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Balboa, la historia se repite

2013 noviembre 19
por dimasantunecom
Trabajadores saliendo de Balboa, una gran empresa de futuro incierto. HOY

Trabajadores saliendo de Balboa, una gran empresa de futuro incierto. HOY

Recuerdo, que a principios de los setenta, disfrutábamos  de las hazañas deportivas de un corredor de  cross llamado  Mariano Haro.  Nuestro país no es que destacara en aquel deporte, de hecho, no destacaba en ninguno como colectivo.

Mariano Haro era un fuera de serie que se empeñó en hacer el deporte que le gustaba y además se le daba muy bien. Una isla dentro del océano de la que no se conocía el origen y el porqué. Esto se replicaba en la mayoría de los deportes, salpicados de hazañas individuales surgidas dentro de una desestructuración general.

Un poco esa sensación es la que tenemos en nuestra región cuando una vaca sagrada de nuestro tejido empresarial pasa por dificultades, y alguna de ellas, como sucede en estos últimos tiempos, desaparece.

Lo del empresario “hecho a si mismo”, lo de la figura del deporte aislado y que por méritos propio alcanza méritos sorprendente, está muy bien; pero encierra una triste realidad: La falta de planificación que estructure, planifique y facilite la lógica renovación de los ciclos vitales de las empresas.

El posible cierre de una gran empresa extremeña como Balboa, una más,  conlleva la pérdida de un número muy importante de puestos de trabajo en nuestra región, pero es la falta de planificación y la ausencia de un plan estratégico la que ratifica el drama de unas familias que al terrible hecho de perder su fuente de ingresos, unen la sensación de saber que lo hacen en el peor momento. Sin ninguna perspectiva donde poder encontrar un nuevo horizonte.

Son ya demasiados años viendo crecer el número de personas que pierden su empleo, empresas que cierran sus puertas, comercios, autónomos. Basta dar un paseo por el centro de nuestras ciudades para ver la cantidad de locales cerrados donde antes existieran negocios que se creían eternos, siempre en continuo crecimiento, como la misma banca o la administración. Ahora están cerrados y el sentimiento generalizado es  que  tendrán que pasar muchos años para volver a ser ocupados.

¿Cómo se ha llegado a esto? Tal vez porque  nadie  (de los que se cree deben “pintar” algo en nuestra tierra) se formuló preguntas en la época de la falsa abundancia como ¿cuáles son los orígenes de toda esta bonanza económica? ¿Qué base tienen? ¿Qué horizonte tienen?

Si no llegamos a saber bien por qué se ganaba lo que se ganaba, ¿cómo vamos a comprender ahora porque estamos como estamos?

Nunca se invirtió en estructura, nunca se construyeron los cimientos para que realmente existiera una cultura empresarial que diera base y recambio a una generación de empresas construidas por el empuje de unos cuantos, y con unos cimientos financieros con sobredosis de aluminosis.

Nunca se invirtió en una programación que definiera el modelo de negocio de la sociedad extremeña y ni en cómo debe de ser en un horizonte temporal de cinco, diez, quince años; y que determine hacia donde debemos dirigir y focalizar nuestros escasos recursos.

En nuestros colegios seguimos enseñando lo mismo, de la misma manera, tan solo, en algunos casos, hemos cambiado el papel por el click; como en su día cambiamos la pizarra por el cuaderno.

¿Sabemos realmente dónde vamos? ¿Tendremos que preguntarnos primero que somos? O sencillamente, estamos esperando cualquier viento.

Las medidas de Impulso a la Actividad Económica llegan tarde en Extremadura

2013 octubre 3
La Ley de Medidas Tributarias de Impulso a la Actividad Económica de Extremadura prevé reformar y reducir el Impuesto de Sucesiones y Donaciones sobre empresas.

La Ley de Medidas Tributarias de Impulso a la Actividad Económica de Extremadura prevé reformar y reducir el Impuesto de Sucesiones y Donaciones sobre empresas.

La Junta de Extremadura acaba de presentar la Ley de Medidas Tributarias de Impulso a la Actividad Económica, que tendrá un impacto de 24 millones de euros en la comunidad, y que acaba de iniciar su tramitación parlamentaria tras su aprobación por parte del Consejo de Gobierno.

Este proyecto de ley, revisa el Impuesto de Sucesiones y Donaciones de Extremadura, y reduce el 95% los tributos por la adquisición de bienes y derechos de una económica o participaciones en empresas por parte de empleados con 10 años de antigüedad en la compañía, y también por parte de dierectivos y gerentes, siempre que mantengan los bienes y la actividad empresarial o profesional durante un mínimo de cinco años.

