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Autor: administrador
Carlos, hortelano, viticultor y avicultor: un parado de lujo
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administrador | 09-03-2015 | 8:01| 0

Carlos Moreno con sus viñas recién podadas.

Carlos Moreno con sus parras recién podadas.

Carlos Moreno es un “coronel” de La Coronada afincado desde hace muchos años en Don Benito. Instalador y reparador de electrodomésticos y antenista de televisiones, no hay artilugio en una casa que se le resista, al tiempo que es capaz de recuperar o reciclar muchos de los cachivaches que han sido desechados por viejos. La historia es que, después de trabajar 31 años en una empresa de este sector, fue despedido como consecuencia de “la crisis”.

Ahora, con 55 años, a pesar de ser conocidas sus habilidades y su pericia profesional no encuentra ya trabajo, lo que cuestiona las buenas perspectivas económicas que tanto airean algunos. Ni siquiera la eficacia profesional demostrada durante tantos años es suficiente para reinsertar en la vida laboral a un trabajador tan cualificado. Lo cual es una vergüenza para una sociedad que nos está llevando para atrás con salarios de miseria, empleo por horas o días, jóvenes que apenas han llegado a tener vida laboral, y gente mayor que no encuentra trabajo a pesar de sus conocimientos.

Carlos Hortelano

Carlos aprovechó la circunstancia de verse parado de pronto, y organizó bien su huerto, en el que tiene un poco de todo: hortalizas diversas, aromáticas, frutales varios y un pedazo pequeño de viña. Busca semillas antiguas y plantas de todas clases que intercambia con otros aficionados y planifica sus cultivos, de forma que vayan rotando adecuadamente para beneficio del suelo, al que solo abona con estiércol y restos de materia orgánica, haciendo enmiendas calizas cuando hace falta. Siempre tiene algo que llevarse a la boca, aparte de tener los ajos,  patatas y cebollas de cada temporada, lo que unido a los avíos de la matanza, patatera, chorizos y salchichones, hace que siempre pueda improvisarse un buen aperitivo en su casa.

Con su pitarra.

Con su pitarra.

 

Carlos, elaborador de sus propios vinos

De toda la vida ha hecho su pitarra comprando las uvas, y ahora quiere tener su propia cosecha con las variedades que le gustan de su pequeño majuelo. Sólo elabora unos 300 litros para el gasto de casa y la familia, y hacer trueque con algunos amigos. El proceso, según me cuenta, es: recolectar por la mañana temprano, con la uva fresca.

La muele con su despalilladora sacando por un lado el mosto y, por otro, el escobajo. Cuece (fermenta) al segundo día, y cuando suelta el color saca las heces. Hace un segundo estrujado con la prensa, y echa el caldo al cono, donde fermenta entorno a 20 óo 25 días. Luego tapa el cono herméticamente hasta la decantación. Trasiega después a otro cono el vino limpio.

El secreto es que el oxígeno nunca esté en contacto con el vino y tener las vasijas llenas. Luego va embotellando en lotes de 50 botellas, sin utilizar conservantes. Cada año hace finalmente algunos orujos de hierbaluisa, romero, tomillo, higo chumbo, zarza mora, etc. lo que hacen unos finales de comida excelentes y dejan un regusto en el recuerdo imposible de olvidar.

 

Carlos, avicultor

Aparte del huerto y la elaboración de su propio vino, la gran afición de Carlos son sus gallinas, tradición que le viene desde niño en la casa familiar. Hace unos 20 años el Ministerio de Agricultura nos dio un amplio lote de gallinas autóctonas de diversas razas española a varios criadores de La Serena. Allí venían razas como: negra castellana, utrerana franciscana, catalana del Prat (blanca y leonada), Euskal oiloa y Pardo de león. A partir de aquí, Carlos contacta con otros aficionados y crean la Asociación Avícola “El Corral”, de la cual es presidente, y organizan la primera Feria Avícola de Razas Autóctonas en Extremadura, y una de las primeras de España y luego las van extendiendo por otros pueblos.

Tras sus contactos con Fernando Orozco, Técnico del Ministerio de Agricultura y máxima autoridad en materia avícola en España, deciden dedicarse especialmente a la gallina azul extremeña, entrando en contacto con la Consejería de Agricultura de la Junta de Extremadura que quiere facilitarles el material genético que tiene en la Finca de la Orden, aunque ellos valoran más el prototipo racial que han ido consiguiendo los criadores en todos estos años.

