Hoy

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“Viaje apostólico a la Rioja”
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José Moreno Losada | 19-02-2017 | 22:06| 0

“De apóstoles y patrística, hoy”

El fin de semana me ha ofrecido la oportunidad de vivir y reconocer que las claves y raíces de la Iglesia de la que formo parte siguen permaneciendo hoy. Ha sido un viaje largo e intenso, al que podría calificarlo de eclesial, apostólico y patrístico. Me explico.

El curso pasado, en Mayo, en la asamblea del movimiento de Profesionales Cristianos de Acción Católica, del que formo parte activa, me pidieron que les acompañara en el equipo permanente como consiliario general. Ya lo había sido, en los primeros años de su nacimiento en el año 2002, cuando la Conferencia Episcopal lo aprobó para iniciar un proceso de evangelización en el ámbito profesional y cultural. Ahora tocaba seguir adelante con una realidad más consolidada, a la que se le ha pedido desde el espiscopado español  que presentara su proyecto evangelizador y de futuro, junto a los demás movimientos especializados de acción católica en España.

Profesionales y apóstoles

El viaje que acaba ahora, en la tarde del domingo, ha sido respondiendo a esta llamada. Llevamos un año de reflexión sobre la realidad y el proyecto de nuestro movimiento y, desde ahí, hemos elaborado el borrador del proyecto evangelizador en el que estamos inmersos y deseamos continuar  trabajando. He acompañado a María José Toledo  e Belén Plaza, de Badajoz y Zaragoza respectivamente, presidenta y secretaria del movimiento.  Una, médico cirujano, esposa y madre de dos hijos, otra, trabajadora social en la comunidad autónoma de Aragón donde trabaja en cuestiones de residencias y mayores. Nos hemos desplazado a Logroño, donde se encuentra el obispo consiliario de la Acción Católica, Carlos Escribano.

En el camino una parada en Palencia donde se encuentran  compañeros de misión, y comida con el que es consiliario de ellos en esa diócesis, Pepe Rabanal, para llegar en la tarde noche a nuestro destino, donde se sumaba Belén desde Zaragoza. Allí, acogidos por el obispo del lugar,  nos situamos en la tarea que nos convocaba. Mañana de trabajo como equipo permanente de cuestiones varias sobre todo de cara al trabajo del movimiento en este año sobre  el tema de la igualdad y las profesiones, así como de la sesión de estudios que tendremos a nivel nacional en Mayo. Preparación del material para el encuentro en la tarde con el obispo. Todo un trabajo de verdaderos discípulos de Cristo, que sintiendo su llamada a ser pescadores de hombres, dejan sus redes, y hacen cientos  y cientos de kilómetros para trabajar en comunión, siendo apóstoles comprometidos para la evangelización en medio del mundo, en el ámbito profesional y cultural, con una dedicación admirable e interpeladora de estos laicos, al menos para mí.

En comunión con los obispos

Por la tarde encuentro con Carlos Escribano, sobre un material elaborado a conciencia por el movimiento en el que se analiza la realidad, la historia del movimiento, las debilidades y fortalezas, lo específico y propio del mismo.  Desde ahí nuestro proyecto evangelizador, ultimado por un buen equipo de profesionales militantes, donde presentamos realmente el ser y el quehacer de este proceso evangelizador que asumimos y proponemos a la Iglesia de España para poder hacer llegar la buena noticia al mundo, a través de las profesiones y la cultura. Recordaba yo el viaje de Pablo, tras su iniciación como apóstol, a Jerusalén para encontrarse con los apóstoles y contrastar y dialogar en torno a su proyecto apostólico y evangelizador, para acordar modos  y lugares propios en comunión. Allí estábamos, desde el deseo apostólico, ante un obispo, propuesto por la Iglesia,  para vivir lo que llamamos “la cuarta nota”, nuestra comunión con los pastores de la Iglesia. De broma, decía yo, que la cuarta nota en esta ocasión nos había costado mil cuatrocientos kilómetros. Fueron más de tres horas intensas de diálogo, análisis, encuentro, comunión, enriquecimiento mutuo, confirmación en la fe y en la misión. Un ambiente fraterno y familiar que culminamos con una cena  compartida y alegre, de hermanos que agradecen al Padre la confianza que ha depositado en nosotros al poner nuestras manos esta labor y pedirnos que lo hagamos siendo uno, en verdadera comunión. La verdad que nos hemos vuelto confirmados en la fe y animados a nuestra misión, con la inquietud de poder presentarlo a los demás obispos para hacerlo más viable en las demás diócesis en las que todavía no se ha ofrecido como instrumento evangelizador y propio de la iglesia diocesana.

Padres de la Iglesia, hoy

Bien temprano, comenzábamos el viaje de regreso, pero el camino era distinto, ahora no volvíamos por la ruta de la plata, nos tocaba llegar a Madrid, por Soria, para acercarnos al Barrio de Pan Bendito, donde habíamos quedado con Pedro José Gómez Serrano, un hermano en la fe al que buscamos como acompañante para nuestra sesión de estudio. En el camino pensaba yo en la Iglesia primitiva y en aquellos que realizaron una labor insustituible, los santos padres. Aquellos que embebidos en la Palabra de Dios formaban y animaban a los cristianos con sus palabras y sus escritos, amén de con el ejemplo de sus vidas. Las comunidades  se alimentaban de sus trabajos y los buscaban para formarse y crecer.  Así era hoy, nosotros  buscábamos a Pedro José, como hermano mayor en la fe, para que nos ayude en nuestra reflexión. Necesitamos claves para un juzgar  teológico –Cristológico, eclesiológico, evangelizador- en lo que se refiere al ejercicio profesional como lugar de construcción del reino en lo que se refiere a la igualdad, como elemento de la fraternidad verdadera. Este año estamos descubriendo la desigualdad que se observa y se da  desde las profesiones que ejercemos, y queremos la iluminación sobre lo descubierto. Pedro José es un hombre creyente de recorrido profundo en el seguimiento de Jesús, de comunidad cristiana y  vida parroquial de base en un barrio muy sencillo, junto a gitanos e inmigrantes,  director del departamento de historia de economía mundial  en la Complutense –conocedor de la realidad del mundo y la sociedad acutal-, formado en teología   y docente en el instituto teológico de pastoral, esposo y padre de dos hijas estupendas. Reflexiona, escribe, del mundo y el evangelio, lo comparte, lo entrega con una disponibilidad inusitada, y se ilusiona con lo que le pides y le propones acogiéndolo como propio. No hay duda de que está en la línea de los padres de la iglesia primitiva, con la misma gracia y frescura. Una alegría de que pueda estar con nosotros para compartir nuestra sesión de estudios y ayudarnos a  profundizar en esa relación de vida y evangelio, desde el ser y el hacer profesional.

