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Cesareo Rey, la leyenda viva de la trashumancia
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administrador | 30-03-2013 | 08:17| 0
Cesareo Rey con sus ovejas. / Lorenzo Cordero. Archivo Histórico de HOY.

Cesareo Rey con sus ovejas. / Lorenzo Cordero. Archivo Histórico de HOY.

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Les cuento hoy la epopeya de un pastor, Cesareo Rey, que bien merece un recuerdo especial de los extremeños, ahora que se van a cumplir 20 años de su gesta. Salir con un rebaño de 2.600 merinas del puente de Alcántara, por la Cañada Real Zamorana, que unía las dehesas de Olivenza y Alburquerque en Badajoz, con las montañas de Sanabria en Zamora, bordeando la frontera con Portugal hasta llegar a Porto, en el límite de Zamora con Orense, a casi 2.000 metros de altitud, no era tarea al alcance de cualquiera.

Se necesitaron más de 20 días andando, con los burros, mastines y careas, y el equipo de   pastores y personas que le acompañábamos para hacer posible esa aventura, cuando ya las cañadas estaban difíciles de transitar porque habían sido usurpadas e invadidas por algunos particulares, y por las administraciones que tenían el deber de conservarlas.

Saliendo del puente de Alcántara con los mansos merinos para guiar el rebaño. / Archivo

Saliendo del puente de Alcántara con los mansos merinos para guiar el rebaño. / Archivo

Cesáreo Rey fue pastor trashumante y llegó a Extremadura con su rebaño a finales de los años 50 del siglo pasado. Conocía como pocos las cañadas, cordeles y veredas, y sabía manejar un rebaño en pastoría, andando tres o cuatro kilómetros al día, de manera que los animales fueran comiendo a la vez que bebían, y pernoctaban en los descansaderos de los pueblos.

Pero lo que en sus tiempos era algo natural, se había convertido en una hazaña que mereció la atención de todos los medios de comunicación, ya que evocaba la defensa de los grandes corredores ecológicos españoles y de una cultura pastoril que ya había desaparecido, aunque permanecía en el recuerdo de los mayores, a la vez que era una fiesta para los jóvenes y los niños.

La presencia de uno de los mejores rebaños de merinas al paso por los pueblos y ciudades de esta gran Cañada Zamorana constituía un espectáculo sorprendente, tanto para las gentes rurales como para los que habitaban en las grandes ciudades, que salían al encuentro de los pastores y el rebaño improvisando fiestas y folklore para expresar su satisfacción, alertados por la prensa, la radio y la televisión, que iban dando cuenta cada día del recorrido de esta insólita aventura trashumante, al frente de la cual iba un pastor sabio y locuaz que se ganaba la admiración y el respeto de cuantos salían a su encuentro.

Tras pasar el verano en las montañas de Porto, se decidió el regreso por otra de las grandes cañadas españolas, la Cañada Leonesa, organizando el paso por Madrid, lo que supuso una convulsión que desbordó las previsiones de los organizadores.

La llegada de uno de los rebaños más grandes a Madrid convulsionó la capital. / Archivo

La llegada de uno de los rebaños más grandes a Madrid convulsionó la capital. / Archivo

Cesáreo Rey fue así el primer mayoral que daba instrucciones a los pastores con un “motorola” de gran tamaño para que las ovejas no se cortaran y todo saliera bien. Al día siguiente fue portada de los principales diarios y televisiones de todo el país, más los medios internacionales que también venían siguiendo el transcurso de este evento.

Algunas autoridades se agarraron a los burros y a Cesáreo, y así pudieron ser protagonistas unos minutos con el pastor que venía a defender las Vías Pecuarias españolas, que eran sobre el papel inalienables, inembargables e imprescriptibles.

Al año siguiente (el proyecto LIFE, que Jesús Garzón consiguió de la Unión Europea, duró tres años), el Ministro de Agricultura, su mujer y su hija, se sumaron una jornada andando tras el rebaño, y al poco tiempo nacía la nueva Ley de Vías Pecuarias, llena de buenas intenciones pero promulgada en una sociedad en la que la especulación y el pillaje, público y privado, ya se había acostumbrado a eso de “hecha la ley, hecha la trampa”.

Ya era muy tarde para la recuperación de unas cañadas en la que la nueva cultura urbana no iba a cambiar sus hábitos por un romanticismo del pasado. Eso sí, se han realizado multitud de publicaciones, estudios, proyectos, y propaganda política, que habrán costado una fortuna, pero acciones contundentes para recuperar lo usurpado…, eso es harina de otro costal.

