Hoy

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LA SOLEDAD: Pasión vivente de madres.
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José Moreno Losada | 14-04-2017 | 01:23| 0

IMAGEN Y REALIDAD

Ya están a punto los pasos, las imágenes que mueven las entrañas de muchos y los sentimientos religiosos de la muchedumbre, ya se acercan los silencios interiores, vivos y dolientes, ahogados en una nube de paganismo instaurado sin maldad, por pura inercia de los tiempos y de los péndulos, en una sociedad organizada desde el consumo y el placer, pero necesitada de sentido. Pero no se ha ahogado, ni terminado, el dolor y la pasión, que siguen campando a sus anchas en el destrozo de lo más digno y de lo más amado: el hijo querido.

Miro a la madre divina, a María, en su soledad y dolor, y me vienen cientos y miles de imágenes tocadas por el dolor del sufrimiento inocente, de los hijos rotos sin más razón que la ignominia y la irracionalidad de un poder faraónico que sólo destruye creyendo que así se hace dueño de la vida, aunque sólo es cómplice barato del desahucio de la muerte. Y en el maremágnum de ese sinsentido, me centro en una cuestión sencilla, imagino que la Virgen se preguntaría ante la cruz: ¿lo habré hecho mal como madre con este hijo mío? Y lo pienso porque en los últimos días me han quedado grabadas dos imágenes de madres, con sus rostros heridos, con sus almas en pena, con su impotencia contenida haciéndose esa pregunta ante alguno de sus hijos.

MADRES SOLAS, DE PIE  JUNTO A LA CRUZ

Una porque ve que su hija, con sus dificultades vitales, ha sido ganada por la dependencia de la cocaína –sin ellos darse cuenta-, que ha roto su belleza interior y se la ha llevado al dolor de la desorientación, del vacío y la nada. La ve bella a la vez que rota, inmadura y necesitada de apoyo y cariño, vuelta al seno hogareño, tras haber adquirido compromisos que no ha sido capaz de realizar por la debilidad de la esclavitud impuesta con el deseo de conquistar la libertad engañosa de vivir rápido y mucho, sin pensar nada. La otra, porque habiendo dado todo a su hija, la ve vivir sin fundamento, dando bandazos de vida y de muerte, sin más sentido para vivir que el desequilibrio afectivo, que lo mismo la lleva a la altura –queriendo ser ella princesa salvadora del hundido- que la arrastra al desprecio de sí misma, en el deseo de la muerte, y todo desde el rechazo de los más cercanos, especialmente a sus madres. Las dos madres con la pregunta dura de qué habrán hecho mal, las dos sintiéndose rechazadas por sus hijas, las mismas, que por otra parte se atan a ellas como única tabla de salvación, y las buscan cuando más hundidas y muertas están.

(Acaban de dar la noticia en la radio ayer en nuestras playas murió una madre y su hija de diez años… venían buscando sobrevivir y derechos, buscaban sólo la dignidad de sus vidas, luchadoras aparentemente vencidas)

VIDAS DESALMADAS: VACÍO Y SINSENTIDO

Y yo hago mi procesión interior, en este acompañamiento, descubriendo la dimensión desalmada de la historia, que vacía el interior de lo humano y lo llena de lo que no puede dar vida. Lo decían ellas, cada una por su parte y a su estilo, “hemos fallado, se lo hemos dado todo”. Así ha ocurrido, con la mejor de las intenciones, hemos cuidado su salud, su alimento, su formación intelectual en parte, sus habilidades lúdicas, sus caprichos pero hemos descuidado su espíritu, como si no fuéramos seres almados, nos hemos hecho desalmados. Ya decía Tomás de Aquino que el alma daba forma a la materia para que deviniera cuerpo humano, sin ella, la materia desalmada, es cadáver; y sin darle forma a la materia – sin vida concreta y real- el alma no tiene sentido. Aquí nos ha fallado la forma, la cultura líquida que podría favorecer la flexibilidad que posibilita mayor libertad del hombre y la sociedad, la hemos entendido como la ausencia de forma y estructura. Hemos colgado muchas cosas en nuestros niños y jóvenes, en nosotros mismos, pero hemos olvidado que sin perchas consistentes – sin verdadera interioridad- eso podía caer y destruirse en cualquier momento.

Así está siendo en muchos casos –la mayoría anónimos-, su belleza, su poder, su saber, su riqueza… sin interioridad son como la casa construida sobre arena. Pero no han sido las madres las que lo han hecho mal, tienen otros hijos que han respondido de otra manera, en los mismos contextos y posibilidades. Educa la tribu entera, aunque cada uno tiene sus responsabilidades. Es el mundo el que, por intereses de otro orden, pone en juego la interioridad y el espíritu de lo humano, así lo vemos actualmente en las batallas que se están librando con armamentos, medidas económicas, fronteras, Leyes de educación, familiares, políticas, corrupciones… Es una corriente ideológica y cultural, una forma de pensar, sentir y vivir.

HUMANIDAD Y DESEO, MADRE E HIJO

La virgen madre, ante el hijo crucificado, no es sino la humanidad que se inclina en todos los lugares en los que sus hijos, niños y jóvenes principalmente, entregan su espíritu no al buen Dios del bien ser, sino al faraón del bienestar que excluye, esclaviza y exige sus víctimas para mantener el poder. Y sólo hay un arma para vencer esta inercia envolvente, la cruz de un amor gratuito y generoso, que lucha hasta el final para que brille la verdad, la bondad y el bien.

