Hoy

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¿DESAGRADECIDOS O AGRACIADOS? ( Ante los comas etílicos de preadolescentes)
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José Moreno Losada | 10-11-2016 | 22:11| 0

 

Muerte y vida ante nosotros y nuestros jóvenes

De vez en cuando nos sorprenden noticias de destrucción de vidas que nos ponen en vilo y nos desconciertan. Me refiero a muertes como la de la preadolescente de doce años  por coma etílico. Noticias que pueblan de interrogantes a los padres que tienen hijos en esa edad y que a mí no me queda indiferente e imagino que a nadie.

Somos muy desagradecidos

En nuestras sociedades se nos ha dado todo, nos sobra de todo, pero hay algo que falta, algo muy profundo: el agradecimiento. Somos muy desagradecidos, sólo eso puede explicar la vorágine de un mercado que se implanta con su filosofía del consumismo y nos destruye a los mayores, pero avanza y se lleva también a nuestros niños y nuestros jóvenes. Sí,  el botellón es uno de los signos, en los que los niños juegan a ser mayores, a consumir como criterio de bienestar y de felicidad por encima del bien ser. Cuando los corazones  humanos se llenan de ese deseo de tener, de poseer, de parecer, de gozar, sin más claves ni espíritu alguno,  se rompe el corazón de lo humano y nos hacemos sordos a la invitación de la vida. Por ese camino nos amenaza y nos destruye la avidez de un consumo de vida superficial que  nos impide entrar en la interioridad de lo humano donde se asienta la base de la verdadera felicidad. Nuestros niños y jóvenes, quizá  fieles a lo que les representamos los mayores, viven en la esperanza de lo inmediato, con luces cortas, absolutizando el momento y el placer posible, la riqueza y la posesión como lugar de realización. Cuando eso se da, la invitación del Maestro de Nazaret cae en saco roto, su propuesta de felicidad encuentra oídos sordos, incapaces de ilusionarse y trascenderse en la esperanza de un corazón que cree que el amor es el camino de la salvación.

El camino de la felicidad y la gracia

Es cierto que las encuestas nos dicen que nuestros jóvenes no son muy felices,  pero que, por contra, los jóvenes españoles que en sus vidas dedican tiempo libre a ser solidarios y hacer cosas por los demás, son los que mayor grado de satisfacción tienen en sus vidas y difícilmente caen en adicciones y sometimiento de alcohol, drogas, etc. Sí, que los que están llenos y han descubierto el banquete de la vida auténtica,  no pordiosean su felicidad en puertas de un mercado de superficialidades que les cobran la vida por breves momentos de felicidad pasajera.Pero los niños,  y los jóvenes, son espejo de la realidad social en que nos movemos, el papa Francisco nos lo dice con claridad: “Entre los componentes sociales del cambio global se incluyen los efectos laborales de algunas innovaciones tecnológicas, la exclusión social, la inequidad en la disponibilidad y el consumo de energía y de otros servicios, la fragmentación social, el crecimiento de la violencia y el surgimiento de nuevas formas de agresividad, el narcotráfico y el consumo creciente de drogas entre los más jóvenes… algunos de esos signos  son al mismo tiempo síntomas de una verdadera degradación social, de una silenciosa ruptura de los lazos de integración y de comunión social”.

Decrecer para crecer, agradecer para vivir

No hay duda de que, en medio  de esta degradación social, la llamada profética  y evangélica  nos presenta un camino de esperanza que viene por los últimos de la historia, es en los más pobres y sencillos del mundo donde está la clave del verdadero banquete de la vida. Estamos llamados a decrecer para crecer, a adentrarnos en el espíritu para poder acoger la  palabra que nos trae la vida, a iniciarnos en una fraternidad que nos libera y nos realiza en caminos de austeridad compartida y de amor celebrado, donde lo poco es mucho y lo mucho no nos satisface. Hay un banquete de ilusión y de amor que está por los caminos, las calles, las plazas, la vida de cada día. Ahí está el verdadero alimento. A la vida se llega  por la entrega, sólo el que esté dispuesto a perder, a entregarse, se ganará, y tendrá el tesoro que nadie ni nada lo puede quitar. Ahora es el momento de la gracia, ahora es el momento de lo profundo, ahora estamos siendo llamados a no quitarles la vida a nuestros niños y jóvenes, sino a alimentarlos con la verdad de la gracia. Tenemos un reto: “no desgraciar la gracia” El banquete  del amor y de la vida está preparado, hay  quien lo sirve: “Tomas y comed todos de El”

José Moreno Losada

 

 

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Resucitaremos
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José Moreno Losada | 06-11-2016 | 21:23| 0

Escatología Cristiana

En estos últimos domingos del año litúrgico de la Iglesia, en el otoño de lluvia y siembra, los creyentes escuchamos en los domingos lecturas evangélicas de corte escatológico. Nos van alumbrando el sentido de la viday la esperanza de Aquél que ha muerto y ha resucitado, de Jesús el de Nazaret que pasó haciendo el bien. Vivir con norte o desnortado  es un reto acuciante para la humanidad en estos momentos. Hay gritos desde la ecologìa, desde lo ético, lo justo, lo excluido y descartado, gritos  que nos revuelven interiormente y no invitan a responder con claves de ultimidad. Se trata del sentido de la vida y de la realidad. La escatología cristiana ofrece un horizonte de vida y de verdad, por el camino de la historia y de la vida de lo sencillo, una historia que está en nuestras manos pero que está llamada a realizarse en claves de vida eterna, de paz y de justicia. Nos toca seguir buscando el camino, sabiendo que Dios no es un Dios de muertos sino de vivos. Hoy al proclamar este evangelio escatológico en la residencia de los mayores en la granadilla , no hemos podido por menos que repetir nuestro slogan favorito: “Aquí no hemos venido a morir sino a vivir”

RESUCITAREMOS¡

Ya es imparable, no tiene vuelta atrás. El Espíritu del resucitado se mueve donde quiere y el Reino avanza en lo oculto y anónimo de la historia como  un grano de trigo, como la levadura en la masa, como la sal en guiso, como la brisa en la noche. Sólo nos toca ser testigos de su encuentro con nosotros, dejarnos sorprender por la fuerza del resucitado en el camino de la historia, para poder comprender que, en lo más diario, él viene y nos deja que le abracemos y nos habita haciendo que arda nuestro corazón ante la vida y los hermanos que nos rodean. Resucitar es sentir el ardor del amor en lo profundo de nuestras vidas, el que se realiza cada mañana cuando nos levantamos para seguir construyendo la ciudad, la casa del mundo, haciendo de la ecología una economía de la fraternidad, buscando que a nadie le falte el pan de la justicia ni el agua de su dignidad. Nuestros hermanos se encontrarán con Él cuando nosotros, haciendo arder la tierra, le llevemos la noticia de que son queridos como hijos únicos en el Hijo, y se lo hagamos creer en nuestra propia generosidad como desbordamiento de su gracia y de su encuentro con nosotros.

