Hoy
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Hoy, día de la vida consagrada: La presentación de Jesús
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José Moreno Losada | 02-02-2018 | 11:11| 0
Homenaje a la vida consagrada: religiosas y religiosos.
 
Resultado de imagen de religiosos y religiosasHace tiempo preparando un retiro para religiosos, reflexionaba de esta manera, que hoy en el la jornada mundial de la vida consagrada quiero rememorar:
 
“Pero la verdadera vivencia la experimenté en el quehacer que hoy me tocaba desde mi ministerio. Mercedes, religiosa presidenta de la Confederación de religiosos de nuestra diócesis, me había pedido que si podía acompañar a los religiosos en el retiro con el que se preparan para este tiempo de Adviento que ya mismo vamos a comenzar los cristianos. El tema deseado tenía que ver con la esperanza en nuestro tiempo. Yo que siempre quiero estar dispuesto para los religiosos, porque creo que les debemos muchísimo, acepté y pensé en compartir con ellos un tema de la palabra de Dios que me parece iluminador y provocador de ánimo y de esperanza: “La mirada salvífica y esperanzadora de Dios sobre la humanidad”. Y allí estaba yo con mis apuntes y mi deseo de ser instrumento útil en esos hilvanes para que pudieran contemplar a Dios y la vida, en el tono de la esperanza histórico salvífica.
 
Cuarenta mujeres vírgenes, pobres y obedientes: madres, llenas de riquezas y libres
 
Allí estaban unas cuarenta mujeres –varones no había en este caso- dispuestas a pasar un día de silencio y de oración contemplativa que alimente su vida consagrada, en orden a profundizar en el conocimiento de Cristo para más amarle y seguirle, y renovar su fidelidad a Dios en su entrega consagrada a los hermanos. Y al comenzar la oración , se me vino al corazón, la imagen de todas ellas, una a una, porque yo les iba a hablar de la mirada divina y allí sentía y percibía yo, que eran sus miradas la que eran divinas, y que serían ellas las que a lo largo del día me iban a estar hablando de la mirada compasiva y fecunda de Dios. Allí estaban mujeres que organizan y llevan todo el peso del comedor de Martín Cansado y muchas cosas más, las que atienden ancianos cerca de Valdebotoa, las que se desviven en el cerro de Reyes con las mujeres del barrio en la promoción de la mujer y quieren pasar de la asistencia a la transformación viva y eficaz de las personas débiles y rotas, las que colaboran en el centro hermano acompañando fraternal y maternalmente a los adictos, las que atienden y cuidan enfermos a diario, las que acompañan a estudiantes en las residencias, las que organizan empresas de solidaridad y transformación de reciclaje, las que dan su vida por los que tienen problemas serios psicológicos como la esquizofrenia, las que han cuidado a enfermos del sida, las que van a la cárcel con los presos, las que avivan colegios con espíritu de humanismo cristiano, las que acompañan niños y jóvenes en las parroquias, las que visitan a ancianos que viven solos en sus casas, las que han pasado años y años en países pobres… las que cada día se levantan muy temprano y están todo el día maquinando como ser más para los demás, como darse mientras haya fuerza y se cuidan en su interior en su apertura al misterio de lo divino en Jesucristo para poder amar como él nos ama… y así seguía y continuaba en cada rostro, en cada conversación, en cada mirada, contemplando lo que yo balbuceaba e intentaba decir con hilvanes del libro del génesis, palabras de los profetas, citas de los evangelios, claves de la cristología paulina… y hechos de vida que a flor de piel les podía iluminar lo que, día a día, ellas van luchando y conquistando en la realidad de un amor en el que se consumen y se gastan.
 
Madres sin límites, ricas en su pobreza… y libres
 
Muchas de ellas mayores, alguna ya bastante mayor y se confesaba de que su pecado era que ya no podía hacer todo lo que deseaba a favor de los más necesitados, que le estaba costando mucho aceptar su debilidad y ofrecerla, junto a los débiles de la historia. Allí no podía por menos de ver cómo se realizaban los verdaderos votos evangélicos de su vida consagrada: Vírgenes no para la esterilidad, sino para una maternidad sin límites, una fecundidad que cubre a los rotos y a los más inútiles a los ojos del mundo que son los preferidos de Dios; con un voto de pobreza que no les llevaba a la ruina sino a la verdadera riqueza, la de aquellos que se gastan enriqueciendo a los demás con su generosidad y que pueden alabar a Dios porque descubren que las riquezas de este mundo pasan a cuchilla por la polilla y la carcoma, pero la riqueza de la bondad de Dios en inmortal y nadie la puede quitar del corazón de los sencillos, por eso ellas viven con la paz mayor del mundo; y obedientes sin entregar la libertad, al revés llevándola al máximo, porque para ser libres las liberó Cristo, no tienen otro horizonte de obediencia que la surge del corazón del Padre Dios ante las necesidades de los hermanos, ahí está su horizonte, no buscan hacer lo que quieran, sino lo que los hermanos más necesitan. Por eso si tienen que habilitar un lugar para la ola del frío de este invierno se preparan y ya tienen sus hamacas y sus sacos de dormir comprados para todos los pobres de la calle, y están dispuestas a dormir con ellos, porque quieren formar una casa cálida con ellos, un lugar que lo sientan como familiar. Sienten que Dios les manda servir a los desheredados y en eso está su verdadera libertad, en hacer lo que el Padre les sugiere con su espíritu. Nos quieren ser perfectas pero se desviven por ser compasivas, y es que no hay otro camino de perfección que el amor compasivo.
 
Perdón por las violencias del descuido, la minusvaloración, a veces, la desigualdad o el no aprecio…
 
Por eso hoy, sentía deseos –aunque no lo he hecho explicitamente- de pedirles perdón por las veces que desde el ministerio sacerdotal -varones- no las valoramos en su grandeza evangélica para la iglesia, por las veces que no son valoradas por los obispos, por los espacios en los que son especialistas y no se les tiene en cuenta para programar y decidir eclesialmente, porque a veces encuentran más apoyo en el mundo secular y hasta político para sus intenciones que en la propia institución eclesial, porque en nuestros planes diocesanos no contamos lo suficiente con su aportación a la hora de planificar y compartir responsabilidades, porque a veces en las comunidades parroquiales no se les reconoce el protagonismo de entrega que ejercen y el servicio que prestan… De alguna manera, violencias que tienen de trasfondo la cuestión del género, cadencias históricas, que al día de hoy estamos llamados a superar con rapidez por razones humanas, sociales, culturales y lo que es más urgente: razones evangélicas y eclesiales, porque hemos de obedecer a Dios antes que a los hombres y en este tema me da que estamos obedeciendo más a “nuestro ser varones” que a Dios, aunque lo revistamos hasta de teología. Bendigo a Dios porque hoy me ha mirado divinamente en este ejército de mujeres consagradas con una virginidad que las hace madres universales, con una pobreza que enriquece a muchísimos, y con una obediencia que está haciendo libre a muchas de las personas con las que se encuentran y a las que sirven especialmente en ámbitos de pobreza, debilidad y dolor.
 
Ah y gracias a todos los religiosos en España, y en la Iglesia, que han mantenido la llama encendida en momentos de oscuridad y desorientación, sufriendo en sus propias carnes la tentación de la huida, pero permaneciendo en la búsquedas de la fidelidad a Dios y a los hombres con el deseo de caminos nuevos y verdaderos.
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Adiós a Antonio, conserje en la facultad de educación.
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José Moreno Losada | 31-01-2018 | 19:59| 1

De la noche a la mañana, sin avisar

La imagen puede contener: 1 personaFue en junio del año pasado cuando Antonio, tras unas consultas médicas por un dolor de cadera y articulaciones, creyendo que era ciática, se le diagnosticó la verdadera causa de sus males, la leucemia. A todos nos cogió, como a él, de sorpresa, y desde entonces hemos estado con su ausencia. La medicina y él han luchado por la vida, últimamente gozoso porque ya tenía células extraídas para el autotrasplante, pero ayer nos llegaba la noticia fulminante, primero de que estaba en UCI por una neumonía y sus bajas defensas, y poco después la comunicación de su muerte. Antonio ya no está entre nosotros, uno de nuestros conserjes ha muerto.

