede ser tocado por el espíritu de la sencillez y de la entrega: trabajo diario, relaciones sociales, familia, actividades lúdicas, compromiso humano y social, vida parroquial, política… No hay nada  que no pueda ser bautizado por la gracia y el amor de los que viven tocados por la originalidad del Espíritu de Jesús.El agua que es la vida

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Epifanía: El sueño realizado -Ester y César-
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José Moreno Losada | 06-01-2017 | 13:16| 0

La fiesta del deseo, el sueño y la alegría

Celebrar esta fiesta con la alegría, el deseo y el sueño, no es una casualidad, es la razón de ser del misterio celebrado. La luz que señala la estrella, la que nos libera de toda oscuridad y desnortamiento es el deseo de lo soñado, la alegría de lo encontrado. La ilusión viene porque  la vida y la fuerza  no están allí donde  esperábamos, ni en el modo como creíamos, no estaban ni en el templo grandioso,  ni en el palacio poderoso, se paró la estrella en la desnudez de la vida, allí donde estaba más desnuda y desvalida, solo así podía ser auténtica y aclaraba que tanto amor humano solo puede ser de origen divino, allí estaba el templo de la palabra hecha carne y el poder de que todo fue hecho por ella y nada se hizo sin ella. Esa es la luz y la luz cuando llega al hombre no puede esconderse se hace puro deseo, sueño auténtico y alegría verdadera.

El tesoro de la vida

 Y lo grandioso de todo esto es que hay quien lo sigue entendiendo, hoy mismo me encontraba con un padre joven que venía a prisa a la celebración de la eucaristía y al saludarle y comentarle que venía solo, me ha respondido con sonrisa grande: “hoy están locos en casa, no soy capaz de traerlos… pero yo no podía faltar, quiero saber qué es lo que estoy celebrando, no quiero perderme el tesoro de la Epifanía, el sentido que le daremos en esta celebración, necesitaba venir, no puedo con todo este materialismo que nos rodea”. Es el mismo padre que hace un tiempo me comentaba que había hecho un replanteamiento de su trabajo y la conciliación con su vida familiar. Ahora trabajaba menos –cobraba menos- pero vivía más, y vivía lo más fundamental, se preocupaba de los valores más importantes y estaba inquieto por esta dimensión de la fe en la vida de lo humano, quería acompañar a sus hijos en esta búsqueda y en el descubrimiento de la vida, no se quería perder el misterio de la vida, había visto la estrella parada en sus hijos y quería poner ahí todo su oro, su incienso y su mirra. Su escala de valores está reorganizándose y poniendo lo primero en primer lugar. Esté encontrando el norte desde una estrella que sólo le señala lo profundo de la vida de cada día.

Cuando el “nosotros” se impone al “yo”

Y en este mismo día, recibo la foto, de Ester y César, acaban de nacer, han llegado unidos, Juanjo y Eva, sus padres los han esperado con inquietud, abriéndose al misterio de algo que les superaba y les seducía por vía doble. Todo era deseo, sueño y querían que se convirtiera en alegría, ayer llegaron desnudos y pequeños, vienen revolucionando. Por ellos se ha abierto la madre en su seno para facilitar el parto y no ha importado, el padre ahora se planteará la vida de un modo totalmente nuevo. Ya son otros, se trata de un antes y un después, ahora el nosotros se impone sobre los “yo”.  La estrella se ha parado en estas dos criaturas, en este parto tan humano como divino, y ahora toca postrarse y adorar la humanidad más desnuda en estos niños,  para dar gloria al Dios más verdadero, como hicieron los magos de oriente. La gloria y la fuerza de Dios se ha vuelta a desnudar y hacerse desvalido en un parto, ahí está el amor de Dios, la Luz verdadera que alumbra a todo hombre, ahí se renueva la esperanza de Dios en la humanidad. No otra cosa es la epifanía, entrar con silencio y contemplación en lo más pequeño y desnudo para poder seguir diciendo que ahí está la señal: “un niño envuelto en pañales y acostado…”, Bueno aquí en un niño y en una niña para que no se cuestione la dignidad y la igualdad de lo diferente, no está mal el mensaje añadido. Queridos Eva y Juanjo, sabemos de vuestro amor y confianza en Dios, sabemos que El ha estado grande con vosotros y estáis alegres, porque habéis visto su estrella y ahora  sabéis que el tesoro de Dios se ha puesto en vuestras manos en la mayor debilidad: Ester y César son divinos y, desde ellos, vuestro incienso, oro y mirra dará gloria a Dios y a toda la humanidad. Que Dios os siga bendiciendo y vosotros sigáis confiando en él.