Ya no hay temor, sino aleluya

Se ha terminado el tiempo de los temores ante un poder infundado que atemoriza el corazón de los sencillos en una dinámica de juicio que se impone y que no salva. Ahora somos nosotros mismos  los que tememos no sabernos dejar amar por el que da la vida  entera a favor nuestro. Ahora estamos seducidos porque la piedra, que se rechazaba por inútil y débil en la cruz, se ha hecho angular y sólo puede salvarse lo que transita por la senda de la misericordia entrañable de nuestro Dios que nos ha visitado de lo Alto. Ahora tenemos un buen pastor que huele a ovejas y las ama, por eso no tenemos ningún miedo, solo cariño, amor, confianza y la ilusión de que un día seremos como El.  Y entonces, solo entonces, tendremos la alegría definitiva. Ahora  queremos grabar el aleluya como un sello en el corazón y no olvidar que tu amor es más fuerte que la muerte, que ni los ríos ni los mares podrán anegarlo, y que si alguien quisiera comprarlo  ser haría despreciable.

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Niños con brújula interior
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José Moreno Losada | 04-11-2016 | 09:24| 1

Niños con brújulas, con norte de santidad Seréis santos…

Soy un convencido de que Dios nos da un trozo de pan resucitado cada día, en medio de la vorágine del vivir diario, para seguir manteniendo la esperanza y no perder el norte. Ayer lo viví por la tarde en el entorno de la parroquia, con una actividad preparada con y para los preadolescentes.

Los preadolescentes

Todo sabemos que es una edad que tiene su intríngulis, cuando terminan la primaria y acceden a la secundaria, no sabemos bien cómo acertar. En la comunidad parroquial nuestra no deja de ser un interrogante que nos lleva años de trabajo, pues se mantienen  catequéticamente tres años, a encuentro semanal, con el norte de la celebración de la primera comunión, pero después se da la desbandada, se desnortan. No conseguimos un proceso que les seduzca y les anime.

Este año, animado con padres interesados,  especialmente Paco y José Miguel, estamos intentando algo nuevo y distinto. Iniciar un proceso de pedagogía de la fe, que pase por la acción, en el que ellos comiencen a ser verdaderos protagonistas de lo que creen y de lo que hacen, a su estilo y modo, acompañados con ilusión y paciencia con nosotros. De ahí van saliendo estos trozos de esperanza y de resurrección desde nuestros preadolescentes y ahí se sitúa ese momento de ayer en el que salí esperanzado y motivado por ellos y su alegría participativa, con un verdadero protagonismo. Hablamos de que estamos creando una asociación de chavales para chavales, después ya veremos dónde se insertan, según sus procesos,  a nivel de movimientos apostólicos eclesiales.

Tropa solidaria de Ntra. Sra. De Guadalupe

“Tropa solidaria de Ntra. Sra. de Guadalupe”, así se autodenominan una docena de preadolescentes que el curso pasado, en Mayo, celebraron por primera vez la Eucaristía participando en la mesa de la comunidad eclesial. Ellos mismos se han encontrado, han escrito y comunicado a sus compañeros el interés por volver a juntarse y a caminar juntos. Ahora no lo hacen porque busquen llegar a una celebración sino porque quieren compartir juntos un camino, quieren asociarse y programar un itinerario en el que ellos sean protagonistas y lo están siendo.

Dar, ayudar y compartir

El lema síntesis de lo que deseaban al asociarse era muy sencillo: “Siempre listos para dar, ayudar y compartir”. Además con sus ideas y su arte han ido hasta confeccionando su escudo-símbolo, que me ha gustado tanto, y me identifico tanto con él, que  lo he puesto como foto nick en las redes. Me alegra iniciar el proceso con este protagonismo tan claro de estos chavales.

El norte y la santidad.

Hoy tocaba celebrar la fiesta de los santos, la santidad, la alegría que produce la bondad de Dios en los corazones de los hombres. La santidad ha de ser nuestro norte y así ha sido en la dinámica preparada por un padre, Paco, que a través de brújulas, enseñándonos  a buscar con ellas, nos ha llevado a distintos puntos del parque del bioclimático,  en los que nos encontrábamos las figuras de santos concretos: Francisco Javier, Teresa de Calcuta, Tomás de Aquino, Juan de Dios, Isabel de Portugal… En cada uno de ellos hemos descubierto claves de santidad. Ya están motivados para la próxima sesión: ¿Dónde está el norte de nuestra santidad personal?  ¿Qué es ser santos? ¿Podemos y queremos serlo? ¿Nuestra asociación nos puede ayudar a santificarnos? ¿Nuestro lema es lema de  una tropa santa?…

Al final hemos terminado comiendo nuestros higos, castañas, nueces, con casamientos… Como veis no luchamos contra nada, otras fiestas o nombres, sólo nos preocupamos de profundizar en la grandeza de lo que tenemos, nos empeñamos en unir santidad, alegría, gozo y entrega.