Huella de silencio

Durante estos meses he pensado más de una vez en él, al pasar por la conserjería, al ver a las señoras de la limpieza desayunando, al hablar con Samu y sus compañeras.  Lo he recordado en oraciones y en el altar. Él era un hombre inquieto, casi hiperactivo diría yo, pero bien conducido todo a hacer la vida más fácil, humana y agradable. En su historia cuenta que fue vigilante de plantilla en la universidad, después de mantenimiento en nuestra facultad y ahora de conserje, pero siempre válido y activo, disponible. Su ausencia se dejaba notar, aunque todo seguía funcionando. Aunque él no estuviera, cómo funciona la realidad institucional, aunque no estemos cualquiera de nosotros, sea rector o alumno. No podía dejar de recordar esa corriente filosófica tan expresiva del estructuralismo cuando nos habla de lo concreto de lo humano como la huella en la arena de la playa, que solo perdura hasta que la ola la finaliza con el olvido. Aquello de que sigue la humanidad, la estructura, y van cayendo los sujetos personales y concretos.

Ya no estás y todo sigue

La imagen puede contener: interiorAyer estuve todo el día con el pensamiento queriendo sacar de mi sentimiento de tristeza algo de  vida, luz en su muerte. Volvía a la facultad por la tarde, casi en la noche, y pasé por la escalera semioscura, por los pasillos vacíos, entré en mi despacho y estuve en el silencio, evocando tu muerte, para acariciar tu vida.  En la entrada miré la cafetería donde desayunabas con tus compañeras, como si de un ritual se tratara con alegría y buen sentir, pasé por las puertas que se abrían y cerraban de las que tú eras cuidadoso, las luces  que tu vigilabas para renovarlas, el espacio donde entrabas y salías constantemente en la conserjería, siendo rostro de la facultad para todos, los de dentro y los de fuera, vi  los cuadros de mi despacho colocados por ti… y el silencio que pregonaba que ya no estabas, y que no estaríamos más adelante otros, aunque la realidad siguiera como si no hubiera ocurrido nada.

Tú, yo , él…somos únicos, como nuestro Dios.

Y en la escucha de tu silencio, comencé a valorar el momento, la riqueza de un día, el tesoro de una mirada, la experiencia de ser hijo, hermano, padre, pareja, trabajador, la complejidad de lo pequeño y lo sencillo, y así entré en tu definición, desde mi mirada torpe y deseosa de haber sido más cercana, más familiar y más amiga: hombre bueno, sencillo, natural, sentido, disponible, activo, facilitador, sin más pretensión que ser y vivir, siendo él y con los otros. Y bendije a Dios por tu persona, por tu vida, por tu presencia, y por el valor de tu ausencia. Entendía que el pararme yo y adentrarme en mi interior porque tú habías muerto, se rebelaba contra el estructuralismo, y así me enfrentaba a la ola que hablaba de tu desaparición como una victoria. Me uní a tu madre, a tus hermanos, a tus hijas, a tus compañeros, amigos…hasta tu peña del Atleti… y me dije la humanidad es humanidad por millones de Antonio, Juan, María, Carmen…interminable.  No se come la humanidad a nadie, sino que en cada uno se dice y se afirma como única. Así es, tú has sido único y eso será para siempre.

Hoy en el altar y en los hombros de tus amigos

Así lo rezaba estaba mañana en el altar, en medio de tu pueblo y de tu gente, no veía allí una humanidad desfigurada y sin rostro, allí estábamos todos aquellos para los que tu nombre tiene algo único y singular, sea lo que sea, estábamos los tuyos, dando testimonio de que la vida, aunque rota, ha merecido la pena. Te puse en el pan del altar y en el vino de la Eucaristía y di gracias a Dios por ti y todo lo que has vivido, lo que has sido para los demás y los demás para ti, lo que has gozado y sufrido, que no todo ha sido fácil para ti. Y allí creí, por mi fe agraciada, que te unías no al olvido, sino al corazón del Dios padre, en la humanidad resucitada de Jesús de Nazaret y junto a su madre gloriosa. A ese Cristo, y su madre, al que simbólicamente tú has portado muchas veces, como los costaleros de tu pueblo hoy han querido portarte a ti. Seguro que en la gloria seguirás actuando en favor nuestro.

Hasta pronto Antonio, la facultad nos sigue hablando de ti y nos sabe a vida tu historia y tu persona. Tú eres más que la estructura. Gracias.

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Ecumenismo en la clausura. El icono de la unión entre los cristianos.
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José Moreno Losada | 25-01-2018 | 12:20| 0

Preparando la semana de oración para la unidad de los cristianos, como delegado diocesano de ecumenismo de nuestra archidiócesis, me  he encontrado con esta perla que quiero compartir con vosotros. Me gusta entender y presentar el ecumenismo desde la realidad de la vida, desde lo signos concretos que nos los manifiestan, allí donde el Espíritu rompe todas las fronteras y une en el amor, en la belleza, en el arte, en la contemplación, en la adoración. Este es un caso de ellos, Sor Carolina es la testigo fiel de un ecumenismo sano y vivo. Pongo en vuestras manos su reflexión

(Hna. Carolina Espinosa, clarisa, Badajoz).-

¿Cómo hacer una imagen del Invisible? Mi primer encuentro con un icono fue con un Pantocrator: cada detalle de su rostro, su mirada tierna y creadora me cautivó, eso fue hace ya muchos años,  creo que casi 20, momento de mi vida en que empezaba a colarse dentro de mí­ el perfume de la divina-humanidad de Cristo que me invitaba, más bien, me imantaba a ir tras de él y ver donde vivía (Jn 1, 35-42).

En un principio contemplar ese rostro, y para sorpresa mía, sentirme traspasada por esa mirada de Jesús, junto con la lectura atenta de la Sagrada Escritura, fueron fundamentando el inicio de mi vocación al seguimiento de Cristo en de la vida contemplativa.

Después de haber ingresado al monasterio, en la orden de Santa Clara, el siguiente paso fue conocer el icono del Cristo de San Damián; en nuestra espiritualidad franciscana la contemplación de esta imagen forma parte integrante de nuestra vocación y confirmación de nuestros sentidos.

Fue de los labios de este icono de quien Francisco escuchó esas palabras que están al principio de su vocación y que le acompañarán toda su vida: “Francisco, ve y repara mi Iglesia, que como ves está en ruinas”; de igual manera fue también el Guardián y Compañero de Clara y sus hermanas de San Damián todos los años de su vida.

La contemplación de esos grandes ojos que no dejan nunca de mirarme fue y siguen siendo parte esencial en mi oración, en mi encuentro con Cristo.

De aquí­ surgía  en mi esa necesidad, ese deseo interno y muy escondido por acercarme un poco a la iconografía bizantina: en un principio ir conociendo los primeros siglos de la Iglesia en que se fue fijando el canon de las imágenes sagradas por los Santos Padres y la Tradición. Los iconos forman parte fundamental de la espiritualidad de la Iglesia de Oriente;  de hecho algunos piensan por ello que se trata de una sensibilidad espiritual que no se corresponde con la nuestra, pero no es así, los iconos son un reflejo de la espiritualidad de la Iglesia anterior a la gran división del siglo XI.

Acercarse a los iconos es acercarse un poco más a la fuente de la unidad. Los iconos tienen sus orígenes hacia el siglo IV en un momento de la historia en que la Iglesia se presenta en toda su unidad. Para entender los iconos hay que comprenderlos como pinturas nacidas en la liturgia y realizadas para la liturgia.