Vinos buenos, aquí y allí

Después camino a casa, con la luz de un sol impresionante, parada para  reponernos y alimentarnos, y  atardecer acogedor, en la mesa del altar, donde como los de Emaús, he puesto en manos del Padre este viaje apostólico y patrístico, en el que he sido enriquecido y enriquecido  por estas personas  del equipo y aquellos con los que nos hemos encontrado en la misión y en el deseo de ser apostólicos y auténticos. Sigo pensando y sintiendo que soy un afortunado… y el vino de la rioja  tan bueno como  los nuestros de Extremadura.

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La Roca de la Sierra, un pueblo ecuménico
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José Moreno Losada | 09-02-2017 | 00:02| 0

Del conflicto a la comunión

En el mes de Enero hemos celebrado el octavario de oración por la unidad de los cristianos. Son días intensos de ecumenismo en el camino del deseo de la unidad entre las iglesias cristianas para llegar a ser la única Iglesia de Jesucristo y así ser fieles al deseo profundo de Jesús de Nazaret cuando pedía en su oración ante el Padre de Dios que todos fuéramos uno como lo eran el Padre y él. Pero ese deseo  de unidad  este año tiene un sentido especial porque se cumple el quinto centenario del inicio de la reforma luterana, fecha simbólica y referencial para los “protestantes”.

El papa nos ha llamado a reforzar los caminos de la unidad y el encuentro. Él mismo lo hizo de un modo simbólico y universal al firmar con el presidente de  la federación de las iglesias luteranas  el documento  llamado “Del conflicto a la comunión”. En él se nos invitaba a unirnos a estas iglesias  hermanas para celebrar esta fecha tan conmemorativa para ellos. Pues bien, ese espíritu del Papa Francisco y ese deseo va haciéndose capilar en el cuerpo eclesial y va llegando poco a poco hasta la base, hasta el pueblo.  Y como siempre son los sencillos los que menos reparos tienen en vivir y acoger lo que es positivo y llama a la unión. Así lo he vivido y percibido hoy en la Roca de la Sierra, pequeña población situada a medio camino entre Badajoz y Cáceres. Allí  conviven la Iglesia católica, que  lleva siglos enraizada, dando luz y sentido a sus feligreses, y una reciente comunidad de la iglesia evangélica “de la Esperanza”.  La católica acompañada por el sacerdote Diego Valle, la evangélica  por el pastor Henri Boada.

Diego y Henri, dos pastores con corazón

Al conocer  a este pastor con motivo de la semana de la unidad, como delegado de ecumenismo en Badajoz,  hablamos de la posibilidad de hacer un gesto de comunión y oración compartida en esa localidad, donde hasta ahora se saludaban como conciudadanos pero no habían compartido como cristianos. La mayoría de los católicos nunca habían estado en el ámbito de ese centro evangélico que ocupa el local del antiguo cine del pueblo. Incluso Henri, al comienzo de estar en la población, alguna vez lo pasó mal por su singularidad religiosa. Le hablé de que  no iba a encontrar ningún obstáculo en el sacerdote, sino  más bien  acogida y cariño pastoral. Así ha sido según me ha confesado varias veces en la preparación de este evento.

Se conocieron, se saludaron y quedaron en preparar juntos una celebración de reconciliación y oración compartida entre las comunidades eclesiales. Se vieron en un espacio   sencillo, tomando un café en un bar del pueblo, la gente se alegraban de verlos juntos y lo expresaban con admiración. La idea era acercarse la comunidad católica a  su centro y celebrar juntos con motivo del quinto centenario de la reforma. La celebración litúrgica ha sido  tomada de los materiales elaborados por la comisión luterano-católica con motivo de la semana de la Unidad: “Del conflicto a la comunión. Nos apremia el amor de Cristo”.

Una repuesta de comunión y generosidad mutua: Unidos por la misericordia

La respuesta de la comunidad católica, ante la invitación del sacerdote,  ha sido desbordante, niños, jóvenes, matrimonio, mayores han acudido y abarrotado el local, sin prejuicios  ni miedos, con confianza y deseo de compartir. Los pastores gozosos y felices de esta comunión y cercanía, de esta fraternidad. Si algo había de muro o distancia, no hay duda de que hoy se ha caído. Allí han pedido perdón juntos por todo lo que ha sido división, rechazo, persecución, odio, exclusión, guerra…hemos reconocido la idiotez de los muros y las etiquetas que nos separan y dividen, viendo que eso nunca puede venir de Dios. Se ha escuchado la palabra de Dios, con el profeta Ezequiel que nos hablaba de un corazón nuevo frente al pasado, con el apóstol Pablo que nos decía que no podíamos mirarnos desde la carnalidad del egoísmo y la comparación, sino desde el amor de Cristo que nos apremia, y después el evangelista Lucas nos ha encendido con la parábola del Padre bueno que abraza a su hijo , cuando viene roto y dividido por la ceguera y el orgullo que conducen al fracaso personal y entre hermanos.  Tanto Henri como Diego han hablado en sus sermones al corazón de lo humano, desde los sentimientos de Cristo que nos muestra al Padre y han hablado de lo que nos une y nos llama a caminar juntos, para vivir con más profundidad nuestra relación con Dios y los hermanos.

Una celebración de la sencillez y del camino de la verdadera unidad

Ha sido una celebración de ecumenismo puro en la sencillez, el credo, el padrenuestro, la paz ha brillado y nos ha entrelazado con las manos y el corazón. Ha sido un paso más de amor entre los cristianos que se sienten llamados a ser testigos de ese amor en medio del mundo. Cada uno con sus riquezas y su historia, sabiendo que no están llamados al conflicto, ni siquiera a la fusión excluyente,  sino al enriquecimiento mutuo, para que todos puedan creer que Dios ha enviado a Jesucristo y  que todos nosotros, unos y otros, hemos sido salvados por él.

Soy testigo de que hoy en un pequeño pueblo de Extremadura, en la Roca de la Sierra,  se ha hecho a pie de calle, con calor y sabiduría rural, lo que el Papa y el representante luterano hicieron a nivel mundial. El pueblo sencillo entiende el mensaje y los gestos del Papa Francisco, que fiel al Concilio Vaticano II y a los 50 años de andadura del proceso ecuménico,  nos invita a estar más unidos, a conocernos y reconciliarnos  ante el altar y ante el mundo.

Felicito a la Roca de la sierra y a sus pastores por este signo de unidad y de comunión en Cristo y su gracia salvadora. Y os invito a ver la alegría y el gozo con que los pequeños vivían este momento: La voz y el corazón de los niños

José Moreno Losada. Delegado de Ecumenismo y diálogo interreligioso de Mérida-Badajoz.