Por encima de la imagen más o menos frívola o folklórica que los medios dieron a la “travesía trashumante” de Cesáreo (algunos la trataron con más seriedad), lo más importante de esa experiencia fue la aventura vivida cada día con él para sortear los obstáculos que iban surgiendo.

Desde el tren que pudo pillar a las ovejas al paso sin barreras por Navalmoral (qué gesto el de aquel maquinista parando el tren a un metro del rebaño), hasta el ataque de lobos en Porto, con algunas ovejas muertas.

Y desde la gran tormenta que nos cogió en Baños de Montemayor,  hasta la paridera que hubo que afrontar el primer año en la montaña, hubo un sinfín de historias reales que merecerían ser recogidas en un libro que sigue esperando ser escrito pero que aún no hemos hecho.

Con el príncipe Felipe en los Montes de Toledo. / Archivo

Con el príncipe Felipe en los Montes de Toledo. / Archivo

No resisto la tentación de contarles la anécdota con el Príncipe Felipe, que quiso salir al encuentro con Cesáreo por los Montes de Toledo. Cuando llegó con la comitiva que le acompañaba al lugar convenido, una maquilladora de TVE le estuvo dando un retoque en la cara. Al momento, llegaron las ovejas sedientas a beber y formaron una polvareda de tal calibre que don Felipe quedó hecho un cristo.

Fue necesario un segundo retoque rápido para arreglar el entuerto. Pero, por encima de la anécdota, el encuentro con él fue muy agradable, se improvisó una grata comida campera, y Cesáreo le informó de la situación en que se encontraban las Cañadas.

Han pasado 20 años de aquel Proyecto 2001 en Defensa de la Trashumancia y las Vías Pecuarias. Las instituciones extremeñas no supieron, ni entonces ni después, entender aquella gesta. Ni sacar provecho de aquella descomunal campaña de imagen y simbolismo que pudo suponer para nuestra tierra y nuestro productos mantener, aunque fuera testimonialmente, aquella idea.

Hay gente que piensa que Cesáreo hizo aquello por dinero, pero los que le acompañamos sabemos el coste real que tuvo para él. Como sabemos también lo que disfrutó reencontrándose con lo que había sido su vida anterior, y el orgullo y la satisfacción que le producía verse reconocido por la gente que salía recibirle, y por los ganaderos que sabían distinguir un rebaño como el suyo, y conocían las dificultades de la trashumancia en el estado en que se encontraban ya las vías pecuarias.

Hace unos días he ido a ver a Cesáreo a Valverde de Mérida. Me he encontrado al hombre más sabio que he conocido en mi vida, con los 80 años ya rebasados, y con algunas limitaciones físicas propias de la edad.

Cesareo Rey, en la actualidad.

Cesareo Rey, en la actualidad.

Hemos recordado juntos aquellos tres años vividos con tanta intensidad, y las aventuras que forman parte ya de nuestro mejor patrimonio, y nos hemos emocionado continuamente al calor de la conversación. La vida va a seguir –si algunos no lo impiden-, pero hay cosas que, como las golondrinas de Bécquer, esas no volverán.

Sólo nos queda preparar el homenaje que le debemos a nuestro gran trashumante que, eso sí, tendrá como bandera a la dehesa, a la raza merina y sus corderos, a los quesos de oveja, y a las cañadas, cordeles y veredas, para conservar al menos lo que aun nos queda de ellas.

Estén atentos porque va a ser una ocasión de volver a reencontrarnos con el hombre que recorrió España con sus merinas y su “motorola”, y emocionó a niños y mayores con una travesía difícil de olvidar para todos los que la vieron o la siguieron por cualquier parte.

Cesáreo contando ovejas.

Cesáreo contando ovejas.

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Justo del Amo, un guisandero universal
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administrador | 18-03-2013 | 13:11| 0
Justo del Amo, un cocinero al que le gusta guisar.

Justo del Amo, un cocinero al que le gusta guisar.

Mi personaje de hoy es Justo del Amo, un cocinero (a él le gusta más guisandero) que rodó por muchos sitios antes de aterrizar en Extremadura. Su primera aventura profesional, después de sus estudios de hostelería, transcurrió en la Red de Paradores de España, de los que recorrió unos buenos pocos, y de los que salió cuando vio que allí ya tenía poco que aprender.