Mantienen una gran actividad, participando en todo tipo de exposiciones y visitando asociaciones por diversos puntos de España y consultan publicaciones técnicas y científicas para ir mejorando su actividad. Carlos tiene su incubadora, como otros aficionados y socios con los que intercambia huevo, y van sacando polladas continuamente para ir consiguiendo animales cada vez más mejorados y ajustados a la raza extremeña, con los que han ganado ya muchos concursos.

Junto a su torreta con antena de televisión, paneles solares, depósito de agua, parabólica y ducha.

Junto a su torreta con antena de televisión, paneles solares, depósito de agua, parabólica y ducha.

Carlos, y el futuro

Carlos no sabe qué le depara el futuro profesionalmente. Meterse a emprendedor a estas alturas de su vida no es tarea fácil, dada la enorme competencia existente, el coste del equipamiento necesario para establecerse, y la crisis galopante que sigue, digan lo que digan los políticos de turno.

Mientras va agotando el tiempo de la ayuda al desempleo que percibe, sigue pensando qué va a hacer y buscando trabajo sin mucha esperanza. La realización de todas estas tareas y aficiones  le ayuda a afrontar la situación profesional sobrevenida. Su casa es una buena muestra de recuperación y reciclaje de artefactos domésticos.

Con su matanza, la huerta, las conservas, vinos y licores cada vez que vas a visitarle está garantizado pasar un buen rato,  con buenas viandas y buena conversación. Y no puedes dejar de pensar que estás ante un parado de lujo. ¿Cómo puede esta sociedad prescindir de individuos con esta cualificación profesional y estos valores e inquietudes? Estoy seguro de que algo inventará Carlos para sobrevivir, aparte de mantener su autonomía y autoconsumo de los productos más insospechados que, a la vez, son manjares sólo al alcance de quien sabe cultivarlos y elaborarlos.

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La pitarra de Francisco, un sabor a tradición
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administrador | 30-09-2013 | 11:07| 0

 

Francisco Bravo durante la vendimia de la uva con la que elabora luego sus vinos.

Francisco Bravo durante la vendimia de la uva con la que elabora luego sus vinos.

El vino pitarrero de Francisco Bravo Rodríguez es bien conocido en Siruela y algunos pueblos de La Siberia extremeña. No en vano lleva 40 años elaborándolo, ayudado por su mujer, Petra Chamero y por toda la familia cuando llega la hora de la vendimia.

Hijos de la cultura campesina de esta comarca extremeña, han hecho de todo en su vida: Desde labrar con una yunta compuesta por burro y yegua, arar, segar, trillar y limpiar los tercios que les tocaban de la dehesa pública del pueblo, hasta jornalear en las épocas que ello era posible.

Cuando llegó el feliz día en que heredaron la viña “El Empedrao” (que heredó su mujer del Tío Julián Pérez), la cosa se puso un poco más favorable para ellos; ya no era solo el olivar, sino que ahora había una viña con almendros en los bordes, y dos partes de peros y de higueras, que todavía mantienen como reliquias.

Desde entonces se empeñan cada año en el cuido de esa viña. Hacían las hoyas con esmero  hundiendo las cepas, y dejando que los sarmientos prosperaran y echaran raíces. Las primeras elaboraciones del vino se hacían pisando la uva que llevaban  con burro, en banastas de mimbre, hasta las “tenajas” (tinajas) de barro “empegado” por dentro en las que se elaboraba y que aún siguen utilizando.

Uvas recién recogidas antes de introducirlas en el pequeño molino.

Uvas recién recogidas antes de introducirlas en el pequeño molino.

Ahora la uva se muele en un pequeño molino, se despalilla y se echa en las tenajas. Al hacer un solo prensado, se elabora con una yema que es vino flor, lo que le da una gran calidad.   Durante un tiempo hay que “mercerlo” con un palo y un corcho hasta que la cáscara se quede abajo del todo.

Tras un proceso aproximado de dos a tres meses, el vino sale por un orificio situado en la parte baja del tonel (no en la baja del todo, que es para sacar las heces) y en el fondo quedan pieles y vinaza con la que elaboran un aguardiente de “muchos megatones”, con más de cuarenta grados “a la sombra”. Este lo elaboran con un alambique de cobre que compraron en Guadalupe hace 25 años, y que les costó casi 50.000 pesetas de las de entonces.

El jugo de la uva recién molida permanece entre dos o tres meses en las 'tenajas'.

El jugo de la uva recién molida permanece entre dos o tres meses en las 'tenajas'.

