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Autor: administrador
Juana Labrador, una activista agroecológica
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administrador | 07-03-2013 | 4:58| 0

Juana Labrador.

Juana Labrador.

 En la finca “La Villeta”, en las vegas del río Zújar, vi llegar un día hace 25 años a una joven bióloga que tenía la insolencia de querer realizar la primera tesis doctoral sobre Agricultura Ecológica en España, tesis que culminó y defendió con brillantez ante una Universidad ignorante, escéptica y llena de reticencias hacia un modelo agroalimentario que le sonaba a chino.

Nos pedía entonces que, por favor, la dejáramos hacer prácticas y seguimiento en la que era entonces la primera explotación importante de este sector en nuestro país. A partir de ahí determinó su especialización en suelos y fertilización orgánica, dando a luz otras obras de carácter técnico que han recibido premios de diversas instituciones y ha sido de gran utilidad a este sector.

Pero Juana no era sólo una estudiosa de la agroecología. Su identificación con esta opción alimentaria la llevó a “tomar partido hasta mancharse”, convirtiéndose en agricultora de su propio huerto, en divulgadora del conocimiento de su práctica, en promotora de la primera asociación técnica,  la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE), de la que ha sido presidenta seis años, y en activista por tierra, mar y aire de sus productos y su expansión por toda la geografía española.

A trancas y barrancas logró que se impartiera esta asignatura en la Universidad de Extremadura, en la que ejerce la docencia en la Escuela de Ingenierías Agrarias de Badajoz, habiendo influido notablemente en que esta especialidad sea cada día más reconocida en el ámbito universitario.

Recuerdo que hace 20 años se implicó en un proyecto experimental, pionero entonces, basado en la recogida selectiva de basuras orgánicas domésticas,  realizado en el pueblo de La Coronada, cuyos residuos eran tratados con una mezcla de tierra, cal, cenizas y otros componentes, combinados con el riego y manejo adecuado, de los que se lograba un compost de gran calidad.

Con el proyecto del compost.

Con el proyecto del compost.

El proyecto no tuvo luego continuidad por parte del Ministerio que lo financió, como era lo acostumbrado frecuentemente por la administración española, pero allí deben de estar archivados sus resultados.

A lo largo de este cuarto de siglo ha hecho de mosca cojonera de unas administraciones que pasaron de la burla y el escepticismo a un reconocimiento “forzado”, en el que la burocracia se encargaba de hacer estériles hasta las ayudas que establecía.

Ahí está el caso del olivar, o el del ovino, a los que se animó a inscribirse a muchos agricultores con el señuelo de las subvenciones, con tan mala gestión que muchos de ellos acabaron abandonándolo o permaneciendo en él sólo para cobrar las ayudas.

Afortunadamente hoy hay empresas en el sector del aceite que hacen las cosas con mucha más profesionalidad. Extremadura pasó de ser un lugar de vanguardia en productos ecológicos (el primero que inauguró esta sección en El Corte Inglés) a estar a la cola de España en la comercialización de estos productos.

La pregunta obligada a Juana es ¿por qué si España es el primer país productor de agricultura ecológica en Europa, es el último a la hora de consumir estos productos? Y ella piensa que hay varias razones: Por falta de conocimiento y preocupación por la importancia de la alimentación en la salud; por una pésima red de distribución interna, sobre todo en las escalas pequeñas y mercados de proximidad; por sus altos precios en las grandes superficies; por la ineficiencia de los organismos de control, tanto de los privados como de los públicos;  y por una burocracia que sigue creando problemas a los productores, elaboradores y comercializadores.

Juana podría escribir un libro sobre la lentitud en la reconversión agroecológica en España, y en Extremadura especialmente, a pesar del crecimiento imparable  que este sector experimenta en muchos países del mundo. Y no estaría mal que lo hiciera para que sirviera de estímulo a las administraciones, y de autocrítica al propio sector ecológico para que sus promotores y emprendedores corrijan algunos de los errores que tienen que enmendar para su expansión productiva y comercial.

