Hoy

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“Mamá, te quiero mucho” (Samu)
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José Moreno Losada | 29-04-2016 | 20:24| 1
EN EL DIA DE LA MADRE…
(De Samu a su madre Petete)
Esta mañana llega Samu a mi despacho, ya lleva como una semana diciéndome que tenemos que preparar la felicitación que él quiere hacerle a su madre, Petete, con motivo del día de las madres.
Samu,  en la facultad, siempre nos llena de sentimientos, unas veces de tristeza y enfado, pero casi siempre de alegría y amistad, no porque gane el Madrid que también, sino porque tiene su corazón lleno de mucho cariño hacia todos.
Ya situados en mi despacho, con el ordenador delante, le pregunto sobre qué quiere decirle a su madre en este día y me contesta:
- Mi mamá tiene muchas cualidades y virtudes: llena de alegría, me cuida mucho y está pendiente de mí, le gusta que vista bien y que sea muy moderno, me anima a ir al gimnasio para que cuide mi salud y mi cuerpo, le encanta que yo tenga muchos amigos y amigas, es muy trabajadora y se alegra de que yo tenga trabajo y sea muy trabajador.
- Quiere mucho a su nieto Alejandro y le gusta estar mucho con él y conmigo.
- Nos encanta viajar juntos a muchos sitios, ya estamos preparando las vacaciones de este año.
Al preguntarle qué le desea a su madre, copio con fidelidad su respuesta:
- “Yo, a ella, la quiero un montón, siempre estaré con mi madre, porque es muy buena conmigo, me quiere un montón, y yo a ella. Yo quiero decirle : ¡TE QUIERO¡
No hay duda de que él quiere que ella se sienta muy querida, hacerle agradable la vida. Desea que tenga mucha alegría, mucha paz, salud y amor, así me lo repite, como algo muy memorizado.
Estas son las entrañas de un hijo que se siente muy querido y que sabe decir, sin límites, “te quiero, mamá”. Me ha parecido tan limpio y auténtico.  he que querido universalizarlo, y desde Samu, felicitar así a  todas la madres del mundo, incluida la mía que ya está en el cielo.
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El reto del diálogo interreligioso
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José Moreno Losada | 29-04-2016 | 08:36| 0

(Se acaba de reunir el foro consultivo del KAICIID, un laboratorio virtual de ideas para fortalecer el diálogo interreligioso)

Un nuevo reto

 Recientemente, el arzobispo de Mérida-Badajoz, D. Celso Morga, me ha encomendado el trabajo de animar la Delegación Diocesana de Ecumenismo y Diálogo Interreligioso. Un nuevo reto que, en el contexto actual, alcanza una dimensión de primer orden, dado el momento histórico que estamos viviendo. ¿A quién no le es familiar un vocabulario que habla de fronteras, atentados, yihadismo, fundamentalismo, interculturalidad, globalización, inmigrantes, persecución religiosa, martirios…?

En principio, uno se asusta ante el reto, ante una tarea que se vislumbra confundida entre los deseos por cumplir y las fuerzas por llegar. Sin embargo, es mucho lo que se está haciendo y avanzando en este tema, puesto que la necesidad de paz y de ética universal que este mundo necesita es, cada vez, mayor.

Parece ser que los grandes pensadores de la historia se inclinan porque no es posible una ética universal, ni la consecuente paz, sino  es en el encuentro de todas las ideologías y convicciones, contando con el concurso de todas las religiones. La Iglesia católica, en el último siglo, especialmente desde el Concilio Vaticano II, está preocupada y entregada por aportar y favorecer todo lo que se refiere al ecumenismo dentro del cristianismo, así como al diálogo interreligioso y con los no creyentes. De este modo, hace honor a su propio calificativo de católico -que le llama a ser universal-, no desde el exclusivismo, sino desde el encuentro y la comunión. Aunque este aspecto no siempre estuvo tan claro en la historia de los pueblos e, incluso, de la propia Iglesia…

Cuestión universal

En este sentido y desde este horizonte que ahora vislumbro con mis propias manos, me entusiasma la noticia que en estos días me llega y que me anima en esta bonita labor de ser puente y no frontera. Se acaba de reunir el foro consultivo del KAIICID (12 de abril), un laboratorio virtual de ideas para fortalecer el diálogo interreligioso. Este foro tiene como finalidad una necesidad urgente, que es la de abordar los desafíos en la prevención y la lucha contra el extremismo violento. El KAIICID es la única organización intergubernamental del mundo dirigida por una Junta Directiva multirreligiosa que busca construir la paz en zonas de conflicto, aumentando la comprensión y cooperación entre personas de distintas culturas y fieles de distintas religiones. Este centro fue fundado por Austria, Arabia Saudí y España, siendo la Santa Sede de la Iglesia Católica Observador fundador del mismo. Su junta directiva está formada por destacados representantes de las cinco grandes religiones del mundo (budismo, cristianismo, hinduismo, islam y judaísmo), quienes diseñan y supervisan los programas del centro.

Una de sus creaciones ha sido el Foro Consultivo, un órgano de un máximo de cien miembros de diferentes religiones, organizaciones religiosas e instituciones culturales del mundo. Los miembros de este foro, a título individual, prestan sus servicios y aportan su amplia experiencia y conocimiento de las grandes religiones y de instituciones religiosas, internacionales y de la sociedad civil. Hace unos días, en abril, ha tenido lugar la primera reunión de dicho foro. En su trabajo, quieren servir no sólo a este Centro, sino a la comunidad mundial, dada su pluralidad e interreligiosidad, a la vez que interculturalidad.

El Papa Francisco y nuestra realidad

Noticias de este tipo nos animan a nuestra labor, sabiendo que nosotros vamos a ir viviendo tanto el ecumenismo, como el diálogo interreligioso y con los no creyentes, a pie de calle, a golpe de abrazo, en nuestras  parroquias, a nivel de diócesis y en comunión con otras. Cáceres, de hecho, ya lleva tiempo caminando en esta vereda, con una repercusión positiva en este tema a nivel de ciudadanía. El camino del diálogo tiene perspectivas muy ricas, desde un nivel de reflexión y encuentro para buscar la verdad, que no es posesión de nadie, sino a quien todos deseamos encontrar y servir, a la vez que profundizar en ella. Hay muchos detalles que, a nivel de ideas, reflexiones, deseos, esperanzas, doctrinas, celebraciones, sentimientos, trascendencia, alteridad, unificación, etc., nos podrán unir y fortalecer, sin pretender que nadie tenga que dejar su singularidad ni arriesgar la nuestra; como una riqueza que se encuentra, para darse la mano, sin prepotencia ni desprecio alguno.