Seguiremos… “Si quieres, vente con nosotros”

Cuando estábamos en la actividad, Abel, muy inquieto y bastante autónomo, me ha gritado y me ha llamado: “Pepe, Pepe… allí está Joaquín que estaba en mi grupo. Dile que venga a nuestra asociación”.  El niño se ha acercado le hemos hablado sobre la carta enviada, ha dicho que la ha recibido, que lo hablará con su madre y si quiere se apuntará. A los tres minutos venía a apuntarse y meterse en la actividad, ha disfrutado como el primero. No he podido menos que acordarme del Papa Francisco, una Iglesia en salida… una parroquia en el parque del barrio, llamando allí donde ellos juegan y son. Ellos mismos apóstoles de ellos mismos, con la alegría del evangelio y las ganas de  ser ellos mismo. Ahora toca seguir, sin desaliento, animarlos, acompañarlos. Ojalá más padres se coimpliquen, ojalá más preadolescentes se unan y les prestemos un verdadero servicio para su protagonismo y su grandeza en la generosidad, que favorezcamos su santidad. Estamos convencidos que lo que más felices les va a hacer no es su currículum sino su generosidad y grandeza interior, vamos a trabajar por ellos y con ellos. Para que sean santos. A mí no hay duda de que ayer me santificaron.

Y en la noche se me cae el alma, cuando  a la vez que he escrito este artículo, me lleg la noticia de una niña de 12 años que ha muerto en Madrid por causa de un coma etílico. Sufro y me reafirmo en el trabajo pastoral a favor de los preadolescentes, para que sean protagonistas de sus vidas, sin necesidad de entrar en los vicios de los mayores para ser mayores.  Y me satisface enormemente, la reflexión que hace  nuestro amigo Carlos Pajuelo, en su escuela de padres desde su blog, donde llama a darnos cuenta del peligro de que nuestros preadolescentes y adolescentes jueguen a ser mayores, sin el cuidado y la educación de los mayores: http://blogs.hoy.es/escuela-de-padres/2016/11/04/los-ninos-que-jugaban-a-ser-mayores/

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De los difuntos y las cenizas
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José Moreno Losada | 01-11-2016 | 19:40| 0

“Ad resurgendum cum Christo”

Cercanos a la commemoración de la liturgia católica en torno a la oración por los fieles difuntos, se ha publicado un documento católico  acerca de las costumbres que se van incorporando para la inhumación de los cadáveres. Sobre todo desde que se va extendiendo la práctica de la cremación y el uso de las cenizas de los finados. Me ha parecido conveniente hacer una reflexión sencilla sobre los puntos relevantes de dicho documento, que va dirigido, como es natural, a los católicos creyentes y practicantes, a los que le interesa la reflexión y orientación de la Iglesia católica.

“De la anécdota a la norma”

“Para resucitar con Cristo”: bonito título para un documento cristiano al recordarnos dónde está el horizonte de vida para nosotros, los que creemos en Jesús de Nazaret, el hombre que pasó por la vida haciendo el bien, el crucificado que, tras ser sepultado, fue resucitado. Pero está visto que nuestro mundo busca la polémica y, a veces, hasta la gracia de cualquier posibilidad periodística.

Anécdotas y casos

Recuerdo dos anécdotas sencillas y graciosas, una lejana en el tiempo y otra muy cercana. En mi pueblo, Granja de Torrehermosa, ha habido personas entrañables y muy ligadas en afecto al terruño. Uno de ellos fue el querido Pascasio que, desde su emigración a Madrid, siguió con el alma pegada a nuestro pueblo y, en su jubilación, dio la vida por darle realce en todos los lugares. Comentaban que su deseo era que, al morir, sus cenizas fueran extendidas desde lo alto –no sé con qué medio– por nuestras tierras. La gente, al morir este paisano, decía que a ese terrerno habría que ponerle coto porque, si no, al comer las ensaladas de lechuga, no íbamos a saber si nos estábamos comiendo también a Pascasio.

La otra es de ayer. Mi amigo Diego, me manda un whatsapp, en el que me escribe: «Mi mujer dice que, de ninguna manera, cuando yo muera voy a seguir en casa, que ya está bien; y ahora se ve que mi hijo, que recientemente ha estado en Roma, ha conseguido que el Papa saque esta norma de que por los campos tampoco. Así que, por narices en el camposanto…».

Creemos en la resurrección de los muertos

Fuera de bromas, lo que plantea esta nota orientadora es bastante sencillo. Quiere decir que la idea más básica es que las cenizas del difunto, por regla general, deben mantenerse en un lugar sagrado, es decir, en el cementerio o, si es el caso, en una iglesia o en algún lugar con jurisdicción eclesiástica. ¿La razón? Los cristianos hemos heredado de los judíos la práctica de la oración y las ofrendas por nuestros difuntos, y es una formar de mantener nuestra relación viva con ellos en una comunión que va más allá de la muerte en orden a nuestras creencias. Porque éstas no son solo de inmortalidad del alma –idea filosófica¬–, sino de resurrección de los muertos. Es decir, nosotros aguardamos la resurrección universal, nueva creación que implica toda la realidad creada (naturaleza y humanidad en su conjunto), y a la que accedemos, desde la muerte, no de modo individual sino personal y colectivo.

El hombre es uno, en cuerpo y alma

Nuestra antropología no es dualista, hablamos del ser humano como realidad integral. Desde ahí viene el respeto y la consideración a los restos o despojos de nuestro cadáver. No porque sea necesario para la resurrección, en la que hablamos de novedad absoluta en continuidad con la persona, pero no con un elemento material o celular, ya muerto y transformado, cuestión claramente solventada desde los primeros momentos de la patrística cristiana. La relación con los cementerios y los modos de enterrar a los muertos ha venido más por la relación de afecto, recuerdo y el deseo de comunión en la oración. Por eso se advierte de la posibilidad de que la práctica de la desaparición de las cenizas lleve consigo el olvido, y esta orientación «puede ayudar a reducir el riesgo de sustraer a los difuntos de la oración y el recuerdo de los familiares y de la comunidad cristiana», como dice la nueva instrucción.

Repeto total a la voluntad del finado y a la liturgia cristiana

Por otra parte, ha sido un modo de mostrar respeto y veneración a los antepasados y de no olvidar la historia, muchas veces escrita en todas las culturas desde los enterramientos humanos. Al considerar este elemento material del recuerdo desde sus restos, de alguna manera nos dice la instrucción que «se evita la posibilidad de olvido, falta de respeto y malos tratos, que pueden sobrevenir sobre todo una vez pasada la primera generación, así como prácticas inconvenientes o supersticiosas». Además, lo que prohíbe el documento, con toda razón, es que los familiares de una persona que haya expresado su voluntad de ser cremado y sus cenizas esparcidas «por razones contrarias a la fe cristiana», soliciten las exequias religiosas porque le serán negadas, lo cual se entiende –no por prohibición y rechazo, sino por respeto y coherencia con el deseo y la voluntad del que fallece que debe ser respetada–. Otro tema es que la familia o la comunidad quieran rezar juntos y celebrar sacramentos en memoria de su persona, pero no las exequias frente a su voluntad.

