Hoy

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Pascua Cristiana: entre la luz y el dolor
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José Moreno Losada | 28-03-2016 | 11:51| 0

Pascua con sabor agridulce

(Entre  Ávila y Pakistán)

Amanezco con la alegría de una resurrección que se me da a borbotones en medio una comunidad de jóvenes universitarios de distintos lugares de España, que pertenecen al movimiento de la Juventud Estudiante Católica, un movimiento especializado de acción católica que apuesta por vivir su fe encarnada en el ambiente estudiantil.

Han sido cuatro días intensos, de una profundidad vital impresionante, donde adultos de distinto tipo –sacerdotes, religiosas, profesores, periodistas…-, que hemos compartido el espacio, hemos sido sorprendidos por entender que lo que estábamos viviendo era  algo único. Más de cincuenta jóvenes entre 16 y 30 años que se plantean en serio cuestiones tan centrales como luchar contra las injusticias en los institutos, participar en los espacios estudiantiles y sociales desde el ser universitario y joven, o adentrarse contra el  sufrimiento laboral  y favorecer espacios de realización en el ejercicio del trabajo, entendiendo que este es mucho más que un salario, que se hizo el trabajo para el hombre y no el hombre para el trabajo.

Lo hemos hecho en un espacio privilegiado, un albergue al costado de las murallas de Ávila, en la universidad de la mística. Allí el Evangelio se nos ha hecho compañero de camino, la lectura creyente nos ha hecho arder el corazón, la cruz se ha transformado en vida, el pan lo hemos amasado con nuestras vidas, los clavos han tenido nombre, el crucificado ha tenido rostro de joven asesinado en Siria, compañero de militancia, y la resurrección se nos ha dado a trozos desde un Dios destrozado que nos ha abierto a la esperanza de que otro mundo es posible, y de que nuestra debilidad lo puede hacer tocada por la fuerza del resucitado que se nos da en estampas de lo más cotidiano, de lo más sencillo y lo más cercano. Por eso nuestra fe incluso se ha hecho baile y nuestra celebración fiesta y silencio, al mismo tiempo. Hemos pasado por el misterio de nuestra pascua personal, juvenil, estudiantil, eclesial, social, y desde ahí nos duele todo lo que le duele a la humanidad, creciendo en el deseo de un Reino que ya está viniendo, pero que quiere de nosotros para hacerse más real y más auténtico, para tocar más realidades sufrientes y desesperanzadas,  compadecerlas y con pasión darles nuestra vida.  Hemos visto, junto a jóvenes llenos de vida y de esperanza,  la pasión y nos hemos abierto a la compasión. El Aleluya final ha sido nuestro canto de misión y envío con el deseo de que saber mostrar el rostro del resucitado en trozos de vida y encuentro en todos nuestros espacios diarios juveniles estudiantiles y profesionales.

Y toda esta luz y este sentimiento de gracia y esperanza, ha chocado en la mañana de pascua, cuando todavía estaba ardiendo el Cirio de la luz del Cristo resucitado, el que nunca quiere apagarse, con la noticia de mujeres y niños que han muerto en un parque paquistaní, cuando estaban celebrando la fiesta de la Pascua, de ese resucitado del que nosotros también somos parte. El odio  y la violencia, una vez más se han vestido de crucificado, de terror, de muerte y han acabado con lo sencillo de vidas humildes y esperanzadas, que creen en la paz y en la bondad de lo humano y se manifiestan en las calles y en las plazas de los pueblos, sin ningún miedo porque el resucitado les ha traído la alegría, la paz y la esperanza.

Nueva sangre de mártires que se hacen semilla de resurrección, nueva lectura creyente hecha de sufrimiento irracional: “Dichosos vosotros cuando insulten, os persigan, os calumnien de cualquier  modo por mi nombre, por mi causa…estad contentos, saltad de gozo, porque vuestros nombres están inscritos en el reino de la vida”. Nuestro sufrimiento quiere hoy revestirse de gozo en el crucificado que ha resucitado, ahí queremos ver todas las víctimas que han muerto en Pakistán  y que tienen rostro y nombre de toda persona que sufre y muere injustamente, sea en el lugar que sea, por la causa que sean, en la fe que sea. Todos son para nosotros el rostro de un Cristo que ha de ser glorificado. Y su mirada nos compromete a fraternizarnos y a responder al odio y a la violencia, con el amor, el perdón y la paz.  Hoy más que nunca necesitamos al resucitado que se encuentra con nosotros y nos dice: “Paz a vosotros, mi paz os dejo mi paz os doy… y id por todo el mundo a anunciad el evangelio del perdón y la vida”.

Creo que jóvenes como los que me han ayudado a vivir esta Pascua son los que han de transformar este mundo,  en sus manos está la paz, la alegría y el perdón.  Merece la pena apostar por aquellos que creen que es posible un mundo nuevo, un reino de paz y de justicia, el que nos está haciendo falta frente a tanto dolor injusto e inhumano. Gracias  a vosotros, mi esperanza se renueva y no se rinde ante atentados como estos.

 

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“Je suis humain”
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José Moreno Losada | 23-03-2016 | 14:00| 0

Ojo por ojo y todo el mundo será ciego…

Comenzamos la pascua cristiana, y el marco se abre con sangre y dolor en Bruselas, el deseo de la paz se vuelve urgente y doloroso, ¿pero, de verdad, deseamos la paz auténtica de la que habla el Evangelio, la que trae Jesús de Nazaret, el crucificado que perdona?

La realidad, con este último hecho,  nos habla más bien de venganza y de violencia de un modo estructural y ambiental en nuestro mundo y en nuestra sociedad. Los datos nos hablan de un mundo en guerra y el Papa Francisco, proféticamente  lo viene denunciando  y llamando a la conversión, por eso nos habla de misericordia. En la Navidad nos ha hablado de un río de miseria y de violencia que  asola el mundo, cuestionó de esta manera: “¿Cómo es posible que perdure la opresión del hombre contra el hombre, que la arrogancia del más fuerte continúe humillando al más débil, arrinconándolo en los márgenes más miserables de nuestro mundo?”. Estamos viviendo desde la ofensa y la venganza, por eso podemos hablar de  un mundo en guerra: la guerra de Siria, la del África subsahriana (Sudán del Sur, República centroafricana, Etiopía, Uganda, Congo), en la zona de Asia y el Pacífico, en América Latina (especialmente Colombia), en la zona De Oriente medio y el norte de África; y, finalmente, en Europa  con los refugiados (Ucrania). Desde principios de siglo no había en el mundo un mapa de conflictos tan extenso y con tantos fuegos abiertos a la vez como el que tenemos en el presente. En el fondo de todos los conflictos está siempre la ofensa, los que se sienten ofendidos por los otros. Ya el adagio nos habla que si nos movemos desde la ofensa la marea de la violencia será imparable y la paz será imposible.