Eso es lo que procesionamos en estos días, manifestamos que hay una ideología, una cultura, que necesitamos y que nos lleva a dejar de ser desalmados para armarnos con el alma del espíritu, de una interioridad que nos llena de sentido y nos da consistencia, el evangelio del amor que se entrega y encuentra su vida en la capacidad de amar y luchar a favor de los otros. En este sentido, he de reconocer que veo en estas madres el rostro triste pero firme de María de Nazaret, doliéndose por el vacío doloroso de los hijos, preguntándose si lo habrán hecho mal, pero firmes junto a la cruz para seguir apostando por ellos siempre, sin darse por vencidas. No hay duda de que en vosotras la procesión va por dentro. Deseo que veáis los signos vivos de la resurrección en la vida de vuestras dos hijas y que yo pueda cantar con vosotros el aleluya de lo humano con toda mi alma.

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Adjetivos del corazón rural
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José Moreno Losada | 12-04-2017 | 17:47| 0
MIÉRCOLES SANTO: ACENTO DE RESURRECCIÓN
Hoy , miércoles santo, hemos aprovechado para ir al pueblo y ver todo el proceso de actualización de la casa paterna, ese signo de vida y tradición, a la vez que de enraizamiento y enclave de la vida que nos une, de nuevo hemos vivido los tres hermanos una jornada entrañable en muchas dimensiones:
Fraternal: volver a encontrarnos los hermanos en un espacio tranquilo y propio para volver a las raíces y seguir sacando de ellas savia nueva, porque lo auténtico no muere si se alimenta, sino que permanece y se alegra con el recuerdo y la vida.
Alegre: No es la preocupación sino el gozo lo que nos convoca a acercarnos al pueblo, la calle, la casa. LLegamos y gozamos con el trabajo bien hecho, la albañileria, electricista, pintores, limpieza…todo desde la confianza más absoluta y desde el cuidado y el interés de vecinos que miran con cariño lo que hacen y le hemos pedido.
Vecindad: Volvemos a sentir el cariño de los vecinos, la seguridad de que son algo nuestro y nos toman como propios cuando nos ven aparecer y que les alegra vernos juntos a los tres. Es como un modo de hacer presente a mi madre y a mi padre entre ellos y nos lo explicitan con su alegría, sus bromas, sus lágrimas, sus invitaciones. Hoy he vuelto a casa con los roscos blancos de la pascua, mi vecina Justi sabe de cómo le gustaba a mi madre comerlos y traerlos a casa para este tiempo, y siempre ha estado atenta para que nunca le faltaran a mi madres los roscos blancos de Azuaga, y ahora como yo soy el que estoy solo me los regala a mí. Me los comeré como sacramental de amistad y de vecindad consagrada.
El comercio: hoy hemos querido entrar en la casa de la tia Clauda, en su comercio, que hoy regenta el primo David, su hijo más queño, aquello nos recuerda a todos ellos y al tío Valentín. Allí estaban las medias lunas que siempre fue un jujo comerlas, pero estaban los vecinos con sus compras de cercanía, las de toda la vida… y hemos disfrutado en un momento, hemos celebrado la vida, y hemos hecho presente aquellos lazos de familiaridad, gozo y amistad, de ayuda mutua, que sembraron nuestros mayores, a los que seguimos queriendo y teniendo presente como me decía la vecina Magdalenita. El comercio del pueblo, el de la calle, no es el mercado.
La calle: pasear juntos los tres, ir Cervantes abajo, saludando a Amparo y Fernan, besar a la Fernanda cintas, seguir por la calle de Pascasio hasta el valle, viendo que su hija mantiene con gusto su chalet en plena calle y que sigue habitándolo y gozándolo, entrar en la droguería con la Merce y localizar al pintor, saludar a las personas de la Caja rural y al trabajador Espinal Calero que celebré su matrimonio en el 2001 y esl presidente de la cofradía de Jesús Orando en el huerto, abrazar a Maricarmen Orellana vecina de la otra calle, residente en Sevilla, y a Pedro que fue e primero que casé cuando me ordené sacerdote. Llamar a la puerta del cura y saludar a la señora que lo cuida como un verdadero familiar, porque él no estaba en ese momento, sentir que alguien  pasa con el coche rápido  pero se da cuenta y da la vuelta por otra calle para abrazarnos, el hijo chico de la Marava que trabaja de maestro en Madrid y está aquí unos días…. la calle, la vida….
La Familia:  La tía Victoria y el tío Ramón, un momento de calidez y recuerdo inolvidable en una demencia que duele, pero que hoy ha estado casi callada para permitirnos reírnos juntos como siempre… sin olvidar el recuerdo nostálgico de los que se fueron y uno desearía volver a ver y tener cerca, porque no entiende como se han podido ir ni dónde están.
La casa preparada  y el deseo de volver más vivo: Un viaje largo, casi dos horas de ida y otras de vuelta… para estar dos o tres allí. Pero un día para compartir, querer, sentir, gozar, recordar, emocionarnos, saludar, alegrar, recibir, bendecir, agradecer, soñar, ilusionarnos, celebrar… y entender que hemos de volver. Nos queda mucho por ordenar y limpiar allí, por dentro de nosotros y por fuera. Allí hay algo que nos une y nos clave en la realidad de lo que somos y de donde venimos, desde ese algo, nos animamos para saber vivir y esperar con alegría y con ganas lo que cada día nos va regalando, porque la vida son cuatro días… y ya hemos vivido tres¡
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EL ALELUYA DE UN JUSTO SUFRIENTE
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José Moreno Losada | 10-04-2017 | 18:52| 0

Dios mío, ven en mi auxilio

Sé que en tu corazón muchas veces has dicho “Dios mío, ven en mi auxilio, date prisa en socorrerme…que estoy cansado y agobiado”. Nunca has perdido la esperanza, ni has dudado del valor de la vida y de los valores más importantes pasara lo que pasara. Tu mirada no  ha sido de odio  ni desesperación en ningún momento, has gestionado bien tu dolor y tu crisis. Preparado y cualificado para trabajar, la vida y la sociedad te ha jugado malas pasadas, y has sentido lo que es un trato indigno en el ámbito laboral. Te quedaste sin trabajo y has trapicheado como un loco con tus habilidades y hobbies para seguir comiendo y sobreviviendo.