Nuestro personaje de hoy está empeñada en el apoyo a los grupos de consumo en las ciudades extremeñas, forma parte de ECOBA (Grupo de Consumo de Badajoz) y ha promovido la creación de la pequeña tienda de alimentación ecológica Biocentro en Badajoz, porque está convencida de la importancia de encontrar canales de comercialización para los pequeños productores ecológicos de nuestros pueblos y para los consumidores sensibles a estos alimentos.

Tras dejar la presidencia de SEAE Juana sigue ahora en esta organización como directora de la Revista de Agricultura Ecológica, en la que tienen cabida tantos los temas técnicos como los de divulgación, así como las noticias de todo tipo que se producen en el sector y la gran actividad formativa que SEAE realiza por todo el territorio español.

También tiene más tiempo para cuidar su huerto y para implicarse en otras actividades como la defensa de la banca ética, social y verde, que va creciendo en España cada día con más fuerza.

De aquella bióloga inocente y atrevida me encuentro hoy a una profesional con una gran obra técnica publicada, a una profesora divertida que motiva a los alumnos, según me cuentan algunos, a una activista que como el perejil está en todas las salsas de la ecología, y a una hortelana que cuida a sus gallinas, y busca las semillas y plantas autóctonas que aun nos quedan. Conciliar la teoría con la práctica y seguir fiel a lo que has defendido durante tantos años no es tarea fácil en estos tiempos. En el caso de la agricultura ecológica y su lucha contra la burocracia creo que tiene garantizada una cosa: la santidad.

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Pepe Rueda, un emprendedor acogido en Holanda
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administrador | 25-02-2013 | 12:55| 0

José Rueda en la ordeñadora de cabras que construyó en Extremadura.

José Rueda en la ordeñadora de cabras que construyó en Extremadura.

La historia de José Rueda y su familia es tema que podrían novelar o llevar al cine algunos de esos creadores que van surgiendo en nuestra tierra en los últimos tiempos. En varias ocasiones escribí sobre esta experiencia, sin pensar entonces que esta aventura empresarial acabaría en Holanda, tras ir resistiendo hasta donde pudo una carrera de obstáculos que no acababa nunca.

Pepe Rueda era un economista, matemático, profesor de universidad, políglota… que decide un día dejar su plaza de enseñante para venirse con Raquel y sus dos hijos a la comarca de La Vera. Con todos sus ahorros compran una finquita en Robledillo y montan una granja de cabras única en su género, soñada y estudiada pacientemente.

Con la raza florida y el cruce con onubia, tras un proceso de mejora genética riguroso, José obtiene la leche mejor cualificada de este sector y un producto estrella: unos batidos de leche de cabra deliciosos, y sin competencia en el mercado.

En su fase de pruebas, logró contactar con El Corte Inglés, que valoró muy positivamente su producto, hasta el punto de concertar con él la comercialización, en cuanto alcanzase la escala suficiente para salir al mercado.

Inmerso en este proceso de ampliación, surge el problema del desplome del precio de la leche fresca, en paralelo con la subida de los productos sanitarios y de alimentación de su cabaña, lo que le generó un estrangulamiento financiero, al no obtener los recursos previstos para la autofinanciación de la propia actividad.

Pepe había metido todos sus recursos en el proyecto, sus ahorros, avales de la familia, etc., y ahora se encontraba con que el proyecto podía irse a pique por unas variaciones en el mercado en el momento más inoportuno.

Inicia entonces un largo peregrinar por Administraciones, Bancos, inversores privados, empresarios, cooperativas, etc… que le colmaron de buenas palabras en apoyo de su proyecto, pero no le aportaron el mínimo capital necesario para mantener la explotación.

Llegó un momento en que los bancos apretaron y ya no pudo más. Toda su tarea de investigación, innovación tecnológica y genética, puesta a punto de un producto de excelencia y único en España, etc., se iba a la ruina, a pesar de las buenas palabras y hasta del premio al emprendedor que recibió en 2009.