José Moreno Losada

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El deseo del Absoluto -somos lo que deseamos-
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José Moreno Losada | 05-01-2017 | 10:10| 0

Somos puro deseo

En el último post mi conversación andaba por los límites de lo humano en el nombre de Jesús. Hoy no sé si me levanto metafísico o místico, pero deambulo en mi interior con la cuestión del absoluto y el deseo que mueve a cada hombre en la dirección del mismo, aunque lo haga de un modo inconsciente a través de las esperas que van marcando el surco de la esperanza. Y diréis que por qué a Pepe se le ocurren en esta mañana nublada de vísperas de reyes de esta cuestión tan trascendental, y es que tengo un rumoreo interior, que nunca cesa, pero que hoy tiene sus nombres y su contexto. A ver si soy capaz de explicar en román paladín cuestión tan infinita e inefable como presente en la estructura de lo humano.

Mi barriada y la cabalgata

Hoy todo es revolución, en la tarde será multitud, vivo junto a la estación de Renfe donde se esperan a los reyes magos como realización de los sueños de aquellos que esperan la gracia que viene de lo alto, de fuera, de lejos. Para tal acontecimiento se vallan todas las aceras, etc. los obrero se apresuran en la mañana para que todo esté bien dispuesto. En el camino, por la avenida, veo a cientos de hombres –casi todos varones y mayores- que aguardan el periódico gratuito que traerá noticias nuevas. Todos esperan, esperar es nuestro oficio, desear nuestra vocación, no podemos ser sin el deseo. A veces limitados y cercanos, pero todos hablan de una sed de infinito, de superar los límites y encontrar la felicidad de la realización en la paz y en la serenidad de una alegría con fondo y verdad. Yo también sigo soñando y queriendo, buscando, aspirando, esperando y queriendo esperanzar. Soy –somos- sueño de Dios y soñamos inquietos en lo divino. Querer ser  como Dios no es una tentación es lo que nos define. Tenemos una sed de infinito que nos traspasa y nos llama a sobrevivir y caminar. Fuimos creados para lo absoluto y nuestro corazón no descansará hasta que lo haga el absoluto amado.

Unas jóvenes  y el convento, por un Absoluto.

Este marco me sirve para entender una pequeña actividad en la que hoy me incorporo para facilitar la llegada de cuatro jóvenes de Colombia al convento de contemplativas de Talavera la Real. Ya están en Madrid, vendrán en el avión al aeropuerto de Balboa, y allí las recibiremos para acompañarlas a ese convento en medio de ese pueblo,  como concreción del deseo de absoluto que marca todo lo humano.

Son jóvenes que en la búsqueda de su vida y en el recorrido de su camino se han dado de bruces con la sospecha de que hay un absoluto, al que pueden abrirse en su interior, y desean encontrarse con él. Presienten que en este deseo está el amor de su vida, el mayor amor, y están dispuestas a experimentarlo y arriesgar de un modo radical para realizarlo, para mostrarse disponibles y dejarse hacer por él.

En ellas leo el signo del deseo de absoluto que marca el  horizonte de la humano y su trascendencia. Hemos sido creados como humanos en la apertura al mundo, a los otros y a la trascendencia más pura. El yo solo se construye cuando nos abrimos a la alteridad. Es cierto que el otro es un riesgo, pero es el único lugar en el que podemos encontrarnos, y sólo en la posibilidad de lo totalmente otro, de la alteridad absoluta, podremos encontrarnos totalmente  y saciar nuestra sed más profunda de amor y vida.

Tantos deseos…

Y ahora en un momento, desde este gesto de chicas jóvenes, enamoradas y arriesgadas – el extremo contrario del fundamentalismo violento- que siguen la verdad y la vida entregándose y mostrándose disponibles para el silencio y la contemplación del amor, leo otros muchos deseos y detalles de estos últimos días:

“Perdóname que esté llorando…”  Me decía una madre de tres hijos, médico de  gran entrega en su labor… que vuelve a estar tocada por tumores de cierta malignidad cinco años después de una operación. Que se pone delante del Absoluto y confiesa que no tiene miedo a la muerte, pero que no quiere que sigan sufriendo los que le acompañan en el amor, su matrimonio, y le duele la necesidad que todavía ve en sus hijos, que aún la necesitan. Deseo de absoluto.