Y, junto a la verdad, el amor. El papa Francisco nos regaló hace a principios de año un sencillo documento visual, acompañado con sus palabras, profundas, sinceras, donde aparecían personas y signos religiosos de las distintas religiones, aunando su corazón en una caricia de fe y proclamando el deseo y la aspiración de un mismo amor fundamentado en la mirada trascendente de todos.

 El camino de la ética y la compasión

La ética y la compasión serán, seguro, un camino en el que todos podemos transitar juntos ya, sin tener que esperar. Hemos de comenzar a dar pasos en él, sobre todo si oímos el grito de los refugiados en las fronteras de Europa, amén de otros muchos sufrimientos de la naturaleza y de la humanidad. Sin olvidar, por supuesto, la acogida y el conocimiento mutuo en nuestras sociedades, desde un respeto hecho de lo diario y de lo normal, en la calle, el comercio, el trabajo, la escuela, la política, la diversión, el asociacionismo, la cultura, los jóvenes… Esto es lo primero y posible para todos, desde la tierra donde habiten nuestros pies y en todos los lugares, pero animados y guiados desde todas las comunidades religiosas y civiles.

En estos momentos, desde este nuevo sendero que comienzo a andar, según voy reflexionando, el ánima se anima, y comienzo a imaginar personas que están inquietas, o pueden estarlo, y me ilusiono en poder caminar juntos, en buscar a otros, en compartir y caminar por estos senderos de verdad, amor, acogida, conocimiento y compromiso mutuos. En el deseo de que la religión no sea obstáculo sino camino, nudo del encuentro de lo humano, lo justo y lo digno, del amor y la compasión universal. Desde ya, queda abierta esta Delegación a todos los que quieran trabajar con estos objetivos, porque todos somos válidos en el trabajo por la unidad y el bien de la humanidad como único horizonte. Y es posible si creemos en el amor, porque todos –en esta maravillosa aventura de la fe- somos hijos de Dios y humanos.

Una clave: https://www.youtube.com/watch?v=qExx-SiALBE

 

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Adiós a un cura de pueblo
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José Moreno Losada | 27-04-2016 | 21:21| 1

“Sacerdote, víctima y altar en medio del pueblo”

(In memoriam a Andrés  Alonso Trejo)

La escena evangélica en la que le dicen a Jesús que están allí su madre y sus hermanos, a lo que él contesta que su madre y sus hermanos son los que le rodean, los pobres, la gente del pueblo llano y sencillo, es la que se me venía hoy a la cabeza junto al féretro que contenía el cadáver de este compañero sacerdote, Andrés Alonso Trejo.  Se entiende que el sacerdote cuando vive su ministerio con fidelidad, acaba siendo familia de aquellos a los que sirve y da la vida. Aquello que decimos de un sacerdote cuando llega a un pueblo, que no debe  afirmarse que toma posesión de aquella parroquia, sino que va para que aquella comunidad tome posesión de él. Él está llamado a ser del pueblo, a que  aquella realidad sea su propia familia, de su sangre, porque  él debe ser al mismo tiempo sacerdote, víctima y altar como nos dice el prefacio eucarístico, según nos recordaba el arzobispo en la bella y sencilla homilía que nos ha dirigido.

Recuerdo que recién ordenado sacerdote, llegué al pueblo querido de Cheles, allí fui compañero y vecino de Andrés, que era párroco de Villanueva del Fresno. Esa vecindad hizo que me tratara con él, con sus sencillos padres que vivían con él en su casa, y que sintiera la cercanía de un compañero mayor que al verme tan joven, utilizaba cualquier excusa para que estuviéramos juntos, viniendo a visitarme e invitándome a montones de  actividades en su parroquia  para que me sintiera valorado. Allí llegó él, tras haber estado en la Morera, en Nogales, y estuvo mucho tiempo en Villanueva del Fresno. Manolo Santos, sacerdote recién jubilado de Badajoz, me hablaba hoy de cómo siendo un niño jugaba al fútbol con él en el pueblo de la Morera.  En el tiempo que le conocí pude sentir su sensibilidad sacerdotal, es cierto que no ha sido un sacerdote brillante o de relumbrón, pero ha sido de una sencillez y de una entrega que lo hacen grande, auténtico. Recuerdo su opción por una barriada de mucha pobreza  en la población, la barriada de Fátima, se desvivió para que tuvieran vida, llegó incluso a construir allí una capilla para celebrar con ellos. No le importó pedir, donde fuera  y a quien fuera. para desarrollar proyectos sociales y dotarles de condiciones de vida sanas y humanas. Optó por el compromiso social con la animación de una cooperativa que fue fuente de trabajo para muchas  personas del pueblo, así como por un centro social de participación y formación. En silencio se comprometía y se metía en la masa, lo mismo con una cofradía, con un curso de formación laboral, con una novena, con la fiesta  y romería de San Ginés.  Después estuvo varios años en Olivenza, otro lugar que también conocí ministerialmente, y allí recibió su jubilación para ir con su familia, hermanos, sobrinos que siempre lo han rodeado con su cariño.

Hoy sentía que Andrés tenía allí su familia, estaban sus seres queridos en la carnalidad –hermanos y sobrinos-, pero junto a ellos estaba una comunidad formada por compañeros que teníamos que ver con su persona y su vida, y lo que es  más importante una representación de las comunidades parroquiales de Villanueva del Fresno y Olivenza.  Personas que  hacen más de veinte años que no estaban con él, pero que hoy reconocían con su presencia, oración, cantos, despedida que lo tenían y lo consideraban como propio. Como cura de su pueblo, allí estaban la consagrada Mariainma, Doña Ramonita, los Reviriego,  Calvino,  Torrado, etc… Tantos laicos con los que ha compartido  misión y compromiso.  Hoy se fundía familia, pueblo y compañero, en una oración que sabía  a pascua y a gloria.

