Un gran descubrimiento en Peniche | Del huerto a la granja - Blogs hoy.es

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Juan Serna Martín

Del huerto a la granja

Un gran descubrimiento en Peniche

Pescados que se exhiben en la tasca de Joel, en Peniches.

Pescados que se exhiben en la tasca de Joel, en Peniches.

En otros espacios he dado cuenta de mis viajes a Portugal con Manuel Maldonado para ver los cerdos ibéricos que compra por las dehesas y montados alentejanos. También para visitar a sus amigos y clientes de los productos ibéricos que elabora. Los recuerdos de estas incursiones se van acumulando en mi memoria, pero los de esta semana pasada creo que van a ser difíciles de superar.

En el pueblo de Almeirim, el que hizo famosa la conocida “sopa da pedra”, en el Restaurante Pinheiro, tuvimos el primer encuentro con gente singular y variopinta de su red de amigos y fue entrañable en todos los sentidos. Como lo fue igualmente la reunión celebrada en Ourique, con los miembros de la “Associaçâo de Criadores de Porco Alentejano”, en la que al final estuvieron presentes las carnes más excelentes que imaginar puedan, aparte de apalabrar alguna partida de guarros para la próxima campaña.

Sin embargo, el gran descubrimiento para mí en este viaje fue “La Tasca do Joel” en Peniche, de la que Manuel llevaba mucho tiempo hablándome. Aquello fue tan grato que no puedo por menos que intentar decirles algo de aquella jornada inolvidable, que espero repitamos en cuanto las circunstancias lo permitan y podamos organizar una jornada del cerdo ibérico y el atún, que es el verdadero cerdo de mar.

Para empezar, la hoy Península de Peniche, antes Isla, tiene una historia que cualquiera de ustedes puede indagar, llena de curiosidades desde las más remotas culturas hasta convertirse en los últimos tiempos en una ciudad turística, que conserva su poblado de pescadores al lado del puerto, siendo éste de los más importantes por la calidad de sus pescados, al tiempo que se ha convertido en capital del Surf, el Windsurf y la pesca submarina, a cuyos eventos vienen gentes de todos los países.

Debo confesar que no sabía que la Praça Forte de Peniche había sido prisión militar destinada a cárcel para los presos políticos durante la dictadura de Salazar, ni que de allí se fugó Alvaro Cunhal, figura respetable y respetada de los comunistas portugueses. Hay una novela preciosa de amor y heroísmo, titulada “Resistencia”, de la que es autora una gran escritora gallega, Rosa Aneiros, que tiene como escenario a ese enclave portugués convertido en prisión.

Me dicen que en el puerto de Peniche se adquieren los mejores pescados de Portugal. Según un biólogo marino, amigo de Manuel, el contraste de las aguas frías por arriba, con las aguas más templadas del fondo produce un movimiento de rotación que, en conclusión, hace que la fauna marina tenga una alimentación especial, lo que da un carácter peculiar a los pescados de esa zona, a la que vienen compradores de los sitios más diversos. Por ponerles un ejemplo cercano, el Restaurante “El Cristo”, de Elvas, adquiere allí muchos de sus productos.

En fin, para ahorrar conversación (como decía mi amigo el guarda de “La Villeta”), llegó la hora de la cena y nos encaminamos a ese templo gastronómico denominado “La Tasca de Joel”. Nada de lujo, armoniosamente decorado, con una tienda Gourmet a la entrada, nos abrimos paso hacia una mesa, primero de haber visto el espectáculo de pescados expuestos en las vitrinas previas al comedor.

Un equipo amplio de profesionales, impecablemente uniformados, atendía con gran coordinación e informaban al cliente sin agobios ni florituras. Desde la mesa, en una cocina abierta a la vista del público veíamos dos hornos de leña de encina, uno para las carnes y otro para el pescado. El padre de Joel, iniciador del restaurante cuando era una pequeña tasca para los pescadores, salió a saludarnos, mostrándole a Manuel el espacio dedicado a sus productos ibéricos, y continuó dirigiendo su trabajo en la cocina, tras habernos cumplimentado afectuosamente.

La primera sorpresa grata fue el entrante de “búziozinhos da casa no forno”. No les miento si les digo que hacía más de 20 años que no encontraba búzios en Portugal. Desde que nos alojamos una vez en el Hotel Búzio, en Sines, hace un cuarto de siglo no había vuelto a probarlos.