Una Nochebuena, aún cercana, tuvieron que despedirse de todo el esfuerzo realizado, con el que habían soñado para vivirlo en esta tierra extremeña, y empezar de nuevo perdiendo  la casa y la granja que habían construido con sus medios, sin el señuelo de unas subvenciones que otros muchos recibieron.

El resto de esta historia sigue cuando se interesan por José Rueda en Madrid, en Estados Unidos, en Polonia y en Holanda, donde tenían referencias de la obra que esta familia había realizado en Extremadura. Tras estudiar las ofertas decidieron aceptar la de Holanda, país que había servido de referencia a este emprendedor para construir el proyecto que intentó sacar adelante en Extremadura y que sin duda les habrá dejado heridas y cicatrices de esas que no se olvidan, pero que a un luchador y emprendedor tampoco pueden paralizarle.

Hoy están en Holanda. José dirige una explotación similar a la que aquí tuvo, aunque algo más grande y con más medios. Desde el principio les facilitaron una casa confortable próxima a la explotación, y sus hijos, allí escolarizados, hablarán ahora holandés e inglés, y seguramente habrán perdido el acento extremeño que se llevaron de nuestra tierra.

Creo que a estas alturas de la historia que les he contado no hace falta que tenga que señalar las lecciones que pueden deducirse de este relato. Sólo percibí las lágrimas de José una vez, cuando me despedía de él por teléfono aquella Nochebuena de triste recuerdo para ellos. La entereza y valentía con que iban soportando el desenlace de su aventura empresarial es lo que más se me ha grabado en el recuerdo. Sabía en mi interior que gentes de ese temple encontrarían una nueva oportunidad en cuanto se repusieran un poco del golpe que sufrieron en la tierra que habían elegido para vivir.

Tal vez pronto veamos por algunos de los mejores espacios alimentarios unos batidos de leche de cabra excelentes. Si son holandeses recordaremos que pudieron haber sido extremeños. Pero aquí seguiremos hablando de I+D +i y de apoyo a los emprendedores.

 

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Remedios Carrasco, la defensora del queso artesanal
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administrador | 14-02-2013 | 5:44| 0

Remedios Carrasco.

Remedios Carrasco.

¿Quién entiende que una región como Extremadura, con pequeños ganaderos tradicionales que han elaborado unos quesos artesanos excelentes, se empeñe en que las queserías tengan que implantarse en los polígonos industriales, y que se les exija unos proyectos sobredimensionados que les dejan endeudados por años, para tener que competir con quesos industriales que controlan otros?

¿O que en nuestra tierra apenas queden hoy unas cuantas queserías artesanas de campo, mientras que en Francia o Italia, en regiones equivalentes a la nuestra, haya  más de 400  pequeñas queserías que en nuestra región no darían la talla por demasiado tradicionales?

Pues esta es la batalla que Remedios Carrasco ha elegido en estos últimos años, en defensa de unos ganaderos, cada día más escépticos de que la Administración vaya a permitirles hacer sus quesos artesanos con leche de su explotación, en instalaciones de presupuestos asequibles y amortizables, que es la mejor forma de sacarles un mayor valor añadido a su materia prima, y evitar así las continuas fluctuaciones del mercado de la leche, controlado por unos pocos en el mundo.

Remedios Carrasco es una veterinaria atípica que hizo las maletas al terminar su carrera y se tiró diez años por Europa, viendo mundo, trabajando y aprendiendo.

Fregó platos en Inglaterra y trabajó en un matadero del que debió salir aterrorizada. También hizo incursiones por Italia, donde vio cosas mucho más interesantes, tanto en ganadería como en pequeñas experiencias de elaboración de quesos.