El valor absoluto de lo humano

En el fondo, también está el deseo de expresar con esta práctica algo fundamental para el pensamiento cristiano: que es la realidad de la singularidad del ser humano en medio de todas las demás criaturas, en lo que se refiere a su dignidad y valor absoluto, para los cristianos imagen de Dios. Los cristianos, inspirados por el Evangelio, consideramos que el hombre tiene un lugar único, como ser almado y encarnado, en medio del mundo, en la historia, y no comulgamos con las ideas naturalistas sobre el círculo de la vida, donde el cuerpo humano, en su sentido antropológico, es considerado nada diferente a otra materia física. En este sentido, el Vaticano ha decidido aclarar su «posición antropológica desde esta costumbre cristiana de enterrar a los muertos y recomienda insistentemente que los cuerpos de los difuntos sean sepultados en cementerios u otros lugares sagrados».

Orar por nuestros difuntos

Por cierto, a mí no me disgustaría descansar en un columbario, en un lugar de culto comunitario y que, ante mis cenizas, otros oraran y reflexionaran «como se pasa la vida y cómo se llega la muerte, tan callando». Porque, a veces, nos matamos en el deseo de callar la muerte cuando es un lenguaje estructural de lo humano, somos mortales. De todos modos y para acabar con anécdotas, mi abuelo Maximino decía que, después de muerto, como si lo querían llevar en una caja de sardinas… Cosa que no hicimos, claro, y cada vez que vamos a su tumba, donde también están nuestros padres, mis hermanos y yo rezamos con mucha devoción y nostalgia entrañable.

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Encuentro en el pueblo
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José Moreno Losada | 31-10-2016 | 20:29| 0

(La realidad ha superado el deseo, estamos agradecidos)

ENCUENTRO…

Hace cuarenta y seis años una foto de grupo en el colegio libre adoptado, ahora gracias a las redes nos reconocemos, nos ponemos en contacto y deseamos vernos y estar juntos… pequeños grupos nos hemos ido viendo, hoy será un grupo mayor en el pueblo de origen, apuntando la fecha de todos en Abril.
¿Por qué queremos ENCONTRARNOS?

María del Carmen nos habla de que esta mañana ha salido a pasear por los campos de Granja, y ha visto a los agricultores con sus tractores arando, preparando la tierra, sembrando. Ese oficio que es tan humano y tan de témporas de Octubre, donde se da gracias por el año de cosecha pasado y se comienza a pedir por la nueva siembra que se hace. Ahí está la razón del encuentro.
Sembramos, casi sin darnos cuenta hace cincuenta años, y de aquella siembra han venido muchas cosechas, ahora la del reencuentro y el gozo de la infancia viva, recuperada y también sanada.

Es como un fruto de “Tosantos” , de alegría y ganas, de historia y sentires, de sabores y saberes, de ilusiones y enamoramientos, callados y a gritos… no tiene precio. Hoy es un reconocimiento de esta dimensión sencilla de lo amado en la niñez, con la inocencia de lo limpio y de lo sano en medio de lo travieso, lo osado y lo secreto. No buscamos nada, solo apretarnos en un mismo gesto de “sí a la vida”, “sí a la historia”, “sí a lo humano”, “sí a lo sencillo y a lo rural”.

Sin olvidar nuestras raíces ni nuestro origen

Reconoceremos raíces y origen, con el orgullo de los que han sido amados. Lo haremos en días en que visitaremos el campo santo para recordar y sobre todo respirar la paz que nos dejaron los que más nos quisieron. Y nuestra presencia será la mejor flor y la mejor oración de corazones que no dejan de latir tras el último suspiero, ni de allás para acá ni de acá para allá. El amor en este paseo al dormitorio de los que fueron nos sabrá a amor eterno.

Los frutos de hoy se sembraron ayer.

Pero hoy, venimos, entre cantares para volver a sembrar de las mejores semillas que hemos elegido entre las experiencias de lo vivido. Nos encontramos en el presente y será una siembra lúcida, regada con algún buen vino de la tierra, para seguir creciendo y encontrándonos. Nos abrazaremos como los compañeros pródigos, que han estado buscando la vida, y ahora volvemos diciendo que la vida estaba ya dentro de nosotros y con ella hemos ido a todos los lugares.

Hoy volvemos al origen para reconocer que la vida es dada y gratuita, que está en el interior, y que desde ahí vamos viendo todo lo que nos va aconteciendo. Que venimos heridos y sanados, exitosos y con fracasos, ricos y pobres, alegres y tristes, pero con vida y ganas de ser, de seguir siendo, y de no serlo en solitario, queremos recuperar lo que nos une y los que nos dieron, para seguir dándonos.

Lo hacemos allí donde otros nos dieron todo lo que somos y nos mostraron que sólo en la gratuidad se alcanza la felicidad, que la familia es fuente y pozo de agua de vida para todos, que la realidad es para ser compartida y celebrada,tanto en el dolor como en la alegría y la esperanza. Por eso también nos enocntraremosrezando ante las tumbas de nuestros seres queridos, aquellos que se nos hacen presente en el dolor de su ausencia, mas fuerrtte en estos días en que nos acercamos a los camposantos  para rezar a nuestros muertos y saludarnosentre nosotros también por ellos. Estos días de santos y difuntos, serán para nosotros especiales, porque en ellos nos hemos vuelvo a ver y sentir vivos y cercanos.

Feliz encuentro del 30 de Noviembre.