Con Maldonado, degustando los ricos buziozinhos.

Con Maldonado, degustando los ricos buziozinhos.

La cosa no pudo empezar mejor. Por supuesto, no podía faltar el jamón ibérico de Maldonado que no fue necesario pedir. Aquello, regado con un vino de la zona, en cuya elaboración participa Joel, prometía un “jantar histórico”. Y a continuación llegó su majestad “el cancarro”, nombre popular que le dan en Peniche a un pez, también denominado “rascasso vermelho”, equivalente a nuestro cabracho, gallineta o rascacio, cuyo sabor tengo todavía en el paladar. Aquello cortaba la respiración, como el vino blanco que le acompañaba.

Guarnición de verduras, todo un placer para la vista y el paladar.

Guarnición de verduras, todo un placer para la vista y el paladar.

Y de la guarnición, qué les voy a decir. Aquello era un bodegón de verduras con sus mejores colores: la coliflor blanca y perfecta; el brócoli verde y terso; la zanahoria “laranja” y bien cortada; la patata de sabor inigualable y las judías verdes planas igualmente perfectas. Olvidé preguntarles si eran de un huerto artesano, porque nada tenían que ver con las hortalizas habituales del mercado. La cena concluyó con un postre que ellos denominan como “o melhor bolo do chocolate do mundo”, que nos dejó “inútiles para todo tipo de servicio”.

A partir de ese momento Joel y su padre, Joaquim, nos llevan a ver la tienda gourmet, amplia en referencias de los mejores productos portugueses e internacionales, manteniendo con nosotros un amplia conversación en la que nos cuentan la historia de la Tasca, degustando un buen oporto, que finaliza con una copita de aguardente de medronho.

Tienda Gourmet de la Tasca de Joel.

Tienda Gourmet de la Tasca de Joel.

Antes de irnos nos cuentan que han adquirido en el centro de la ciudad, junto al puerto, una especie de palacete que están rehabilitando, con refinado gusto según pudimos ver al día siguiente. Suponemos que ese será el nuevo espacio en el que estos dos grandes emprendedores nos sorprenderán con un nuevo proyecto que, tras haber pasado por la Tasca do Joel, promete ser algo realmente espectacular para la cultura y la gastronomía portuguesa.

Aquello fue el principio de una buena amistad que espera nuevos encuentros, sobre todo cuando organicemos ese gran evento de la “jornada del ibérico y el atún” (cerdo de tierra y cerdo de mar) que además debe ser un buen pretexto para el diálogo e intercambio entre españoles y portugueses sobre la buena gastronomía y los excelentes alimentos que podemos llegar a compartir.

Prometo darles información cumplida de esa gran fiesta, para la que fletaremos un autobús desde Badajoz cuando esté organizada y concretada su fecha.

Tras una veintena de artículos (no me sale lo de post) en este Blog y un período de silencio obligado por un corazón un poco cansado de latir, retomo esta ventana, tras el “remiendo de monja” que la tecnología moderna ha realizado en una de mis arterias, demostrándome hasta que punto tradición y modernidad se necesitan en esta atribulada época en la que nos ha tocado vivir. Espero seguir encontrando amigos, personajes, productos, cosas que merezcan ser contadas, porque evocan en nosotros lo mejor de lo antiguo y se abren sin complejos a los nuevos tiempos. Muchas de las enfermedades de hoy las ha traído un avance tecnológico equivocado, pero también muchas vidas se salvan por el ingenio de una ciencia que a veces parece ficción. Por ello, entre lo viejo y lo nuevo seguiré buscando pretextos para llenar este rincón al que he llamado DEL HUERTO A LA GRANJA.

Sobre el autor

Va a hacer tres años que inicié este Blog en el diario HOY. Con pausas mayores o menores, según las circunstancias, he ido dando cuenta en él de personas, oficios y productos que han llamado mi atención en mis viajes por los pueblos de Extremadura. Sin periodicidad metódica, intentaré seguir contando las experiencias modélicas que encuentro y los avatares que rodean a cada una de ellas, con la intención de que sirvan de referencia a las enormes posibilidades que tiene esta tierra de ofrecer productos tradicionales o singulares, para la gente que los añora o sabe valorarlos. También para recuperar oficios o actividades cada día más escasas, algunas de las cuales están en trance de desaparición. Vaya aquí mi homenaje a los emprendedores que voy encontrando en el camino.


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