El arzobispo nos ha hablado  acerca de que el sacerdote debe ser al mismo tiempo víctima y altar, ser sencillos y pequeños ante Dios, y saber darnos con cariño y entrega a los demás. Yo sentía satisfacción, porque aunque no lo ha conocido como sacerdote  ni a su tarea, lo estaba describiendo muy bien. Andrés tenía una espiritualidad sencilla y profunda,  vivió su ministerio con la claridad de que él debía ser del pueblo y darse sin reserva, cuidando la opción por los más pobres y el deseo de un desarrollo humano y social, siempre con el conocimiento profundo de Cristo y la celebración de la fe en procesos catequéticos continuos que abarcaban desde la iniciación de los niños  hasta la formación de grupos de adultos y de movimientos colaboradores de la vivencia del evangelio.

Querido Andrés, hoy me sentía agradecido a ti, mirando mis primeros pasos ministeriales, cuando llegué con mis veintitrés años a realizar una labor que me superaba, tú estuviste como hermano mayor y Dios se valió de ti para que no estuviera solo  en aquella primera misión. Lo supiste hacer con la sencillez y la humildad de un hermano. Que Dios te tenga ya  en su gloria, disfrútala como primicia de todos nosotros.

José Moreno Losada

 

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Apóstoles en la universidad
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José Moreno Losada | 27-04-2016 | 07:58| 0

CREO QUE LA IGLESIA ES APOSTÓLICA Y JOVEN

Me sabe a Iglesia apostólica y primitiva… En la mañana, cuando

tengo entre manos las laudes, las alabanzas del Señor, se cuela este watsap que me llega de Granada con tres instantáneas y una frase sencilla: ”Se va a iniciar un grupo de universitarios en Granada”. Yo siento en mi interior al Espíritu que, ya se nos está anunciado en esta Pascua, y veo su acción callada y permanente en la Iglesia y en el mundo.

La veo en Álvaro y Carmen - ambos pacenses-, jóvenes apóstoles para el mundo universitario movidos por la fe en Cristo y su evangelio. En la realidad de Madrid, liberados para llevar la libertad a jóvenes de los institutos y de las universidades en España. Trabajan, hilan, esperan, contactan, creen, sufren, celebran, reflexionan, revisan, programan, llaman. viajan, anuncian, convocan…todo, viviendo al tope las cuatro notas de la acción católica, evangelizar, protagonismo laical, organizados, en comunión con los apóstoles…siendo jóvenes, estudiantes y católicos. Ahora en Granada,y allí con otro apóstol, Juan Casado, nacido en Fuente del Maestre, que tiene un corazón grande como su cuerpo. Creyente de vida, a impulsos y cabezonería, pero adelante en su ser y hacer, sin miedos y con fuerza. Estudiante de ciencias políticas, con inquietud para formarse, que ha llegado de extremadura para aquellas tierras granadinas y que no ha olvidado aquí su ser creyente, y desea compartirlo con otros en esa universidad. Fiel a la campaña de este año: “Si emociona pensarlo, imagínate hacerlo. Participa”, ahí está dando voz al Espíritu y presentando a jóvenes universitarios el proyecto de un movimiento especializado de acción católica en el ambiente estudiantil: la JEC. Él lleva años en ese oficio de querer tener un proyecto de vida y de compartirlo con un grupo de revisión de vida, de cara a vivir el evangelio unido a su ser joven y estudiante, en una iglesia de evangelio y en un mundo de justicia y de igualdad.

Con la noticia no puedo menos de volver a los comienzos de la Iglesia apostólica cundo los discípulos de Jesús, fieles a la misión, donde se primaban lo tiempos sobre los lugares,iban de un sitio para otro para ser anunciadores de un evangelio de vida y de realidad en medio de la historia, dando fe y testimonio de lo que les había sucedido en su propia vida personal.

Y en la lista de todos esos apóstoles, junto a Pablo, Marcos, Bernabé,Lidia…pongo a Álvaro, Carmen… Y recuerdo cómo nos decían que los primeros cristianos, metidos en medio del mundo, se movían por necesidades personales, económicas, familiares, estudiantiles, y allí donde llegaban se identificaban como seguidores de Jesús y daban testimonio e invitaban a otros para unirse y disfrutar de su riqueza interior y su sentido de la vida, para hacer juntos el bien, y no puedo menos de ver cómo eso hoy vuelve a suceder en muchos sitios, por muchas personas habitadas por el Espíritu de Jesús, y ahí pongo sin duda a este universitario joven, Juan Casado, que movido por la inquietud de estudiar ciencias políticas para formarse y comprometerse más, se mueve en el campus de Granada y sirve de enlace para comenzar la andadura de un nuevo grupo cristiano de universitarios que aprendan a unir fe, vida y estudio, buscando una experiencia de Jesús resucitado en el propio proceso personal y comunitario, en un ambiente específico como es el estudiantil universitario. Ahí será como grano de mostaza, de sal, de pequeña luz y se abrirá para que la levadura del evangelio en el Espíritu creza en su facultad y en su campus.

Yo recibo la noticia y siento que el Espíritu me lleva a alabar a Dios por la acción apostólica de estos jóvenes, que nos llama a conversión para ser Iglesia en salida, misionera de verdad, a creer en la Alegria del Evangelio y en el Gozo del Amor.
Gracias¡¡¡

 

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“SOLITAS, pero no solas”
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José Moreno Losada | 24-04-2016 | 19:08| 0

 

Celebrando la Unción de Enfermos

Se llaman Soledad, pero familiarmente les llamamos  Solita, madre e hija. Hemos compartido y celebrado juntos  una celebración singular, pues en la parroquia hoy hemos ungido con el óleo bendito de los enfermos a un grupo de personas de la comunidad, que querían recibir esta bendición  para que Dios les proteja, fortalezca y acompañe en esta etapa, ya más última de su vida. El criterio para recibirlo era que  vivieran una enfermedad grave o que ya estuvieran en los setenta y tantos avanzados, que se consideraran en una etapa de mayores, de vida ascendente que le llamamos con esperanza. Han sido casi veinte feligreses, gozosos y animados los que han sido ungidos y abrazados por la oración de toda la comunidad en la celebración de la eucaristía dominical.