 

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El poder de la escucha
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José Moreno Losada | 26-10-2016 | 09:08| 0

Hoy, una realidad

Hoy en el salón de actos de la Parroquia de Guadalupe, en las traseras del instituto bioclimático, se va acelebrar un acto significativo de vida y realidad del centro escucha San Camilo-Guadalupe, que lleva más de dos años en funcionamiento, pero que fue una idea que comenzamos a gestar hace más de cinco años entre unos cuantos profesionales tocados por este deseo de establecer un servicio de escucha sanante y gratuita en nuestra ciudad. Hoy tocaremos vida y carne del centro, se presentará lo que es y darán testimonio de la experiencia vivida tanto personas que han escuchado como personas que se han sido escuchadas. Entenderemos mejor que es eso de que la esucha sana, y lo hace en la doble dirección del escuchante y del escuchado. Yo me siento feliz de formar parte de esta familia y de este proyecto tan humano y tan evangelizador. Pero me callo y dejo que sea el director, el que nos coordina, Enrique Delgado,  el que os hable de nuestro centro:

Un curso más

“Desde el Centro de Escucha San Camilo-Guadalupe de Badajoz apostamos, un curso más, por seguir trabajando en la humanización de la vida de las personas, de los espacios de convivencia, de las relaciones entre familiares, amigos, etc.

Sabemos que nuestra tarea no es fácil y que los frutos terminarán llegando con el tiempo y no siempre de manera tan inmediata como nos gustaría. Nuestra misión, que es ofrecer un espacio de acogida y apertura a la realidad cargada de sufrimiento de las personas ayudadas es considerada, para todos los voluntarios “escuchas”, un verdadero regalo, un motivo de agradecimiento. Es una enorme suerte poder acompañar y ser testigos de los procesos vividos por quienes piden ayuda tratando de remontar el dolor por la pérdida de un ser querido, la soledad, la falta de sentido…

Los voluntarios “escuchas” brindan, ante esa realidad de sufrimiento, un espacio de respeto y confianza en el que la persona se sienta libre y capaz de contar lo que le pasa, lo que le preocupa y afecta.

Como somos conscientes que depositar la confianza en otro ser humano y poder así expresar el dolor, la pena, la rabia o la angustia no es nada fácil, cuidamos al máximo que se genere un clima de verdadero respeto y confianza entre los voluntarios y las personas escuchadas, sensibles al esfuerzo que hacen, quienes acuden al Centro, por abrirse y dejar al descubierto su lado más frágil y vulnerable.

Venimos trabajando desde septiembre de 2014 y en este último curso se han atendido 19 personas. Los motivos por los cuales han llamado al Centro de Escucha han sido muy variados: problemas en la convivencia familiar, pérdidas de un ser querido, la vivencia de la propia enfermedad o de un familiar, sentimientos de soledad, etc. Estas personas, que nos han conocido a través de diferentes medios: la prensa, radio, parroquias, servicios sociales, recomendaciones de otros usuarios, etc., dieron un primer paso al llamar al teléfono del Centro de Escucha (673311798) y solicitar un primer encuentro con uno de los voluntarios “escuchas”. Los encuentros se llevaron a cabo en las instalaciones del Centro de Escucha, situado en la Avenida José María Alcaraz y Alenda, nº 40-Local.

De estas 19 personas atendidas, algunas han necesitado una única sesión, otras cinco, otras 12 y otras 20 sesiones, que es el número máximo de sesiones que está estipulado.

En cada uno de los casos, algunos con más continuidad en el tiempo, otros con menos, lo importante ha sido ofrecer apoyo emocional y orientación. No ofrecemos recetas mágicas, ni damos consejos, ni decimos lo que se debe hacer. Nuestro estilo de trabajo, fundamentado en el Counselling que engloba una serie de actitudes y habilidades de comunicación específicas, trata de ayudar a que la persona que atraviesa por un momento duro de su vida, descubra y emplee sus propios recursos, y aquellos otros que estén a su alcance, para afrontar por ella misma su situación problemática.

La valoración generalizada por parte de voluntarios y escuchados ha sido positiva hasta ahora. El trabajo intenso ha contribuido a que quienes acudían a nosotros se sintieran más capaces de afrontar las situaciones problemáticas vividas y así nos lo han reconocido y agradecido.

En definitiva, desde el Centro de Escucha nos esforzamos por la recuperación de la persona y la promoción de todo su potencial. Esta es la responsabilidad que hemos asumido y que creemos vale la pena pues en ello va la salud y recuperación de las personas.”

Enrique Delgado Amador

Director del Centro de Escucha San Camilo-Guadalupe de Badajoz

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Ética y dependencia (En la hora de la muerte de Mariángeles)
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José Moreno Losada | 23-10-2016 | 18:51| 0

Ala luz del evangelio y de Zigmunt Bauman

La tarde otoñal me propicia lecturas que son de corazón abierto y de profundidad para  entender el hoy que nos traemos entre manos. A la luz de Zigmunt Bauman, en su obra “la sociedad  individualizada” (Madrid 2001), en el capítulo quinto, titulado con la cuestión etiológica clásica del génesis“¿Soy acaso el guardián de mi hermano?”, defiende que “la ética y la dependencia se sostienen juntas y, por lo mismo, si caen lo hacen juntas también”.

Hoy, en la homilía dominical sobre el Domund, la misión de evangelizar saliendo de nosotrosmismos, yo traía  a colación tres hechos de vida que considero que avalan la grandeza de la unidad y comunión entre la ética y la dependencia. Y me imaginaba  hilando las reflexiones de Bauman – en la tarde otoñal- con  esos hechos vivos de última hora que son para mí evangelios de vida:

MARIANGELES … YEN  LA HORA DE SU MUERTE. AMÉN

“Si el grano de trigo no cae en tierra y muere no da fruto”

Tenía 32 años, felizmente casada con su hijo de dos años y medio. Su corazón se parte y no riega su cerebro, la ambulancia llega tras un tiempo  considerable  y  su vida ya queda sin reversibilidad, tocada de muerte. Su familia, abrazada al hilo que no puede no romperse, tiene en sus manos la decisión de dejar actuar a la naturaleza, sin medios extraordinarios, lo que facilitaría poder ofrecer sus órganos no dañados para dar vida a otros. Una decisión de dolor radical para amar radicalmente, cuando ya no hay esperanza alguna. Parecía que era entrar marcando una hora de muerte para  que nacieran vidas en el compartir amoroso de una humanidad que se siente unida y que quiere escapar del individualismo, negando que sea la bandera común del hoy mercantilizado. Allí los profesionales aguardaron, con un silencio sagrado, su último suspiro de amor  y  repartieron vida desde esa dolorosa muerte.