La ofensa se adentra en el corazón del hombre e invita al rencor para permanecer unido a él. Cuando eso ocurre la muerte se apodera de lo humano, y  acaba con el otro  que me ha ofendido al mismo tiempo que acaba con la bondad y la paz del que se venga. Cuando eso ocurre las sociedades se vuelven poco humanas y habitables, la sospecha, la desconfianza, la frialdad, la indiferencia, la lejanía se apoderan de los sentimientos y nos hacemos cada vez más cerrados e individualistas en todos los ámbitos: políticos, regionales, económicos, sociales, familiares, religiosos, deportivos… podemos decir de algún modo que la ofensa por la ofensa acaba con todo, da muerte a todos los que se adentran en ella con el rencor. Las heridas son enormes y el sufrimiento se extiende y se universaliza como una marea imparable, así se generan los ríos de miseria y sufrimiento humano.

Como nosotros perdonamos a los que nos ofenden…

Siguiendo al Evangelista Lucas, cada vez que rezamos con la oración propia de los cristianos, pedimos a Dios el perdón de nuestros pecados, de nuestras ofensas con respecto a El, pero también añadimos lo que ha de ser nuestra especificidad de seguidores de Jesús en medio del mundo :”así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Presentamos nuestro deseo de perdonar toda ofensa y toda injuria recibida en nuestra vida. El perdón, en primer lugar, de las ofensas que los “hermanos” nos hacen “siete veces al día”: “Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, perdónale. Y si peca contra ti siete veces al día, y siete veces se vuelve a ti, diciendo: ‘Me arrepiento’, le perdonarás” (Lc 17,3-4). Pero no sólo a los hermanos, sino “a todo deudor”, es decir, a los enemigos, a

quienes les odien, maldigan y maltraten (Lc 6,27-28; 6,22). El odio, la maldición y los malos tratos, las injurias y la proscripción “por causa del Hijo del hombre” es la deuda que deben perdonar los cristianos, como Cristo en la cruz les perdonó a ellos. Respondiendo al mal
con el bien, “serán hijos del Altísimo”: “Amad a vuestros enemigos; haced el bien y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los ingratos y perversos. Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso…. perdonad y seréis perdonados” (Lc 6,35-37). 

ORAR  desde la cruz y el atentado.

Rotos por el atentado de Bruselas, desde el Espíritu de la Pascua Cristiana el corazón se nos abre, guiados por el Papa Francisco, para mirar nuestra mundo y contemplamos junto  a él “un río de miseria y de violencia” que asola y hace sufrir a los humanos. Nuestro corazón necesita salir de la indiferencia y de la realidad envolvente de la dinámica de la ofensa, que hiere y nos deja siempre heridos. No queremos vivir desde la ofensa, deseamos acoger tu invitación paterna para entrar en tu corazón de misericordia y de perdón.  Queremos descubrirte en tu misericordia y desde nuestro corazón herido hoy te levantamos  nuestras súplicas de hijos pródigos, que deseamos volver a tu casa y ser de tu familia, entrando por la  puerta de tu perdón gratuito y amable. Queremos vivir a fondo tu obra de misericordia que nos invita a perdonar las ofensas y todas las injurias:

Enséñanos a saber acogernos a nosotros mismos en aquellos que nos duele y nos ofende de nuestras propias personas, aquello que no aceptamos con paz y nos lleva a ser ofensivos y violentos con los que nos rodean. Sánanos en nuestra propia soberbia y ayúdanos a reconciliarnos con nosotros mismos, a querernos como somos, a perdonarnos a nosotros mismos para saber perdonar a los demás. Que nunca olvidemos como supiste ponerte en la fila de los pecadores, con ternura, para adentrarte con todos en el Jordán y sentir caer sobre ti el agua del perdón y del deseo de la reconciliación personal y universal.

Descúbrenos como de la ofensa se sale por la vía de la humildad, que toma la iniciativa y hace del perdón el lugar del encuentro más allá del sentimiento ofendido. Que sepamos ver cómo siendo Dios, el santo, es el que se abaja, por amor humilde, y se acerca a la humanidad a traer un perdón, que no había sido pedido y que no fue reconocido por muchos. Ha sido la divinidad la que se ha acercado para hacerse misericordia, y ha aparecido en el mundo despojado y pobre, manifestando que necesita  El de la misericordia de los pecadores. Tú, en la  señal de un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre, nos invita a dar los primeros pasos para pedir perdón en la ofensa, haya venido de donde haya venido.

Haznos sentir tu perdón sin límites y la alegría de este poder de perdonar. Que sepamos mirarte en lo alto de la cruz, sanando a toda la humanidad y pidiendo al Padre nuestro perdón sin ningún límite: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”. Danos la alegría de tu Reino, la que muestra que hay más contento en el cielo por un solo pecador amado que se arrepienta que por miles, que siendo perfectos, no se han abierto a la vía de la compasión y del perdón fraterno. Ayúdanos a entender que el mayor poder que tú nos has dado, a través de tu Espíritu de resurrección, es el de poder perdonar todo, y que sabremos hacerlo cuando hayamos aceptado tu amor y tu perdón gratuito. Amén

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Geografías interiores
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José Moreno Losada | 21-03-2016 | 20:26| 1
Joven, cristiano, músico. Amante de la poesía, el arte y la vida.
Hay jóvenes que se definen así, nada más y nada menos, están en medio del mundo, forman parte de él, son al mismo tiempo tan divinos como humanos, traen lo nuevo y van en silencio, procesionando  ”con pasión y compasión”. Bastaría con escucharlos para enriquecernos con su juventud apasionada e inquieta. Álvaro Mota, pacense, es uno de ellos, por eso hoy me callo en la pasión de este Domingo de Ramos y  le doy mi palabra:Geografías interiores
http://devivenciasycadencias.blogspot.com.es/2016/03/geografias-interiores.html
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Juan Ledesma: “In Vivo”
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José Moreno Losada | 17-03-2016 | 20:59| 0

JUAN LEDESMA BRILLÓ

“No pasó inadvertido”

No hace mucho tiempo tuve la oportunidad de disfrutar del concierto  de IN VIVO, de liryc pop.  Tres tenores y un barítono de calidad que divulgan la riqueza de su canto haciéndola cercana y popular. Fue en el López de Ayala, cuando quise comprar la entrada ya estaban agotadas todas, pero fui afortunado por uno de los tenores que me facilitó poder entrar para gozar de este evento, se trata de Juan Ledesma. Una persona de esas que cuando llega a tu vida enseguida reconoces que está llena de profundidad y cuidado.