Nacen de la alabanza del pueblo cristiano reunido en asamblea y son pintadas para expresar el contenido de la sagrada liturgia. No se tratan de un mero adorno, ni de una simple imagen religiosa.

Son la expresión de la Iglesia orante, de la Iglesia que alaba, contempla e intercede en Jesucristo ante el Padre. Son expresión de la liturgia celeste. De este modo el acercarse a un icono, el besarlo, el orar ante él, nos lleva a esa liturgia celeste y a la asamblea de la comunidad en oración. Por eso nada más profético que la exhortación del Papa Juan Pablo II en la Carta Apostó sobre las Iglesias orientales de respirar con nuestros dos pulmones: oriente y occidente.

Escribí mi primer icono en el año 2014 en el taller de iconografí­a de la Parroquia Ortodoxa de la Protección de la Madre de Dios de Barcelona con el maestro iconográfico rumano ortodoxo Neculai Saftiu. En el año 2016, dicho maestro se trasladó hasta nuestro monasterio, en Badajoz, donde ha impartido dos nuevos cursos, sumándose dos hermanas más de mi comunidad, un hermano franciscano y uno de los alumnos del taller de Barcelona.

Después de esto con mucho temor y temblor, con pudor, respeto y mucha veneración, he empezado desde mi celda a escribir algunos iconos para nuestra capilla, para algunas hermanas; ahora se ha empezado a conocer y otros monasterios me han encargado algunos iconos para sus capillas, también otras personas que tienen sensibilidad por la teología de la luz y del color han empezado a interesarse por algunos iconos de Cristo, de la madre de Dios La Theotokos”.

El trabajo en cada uno de los iconos me enseñaa que el tiempo y resultados no cuentan. El ambiente que el mismo trabajo convierte la acción en una liturgia sin dejar de ser también una actividad pastoral, no sólo por el alcance de la oración sino también porque sabemos que esa imagen será  presencia de Dios en medio de su pueblo, espacio donde la devoción humilde hará un alto y elevará el corazón. Simplemente soy una hermana que desea aprender y compartir con los otros lo que ella misma recibe de la contemplación y el encuentro con Cristo, su santí­sima Madre y los santos.

Para mí­ la experiencia de escribir un icono ha sido una de las más sublimes de mi vida; una gracia que me maravilla y me hace comprender como todos estamos llamados por Dios a salir de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa (1Pe 2,9). Me hace comprender aunque sea un poquito la apoteósica alegrí­a de Dios por ver reflejado en cada uno de nosotros el bendito rostro de su Hijo Jesucristo; me hace tener esperanza de ver yo también reflejado el rostro de Cristo en mis hermanos y hermanas y en el mí­o.

Yo misma me siento obra inacabada de Dios. Una inexplicable certeza de que la belleza de cada ser humano se encuentra oculta. Belleza que responde a la mano de Dios en cada ser humano; belleza circunstancialmente oscurecida o dañada, pero posible siempre de ser descubierta y potenciada. Tener una mirada nueva hacia las personas más heridas, aparentemente oscurecidas, y proclamar su valor indiscutible inseparable del misterio Pascual.

N.B. Los iconos pueden conocerse en el convento de Santa Ana de Badajoz. Y pueden hacer obras por encargo.

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Cristianos ¿divididos? -ecumenismo-
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José Moreno Losada | 22-01-2018 | 13:28| 0

“La Palabra de Dios rompe nuestras cadenas”

Una semana:

2018_semana_oracion_cristianos_cartel-339x480Comparto con vosotros este escrito conjunto que hemos realizado sacerdotes y pastores de distintas iglesias y confesiones cristianas con motivo del octavario de la oración por la Unidad de los Cristianos, en nuestra diócesis:

“Muchos de nosotros comenzamos el año con algunas metas a las que nos gustaría llegar o seguir acercándonos a lo largo de los próximos 365 días que se presentan delante nuestra. En este sentido resulta oportuno que en este primer mes del 2018 dediquemos una semana para pedir a Dios juntos por la unidad de los que nos reconocemos como hijos e hijas suyos.

El texto base que se nos propone para esta “Semana de oración por la unidad de los cristianos” es de lo más sugerente: Exodo 15:1-21, se trata de un cántico o mejor dicho dos cánticos de alabanza que se ofrecen a Dios por parte de Moisés y de María, la hermana de Aarón. Una alabanza que se ofrece desde una profunda experiencia espiritual y social1: la LIBERACIÓN DE DIOS, que es lo mismo que la experiencia del DIOS QUE LIBERA.

Así entendió el pueblo de Israel al Dios del universo, como Aquel que les liberó de la esclavitud a fin de poder ser un pueblo capaz de encarnar la propuesta de vida que Dios tiene para el resto de naciones y pueblos. De este modo también deberían haberse entendido a sí mismos, es decir, como el pueblo liberado para liberar a otros, los que han recibido la misericordia divina para poder compartirla con los demás.

Todos sabemos que la realidad fue muy diferente. Israel fracasó en muchos aspectos, no supieron recibir la gracia soberana de Dios con toda sus implicaciones, acabaron divididos y lejos de liberar a nadie acabaron cayendo ellos mismos en diferentes formas de esclavitudes, incluida aquella que les llevó a una interpretación de la Escritura revelada que no dejaba ver a Dios, al menos no al Padre de Jesús como podemos ver con toda claridad en cada uno de los Evangelios.

Con la misma honestidad que la Biblia usa para describirnos esta triste realidad se nos muestra también que la fidelidad soberana de Dios es mayor que la debilidad humana. Bien nos enseña María, la hermana de Aarón “Cantad al Señor, porque sublime ha sido su victoria; caballos y jinetes hundió en el mar” (Exodo 15:21)

La pertinencia y actualidad de la Palabra de Dios no deja de asombrarnos, ya que también nosotros hemos sido constituidos como UN ÚNICO PUEBLO DE DIOS, UN ÚNICO CUERPO DE CRISTO liberados de la esclavitud de otros faraones que nos impedían vivir con dignidad y esperanza: la ignorancia, la arrogancia, el egoísmo, ansías de poder… También nosotros tenemos el privilegio de ser testimonio vivo del amor y el perdón de Dios. También nosotros hemos fracasado en no pocas ocasiones a la hora de alcanzar esta meta.

Pero el Dios del éxodo está con nosotros, en realidad no ha hecho otra cosa que acercarse cada vez más a la débil condición humana a fin de mostrarnos con mayor claridad la magnitud de su amor y poder. Y es por ello que celebramos con gratitud y esperanza esta “Semana de la unidad”, viendo en sus diferentes actividades y eventos auténticos signos proféticos que apuntan al perdón, la gracia, la comunión… en definitiva, al Reino de Dios que se sigue acercando a este mundo.

El Dios encarnado en Jesús de Nazaret continúa guiándonos con su Espíritu Santo hacia la liberación plena, aquella en la que no haya lugar para las divisiones ni rivalidades, aquella en la que acaben hundidos en el mar los “caballos” de la intolerancia y los “jinetes” del rencor, aquella que nos lleva a cantar ya desde ahora “Fue tu diestra quien lo hizo, resplandeciente de poder; tu diestra, Señor, aniquiló al enemigo” (Exodo 15: 6)

Los cristianos todos, sin división, queremos acogernos ante estas palabras de liberación y orar unidos para liberarnos de todas las cadenas y ofrecer juntos al mundo la salvación del Evangelio de Jesús, el Cristo.”