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Luisa atardece en la Granadilla
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José Moreno Losada | 08-02-2017 | 09:00| 0

Vuelve a atardecer con ternura… y Luisa se despide

La imagen puede contener: cielo, árbol, crepúsculo, exterior y naturaleza

Marisa, médico compasiva en la residencia de la Granadilla, me hace llegar un sencillo mensaje y me dice que Luisa Torrado está en enfermería, bajo los efectos paliativos, en el trance de sus últimos pasos por este mundo. Su vida, tras un largo proceso de enfermedad cancerígena, toca a su fin terrenal y me dice que su familia desea que me pase por su habitación.

Acudir a un atardecer materno.

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Algo me impulsa a hacerlo rápido y llego a esa paz calmada,contemplando el atardecer lleno de paz y ternura, a ese silencio sagrado de sueño y suspiro, la veo postrada, acompañada por su hija entrañable, escena de calvario tocado de ternura y calma en la espera de una despedida para un sueño definitivo. Es un atardecer para mí lleno de paz en el dolor, de consuelo en la tristeza, de armonia en la filiación llorosa ante la marcha, ya ultimada, de la madre. Y la recuerdo en esta residencia, a la que venimos a vivir y no a morir, vitalista, esperanzada, graciosa, risueña, celebrativa, creyente, sencilla, natural, amiga, vecina, compañera…la observo con sus cejas que permanecen pintadas y su peluca descolocada pero firme, y la beso con el rito de la paz, la absuelvo con la cruz del Dios amado, la acaricio con la oración del padre nuestro.

Una oración compartida en la debilidad

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Y me satisface cuando su hija me dice que estando en el hospital decía que cómo no iba yo a verla, el sacerdote, me alegra estar esta tarde a su lado y ver que musitaba con sus labios algunas de las palabras del avemaría que yo rezaba cerca de su oído, para que se sintiera acompañada por esa virgen de la Gracia que preside a su pueblo de Oliva de la Frontera. Y en la oración me acompaña el llanto silencioso de la hija, y el decir de Juan que en su discapacidad quiere decir en alto los finales de mi frase y que cuando ve que lo yo la beso en su frente, me dice que él también quiere besarla y la besa más fuerte que yo para despedirla…

Ella supo darnos su pan de alegría y de esperanza

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…y al llegar a casa, con el tono rojizo de un cielo calmado ya sin sol, sigo recordándola, orante, prostrada en su lecho, ultimando, y siento que ella nos ha alimentado en la alegría de la vida. Y en ese momento  recibo ek envío de una canción por parte de Mónica, la canción que el próximo Domingo, día de Manos Unidas contra el hambre, van a cantar en la comunión, y siento que Luisa estará en ese pan viva y resucitada. Ella ha sido para nosotros en esta historia de la residencia de la Granadilla pan de alengría, optimismo y esperanza, y me emociono:
https://www.youtube.com/watch?v=rQQRt4G9Zb8

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El rezo de un cura hoy
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José Moreno Losada | 06-02-2017 | 19:19| 0

En la intemperie de un atardecer desnortado…

De nuevo Señor, al atardecer, siento la mano bendita y amorosa de tu bendición en el sol que declina y se desnuda en la ausencia, cuando ya va de caída. Contemplo cómo la nube grandiosa lo cubre y lo viste, como nodriza amable, para adentrarle en la noche de su descanso. Pero yo sigo con el interrogante peregrino de lo humano y lo divino, deseando saber, con todo lo creado que me rodea, quién es el hombre y a dónde va. Me lo pregunto en la mañana cuando ese sol comienza a brillar, y en la noche cuando con su marcha nos llega el frío y la oscuridad.

Hijos del momento
Somos, Padre, hijos del momento, nos vemos abocados a interpretar el presente y lo hacemos siendo perdidos, aunque hablamos de Oriente y Occidente, de Norte y de Sur, sin más referencia que los límites que nos sobrepasan y se imponen: ¿Qué nos está pasando? ¿Quién, qué y a qué nos están llamando? ¿Qué afirma este grito gigante y multitudinario de dolor humano sabido y contrastado? ¿De dónde viene la sordera universal en el ahogo de la dignidad machacada en la inocencia más pura y martirizada de la historia? ¿Qué intereses, tan anónimos como encarnados, son los que mueven los hilos de este mundo donde han sido expulsados y masacrados los quijotes y los buenos sanchopanzas?

En las nubes del dolor
¿Y dónde estás Tú, mi Dios… dónde tu rostro, tus manos, tu costado, tu sangre, tu cuerpo, tu cruz y tu calvario, tu amor, tu grito, tu sed compasiva y entregada en el espíritu? – Tu clamor en la brisa me responde: en las víctimas sacrificadas y en los corderos degollados. Y yo grito: “Silencio”, como si de una película del momento se tratara.

Iglesia en desasosiego
¿Dónde tu Iglesia, tus elegidos, tus apóstoles y enviados, los profetas del pueblo, los mártires y los confesores, la multitud de testigos que han lavado sus mantos en la sangre de aquél cordero… y dónde estoy yo, ellos…? Desorientados, desnortados, asegurados y acomodados, dormidos y separados, con discursos que no acaban y conceptos tan discutidos como vacíos, todo en la vaciedad de lo abstracto, de la coma y del término que justifica hasta la violencia y la separación. Señor, qué desajuste y desasosiego, cuando no acedia y apatía, necesito tu voz y tu ofrenda, como el ciego del camino pido un milagro para verte, para verme, para ver mi mundo, para entender el momento.

Señor, a dónde iremos?
Y sólo tu ofrenda, cuando cae la tarde, me envuelve y me salva de estos poderes e imperios que se imponen, tensos y acabados, dentro y fuera de tu cuerpo amado, de tu unidad querida, en la historia, la humanidad y el universo, la ofrenda de ti mismo como fuente y horizonte: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados…aprended de mí que soy manso y humilde”…

En la verdad desnuda de lo humano
Danos, Jesús, tu mirada y tu espíritu para desentrañar nuestro momento, enraízanos en ti y haznos crecer en tu gracia y tu luz. Envíanos de nuevo y libéranos de todos los miedos acomodaticios y conservadores que nos invaden y absorben en nuestra iglesia, en nuestras comunidades, en nuestras tradiciones. Lánzanos a la verdad desnuda de lo humano, a la compasión de las entrañas, al corazón de tu encuentro, allí donde todos están en ti y nada está fuera de tu amor. Rompe todos nuestros odres centenarios y carcelarios que nos detienen y anulan, danos el vino nuevo de tu espíritu, para que borrachos de tu gracia volvamos a ti y te encontremos encarnado, crucificado y resucitado, haz que volvamos a meter nuestros dedos y nuestras manos en tu costado y en tus clavos. Renuévanos por dentro y danos un espíritu firme, ayúdanos a ser creativos y creadores en la humildad del momento y en sencillo de la humanidad atribulada en los pobres y cansados de hoy.