Tras diversas incursiones por la cocina italiana y de Singapur, representando siempre a la cocina y el aceite español, fue a parar con sus huesos a Australia, siguiendo su espíritu aventurero y su curiosidad insaciable por conocer otras culturas, y sobre todo, el mundo de la cocina, la gastronomía y la alimentación en horizontes tan lejanos.

Puede decirse que recorrió las principales ciudades australianas: Adelaide, Melbourne, Sydney, Brisbane, Alice Springs, etc. También Nueva Zelanda, Auckland y Wellington, trabajando en restaurantes, hoteles de lo más diverso (incluso en el desierto), y hasta probó la experiencia de trabajar en algún yate privado  para conocer la gastronomía y excentricidades del mundo del lujo.

Ese choque cultural le proporcionó el dominio del arte de la cocina y la repostería hasta límites excepcionales (es un gran experto y maestro del chocolate) , aunque su  modestia le impida presumir de ello, y se lo tengas que ir sacando poco a poco ya que es parco en palabras.

El dominio de los idiomas, francés, italiano y, sobre todo el inglés, también son hijos de su peregrinar por el mundo, y le ha ayudado a desenvolverse por donde ha ido pasando. Les eximo a ustedes de los datos sobre sus títulos de profesor atípico, y de los cursos y actividades culinarias para centrarme en hablar de su aventura extremeña, a cuya tierra vino especialmente impulsado por conocer nuestros aceites, para acabar, tras varias incursiones por Badajoz y Mérida, estableciéndose en la capital extremeña, creando ese espacio llamado Chocolat Café, en el que nos congregábamos románticos, bohemios y otras gentes de malvivir del que ahora nos ha dejado huérfanos, sin que sepamos ya dónde refugiarnos los que habíamos puesto en él nuestro cuartel general.

Allí nació ese pequeño Convivium Extremeño de Slow Food, donde conocimos a cocineros, guisanderos y otros artistas de los fogones con los que pudimos vivir algunas aventuras inolvidables. La primera de ellas fue el gran Almuerzo de la Ternera Ecológica Extremeña, ,celebrado en la finca El Toril, de la Caja Rural de Extremadura.

Este evento, programado para 70 personas, acabó congregando a 150, que pagaron a escote la fiesta (35 euros, autoridades incluidas),  para el que Justo y los cocineros de Slow Food (Sole, Pepe, Pedro y Carmen) tuvieron que hacer encaje de bolillos a fin de que todos comieran aquel almuerzo para el recuerdo.

El tartar y el carpaccio de nuestra ternera pusieron los paladares al rojo vivo. Luego vino una sopa de tomate asado y calabaza que, para qué contarles. El entrecot con glasa al aroma de boletus estaba “cagaillo de las moscas”. Y cerró el acontecimiento una tarta de naranja con almendras y un sorbete de frambuesas, acompañado de café y trufas.

Les cuento solo este acto gastronómico (hubo otros dedicados a la cabra y al cabrito, a las setas, etc.) para que tengan una idea de cómo se las gastaba este cocinero y sus compañeros de equipo  a la hora de defender los productos de la tierra, y enseñarnos a cocinar con la sencillez de quienes  creen más en los buenos guisos que en la estrellas michelín.

Justo ha participado y obtenido innumerables premios en todo tipo de cursos, catas y muestras de cocina en todo su periplo. Recientemente ha impartido un curso de cocina en la Escuela de Hostelería de Extremadura, y es de esperar que esa institución que nació con tan grandes objetivos sepa aprovechar, ahora que se ha quedado libre, a personas que con su sola presencia dan sentido y categoría a este arte tan sencillo  y, a la vez, grandioso, como es el de guisar y dar bien de comer, seamos los extremeños o los turistas que nos visitan los receptores de esa maestría de la que no andamos sobrados por estos pagos.

 

Justo del Amo en uno de los últimos cursos que ha impartido.

Justo del Amo con su equipo de cocina en el Gran Hotel Sheraton de Australia.

 

En Singapur, en el Gran Hotel Sheraton de Brisbane (Australia) o en la finca El Toril de Mérida, la filosofía de Justo puede quedar resumida en varias de sus frases preferidas:

Dime lo que comes y te dirá quién eres.

Somos lo que comemos.

El placer de los banquetes debe medirse no por la abundancia de las viandas, sino por la reunión de amigos y la conversación (Marco Tulio Cicerón).

La gran protagonista es la materia prima, nuestro cometido como cocineros debe ser no estropearla.

Un cocinero no es mejor ni peor que el equipo del que se rodea.