Lo conocí en el ámbito de un convento de clausura, de la mano del buen amigo, Pedro Monty –el gran descubre/talentos-,  donde nos deleitó con un aleluya de primer orden, celebrando el centenario de santa Teresa entre religiosas de contemplación y artistas en el convento de Talavera la Real, a partir de ahí hemos estado en contacto y he ido conociendo algo de su trayectoria personal, de la cual me siento orgulloso.

Un chaval sencillo y anónimo de la barriada de San Roque, de esos silenciosos de sonrisa amplia y mirada profunda, que no se hacen notar pero que se muestran disponibles y saben enriquecerse con todo lo que pasa a su lado. La banda de música de la cofradía, sus estudios, la parroquia, los campamentos, la familia, amigos… todo aquello que ayudara a desarrollar su persona, junto a otros, en la sencillez   y la humildad. Llegado a una edad de cierta adultez lucha por su futuro en algo que le cautiva y le atrae profesionalmente, se prepara  y acaba  trabajando en Valencia en una profesión de compromiso social y humano, sin perder nunca su referencia a Extremadura y a Badajoz. Y en esas anda cuando siente esa necesidad de seguir desarrollando sus dotes musicales pero ahora desde el canto. Comienza una nueva andadura que le va seduciendo y le va proponiendo actuar en distintos lugares y con distintas finalidades, y de este modo le comienzan a conocer y a valorar. Pasa por el concurso de la canción de Extremadura y ahí ya da su aldabonazo profesional que no ha parado, posteriormente le proponen formar parte de un grupo de tenores y ahí está por toda España, haciendo gozar a  miles de personas, con un disco en preparación que saldrá este verano.

Y se cumple un deseo soñado y querido por él cuando decide venir a interpretar, junto a sus compañeros, sus canciones de vida y luz  en la ciudad de Badajoz en el López de Ayala, en su tierra y con su gente. No cabía nadie más y fueron muchos los que se quedaron con las ganas de poder participar. Nos deleitaron con sus cantos y su cercanía,  debordando familiaridad. Y en medio, Juan Ledesma ,con el corazón henchido, las lágrimas a flor de piel, junto a sus padres, hermanos, sobrinos y junto  a todos los que en ese día había hecho una opción por estar con ellos y, sobre todo, con él, viniendo de muchos puntos de la geografía extremeña y de otros lugares más lejanos. Yo me sentí parte de ese evento y me alegré en el alma de participar en él. Gocé de la altura y la profesionalidad de todos, especialmente de la suya, del éxito que se respiraba en el agradecimiento del pueblo que se deleitaba con este regalo, soñando con poder disfrutarlos en un marco tan emblemático como el del teatro de Mérida con la orquesta de Extremadura. Cosa que pido y suplico desde aquí a los que lo pueden facilitar, para que podamos gozar de lo nuestro con los nuestros.

No deja de ser un gozo que un joven de nuestro pueblo, lleno de riquezas, con serenidad y sencillez, tenga un éxito que ha sido logrado no a la fuerza,  sino paso a paso, con autenticidad, ganado palmo a palmo, con deseo de perfección y de altura de miras. Con disponibilidad y cercanía sin perder su horizonte sino agrandándolo. Estoy seguro que su vida musical va a ser grande y rica, y yo me sentiré siempre agradecido de haberle conocido y haber compartido estos momentos y pasos con su persona. Sé de su interior y de su deseo de bien, de su humanismo y su cuidado con los que lo rodean,  sé de su canto y de su mística de joven y soñador, sé que su canto y su alma van al vuelo y buscan la luz y la vida, y sólo puede desearle que las siga encontrando y que nunca deje de buscarlas por ese camino de lo humilde y de lo sencillo. Enhorabuena Juan Ledesma, porque llevas un tesoro  y te muestras como vasija de barro. Ah, y de  tener que elegir alguna canción de las interpretadas por estos cuatro profesionales, elegiría sin duda la de MAMA, por la belleza de la misma y por la dedicación a tu madre, un sueño cumplido, ¿verdad?

 

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“Con pasión y compasión” (Semana Santa)
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José Moreno Losada | 16-03-2016 | 13:45| 0

La procesión va por dentro

 Ya suenan tambores y trompetas, pasos de costaleros cargados con cientos de kilos de solidaridad en el lugar de la imágenes. Se comienzan a preparar con, pasión, todos los pasos que van a ser procesionados por miles de cofrades y contemplados por millones de personas, que de esta manera plástica y artística se acercan a los misterios de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo. Muchos verán la nueva película sobre la resurrección en estos días, y como las procesiones, de gran calado artístico, cultural y, cómo no, religioso, van a ser respiradas por toda la ciudadanía de un modo u otro, en un contexto que mezcla con facilidad la ambigüedad de la indiferencia, lo pagano y la religiosidad popular. Pero, con más sentimientos o menos, serán procesiones desde la expresión fundamentalmente externa aunque vaya cubierto el rostro. La fragelación, la cruz a cuestas, la crucifixión, incluidas las pasiones vivientes,  no expresarán mucho más que el recuerdo vivo y entrañable de la figura de Jesús y de su contexto histórico, amén de sus palabras y sus gestos que han quedado sellados en la historia para siempre.