Tu dolor y tu gracia

No has dejado a tus hijos y les has enseñado que caprichos no les podías dar. pero la ilusión de vivir y el amor paterno, la seguridad del padre, no le iban a faltar nunca. Te has quitado el pan de la boca para que a ellos no les faltara lo necesario, has ido con un coche ya acabado para que ellos pudieran iniciar muchas cosas nuevas, hasta les has enseñado, tras la caída del pequeño,  que por placer no hay que mabaratar lo que uno tiene ahorrado, aunque parezca en ese momento muy atrayente, como una bolsa de gusanitos, pero todo con un cariño y una referencia envidiable.

La esclavitud de hoy

Has estado en trabajos de esclavo. justificados por la ley pero sin ética ni dignidad, trabajando para otros en condiciones leoninas pero no te has echado atrás, te levantabas para seguir luchando y viviendo, para arrancar lo que fuera, aunque fuera nada realmente.  Cada mes comenzando de nuevo,  de cero, muchos sin éxito pero sin perder la esperanza. A veces has tenido que recurrir a la ayuda de los tuyos, tus padres, amigos, y hasta de eso has hecho lección de vida, te emociona tener los amigos que tienes, pero es que tú no sabes el tesoro que tenemos los que contamos contigo como amigo.

Has sido fiel en todo

Tú eres para mí el signo de un hombre fiel, del que “aunque no queden vacas en el establo ni aceitunas en el olivo”, no pierdes la esperanza, ni el ánimo. Aunque tu piel se rompa por el dolor y el estrés de un mundo sin justicia, no has perdido ni la sonrisa ni la mirada de ternura y de cariño, te has revestido del traje de lo humano y te has hecho más hijo, más padre, más hermano, más amigo, más trabajador, mejor ciudadano, has ,sabido subirte en ese globo que te lleva a los cielos, rodeado de gente que te quiere y a los que quieres y ,desde arribaa, has cantado ese cántico de los sufrientes que esperan la victoria: “nosotros venceremos”.

La buena noticia, las cuatro llamadas.

Y hoy, tras haber celebrado ayer juntos el Domingo de Ramos, con esa homilía que llamaba a saber vivir con la sencillez de lo humano, del amor y de la entrega por encima del poseer y el poder, me has llamado y la recibir tu voz, con la calma  y la serenidad de hombre de bien, me has dicho sin muchos prolegómenos, hoy tengo “la buena noticia”, me han seleccionado para un trabajo digno y has llorado de alegría, yo también, frente a todas la veces que han saltado las lágrimas de la impotencia en una lucha sin cuartel. Me decías que habían sido cuatro llamadas las que había hecho, que eran esenciales para ti: a tus padres, que se han emocionado de una manera brutal, nadie como ellos han sido tu fuerza y tu gracia, tu apoyo y sostén, aunque tú no querías mostrarle dolor para que no sufrieran.  A ese amigo, con el que estás compartiendo tanta vida, y que no le ha importado compartir contigo lo que tiene, de un modo digno y elevante, con el que has subido hasta el cielo más de una vez, cuando más hundido podías estar, y los dos habéis sido consuelo muto en las dificultades diversas que la vida os propiciaba, esa amistad es de las que nunca acaba y de las que hay pocas. El hombre confiado del banco, que te conoce y te quiere, y que ha sabido articular profesionalidad  con respeto a la dignidad de la persona, para que  el banco no te rompiera, ni te hiciera daño en tu mejor voluntad y en tu peor situación. Y entre ellos, tengo el honor, de haber sido llamado por ti. Una llamada del Papa me hubiera emocionado y llenado de satisfacción, supongo, pero tiene más valor la tuya, me has llamado como a un hermano, para llorar juntos de alegría, y parecía que estabas tan contento de haberlo obtenido como de poder contármelo. Cuántas veces me dijiste que cuándo llegaría la hora de que el teléfono sonara para decirme: “Pepe, tengo la buena noticia”.

Brindo y celebro  por ti y tu persona, tú vales mucho más que tu trabajo

Ya la tenemos, pero brindo por este proceso tuyo vivido con grandeza y profundidad, nunca has dejado de estar pendiente de mí y de cuidarme, tú que estabas en situación de debilidad has sido fuerte y me has fortalecido, no sabes cuánto. Por eso en esta semana santa tú estarás en la última cena cuando Jesús se reunió con sus amigos queridos, estarás en la cruz cuando Jesús vivió el agobio y el sufrimiento, y estarás en la noche santa de la resurrección cuando cantemos con el resucitado el aleluya de la vida que vence a la muerte.  Te quiero por cómo me he sentido querido y acompañado por ti en esta situación en que eras tú el que aparentemente necesitaba acompañamiento. Ah, y la próxima fiesta de los Reyes Magos, no olvides que el verdadero regalo de Dios para tus hijos vas a seguir siendo tú. Gracias¡

 

Pepe Moreno.Resultado de imagen de El crucificado resucitado

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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“El Cristo, la chatarra y el altar”
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José Moreno Losada | 09-04-2017 | 21:19| 0

(Bendición y oración)

“El cristo de los mayores”

Podía haberse llamado “del abandono”, “roto”,… pero no, ellos le han querido llamarlo el “Cristo de los mayores”. Es en la Residencia de Mayores de La Granadilla, de la Junta de Extremadura. Allí se encuentran cientos de ancianos; es una población con vida propia, con una media de edad bastante elevada y un remanso de consuelo en mi acompañar como capellán. Tenemos un grupo de vida ascendente y la media está rozando los noventa, pero es un grupo con mucha vida, y no por la suma de los años sino por las ganas y la ilusión de participar y de vivir que tienen.