Dijo un gran sabio que la gastronomía es un arte y la cocina es un saber. Y que ambas tienen algo de religión. No le he preguntado a Justo si conoce a  Pepe Carvalho, pero estoy seguro de que suscribirá el ensayo “Contra los gourmets” del añorado maestro Vázquez Montalbán y, como él, pondrá su afán en hacer la cocina de la sencillez, dejando los malabarismos y el postín de las estrellas para quienes buscan el espectáculo y el elitismo.

Me queda la esperanza de que a Justo del Amo no le pase lo que a José Rueda, que tenga que abandonar la tierra que eligió para vivir, y que el lugar donde le valoren se encuentre lejos de  Extremadura.

 

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Juana Labrador, una activista agroecológica
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administrador | 07-03-2013 | 16:58| 8
Juana Labrador.

Juana Labrador.

 En la finca “La Villeta”, en las vegas del río Zújar, vi llegar un día hace 25 años a una joven bióloga que tenía la insolencia de querer realizar la primera tesis doctoral sobre Agricultura Ecológica en España, tesis que culminó y defendió con brillantez ante una Universidad ignorante, escéptica y llena de reticencias hacia un modelo agroalimentario que le sonaba a chino.

Nos pedía entonces que, por favor, la dejáramos hacer prácticas y seguimiento en la que era entonces la primera explotación importante de este sector en nuestro país. A partir de ahí determinó su especialización en suelos y fertilización orgánica, dando a luz otras obras de carácter técnico que han recibido premios de diversas instituciones y ha sido de gran utilidad a este sector.

Pero Juana no era sólo una estudiosa de la agroecología. Su identificación con esta opción alimentaria la llevó a “tomar partido hasta mancharse”, convirtiéndose en agricultora de su propio huerto, en divulgadora del conocimiento de su práctica, en promotora de la primera asociación técnica,  la Sociedad Española de Agricultura Ecológica (SEAE), de la que ha sido presidenta seis años, y en activista por tierra, mar y aire de sus productos y su expansión por toda la geografía española.

A trancas y barrancas logró que se impartiera esta asignatura en la Universidad de Extremadura, en la que ejerce la docencia en la Escuela de Ingenierías Agrarias de Badajoz, habiendo influido notablemente en que esta especialidad sea cada día más reconocida en el ámbito universitario.

Recuerdo que hace 20 años se implicó en un proyecto experimental, pionero entonces, basado en la recogida selectiva de basuras orgánicas domésticas,  realizado en el pueblo de La Coronada, cuyos residuos eran tratados con una mezcla de tierra, cal, cenizas y otros componentes, combinados con el riego y manejo adecuado, de los que se lograba un compost de gran calidad.

Con el proyecto del compost.

Con el proyecto del compost.

El proyecto no tuvo luego continuidad por parte del Ministerio que lo financió, como era lo acostumbrado frecuentemente por la administración española, pero allí deben de estar archivados sus resultados.

A lo largo de este cuarto de siglo ha hecho de mosca cojonera de unas administraciones que pasaron de la burla y el escepticismo a un reconocimiento “forzado”, en el que la burocracia se encargaba de hacer estériles hasta las ayudas que establecía.

Ahí está el caso del olivar, o el del ovino, a los que se animó a inscribirse a muchos agricultores con el señuelo de las subvenciones, con tan mala gestión que muchos de ellos acabaron abandonándolo o permaneciendo en él sólo para cobrar las ayudas.

Afortunadamente hoy hay empresas en el sector del aceite que hacen las cosas con mucha más profesionalidad. Extremadura pasó de ser un lugar de vanguardia en productos ecológicos (el primero que inauguró esta sección en El Corte Inglés) a estar a la cola de España en la comercialización de estos productos.

La pregunta obligada a Juana es ¿por qué si España es el primer país productor de agricultura ecológica en Europa, es el último a la hora de consumir estos productos? Y ella piensa que hay varias razones: Por falta de conocimiento y preocupación por la importancia de la alimentación en la salud; por una pésima red de distribución interna, sobre todo en las escalas pequeñas y mercados de proximidad; por sus altos precios en las grandes superficies; por la ineficiencia de los organismos de control, tanto de los privados como de los públicos;  y por una burocracia que sigue creando problemas a los productores, elaboradores y comercializadores.