Mariano de Arellano, pastor de la Iglesia evangélica española.
Miguen Ángel Caja Ríos, Pastor de la Iglesia Batista.
Ioan Sirbu, Sacerdote de la Iglesia ortodoxa rumana.
José Moreno Losada, Sacerdote católico, delegado de ecumenismo de Mérida-Badajoz.
Badajoz, 18 de enero de 2018

¿Qué es el octavario de la oración por la unidad de los cristianos:

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Curas de oro y plata
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José Moreno Losada | 09-01-2018 | 14:46| 0

“Seamos sacerdotes de Jesucristo sin más”

Celso Morga con su presbiterio en Badajoz

La imagen puede contener: 3 personas, personas sonriendo, personas de pie y exteriorAyer, un año más, el presbiterio de Mérida-Badajoz se reunía para celebrar un encuentro fraternal navideño junto al pastor de la diócesis, don Celso Morga, en el seminario Metropolitano de san Atón de Badajoz. Siempre se aprovecha este evento para homenajear colectivamente a los compañeros que cumplen sus celebraciones jubilares de 25 y 50 años de ministerio en la Iglesia – Palabras delegado del Clero– . Unos, con sus cincuenta años, a punto de cumplir, o recién cumplidos, otros con sus setenta y cinco, en las mismas circunstancias. Y en medio yo y un buen grupo de sacerdotes que estamos de puente o en medio de esas generaciones. Eso me daba un sentimiento en la celebración de contemplación y acción de gracias, notando en el ambiente que era el sentimiento común compartido tanto en el acto de homenaje con sus lecturas creyentes, como en la celebración de la Eucaristía en la que el Arzobispo nos invitaba a ser sin más adjetivos sacerdotes de Jesucristo, y en la comida de hermanos en la que no faltó ni la alegría ni el buen vino de la tierra.

Generación intermedia

La imagen puede contener: cielo, nube y exteriorAnte los mayores porque fueron nuestros referentes, entre ellos había más de un formador y profesor nuestro en la época del seminario, con ellos dimos pasos hacia el ministerio y con ellos nos iniciamos en nuestras andaduras ministeriales, tan plurales y enriquecedoras. Les estamos muy agradecidos y nos gustaría respetarlos profundamente hasta su despedida final, hacerlo con ternura y cariño para que puedan sentir siempre nuestro agradecimiento, aunque alguna ver fuéramos jóvenes críticos con ellos, como ahora lo serán los más nobeles con nosotros, daba su buena salud y formación.

Ante los para nosotros, todavía jóvenes o muy jóvenes, el deseo de dar gloria a Dios, porque los hemos visto crecer desde pequeños, algunos con once años, hasta esta plenitud humana y sacerdotal que gozan y de la que nos sentimos orgullos, porque de alguna manera les hemos pasado el testigo, hemos compartido con ellos ilusiones y tareas, y no dejan de ser acicate y , a veces aguijón, para que no nos durmamos en los laureles, ni entremos en esa etapa en la que se comienza a oír “yo ya…”, como rendidos a un momento que se presenta nuevo. Ahora son ellos los que están ahí para llevar el peso más fuerte de nuestra iglesia y de nuestra misión como presbiterios, y con ellos queremos ser nuevos y graciosos para esta historia que nos ha tocado vivir. Entre unos y otros, los dorados y los plateados, nosotros nos sentimos generación intermedia, y nos gustaría saber con la sabiduría de los mayores y soñar con los sueños, cargados de realismo, de estos sacerdotes consolidados en esa edad media tan fecunda y profunda.

La sabiduría de los mayores

La imagen puede contener: una o varias personas, sala de estar e interiorLos mayores, en su celebración dorada, con sabiduría de última etapa – en labios de Francisco Barroso- dando razones de una vida y un ejercicio, que tras muchas etapas, van coronando con alegría y satisfacción, dando pautas y claves de lo que es una entrega que merece la pena, y deseando vivir ahora con la paz de lo sentido en acción de gracias y todavía con bastante disponibilidad. Les toca ejercer de “simeones” en el templo y en la calle, para agarrados a la cruz y a la esperanza decirnos que “ahora el Señor puede dejarlos irse en paz porque sus ojos han visto al salvador…”, pero que van a estar en alabanza hasta que ese momento les llegue y ellos estén con las velas encendidas. Hasta con belleza literaria propia de los hombres sabios y sencillos – con el espíritu de Antonio Bellido-, nos dan el decálogo de lo único importante desbrozando para un sacerdote, en su singularidad de hombre de Dios y del pueblo, lo que es el único mandamiento: “Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos.”

La madurez novedosa de los plateados

Los plateados –por boca de Nico Silos- , en plenitud de vida y acción ministerial, nos hablan ya de consolidación y planteamientos, sacerdotales centrales que han descubierto en su quehacer ministerial y con los cuales quieren vivir y ser fieles en su tarea. De alguna manera nos dicen que no creen o sirven porque nosotros, los de en medio, se lo hayamos dicho o acompañado, sino porque ellos mismos lo han visto y han creído que merece la pena ser sacerdote en medio de este mundo y de esta iglesia, con modos y formas que han de ser nuevas y auténticas. Y para eso nos marcan las líneas y perspectivas en las que creen. Me tomo la libertad traer a este espacio particular las claves o conclusiones que nos ofrecían los que cumplían sus veinticinco años de ministerio en su lectura creyente de lo vivido:

Claves de un ministerio descubierto en el vivir entregado

La imagen puede contener: una o varias personas e interiorCada trayecto recorrido, cada paso dado, nos ha ido adentrando aún más en la dimensión de la llamada al ministerio y la respuesta al mismo, que creemos que tiene su raíz en tres dimensiones:

1.- “La primera es un ministerio querido, en un presbiterio unido. Trabajar juntos, vivir juntos la misión, y responder fraternalmente a las preguntas y respuestas del hombre contemporáneo. Nos necesitamos unos a otros, desde la transparencia y con sentimientos verdaderos hacia los demás. Saber querernos, aceptarnos y acogernos tal y como somos. Esta es la mejor apuesta que podemos hacer por una verdadera pastoral vocacional.

 

2.- La segunda es un ministerio con los pies en la tierra. Debemos hacer opción por el espacio que se nos ha encomendado, desde el servicio y la dedicación por la misión puesta en nuestras manos. Ser capaces de transmitir la alegría del encuentro con Cristo nos lleva a hacer opción por la persona concreta, sabiendo que hoy no nos podemos permitir la tristeza, sino que, desde nuestra propia debilidad, tenemos que ser personas de esperanza en lo cotidiano, en lo diario, en lo pequeño.

 

3.- Y la tercera es un ministerio arrodillado. Cuando la vida la centramos en Dios, en la oración, en la eucaristía y en la lectura creyente de su paso por nuestra vida y misión encomendada hemos sido fuertes y fieles a pesar de las dificultades propias de esta etapa. El encuentro personal con Dios Padre cada día renueva la ilusión por el ministerio presbiteral a pesar de las debilidades que se experimentan, tanto fuera como dentro de la propia comunidad eclesial. Y arrodillados, servicialmente ante la persona de hoy, especialmente ante aquellos que más sufren.”

El canto junto a la imagen de la Inmaculada  que está en la capilla del Seminario nos unía a todos  en el espíritu de disponibilidad: De tus manos madre hallamos a Dios

 

José Moreno Losada.

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Contraste de Año Nuevo
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José Moreno Losada | 02-01-2018 | 01:03| 0

Ser diferente

El presente y el futuro

La imagen puede contener: textoLlego a casa en la noche,  hoy uno de Enero, este día misterioso del año nuevo, el que vamos a numerar con el 2018. Me recojo, mientras me rodean canciones homenaje a Cecilia, que eleva mi sentimiento de nostalgia y de cierta ternura, de belleza y recuerdos entrañables. Pero vengo con el runrún de lo vivido y celebrado. Ayer tras las celebraciones dominicales de la Eucaristía con los mayores en la granadilla y con la comunidad en la parroquia, me desplacé a Mérida  para estar con la familia, con mis hermanos y sus descendientes, hijos, nietos y sus parejas respectivas, un baño de relación amada y entrañable propia de la sangre bendecida con cariño y cuidado frente a la soledad de la que el hombre huye cuando no es querida. Fue una tarde y nochevieja de paz y alegría, una mañana de concierto con la belleza de la armonía y de la sinfonía, una comida familiar con conversación profunda de vida e ilusiones, de proyectos y futuros, de esperanza de vida y de ilusión por vivir unidos y ser fecundos para dar vida a otros y realizar el misterio de la paternidad y de la maternidad. Unos encuentros agraciados y agradecidos entre nosotros y para con Dios al contemplar nuestras vidas en lo positivo.