Solita, Madre e Hija

Entre ellos estaba Solita madre, que amadrinada por su hija Solita –  experimentada en esta gracia, pues recibió hace siete años este sacramento, cuando los pronósticos eran de muerte para ella-, ha querido recibir esta gracia del sacramento, pero  ha querido celebrarlo festivamente y yo me he unido a madre e hija para comer juntos, en un restaurante amigo y cercano a la parroquia. Tanto el dueño, los camareros y los vecinos comensales han podido notar el tono de alegría efusiva y de celebración que nos embargaba, se han enterado que veníamos de celebrar un sacramento de gracia,  el de la unción de los enfermos. La alegría nos venía por la lectura creyente que ellas han hecho del evento y que a mí me ha llenado de fe, sintiendo una vez más la presencia del resucitado al partir el pan en la mesa con unas personas tocadas por Dios en su experiencia vital.  Los dichos que hemos proclamado eran muy sencillos: “Siempre como hoy, y mejor cuando Dios quiera” y el de aquél que dejando de beber y pasando por un bar sin caer en la tentación, al haberlo sobrepasado se decía a sí mismo, “por lo bien que lo he hecho me voy a volver a tomarme una copa”. Así estábamos nosotros con las copitas de brindis oportunos, por  la sensibilidad que nos acompañaba. Yo tomaba nota de todo y me dejaba embargar por su gracia, en una de ella ya elaborado por una enfermedad de bastantes años, en la otra por la recién recibida en la unción con el óleo bendito.

Solita, madre

La madre daba cuenta de la presencia de Dios en su vida. Recordaba aquella parábola  del hombre que llega a la presencia de Dios y comienza a ver con El las huellas de su vida, y al verlas se sentía triste y recriminaba a Dios  que, en los momentos más duros, lo había dejado solo, porque solo se veían dos huellas  y no cuatro. Dios, con sonrisa y una ternura divina, le explicaba que en esos momentos era Él quien lo había cogido en brazos y por eso sólo se veían las huellas de una persona sola. Así, decía ella ha sido en su vida, ha vivido momentos duros, pero nunca le ha faltado el Señor, cuando se ha confiado a Dios y se ha dispuesto a aceptar su voluntad, ha sentido su acompañamiento, fuerza, consuelo y esperanza. Así, por ejemplo, le ocurrió con su  hija Solita, cuando por el derrame cerebral se auguraba como muy posible su muerte, ella se puso en manos del Padre pidiendo su voluntad, y ahí estuvo el Señor como El quiso. Y ahora le agradece  la vida que ha perdurado en ella, a pesar de su enfermedad, pero lo que más resalta y por lo que lo bendice, lo proclama, lo exalta, es porque  Solita, ha descubierto a Dios en su enfermedad, y tiene hoy una profundidad ejemplar, una confianza tremenda, una alegría auténtica, allí donde se podría pensar que hay motivos para desconfiaza, desesperar, o entristecerse y quejarse continuamente. Por eso hoy ella recibía este sacramento con la alegría de la esperanza y la confianza de un Dios que siempre le ha querido.

Solita, hija

El hilo de la lectura creyente la continuaba la joven, hilvanando su propia historia. Rebelde profunda, desde los catorce años quería irse de casa, habiendo vivido en París, Fuengirola, viajado por todo el mundo, estudiado derecho, manejo de idiomas… la vida centrada en ella y en sus intereses sin tiempo  para nada. Lo ajeno, sobre todo el dolor, no lo percibía, ni lo atendía, aunque tuviera sensibilidad de fondo. El ajetreo del tener, del sentir, del gozar, del vivir por encima de todo, el nublaba. Y ahora un zarpazo de derrame cerebral, le devolvía al punto a cero de su existencia, le dejaba “solita” con ella misma para reencontrarse en la esencia del vivir. Pierde todo, su hablar, su saber, su movilidad, su pensar, su sentir, aparentemente muerta,  ahora había que comenzar todo absolutamente de nuevo. Pero la rodeaba un amor incalculable y gratuito, desde su madre, sus hermanas, sobrinos, amigos…se abría un horizonte en el que Dios se hacía palpable, compañero de camino, verdad consagrada. Y comenzó a sentir y vivir en la verdad, en el valor de lo más pequeño como el mayor tesoro, decir una palabra, dar un paso, abrir los ojos, reconocer y recordar algo, volver a ver un amigo, hasta irse un fin de semana a Toledo, ahora es todo gracia, todo gracia…Nada le es ajeno, todo le importa, todo lo quiere, todo lo ama y lo valora. Y dice ella: antes estaba muerta y ahora vivo, tengo vida. Cuando todo podría hablar de muerte y pérdida en su vida, ella habla de vida y resurrección, de alegría. Por eso hoy la mesa era una mesa de fiesta.  Estaba con dos ungidas por Dios, la madre y la hija, las dos Solitas, pero ninguna de ellas solas porque han encontrado un Dios que es vida, amor, familia, comunidad y tienen una confianza total. Porque saben que cuando llegue lo peor, Dios se abajará las subirá en brazos y las llevará hasta la gloria. Eso es lo que se celebra en la unción de enfermos.

Gracias por vuestra gracia, hoy he sido yo el que he salido ungido de resurrección con vuestras vidas.

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“El papa pide para Ucrania”
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José Moreno Losada | 19-04-2016 | 12:49| 0

Francisco, siguiendo con su línea de que obras y gestos son amores y no buenas razones, ha pedido que se realice una colecta en todas las comunidades católicas de Europa a favor de Ucrania para ayudar en atención a los refugiados. Nuestro Arzobispo se une y anima a esta colecta que se realizará el próximo domingo en todas las iglesias de nuestra diócesis dé Mérida-Badajoz, resalta que se trata de una acción  que tiene un sentido más allá de lo puramente económica, de comunión en el sentir  y de unidad ecuménica  e interreligiosa. Transcribo sus palabras a  los católicos  y personas de buena voluntad que deseen colaborar:

PRO UCRANIA,  COLECTA SOLIDARIA  E INTERRELIGIOSA

 El papa Francisco, como pastor universal, ungido por el deseo de que la misericordia y la compasión se hagan universales y la Iglesia sea portadora de ellas, nos ha convocado a todos los católicos europeos para una iniciativa que quiere ser gesto sacramental de la preocupación por la humanidad.