Juana podría escribir un libro sobre la lentitud en la reconversión agroecológica en España, y en Extremadura especialmente, a pesar del crecimiento imparable  que este sector experimenta en muchos países del mundo. Y no estaría mal que lo hiciera para que sirviera de estímulo a las administraciones, y de autocrítica al propio sector ecológico para que sus promotores y emprendedores corrijan algunos de los errores que tienen que enmendar para su expansión productiva y comercial.

Nuestro personaje de hoy está empeñada en el apoyo a los grupos de consumo en las ciudades extremeñas, forma parte de ECOBA (Grupo de Consumo de Badajoz) y ha promovido la creación de la pequeña tienda de alimentación ecológica Biocentro en Badajoz, porque está convencida de la importancia de encontrar canales de comercialización para los pequeños productores ecológicos de nuestros pueblos y para los consumidores sensibles a estos alimentos.

Tras dejar la presidencia de SEAE Juana sigue ahora en esta organización como directora de la Revista de Agricultura Ecológica, en la que tienen cabida tantos los temas técnicos como los de divulgación, así como las noticias de todo tipo que se producen en el sector y la gran actividad formativa que SEAE realiza por todo el territorio español.

También tiene más tiempo para cuidar su huerto y para implicarse en otras actividades como la defensa de la banca ética, social y verde, que va creciendo en España cada día con más fuerza.

De aquella bióloga inocente y atrevida me encuentro hoy a una profesional con una gran obra técnica publicada, a una profesora divertida que motiva a los alumnos, según me cuentan algunos, a una activista que como el perejil está en todas las salsas de la ecología, y a una hortelana que cuida a sus gallinas, y busca las semillas y plantas autóctonas que aun nos quedan. Conciliar la teoría con la práctica y seguir fiel a lo que has defendido durante tantos años no es tarea fácil en estos tiempos. En el caso de la agricultura ecológica y su lucha contra la burocracia creo que tiene garantizada una cosa: la santidad.

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Pepe Rueda, un emprendedor acogido en Holanda
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administrador | 25-02-2013 | 12:55| 4
José Rueda en la ordeñadora de cabras que construyó en Extremadura.

José Rueda en la ordeñadora de cabras que construyó en Extremadura.

La historia de José Rueda y su familia es tema que podrían novelar o llevar al cine algunos de esos creadores que van surgiendo en nuestra tierra en los últimos tiempos. En varias ocasiones escribí sobre esta experiencia, sin pensar entonces que esta aventura empresarial acabaría en Holanda, tras ir resistiendo hasta donde pudo una carrera de obstáculos que no acababa nunca.

Pepe Rueda era un economista, matemático, profesor de universidad, políglota… que decide un día dejar su plaza de enseñante para venirse con Raquel y sus dos hijos a la comarca de La Vera. Con todos sus ahorros compran una finquita en Robledillo y montan una granja de cabras única en su género, soñada y estudiada pacientemente.

Con la raza florida y el cruce con onubia, tras un proceso de mejora genética riguroso, José obtiene la leche mejor cualificada de este sector y un producto estrella: unos batidos de leche de cabra deliciosos, y sin competencia en el mercado.

En su fase de pruebas, logró contactar con El Corte Inglés, que valoró muy positivamente su producto, hasta el punto de concertar con él la comercialización, en cuanto alcanzase la escala suficiente para salir al mercado.

Inmerso en este proceso de ampliación, surge el problema del desplome del precio de la leche fresca, en paralelo con la subida de los productos sanitarios y de alimentación de su cabaña, lo que le generó un estrangulamiento financiero, al no obtener los recursos previstos para la autofinanciación de la propia actividad.

Pepe había metido todos sus recursos en el proyecto, sus ahorros, avales de la familia, etc., y ahora se encontraba con que el proyecto podía irse a pique por unas variaciones en el mercado en el momento más inoportuno.

Inicia entonces un largo peregrinar por Administraciones, Bancos, inversores privados, empresarios, cooperativas, etc… que le colmaron de buenas palabras en apoyo de su proyecto, pero no le aportaron el mínimo capital necesario para mantener la explotación.

Llegó un momento en que los bancos apretaron y ya no pudo más. Toda su tarea de investigación, innovación tecnológica y genética, puesta a punto de un producto de excelencia y único en España, etc., se iba a la ruina, a pesar de las buenas palabras y hasta del premio al emprendedor que recibió en 2009.

Una Nochebuena, aún cercana, tuvieron que despedirse de todo el esfuerzo realizado, con el que habían soñado para vivirlo en esta tierra extremeña, y empezar de nuevo perdiendo  la casa y la granja que habían construido con sus medios, sin el señuelo de unas subvenciones que otros muchos recibieron.