 La pasión de hoy

En medio de toda esta realidad, que hemos de mirar con cariño y juzgar con ternura, si cabe una pregunta sencilla: ¿Aquí está toda la semana santa? ¿existen otros modos de estar y entrar en ella en este siglo XXI? ¿Se puede celebrar la pasión, muerte y resurrección del Galileo, Jesús de Nazaret, desde la actualidad más palpitante? Hace pocos días vivíamos  el planteamiento europeo frente a los pobres refugiados. Son hechos simbólicos de una pasión más universal y diaria, que ahora les ha tocado vivirla en la parcialidad de los sirios, pero que otros días estuvieron en nuestros propios sentimientos y sangre de guerras fratricidas. Hemos bebido un cáliz que nos ha hecho temblar por dentro y cuestionarnos con una profundidad  escalofriante lo que se refiere al ser humano: ¿hasta dónde podemos llegar todos en lo bueno y en lo malo? ¿”En qué parte de la frontera estamos y cómo contemplamos la situación que el papa describe como tercera guerra mundial refiriéndose a todos los lugares tocados de violencia, sufrimiento, persecución, huida, muerte, miseria…”? Son cuestiones que permanecen en el silencio de nuestras personas, en los minutos de silencio, en las liturgias celebradas, y que manifiestan que la procesión va por dentro y requiere contemplación y respuesta.

 Jóvenes estudiantes “con pasión y compasivos”

En  esta procesión, que va por dentro, estamos implicados  muchas personas de a pie y de la calle, de todos los credos e ideologías, y entre ellos quiero destacar a  un grupo de jóvenes estudiantes  de Extremadura que se van a dirigir a Ávila, a la universidad e la mística, porque quieren vivir la pasión con-pasión, implicarse e interrogarse a la luz del evangelio del crucificado que ha resucitado. Serán un centenar estudiantes, en su mayoría universitarios, que vienen de distintas zonas de España – País Vasco, Extremadura, Castilla, Andalucía, Madrid, Canarias.- a un encuentro de formación y  celebración en estos días de Semana Santa. Su lema de convocatoria es “con pasión y compasión, por la JEC”. Se identifican como jóvenes estudiantes cristianos (JEC), llevan  tiempo preparándose para este encuentro y pretenden analizar sus vidas, especialmente sus ser estudiantes, desde la humanidad de Jesús de Nazaret. Quieren ponerle nombre y palabras propias, desde sus vidas en los medios juveniles, sociales, políticos y estudiantiles, al mensaje, al proyecto, a la pasión y contradicción, y a la resurrección de Jesucristo.

Mártires y confesores de hoy

Recordaremos a Elías, un miembro universitario de JEC, sirio, que fue asesinado y que creyó en la paz y la justicia, en la posibilidad de la fraternidad en medio de su pueblo. Desde el confesarán  que otro mundo es posible y que de alguna manera ya lo están viviendo, porque “la procesión va por dentro”. Trabajan en la construcción de sus personas porque quieren ser críticos y transformadores en sus medios, especialmente el instituto y la universidad, buscan analizar la realidad desde lo más profundo de la misma, se empeñan en descubrir que lo más importante en la vida es lo que se puede hacer por los demás, tienen la esperanza de poner todo su saber y su estudio, con todas sus titulaciones, al servicio de los más débiles y pobres de la sociedad. Saben que todo esto es difícil y genera contradicción en su propio  interior y en los espacios familiares, sociales, institucionales; pero  también están convencidos que el proceso ya está en marcha y merece la pena, porque ellos mismo van sintiendo como sus sentimientos se han transformado y  va siendo posible lo que no lo parecía, porque la fuerza de ese Jesús sigue estando viva  y no deja de ganar corazones de gente que no tiene miedo y aceptan el reto de la responsabilidad de la sociedad y de la vida.

Aleluya

Son jóvenes que llevan la procesión por dentro y yo, que soy un testigo privilegiado de la vida de muchos de ellos en la vida diaria de la universidad y he  compartido con ellos más de un encuentro, os puedo decir que hay motivos para la esperanza. Jóvenes estudiantes de Badajoz irán a Ávila, que va a ser la sede de muchos sueños y de muchos proyectos de personas que sin duda van a ser en sus vidas señales de respuesta de Dios  para una sociedad que vive en la inseguridad y en el miedo, y que no se atreve a apostar con radicalidad por la participación en la construcción un mundo con claves de verdadera justicia y fraternidad. ¡Chapeau  para  los jóvenes inquietos de toda España  que en estos días van a encontrarse en  la tierra de la mística española –como muchos otros harán por otros lugares-, porque su procesión va por dentro, “con pasión y compasión”¡

 

José Moreno Losada.

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“Consumatum est”: Alfonso Merchán
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José Moreno Losada | 12-03-2016 | 13:33| 0

Cuando nos encontramos con una persona nonagenaria, incluso octogenaria avanzada, que se mueve con agilidad de cuerpo y mente, decimos que firmaríamos para nosotros lo mismo en nuestra vejez. Hoy yo siento el deseo de firmar, no en la edad pero sí en el vivir, bajo el sello de Alfonso Merchán y su llegada a la muerte. Es más me uniría al modo en el que creo que se ha presentado al Padre, en el Hijo, tocado por el Espíritu y exclamando con paz y serenidad – algo que le caracterizaba-, el grito cristológico, que en pocos días celebraremos en Viernes Santo: “Todo está consumado”, todo está cumplido.

Foto de José Moreno.

Recuerdo mi llegada a Olivenza hace treinta y tres años. Allí conocí a los Alfonsos, y a sus retoños queridos, después aumentados. Una casa que fue mi casa, una mesa que fue mi mesa, una verdad compartida y buscada, una iglesia fiel y amable. Eso de la acogida que hablamos ahora y que para ellos era pan nuestro de cada día. Desde entonces los he entendido como referente de iglesia doméstica y de ciudadanía comprometida. Y en mi camino de vuelta, por el campo sereno que él amaba, he pedido al Padre Dios, recordar flashes de Alfonso para orar y consolarme. Y aquí algunos:

“O Dios o el dinero”:
El siempre eligió, junto a ella –Alfonsa-, lo “humano”, para elegir así lo divino. Recuerdo su trabajo primero en el banco, allí donde apretaban dos intereses con la misma divinidad, el banco con sus historias de ascensos y sus domas, y los clientes que amaban su dinero sobre todas las cosas. Su insatisfacción por esta liturgia de desencanto que quitaba la gracia a la vida, durante toda una jornada. A golpe de flexo y de noches, con la ayuda de su familia, preparó sus estudios en la Uned y opositó a la enseñanza, donde se veía más vocacionado y servicial, y así fue. Su ser profesor le permitió vivir con otro horizonte y sentido su trabajo, y abandonar aquel Dios tan falso del dinero.