 El pasado domingo -dedicado a la misericordia-, tras la celebración de la Eucaristía, el Santo Padre anunció una colecta para recoger fondos en las parroquias de Europa, con el deseo de que se haga efectiva durante la misa del domingo, 24 de abril, para destinarlos a paliar la acuciante situación que se está viviendo en Ucrania. Haciendo alusión a sus palabras, advirtió que el deseo es ayudar «a quienes se encuentran en estas tierras golpeadas por la hostilidad, que ya ha causado varios miles de muertos», y «a quienes -más de un millón- se han visto obligados a abandonarlas ante la grave situación». Por ello, pidió «una generosa donación» a los fieles y «un gesto de caridad que, además de aliviar los sufrimientos materiales, quiere expresar mi cercanía y solidaridad y la de toda la Iglesia con Ucrania».

 Allí se encuentran más de 800.000 personas desplazadas en territorios, bajo control del Gobierno ucraniano, así como 2.700.000 personas en zonas bajo control de los separatistas prorrusos en el este del país. Cerca de medio millón de personas tienen «una urgente necesidad de recibir alimentos», pero las principales carencias son sanitarias. En la situación más dramática se encuentran los niños, pues unos 200.000 menores han tenido que abandonar sus casas y refugiarse en otras regiones alejadas del conflicto.

 Los fondos recogidos en la colecta serán repartidos como ayuda humanitaria para todos los necesitados y en cooperación con todas las representaciones religiosas del país, donde los católicos son cerca del 10 por ciento. El objetivo del Papa es, por tanto, alertar sobre una situación humanitaria que le preocupa mucho y que ha perdido la atención en los medios de comunicación, a pesar de su gravedad.

 Como podéis ver, la llamada y el signo están en la línea del lema de este año: «Sed misericordiosos como el Padre». Así, compartir los bienes es una de la claves de la medida de nuestra de fe y de nuestra conversión, más si lo que hacemos está dirigido a todos los hermanos, tanto cristianos como de otras religiones, dando un verdadero signo de comunión en el amor, que nos congrega en la unidad querida por Jesús en lo más profundo de su corazón: «Que sean uno, como tú y yo somos uno, para que el mundo crea».

 Nuestra colecta, por tanto, tiene un sentido de comunión en el sentir, de compartir en lo económico y de unidad -ecuménica y dialogante- en la esperanza de la verdadera libertad y salvación. Sé que esta llamada que el Pastor de la Iglesia universal nos hace, no va a caer en saco roto, porque soy consciente de vuestra generosidad, mostrada ya en muchas ocasiones. Os animo para que, en esta vieja Europa, arraigados en las raíces de nuestra tradición cristiana, con nuestra generosidad, demos testimonio de amor y de fe, mostrando que es posible renovarnos y nacer de nuevo en lo mejor del humanismo cristiano, que no sabe de indiferencia porque se abre a los sentimientos de Cristo. 

 El marco de la Eucaristía  y de la Pascua da sentido pleno a esta colecta que reconoce la presencia real de Cristo en los sufrientes de la historia, que el pan glorioso que compartimos nos llene de deseos de justicia y dignidad para todos.

 Agradezco de antemano vuestra preocupación e interés por esta colecta, que será signo de nuestra fe y esperanza, os bendigo en el Señor, asegurando que Él nos dará el ciento por uno y la vida eterna.

 

+ Celso Morga. Arzobispo Mérida-Badajoz

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El Papa: ¿poder fáctico?
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José Moreno Losada | 18-04-2016 | 08:15| 0

COMPASIÓN Y DEBILIDAD

El gesto requiere ser digerido. El Papa Francisco ha estado en Lesbos, la Iglesia ha de entrar en silencio, junto a su Pastor, para elaborar lo que el Papa ha visto y oído, para poder contarlo, así como para apropiarnos humana y espiritualmente de este gesto del hermano mayor que nos quiere confirmar en la fe. El gesto no es baladí, quiere entrar en las entrañas de lo auténtico a la luz del evangelio para proclamar  con el apóstol Pablo, mirando a Cristo – el crucificado que ha resucitado- que “la fuerza se realiza en la debilidad”. Necesitamos la clave fundamental cristológica para poder rumiar este gesto simbólico de la presencia del papa en medio de la mayor debilidad de la humanidad, para poder entrar en su dolor compartido, en su abrazo real, en esa intemperie de lo divino.

Cuando trato  de digerir y orar desde el gesto, queriendo que al menos no se pase sin dedicarle unos minutos, me encuentro que mi compañero Pepe Hermoso -sacerdote de Plasencia- ya da pinceladas de lectura creyente sobre este hecho,  el color de interpelación paterna, de radicalidad eclesial, de evangelio a pie de obra, y siento la necesidad y el gozo de poder compartirlo desde este lugar divino y humano:

NO ESTÁIS SOLOS

Lesbos, maldito y bendito Lesbos, en el que se nos ofreció ayer lo mejor versión de la razón de ser del cristianismo en esta Europa tan atemorizada y tan incapaz de juzgarse a sí misma con los ojos de sus víctimas. A quienes tantas veces se preguntan, desde la comodidad de su teoría o inquina partidista, para qué sirve la religión más allá de apaciguar angustias, satisfacer deseos y piedades personales, el Papa Francisco y los patriarcas Jerónimo y Bartomé… nos han dicho con su insólito y valeroso gesto en el campo de refugiados de Moria que el cristianismo y los cristianos tenemos siempre una clara e ineludible misión pública: mantener vivo el clamor y la memoria de los sufrimientos de los seres humanos en esta cultura del amnesia y la evasión; rechazar el pragmatismo democrático que reniega de la memoria del sufrimiento y fomenta la xenofobia y las fronteras cerradas que se va extendiendo como mancha grasienta por el mapa europeo elección tras elección; y colaborar con las demás religiones y con los hombres de buena para la salvación y la compasión social y política de nuestro mundo.