“Cuando Dios preguntó a Caín dónde estaba Abel ,Caín respondió, enojado, con otra pregunta: ¿Soy acaso el guardián de mi hermano?». El filósofo ético más grande de nuestro siglo, Emmanuel Levinas, comentó que en esa enojada pregunta de Caín empezó toda la inmoralidad. Por supuesto que soy el guardián de mi hermano, y soy y seguiré siendo una persona moral en tanto que no pido una razón especial para serlo. Lo admita o no, soy el guardián de mi hermano porque el bienestar de mi hermano depende de lo que yo haga o deje de hacer. Y soy una persona moral porque reconozco esa dependencia y acepto la respon-
sabilidad que se desprende de ella. En el momento en que cuestiono esa dependencia y exijo, como hizo Caín, que se me den razones por las que debería preocuparme, renuncio a mi responsabilidad y ya no soy una persona moral. La dependencia de mi hermano es lo que me convierte en un ser ético. Dependencia y ética están juntas y caen juntas.” (Bauman)

EL CORAZÓN PARTÍO DE ANTONIO SÁENZ

“Cristo, siendo rico se hizo pobre, para enriquecernos con su pobreza”

En este Octubre misionero nos llega un escrito de  Antonio, sacerdote de Badajoz, misionero en Perú –Celendín, Cajamarca-. Allí ha compartido pobreza, vida y esperanza con los más débiles. Tras dieciséis años es la hora de su vuelta y siente el corazón partido: «Me encuentro así cuando estoy redactando estas líneas. A caballo entre América y Europa, entre Perú y España, entre Extremadura y Cajamarca, entre Celendín y Badajoz. La causa de la partición del corazón no es el lugar, sino las personas que lo habitan. Ocurre que hay decisiones que tienen efectos contrapuestos, lo que no impide tener que tomarlas tras un proceso de discernimiento en el que las dudas tienen frecuentemente más presencia que las certezas. Sin dar más espacio a los preámbulos y sin más demora les comunico que mi estancia en el Perú toca a su fin. Llegué el 13 de octubre de 2000 y me iré en diciembre –día 18– de 2016». Soy testigo de su opción por los más débiles, aquí y allá, esté donde esté su testimonio no es otro que anunciar el evangelio del Cristo Crucificado, aquél que ayuda a creer que la fuerza se realiza en la debilidad.

“Se mide la capacidad de un puente para soportar el peso por la fuerza de su pilar más débil. La calidad humana de una sociedad debería medirse por la calidad de vida de sus miembros más débiles. Y puesto que la esencia de toda moral es la responsabilidad que asumen las personas de la humanidad de los demás, es asimismo la medida del nivel ético de una sociedad. Es, a mi juicio, la única medida que se puede permitir el estado de bienestar, pero también la única que necesita. Dicha medida puede resultar insuficiente para hacer que el Estado de bienestar sea querido por todos aquellos de nosotros de quienes depende, pero es la única que habla resuelta e inequívocamente en su favor.(Bauman)

RESIDENCIA DE LOS MAYORES, LA GRANADILLA

“Sed compasivos”

Cuarenta años! Hoy hemos celebrado una eucaristía de Acción de Gracias por la residencia de mayores de la Granadilla. Han sido cuarenta años de vida y de gracia, de cuidado y ternura. El centro de esta historia, los mayores, y ellos son los que lo han celebrado ante Dios con verdadero agradecimiento y participación activa. Estos momentos de gracia y luz, nos dicen y nos confirman lo que siempre gritamos en la Granadilla, especialmente cuando celebramos la misa de los Domingos: ¡AQUI NOS HEMOS VENIDO A MORIR, SINO A VIVIR¡ Defender elestado del bienestar sólo puede ser desde razones de corazón que son las que alientan la verdadera justicia, su sentido más humano. Nos jugamos mucho en estas verdades que no tienen más razones que las de una conciencia pura:

El futuro del estado de bienestar, una de las mayores conquistas de la humanidad y de los más importantes logros de la sociedad civilizada, está en el frente de la cruzada ética. Esa cruzada se podría perder: todas las guerras entrañan el riesgo de la derrota. Sin ella, sin embargo, ningún esfuerzo tiene posibilidades de triunfar. Los argumentos racionales no serán de ayuda; no hay, seamos francos, ninguna «buena razón» para que debamos ser guardianes de nuestros hermanos, para que tengamos que preocupamos, para que tengamos que ser morales, y en una sociedad orientada hacia la utilidad los pobres y dolientes, inútiles y sin ninguna
función, no pueden contar con pruebas racionales de su derecho a la felicidad. Sí,  admitámoslo: no hay nada «razonable» en asumir la responsabilidad, en preocuparse y en ser moral. La moral sólo se tiene a sí misma para apoyarlo: es mejor preocuparse que lavarse las manos, es mejor ser solidario con la infelicidad del otro que indiferente, es muchísimo mejor ser moral, aun cuando ello no haga a las personas más ricas y a las empresas más rentables.” (Bauman)

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Con el corazón partío…
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José Moreno Losada | 19-10-2016 | 08:30| 0

Ante la vuelta de un misionero

Hace dieciséis años, un 13 de octubre, Antonio Sáenz, uno de nuestros mejores sacerdotes de Badajoz, tras haber enterrado cristianamente a su madre a la que quiso y cuidó con mimo, volaba con destino a Perú, a la diócesis de Cajamarca. Allí ha realizado su ministerio, fundamentalmente desde Celendín. Ahora, este 13 de octubre, nos escribe con un corazón roto y nos dice: «Me encuentro así cuando estoy redactando estas líneas. A caballo entre América y Europa, entre Perú y España, entre Extremadura y Cajamarca, entre Celendín y Badajoz. La causa de la partición del corazón no es el lugar, sino las personas que lo habitan. Ocurre que hay decisiones que tienen efectos contrapuestos, lo que no impide tener que tomarlas tras un proceso de discernimiento en el que las dudas tienen frecuentemente más presencia que las certezas. Sin dar más espacio a los preámbulos y sin más demora les comunico que mi estancia en el Perú toca a su fin. Llegué el 13 de octubre de 2000 y me iré en diciembre –día 18– de 2016».