“Dad y se os dará”:
YO creo que entendió el imperativo primero, y creyó que esa era ya su propia paga, la alegría de ser generoso. Lo de recibir lo guardaba en secreto, porque para él cuando se compartía sólo le dábamos al otros, necesitado, algo de lo que realmente le pertenecía en justicia”. Supo transmitir a sus familia que lo de ser generoso y compartir, no era cuestión de creencias sino de justicia, y que nos correspondía a todos ser ciudadanos y justos. Que la austeridad debía ser un principio de vida para ser humanos, y que la alegría estaba más allá de lo que se tenía o se consumía, porque la gracia está en el ser y en la autenticidad. Por eso sus deseos no fueron nunca más allá de su corazón.

“La medida que uséis…”:
No entró en el juicio ni en la condena y se mostró disponible. En la sociedad, en el pueblo, en la Iglesia. Habló con transparencia y manifestó siempre lo que creía y el evangelio le sugería, no desde la condena, sí desde la interpelación siendo él el primero que se miraba en su viga sin querer sacar la brizna de paja al otro en su ojo. Cuando le juzgaron no respondió con condena, su paz y su confianza en Dios y en lo humano fueron firmes. Fue fiel bautizado en la Iglesia, ciudadano honrado en la sociedad, profesional justo en el instituto, paisano amable, cercano y sencillo en el pueblo. La medida que buscaba era de pasar haciendo el bien y, a ser posible, curando a los que podía, y acompañando a todos.

“Amaos unos a otros”:
Nunca le oí un discurso, siendo culto y sabio como era, pero si le vi los gestos propios de los cristianos: fraternidad y comunidad. Eran los retos de la fe que tenían incrustrados en su matrimonio, ser sacramentos de unidad y de cercanía en todos los espacios para facilitar la clave fundamental del evangelio que era el amor y el perdón. Siempre estuvieron en la búsqueda del profundo y de que hermanaba, no sólo entre nosotros y los de siempre, sino de un modo universal y justo. Para ellos eran hermanos los de las cofradías y los rumanos, sin orden de prioridad ni distinción, y había que compartir más con éstos que con aquellos, porque el crucificado se identifica más con los que sufren. Su papel en la parroquia no era de cargos, sino que pretendían ser de servicio, en momentos más buenos o menos buenos, la comunidad está más allá de los momentos. La Iglesia es Iglesia de hermanos y no de jerarquías, de justicia y no de privilegios, de autenticidad y no de ornatos… y esto sin acritud.

“Tened los sentimientos de Cristo”:
Crecido a los pies del Cristo de la Misericordia, conoció al Jesús del Evangelio, al de Nazaret, y desde ahí entendió que la grandeza de Dios pasa por la vida oculta de lo diario: su familia, su matrimonio, su profesión, su pueblo, su parroquia, el mundo. Hizo eco del evangelio en lo diario y en lo sencillo. Por eso fue padre en el Padre, amó con locura sencilla: Pilar, Rosa, María José, Fátima…nietos… no predicó, amó, perdonó, acarició, cuidó, animó, acompañó, se alegró, lloró, se entregó, siempre, con fidelidad. Y desde ahí mismo fue hijo, hermano, familiar, amigo.

Foto de José Moreno.

“Carne de mi carne”:
Y una identidad no disimulada, sino proclamada a los cuatro vientos, él y ella: los Alfonso. Lo del nombre pudo ser casualidad, lo de la identificación ha sido gracia de Dios llevada en tesoros de barro con una dignidad imitable. Su amor ha sido tanto, tanto…que a fuerza de ser humano ha sido divino, y todos somos testigos de cómo se querían. Se han querido hasta la muerte, sin límites. Ahora Alfonso lo tiene más fácil para seguir amando, porque lo hace desde la frontera de lo eterno, le costará más a Alfonsa que tendrá que vivir ese amor, que es más fuerte que la muerte, desde el recuerdo de lo absoluto vivido en los instantes y , sobre todo, desde el sueño futuro de la fe que mantiene viva la esperanza de que volveremos a encontrarnos abrazados en el Cristo Glorioso. Ahora a vivir místicamente y sacramentalmente esa unión que, a fuerza de haber sido tan humana y tan auténtica, es más fuete que la muerte y que el dolor que esta produce.

Bendito amigo Alfonso, al recoger estos hilvanes de un vivir tan sencillo como el tuyo, no nos queda más remedio que oír en tu alma el grito cristológico amoroso de que todo está cumplido, y todos nosotros como el centurión ante la cruz de tu agonía y la autenticidad de tu vida, no podemos decir otra cosa que la que decía él ante Jesús: “Verdaderamente este hombre era justo” o en el decir de Machado “un hombre bueno”.


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Bajar a los infiernos, los cautivos de hoy
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José Moreno Losada | 10-03-2016 | 08:38| 0

Redimir al cautivo

Dentro de pocos días veremos procesionar, desde la fe y la tradición religiosa, a un Dios hecho cautivo, condenado y crucificado, pero la procesión ha de ir por dentro. Estamos todos llamados a redimir a los cautivos, cuando Europa cierra puertas a los desterrados que llaman a sus puertas. Profundicemos en esta obra de misericordia.

En España hay más de 65.000 personas presas, y solamente en las cárceles de Extremadura más de mil cien. Son los presos de nuestra sociedad. Desde ellos y la Pastoral Penitenciaria, podemos recordar una de las Obras de Misericordia que se nos proponen para vivir este año: “redimir al cautivo”. Esta obra nos invita a adentrarnos en el tema de la cautividad y sus sufrimientos en el mundo actual.

¿Quiénes son los cautivos hoy entre nosotros y de qué somos cautivos? Allí donde las personas pierden su libertad y sus libertades más fundamentales, se vive la experiencia de ser cautivos, son todos los que viven oprimidos, excluidos, manipulados, perseguidos, amenazados, violentados y atacados. Y todo ello de un modo personal o colectivo, interna o externamente, desde la proximidad o desde la lejanía, desde las redes familiares o desde las estructuras de nuestro mundo, y a veces, incluso, desde la propia cultura, economía, política o religión pervertidas. Cuando se dan estas situaciones de esclavitud, bajo cualquiera de sus formas, nos encontramos con situaciones infernales y dolorosas de miedo, ansiedad, fatiga, desánimo, silencio humillante y deseo de huida.