Y todo desde una asombrosa puesta en escena. Tan simple, tan falta de ceremoniales y protocolos, que los tres importantes personajes se movían tímidos, descolocados e inseguros y, sin embargo, atentos a escuchar y dispuestos a abrazar a quienes corrían y se arrodillaban desesperados ante ellos para compartir su dolor y su angustia. Aquí no había masas enfervorizadas que aclamaban y vitoreaban, sólo un rumor de niños y de gentes que miraban pero no parecían entender nada; no se alzaban pancartas con el “te quiere todo el mundo”, sino cartones improvisados en los que se leían “Necesitamos ayudad, ayuda, ayuda” “Salvadnos del genocidio”. Viendo todo ello tuve la sensación por primera vez en un acto con presencia de un Papa, de lo pequeña, impotente que puede ser la Iglesia y de la fuerza vigorosa que desde esa impotencia posee para conmover e impregnar al mundo de su compasión evangélica. Qué bien lo supo resumir el Papa en su regreso: ¡Esto es demasiado fuerte para mí”!.

Gracias Pepe, por ayudarnos a ver cómo la debilidad de un Papa nos puede mostrar la fuerza de la misericordia de un Dios amoroso y sencillo, como el de Jesús de Nazaret. Aquí no faltan razones para creer y para convertirse.

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Gases lacrimógenos
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José Moreno Losada | 11-04-2016 | 09:56| 0

“Dichosos los que lloran…ay de  los que ahora reís”.

Nos  cuentan que el Papa Francisco quiere ir a Lesbos, allí donde se están deportando a los pobres refugiados sin más miramientos, donde nos parece poco su llanto y su sufrimiento  y les ayudamos con los gases lacrimógenos.

¿Por qué quiere ir, qué es lo que le mueve?

DESALOJADOS

Todos somos peregrinos en la historia, nacemos y peregrinamos hacia un destino mistérico. Mientras vamos de camino todos necesitamos sentirnos alojados y nos da miedo vivir en la intemperie, desalojados, sin techo, ser transeúntes sin referencia de hogar y de calor humano y familiar. La realidad nos muestra una muchedumbre ingente de desalojados en nuestra sociedad por motivos diferentes:
Lo que está pasando hoy no es nuevo, aunque está teniendo más virulencia y está en nuestras puertas de un modo inusitado. En nuestro mundo hay 174 millones de migrantes con dirección al norte y 60 millones con dirección al sur, por razones y motivos variados. En lo que se refiere a los refugiados, este año más de 800.000 personas habrían llegado a Europa a través del Mediterráneo, y más de 3.400 habrían perdido la vida en esa ruta. Miles de personas –más de treinta mil en España- viven a la intemperie en la calle sin referencia de hogar alguno. A todo esto últimamente se suman los desahucios, según el CGPJ en el primer trimestre de 2013 se ejecutaron 19.468 desahucios, lo que arroja una media diaria de 216.
Efectivamente la pérdida del empleo y la vivienda, perder el trabajo, ser desahuciado, vivir en la calle, verse obligado a cambiar de lugar de residencia o país por miedo, persecución, pobreza… son cambios drásticos, situaciones de pérdidas que, vividas de manera prolongada en el tiempo, crea situaciones personales y familiares de sufrimiento, desesperanza, preocupación, incertidumbre. La persona entra en un estado de indefensión, en el que especialmente, necesita del amparo social y comunitario, la falta de éste hace que la persona se sienta desprotegida, desalojada y pueda llegar a experimentar la depresión y vacío existencial.

LA SEÑAL DE DIOS: un desalojado

“Y mientras estaban allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada.” (Lc 2,6-7)
En el tiempo de Navidad escuchamos repetidamente que la señal de Dios, según el evangelio, es el desalojo, un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre porque no había alojamiento para él. Como le puede ocurrir a cualquier refugiado, perseguido, desahuciado, emigrante, transeúnte. Está clara la identificación de Dios con los que no tienen vivienda, con los que son “peregrinos del mundo y la historia”, no hay duda de que es verdad que se ha hecho uno con ellos, y que por eso puede decir que lo que le hagamos a ellos se lo hacemos a Él. En la cruz le dieron vinagre para su sed, en su llanto de expiración, para que no quedara en esta frontera.

EL LÍO DE LA MISERICORDIA

Desde nuestro Dios, que se nos muestra en Jesús como pobre, perseguido, peregrino, transeúnte, desalojado, estamos llamados a “dar posada al peregrino”, a acoger al que está desalojado, desahuciado, en la calle, a la intemperie.“La ‘buena acogida’ comprende desde la hospitalidad a la comprensión, la valorización necesaria para el recíproco reconocimiento; destierra los prejuicios y busca una convivencia en armonía. Nuestra sociedad es, y en el futuro próximo será, en mayor medida, multiétnica e intercultural. Como cristianos la actitud que habríamos de adoptar ante los inmigrantes está recogida en la Ley de Santidad: “Si un inmigrante se instala en vuestra tierra, no le molestaréis; será para vosotros un nativo más y le amarás como a ti mismo, pues también vosotros fuisteis inmigrantes en Egipto” (Lv 19, 33-34).

Compromiso:

- Seguir al Papa Francisco en sus planteamientos concretos ante los hechos que están ocurriendo.
- Relaciones de acogida, vecindad y fraternidad con los que nos rodean y especialmente con los que han llegado de fuera. Hacer de nuestra casa un espacio abierto y de acogida.
- Tratamiento laboral justo a todos los inmigrantes en nuestros espacios familiares, empresariales. Apoyo a sus reivindicaciones justas y solidarias.
- Tener presente a los inmigrantes en todos los foros y contar con ellos en nuestras programaciones: Familiares, escolares, comunidades parroquiales, Movimientos, asociaciones.
- Dejarnos evangelizar por los inmigrantes, aprender de sus historias, de sus actitudes solidarias..

-Colaborar con las instituciones que cuidan de los  refugiados, de los que viven en la calle y de los transeúntes o peregrinos.