La imagen puede contener: 3 personas, personas sonriendo, sombrero, niños y primer planoComenzar el año escuchando la vida así, a borbotones, te anima y satisface a los que ya vamos peinando canas. Vemos la vida bajando ya de la cima y estos paisajes animados y profundos de los queridos nos abren el alma. De algún modo esto sana la herida de la ausencia de aquellos que se alegraron con nuestros presentes y que nos mostraron lo que eran los valores más auténticos de la existencia y humana. Los que ya no están pero nos descubrieron el tesoro de la relación fraterna y familiar, como la fuente en la que siempre podríamos beber agua fresca de amor y esperanza. Nos enseñaron a cuidar esa fuente de la familia entrañable, para que no se agote y no se embravezca el , con las malezas por no transitarlo con la asiduidad y el mimo que corresponde, para que no nos perdamos, sin poder llegar hasta allí donde está el agua de la vida.

El horizonte universal de la debilidad

De vuelta a la ciudad, me adentro en la celebración de la Eucaristía en la parroquia, para sentirnos bendecidos por el Dios de la vida y de la Historia, que desde de la figura de María nos invita a ser abiertos de corazón y a saber guardar en él la verdad y lo genuino de la vida que se da en lo diario de lo pequeño e insignificante de un portal, de una aldea, de la vida del pueblo, de los caminos por los que transitan todos… La imagen puede contener: cielo, árbol, césped, exterior y naturalezaY aprovecho para acercarme a visitar y estar con la Tía Victoria, octogenaria, hermana de mi madre Dolores, la única que queda ya de siete hermanos. Allí está ella, con el tío Ramón y su hija Chenchi, casa en la que ha celebrado la Nochevieja. Está rodeado de los suyos, de los que la quieren, pero la senilidad le propicia una soledad existencial en su terminar vital, que hace que le duela la demencia de lo que no puede agarrar porque se le escapa de su alma y le hace ausente. Ahora sólo le toca vivir de recuerdos que ni siquiera puede ordenar convenientemente, con la tristeza de no saber cómo situarse en esta historia, ni entre nosotros. La imagen puede contener: 1 persona, de pie, bebé e interiorIntuye rasgos de afectividad, de sangre, pero le cubre una impotencia que le rompe, entre un yo que para ella misma es desconocido. No hay pasado que pueda agarrar porque todo se fue, no hay presente que determine ella y se cierne en un futuro que no entiende, y se cubre con un sufrimiento que sólo puede ser aliviado con la ternura de aquellos que sí mantienen su memoria, su figura, su historia y, sobre todo, su corazón. Todo ello con la incertidumbre, para sus hijas, de qué será lo mejor y cómo avanzar entre las propias vidas, y la suya, que ya no puede avanzar sin apoyo firme de los que quieran rodearla con ternura y compasión.

Vivir con referencia y ultimidad:La vida, la verdad, el sueño, la vida…

Me sobrecoge el contraste de la visión vivida ayer, anoche, esta mañana, visión de plenitud, de proyectos, de esperanza y motivación y la que he vivido en la conversación y el encuentro con el horizonte de esta tía querida, que me siente como algo suyo y propio, y que me dice al despedirme que yo soy de lo poco que tiene y le queda en esta vida. Un contraste de horizonte, que al comenzar el año me queda con la pregunta sencilla y sincera de qué está en mi horizonte de vida, a dónde me dirijo, qué es lo que busco, qué es lo que vivo, siento y quiero de verdad. No es igual vivir este año, o cada día y momento, sin ese referente de ultimidad, que tener en cuenta la debilidad y finitud a la que nos dirigimos para poder sacar el verdadero quehacer del sentido y de lo que vivimos en el momento, en la historia, en el mundo de las relaciones. No es locura, sino necesidad y grito, buscar el silencio y dejarme invadir por su invitación para entrar en él con el ánimo de beber en la verdad. No puedo seguir en la escalera de lo que acaba en el olvido, en la desaparición de lo agarrado y conseguido, de lo que lleva al lugar en lo que no cuentas porque ya no eres presente, ni tienes promesas… No, hoy me siento llamado a vivir en el horizonte de lo que desaparece porque el vuelo te ha llevado muy alto, porque no quisiste retener nada en vuelos bajos y rastreros, sino gastarme en la altura, sin miedo ni frenos, del momento profundo, de la relación auténtica, de la donación sin límites, de lo vivido con la profundidad, y todo ello sin ir a otro lugar, porque sé que soy yo el que voy viajando y me iré yendo en mi propio venir. Son mis propias olas de ayer las que han comenzado las de hoy, las que me anuncian que ya no voy a volver, que toca caminar con silencio y profundidad en los vaivenes de lo diario, de este año, de este momento que vuelve abrirse como posibilidad, no para agarrar la vida y detenerla, sino para vivirla en el vuelo de la libertad y de la verdad, sabiendo que son pura búsqueda y nunca posesión. Y recojo el guante de Mafalda: “No es el año nuevo, 2018, el que tiene que ser diferente, sino tú”.

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Navidad, silencio por favor
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José Moreno Losada | 26-12-2017 | 22:43| 0

Nacimiento felicitación

En mis últimas lecturas he sido tocado de un modo especial por un pequeño libro de Pablo d´Ors titulado ‘Biografía del silencio’, lo sigo releyendo desde mi propio ser y vivir, no tanto por lo que dice sino por lo que me evoca y sugiere desde la realidad de cada día, sobre todo desde lo que se mueve y noto en mi interior. Él trabaja con una clave fundamental que podemos compartir todos y que está cercana a la de Nietzsche cuando afirma «que quien tiene un por qué para vivir resiste cualquier cómo», o a la de Saint-Exupery, en el Principito, cuando sostiene que «lo esencial es invisible a los ojos porque sólo se ve bien con los ojos del corazón». La clave de la biografía del silencio está precisamente en eso, en desnudarse ante la realidad y adentrarse en la intemperie de lo que es, para ser realmente cada uno lo que somos en lo profundo. Se trata de no deformar, con nuestros ruidos y exterioridades, lo más profundo y lo más auténtico, ni dejarnos avasallar por el ruido ensordecedor que provoca tanta insatisfacción y que radica en el fracaso y en el sinsentido de una apariencia revestida del hacer, el tener, el poder e, incluso, del placer inseguro y pasajero.

Recientemente fallecía el sociólogo Bauman, que analizaba nuestra sociedad actual y su cultura, calificándola como «líquida», término que en principio puede parecer hasta ambiguo o ambivalente, porque si por un lado nos habla de ausencia de solidez y firmeza, para posible fundamentación segura, por otro nos abre al mundo de las posibilidades y de la flexibilidad, de poder dar formas y modos que sean nuevos y respondan a nuevos tiempos. Pero su interpretación era profética en el análisis, demandando una buena revisión. Según él, vivimos en una sociedad líquida, es decir inestable y fugaz. La globalización y el consumismo deshumanizan al hombre. El mundo está en constante cambio, todo está regido por el dinero, el individualismo y la búsqueda de poder.