Señor, que vea
Espíritu divino, te siento vivo en el deseo que me habita, aunque me veo roto y descosido por dentro y por fuera. Gracias por poder compartir con los hermanos, con los que busco cercanía y luz en lo desnortado y desorientado de nuestra ceguera institucional y nuestra pobreza pecadora. Tú nos vuelves a llamar y a invitar para seguir dando pasos, sin dar palos de ciego, desde un corazón compasivo, como el tuyo, abrazados con todos los que, como nosotros, esperan tu palabra de vida y tu aliento. Solo tú Señor, puedes abrir nuestros ojos y nosotros, como el ciego del camino, te suplicamos como Iglesia al atardecer: “Señor, que vea”.

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Presentación de niños en el templo ( Candelaria).
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José Moreno Losada | 05-02-2017 | 21:56| 0

Nacer y vivir

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Hoy , presentación de niños ….Hoy ha sido un día entrañable en la parroquia, cada año por la fiesta de la Candelaria convocamos, en el domingo más próximo, a las familias que durante el año pasado celebraron el bautismo de sus pequeños en nuestro templo. Muchos son los que responden llenando la asamblea comunitaria de gozo y alegría, entre los sollozos y los gritos de los pequeños que como es natural ejercen su protagonismo a su manera.

Así ha sido en la celebración eucarística de esta mañana dominical. A primera hora Paco y yo ejercíamos el ministerio de un modo muy diferenciado y contradictorio, él celebrando una liturgia de oración y consuelo para unos padres que acababan de vivir con dolor la muerte de un niño en su octavo mes de gestación en el seno de su madre. Acompañar a esos padres en ese momento tan duro, buscando un sentido y una esperanza, quedaba marcado al  pastor, con una oración que se ha prolongado en la eucaristía llena de vida y gozo nacido.

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Yo celebrando la eucaristía con los ancianos de la Granadilla donde un buen número de ellos tienen más de los noventa años, y llevando la comunión a enfermos dependientes totales que ya ven sus vidas acabadas y que las ultiman en un lecho duro y largo de dolor y con mucha serenidad, hoy una de ellas lloraba porque había perdido la vista, se había quedado ciega y le dolía porque era lo que le quedaba para conectar con el exterior desde ella misma, mirando por su ventana y reconociendo a los que se acercaban. La contradicción del nacer y del vivir, un niño sin nacer y abuelos casi centenarios, y todos queridos y entrañables.

La tensión, el dolor y la vida agradecida y habitada

La tensión de la vida, dos orillas, pero unas mismas entrañas, unos llorando al hijo de sus entrañas, que aunque no había venido todavía al exterior del mundo, ya era querido, esperado, ansiado, sentido, era entrañable, por eso no podían no despedirlo, no llorarlo, no ofrecerlo y ponerlo en las entrañas de lo divino para que lo plenifique. Los mayores en las entrañas de lo vivido, alegría y dolor, lucha y esperanza, sintiendo como el otro día confesaban en una reunón de vida ascendente que en sus vidas Dios nunca los había dejado solos, menos aún cuando vino el dolor y la desgracia, aunque en esos momentos no lo vieran. Sí, hoy al final de sus vidas confiesan con una serenidad que deslumbra que Dios los ha abrazado y que se sienten acompañados por Él en este tránsito último, donde cada domingo confiensan que han venido a la residencia no a morir, sino a vivir entrañablemente entre ellos y darse vida y consuelo mutuamente.

Los niños en el templo, esperanza de una comunidad

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Después nos hemos reunido en el templo y hemos esperado y saludado a los feligreses que venían a la celebración dominical, especialmente a los que empujaban sus carritos de bebés, algunos de ellos acompañados, junto a su padres, por abuelos, padrinos, tios… la asamblea estaba a rebosar, pero sobre todo estaba centrada entrañablemente en el agradecimiento de estos padres. Para Paco y para mí es entrañable recibirlos después de haberlos bautizados recientemente, tenerlos como centro de la celebración, presentarlos en la comunidad parroquial y ofrendarlos al preparar el altar con este agradecimiento de la vida, de este tesoro que Dios Padre pone en las pequeñas manos de los padres y en sus grandes corazones para llevarlos hacia adelante.

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Agradecidos y agraciados, por la vida, las familias, la comunidad

Nos sentimos agraciados y beneficiados con este quehacer y este acompañamiento de una comunidad que se siente viva y , que con sencillez y desde lo ordinario, va caminando en el proceso de la fe de sus pequeños para tengan horizonte y no les falte la sal y la luz de la vida, para que ellos un día puedan dar ese sabor de Reino de Dios al mundo, desde su familia, sus estudios, profesiones, compromisos humanos y sociales, desde su fe vivida y comprometida, y puedan ser luz para otros que buscan y quieren encontrar el verdadero tesoro que llena de alegría y paz la vida de una persona. La presencia hoy de estos niños y sus padres son un signo de una comunidad que quiere ser familia, auténtica, que le interesa saber ser transmisores de la fe y de hacerlo desde los sentimientos más profundos, desde la entrañas. Hoy nuestra celebración, con los gritos de los pequeños, con sus llantos, sus sonrisas, sus ojos de admiración o sueño, nos ha sabido a vida y a esperanza, ha unido el crear y el creer, Dios ha sido más padre y los hijos pequeñitos han brillado divinamente.

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” El matrimonio y la familia hoy” Cardenal Ricardo Blázquez (presidente de la Conferencia episcopal)
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José Moreno Losada | 04-02-2017 | 12:58| 0

El presidente de la conferencia episcopal en Badajoz

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Hoy ha sido un día  de escucha en Iglesia Diocesana de Mérida-Badajoz. El azobispo don Celso, a traves de varias delegaciones, ha convocado a un encuentro de formación en el seminario Diocesano, donde casi trescientas personas – matrimonios, profesores de religión, sacerdotes, catequistas, religiosos…- hemos recibido información con el ánimo de formarnos en un tema de actualidad como es el que se refiere a la familia en la sociedad actual, así como de los aspectos que nos interpelan como cristianos a la iglesia católica en este contexto.  Una de los guías en esta reflexión ha sido Ricardo Blázquez Pérez,  Presidente de la Conferencia Episcopal Española y  Cardenal arzobispo de Valladolid, uno de los activos en el último sínodo sobre la familia que ha celebrado la Iglesia, y  colaborador directo con el Papa Francisco. El ,de una forma muy sencilla y en el mismo tono que el papa actual, nos ha acercado a las cuestiones más fundamentales del hoy en la familia y en el matrimonio,  ha compartido las interpelaciones más fuertes que la Iglesia siente, y nos ha invitado a participar de modo activo en la vivencia y proclamación del mensaje  positivo y  y esperanzador del evangelio sobre el amor y la familia que tenemos los cristianos como tesoro que les pertenece a todos los demas, a la sociedad actual.