Para la Semana Santa, desde la capellanía buscamos cuidar los momentos celebrativos propios de la liturgia con austeridad. Pero ellos, en su religiosidad, necesitan expresar más y mejor sus sentimientos religiosos y hemos tenido una experiencia que es digna de dar a conocer y que, de alguna manera, puede ser alternativa a muchos fastos de estas fechas.

El cofrade con corazón

El encargado de la cafetería, hombre de sentimientos religiosos y tradición de cofrade, me habló un día de una imagen de un crucificado que tenía y que le gustaría donarla para la capilla de la residencia. La había encontrado en una chatarrería que la habían vendido al peso para reciclarla; al verlo él, se conmovió y pidió al chatarrero que le dejara llevárselo. Posteriormente, buscó la forma de restaurar y recomponer los trozos rotos, los pies, los brazos,… Roturas que, todavía hoy, siguen presentes en él de una forma suave y sinuosa.

Después, pidió que le hicieran una cruz de madera para sujetarlo con dignidad, y se trabajó un pequeño pasito para poder llevarlo alzado entre los mayores. Al proponerlo a los residentes, cercanos a la capellanía, enseguida, me sugirieron el nombre que les gustaría para esta imagen, querían que fuera el “Santísimo Cristo de los mayores”.

Con la cruz a cuestas

Un jueves santo fue su bendición, y  todos los jueves santos lo procesionamos en los jardines de la residencia, con devoción y cariño. Suelen portar el paso con los símbolos propios y sencillos de una procesión, solo que llevado desde y con sillas de ruedas, andadores, muletas, bastones,… Se organizan para alzarlo y llevarlo. Se trata de un evento singular, con sus estampas propias que, después, cada uno pudo llevarse bendecida para sus casas –habitaciones– como un tesoro de lo sencillo y de lo propio.

De la chatarra al altar,  nos identificamos

El significado humano y religioso de la imagen como símbolo de la residencia ha quedado claro para todos. Del mismo modo que esta imagen estaba aparentemente rota, abandonada, despreciada e inútil, podemos a veces sentirnos nosotros en la vejez, en la enfermedad, en la soledad, en las dependencias e incapacidades. Incluso podemos entender que las residencias de los mayores son como las chatarrerías donde van los cacharros a ultimar su existencia en un sinsentido, que son para morir… Pero esta imagen, cuando ha sido rodeada de amor, sanación, compañía, técnica y cuidados se ha convertido en algo bello, incluidas sus cicatrices; ahora es algo nuevo y símbolo de fuerza y bondad. Entendemos que esa es la finalidad de la residencia y lo que deseamos hacer de ella: un lugar de vida, donde se sanen, acompañen, aprecien, animen, alegren, esperancen y transporten vida de unos para otros entre los residentes.

 Aquí no hemos venido a morir, sino a vivir

Ellos lo entendieron perfectamente cuando, en la homilía del Domingo de Resurrección, les ponía el ejemplo del Cristo que ya está presidiendo la capillita, cómo había pasado de la muerte a la vida, de la chatarrería al altar, y les decía que esta residencia no es una residencia de muertos, sino de vivos, que aquí no se viene a morir sino a vivir, que en el corazón de Dios hay algo especial para los mayores y que nos lo quiere dar, porque quiere hacer con nosotros lo que hemos hecho con la imagen: sacar lo mejor de ella misma cuando parecía que ya no servía para nada. Desde ahí, proclamamos el Credo a nuestra manera, renunciando a la muerte y proclamando la vida que deseamos. Ellos, orgullosos de la imagen, les gusta darla a conocer a toda la gente, y yo estoy colaborando con ellos: no dejéis de ir a ver esta imagen, esta procesión sencilla y pobre,  pero sabiendo que ese Cristo donde realmente está es en los rostros y en los corazones de todos ellos, los residentes de La Granadilla.

Así volverá a ser este jueves santo… al mediodía, los ancianos acompañarán  con su cruz  y su debilidad al buen Maestro y Señor, será una vez más sus mejores cirineos.

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Feliz, Feliz en tu día (Viernes de Dolores).
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José Moreno Losada | 07-04-2017 | 16:34| 0
VIERNES DE DOLORES EN EL CIELO
Silencio y recuerdo
Hoy la casa está en silencio. Miro y observo tus fotografías, algún beso emocionado… y recuerdo que los Viernes de Dolores, la casa era algo distinto, desde la mañana temprano andabas de acá para allá, pero el lugar central era en el sillón verde junto al teléfono. El teléfono fijo, ese que ya no suena casi nunca, a no ser por los vendedores inoportunos a las horas intenpestivas, que antes sonaba y, hasta a ellos tú les dabas conversación. Siempre recordaremos aquel seguro para la muerte, que te ofrecieron telefónicamente, para arreglar lo que se refiere a entierro y hacerlo más fácil para nosotros, y tú le dijiste que no podías darnos un disgusto, porque nosotros pensábamos dejarte con nosotros aunque fuera embalsamada… Hoy miro detalles… y observo el teléfono tranquilo y callado, ese que este día tu te unías a él por la mañana y no lo soltabas hasta bien entrada la noche… y todavía te quedaba preocupación por alguna llamada no recibida, por si le pasaría algo a esa persona. Y en poco tiempo la llamabas para ver cómo estaba.
Celebración celestial
Hoy curiosamente, como te digo, el teléfono me grita desde el silencio callado. Y eso me lleva a pensar en el cielo. Allí hoy habrás buscado tu sitio tranquilo, desde donde observarás con cariño cada amanecer para bendecirnos y cada atardecer para acariciarnos, y te habrás puesto a recibir los recuerdos queridos y entrañables, que se alzan como oración agradecida al cielo. Entre nosotros son palabras de recuerdos, envíos de fotos entrañables, miradas a cosas sencillas que son sacramentales de tu vida y tu persona en la relación con nosotros… pero esto mismo seguro que son toques de alegría, música, baile, sonrisas, abrazos, totalmente celestiales…cada recuerdo, cada oración, cada mirada allí se hará eterna e inolvidable. Y será el buen Dios, el que junto a padre, los abuelos, los tíos, los sobrinos – ya también la prima Ramona- te habrán cantado con gozo el feliz, feliz en tu día, Dolores… no sé como será la frase allí , amiguita que “Dios” te bendigo….
Te siguen queriendo y recordándote
Pero si aquí hay tantos detalles de que te recordamos y te recuerdan, que no será allí  arriba, donde nada de lo que ocurre en la tierra pasa inadvertido sino que se publica para que lo bueno se proclame. Hoy será el Señor el que te diga lo que aquí te decíamos: Madre cuánta gente se acuerda de ti y te quiere… y cojo en mis manos tus libretas usadas y gastadas, las que siempre llevabas contigo, y veo la lista innumerable de personas y sus teléfonos, cómo no se te pasaba a ti esa llamada de cariño en su santo…al pueblo, las vecinas,  la familia, las parroquias, Badajoz, las viudas, la legión, el Inserso… Doy gracias a Dios por ese modo de ser y relacionarte, por esas personas que aún hoy me paran en la calle para hablarme de ti y hacerme presente su recuerdo de corazón, y me besan como tú me besabas.
Feliz Día madre.
La imagen puede contener: 10 personas, personas de pie y traje
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El jardinero y el periodista
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José Moreno Losada | 06-04-2017 | 08:52| 1