Son muchas las personas que se ven cautivas en situaciones infernales de las que les gustaría salir, liberarse, para poder tener libertad y paz, para vivir con dignidad, pero sienten que su situación es de dolor y que es muy difícil salir de ella. A eso es a lo que le llamamos «descender al infierno», «estar abajo», «ser cautivos». La lista es interminable y se hace a pie de noticia diaria y de calle: presos, adicciones –droga, sexo, alcohol, juego-, pobreza, maltrato de género e infantil, trabajos precarios e indignos, prostitución, refugiados, sin papeles, comercio de órganos… Todo ello, sin contar a personas con enfermedades y sufrimientos psicológicos que se sienten cautivos de la ansiedad, la depresión, la esquizofrenia… O de los que quedan heridos por la pérdida de un ser querido, por experiencias duras vividas y se encierran en un dolor sin esperanza y sin consuelo, como quien ya no tiene derecho a vivir en libertad y alegría. ¿Y Dios?, ¿y su misericordia?, ¿dónde está Él en este dolor?

Dios en cautividad

La mirada bíblica es directa en la respuesta cuando nos dice de Jesús que “Entonces le prendieron, se lo llevaron y le hicieron entrar en la casa del sumo sacerdote…los hombres que lo tenían preso se burlaban de él y le golpeaban”(Lc 22,54 y 63). Y no es menos clara cuando en boca de Jesús se habla de este modo del juicio universal: “Venid vosotros, benditos de mi Padre, id al Reino preparado para vosotros porque…Estuve preso y vinisteis a verme…cada vez que lo hicisteis con uno de estos humildes hermanos, conmigo lo hicisteis” (Mt 25,36)

El papa francisco, fiel a Jesús, no está invitando a ir a todas las periferias del mundo, donde se encuentran las situaciones infernales, allá donde hay que descender. Y lo primero que nos dice es que hay que ir con la humildad y sencillez más grande, para poder entrar en esas periferias, lo dice abiertamente desde su reflexión acerca de visitar a los presos: “la cárcel es una de las periferias más feas, con más dolor. Ir a la cárcel significa, ante todo, decirse a sí mismo: «Si yo no estoy aquí, como esta, como este, es por pura gracia de Dios». Pura gracia de Dios. Si no hemos cometido estos errores, incluso estos delitos o crímenes, algunos graves, es porque el Señor nos ha llevado de la mano. Se trata de reconocernos tan pecadores y tan necesitados como todos los seres humanos, por destrozados que puedan estar o sufrimientos que puedan cargar. De reconocer que Dios nos salva desde ellos, que en ellos está nuestra salvación y nuestro perdón.

El lío de la misericordia

Si de verdad queremos entrar en la dinámica de nuestro Dios, en su lío de misericordia, hemos de escuchar su llamada a “descender a los infiernos” con El, como confesamos en nuestro credo, para ascender a la gloria con todos nuestros hermanos en una nueva humanidad y en una nueva creación. Los dolidos y los cautivos de la historia aguardan la buena noticia de su salud y su libertad, y Dios nos ha elegido a nosotros para ir hasta su dolor y su esclavitud para romper cadenas y abrir las puertas de una nueva posibilidad, porque no da a nadie por perdido. Nos envía no desde nuestra perfección, sino desde su misericordia para que nosotros, también pecadores, seamos misericordiosos como El.

¿Qué hacer?
- Desde la pastoral penitenciaria podríamos conocer más la realidad de los presos y condenados.
- Tenemos asociaciones y proyectos que trabajan con personas que sufren adicciones y están cautivos de distintos modos: alcohol, juego, drogas, sexo, redes. Hemos de colaborar económica y personalmente a esta gran labor.
- Conocemos también la cautividad de la enfermedad, minusvalías, así como todos los problemas de tipo psicológico, enfermedades mentales, que determinan mucho a grupos de personas que lo pasan muy mal, cautivos de sus mentes y pensamientos. Es fundamental estar cerca de todos los centros que trabajan con estas personas, acercarnos, ofrecernos, abrir espacios de encuentro, compartir con ellos, con sus familias y asociaciones.
- Cautivos, en fin, somos todos de nuestras debilidades y nuestros miedos y necesitamos de la fortaleza y el ánimo de los demás, así como ellos lo necesitan de nosotros, especialmente los más débiles.

ORAR DESDE LOS CAUTIVOS

Querido Padre, hoy estoy confundido, mi oración comienza con un sinsabor fuerte. Confiado en ti, he querido entrar en la misericordia por la puerta de la cautividad, atendiendo tu ruego de redimir a los cautivos. El escenario me supera, contemplo el dolor y el sufrimiento, sin sentido aparente, y me doy de bruces con el infierno en medio de la historia y de todos los que han descendido hasta él, encontrándose en lo más bajo, duro e indeseable de lo inhumano.

Mis ojos desean cerrarse, para que mi corazón no zozobre ni tiemble, pero no puedo hacerlo, porque al mismo tiempo, siento la voz de tu Hijo amado que con ternura me anima y me dice: “no temas, yo he vencido ese infierno, yo he descendido hasta él y traigo la liberación para que se pueda abrir toda puerta injusta, se sane todo dolor inhumano, salte todo cerrojo de esclavitud y de perdición, para que se anuncie el año de gracia del Señor”. Al oírle y contemplarle, con sudor de sangre y lágrimas en los ojos en el camino la pasión, con la cruz en sus hombros, alzado y crucificado en el calvario de la vida, me doy cuenta que mi Dios no es juez, sino hermano, víctima y consuelo, libertad y gracia, sanación y fuerza.

Te descubro compasivo con todos los cautivos de la historia, identificado con ellos, y veo tu rostro en el de ellos, que me espera para ser besado y darme a mí también, la salvación y la libertad que necesito. Sí, hoy siento tu invitación para abrazarme a los cautivos, como tú te abrazaste a todos los cautivos de tu pueblo y tus caminos, llegando hasta la muerte y una muerte de cruz. Siento que tu Espíritu de resucitado, me quiere quitar todos mis miedos para que arriesgue y sea capaz de adentrarme en las periferias, no desde el juicio ni desde la superioridad, sino desde la fraternidad de mi propia cautividad, que necesita ser liberada en el dolor y el sufrimiento de todos los últimos de la historia; todos aquellos que cargan con los infiernos, más desde su ser víctimas que agentes de su propia historia y su condena humana.