Orando:


Dios Padre de todos, que en tu gran amor y misericordia nos has querido dar a tu propio Hijo, para amarnos hasta el extremo y darnos tu Espíritu para que habite en nuestros cuerpos como un templo suyo. Tú que habitas en nuestro interior y que quieres que te abramos las puertas de nuestra vida, siendo nuestro creador, te has hecho criatura y te has mostrado débil y pequeño en un nacimiento lleno de intemperie, de pobreza y desalojo. Tu señal nos deja perplejos y confusos: ¿por qué has querido ser siervo siendo rey, vivir a la intemperie siendo tu el señor de la creación, ser peregrino y no tener donde reclinar la cabeza si eres señor de los Cielos y de la tierra?
Miramos nuestro mundo y su dolor en millones de hermanos que son deshabitados y desalojados, que viven en el margen y a la intemperie, solos y a pie de la historia y del mundo. Los vemos con tu corazón y comenzamos a entender tu mensaje, ellos son nuestros hermanos y en ellos te revelas tú para con nosotros. Los ha elegido para venir a habitar en nuestros corazones y en nuestras casas, sabemos que cada vez que nos acercamos y nos hacemos prójimos de ellos, te acogemos a Ti y te adentras de nosotros para darnos tu vida y tu gracia. Ayúdanos a entender que cuando ejercemos la hospitalidad favoreciendo a los que no tienen hogar ni calor estamos adentrándonos en tu verdadera señal y tú estás naciendo en nosotros y en nuestros corazones. Queremos verte en los refugiados actuales, peregrinos, emigrantes, perseguidos, transeúntes, desahuciados, abre nuestros ojos y nuestro corazón desde Belén y desde el Calvario.

 

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Visitar enfermos: ¿algo del pasado?
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José Moreno Losada | 05-04-2016 | 11:39| 0

¿Sanos o enfermos?

 Hablar de  salud y enfermedad en nuestro mundo no es nada fácil, depende del lugar y del dolor con que se mire. La Organización Mundial de la Salud dice que la salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social;  se trata de una salud integral que atiende a las dimensiones fundamentales de la persona. En el lenguaje cotidiano, la enfermedad es entendida como una idea opuesta al concepto de salud: es aquello que origina una alteración o rompe la armonía en un individuo, ya sea a escala molecular, corporal, mental, emocional o espiritual. No es casual que la palabra salud tenga que ver con la palabra salvación, mientras que la palabra enfermo tenga que ver con debilidad, inseguridad y dolor.

 Nos valen estos conceptos sencillos para mirar nuestro mundo, la sociedad actual y nuestras propias personas. Está claro que la enfermedad está presente y se manifiesta de múltiples formas que impiden en desarrollo integral y armónico de la naturaleza y de la humanidad, el listado sería fácil para cualquiera de nosotros: desastre ecológico, hambrunas y enfermedades que afectan una gran masa de la población mundial, así como la situación de depresión, soledad y tristeza –de baja estima- que se vive en los países más ricos que parecen tenerlo todo. A esto se suma lo que viene como límite propio de nuestra propia naturaleza humana, siempre expuesta a la debilidad de la enfermedad, la limitación física, psíquica o espiritual, la muerte, de un modo u otro.

 No hay duda de que hay enfermedad, pero sobre todo de que hay enfermos, con dolor y sufrimiento

 

Compasión y misericordia

 Ante esta realidad, se nos invita a vivir la misericordia entrañable de nuestro Dios, que nos interpela y nos lanza a vivir algo propio de lo divino hecho humano: “visitar a los enfermos”. Conviene que nos paremos y profundicemos en esta obra de misericordia y en su alcance más profundo, tanto por lo que otros pueden necesitar de nosotros, como lo que nosotros podemos enriquecernos en el encuentro con el mundo de los enfermos.

 Jesús de Nazaret se identificó con la misión del encuentro con los enfermos y los que sufren: «Juan, que en la cárcel había oído hablar de las obras de Cristo, envió a sus discípulos a decirle: “¿Eres tú el que ha de venir o hemos de esperar a otro?”. Jesús les respondió: “Id y decidle a  Juan lo que estáis oyendo y viendo: los ciegos ven y los cojos andan,  los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan,  a los pobres se les anuncia la buena nueva (Mt 11,2-6)

 

De la pena al encuentro

 Visitar a los enfermos  supone pasar de la pena al encuentro. No  estamos llamados a penar sino a caminar junto al otro en la vivencia de su enfermedad, dolor y sufrimiento. El lugar del enfermo está en medio de la comunidad que lo sana, incorporándolo y cuidándolo, para que  no pierda su protagonismo ni el sentido de su vida. La misericordia nos llama a hacer más saludable nuestro mundo y nuestra sociedad. Hoy necesitamos recuperar e integrar el concepto del enfermo para llegar a vivir todos sanamente la enfermedad. Para ello se requiere:

•          Reflexionar y compartir cómo es nuestra consideración y relación con los enfermos que tenemos cercanos, cómo solemos reaccionar ante la enfermedad. Visitemos a los enfermos y eduquemos a los niños y jóvenes en esta obra de misericordia.

•          Analicemos si nuestros modos de consumo y hábitos de vida son sanos para nosotros y sanantes para los demás.

•          Cuidemos y defendamos, como propio, el sistema sanitario del que nos hemos dotado en nuestra sociedad. Este reto es tanto para los profesionales como para los usuarios, hemos de hacer un uso digno, justo y solidario de este servicio.

•          Pensemos nuestras comunidades parroquiales teniendo en cuenta a los enfermos, su dolor y sufrimiento.

•          Busquemos la relación viva  y cercana con las realidades de limitación y enfermedad que están a nuestro alcance: residencia de mayores, de discapacidades físicas y psíquicas, centros de alzheimer…

•          Colaboremos seriamente con las organizaciones que se preocupan de la salud a nivel universal, especialmente en los lugares de mayor pobreza y sufrimiento: Manos Unidas, Médicos Sin Fronteras, Medicus Mundi, Cruz Roja, etc.

 

Creyendo y orando

 Y los que  tenemos dimensión orante y creyente, oremos por los enfermos y por nosotros mismos, para que sepamos vivir la enfermedad:

 Querido  Jesús, tú tenías conciencia de que no necesitaban de médico los sanos, sino los heridos y rotos de la historia. Te identificaste con el dolor y el sufrimiento de los enfermos, lo aceptaste y lo sufriste hasta la muerte, y desde la vivencia radical de tu entrega, tu pasión y cruz, nos has mostrado que lo que hiciéramos a uno de los enfermos lo estaríamos haciendo contigo. En ti,  el Crucificado -que ha resucitado-, nos ha visitado Dios a todos nosotros, como humanidad enferma y herida, para salvarnos y llevarnos a la vida plena. Nos has visitado con las claves de la sanación, del perdón, de la esperanza, de la alegría,  de la comunidad.