El jardín de David

David, una luz puesta en el pedestal

 

Cuaderno de vida

En mi quehacer de vida ministerial y de cuidado de la espiritualidad entra lo que llamamos estudio del evangelio, se trata de adentrarse en el ser y sentir de Jesús de Nazaret desde los textos bíblicos y desde los detalles de la vida. Un modo concreto de hacerlo es el “cuaderno de vida”, donde se anotan detalles diarios que después lees a la luz del Evangelio y, desde ahí oras al Padre de la vida. Esos detalles están en cualquier lugar.

El hecho de vida y ciudadanía

Hoy es el periodista Evaristo (Video) quien me ha dado uno  muy sencillo al contar en el periódico HOY un detalle de vida y ciudadanía, sencillo y anónimo, pero elevándolo al pedestal para que alumbre a todos los de casa. Se trata de David, un obrero de a pie en un barrio sencillo, un esposo y padre con ternura y cuidado, que trabaja unos meses y vive el parado otros. Ve su calle deteriorada, abandonada y sucia, mira a su hija y siente que esa no es la calle que quiere para ella. Y no se queda en la queja, en el lamento, ni siquiera en la denuncia, pasa a la acción. Él, que algo sabe de sembrar, de enterrar para que nazca algo nuevo, comienza plantando un arbolito, unos rosales…acariciando la tierra  y mostrando que siempre se puede hacer algo por pequeño que sea para hacer un mundo mejor para todos, desde la entrega y el compromiso. Y la calle va cambiando de imagen, los vecinos lo agradecen y lo  respetan, lo favorecen, lo alaban, alguno lo imita y se produce el milagro, lo que podía ser estercolero hoy es jardín. El punto de partida es un gesto sencillo, de una persona sensible, que quiere lo mejor y lo hace desde lo que sabe. Y después, el periodista que sabe ver más allá del simple hecho y entra en lo profundo  y sacramental del acontecimiento. Llevar a la luz el gesto ciudadano que transforma la realidad gratuitamente, con su saber y su tiempo, sin pedir nada a cambio. A la misma altura que los millones de euros del hacendado que compra materiales para los quirófanos de la seguridad social. Ojalá ahora reciba el ciento por uno. Todo lo  ha hecho con material de sobras, roto, con la espiritualidad del reciclaje, de la valoración más allá del mercado, con lo que no sirve, y me acuerdo  de la imagen del  Cristo de los mayores que tenemos en la residencia de ancianos, también rescatado de la chatarra por otra buena persona, reciclado y llevado al altar, para animar y dar esperanza a los que se sienten muchas veces fuera de la sociedad.

La Palabra de luz y vida

Recuerdo el texto de Jesús en el evangelio: “Te doy gracias Padre, porque estas cosas tan importantes – del sentido de la vida – no se las has revelado a los grandes  y poderosos del mundo, sino a la gente sencilla, así te  ha parecido mejor…” y el texto de Pablo: “Dios ha elegido lo débil para confundir a los fuertes”. Sigue ocurriendo, cada día hay millones de personas que en lo sencillo de lo diario realizan el milagro del cuidado y la ternura, de la acción en favor de otros, de la transformación de la realidad para que el mundo sea mejor: “Gente pequeña, en sitios pequeños, haciendo cosas pequeñas… cambian el mundo”, como Jesús de Nazaret en su aldea y en sus caminos.

El deseo y la oración

Y esto me conduce a la oración:

Gracias Padre, por esta persona, por su sencillez y su acción transformadora de ciudadanía activa, gracias por el periodista que ha sabido ver lo grande en lo más sencillo, la actitud de generosidad en un mundo de egoísmo, de  comunión en una realidad de individualismo, de ciudadanía activa en medio de la indiferencia. David es levadura, grano de sal, semilla sembrada a mano que florece, anima, colorea, transforma,  invita… es señal que pones delante de mí para que yo quiera ser como Jesús de Nazaret, pasar de la queja a la acción, del lamento a la alabanza, de la muerte a la vida. En este momento de mi vida, ayúdame a salir de las grandes pretensiones y entrar en la realmente viable y cercano, hacer desde el silencio y lo pequeño, transformar como levadura y semilla.  Enséñame hacer de lo negativo, como David,  algo creativo y fecundo, de lo desfigurado algo lleno de ternura y cuidado, de la indiferencia fraternidad. Que en la calle de mi vida sepa ir plantando pequeñas semillas en silencio aguardando su fecundidad: en la familia, la parroquia, la universidad, los movimientos, las responsabilidades diocesanas, los amigos… Ayúdame a liberarme de la queja y el lamento que paraliza y enséname a entender que “sólo el grano de trigo que cae en tierra y muere dará fruto abundante”. José Moreno Losada.