Y te pido, tocado por tu gracia de crucificado-resucitado, que me ayudes a saber descender contigo a los infiernos humanos de los que sufren, para poder, también contigo, ser libre y ascender a la gloria de un reino de paz y de justicia verdaderas para todos.

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Arrugas: Lo divino de lo humano
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José Moreno Losada | 08-03-2016 | 15:58| 0


De los ojos y las manos de unas contemplativas:

Lo divino y lo humano sólo se revelan ante los ojos que tienen capacidad de contemplar. Contemplar es descalzarse ante la realidad para dejarla que hable en lo profundo del corazón más allá de la pura apariencia. Hay personas que hacen de la contemplación la vida, se convierten en fuentes donde los demás podemos beber. En la contemplación  descubren la sed del absoluto y guiadas por esa luz son capaces de beber en las fuentes de lo sencillo y de lo diario. Hoy me llega esta reflexión de una religiosa contemplativa, de ese tesoro de convento que tenemos en Talavera la Real, que es uno de los muchos que pueblan nuestra geografía extremeña. Éste  fue el primero que se fundó de la reforma carmelitana llevada a cabo por Teresa de Jesús, tiene más de cuatrocientos años.  Es una señal del absoluto en medio de un pueblo  rural, apuntando al cielo amando intensamente la tierra. Hoy nos hace tocar lo divino desde la contemplación de las arrugas de lo humano. Os invito a escuchar lo divino de lo humano, lo que ve una contemplativa joven y alegre en las manos arrugadas de una contemplativa anciana con corazón de niña.

ARRUGAS EN LAS MANOS
El pasar del tiempo lo veo en unas manos llenas de arrugas, llenas aún de una vida que se sigue entregando, aunque el alma de ésta anciana sigue siendo joven, toparse con ella en cada claustro, es una alegría, encuentras una palabra de aliento con solo ver sus ojos llenos de alegría, de amor, de una entrega hecha sin reservas.

No hay palabras para expresar la sabiduría de los ancianos, alguien me dijo una vez que los ancianos aguantan más a los jóvenes que los jóvenes a los ancianos, he meditado ésta frase mucho tiempo, he ido observando el día a día en el mundo, en los abuelos que se acercan, en los hijos que los cuidan, en los nietos que los rodean, en las monjas mayores con las que convivo, y es totalmente cierto. Nuestros ancianos ya han vivido lo que aún creemos que sólo vivimos nosotros, lo he visto en las miradas y sonrisas de un abuelo que siempre viene con sus nietos, aunque sean épocas diferentes, ellos poseen ese tesoro que en nosotros solamente estamos descubriendo, ellos han caído, pero no se han quedado allí, se han levantado, han vivido para que nosotros tengamos éste día.

Los abuelos gozan de las sonrisas, de los juegos de sus nietos, gozan con ellos; verlos, contemplarlos no solo produce ternura, sino que dan ganas de entregarse, de seguir viviendo y dando la vida con todo, cabe entrar aquí lo que dice san Pablo: “ningún sufrimiento es comparado con la Gloria que nos espera en el cielo”; y ellos, nuestros ancianos lo han vivido, saben que cualquier alegría supera cualquier sufrimiento.

Muchas veces gastamos nuestro tiempo en lo que no nos hace vivir, en lo que no nos da vida, y sinceramente, la vida es más sencilla de lo que pensamos, solo que estamos acostumbrados a vivir en el futuro, en lo que no existe, estamos acostumbrados a vivir fuera de la realidad; nuestros ancianos han gozado de compartir con los amigos, aún en su ancianidad lo hacen, disfrutan de estar juntos, porque tiempo atrás forjaron grandes lazos que se conservan en el tiempo, porque vivieron con realidad las relaciones con los demás. Hoy estamos en una era virtual, muchas veces dejamos de lado gozar del que tenemos a nuestro lado, de la belleza de la creación, de un sol espléndido que cae sobre unas hojas que muestran su verdor, de unos pétalos que se abren para ser acariciados por nuestro Dios. Nuestros ancianos han gozado de todo esto, han sabido vivir, no han dejado de vivir.

Las manos que hace mucho gozaban de tanta jovialidad hoy han visto pasar muchos años, han visto formar parte de nuestra historia, han vivido desastres y alegrías, son manos que han mostrado vivir plenamente el instante y que aún lo siguen haciendo, que ven que la vida es más de lo que siempre pensamos o esperamos; son manos dispuestas a servir, siempre buscando servir en el silencio, servir en las pequeñas cosas.

Yudis Isabel de la Santa Cruz

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Terror, ideología y humanismo
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José Moreno Losada | 05-03-2016 | 19:14| 3

 Asesinadas: Berta y las misioneras de la Caridad

Han asesinado a Berta Cáceres, mujer de latinoamérica solidaria y comprometida con la causa de la pobreza, de su pueblo y de su tierra,líder del pueblo campesino. Ella fue la que leyó, ante el Papa Francisco,  la síntesis del congreso en el Vaticano que trató sobre los movimientos sociales y el mundo del trabajo. Al mismo tiempo han sido asesinadas cuatro misioneras de la caridad, junto a doce personas más, en un asilo de Yemen, fundado por la madre Teresa de Calcuta. Ahora diremos que todos somos ellas… pero no es verdad…todos no somos  Latinoamérica, Yemen, ni París,  Francia, Madrid, Londres, Siria, Sierra Leona, Lampedusa…pero el problema si es de todos, lo queramos o no. A los hechos me remito, puede pasar en cualquier sitio. El problema es de todos, de todos!

Ayer fue con Berta y las hermanas de la caridad, antesdeayer en ciudades de Europa. Una vida humana no vale más que otra vida humana, porque la dignidad de cada una es absoluta y no tiene precio, si alguien quisiera comprarla se haría despreciable. Despreciables son todos los hechos que destruyen al ser humano en cualquiera de ellos.

Cuando a una vida humana le ponemos precio y le damos valor desde la patria, el mercado, la política, la religión, los saberes y los poderes, nos adentramos en el camino de la ideología del terror, del miedo, del muro y la muralla, de la muerte y la destrucción. Ideologías que usarán doctrinas, normas y leyes para justificarse en lo que no hay justificación, ya sean de mercado, religión, frontera, política o sanitaria.