“Quiero saber vivir e instalarme en la intemperie de mi vida…” Así se confesaba ayer un joven músico, que va conociendo el silencio y el evangelio, a la vez que las debilidades y corrupciones del mundo y de la sociedad, que está tocando con su manos muchas personas que están rotas y que escucha a montones de compañeros, ahora su absoluto no está en el éxito, quiere hacer camino para ser auténtico y para encontrar la gracia en la debilidad y la disponibilidad para que llegue la novedad cada día y no le pille ocupado en sí mismo.

“Lo que nos une viene de Dios, lo que nos separa y divide del pecado…”  Es una frase que guarda el pastor de la Iglesia evangélica española que acompaña las comunidades de Extremadura, con el que me encontré ayer para prepara la próxima semana de la oración por la unidad de los cristianos.  Ya no nos miramos desde la diferencia y la defensa de lo propio, sino desde el camino del amor, del Evangelio, de lo  humano… por ahí va la gracia y la salvación. Nos une el deseo del absoluto y de la vida que nos llega por él…

Llegar al deseo más profundo: SER

Y podría seguir, seguir… El deseo del absoluto, no somos otra cosa, profundizar en el verdadero deseo  es el camino de la salvación. Pero es curioso  que este camino pasa por el silencio de la vida, por la verdadera contemplación de lo que somos, sentimos, lo que nos rodea…sólo tenemos que dejar hablar a la vida dentro de nosotros y aparecerá el deseo más auténtico y más profundo. El deseo del Amor. Hoy, en esta vísperas de Epifanía, es lo que celebramos y esperamos, tanto los niños con los ojos brillantes de la emoción de los reyes magos, como estas jóvenes que vienen a buscar y amar en este convento a miles de kilómetros de su tierra –como hicieron los magos de oriente- , así como las madre que se enfrenta de nuevo al cáncer y ama la vida de los suyos más que la propia, como el joven  que desea ser apóstol de Jesucristo, como el Pastor que quiere la unidad de los cristianos… Un amor sin medida.

 

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El nombre de Jesús
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José Moreno Losada | 03-01-2017 | 21:40| 0

La revelación de un nombre: Jesús.

 

El día de hoy se abría con esa connotación litúrgica de honrar el nombre de Jesús, el nombre humano del amor divino que se hace tan cercano y ordinario que sobrepasa las cuotas de lo limitado, el Dios que se dice en los límites y, desde ahí, nos salva, cuando nosotros siempre queremos salvarnos desde lo ilimitado, nos gustaría estar sin límites, lo cual probablemente fue el origen de nuestra muerte y nuestro pecado. Jesús, el niño envuelto en pañales –muy limitado- nos trae la salvación por otros caminos.

El Dios de los límites y la encarnación

Precisamente hoy el google me recordaba lo que escribía hace tres años contemplando a mi madre, cuando en su limitación más extrema, nos regalaba el mayor de los tesoros que la habitaba y que era su mirada. Así decía yo entonces ante la proximidad de la fiesta de la Epifanía: ”La mirada y el horizonte…la estrella de la epifanía de la vida. Para nosotros, se detiene donde  tú  estás y nos señala un límite lleno de posibilidades, en el que se nos da la ternura de la gloria y el motivo para saber vivir esperanzados esperanzando. La verdad y la luz del evangelio se vuelven a hacer fulgurantes en la máxima de la alegría que se vierte más en el dar que en el recibir, aunque cada vez más se está manifestando en la limitación aceptada y recibida. Cada día tu mirada, que es lo que nos va quedando, es más fija, más débil y, a la vez, mucho más profunda y libre. Tú sigues siendo el mejor regalo que nos ilumina en la espiritualidad de la encarnación, cómo no llegaremos a entender que el decrecimiento – la pequeñez, el sacrificio proexistencial, y la entrega gratuita que se expresa en la debilidad más total- es el camino del verdadero crecimiento -la resurrección y la vida que no tiene límites, ni pena, ni llanto, ni luto-.”