En la olla en la que elaboran el aguardiente echan un poco de bálago, la cáscara de la uva, unos higos y un poco de matalauva. Ponen la copa arriba y se llena de agua que hay que ir renovando a medida que se calienta mientras dura la destilación.

Como en todo cultivo, los años son irregulares y pueden dar de media unas 40 o 50 garrafas de vino, de una arroba cada una, y unos veinte litros de aguardiente, haciendo también  algunas botellas de licor.

Francisco y Petra tienen ya su clientela de muchos años, gran parte en el pueblo y algunos que vienen de fuera, y le sacan sus buenas perritas a su cosecha de cada año. He tenido la suerte de beberme una garrafa de media arroba este año. Tanto de vista, clarete y transparente, como de nariz, buenos aromas los de la uva “alarije”,  y de boca, el vino de Francisco tiene un paladar muy equilibrado, propio de esta variedad que se conserva por las sierras de Guadalupe y la Siberia.

Para haberse degradado mucho la elaboración de los vinos de pitarra en los últimos tiempos, poniendo en el mercado vinos bastante mediocres a veces, Francisco y Petra conservan muy bien su viña y, sobre todo, su tradición a la hora de elaborarlo. Para mí son la mejor imagen del vigneron:  “el que cultiva y elabora su propio vino”.

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Seve, maestro de la cerveza artesana extremeña
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administrador | 06-09-2013 | 11:28| 0

Seve en su taller de elaboración artesanal de cerveza en el que se ocupa prácticamente de todo.

Severiano Fernández de la Cruz en su taller de elaboración artesanal de cerveza, ubicado en Villanueva de la Serena, en el que se ocupa prácticamente de todo.

Los del portal de la Cerveza Artesana dicen en su búsqueda de la cerveza primigenia que cuando la civilización daba sus primeros pasos, hace más de 4.000 años, el jugo de cereales fermentados era muy popular en Mesopotamia. Sin embargo, además de los ingredientes básicos, la cebada y la escanda (un tipo de trigo) la receta  de la cerveza producida por los sumerios sigue siendo un misterio.

A la búsqueda de esta cultura milenaria, anterior incluso a la del vino, se lanzó nuestro amigo Severiano Fernández de la Cruz desde su Quintana de la Serena natal, leyendo todo lo que caía en sus manos y visitando los eventos más dispares que se realizaban entorno al mundo de la cerveza casera y artesana: reuniones de amigos, fiestas locales, ferias de la cerveza, visitas a “micro-cervecerías”, hasta llegar a convertirse en asiduo de la Feria Internacional de la Cerveza en Núremberg.

Todo ello canalizado desde el movimiento “HOMEBREW”, origen del sector de las micro-cervecerías y de los foros argentinos con el lema de “hágalo usted mismo”, que hicieron suyos los “ocupas” de Cataluña, donde aún siguen haciendo sus talleres de aprendizaje sobre la cerveza casera.

Hace un par de años, tras asistir a los festivales de la cerveza casera de Tolivia (Asturias),  Seve empieza a plantearse en serio su proyecto de pequeña industria de cerveza artesana, diseñado por él en su integridad.

Se instala en Villanueva de la Serena y busca a un buen maestro calderero que le haga el equipamiento en acero inoxidable que necesita para su pequeña sala de cocción, y de fermentación, se monta su pequeño tren de embotellado y su almacén y se lanza a la aventura creando dos tipos de cervezas: una tostada, la “Castúa”, y una rubia, Pilsen, al más puro estilo de Baviera, a las que integra en su marca “Sevebrau”, con las que va recorriendo los pueblos y ciudades extremeños.

Su tarea es tan difícil como “tirar el córner e ir al remate”: Diseño, elaboración, distribución, gestión administrativa, venta individualizada (puerta a puerta) y a algunos profesionales de la hostelería que se van atreviendo a incorporar poco a poco una cerveza extremeña distinta a la convencional y algo más cara que la del mercado… Todo corre de su cuenta, incluso la limpieza de las instalaciones, hasta que el negocio de para crear algún otro puesto de trabajo.

Sin embargo, deja muy claro que su gran ambición no es crecer ilimitadamente como la mayoría de los proyectos al uso. Su gran objetivo es hacer una gran cerveza artesana, que sea reconocida y querida por la gente por ser distinta y mejor que la que han venido bebiendo en sus canales habituales.