En su mensaje creo que se pueden  subrayar los siguientes aspectos:

Mensaje realista e interpelador

- Hay realidades que son nuevas y no se pueden obviar forman parte de un nuevo modo de vivir, pensar y actuar, se trata de una cultura que abarca nuestro mundo, cultura que está ante todos nosotros que somos diferentes, hemos de tener en cuenta que en el mundo y momento actual convivimos “cuatro generaciones biológicas y culturales … los mayores somos cerrados ante los jóvenes . Hemos de escucharlos, así se ha abierto la convocatoria del próximo sínodo de juventud, hemos de abrirnos a los mensajes de los que viven los jóvenes, escucharlos. Hay hechos constatables nuevos que están ahí y que hemos de interpretar, responder, acogiendo sus interpelaciones : los jóvenes conviven en parejas antes de dar el paso al matrimonio civil o eclesiástico, a veces sin pensar si lo van a dar algún día, la mayoría no eligen el matrimonio sacframental como vínculo de sus relaciones, es una realidad las parejas del mismo sexo y su institucionalización a nivel civil,  la fertilidad alquilada para obtener hijos, el divorcio “exprés”,etc.  A la vez que se constatan realidades sociales y económicas que les envuelven, así por ejemplo, los jóvenes, según el papa, se cansan de buscar empleo, precarios, sin futuro , esto es un freno radical al ideal.

Cuestiones de fondo: Fidelidad, desinstitucionalización,esperanza.

-  Hay cuestiones de fondo que pueden interpelarnos: ¿Ya no sé lleva la fidelidad?¿ Las crisis no maduran? Ir más allá,  nosotros creemos que es bueno aceptar la crisis como lugar de vida. Queremos presentar  la fidelidad no como algo que es del pasado, de una forma tradicional de entender la familia,  sino como  signo de vida y madurez, autenticidad. La integración del dolor y la crisis es realización. Creemos en la alegría del amor que se fecunda en lo diario y sencillo, hemos de anunciar la familia como gozo libre y creativo, no es una carcel. Consderamos que los hijos, en libertad, son un don. Tienen valor absoluto, un niño no es un gatito y requiere una entrega única. Smos testigos de que los jóvenes aman la familia frente a la intemperie. El hogar es amado y querido por todos.

-La desinstitucionalización del matrimonio y de la familia afecta a la pastoral familiar. El descenso y desplome de la celebración cristiana, es una cuestión que nos plantea el tema de la fe cristiana y los procesos de iniciación cristiana. No hay matrimonio sin esa iniciación. La pertenencia eclesial no está lograda en la vivencia de la fe de los jóvenes y no la consideran a la hora de celebrar su vida de pareja y de familia.

Una exhortación para alegrar y esperanzar: desde la compasión y la misericordia encarnada.

La necesidad de una mirada positiva y evangelizdora: Sobre “Amoris laetitia”: Título positivo y animador, la alegría y el optimismo es necesaria en la iglesia en su mirada al matrimonio, la familia y la historia.  Fuera la gafas negras!!!!! El defraudado genera frustración. El esperanzado da esperanza. Miremos a la LUZ De Dios. Alegría y dolor puede caminar unidos.
El papa es realista en su mirada a la pareja y a la familia, habla desde la vida más que desde la doctrina. El papa se alegra de la coincidencia de publicarse en el año de la misericordia, es la lógica del documento. La “irregularidad” no requiere denuncia si compasión encarnada y humilde. Solo la misericordia genera comunidad reconciliada y en paz, en fiesta… como el padre bueno. No caigamos en el juicio del hermano mayor. Hay que situarse en cada persona y curcunstancia, hace falta discernimiento real. Las personas somos complejas, no podemos seguir solos. Todos tenemos nuestros pecados y fallos. Todos necesitamos perdón y gracia.Todos necesitamos acompañamiento en nuestras vidas y problemas.

Acompañar, discernir, incorporar, este es el reto

Tres palabras claves de la exhortación Amoris laetitia: Acompañiemto, discernimiento e incorporacion. Hoy necesitamos más que nunca resolver y profundizar en esta tensión : Unir verdad evangélica y conciencia personal es un reto. Respetemos la Luz De Dios en las conciencias.”

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El poder de perdonar y la paz verdadera
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José Moreno Losada | 02-02-2017 | 13:04| 0

Ojo por ojo y todo el mundo será ciego…

Un año más volvemos a esa aspiración que expresamos con una palabra universal como es la paz. Desear la paz es desearnos todo, así lo hacemos en la eucaristía cada domingo, ¿pero, de verdad, deseamos la paz auténtica de la que habla el Evangelio, la que trae Jesús de Nazaret?

La realidad nos habla más bien de venganza y de violencia de un modo estructural y ambiental en nuestro mundo y en nuestra sociedad. Los datos nos hablan de un mundo en guerra y el Papa Francisco, proféticamente lo viene denunciando y llamando a la conversión, por eso nos habla de misericordia. En la Navidad nos ha hablado de un río de miseria y de violencia que asola el mundo, cuestionó de esta manera: “¿Cómo es posible que perdure la opresión del hombre contra el hombre, que la arrogancia del más fuerte continúe humillando al más débil, arrinconándolo en los márgenes más miserables de nuestro mundo?”. Estamos viviendo desde la ofensa y la venganza, por eso podemos hablar de un mundo en guerra: la guerra de Siria, la del África subsahriana (Sudán del Sur, República centroafricana, Etiopía, Uganda, Congo), en la zona de Asia y el Pacífico, en América Latina (especialmente Colombia), en la zona De Oriente medio y el norte de África; y, finalmente, en Europa con los refugiados (Ucrania). Desde principios de siglo no había en el mundo un mapa de conflictos tan extenso y con tantos fuegos abiertos a la vez como el que tenemos en el presente. En el fondo de todos los conflictos está siempre la ofensa, los que se sienten ofendidos por los otros. Ya el adagio nos habla que si nos movemos desde la ofensa la marea de la violencia será imparable y la paz será imposible.