La confesións: Jesús sabe de su límites

Con este sabor del nombre del “Dios de los límites” y ese recuerdo salía de casar a tomar café y leer el periódico, placer de días libres. Allí  me encuentro con amigos con los que comparto el momento de modo inesperado. Y estando allí, llega un  joven -treinta algo de años-, que me saluda con cariño al reconocerme, sin saber muy bien de qué. Quiero recordar que se llama Jesús y me lo confirma, y pienso en el día de hoy y en lo que se celebra de este nombre. Yo sabía que él había estado con problemas de adicción, y me alegraba verlo alegre, con buen aspecto físico, muy deportivo, animado, hacía mucho tiempo que no lo veía. Me cuenta que está  lejos de aquí. Había estado ocho años con una pareja y haciendo veces de padre con un hijo de ella, pero que últimamente no lo estaba viviendo bien  y ante el peligro de desviarse, había renunciado a vivir en pareja y había acudido allí –cientos de kilómetros lejos de aquí-  donde le “salvaron la vida”, y lleva un año trabajando por aquellos lares con su oficio cualificado. Ha venido a pasar estos días con sus padres. Y comenzamos a hablar, bueno, yo a escuchar.  Una confesión de vida apasionante, una aceptación de sus límites, con un gran conocimiento de sí mismo y sus debilidades, de su proceso y de sus peligros. Sabedor de sus emociones y afectividades, de sus impulsos y tensiones, busca y contrasta, se dirige allí donde sabe que puede llorar y hablar horas, porque esa es su terapia y no quiere volver a dejarse enredar por lo que le quita la vida.

Su poder y su nazaret

Es capaz de perdonar porque sabe que ha sido perdonado,  es humilde porque sabe que su orgullo psicológico le tiró a la basura, llora en las decisiones que toma, porque le duelen, pero lo hace porque tiene que ser auténtico y crecer sufriendo, sin engañarse. Le duele que no puede tener dinero y acepta que se lo administren los que lo quieren, porque no puede dar lugar a la tentación en los momentos de bajón. Y sigue…  sigue… y me pregunta para cerciorarse de que soy sacerdote y que él me conoce de hace muchos años. En unos minutos sale en autobús para su destino, porque ahora no tiene coche. Pero agota el momento hasta el último respiro y se despide abrazándome, después de dejarme con toda  la confianza del mundo sus límites confesados en mis manos y en mi alma.  Y quedo desbordado por esta revelación de su nombre, que hace honor a su persona, Jesús. Un hombre roto, sanado que vive desde sus límites, que se emociona hablando de ellos, que agradece a Cáritas la persona que ha recuperado dentro de él y lo dice a gritos, sin complejo alguno, a la vez que tiene esperanza, ilusión y quiere hacerlo bien. Tiene mucho que vivir, lo más grande del mundo sería ser padre pero por su debilidad se para y  no se lanza al vacío, pero ejerce su paternidad en otros mundos. Hoy me hablaba a mí como si fuera un hijo mío, pero yo lo escuchaba como a un padre, cuando me daba lecciones de cómo se puede vivir en el  límite y hacer de eso un abrazo con un amigo en el que consideraba que se podía confiar. El nombre de Jesús, hoy a través de él,  me ha desbordado.

Mis amigos que me acompañaban en el café,  se extrañaban y comentaban después que era  impresionante como alguien en cualquier lugar puede llegar a mi persona,  y ponerse hablar  y compartir de este modo, al ver el tiempo que nos habíamos dedicado el uno al otros. Sin saber ellos la conversación que habíamos tenido. Ahora Jesús, ya estará a cientos de kilómetros, en aquel lugar donde sabe que crece en sabiduría y gracia, donde ha sido salvado y vive con más salud y protección. Y yo, miro al Belén  de mi casa, me silencio para entender al niño envuelto en pañales, desde esta vida y esta persona con todos sus sentimientos, la grandeza de ese nombre, Jesús, el nombre de aquellos que saben vivir, ser salvados y salvar desde sus propios límites. Y yo me quedo extasiado y recuerdo el texto evangélico: “Gracias Padre, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla y limitada… así te ha parecido mejor”, y la contrasto  con la frase de un humorista que utiliza una entidad bancaria para una propaganda: “Improvisar una canción es fácil, basta con ensayar toda la vida”, y pienso en este joven y todo su proceso, hoy ha sido canto divino para mí.