José Moreno Losada

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APNABA adelante¡¡¡
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José Moreno Losada | 02-04-2017 | 21:37| 0

No quiero escribir mucho…

Hoy al leer el evangelio de la resurrección de Lázaro y proclamarlo, miraba a Pilar la madre de Edu,  los veía unidos por sus manos como cada Domingo, al mismo tiempo que oía a Jesús exclamar:  “quitad la losa de la tumba… qesatadle las vendas…”, y, desde ella, pensaba en la asociación Apnaba- Badajoz, en todos esos padres que conmovidos, por amor, con el sufrimiento ante la realidad de sus hijos  con autismo en medio de esta sociedad, luchan por quitar la losa que puede pesar sobre ellos y se esfuerzan en quitar todas las ataduras que le impiden ser ellos mismos y gozar de la vida como todos los demás, en su propia identidad y realidad. Ellos se dejan llevar por esa voz que dice con firmeza: “Lázaro, sal fuera…”
Ahora están pidiendo que colaboremos con una cosa tan sencilla como un concurso para un viaje por albergues para conocer el patrimonio de ciudades, si quieres aporta tu voto, nuestra parroquia los siente como propios y los echamos de menos cuando no están con nosotros en la celebración. Os admiramos a todos los de la asociación y  os queremos, nos sentimos orgullosos de vosotros. Tenéis fuerza de resurrección, sois capaces de resucitar muchas vidas¡
Para votar:  http://reaj.com/viaje-patrimonio-comunidad/

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59: Gracias a la vida
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José Moreno Losada | 26-03-2017 | 22:21| 0

Gracias a la vida: 59

Llego de una cena regalada, llena de encanto, en el marco de lo universitario, de lo creyente y de lo humano, donde hemos hablado del aprendizaje por servicio. Me preparo para terminar el día, para completarlo agradecido y alguien me avisa de que estoy a punto de cumplir años… el 27 de marzo, llego a los 59. Y eso me enciende el alma, pongo de fondo la canción de gracias a la vida y comienza el corazón creyente a agradecer, agradecer, agradecer… y no paro.

Hace unos días escribía sobre el doblado de mi casa como su alma, donde el espíritu me ganaba y me seducía para el recuerdo entrañable y la valoración del presente regalado. Y esta noche me recuerdo abrazado a mi madre en la infancia sintiendo su calor y su ternura, me vuelvo a sentir a cabritos en los hombros de mi padre, caminando a casa de mis abuelos, rodeado de mis hermanos, sintiendo a todos mis primos y mis tíos como algo propio y mío. Y sueño con mi calle, con mi infancia, mis amigos, mis vecinos, mis compañeros de escuela… y bendigo a Dios. Ese pueblo, esa iglesia, esos caminos, esos juegos, esas piteras, esos mandados… no paro, no puedo parar, la fiesta, el entierro, la feria, la semana santa, la nochebuena… el campo, el cortijo, las gallinas, el dolor y la alegría, el suelo y la esperanza, el mieido y la confianza de un niño abierto, alegre y  atrevido.

Y me veo con la maleta a los once años, la manta, el guardapolvo, en el seminario menor, rodeado de vida y de gente, de letra, ciencia y de espíritu. Corazón abierto, ojos grandes, deseos de vivir y saber, sin miedos, lanzado y con riesgo… en el frío y la esperanza,  creyendo sin límites. Y  el paso al mayor decidido y abierto, sabiendo evangelio y sintiendo un Dios que me seduce y me invita de un modo especial que me hace privilegiado. Recuerdo el día que con temor y temblor dije ante el obispo y la iglesia: “Sí, quiero con la gracia de Dios”, para servirle a El y a los hombres, al pueblo. Y el camino abierto a lo que la voluntad divina dispusiera…

Y ahora me encuentro con un camino hecho: Cheles, amor primero, Olivenza y San Jorge hechuras de trabajo a destiempo con compañeros queridos, Salamanca donde se me abrieron más los ojos, el seminario como formador y profesor un trecho de acción y conformación nunca acabada, tensión permanente, la universidad horizonte siempre abierto, caminos de acción y revisión de vida, amores  que no acaban, que siempre permanecerán, nunca sabré gozar y agradecer la vida que he recibido en el quehacer de la pastoral universitaria, en el campus, lo amo y lo quiero, soy un privilegiado coronado con la corona que no se marchita de una comunidad que me supera y me quiere.

Y dese ahí, pasos, nombres, sitios… Perú, Parroquia de Guadalupe,  Jec, Profesionales cristianos, Equipos de Nuestra Señora,  Por ellos,  Centro Escucha,  Grupo de innovación didáctica, estudio del evangelio, Ecuador…. Tantos y tanto.

Y aquí sigo… en el borde, con 59, queriendo aprender a vivir esta etapa, este momento, y mirando con vergüenza al Señor de la vida, que con tanta ternura, me sigue preguntando: “ Pepe, me quieres…” y  yo queriendo decir, con mucha timidez y mucho dolor, en esta misma noche: “Señor, tú sabes que te quiero”, y me gustaría “quererte más y mejor”, pero aunque creo,  “aumenta mi fe”.