Pan partido, padre y hermano

He compartido con Antonio muchos años de grupo de Revisión de Vida y de Estudio del Evangelio antes de marcharse, he estado allí con él en su parroquia con un grupo de universitarios de Badajoz que se sienten muy unidos a él desde el movimiento de JEC y Profesionales Cristianos, y ahora lo espero, junto a otros sacerdotes diocesanos, para poder continuar juntos caminos de evangelización y gracia. Siento una alegría tremenda de que vuelva, sé que va a enriquecer a nuestro presbiterio, del que es parte, con su vida, su pensamiento, su espiritualidad y su compromiso, con sus opciones de vida ministerial. Aquellas opciones con las que se entregó aquí en su primera etapa, las mismas con las que se ha hecho pan partido entre aquellas gentes que lo quieren como padre y hermano, y con las que ha seguido en relación con nuestra iglesia diocesana de Mérida-Badajoz.

Un ministerio a pie descalzo

Allá se les rompe el corazón en la despedida, como a él al despedirse. Al irse de aquí para allá, el dolor era menor porque esperaba volver; ahora, la decisión de partida de allí para acá no tiene vuelta de hoja. Él ha sembrado y compartido, a eso iba, y ahora te toca saber volver, seguir queriéndolos pero desde otro lugar y otra gente. Así es el ministerio, de corazón a corazón, a pie descalzo, ligero de equipaje, para ser libres y dejar que sea la gracia de Dios la que actúe y habite en los corazones propios y ajenos. La gente que llama desde allá desconsolada, lo hace agradecida; nos dan las gracias por los dieciséis años de regalo de esta vida sacerdotal, lo agradecen a la Iglesia pero, sobre todo, a su familia que lo ha tenido bien lejos.

Él, como buen sacerdote, toma la decisión desde el envío y la misión buscando y discerniendo lo mejor y lo más viable, pero lo hace con corazón compasivo, con el alma rota, con la confianza en Dios, entregando el Espíritu y pidiendo la luz y la protección para ese pueblo y su gente: «Nada fácil ha sido para mí tomar esta decisión, que me ha llevado a vivir con dureza todo el año, al hacerlo en soledad. Para mis adentros pensaba tras cada celebración: “Ultimo Niño de Pumarume, última Semana Santa, último Pentecostés, última Virgen del Carmen…”. Entre julio y septiembre aparecieron impulsos que me animaban a continuar un tiempito más, lo que dio paso a un periodo de incertidumbre que producía malestar. Finalmente, el 28 de septiembre tomé la resolución ya expresada. Les confieso que están siendo fechas de poco dormir y mucho llorar. Agradezco a las personas que están siendo para mí apoyo y consuelo y me transmiten ánimo y reconfortante cariño. Sin duda esta separación es mucho más dura que la que viví cuando vine para acá. Entonces sabía que al menos cada dos años me reencontraría con familia y amigos. Ahora no será igual».

Con el amor de los pobres y sencillos

peruNo será igual, claro, la forma, la relación, la vida, el encuentro… Ellos quedan allí y tú te vendrás aquí, con nosotros y otros que te necesitan. Pero no podemos menos de dar gracias a Dios contigo y ese pueblo, por todo lo que habéis vivido y crecido, por todo lo que nos habéis aportado desde tan lejos, porque tú ahora vuelves más grande en la pequeñez, más fuerte en la debilidad, más valiente en el miedo, más hombre de Dios y mucho más humano.

Y eso te lo han dado los más pobres y sencillos. Ahora tú eres evangelio abierto para nosotros, tu grito de dolor es la exclamación más fuerte de amor y anuncio: «Dios me ha hecho fuerte en la debilidad, me ha enriquecido con su pobreza, me ha mostrado que nada me podrá separar de su amor y de los que son sus preferidos». Y ese Evangelio nos hace falta aquí como agua de mayo, o de otoño, porque aquí necesitamos sembrar y sembrarnos de nuevo.

Un dolor que cura

Vienes en el invierno y te necesitamos como primavera. Nuestra Iglesia está en proceso, con planes pastorales, con deseos de creatividad y misión evangelizadora, con sed de comunión. Que tu dolor nos cure y nos anime a todos a dolernos de nuestra realidad para amarla como tú amas la que dejas allí.

Antonio, ¡te queremos y te esperamos! Entendemos que les duela y que te duela la separación. Sabemos que vienes, como bien nos dices, marcado con la gracia de la vida y del pueblo: «Ahora sólo pretendo dar a conocer mi decisión y expresarles mi más profundo agradecimiento por tanta vida compartida, imantada en algunos casos, con presencias y experiencias que han marcado fuertemente mi vida y jamás olvidaré, pues están grabadas con el fuego del amor en mi corazón».

Por todo y para siempre: ¡Gracias, hermano!

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Profesionales frente a la desigualdad
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José Moreno Losada | 18-10-2016 | 07:41| 0

 


Profesionales Cristianos celebra su Comisión General de 2016

 

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octubre 18 2016

Desde los comienzos…

Hace veinte años nos reuníamos un grupo de personas en Madrid pensando este posible movimiento, buscando presencia cristiana en los ámbitos profesionales, sociales, culturales, políticos. Con el deseo de avanzar unidos en la construcción del reino en estos ambientes.

Hoy es realidad, incipiente pero con identidad, en ocho diócesis. Yo me siento feliz de ver este proceso y sobre todo de compartir vida con personas de una prufunda experienica creyente y comprometida. Seguiremos adelante y acogeremos a todos aquellos profesionales que inquietos, desde su búqueda y su  fe, quieran unirse para construir juntos una sociedad y un mundo según el Reino de Dios, un reino de justicia, verdad y libertad.