El resto de esta historia sigue cuando se interesan por José Rueda en Madrid, en Estados Unidos, en Polonia y en Holanda, donde tenían referencias de la obra que esta familia había realizado en Extremadura. Tras estudiar las ofertas decidieron aceptar la de Holanda, país que había servido de referencia a este emprendedor para construir el proyecto que intentó sacar adelante en Extremadura y que sin duda les habrá dejado heridas y cicatrices de esas que no se olvidan, pero que a un luchador y emprendedor tampoco pueden paralizarle.

Hoy están en Holanda. José dirige una explotación similar a la que aquí tuvo, aunque algo más grande y con más medios. Desde el principio les facilitaron una casa confortable próxima a la explotación, y sus hijos, allí escolarizados, hablarán ahora holandés e inglés, y seguramente habrán perdido el acento extremeño que se llevaron de nuestra tierra.

Creo que a estas alturas de la historia que les he contado no hace falta que tenga que señalar las lecciones que pueden deducirse de este relato. Sólo percibí las lágrimas de José una vez, cuando me despedía de él por teléfono aquella Nochebuena de triste recuerdo para ellos. La entereza y valentía con que iban soportando el desenlace de su aventura empresarial es lo que más se me ha grabado en el recuerdo. Sabía en mi interior que gentes de ese temple encontrarían una nueva oportunidad en cuanto se repusieran un poco del golpe que sufrieron en la tierra que habían elegido para vivir.

Tal vez pronto veamos por algunos de los mejores espacios alimentarios unos batidos de leche de cabra excelentes. Si son holandeses recordaremos que pudieron haber sido extremeños. Pero aquí seguiremos hablando de I+D +i y de apoyo a los emprendedores.

 

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Remedios Carrasco, la defensora del queso artesanal
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administrador | 14-02-2013 | 17:44| 4
Remedios Carrasco.

Remedios Carrasco.

¿Quién entiende que una región como Extremadura, con pequeños ganaderos tradicionales que han elaborado unos quesos artesanos excelentes, se empeñe en que las queserías tengan que implantarse en los polígonos industriales, y que se les exija unos proyectos sobredimensionados que les dejan endeudados por años, para tener que competir con quesos industriales que controlan otros?

¿O que en nuestra tierra apenas queden hoy unas cuantas queserías artesanas de campo, mientras que en Francia o Italia, en regiones equivalentes a la nuestra, haya  más de 400  pequeñas queserías que en nuestra región no darían la talla por demasiado tradicionales?

Pues esta es la batalla que Remedios Carrasco ha elegido en estos últimos años, en defensa de unos ganaderos, cada día más escépticos de que la Administración vaya a permitirles hacer sus quesos artesanos con leche de su explotación, en instalaciones de presupuestos asequibles y amortizables, que es la mejor forma de sacarles un mayor valor añadido a su materia prima, y evitar así las continuas fluctuaciones del mercado de la leche, controlado por unos pocos en el mundo.

Remedios Carrasco es una veterinaria atípica que hizo las maletas al terminar su carrera y se tiró diez años por Europa, viendo mundo, trabajando y aprendiendo.

Fregó platos en Inglaterra y trabajó en un matadero del que debió salir aterrorizada. También hizo incursiones por Italia, donde vio cosas mucho más interesantes, tanto en ganadería como en pequeñas experiencias de elaboración de quesos.

Sin embargo, donde cogió gran experiencia profesional fue en Francia. Allí conoció el mundo de las organizaciones ganaderas y de las pequeñas queserías artesanas, al tiempo que participó en proyectos diversos financiados por la Unión Europea: Coordinó un proyecto entre los Alpes italianos y franceses para la valorización de los quesos de  trashumantes desde uno de los centro de referencia del queso “Fermier”, el “Centre Formager de Carmjane”.

Coordinó otro gran proyecto de colaboración entre organizaciones ganaderas del Mediterráneo para la creación de un grupo de presión para la defensa de la ganadería extensiva meditarrenea desde la Maison Regionale de l´Elevage de Provenza, Alpes y Costa Azul; y otros proyectos INTERREG con los que no voy a abrumarles.

Transcurrida una década, en la que aprende las principales lenguas europeas, decide venirse a Extremadura, a su Zafra natal. Aquí realiza trabajos para Agricultura y Desarrollo Rural, en la Administración extremeña, pero la burocracia no es lo suyo, y decide trabajar como autónoma en proyectos relacionados con la ganadería extensiva y la transformación de los productos del campo.