José Moreno Losada

 

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¿Inocentes y culpables?
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José Moreno Losada | 28-12-2016 | 21:05| 0

Los santos inocentes

Hoy 28 de Diciembre hemos vuelto a jugar con el gozo de la inocencia y de las inocentadas. A mí me han llegado de varios sitios, amigos, grupos, hasta de las hermanas contemplativas. La alegría de aquellos que aun sin saberlo son testigos vivos de Cristo Crucificado, y forman parte del cortejo del Cordero que da la vida por los otros.  El recuerdo  de la gloria de los mártires. Pero el papa Francisco, siempre atento a la palabra de la Vida, ha querido unir a los mártires de los primeros siglos, a los mártires actuales. Cada seis minutos muere una persona en el mundo por el hecho de ser cristianos. Nunca en la historia hubo tantos mártires cristianos y es la religión con más martirio actual en el mundo. Y a esta  religión cristiana es a la que pertenecemos muchos de nosotros, ciudadanos del primer mundo y en libertad, que podemos proclamar y confesar nuestra fe con libertad, aunque a veces podamos sentir que falta consideración con el hecho religioso en nuestra sociedad laica y secular.

Un día de regalo y gracia

El  día para mí ha sido agradable. De esos días tranquilos que te dedicas a ti mismo sin saberlo, un desayuno tranquilo con lectura de periódico, la búsqueda de la peluquería que la han cambiado de sitio y el dueño me ha enseñado el nuevo local que está preparando para inaugurar el próximo cinco de Enero, la cogida de cita en la otra peluquería para estar más presentable en la entrada de año, un momento compartido con un amigo para hablar de nuestras cosas y recibir un regalo  de comida casera que me abastecerá más de un día, la llamada de unas amigas, Churri, de la universidad y , María Jesús,  de lo rural que querían verme y con las que he compartido la mesa. Después visita para ellas en la parroquia y renovación bautismal de una de ellas que celebraba hoy el treinta aniversario de su bautismo, y esto en nuestro nuevo baptisterio pintado por el artista Gamero, paisano suyo. Después descanso y preparación para la celebrar en la parroquia la eucaristía en la fiesta de los santos inocentes. Hasta aquí un día lleno de paz y de inocencia, de serenidad y gozo. Pero al pensar en la celebración, quiero recoger del mismo día hechos y personas para poner en el altar con motivo de esta celebración, y pienso en los mártires de los que hoy he tenido noticia en nuestro propio pueblo, mártires indirectos. Y me salen tres estampas.

Estampas de mártires: inocentes culpables

En las personas que hoy acudían a cáritas, he estado con los responsables de acogida, ha llegado una madre que tiene a su hijo de quince años en el Marcelo Nessi, no puede salir, acaba  penalización en Junio y ya teme su salida. Hablamos entre nosotros de su proceso, crónica de un fracaso anunciado. Dolor y desestructura desde su infancia más tierna, no tiene una identidad bien formada y le falta la capacidad básica de relación y de encuentro consigo mismo y con los demás. Los de fuera ven en él un peligro, maleante… pero no es otra cosa que un “inocente culpable”, con sus quinces años parece que no hay otro itinerario posible, nadie apuesta por él.

Otro joven, 22 años, su familia ya lo rechazado por miedo, vive en un pensión que le pagan unas religiosas, tiene un hijo, orden de alejamiento de su pareja… dice que es un desgraciado y que nadie lo quiere. Víctima de adicciones, deformado. Guapo y joven pero totalmente roto. Nació sin padre, con madre adicta a la droga que lo abandonó, vivió con abuelos, después con padrastros, con tíos, ya por dos veces internado en el Marcelo Nessi.  Nueva crónica de un fracaso anunciado y previsto. Con piedras  pesadas de dolor y mal en la mochila de la vida que nadie puede resistir. Yo no le tiraría la primera piedra, desde luego, porque no es otra cosa que “otro inocente culpable” que ahora causa víctimas.