La comisión general 2016

Durante los días 15 y 16 de octubre, Profesionales Cristianos ha celebrado su Comisión General de principio de curso, congregando a la mayor parte de responsables y representantes de las diócesis en las que cuenta con grupos de manera continuada. Han participado cuantro militantes de nuestra diócesis de Mérida-Badajoz.

comision-general-profesionales-cristianos-201627/10/2016. Madrid. Cerca de 25 responsables procedentes de Bilbao, Canarias, Madrid, Mallorca, Mérida-Badajoz, Palencia, y Zaragoza, junto con el Equipo Permanente,  celebraron el paso fin de semana la Comisión General, espacio que da comienzo al curso, y en el que se decide y aprueba la programación anual del trabajo que llevarán a cabo las diócesis durante el año.

Esta Comisión, además, ha servido para inaugurar el trienio próximo, bajo el lema “La desigualdad en el mundo profesional y de la Cultura”, que se irá desarrollando en los próximos tres años.

En concreto, a lo largo del curso 2016/17 Profesionales Cristianos desarrollará un intenso análisis (ver) compartido acerca de la desigualdad en los espacios profesionales y de cultura, articulando las dimensiones ética, política y teológica de la desigualdad en estos ámbitos. Este trabajo incluirá elementos de lectura creyente de esa realidad (juzgar), y de presencia pública (actuar)a medida que se avance en el año, con un enfoque que vincula inseparablemente igualdad y justicia.

Por otro lado, la Comisión concretó los contenidos del Proyecto de Evangelización del Movimiento (PEM), que servirá de marco de referencia de Profesionales Cristianos, tanto aspiracional como programático, definiendo los procesos de espiritualidad, compromiso y evangelización en los espacios profesionales y el mundo de la cultura.

El Encuentro tuvo lugar en Madrid, en la Residencia Universitaria “La Asunción”, de las religiosas de la Asunción.

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SALVADOS Y REFUGIADOS
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José Moreno Losada | 16-10-2016 | 21:08| 0

 ¿Quién salva a quién…quién condena a quién?SALVADOS Y REFUGIADOS

Son las nueve y media de la noche…noche de Domingo. Un fin de semana lleno de vida y recuerdos entrañables desde el jueves con un desayuno acompañado de personas que hacía más de cuarenta años que no veía, un encuentro con  sacerdotes y obispo de acción católica también profundo, un viernes lleno palabra de vida con sacerdotes en el estudio evangelio, programando, un sábado en la boda de una ahijada de bautismo del primer pueblo en el que estuve de sacerdote, y este Domingo que  se ha presentado en la parroquia el proyecto de Cáritas para este curso dedicado a ayudar a un campo de refugiados. Allí en la eucaristía se nos ha invitado a ver el programa de salvados en la sexta… y ahora me encuentro cumpliendo ese deber y expresando sentimientos que me produce este reportaje.

Me doy cuenta de que:

-En el mar muere muchísima gente y no por monstruos marinos, sino por indiferencia y egoísmo de una sociedad deshumanizada y salvaje.

– A Oscar, voluntario, se le cayó el velo en Lesbos, dándose cuenta de que nadie estaba allí donde la gente se muere a chorros. Europa no quiere, hace tres años que Italia retiró su proyecto de Mare Nostrum, la razón fue que Europa no quiso saber nada de esos gastos. Sólo van  a defender fronteras, las nuestras. Sólo están ellos, voluntarios con dinero  de gente altruista,  en un barco de denuncia a la muerte  porque quiere guardar la vida de los que se ahogan.

– Hay gente que desayunaba a cuerpo de rey y se dio cuenta que alrededor de su yate se moría la gente, y acabó dando su yate para que pasara de la riqueza  y el lujo al servicio de los más pobres del mundo, a los que se están ahogando. Era apostar por una causa, no por un grupo de personas. Del lujo al salvamento, es igual pero no es lo mismo… enfermería, chalecos salvavidas, literas, sacos para cadáveres… ciento setenta mil euros la reforma para acondicionarlo para los pobres y poder salvarlos. Todo un reto de vida frente a la muerte, persona a persona, donativo a donativo.

– Con el yate se llega a doce millas de Libia, hay seis o siete barcos más de ongs en la misma zona. Vienen con gasolina para treinta millas, cuando se les acaba quedan en medio del mar a la deriva. Llaman a Roma, a un centro de control, con un celular especial que le dan los mismos los organizadores de los viajes, les interesa por el negocio que no mueran.

-Los encuentran agotados, amontonados, deseosos de salvación, angustiados, gritando, rezando, agradeciendo, abandonados, hambrientos, sedientos…niños, algunos de pecho, , mujeres, jóvenes, adultos. Arrojados como animales en medio del mar, a su suerte, en la búsqueda de la vida por caminos de muerte.

– Desde Libia se puede ver la salud del mundo, analizando sus heces… un millón de personas quieren pasar por ahí, desde muchas partes del mundo. Un peregrinaje por un desierto de indignidad, un sufrimiento de detención, soledad, dolor, hambre, mafias, esclavitud, muerte, sin equipaje, descalzos. Embarcaciones sin adecuación, conductores inexpertos pagados en especies de viaje, sin comida para el camino, sin agua. Pero él podía haber sido yo, ese niño podía ser tu hijo, yo no estoy de esta parte por ninguna razón de peso.

– Los voluntarios se escandalizan de la indiferencia de Europa, de España… la lejanía. Noticia de un día y de lejos, no cambia nada. Todo sigue igual y siguen muriendo, sufriendo, rompiéndose. El papa habla  y los sentimientos católicos se revuelven, pero no dura más de una semana.

¡Qué pena¡ El mar es infinito y su sufrimiento igual. El mar es infinito, buscarlos es como buscar una aguja en un pajar. Pero se les encuentra: ¡Bienvenidos a Europa¡ pero desconfían, no quieren parar. No os preocupéis os vamos  a salvar a todos, vienen barcos a ayudarnos. En menos de una hora llegan, salvarán tres lanchas llenas de seres humanos.  Una de madera con cuatrocientos, en total más de ochocientas personas, inefable. Todo un discurso de salvación: “encontramos nuestra salvación en Europa”. Ellos bailan y cantan al unísono cantos de acción de gracias. Les gritan: asseyez-vous¡  Sus reflexiones son directas: venimos de la miseria. “Ha sido el infierno para nosotros…no tengo nada ni a nadie, solo talento, tengo cabeza.Europa es la tierra prometida, espero ser libre, vivir”.

– Me pregunto: ¿nos encontrarán miserables, muy miserables?

 

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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.