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Barrer el “doblao” de mi casa
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José Moreno Losada | 21-03-2017 | 23:28| 0

(In memoriam de mi madre Dolores)

Camino de Granja

HLa imagen puede contener: una o varias personas y personas de pieoy he ido, con mis hermanos, a nuestro pueblo, Granja de Torrehermosa,  a la casa de mis padres, la nuestra. Si nos preguntaran a qué hemos ido, la respuesta sería simple: a barrer el doblao de nuestra casa, la que está en la calle Cervantes, en la que vivieron nuestros abuelos, mi madre y sus hermanos, mis padres, nosotros sus hijos, y la que han vivido como propia mis sobrinos, sus nietos, así como muchos de nuestros primos, en la que siempre han entrado y salido con total confianza los vecinos, en la que muchos han sido acogidos y en la que se ha compartido todo, la que estuvo llena del cariño de mi madre y del trabajo de mi padre y su honradez. Allí hemos nacido, gozado, sufrido, comido, crecido, enfermado, allí han muerto seres queridos, hemos dormido y, sobre todo hemos soñado.

Los niños vecinos ya profesionales

El vecino Miguel, el que vimos nacer como niño de la Mercedes, hoy  ha sido el que me ha entregado las llaves de la puerta nueva, tras haber realizado, como albañil de confianza, una obra de puesta a punto en la casa para poder recuperarla en su mejor estado, para volver a ella y disfrutarla; después ha llegado Mané que será el pintor que la embellezca y su hermana Manola que se encargará de la limpieza última. Todo un proceso de actualización y cuidado hecho con personas de la calle, de las de toda la vida, las que hemos  visto nacer, crecer, y ahora ya vecinos maduros, con una confianza total nos tratan como familia y posibilitan hacer con  paz y serenidad esas cosas que en el mundo son tan difíciles, porque falta el fiarse, la confianza familiar y amistosa.

Los hermanos en el doblado

Los hermanos, cada uno con su cepillo, hemos llegado con la misión clara de adecentar el doblado de la casa, pues tras el arreglo y repaso del tejado había caído mucha tierra y escombros sobre el piso. Además hacía más de diez años que no se barría, el tiempo desde que mi madre lo hizo la última vez, antes de ir perdiendo sus fuerzas y no poder volver a su casa. Ella, cuando llegaba el tiempo bueno, se subía bien temprano, regaba con agua para que se asentara, se pasaba horas y horas, incansable y quedaba todo limpio, ordenado, sabía perfectamente todo lo que tenía y donde. No tiraba nada, porque todo se podía reciclar, ahora los albañiles han podido utilizar azulejos de hace más de treinta años para arreglar detalles que de otro modo hubieran sido imposible. Ella misma nos decía: cuando yo no esté ponéis un camión abajo y tiráis todo lo que queráis, pero mientras yo viva, ni hablar. Allí había detalles de mil cosas y mis historias, que hablaban de personas, vidas, trabajos, fiestas, llanto, nacimiento, luto, útiles de cientos de faenas y cosas para la casa. Cosas usadas y viejas, cosas queridas… Mis hermanos aprovecharon un viaje anterior, para obedecerla en aquello de que pondríamos el camión para deshacer todo aquello. Pero hoy quedaba lo que no fueron capaces de tirar, lo que también a ellos les hablaba de vida, historia, amor, no cosas de valor material sino símbolos de los que fueron y de los que somos. De esas que el alma no te deja tirar porque unen pasado, presente e incluso futuro, desde la tinaja de los dulces de la abuela, al primer juguete que compraron al primer nieto. El cuadro con el nacimiento del  recordatorio del primer hijo y la foto pintada de la hermana joven que murió, por las tifoideas,  en el pueblo de origen, Villagarcía de la Torre,y por cuyo duelo y dolor tuvieron que venir a vivir a Granja, o las de las bodas de nuestros  tíos, o todos los cestos donde se recogían los huevos de las gallinas en el campo. Una vez más, el silencio se ha apoderado de nosotros, barríamos en silencio, sólo comentarios de vida y sentimientos profundos de lo que nos iban sugiriendo los sacramentales que separábamos para poder barrer mejor: el baúl, las ballestas de los pájaros, las tinajas, los baños, las herramientas de trabajo, las cantareras, el sillón, algunas sillas, los cuadros, el primer ventilador  y la túrmix, los tentemozos, la altamuces del abuelo… y la reflexión.

Reflexión y silencio

“La casa, la de la sencillez y lo ordinario, tiene doblado, el cuerpo tiene alma, y en ese alma doblada de la casa del pueblo,  la memoria, la voluntad y la inteligencia de los que somos y vivimos, de una familia que continua. La memoria de lo amado, lo querido, lo sudado y lo sufrido, hecho trozos, gastado pero fecundo, auténtico lleno de huellas y de sudor entregado, amor  certificado por el tiempo del ayer, del presente que se fecundó, para que nosotros tuviéramos futuro. Lo voluntad inconfundible y determinada de que la vida se tiene para darla, que venimos para irnos, que no nos podemos atar a nada pero tenemos que valorarlo todo y saber cuidar y guardar, porque lo de reciclar es un modo de  vivir más que de ahorrar, y lo pasado tiene un gran valor para hoy  y para mañana. Y la inteligencia de que sabe distinguir lo importante de lo secundario, lo primero de lo segundo, lo esencial de lo insignificante. La sabiduría del momento vivido con gracia, luz, cariño y alegría, sabiendo que cuando el otro se encuentra bien con nosotros y  goza, nuestra gozo llega a plentitud, sea en los padres, en los hijos, en los hermanos, en los nietos o en los vecinos.” Todo esto se movía en nuestras almas desde esa alma callada de la casa que es nuestro doblado. Y se hacía más vivo, cuando visitando a la tía Victoria, que se alegra y se emociona cuando nos ve “porque la sangre es la sangre” –aunque la demencia ya le rompa externamente su memoria y su inteligencia pero no su voluntad y afecto- se hacía más vivo su recuerdo de la casa de barriocuervo,  la de los suyos, sus padres, sus hermanos, su infancia, su juventud, aunque le cuesta poner tiempo y fechas en su confusión.