Sin embargo, donde cogió gran experiencia profesional fue en Francia. Allí conoció el mundo de las organizaciones ganaderas y de las pequeñas queserías artesanas, al tiempo que participó en proyectos diversos financiados por la Unión Europea: Coordinó un proyecto entre los Alpes italianos y franceses para la valorización de los quesos de  trashumantes desde uno de los centro de referencia del queso “Fermier”, el “Centre Formager de Carmjane”.

Coordinó otro gran proyecto de colaboración entre organizaciones ganaderas del Mediterráneo para la creación de un grupo de presión para la defensa de la ganadería extensiva meditarrenea desde la Maison Regionale de l´Elevage de Provenza, Alpes y Costa Azul; y otros proyectos INTERREG con los que no voy a abrumarles.

Transcurrida una década, en la que aprende las principales lenguas europeas, decide venirse a Extremadura, a su Zafra natal. Aquí realiza trabajos para Agricultura y Desarrollo Rural, en la Administración extremeña, pero la burocracia no es lo suyo, y decide trabajar como autónoma en proyectos relacionados con la ganadería extensiva y la transformación de los productos del campo.

Cartel de venta directa de queso artesano.

Cartel de venta directa de queso artesano.

Desde que llegó a España defiende las pequeñas producciones y mantiene una lucha abierta para que la Administración entienda que las normas sanitarias no deben impedir la elaboración de unos quesos artesanos que están en lo mejor de nuestras tradiciones y suponen lo mejor de la cultura de una región, como así lo entienden los países vecinos del arco mediterráneo.

Para el movimiento Slow Food “el queso de leche cruda es mucho más que un alimento maravilloso: es la expresión auténtica de una de las mejores tradiciones gastronómicas. Es un arte y un estilo de vida. Es una cultura, un patrimonio y un paisaje amado. ¡ Y está en peligro de extinción! En peligro porque los valores que encarna no concuerdan con la estirilización y la homogenización de los productos alimentarios masificados”.

En contacto permanente con pequeños hortelanos, ganaderos y queseros ha promovido todo tipo de iniciativas: Cursos, visitas a queserías de referencia, gestiones ante la Administración para vencer obstáculos burocráticos, etc.

Recientemente promovió en Zafra una  Conferencia Internacional para la defensa de las Quesería Artesanas de Campo, a ella vinieron autoridades de la UE, técnicos y expertos de 12 países en materia de sanidad alimentaria.

A partir de ese momento, el director general de Salud Pública le ha invitado a participar en una Comisión para la Flexibilización  de la Normativa Sanitaria en Extremadura de la que, me consta,  hay muchos pequeños emprendedores expectantes, lo que puede ser una iniciativa muy positiva para nuestra tierra.

También ha promovido el nacimiento de la Asociación de la Red Estatal de Queserías de Campo y Artesanas, y su integración en la Red Europea, de la que es miembro de la Junta Directiva.

En Extremadura ayudó al nacimiento de ARTEQUEX, una asociación peculiar de consumidores y queserías de campo.  Defiende los mercados de proximidad en pueblos y barrios, en contacto permanente con hortelanos y queseros que empiezan a vender a Grupos de Consumo por todas partes.

Les estoy hablando de una profesional con un nivel de cualificación excepcional que podría estar trabajando en grandes consultorías, pero que ha optado por la defensa de lo pequeño, de una cultura de la alimentación y la gastronomía cada día más olvidada por los gobiernos, y combatida por una industria y una distribución que, cuando la acepta en sus lineales, la convierte en productos gourmets, siempre que lleven el sello de una Denominación, sean estos más o menos auténticos.

Extremadura se le queda de nuevo pequeña, por lo que mantiene sus contactos y actividades internacionales, procurando que los emprendedores con los que trata cada día salgan de vez en cuando a ver otras experiencias en otros países o regiones españolas que ensanchen sus horizontes.

Intenta que vean que existen otras zonas del mundo donde la tradición y la artesanía pueden convivir con los alimentos industrializados de esta sociedad moderna, en los que al menos un sector de los consumidores reserva un hueco en su cesta para lo tradicional, lo artesano o producido en la pequeña escala.