La ofensa se adentra en el corazón del hombre e invita al rencor para permanecer unido a él. Cuando eso ocurre la muerte se apodera de lo humano, y acaba con el otro que me ha ofendido al mismo tiempo que acaba con la bondad y la paz del que se venga. Cuando eso ocurre las sociedades se vuelven poco humanas y habitables, la sospecha, la desconfianza, la frialdad, la indiferencia, la lejanía se apoderan de los sentimientos y nos hacemos cada vez más cerrados e individualistas en todos los ámbitos: políticos, regionales, económicos, sociales, familiares, religiosos, deportivos… podemos decir de algún modo que la ofensa por la ofensa acaba con todo, da muerte a todos los que se adentran en ella con el rencor. Las heridas son enormes y el sufrimiento se extiende y se universaliza como una marea imparable, así se generan los ríos de miseria y sufrimiento humano.

Como nosotros perdonamos a los que nos ofenden…

Siguiendo al Evangelista Lucas, cada vez que rezamos con la oración propia de los cristianos, pedimos a Dios el perdón de nuestros pecados, de nuestras ofensas con respecto a El, pero también añadimos lo que ha de ser nuestra especificidad de seguidores de Jesús en medio del mundo :”así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Presentamos nuestro deseo de perdonar toda ofensa y toda injuria recibida en nuestra vida.
El perdón, en primer lugar, de las ofensas que los “hermanos” nos hacen “siete veces al día”: “Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, perdónale. Y si peca contra ti siete veces al día, y siete veces se vuelve a ti, diciendo: ‘Me arrepiento’, le perdonarás” (Lc 17,3-4). Pero no sólo a los hermanos, sino “a todo deudor”, es decir, a los  enemigos, a quienes les odien, maldigan y maltraten (Lc 6,27-28; 6,22). El odio, la maldición y los malostratos, las injurias y la proscripción “por causa del Hijo del hombre” es la deuda que deben perdonar los cristianos, como Cristo en la cruz les perdonó a ellos. Respondiendo al mal con el bien, “serán hijos del Altísimo”: “Amad a vuestros enemigos; haced el bien y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los ingratos y perversos. Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso…. perdonad y seréis perdonados” (Lc 6,35-37).

El lío de la misericordia

El perdón es la clave de la misericordia, estamos llamados a ejercerlo, sabiendo que hemos de caminar en un sentido integral y saludable del perdón que vence a la ofensa, a toda ofensa:
– El camino de la reconciliación personal: saber hacer examen de conciencia y perdonándonos en nuestras debilidades, viviendo el mandato de saber amarnos a nosotros mismos con las claves el amor de Dios que nos ha bendecido en Cristo, como hijos amados suyos y siempre está dispuesto al perdón y a la misericordia para que podamos tener su paz y su fuerza.
– El camino de la humildad y su poder de perdón, que no distingue entre ofensor y ofendido en lo que le afecta, sino que con la libertad del Espíritu de Jesús, da los pasos necesarios para entrar en el perdón mutuo sin más condición que la ternura y la compasión. Poder de perdonar que libera de todo rencor y deseo de venganza, sabiendo que en la violencia perdemos todos, pero en el perdón todo es ganancia.

¿Qué tenemos que hacer?

– Cuidar nuestro proyecto de vida personal. Tratar de conocernos mejor a nosotros mismos, profundizar en la vivencia de todas las emociones y encauzarlas para hacerlas lugares de vida y crecimiento personal, sin querer reprimirlas ni anularlas. Buscar espacios comunitarios y grupales – ámbitos parroquiales, movimientos, ejercicios espirituales- que nos ayuden a esta visión humana y cristiana de nuestra propia persona.
– Analizar las relaciones de conflicto, separación, exclusión, división, indiferencia que nos rodean a nivel personal, familiar, laboral, social, político, económico, religioso. Buscar caminos de sanación, acercamiento, implicación en orden a saber pedir perdón y restablecer relaciones sanas, que curen heridas y resuciten lo bueno de lo vivido.
– Saber vivir la dinámica del perdón en la relación con Dios y los hermanos, a nivel personal y comunitario, redescubriendo los procesos de conversión y la celebración gozosa del sacramento de la reconciliación

– Informarnos y preocuparnos por las situaciones de violencia y ofensa que se dan en nuestro mundo y trabajar por la paz y el perdón con todas las asociaciones y organismos que se implican por los que sufren la guerra y toda clase de persecución y violencia.

– Cuidar las relaciones con las personas que son de otras ideas políticas, religiosas, clases sociales para que siempre sean desde el respeto y la ternura.

 

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Del Papa Francisco y los universitarios extremeños
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José Moreno Losada | 28-01-2017 | 17:53| 0

Sto. Tomás, patrón de la Universidad

¡No os dejéis robar el entusiasmo, fuera la mediocridad y el aburrimiento¡

Según el papa Francisco los desafíos que los universitarios están llamados a afrontar con “fortaleza interior y audacia evangélica” son de diverso tipo. “El contexto socio-cultural en el cual están insertados – ha observado el Santo Padre- a veces está lleno de mediocridad y aburrimiento. ¡No hay que resignarse a la monotonía del vivir cotidiano, sino cultivar proyectos de amplio horizonte, ir más allá de lo ordinario: ¡no os dejéis robar el entusiasmo juvenil! También sería un error dejarse aprisionar por el pensamiento débil y uniforme, el que homologa, por una globalización entendida como homologación”.

Para superar estos riesgos “el modelo que hay que seguir en la verdadera globalización -que es buena- no es la esfera, en la que se nivela cada relieve y desaparece cada diferencia: es el poliedro, que incluye una multiplicidad de elementos y respeta la unidad en la variedad. Al defender la unidad, defendemos también la diversidad. De lo contrario esa unidad no sería humana… Si no os dejáis condicionar por la opinión dominante,y permanecéis fieles a los principios éticos y religiosos cristianos, también encontraréis el valor de ir contracorriente. En el mundo globalizado, contribuiréis a salvar peculiaridades y características propias, tratando de no rebajar el nivel ético. Efectivamente, la pluralidad de pensamiento y de individualidad refleja la multiforme sabiduría de Dios cuando se acerca a la verdad con honestidad y rigor intelectual, cuando se acerca a la pluralidad, a la belleza y así, cada uno pueda ser un don que beneficie a todos”.

 

Y nuestros estudiantes?

Alumno de Matemáicas de la UEx:

Desde mi humilde perspectiva, la docencia en general, no solo la universitaria, debe formar personas, antes y además que profesionales. Es comprensible que la especificidad y exigencia académica de los estudios universitarios desvirtúan el carácter humanista y formativo inherente a la docencia en aras de mayor dedicación a la disciplina estudiada, pero no por comprensible deja de ser un error. Si, en los estudios previos al ciclo universitario, el papel del profesorado no se reduce (o al menos no debería reducirse) simplemente al de transmisor de conocimientos ¿por qué ha de ser diferente en el tramo final y más exigente del periplo educativo? ¿sólo necesitan formación y desarrollo como personas los niños y los adolescentes? ¿acaso somos tan vanidosos que pensamos que, solo por llegar a la edad adulta y ser un ciudadano de pleno derecho, nuestra formación personal, ética o moral ha terminado?