La lección: cuatro días

El hermano mayor nos daba la lección del día, cuando parábamos  a comer en el paso por Llerena: “Yo ya me he dado cuenta de eso que cuesta entender, veo que van faltando todos nuestros padres, tíos, algunos quedan muy mayores, y somos nosotros ya los mayores, la vida son cuatro días. Nos creemos que la vida es …, pero son cuatro días, lo siento cuando leo eso del salmo: “mil años en tu presencia son como un ayer que pasó, una vela nocturna…somos como la hierba que nace y se renueva por la maña y por la tarde se seca y la siegan”. Y uno de esos cuatro ha sido hoy, donde de un modo concentrado, en el simple ejercicio de barrer una estancia de nuestra casa, el doblado, se nos hace evidente  la identidad, nos descubre la debilidad de lo fuerte, lo sencillo de lo importante, lo único y verdadero de lo falso. Sí, hoy hemos hecho lo que hacían  mi padre y mi madre, barrer y ordenar el doblado, seguir tocando el alma de esta familia.

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Beber del agua de la vida…
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José Moreno Losada | 19-03-2017 | 23:09| 0

Desde el pozo de la Samaritana…

Ha sido un fin de semana de profundización y contemplación de la vida  desde la trascendencia. Un privilegio del que disfrutamos unos pocos, la contemplación, algo que no es barato aunque si es gratuito cien por cien.  Ha sido de la mano de una maestra, Consuelo, una claretiana,  que tocada por la gracia, viene y nos lo cuenta para que nosotros también nos encontremos con el Otro de un modo nuevo y nuestros ojos se abran más y mejor, para que no se nos vaya nada de la vida y del paso de Aquél que es absoluto y que ha decidido amarnos más allá de lo que somos y hacemos. En un lugar de gozo y Tabor, propicio  para la oración y la transfiguración, en el santuario de la Montaña en Cáceres. Y hoy Domingo , tercero de Cuaresma, en el que se abre el sentido de la vida desde el agua bautismal, el agua que renueva, transforma, crea, da vida…nos hemos puesto a rezar y contemplar desde el pozo de la Samaritana, que era de Jacob, pero a partir de su experiencia personal se transformó en lugar de novedad para muchos con una fuerza inusitada, incluidos nosotros los que en la mañana hemos compartido la palabra y la mesa de la eucaristía, tocados por este Espíritu que se pone junto a nosotros en el pozo del cansancio y de la espera.

Cansados, con el cántaro vacío

La imagen puede contener: personas sentadas, tabla e interiorAllí una vez más he acudido yo también, como la Samaritana, cansado del camino y con el cántaro vacío,  buscando  cómo llenarlo en una fuente nueva, sabiendo que hay agua de vida, que en otras ocasiones la he bebido y me ha satisfecho, pero que en la vereda por no transitarla ha crecido la hierba y ahora me cuesta encontrar esa fuente que da vida, que sigo perdido más ocupado en la tareas que en el oficio de saber beber aguas   de vida en las fuentes de la verdad. Una vez más he constatado junto al pozo que quiero y necesito beber un agua nueva. Allí he recordado que cuando te he encontrado y he bebido en Ti,  a tu lado he sido más yo, he renovado mi identidad más profunda, he reconocido que lo que tú me ofreces me llena de verdad y me conduce a los otros con un espíritu nuevo, y he vuelto a pedirte que te encontraras conmigo y me diera el agua de la vida.  Y he sentido que te acercabas y me hablabas allí junto al pozo, como si hubieras llegado antes y cansado por el por el camino realizado te hubieras sentado para esperarme en mi cansancio y así poder abrazarme y aliviarme. Allí te he escuchado hoy de un modo nuevo y me has ganado sanando mi corazón al oírte con tu abrazo divino:

Nos has hablado al corazón

“Ven junto a mí, pon tu cansancio junto al mío. Te estaba esperando, trae tu cántaro vacío, el de la vida, del quehacer, el de tu sequedad, desorientación, el del  placer no logrado, trae tu desconsuelo, pero también tu tarea, tus trabajos, tu familia, tu amistad, tu entrega, tu compromiso… Ponlo a un lado, déjalo aquí, que vamos a beber gratis del agua de la vida. Respira profundo en el corazón del Padre y, vigilante, siente su paso paterno y su abrazo lleno de ternura, él trae frescura, serenidad, equilibrio, caricia, amor, cercanía, luz, es para ti, te trae la alegría, el gozo y la paz. Llenará tu cántaro vacío y tú serás fuente inagotable para que otros puedan beber en ti sin agotarte, porque estarás lleno de vida auténtica, de la que no está aquí o allí, sino en lo profundo de lo amado, allí donde el Padre te confirma : tu eres mi hijo amado.

 

Ahora iremos juntos

Ahora la tarea no será lo urgente, ni siquiera lo necesario, sino la gracia que acompaña la vida, la que te llena de gracia y gratitud, la que te lleva a adorar y confiar, la que te hace apóstol de lo gratuito en medio del mundo para que avance el reino de lo fraterno y de lo generoso.

Ahora estarás conmigo y no andarás en soledad, ni triste, ni agobiado, es más todo en ti será fecundo, incluso cuando no parezca eficaz. Avanza, sin miedo, con tus hermanos, adora y confía… y vuelve, vuelve junto a mí, porque yo estaré siempre contigo y tú, ya sabes, que sin mí no podéis hacer nada. Bebamos y gocemos de los que somos y de lo que amamos, porque sólo ahí está el agua de la vida, la que sacia tu sed de felicidad.

 

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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.