La sociedad del compra y tira ha impregnado también las relaciones humanas. Se trataría como una revitalización, agigantada, del principio filosófico de Heráclito cuando afirmaba que «nadie se puede bañar dos veces en el mismo río», porque el agua del río está constantemente cambiando. Siglos después, Bauman, avisa del peligro que supone llevar esta corriente cambiante al ser, al vivir, al sentir, y hasta el mismo amor de los humanos, donde puede llegar a ser tan normal cambiar de móvil como de pareja. Se trata de los efectos de la insoportable levedad del ser, hasta en el amor. Por ese camino la Navidad está agotada, la divinidad se escapa de lo humano mucho más que lo humano de lo divino, porque aterrizan divinidades que ocupan todo el pensar, sentir y el hacer de la humanidad y de la historia. Se mueven hilos, aparentemente solos, que están dirigidos desde claves y valores muy concretos y dualistas, anverso y reverso de la moneda-valor en curso, como: el consumo-placer, la riqueza-eficacia, el poder-desigualdad, rapidez-inseguridad, hipercomunicación-soledad. Los intereses, organizados planetariamente, se divinizan y someten la historia mundial: mercados, políticas, ideologías, fuerzas; todo con halo de misterio insondable para los humanos, con una realidad que envuelve y determina en el desconocimiento de nosotros mismos, sin poder hacer nada.

Avisa Pablo d´Ors, en ‘Biografía del silencio’, cómo el ser humano de a pie, que busca vivir y que su vida tenga sentido, huye adentrándose en su propio yo por caminos que le despojan de su ser y su verdadero sentir. Ante el miedo de divinidades tan impuestas, nos centramos en un yo con armaduras férreas para conseguir ser fuertes en la realidad y aliarnos con ejércitos ganadores, buscando la excelencia en los caminos del éxito, el triunfo, el consumo, el poder, el placer. Y entendiendo que todo lo que obstaculiza alguno de estos objetivos es destructivo y acaba con la vida, con nuestra seguridad y nuestra felicidad. Cuando esto ocurre el dogma de lo externo se impone como la dosis necesaria de la vida. Entregamos el alma y salir de este enredo vital no es fácil, es todo un reto.

En esta sociedad líquida para evitar el ahogo, el primer paso, con necesidad farmacéutica de urgencia, ha de ser el camino del silencio, o lo que es lo mismo, dejar a la realidad que sea y propiciar que ante la realidad también aparezca lo que realmente nosotros mismos somos ante ella. El silencio como camino de autenticidad –búsqueda de nuestro yo–, no se trata de huir y alejarse de lo real, sino adentrarse en ello sin armadura ni seguridades falsas, abiertos a la intemperie para ser en el mundo, estar en él, dejarnos hacer y vivir desde lo más auténtico y verdadero que existe en nuestro interior. Pasar de ser desalmados a almados, desarmarnos para armarnos con la verdad de la vida. En cristiano es lo que se propone en el misterio de la Navidad, cuando celebramos la encarnación de lo divino, la aceptación de que Dios se da en lo más humano, sin más caretas ni disfraz que lo cubra, no puedes estar más claro el Evangelio lucano, lo proclama el ángel en la noche de la Navidad, en la noche de la humanidad-divina: «Ésta será la señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre». La humanidad hoy tiene que volver a ella misma, convertirse, y adentrase en su interior por el camino de la desnudez y la intemperie, estamos llamados a ser, en hacernos por dentro está la verdadera felicidad, porque ésta es una tarea interior. No hay otro camino o verdad, o nos abrimos al ser, al espíritu de la vida, o sucumbiremos ahogados en lo falsedad de una liquidez que está ahogando a la historia actual en la patera de este siglo. No hagamos ruido en la Navidad, silencio divino por favor.

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Visita al Belén desde los pequeños…
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José Moreno Losada | 20-12-2017 | 10:42| 0

Escuchar una homilía

En alguna ocasión escuché que el pastor debe saber ser oveja. Discípulo, me gusta ser discípulo, y por eso a veces ocupo lugar en los bancos del templo para escuchar  la homilía de un sacerdote. Lo hago en mi propia parroquia con Paco Maya y eso me ayuda y me alimenta en mi fe. Ayer estuve en una celebración navideña de Cáritas, en la parroquia de Jesús Obrero, en el cerro de Reyes, y nos dirigió la homilía Antonio Sáenz Blanco. Lo hizo con  una profundidad y unas claves evangélicas, a la par que pedagógicas, que me sedujo. Le rogué que me la enviara  y aquí me tenéis compartiéndola a diestro y siniestro, creo que la invitación que nos hace a visitar el Belén – viviente de verdad y de hoy- es excelente para nuestra reflexión y oración en estos días.  Este guión nos ayudará a buscar el verdadero silencio y contemplación al que nos invita la Navidad Cristiana.

belenEL BELÉN DESDE CÁRITAS…

Aunque en cada comunidad hay un equipo de Cáritas, Cáritas somos todos. Todos somos parte de esta familia, todos implicados en su tarea de servicio, promoción, incidencia, denuncia…

Adviento-Navidad, tiempo de celebrar la cercanía, la presencia de Dios en medio de nuestra historia, un Dios hecho carne, un Dios que camina con nosotros, que no es de barro, pero sí se embarra.

El portal y los portales

En estos días, que también son de conversión profunda, os invito a hacer un ejercicio: visitar belenes. Una mirada al Belén, al más famoso de los portales. ¡Ay los portales!, sobre todo los bancarios. Son puerta de entrada para acceder al dinero y al confort y, al mismo tiempo, refugio-dormitorio para los excluidos. Parece que la historia se repite y siguen siendo espacios de contradicción.

Hace mucho tiempo, una noche cualquiera, ahí, en un portal, en un espacio de exclusión, se hace presente, según anunció un pregonero, “el Mesías, el Señor”. Qué hermoso anuncio y qué desconcertante la señal que lo complementó: “Encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. Dios hace opción por la pobreza, la pequeñez, la debilidad. Necesita de nosotros. La gran luz, las grandes conquistas surgen de lo pequeño, nacen de abajo, de lo aparentemente insignificante. Los lugares de exclusión son el espacio vital de Cáritas, su razón de ser. Ahí tiene que descubrir al Señor y visibilizarlo.

José y los sueños

Mirada a José, aparentemente un dormilón que se sueña con los angelitos. No es así. Más bien sueña con los ojos abiertos, tiene los pies en el suelo y, sabiendo sortear leyes y dificultades,  protege a su María,  y evita los peligros para su familia, aunque para ello tenga que convertirse en un inmigrante desplazado.  A Cáritas nos enseña a no dejarnos vencer por los obstáculos, despertar de nuestros letargos, rutinas, hábitos enquistados y hacer lo que nos dice “el ángel del Señor”.

María, mujer,mujer

María. Mirarla es reconocer la deuda inmensa que la Iglesia y  el mundo tenemos con las mujeres. Ella es escucha, acogida, disponibilidad, ponerse en camino hacia donde la llama la necesidad, reconocimiento de las opciones y acciones magníficas de Dios en favor de los pobres y oprimidos, fuente de alegría.  De ella podemos decir que es contemplativa en la acción, mística y profecía. Ahí tiene Cáritas un buen espejo donde mirarse.

La vida de cada día… los pastores 

Al Belén le da un ambiente especial la gente sencilla. Son la mayoría: personas lavando, forjando, haciendo pan, sembrando, tocando la flauta, sacando agua… Son la imagen de trabajadores, voluntarios y destinatarios de la acción de Cáritas, que conformamos esta familia.  Entre ese grupo tienen protagonismo los pastores. Son trabajadores, pertenecientes a un pueblo pobre, oprimidos por un fuerte imperio, sometidos a impuestos que aumentaban su pobreza; gente que vive a la intemperie, pero organizados, realizando el trabajo por turnos; están en grupo, lo que siempre es un arma de defensa y herramienta de transformación. En medio de la noche y de su noche ellos reciben un anuncio luminoso: “Os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor”. Cáritas tiene que ser ángel que se acerque a la gente sencilla, sea parte de ella, conozca sus necesidades, les ayude a descubrir sus opresiones, analice con ella la realidad, discierna la voluntad de Dios y anuncie y haga creíble el mensaje esperanzador de la posibilidad de construir organizadamente un cielo nuevo y una tierra nueva donde habite la justicia y haya vida digna para todos. Así la noche irá dando paso a la aurora de la salvación.