Nos dice el Papa que la humildad es una virtud indispensable que protege de la vanidad en la búsqueda de la verdad y yo creo que la búsqueda de la verdad es el fin último de todo ejercicio intelectual (como por ejemplo la docencia y el estudio) y es precisamente el intelecto lo que nos distingue de los demás seres de este mundo y nos hace únicos, irrepetibles, nos hace humanos.

Alumno de  ingeniería química:

“Desde mi punto de vista, la universidad debe ayudar a los jóvenes a la búsqueda de la verdad en todos los sentidos de la palabra. Quizá hoy la mayor parte del profesorado puede que solo se dedique a formar meros profesionales, pero no debemos generalizar, puesto que también existen casos opuestos.

Además, pienso que falta cierta parte de compromiso por parte de los jóvenes que formamos parte de la misma (entre los que me incluyo), pues de nada sirve que un profesor se preocupe por ti o intente hacerte ver las cosas desde otro punto de vista si uno mismo no muestra interés por ello, y esto puede hacer que incluso el profesorado acabe desmotivándose y centrándose simplemente en dar sus clases.

En resumen, creo que esta universidad de la que nos habla el Papa es difícil de conseguir, pero posible, todos debemos aportar nuestro granito de arena para intentar cambiar la universidad a mejor, podemos llegar a conseguir mucho más de lo que pensamos”.

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¿Católicos o protestantes? De Cristo
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José Moreno Losada | 23-01-2017 | 23:06| 0
“EL AMOR DE CRISTO NOS APREMIA”
Una celebración de oración ecuménica centrada en Cristo: Oración, perdón y formación. Claves de comunión y autenticidad .
Lo hacen todos los años cuando llega este octavario, en la parroquia de Santa María en Mérida. Yo, como delegado de ecumenismo, he participado por primera vez y me ha gustado. Han presidido Don Celso Morga, nuestro arzobispo, y Mariano de Arellano, pastor de la Iglesia evangélica española en Extremadura.
Una celebración cuidada y medida, servida con el complemento de un grupo de jóvenes del colegio de los salesianos que nos han ofrecido la visión plástica del muro que nos separa y de la cruz que nos salva y nos une. A ello se ha unido un coro que nos ha conducido desde la música y el sentimiento al sentido de lo divino en la paz y en la alegría. Ha habido momentos para situarse, para implorar el espíritu, pedir perdón, abrirnos a la luz y la fuerza del Espíritu a través de la Palabra.
Nos han sermoneado con las claves del profeta que nos pide pureza de novedad y esperanza, en las aguas vivas que purifican y dan un corazón nuevo, con el amor de Cristo que nos apremia, y con el Padre de los dos hijos queridos, que aunque están lejos de su corazón, él se acerca y los abraza y les pide que estén siempre unidos, porque él no quiere ser un padre pródigo, sino un padre bueno.
Nos han invitado a orar, a convertirnos, a formarnos y , sobre todo, a caminar y vivir en el Espíritu de la verdad y lo auténtico. Seamos fieles a Cristo y lo demás nos vendrá por añadidura, vivamos en el amor y la unidad vendrá como un fruto. La paz nos ha servido de plataforma para poder decir Padre Nuestro, y hemos salido bendecidos y agraciados, sintiéndonos hermanos y enviados. El mundo sólo necesita testigos del amor y la unidad, y nososotros vamos a ser apóstoles y vamos a construir puentes allí donde sólo había muros. La sangre de Cristo y su Cruz han terminado con los velos y los muros que separan, ahora sólo hay gracia y filiación divina, en un perdón sin ocaso y una promesa de eternidad. Aleluya¡
Y ahora duermo soñando que mañana será otro momento de luz y de gracia en la iglesia de la Concepción en Badajoz a las ocho de la tarde….os espero¡
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Oración sacerdotal en el atardecer
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José Moreno Losada | 21-01-2017 | 21:19| 0

“Escudriñar los signos de los tiempos”

LA VIDA

Reunión de pastores, consiliarios extremeños,  buscando e indagando  desde la vida el modo de estar y acompañar a movimientos apostólicos de Acción católica, cuando buscan caminos de profundización y renovación en la actualidad. Una cuestión de fondo acerca de las posibilidades y dificultades que nos encontramos en la realidad de hoy para poder acompañar en la iglesia y en el mundo. Una mañana de análisis  compartido y profundizado, queriendo encontrar luz y gracia para el momento que vivimos. Un apunte entre otros…

Nos vemos traspasados por una realidad envolvente,  que cuesta percibir y ponerle nombre, aunque todos la sentimos y padecemos. Hay  un alejamiento, una ruptura de este mundo, que afecta a todo lo humano y, por lo mismo, a todo lo cristiano. Las instituciones,  la economía, la política, el modus vivendi actual, están articulados desde el miedo y el deseo de seguridad. Ahí se va toda la vida, en alcanzar y conservar. El mundo queda dividido en dos planos de lo humano con una frontera  muy flexible y peligrosa,  los integrados y los que está fueran o van cayendo. Y la Iglesia caída en la tensión, preguntándose quién es y qué quiere.

Los que somos y estamos

Los integrados se ven absorbidos por la realidad en la que se integran, han de dar la vida para alcanzar lo que tienen y tienen que seguir dándola para no perder y poder conservar lo alcanzado, siempre a precios más altos. Sus vidas se dan en la rapidación brutal que no permite la opción, el proceso, la idea, ni la meta personal. La ideología no ha lugar, la religión ,la iglesia,tampoco, aunque se necesita como consuelo y no se tira porque hay momentos en que puede darnos de beber algo distinto. La Iglesia vive y se organiza desde ellos, no son los más grandes, son luchadores que se consumen en un éxito siempre fungible. No tienen tiempo para compromisos ni proyecto con metas de horizonte interior o profundo, y mendigan hasta el silencio. Por eso conviven con su fe y no la destruyen, pero no pueden vivirla. Mantienen la institución pero no pueden construirla ni vivirla, solo en las circunstancias, en los momentos… pero ni siquiera en la relajación, donde tienen que consumir lo exótico para poder descansar de lo obligatorio, se hace santo el viaje o la playa, más por necesidad que por lujo. Nuestros niños tienen agendas de integrados y su estrés es el camino de su salvación para el mundo, la religión es una catequesis de minutos sin hora, saliendo aprisa minutos antes para aprender otros idiomas, que el del evangelio no es tan eficaz. Nuestros jóvenes entre luchas y disfrutes, tensiones y poca esperanza se erasmizan y se internacionalizan, sin poder pensar en los otros que son muchos, demasiados, y  su tiempo está muy cotizado, no les pertenece, se lo demanda el banco del mercado, que les dirá mañana para lo mismo decir mañana, a los que no son los primeros y elegidos.