Por ahora trae la malta de la mejor calidad de Alemania (aunque cree que acabará encontrando por aquí algunas cebadas similares). La muele él mismo y la infusiona con agua caliente. Por sus propiedades encimáticas el almidón del cereal se convierte en azúcar (maltosa) y ésta es la “comida” preferente de las levaduras, que se encargan de fermentarlas y producir el alcohol y el gas carbónico (gasificación natural).

Luego añade los lúpulos y todo ello le da el sabor y el aspecto definitivo de su cerveza. Las especiales características del agua del río Zújar en Villanueva de la Serena  pone una nota más en la calidad final del producto que elabora.

El artesano extremeño con su cerveza.

El artesano extremeño con su cerveza.

Seve sigue participando en todo tipo de eventos feriales (ahora mismo se va a FEVAL, donde ha montado el stand, con sus cervezas “tostada” y “rubia”) y en fiestas populares locales con su bandera de la cerveza artesana, al tiempo que realiza múltiples actividades relacionadas con la divulgación de la cultura cervecera, tarea en la que reconoce el gran papel que están jugando las asociaciones de amigos de la cerveza casera, cuya eclosión es cada día mayor por todos los pueblos y zonas de España.

En conclusión, Seve a sus 50 años, tras más de una década de recogida de información y aprendizaje sobre la cultura de la cerveza, se ha reconvertido a sí mismo. Ha metido todos sus ahorros y su energía en una actividad en la que cree y de la que está enamorado, que empieza con buen pie y que le ha llevado a conseguir la única cerveza artesana producida realmente en Extremadura, de la que sólo falta que hasta la materia prima llegue pronto a conseguirse también en nuestra tierra.

Esperemos que algunos de nuestros agricultores cerealistas den un paso al frente y acaben ofreciéndole una cebada cervecera acorde con las exigencias que requiere la elaboración de una buena cerveza.

Si esto no es ser un buen emprendedor, en medio de una crisis que parece no tener fin,  que venga Dios y lo vea.  

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El lobby del Arroz con Liebre
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administrador | 20-06-2013 | 11:04| 0

 

El Lobby del Arroz con Liebre en un encuentro en Valencia de Alcántara.

El Lobby del Arroz con Liebre en un encuentro en Valencia de Alcántara.

Retomo este blog, pausado por las inclemencias de la vida, y lo hago con una propuesta insólita en la que hay gastronomía, emprendimiento y gentes de todas las leches: Quiero presentarles al LOBBY DEL ARROZ CON LIEBRE, una banda que empezó con cuatro calabazones (quiero decir de Don Benito) pero que se extendió desde el comienzo a otros extremeños, todos muy viajados y con muchos tiros pegados, para fundar algo que todavía no sabemos bien lo que es.

Una logia no debe ser, porque no es muy secreta. Una secta tampoco, porque doctrinas hay más de una. Un partido, imposible con tantos colores. La verdad es que, desde el principio, nuestra vocación era de lobby.

Aprovechando las muchas muecas que tenían nuestros revólveres queríamos ser lobbistas. O sea, utilizar experiencia, relaciones, y conocimiento, para promover o participar en proyectos o actividades en esta santa tierra, de la que más de la mitad de nosotros tuvimos que salir un día corriendo y ahora nos reencontramos con los que han sabido o podido permanecer en ella.

Pero  ¿cómo se monta un Lobby, que de verdad sea un grupo de presión? Lo primero que vino a nuestra mente es que no debe hacerse sin un buen arroz con liebre. Don Antonio Chavero, impenitente viajero por los cinco continentes del globo terráqueo con las frutas a cuesta de las Vegas del Guadiana, tenía muy claro que no había visto en ningún lugar del mundo algo comparable al arroz con liebre que hacía un amigo suyo y empleado de su empresa, Ventura, al que Dios le de larga vida. 

Así que, en Valdivia, hace casi tres años, nacía este lobby extremeño y universal, alrededor de una perola que movía montañas, y que nos dejaba a todos claro que para emprender hay que estar bien comido y bien bebido, por lo menos.

Después de aquella masacre pasamos a sentar las bases de la criatura que estaba naciendo. Nada de estatutos, ni programas, ni planes… si no queríamos que esto se convirtiera en una república de las que no nos gustan a los republicanos. Aquello empezó con presentaciones y confesiones (los efluvios ayudan bastante a descargarse) de lo que cada uno había hecho, hacía, o podría llegar a hacer.

Preparando una de las comidas del Lobby del Arroz con Liebre.

Preparando una de las comidas del Lobby del Arroz con Liebre.