 

Un señor mayor, de etnia gitana, viven  en la pobreza casi absoluta, no han venido a pedir hasta ahora, Diego le dice que cómo no vinieron antes, la nochebuena no tuvieron lo más básico… Vive el matrimonio solo, pero ahora ha venido un hijo, con cuatro nietos, que viven en una chabola en Sevilla, no traían nada y no tenían nada que darles. Pienso en esos cuatro nietos, y pido a Dios, que no sean crónica de un fracaso anunciado, pero lo veo difícil. Y está claro que ya son inocentes y víctimas… no sé si llegarán a culpables, pero si llegan algún día a serlo, no habrá duda de que vienen de la inocencia cargada de sufrimiento y martirio de lo humano en su carne.

Ellos son carne y sangre de Cristo crucificado

En la Eucaristía ellos han sido nuestros santos inocentes de hoy. Dolores y sufrimiento en una infancia en medio de una sociedad educada y rica, martirio y desprecio en una vida sin razón alguna. Carne de cañón para pasar de víctimas a agresores, de inocentes a culpables. Por eso junto a la broma, la celebración nos pone en carne viva por el sufrimiento de los inocentes, y uno piensa en el módulo tercero de la Cárcel que  cuando entras en él –según me cuentan los que lo visitan por voluntariados- parece un instituto por la cara de los adolescentes-jóvenes que lo habitan, muchos de ellos crónicas de fracasos anunciados casi desde su nacimiento. Y desde ahí, con voz tímida, hoy he dicho: “Tomad y comed porque esto es mi cuerpo… Bebed porque esta es mi sangre…”, pensando en estas personas dolidas y dolientes, agredidos y agresores, víctimas y victimarios, inocentes y culpables. Por ellos murió Cristo y a ellos les prometió: “Hoy estarás conmigo en el  paraíso”.

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La candela de la Nochebuena
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José Moreno Losada | 27-12-2016 | 12:29| 0
OH LLAMA DE AMOR VIVA
24 de Diciembre, Granja de Torrehermosa, el fuego en la noche aviva sentimientos, calienta el corazón, alegra el alma y abre nuestras entrañas a La Luz que vence la oscuridad. El pueblo sigue esperando lo nuevo y arrojando al fuego lo inútil y falso de la vida, aquello que se apolilla y se carcome frente a lo auténtico del amor sencillo y puro. Y reconozco al fondo la casa de la tía Piedad y el tío Antonio, donde entrabas con respeto y te acogían con cariño, donde se rezaba a Dios y se confíaba en él. Una de las casas más antiguas, de las primeras… de las que son del pueblo y el pueblo de ellas. Y ante ella la luz de la navidad, la de los jóvenes del pueblo que siguen queriendo hacer el fuego más grande, la candela más luminosa, reivindicando que la vida nace de lo que rompe, del surco abierto, de la semilla enterrada, del tronco quemado para ser calor y dar luz.
Recogemos el sentimiento de todos los que fueron y ardieron en llamas de vida y de entrega para nuestra generación, los que nos hicieron arder en vida a nosotros y nos enseñaron que el fuego y el amor sólo lo son, si arden en favor de otros para que no falte la luz ni el calor a los amados. Aquí estamos ahora contemplando el fuego de los jóvenes que viene con fuerza y sube a lo alto, con una impulsividad no contenida, y lo hacemos desde las ascuas encendidas de nuestros amores, que son recuerdos a la vez que entrega a los que vienen, porque nuestro oficio ya no es otro que ser ascuas entre  dos fuegos, los que se fueron, dándose, y aquellós que ahora comienzan y quieren arder con el calor recibido de nosotros.
Así lo sentimos todos aquellos que de niños juntamos leña, hicimos hachones, levantamos las llamas por las calles en nuestra infancia, los que ahora hemos vuelto a rejuntarnos con el calor del frio internet y al unir nuetras brasas -fundidas de recuerdos cariñosos- hemos vuelto a sentirnos fuego y a desear vovler arder,  pisar juntos nuestras calles y avivarlas, sabiendo, que ya los que nos queda es ser buenas brasas encendidas, rescoldos de luz y de sabiduría, tras haber peregrinado y volver como hijos pródigos de un amor sencillo y duradero, que sabe deshacerse y quemar lo que se pasa, para quedarse con aquello que perdura: la verdad y la vida, que sólo arden en la entrega y que ahí nunca se apagan, porque solo el amor es más fuerte que la muerte, y solo su llama es realmente viva. Así lo deseamos..  y deseamos en esta noche luminosa y santa que no nos falte nunca la llama de amor viva que cantaban nuestros místicos.
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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.