Los que no son ni están: las migajas

Y en el otro nivel, los que desisten y viven la integración en el desalojo de toda inquietud, proceso o deseo, los que se encarnan en los límites y los aceptan para siempre, ocupándose  o vaciándose de la simple supervivencia. Son muchos, pero los necesitamos, por eso seguirán viviendo. Más allá están los que no  necesitamos, que son muchos más, los que están en el miedo de la desaparición y se disponen a morirse en el intento, porque más vale ahogarse en el mar, o helados en el frio de la nieve, que enterrarse en la propia tierra. Toda una humanidad  sufriente, dolida ya sin dolor, viviendo sin esperanza, acostumbrados a la sombra sin ni siquiera algún lunes al sol. A estos no llegamos sino  es con alguna ayuda desde donde podemos, no sé si desde lo alto. No son parte viva de la Iglesia, no son nuestros de comunión,  no nos organizamos con ellos ni desde ellos, están fuera y los atendemos, pero no nos acercamos. Los pobres, los débiles, los últimos, los anónimos, los caídos… los que nos adelantarán en el Reino de los cielos.

Nosotros

Desorientados y desnortados… volvemos sobre nosotros, nos volvemos a preguntar, a programar, priorizar… pero estamos perdidos, muy perdidos, ni siquiera sentimos la tensión de “Dios o el dinero”… no sabemos escudriñar los signos de los tiempos, nos resguardamos de la intemperie, aunque ya no resiste el sombrajo  y se agrieta con esa lluvia que no es querida pero que dicen que trae la vida y la primavera.

LA PALABRA

“Cuando veis subir una nube por el poniente, decís enseguida: “Tendremos lluvia”, y así sucede. Cuando sopla el viento sur, decís: “hará calor”, y así sucede.  Hipócritas, si sabéis interpretar el aspecto de la tierra y el cielo, ¿cómo es que no sabéis interpretar el “momento presente” (Lc 12,54-59)

 

ORACIÓN

De nuevo Señor, al atardecer, siento la mano bendita y amorosa de tu bendición en el sol que declina y se desnuda en la ausencia, cuando ya va de caída. Contemplo cómo la nube grandiosa lo cubre y lo viste, como nodriza amable, para adentrarle en la noche de su descanso. Pero yo sigo con el interrogante peregrino de lo humano y lo divino, deseando saber, con todo lo creado que me rodea, quién es el hombre y a dónde va. Me lo pregunto en la mañana cuando ese sol comienza a brillar,  y en la noche cuando con su marcha nos llega el frío  y la oscuridad.

Somos, Padre, hijos del momento, nos vemos abocados a interpretar el presente y lo hacemos siendo perdidos, aunque hablamos de Oriente y Occidente, de Norte y de Sur, sin más referencia que los límites que nos sobrepasan y se imponen: ¿Qué nos está pasando? ¿Quién, qué  y a qué nos están llamando? ¿Qué afirma este grito gigante y multitudinario de dolor humano sabido y contrastado? ¿De donde viene la sordera  universal en el ahogo de la dignidad machacada en la inocencia  más pura y martirizada de la historia? ¿Qué intereses, tan anónimos como encarnados, son los que mueven los hilos de este mundo donde han sido expulsados y masacrados los quijotes y los buenos sanchopanzas?

¿Y dónde estás Tú, mi Dios… dónde tu rostro, tus manos, tu costado, tu sangre, tu cuerpo, tu cruz y tu calvario, tu amor, tu grito, tu sed compasiva y entregada en el espíritu? – Tu clamor  en la brisa me responde: en las víctimas sacrificadas y en los corderos degollados. Y yo grito: “Silencio”, como si de una película del momento se tratara.

¿Dónde tu Iglesia, tus elegidos, tus apóstoles y enviados, los profetas del pueblo, los mártires y los confesores, la multitud de testigos que han lavado sus mantos en la sangre de aquél cordero… y dónde estoy yo, ellos…? Desorientados, desnortados, asegurados y acomodados, dormidos y separados, con discursos que no acaban y conceptos tan discutidos como vacíos, todo en la vaciedad de lo abstracto, de la coma y del término que justifica hasta la violencia y la separación. Señor, qué desajuste y desasosiego, cuando no acedia y apatía, necesito tu voz y tu ofrenda, como el ciego del camino pido un milagro para verte, para verme, para ver mi mundo, para entender el momento.

Y sólo tu ofrenda, cuando cae la tarde, me envuelve y me salva de estos poderes e imperios que se imponen, tensos y acabados, dentro y fuera de tu cuerpo amado, de tu unidad querida, en la historia, la humanidad y el universo, la ofrenda de ti mismo como fuente y horizonte: “Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados…aprended de mí que soy manso y humilde”…

Danos, Jesús, tu mirada y tu espíritu para desentrañar nuestro momento, enraízanos en ti y haznos crecer en tu gracia y tu luz. Envíanos de nuevo y libéranos de todos los miedos acomodaticios y conservadores que nos invaden y absorben en nuestra iglesia, en nuestras comunidades, en nuestras tradiciones. Lánzanos a la verdad desnuda de lo humano, a la compasión de las entrañas, al corazón de tu encuentro, allí donde todos están en ti y nada está fuera de tu amor. Rompe todos nuestros odres centenarios y carcelarios que nos detienen y anulan, danos el vino nuevo de tu espíritu, para que borrachos de tu gracia volvamos a ti y te encontremos encarnado, crucificado y resucitado, haz que volvamos a meter nuestros dedos y nuestras manos en tu costado y en tus clavos. Renuévanos por dentro y danos un espíritu firme, ayúdanos a ser creativos y creadores en la humildad del momento y en sencillo de la humanidad atribulada en los pobres y cansados de hoy.

Espíritu divino, te siento vivo en el deseo que me habita, aunque me veo roto y descosido por dentro y por fuera. Gracias por poder compartir con los hermanos,  con los que busco cercanía y luz en lo desnortado y  desorientado de nuestra ceguera  institucional y nuestra pobreza pecadora. Tú nos vuelves a llamar y a invitar para seguir dando pasos, sin dar palos de ciego, desde un corazón compasivo, como el tuyo, abrazados con todos  los que, como nosotros, esperan tu palabra de vida y tu aliento. Solo tú  Señor, puedes abrir nuestros ojos y nosotros, como el ciego del camino, te suplicamos como Iglesia  al atardecer: “Señor, que vea”.

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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.