 Tú hacías del enfermo el centro de la comunidad, enseñabas a todos que la debilidad había de ser compartida. Tú sabías darle  al enfermo el protagonismo que le correspondía, atento a lo que ellos querían. Tú colaborabas para que el ciego viera, el sordo oyera, el paralítico anduviera, el endemoniado se liberara… creías y soñabas con ellos, compartías su dolor y su vida, y por eso todos te buscaban. Tú eras su luz, su camino y su verdad.

 Hoy nos invitas a todos nosotros, como cristianos e iglesia, a mirar la humanidad desde la clave del dolor, a entrar en la enfermedad que rompe al hombre -tanto física, como psíquica y espiritualmente-. Nos llamas a cuidarnos y a sanarnos mutuamente con el aceite del consuelo, el vino de la esperanza y la ilusión de la fraternidad. Ayúdanos a entender que, en cada enfermo, hay un misterio y un tesoro de ternura y de misericordia para ser descubierto en el encuentro mutuo; también que, en la enfermedad del otro, hay salud y vida para mí.

 Que yo descubra, Señor, que en la visita, seré visitado por ti, si voy de corazón y me abro para compartir el camino con el dolido y el roto, que en su enfermedad y en su dolor estás Tú para mí. Dame un corazón como el tuyo para identificarme con los enfermos y sanarme con ellos en el camino de la única salvación que nos ofreces para todos.

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Luis, el pastor de Manchita
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José Moreno Losada | 01-04-2016 | 10:13| 0

Al estilo de Nazaret, un buen pastor

Estuve hablando en algunos momentos de la jornada con él, al final de la tarde cuando ya iba de recogida con su rebaño, antes de entrarlo en su enramada para el refugio de la noche, le dije que a ver si me pillaba un borreguillo para echarme una fotografía con él al cuello, con el deseo de emular al Papa Francisco en uno de sus gestos graciosos y simbólicos. yo con borregoA él le extrañó y Trini le hizo la explicación de lo que había hecho el papa, de lo que significaba desde el evangelio y la vida, la parábola del buen pastor, lo de oler a oveja, etc.  El lo comprendió perfectamente y se sonrió agradecido. La foto, gracias a él pude hacerla, sin él hubiera sido más difícil, porque las ovejas se fían del buen pastor pero no de un extraño e intruso, como en ese momento era yo.

He coincidido con Luis en dos o tres ocasiones y en todas ellas las referencias han sido las mismas, tanto por los lo que lo rodean que lo tienen como un hombre de confianza total, de una fidelidad a prueba de bomba, así como por las conversaciones y el contenido de las mismas  que marcan su sensibilidad por lo que hace y vive.  borregos de luisDe unas y otras se obtiene enseguida una conclusión: su quehacer de pastor, no es un simple oficio, es un saber incorporado desde la vida y el ser, una profesión.  Vamos que no hay duda que es real la distinción que hacía Jesús entre el buen pastor, el pastor auténtico, y el asalariado. Imagino que Jesús en su vida de Nazaret seguro que tuvo que conocer un pastor vecino como Luis el de la finca de la “monea” que inspiró sus imágenes de Dios y su identidad en su relación con la humanidad.

En la conversación con Luis uno percibe enseguida que él no es como el asalariado que abandona a las ovejas o las deja al peligro de los que la atacan, me contaba como era su horario y lo hacía en referencia a las necesidades de las ovejas conciliando con las suyas de un modo casi perfecto, su dedicación es vital  y eso le produce orgullo. Las saca cada mañana y cada tarde con cuidado para que no les falte el alimento a sus horas y con sus  cuidados, por la mañana saca a las madres en solitario para que los borregos las dejen comer tranquilas, por las tardes las une con ellos para que mamen y coman juntos. Sabe de sus debilidades y enfermedades, por eso me dice Trini que es envidiable como pastor, porque las ovejas son sanísimas, con sus cuidados preventivos y atenciones. ovejas de luisAdemás sabe y conoce cada una de las cuatrocientas, él cuida de las que van quedando para madres, de los carneros, así como de su fecundación afirmando que no es partidario de las esponjas porque cuidando el modo natural se puede obtener los mismos resultados y a él le va muy bien con sus criterios. Las organiza y las ordena con la ayuda de unos perros que son como sus manos que al hilo de un pequeño silbido se entregan a la causa para facilitar la labor y que son guardianes fieles cuando él se ausenta, pero sin  nunca hacer daño a las ovejas. Conoce los mejores pastos y cultiva los mejores alimentos para ellas, lo que les da calidad de origen. Le da pena cuando los borregos con sus dos o tres meses tienen que ser embarcados para llegar a la mesa como producto extraordinario de la dehesa extremeña, pero sabe que esa es la filosofía  y la razón del rebaño en esa tierra, y busca cumplir con las parámetros que les exigen para entrar en los cánones del mejor producto para el mercado en las cooperativas cercanas. Observo cómo se pone en la puerta del redil y las va mirando una a una, seguro que si nota la ausencia de alguna se irá a la búsqueda para traerla al rebaño. Los dueños de la finca lo tienen  claro, las ovejas pueden estar y tienen que estar porque existe Luis, porque han encontrado un buen pastor. No sólo lo han encontrado sino que han crecido juntos, porque oveja maternalLuis es hijo de quien siempre fue pastor en esa tierra y le transmitió no sólo el hacer sino el sentir que es propio de un pastor excelente, donde se confirma que para ser pastor no vale cualquiera.

Por eso yo en mi interior siento la alegría de conocer un pastor como los que conoció Jesús en su tierra de Nazaret, y deseo ser en la vida como  es Luis, del mismo modo que Jesús deseó ser en la humanidad como alguno de sus vecinos que sería un pastor del mismo calado que lo es este pastor de la Manchita.

José Moreno Losada

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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.