Frente a la ideología del terror y su terrorismo -sea del tipo que sea- no vale la indiferencia ni la neutralidad. No hay humanismo sin ideología, ya lo decía Nietzsche que “quien tiene un por qué para vivir, resiste cualquier cómo”. Por eso frente a la ideología del terror, necesitamos la ideología de la fraternidad, de la igualdad y de la libertad. Hemos de estar dispuestos a poner fundamento y razones a esta ideología y para esto sirven todos los materiales y todas la manos: Corán, Biblia, Enciclopedia, Filosofía, Política, Economía…Toda la tribu, con todos sus corazones y todas sus emociones. No hay humanismo sin corazón, y el corazón tiene razones que la razón no entiende.

Hoy es un día más en medio del terror del mundo,que ha atacado a personas entregadasy comprometidas,para  para dejarnos tocar en el corazón y abrir nuestros ojos a la verdad de un mundo que necesita misericordia, sanarse, quererse, convertirse, humanizarse. Cada uno que ponga en el asador toda su carne, todo su corazón, para que no haya más corazones de piedra capaces del terror en cualquiera de sus formas, que van dejando sus muertos en plazas y en templos de solidaridad y de compasión como el de estas mártires últimas, o en plazas y metros nuestros, en pateras en medio del mar, en alambradas de fronteras, en masas humanas de hambre y enfermedad.

Otro mundo es posible, y otra ideología nos hace falta, que se enraíce en el corazón de lo humano, en lo entrañable, en lo almado, en la misericordia y la compasión, para que pueda haber verdadera justicia, libertad, igualdad y paz. Mi Dios me empuja por este camino, es el mismo que al que rezaban estas mujeres, seguro que el tuyo – y tu propio  espíritu-  si lo escuchas de corazón también nos empuja en la misma dirección.

José Moreno Losada

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SERES: el arte que se mueve
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José Moreno Losada | 01-03-2016 | 23:15| 0

MOVERSE EN EL ARTE

Ha sido un evento de grandeza espiritual y humana, se salía de lo común y normado, entraba en lo inédito y lo creativo, aquello  que es lo más propio de los jóvenes que sueñan y que están dispuestos a arriesgar para que se cumpla lo soñado.

Jose Andrés Cardoso, veinteañero, a quien todos conocen como SERES, estaba allí inaugurando su exposición de arte, rodeado de una mancha de juventud curiosa y plural, inquieta y culta, cuidadosa y abierta, moderna y atenta. Una nueva generación humana que está a la expectativa en postura de creación con hambre de lo humano, de lo justo y también de lo entrañable, aunque en formas muy nuevas y gratuitas.

Un chico tocado y marcado por la gracia desde pequeño, que ya jugaba con pinceles en los brazos de su tío Manuel Terrón, pintor de paisajes extremeños único, pero que ha tenido que abrirse paso en su propio ser y peregrinar por la debilidad y lo pequeño para ir construyendo y creando aquello en lo que cree y confiesa ante todos. No es un dibujante al uso, no está en su horizonte el lucro, aunque le gusta vivir de sí mismo y de su trabajo, es pensador y tiene espíritu. En su camino ha descubierto que la senda es lo humano y que la vida, la que se vive solo una vez, ha de tener sentido y horizonte, que es importante tener, saber, poder… pero nada es comparable con “Ser” y todos somos “Seres”.

Seres es la palabra que congrega y consolida las palabras que más se repiten en todas sus obras: ilusión, respeto, amor, esperanza, fuerza, pasión… Son gritos esperanzados que se mezclan con el color , la luz, la imagen, el símbolo, en todas sus obras de artes. Obras que nos están quietas, porque  él es inquieto,  y se arman enredándose con instrumentos de movilidad que otros jóvenes utilizan para vivir y soñar, para mover su cuerpo a la vez que su espíritu. Deportistas, amantes de la vida y de lo humano, que ante esta propuesta humanista, espiritual, de fondo y de sentido se sienten enamorados y se suman gratuitamente para colaborar en la difusión del credo que les une y les fraterniza, en su pluralidad inagotable. Un credo de ilusión y esperanza para Seres que, ya en su joven vida ha deambulado por muchas laderas de este mundo,  ha visto  pobreza y riqueza y todo le ha conducido a entender que la dignidad humana no tiene precio y no se estanca en ningún lugar. Que todos somos dignos y todos necesitamos de todos. Que la belleza sólo está en el conjunto y en el encuentro, que nadie sobra y todos hacemos falta, para que la vida sea vida, el mundo sea mundo, y la felicidad sea auténtica.

Todo lo que os digo se puede apreciar directamente en el montaje audiovisual con el que se inauguraba la exposición que está expuesta  en el aula cultural del centro comercial del Corte Inglés en la sexta planta y que se puede visitar en esta primera quincena del mes de Marzo. En dicho video (VIDEO SERES), que se puede contemplar allí  y que está dispuesto en internet,  se habla de luz y vida, de pasión y humanismo, de arte y deporte, de juventud y sueños, de movimiento y profundidad, de hermandad y pluralidad. A mí me recordaba  el primer capítulo del Génesis, en el que Dios hace al hombre a su imagen y semejanza y le da luz para ser creativos y creadores. Así es  José Andrés,  así son sus sueños cuando crea sus “seres” con la ilusión de que este movimiento de igualdad, fraternidad y encuentro se extienda y nos abramos a lo nuevo de un mundo que necesita la belleza de lo bueno y lo bueno de la belleza, que puede estar en cualquier sitio y de cualquier modo.  Hoy me he reconciliado mucho más con el lenguaje de los jóvenes, me he  unido de corazón a este deseo, me apunto a Seres y a todo lo que traiga claves de ese deseo profundo del hombre para ser auténtico en las relaciones que se viven desde el espíritu verdadero.  Me convierto a esta unidad consagrada de arte, movilidad, deporte, espíritu y cuerpo, esta espiritualidad  de comunión me sabe a salvación y a buena noticia,  me abrazo a este evangelio de este joven extremeño que ya es universal y que pinta hasta el amor.

José Moreno  Losada.

Para visionar vídeo: https://youtu.be/k4-LA3Xkbl8

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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.