Estamos viviendo unos momentos difíciles. La palabra emprendedor está ahora en boca de todos, sin embargo, emprender en cualquier actividad no es algo fácil.

Hacen falta personas con experiencia, cultura, imaginación y, sobre todo, una gran motivación.

Me preocupan algunos casos de emprendedores que se han tenido que irse de aquí, cansados de la burocracia y otras dificultades propias de nuestra tierra.

Creo que Remedios fue infrautilizada en su trabajo para la Consejería de Agricultura por la anterior Administración. Y la misma historia se repitió con la actual, aunque ahora Sanidad cuente inteligentemente con su colaboración.

No me extraña que cualquier día promueva o se asocie con alguna iniciativa de quesería artesana. O que haga las maletas hacia otros lugares que ya han recorrido una historia que aquí se presenta tan difícil.

Tiene herramientas y contactos para ser recibida con los brazos abiertos en cualquier parte. Aquí es un lujo que no sé si podremos permitirnos mucho tiempo. Cuando lean ustedes mi próximo post lo van a entender más claramente. Quedan emplazados hasta entonces.

 

 

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Manuel Maldonado, el ibérico sin apellidos
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administrador | 05-02-2013 | 12:05| 0

Manuel Maldonado, el creador de los jamones de los 2.000 euros.

Manuel Maldonado, el creador de los jamones de los 2.000 euros.

Conocí a Manolo Maldonado hace ya algunos años en el hotel Wellington, en una degustación de productos ibéricos organizadas por el Salón Internacional del Gourmet.

Los grandes genios de la restauración explicaban sus elaboraciones y el director general de comercio de la Junta de Extremadura nos daba una perorata con más voluntad que conocimiento sobre el tema.

Nadie dijo nada sobre la procedencia de las carnes frescas de ibérico que estábamos degustando. La persona que las aportó (por supuesto gratuitamente) estaba a mi lado, y gracias a él conocí esta anécdota, que luego comentamos con el gran cocinero Juan Mari Arzak, para que al menos supiera de dónde venía el guarro que habían cocinado.

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José Luis Martín, el gurú del queso artesano
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administrador | 28-01-2013 | 5:53| 0

José Luis Martín inspeccionando quesos en Italia.

José Luis Martín inspeccionando quesos en Italia.

Si José Luis Martín es hoy el gurú (maestro espiritual) de los quesos artesanos  lo es porque fue cocinero antes que fraile. A los pocos años de ser encargado de compras de Ericsson en Madrid se volvió a su tierra extremeña, a un rincón de Las Villuercas (Navatrasierra) a pastorear 100 cabras y a elaborar los mejores quesos que se han producido en Extremadura, desde 1980 a 1996.

En reconocimiento a su buen hacer, en 1989 recibió el Premio Vida Sana a la cría ecológica de cabras. En 1990 asesoró a los Consejos Reguladores de Agricultura Ecológica sobre ganadería ecológica y derivados lácteos. Desde el año 1992 al 1996 fue vocal asesor de la Feria del Queso de Trujillo.

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Sobre el autor Juan Serna Martín
Va a hacer tres años que inicié este Blog en el diario HOY. Con pausas mayores o menores, según las circunstancias, he ido dando cuenta en él de personas, oficios y productos que han llamado mi atención en mis viajes por los pueblos de Extremadura. Sin periodicidad metódica, intentaré seguir contando las experiencias modélicas que encuentro y los avatares que rodean a cada una de ellas, con la intención de que sirvan de referencia a las enormes posibilidades que tiene esta tierra de ofrecer productos tradicionales o singulares, para la gente que los añora o sabe valorarlos. También para recuperar oficios o actividades cada día más escasas, algunas de las cuales están en trance de desaparición. Vaya aquí mi homenaje a los emprendedores que voy encontrando en el camino.