Cartel de venta directa de queso artesano.

Cartel de venta directa de queso artesano.

Desde que llegó a España defiende las pequeñas producciones y mantiene una lucha abierta para que la Administración entienda que las normas sanitarias no deben impedir la elaboración de unos quesos artesanos que están en lo mejor de nuestras tradiciones y suponen lo mejor de la cultura de una región, como así lo entienden los países vecinos del arco mediterráneo.

Para el movimiento Slow Food “el queso de leche cruda es mucho más que un alimento maravilloso: es la expresión auténtica de una de las mejores tradiciones gastronómicas. Es un arte y un estilo de vida. Es una cultura, un patrimonio y un paisaje amado. ¡ Y está en peligro de extinción! En peligro porque los valores que encarna no concuerdan con la estirilización y la homogenización de los productos alimentarios masificados”.

En contacto permanente con pequeños hortelanos, ganaderos y queseros ha promovido todo tipo de iniciativas: Cursos, visitas a queserías de referencia, gestiones ante la Administración para vencer obstáculos burocráticos, etc.

Recientemente promovió en Zafra una  Conferencia Internacional para la defensa de las Quesería Artesanas de Campo, a ella vinieron autoridades de la UE, técnicos y expertos de 12 países en materia de sanidad alimentaria.

A partir de ese momento, el director general de Salud Pública le ha invitado a participar en una Comisión para la Flexibilización  de la Normativa Sanitaria en Extremadura de la que, me consta,  hay muchos pequeños emprendedores expectantes, lo que puede ser una iniciativa muy positiva para nuestra tierra.

También ha promovido el nacimiento de la Asociación de la Red Estatal de Queserías de Campo y Artesanas, y su integración en la Red Europea, de la que es miembro de la Junta Directiva.

En Extremadura ayudó al nacimiento de ARTEQUEX, una asociación peculiar de consumidores y queserías de campo.  Defiende los mercados de proximidad en pueblos y barrios, en contacto permanente con hortelanos y queseros que empiezan a vender a Grupos de Consumo por todas partes.

Les estoy hablando de una profesional con un nivel de cualificación excepcional que podría estar trabajando en grandes consultorías, pero que ha optado por la defensa de lo pequeño, de una cultura de la alimentación y la gastronomía cada día más olvidada por los gobiernos, y combatida por una industria y una distribución que, cuando la acepta en sus lineales, la convierte en productos gourmets, siempre que lleven el sello de una Denominación, sean estos más o menos auténticos.

Extremadura se le queda de nuevo pequeña, por lo que mantiene sus contactos y actividades internacionales, procurando que los emprendedores con los que trata cada día salgan de vez en cuando a ver otras experiencias en otros países o regiones españolas que ensanchen sus horizontes.

Intenta que vean que existen otras zonas del mundo donde la tradición y la artesanía pueden convivir con los alimentos industrializados de esta sociedad moderna, en los que al menos un sector de los consumidores reserva un hueco en su cesta para lo tradicional, lo artesano o producido en la pequeña escala.

Estamos viviendo unos momentos difíciles. La palabra emprendedor está ahora en boca de todos, sin embargo, emprender en cualquier actividad no es algo fácil.

Hacen falta personas con experiencia, cultura, imaginación y, sobre todo, una gran motivación.

Me preocupan algunos casos de emprendedores que se han tenido que irse de aquí, cansados de la burocracia y otras dificultades propias de nuestra tierra.

Creo que Remedios fue infrautilizada en su trabajo para la Consejería de Agricultura por la anterior Administración. Y la misma historia se repitió con la actual, aunque ahora Sanidad cuente inteligentemente con su colaboración.

No me extraña que cualquier día promueva o se asocie con alguna iniciativa de quesería artesana. O que haga las maletas hacia otros lugares que ya han recorrido una historia que aquí se presenta tan difícil.

Tiene herramientas y contactos para ser recibida con los brazos abiertos en cualquier parte. Aquí es un lujo que no sé si podremos permitirnos mucho tiempo. Cuando lean ustedes mi próximo post lo van a entender más claramente. Quedan emplazados hasta entonces.

 

 

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Manuel Maldonado, el ibérico sin apellidos
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administrador | 05-02-2013 | 12:05| 1
Manuel Maldonado, el creador de los jamones de los 2.000 euros.

Manuel Maldonado, el creador de los jamones de los 2.000 euros.