A partir de ahí se inicia una historia de encuentros (algún que otro desencuentro también, como en las mejores familias), siempre presididos por una buena comida de fondo (caldereta, migas, mantanza del guarro, arroz con liebre, cabrito, tasajo, etc.), acompañados de otras viandas, vinos y licores que cada uno va requisando de donde puede.

 A este Club de Amigos pertenecen, Tomás, Pedro, Pablo, Antonio Ch., Antonio G., Remedios, Joaquín, Miguel, Juan Carlos, Juan P., Jacinto, José, Eusebio, Manuel, Manolo, Vicente, y el que suscribe, Juan Serna, servidores todos de ustedes, que como en “Los Siete Magníficos” (aquí somos catorce), cada uno tiene una especialidad; el que no maneja el revólver es bueno con el lazo, y qué les voy a decir del de la carabina o el del cuchillo…

El azar ha querido que en este “grupo salvaje” y a la vez civilizado se cultiven artes tan nobles como la crianza del ibérico y toda su chacinería; el cultivo de la vid y la crianza de las razas ganaderas autóctonas; el estudio de los quesos y las pequeñas producciones artesanas y  las frutas más variadas, incluidas hasta las de “cuarta gama”; la gerencia de empresas  que van desde el perfume y el agroturismo, hasta el sector inmobiliario y las infraestructura; la gran distribución alimentaria y la pequeña artesanía; la docencia, y no me tiro un farol si les digo que  tenemos también a lo más granado del mundo de las nuevas tecnologías y la seguridad informática.

Con todo este equipo creo que somos “algo más que un club”, del que forzosamente tienen que salir proyectos y actividades de vanguardia, en medio de una sinfonía gastronómica y cultural que me propongo irles relatando, a medida que vamos recorriendo los lugares y rincones extremeños más insólitos, en los que el emprendimiento tiene que ir acompañado siempre del humor, la cultura, los buenos guisos, y la amistad por encima de todo.

Degustando 'tasajo', una oveja deshuesada y ahumada en Siruela.

Degustando 'tasajo', una oveja deshuesada y ahumada en Siruela.

Desde el día en que sellamos este pacto de sangre ante ese histórico arroz con liebre, hasta el último evento de hace unos días en Badajoz, con visita guiada magistral a la ciudad, de la mano maestra de Don Antonio G. Salas, y la inolvidable caldereta de cabrito guisada por Don Pedro Parejo (no sabíamos que los cerebros de El Corte Inglés además sabían hacer calderetas), de la que aún no nos hemos repuesto, me propongo irles contando las andanzas de este “Lobby del Arroz con Liebre”, (LOABRE para los amigos), de las que no sabemos qué es lo que saldrá, pero sí estamos seguros de que donde hay buena música y buenos alimentos no existe el mal.   

También tengo que decirles que hasta hoy no ha habido reunión o encuentro en el que don Tomás, pionero y genio de los ingenieros informáticos de todo el planeta, no nos haya recitado el poema de “El Embargo”, o nos haya cantado una versión de Granada” que para sí quisiera el mismísimo Mario Lanza.

Uno de los últimos encuentros del Lobby del Arroz con Liebre.

Uno de los últimos encuentros del Lobby del Arroz con Liebre.

Presentados quedan pues los hermanos cofrades y ya me dirán ustedes si con estos mimbres no tiene que salir un buen cesto. Quedan emplazados a  próximas entregas de este blog en las que lo lúdico y lo profesional, lo exquisito y lo popular, lo profesional a escala grande o pequeña, y la seriedad con la comicidad se darán la mano para emprender y divertirse, recorriendo una tierra a la que queremos en sus grandezas y en sus desgracias.

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Los mejores rabos de cordero
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administrador | 31-05-2013 | 12:04| 0

Rabo de Cordero aliñados al estilo de la Campiña Sur. / Foto de Gastroconversaciones

Rabo de Cordero aliñados al estilo de la Campiña Sur. / Foto de Gastroconversaciones

Una noche de trashumancia, sentados junto a la lumbre, Cesáreo Rey nos tuvo un buen rato preguntando que quién había comido carne de animal vivo. Periodistas, estudiosos y acompañantes se devanaban los sesos, y ninguno había comido carne de animal vivo.

Al final algunos reconocieron que habían comido rabos de cordero sin hacerse nunca esa pregunta. De ahí pasamos al tema del “desrabe” y una periodista joven preguntaba, inocentemente, que por qué se les cortaba el rabo a las ovejas. Las risas de algunos y la explicación hicieron que se ruborizara un poco porque tampoco sabía lo que era “cubrirse”. Tardó un poco en enterarse.