Los magos y la caridad política

Hay una canción que dice: “No sé si eran reyes, no sé si eran tres; lo más importante es que fueron a Belén”. Los Magos son gente inquieta, inconformistas, buscadores. En algo tan cotidiano como una estrella ven un signo de algo nuevo. Eso les hace ponerse en camino, dejando su confort. Ellos experimentan que llegar a la meta que uno se traza en la vida no es fácil. En todo proyecto aparecen luces y sombras, alegrías y tristezas, esperanzas y desalientos. No se rinden, son constantes y, con actitud de dejarse ayudar, preguntan para despejar sus dudas e ignorancias. Experimentan asimismo que hay poderes malignos, que se encierran en la seguridad de sus castillos  y echan mano a la mentira y al crimen si hace falta, para sofocar los cambios que ponen en peligro sus privilegios. Caminando unidos e interpretando correctamente los signos, se encuentran con el Señor, se desborda su generosidad y regresan por otro camino, que no significa cambio de ruta, sino hacerla con valores nuevos.

El Belén está fuera y busca la libertad

Resultado de imagen de antonio saenz blancoNo es fácil el camino que Cáritas emprende cada día. Pero no puede renunciar a ponerse en marcha, a ser una Iglesia en salida, a ser un hospital de campaña, a vivir con corazón compasivo y entrañas de misericordia, a estar atenta a los signos de los tiempos, a hacer alianza con personas e instituciones que tienen en su horizonte hacer este mundo más humano, a no plegarse ante los poderosos, a no perder su libertad ni siquiera a cambio de su propia preservación, a seguir descubriendo cada día a su Señor en los lugares de pobreza y marginación.

Cáritas ha de tener forma de estrella y luz

Y terminamos con la estrella. Guía hacia el que es portador de un mundo nuevo, donde brillan la libertad, la justicia, la paz, la solidaridad, la acogida, el acceso real de todos a los bienes de la vida. Cáritas tiene que proyectar ráfagas esperanzadas que hagan creíble que otro mundo es posible, ser estrella que visibilice socialmente las realidades sombrías e incidir para que ocupen lugares preferenciales en las agendas públicas.

Ande, ande…

Dejando burro y vaca para otra ocasión, ojalá nuestras visitas a los belenes nos hagan tomar conciencia de que tu compromiso – el de Cáritas y el de cada uno- mejora el mundo.

Antonio Sáenz Blanco. Párroco del Cerro de Reyes. Badajoz.

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Prohibido robar la alegría – la Navidad- a los niños
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José Moreno Losada | 17-12-2017 | 17:41| 0

Un día de esperanza, igualdad y luz

Acabo de llegar a casa, tras una jornada de vivencia evangélica y comunitaria de una riqueza inefable, y ahora me toca retomar lo que mañana será mensaje homilético en la eucaristía.En el día de hoy nos hemos reunido miembros de los movimientos de los estudiantes católicos –JEC- y de profesionales cristianos –PX- ambos de acción católica especializada. Cada grupo ha trabajado sus reflexiones propias de cada ambiente, edad y procesos. Los profesionales seguimos con el tema de la igualdad desde los ámbitos propios de las profesiones,  hemos rescatado gestos, personas, procesos que están dando señales verdaderas de que es posible trabajar a favor de una igualdad evangélica, donde las personas están en el centro de la sociedad y de todos los quehaceres y servicios. Ha sido una lluvia de grandeza en lo pequeño, de pobrezas que enriquecen, de alabanza a lo público bien gestionado como camino de justicia y dignidad para todos, especialmente para los más débiles, de cómo la igualdad del Reino y de la bondad sólo es asequible desde la apuesta por perder en el camino del éxito, de la eficacia y del poder, a favor de lo más humano y realizador.

Jóvenes con sabiduría divina, seguidores de Jesús

Los jóvenes estudiantes también han hecho sus reflexiones propias buscando dónde está la verdadera luz, la que conduce a la construcción de las personas auténticas y originales, esas que son capaces de escuchar al ángel de la encarnación que anuncia a Jesús de Nazaret como verdadero modelo de los jóvenes inquietos y comprometidos. Y cómo tienen que luchar para que no les deslumbren las estrellas de la rivalidad, la separación, el individualismo, el consumismo, la indiferencia… Y han manifestado su fe en lo que es el centro de la celebración cristiana de la Navidad, el Jesús de Nazaret, que estuvo dispuesto a ser para los demás y ofrecer un modo de vida fraterno que lleve a la verdadera felicidad y a la auténtica alegría. Después hemos celebrado la Eucaristía juntos, con la palabra de Dios proclamada por los niños y jóvenes, la llamada a la alegría divina, a la que es auténtica y para siempre, que no es falaz y engañosa, ni pasajera.

Los niños y el Belén:   Armando el Belén

Han sido los niños quiénes nos han recordado con un mural dibujado por ellos que el centro de todo es Jesús, que las personas más cercanas a él y que mejor vivieron la navidad fueron José y María, que eran muy sencillos. Que los reyes se postraron ante él porque en su pobreza traía la mayor riqueza, el regalo de la salvación, y que por eso había en el portal muchas estrellas que representaban la alegría y muchos corazones encendidos que nos recordaban que nada hay más valioso, ni más divino y humano, que el verdadero amor.

Del rosa y el cielo encendido: estad alegres   –   El rosa del atardecer

Y en la tarde he visto el atardecer encendido con un color rosa violeta que se transformaba en rojizo de fuego, que anunciaba el paso por la noche para una mañana de eternidad encendida en el amor y que no tiene vuelta de hoja. Y he recordado que mañana es el tercer domingo de Adviento, que se llama “Gaudete”, de la alegría. Se escuchará al apóstol que nos da como el undécimo mandamiento: “Estad alegres”. La iglesia pone para ese día el color litúrgico rosa, que también se usa en otro domingo de cuaresma, en que se invita a la alabanza y la confianza en el camino a la cruz. Rosa como el atardecer de hoy. Yo sentía alegría profunda por lo vivido y compartido hoy, todo acabó con una comida comunitaria sencilla y genial, familiar y alegre, cada uno puso algo y sobró de todo, culminando con un café para los mayores que somos más tardones y nos regodeamos cuando nos encontramos.

La casulla rosa y el corazón de Manolo

La imagen puede contener: 4 personas, personas sentadas e interiorY lo identificaba con una señal sencilla pero reveladora, porque hace unos días llegó mi amigo Manolo  –tras un accidente casi mortal y una rehabilitación muy larga y dolorosa- con Loli, su mujer, y Adela –una de sus hijas- con su pareja, para traerme un regalo que yo no podía imaginar. Él es un hombre de Dios lleno de vida, ánimo y alegría sin fondo.

La imagen puede contener: 1 persona, sonriendo, sentado e interiorEs cierto que no podía imaginarlo, dije que podía ser esto, aquello, lo otro… no acerté. Me entregó una caja, la abrí con expectación, y me quedé sorprendido al ver que dentro de la caja venía una casulla de las que usamos para celebrar la eucaristía. Pero era en la oscuridad y no puede observar bien el color, él me llevó a la luz y me dijo:” fíjate en el color”, es rosa¡  Le hacía mucha ilusión regalarme una casulla del color litúrgico de la alegría, la había buscado por muchos sitios, y se la habían enviado de Galicia. Yo no sabía qué decir, le reñí por gastar su dinero en algo para mí, etc. Y además en algo que se usa dos veces al año, pero me rindió con su explicación: “Hace mucho tiempo que tenía ganas de hacerte este regalo, descubro en ti a un sacerdote con mucha alegría, a mí me la transmites y quería decírtelo así, quería que tú te pusieras esta casulla en el domingo de la alegría como símbolo de tu vida y como expresión de lo que yo quiero que nunca te falte y se lo pido a Dios y a la Virgen María, que como buen salesiano sabes que la amo, ella también fue muy alegre…” Y yo, como no podía ser menos, me abracé a él y a su esposa, y prometí que este domingo la estrenaría con mucha alegría y que mi predicación haría referencia a este símbolo, a este color.