Conocí a Manolo Maldonado hace ya algunos años en el hotel Wellington, en una degustación de productos ibéricos organizadas por el Salón Internacional del Gourmet.

Los grandes genios de la restauración explicaban sus elaboraciones y el director general de comercio de la Junta de Extremadura nos daba una perorata con más voluntad que conocimiento sobre el tema.

Nadie dijo nada sobre la procedencia de las carnes frescas de ibérico que estábamos degustando. La persona que las aportó (por supuesto gratuitamente) estaba a mi lado, y gracias a él conocí esta anécdota, que luego comentamos con el gran cocinero Juan Mari Arzak, para que al menos supiera de dónde venía el guarro que habían cocinado.

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José Luis Martín, el gurú del queso artesano
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administrador | 28-01-2013 | 17:53| 4
José Luis Martín inspeccionando quesos en Italia.

José Luis Martín inspeccionando quesos en Italia.

Si José Luis Martín es hoy el gurú (maestro espiritual) de los quesos artesanos  lo es porque fue cocinero antes que fraile. A los pocos años de ser encargado de compras de Ericsson en Madrid se volvió a su tierra extremeña, a un rincón de Las Villuercas (Navatrasierra) a pastorear 100 cabras y a elaborar los mejores quesos que se han producido en Extremadura, desde 1980 a 1996.

En reconocimiento a su buen hacer, en 1989 recibió el Premio Vida Sana a la cría ecológica de cabras. En 1990 asesoró a los Consejos Reguladores de Agricultura Ecológica sobre ganadería ecológica y derivados lácteos. Desde el año 1992 al 1996 fue vocal asesor de la Feria del Queso de Trujillo.

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Quico, un ecoheladero revolucionario
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administrador | 21-01-2013 | 16:58| 6
Quico recogiendo el premio Biocultura.

Quico recogiendo el premio Biocultura.

Si quieren tener un recuerdo de esos que permanecen en la memoria del paladar de por vida pidan a la primera ocasión que puedan un helado ecológico de leche de cabra, un “Kit Cream”. Sentirán inmediatamente la curiosidad de saber quién hace esas delicias ecológicas, y oirán una llamada irresistible de Quico invitándoles a incorporarse a “la revolución verde del helado”.

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De la dehesa a la mesa, hay mucha brecha
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administrador | 14-01-2013 | 17:36| 3
Vacas avileñas pastando en la dehesa.

Vacas avileñas pastando en la dehesa.

El post anterior, “Casablanca, una dehesa de cine” no ha pasado inadvertido. Ha generado correos y llamadas abundantes de elogios y reconocimientos a la tarea realizada por Enrique Vega, por una parte, y también ha causado algún revuelo en algunos veterinarios que, compartiendo el fondo del asunto, piensan que no se les puede culpabilizar de una situación que, en gran parte, les trasciende.

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'Casablanca', una dehesa de cine
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administrador | 08-01-2013 | 17:50| 4
El ganadero Enrique en su dehesa 'Casablanca'.

El ganadero Enrique Vega en su dehesa 'Casablanca', donde se aplica una producción ecológica.

Enrique Vega es un propietario de dehesa y ganadero con muchas ganas de complicarse la vida.

Su dehesa, denominada “Casablanca”, es como un sueño de cine, hasta por el mítico título que le da el nombre. Sin embargo, su situación lindera con el Arco de Cáparra, evoca unos orígenes celtas que se remontan a los pueblos y a la cultura vetona, de la que las encinas y vacas de Enrique son descendientes.

Desde aquellos primeros castros  han debido vivir los tiempos remotos de la trashumancia, en los que había que desplazarse por esa “Vía de la Plata” andando, a la búsqueda pastos frescos en los meses en los que la dehesa se convertía en una caldera de fuego abrasador.

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Sobre el autor Juan Serna Martín
Va a hacer tres años que inicié este Blog en el diario HOY. Con pausas mayores o menores, según las circunstancias, he ido dando cuenta en él de personas, oficios y productos que han llamado mi atención en mis viajes por los pueblos de Extremadura. Sin periodicidad metódica, intentaré seguir contando las experiencias modélicas que encuentro y los avatares que rodean a cada una de ellas, con la intención de que sirvan de referencia a las enormes posibilidades que tiene esta tierra de ofrecer productos tradicionales o singulares, para la gente que los añora o sabe valorarlos. También para recuperar oficios o actividades cada día más escasas, algunas de las cuales están en trance de desaparición. Vaya aquí mi homenaje a los emprendedores que voy encontrando en el camino.