La verdad es que esta tradición de cortar el rabo a las ovejas tiene también otras explicaciones. Hay quien dice que así se evita que las ovejas se queden “modorras”, una patología parasitaria que ataca al cerebro, aunque otros dicen que es una medida de sanidad y limpieza que evita que se produzca el “bicheo” en la “natura” del animal.

Uno de los ganaderos más sabios que he conocido me decía que se cubrían igual con rabo que sin rabo, aunque es cierto que él desrababa y que yo me he beneficiado de ello durante más de un cuarto de siglo, porque cada año, aunque él ya no esté entre nosotros, por diciembre y enero me llegan sendos manojos de rabos que trae su hijo para respetar la tradición del padre.

Y aquí es donde entra mi suegra, que guisa los mejores rabos de cordero del mundo de tres formas que recomiendo, sin saber cuál de ellas es mejor: estofados con patatas, “engüevados” y fritos después, y en una fuente, en escabeche, en la que no sabes a qué atacar más, si a los rabos o a la cuchara con el caldo que les acompaña.

La gastronomía de los rabos es tan abundante que no cabría por sí sola en este post:

Guisados en olla a presión, aliñados al modo de la Campiña Sur extremeña, en salsa, con arroz, en mojitos, a la extremeña, en tortilla de rabos tiernos, asados, rabos de cordero con pochas, al ajillo, con espárragos, en caldereta con pan frito y rebanás, rabos de cebolla, aliñados con pimentón… Busquen ustedes en la red porque la lista es interminable, pero no olviden los de mi suegra, y si no han probado los rabos en escabeche… ¿a qué esperan?

Hay una excepción para mí en esto de los rabos que son las lentejas. A esta sufrida leguminosa lo que le sienta bien es el rabo de cochino. No sé por qué será, pero el rabo de cerdo en la lenteja es inigualable.

Petra Chamero a punto de coger los rabos de cordero para prepararlos.

Petra Chamero a punto de coger los rabos de cordero para prepararlos.

Voy a despedirme de ustedes por hoy, porque ya me he saltado a otro tipo de rabos y este tema como saben tiene su morbo y podríamos terminar como el rosario de la aurora. Pero no sin antes ofrecerles la receta del rabo de cordero en escabeche. Les juro que estoy esperando que la señora Juana venga de los baños de Montemayor para sacar el manojo que nos queda de la cosecha de este año, porque al toque que ella les da no hemos llegado las siguientes generaciones. Aquí la tienen:

Ingredientes:

8 rabos de cordero, dos hojas de laurel, 5 dientes de ajo, un poco de sal, un chorro de aceite, harina para rebozar, dos huevos, un litro de agua, una hebras de azafrán, unos cominos y una cáscara de naranja seca.

Preparación:

Una vez los rabos pelados y chamuscados (esta es la tarea más ingrata) se limpian con jabón de sosa y un estropajo de esparto, se enjuagan y se dejan escurrir. Se trocean y se ponen a cocer con laurel, ajo y sal durante una hora. Después de cocidos, se rebozan en harina y huevo para freírlos en una sartén. Aparte, se hace el majado con hebras de azafrán, perejil, cominos, ajos, sal y vinagre. Todo esto se echa sobre un litro de agua y se deja un rato macerar. Este caldo se cuela y, para finalizar, se añaden al mismo los rabos y se sirven fríos al día siguiente de haberlos cocinado para que estén bien tomados.

Se me olvidaba decirles que dentro de unos días se celebra la Feria Ganadera de Siruela, con exposición de burros y merinas negras incluida, y en ese escenario nos vamos a echar una porfía con los de La Siberia a ver quienes llevan los mejores rabos, por supuesto guisados. Ya les contaré en qué queda la cosa.

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Sobre el autor Juan Serna Martín
Va a hacer tres años que inicié este Blog en el diario HOY. Con pausas mayores o menores, según las circunstancias, he ido dando cuenta en él de personas, oficios y productos que han llamado mi atención en mis viajes por los pueblos de Extremadura. Sin periodicidad metódica, intentaré seguir contando las experiencias modélicas que encuentro y los avatares que rodean a cada una de ellas, con la intención de que sirvan de referencia a las enormes posibilidades que tiene esta tierra de ofrecer productos tradicionales o singulares, para la gente que los añora o sabe valorarlos. También para recuperar oficios o actividades cada día más escasas, algunas de las cuales están en trance de desaparición. Vaya aquí mi homenaje a los emprendedores que voy encontrando en el camino.