No les robemos la navidad, tienen derecho a la alegría:  

La imagen puede contener: 1 persona, exterior¿Soy alegre? No lo sé, pero si estoy convencido de que no tengo derecho a permitirme la tristeza, me refiero a aquella que nace de la soberbia de vivir centrado desde ti mismo y creer que te falta mucho, e incluso que eres muy defectuoso; eso te da una tristeza que no nace del amor sino del desamor. Cuando hay amor, puede haber dolor e incluso tristeza amorosa, pero no faltará la alegría del alma, la que orienta desde el sentido y la esperanza, más allá incluso del fracaso y la debilidad. Esa alegría es la que trae la navidad y la pascua de la resurrección, la que es profunda y plenifica el interior de cada hombre, la que verifica que la felicidad es una tarea interior.La imagen puede contener: una o varias personas Los niños han estado revoleteando todo el día entre nosotros, los jóvenes y los mayores, llenos de una alegría sana sin oscuridad ni corrupción, y pensaba yo esta tarde que no tenemos derecho a robarles la verdadera navidad, que tenemos la responsabilidad de ayudarles a descubrir el camino de la verdadera alegría, a no falsearla y desvirtuarla para hacérsela fácil y externa. Así que mañana celebraré con la mayor alegría del mundo, y con la mejor casulla rosa, el tercer Domingo de Adviento, lo haré abrazado a Manolo –que es todo un ejemplo de fe para mí- y su familia, con todos los niños de la parroquia que tienen derecho a que no les robemos la auténtica navidad, la que habla de la verdadera alegría, y pediremos al Señor que nos siga enviando a ángeles humanos que nos recuerden: “No temáis , alegraos, os ha nacido un salvador…”

 

 

La imagen puede contener: 1 persona, de pie e interior
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Apnaba y Aspaceba, lo divino de lo humano
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José Moreno Losada | 11-12-2017 | 10:13| 0

Adviento y discapacidad: razones para la esperanza.

Estuvimos unidos por un mismo Padre y unos mismos sentimientos: Padre de todos.

Estad atentos…
La imagen puede contener: una o varias personas, personas de pie e interiorEl primer Domingo de Adviento coincidió con el día de la Discapacidad. En nuestra comunidad el maridaje fue perfecto. Nuestra celebración tuvo un color especial, Dios se nos ha revelado y manifestado en Apnaba y Aspaceba, dos centros de chavales con autismo y con parálisis cerebral que están al lado del centro parroquial.  Ese Domingo se nos pedía estar atentos al Señor que llega, y ciertamente llegó espabilándonos.

Una madre “normal” que pide “normalidad”
El testimonio de una madre de Aspaceba ha resonado fuerte en nuestra comunidad parroquial de Guadalupe. Dolores, cuando terminaba la Eucaristía del primer Domingo de Adviento coincidiendo con el día de la discapacidad, subió al ambón desde donde se proclama y se predica la Palabra de Dios y dijo palabras que, siendo humanas, se hacían para nosotros divinas. Así dijo: “Soy Dolores, madre de una niña con parálisis cerebral del centro de Aspaceba. Digo niña porque aunque tenga treinta y ocho años, ellos serán siempre nuestros niños. Tengo que confesaros que si la aventura de ser padres es un reto permanente de obstáculos, dificultades y logros, la de tener un hijo con un problema especial como los chicos de Apnaba o Aspaceba, es una aventura todavía mayor, las dificultades y obstáculos se multiplican y los logros son pequeños, lentos, a veces imperceptibles y a veces se estancan y hay que aceptar que hasta aquí hemos llegado…otras también es verdad los cambios son enormes y sorprendentes. Estas realidades han existido siempre pero afortunadamente en la forma de abordarlas se ha avanzado mucho. Antes cada familia tenía que resolver su problema como pudiera, hoy se han unido y han pasado del anonimato, de esconder incluso a sus hijos, a trabajar y luchar por conseguir unos derechos y una dignidad de vida que tanto a los chicos como a las propias familias les corresponde. Contar ahora los orígenes de cada asociación, Apnaba y Aspaceba, no procede, pero sí mirar con enorme gozo cómo han florecido los dos edificios de estos centros, junto a esta parroquia, así me gusta mirarlos, como flores que llevan mucho de arado, de siembra, de riego, mucho mimo…y también muchas inclemencias. Ahí están, dando acogida y recogiendo entre sus muros tantas sonrisas, alegrías y bienestar de nuestros hijos. Seguimos avanzando y queremos llegar a que la sociedad entera tome conciencia de estas personas y los integre totalmente en ella, no solo proporcionando medios, quitando obstáculos y barreras sino mirándolos con los ojos de la normalidad, conociéndolos, tratándolos y queriéndolos como se merecen.”

Tesoro y sagrarios vivos
Con estas palabras, en nombre de Aspaceba, agradecía a la parroquia Virgen de Guadalupe que abriera sus puertas y corazón a estas realidades. Sí, hoy el primer Domingo de Adviento, cuando comienza el tiempo de la esperanza y se nos llama a vivir en lo profundo, a mirar la realidad como Dios la mira, hemos comenzado con un deseo que es “estar atentos a la realidad, porque en ella está la salvación”. Creemos que hay mucha salvación en estos centros, no por sus edificios sino por la marea de vida que se mueve dentro de ellos, en los usuarios, los trabajadores, los padres… Ahí vemos claves de la verdadera vida y salvación, porque ellos tienen una mirada positiva y esperanzadora de la vida, allí donde parece que no se puede esperar nada luchan incansablemente esperando un pasito más, donde otros sólo ven límites ellos ven posibilidades, miran dejándose afectar y organizan su vida en sus familias para que ellos puedan dar pasos poniéndolos los primeros para que sean ellos los que marcan el ritmo, miran comunitariamente dejando de ser individuos para ser asociación, familia grande, y además creen que el mundo se puede transformar y hacerse más auténtico y original, que se pueden derribar barreras como dice el proyecto de la parroquia, mirando y midiendo a las personas no por lo que tienen, saben o pueden sino por lo que son, por la capacidad de amar y de ser amados. Por eso, Dolores, nos decía que muchas gracias por lo que hacíamos por ellos, pero no dejaba de darnos una enseñanza cuando nos decía que hoy al salir de la parroquia no sólo se iban a llevar unos dulces a casa, sino que ellos nos daban una gotita de aceite para la alcuza de la vida, porque ellos, los que llamamos discapacitados, son muy capaces de sacar lo mejor de cada uno de nosotros si le damos la oportunidad, así lo sienten sus padres y los que están cerca de ellos.

Resultado de imagen de discapacitados en parroquia guadalupeNuestra parroquia está orgullosa de ellos, porque sabemos que no solo tenemos el sagrario eucarístico en la capilla donde reservamos el pan consagrado de la eucaristía, el Cristo hecho pan, sino que tenemos también esos sagrarios vivientes en los que realmente está presente el Dios que se da a trozos en todos los que vemos pasear en nuestro entorno, en ese hervidero de vida y esperanza que son los centros de Apnaba y Aspaceba. Hoy hemos celebrado que la salvación también nos llega por ellos y que no podemos dejarla escapar, queremos estar atentos y recibir el tesoro que encierran en su debilidad para hacernos fuertes, queremos hacer lo que nos pedía esta madre: conocerlos, acercarnos, tratarlos, celebrar con ellos, quererlos con toda normalidad, darles el mejor sitio de nuestra comunidad porque ellos son más imagen de Dios que nadie, en su sencillez, naturalidad, pobreza, confianza… Hoy ha sido un comienzo de Adviento singular y original, hemos visto al Dios salvador de un modo especial en aquellos que viven desde el autismo y la parálisis cerebral y en los que los rodean con amor y dedicación. Gracias Dios mío por ayudarnos a abrir los ojos y estar más atentos.

 

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Sobre el autor José Moreno Losada
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.