Lejos del más o menos previsible impacto recaudatorio que pudiera tener la modificación de este impuesto, nos tendríamos que preguntar si realmente dicha modificación se ajusta al título genérico de las medidas tributarias tomadas para “…impulso a la actividad económica en Extremadura”.

Cualquier modificación a este impuesto es retrasar la desaparición del mismo como así ha ocurrido ya en nuestro entorno competitivo.  Cierto que, a expensas de que se concreten porcentajes (límites de exención en la trasmisión mortis causa, porcentaje de adquisición mínimo de sociedades, o porcentaje de exención en la trasmisión inter vivos), la medida es positiva por lo que de dinamizadora tiene.

También es cierto que llega demasiado tarde por dos motivos:  por la elevada mortandaz ya sufrida en el tejido empresarial de nuestra región (salvo sorpresa alto improbable de retroactividad) y  la necesidad “demográfica” de ampliarla.

En Extremadura el peso de la microempresa es mucho más elevado que en otras regiones y, al ser una región con escasa población, también es estadísticamente reducida la posibilidad de que familiares directos pudieran suceder a empresarios. Las probabilidades eran muy reducidas.

Si realmente se quiere impulsar la actividad económica, ¿por qué seguir limitando la trasmisión, sea en el grado que sea? Medidas como éstas, insisto, aunque positivas, se quedan excesivamente cortas, pues el impulso a la actividad económica en nuestra región debe tender a dos factores: la importación de capital de inversión, y la importación de capital humano.

Se echa de menos alguna referencia a propiciar los movimientos entre empresas, tendentes a optimizar el tamaño de las mismas para ganar competitividad en el exterior.

No creo que una mayor ampliación en estos supuestos, represente una merma importante en la recaudación tributaria. Con el acceso al crédito cerrado, la tributación de ese 5% no exento puede constituir un impedimento infranqueable en muchos casos.

Sería bueno, al menos oportuno, pensar en la emisión de deuda especial por parte de la administración para las microempresas, permitiendo la entrada a otros inversores que también pudieran beneficiarse de reducciones fiscales e invertir directamente en el impulso de la región.

En realidad, no estamos en crisis

2013 octubre 2
por dimasantunecom
Una mujer pidiendo limosna. / Dimitar DIilkoff

Una mujer pidiendo limosna. / Dimitar Dilkoff

Una de las preguntas que me plantean a menudo es  ¿a quién creer? ¿a quienes nos dicen que la crisis se ha acabado y que ya estamos en la senda del crecimiento, o al resto de nuestros sentidos, es decir, a todo aquello que desmiente las soflamas optimistas que sueltan en los medios de comunicación?

Tanto en la respuesta, como en dar la razón a unos u a otros,  tiene  mucho que ver el tremendo  hastío  que produce el seguir, seis años después, hablando de la cruda realidad económica que nos envuelve. Es ese mismo hastío el que sirve de coartada para que se lancen los mensajes de despegue económico tan de moda en esta época.

Dice el diccionario de la RAE, en su cuarta acepción, que crisis se puede definir como “momento decisivo de un negocio grave y de consecuencias importantes”. En ningún momento hace referencia a si ese momento crucial es por exceso o por defecto, porque sobre o porque haga falta.

Por tanto, e insisto, llevado por el cansineo de oir hablar siempre de lo mismo y en el mismo tono,   hoy quiero lanzar la idea de que la crisis real ha sucedido durante los diez  años anteriores al 2007. La primera crisis por exceso.  La crisis de la falsa abundancia.

Tiempos en los que no se supo, o no se quiso manejar y controlar parámetros como tasas de intereses negativos, como emisiones y comercializaciones de derivados no solo sobre elementos financieros, sino sobre cualquier materia prima y convirtiendo así en dinero virtual todo  elemento real necesario para que cualquier economía contara con una base sólida y real.

Tiempos en los que las instituciones financieras condicionaron las decisiones políticas, gozando de una década de inmensos beneficios, apalancando al sector privado con créditos e hipotecas, que después titulizaban, paquetizaban  y volvían a vender como instrumentos financieros que después de este cuádruple beneficio para ellos, oh  sorpresa, nos encontrábamos que habíamos comprando una auténtica mierda.

Menos mal que nos dimos cuenta a tiempo de que el sistema financiero había sido el gran beneficiario de esa época de falsa abundancia, y son los que están pagando por ello… Ah! … que no, que no ha sido así, que lo que ha pasado es que, además, le hemos ayudado con una “barra libre” ilimitado a un interés de risa y además una ayuda directa de unos 40.000 millones de nada, digo de euros. Pues entonces tendré que empezar de nuevo…

Como les decía, la auténtica crisis empezó a acabar en el año 2007,  y digo comenzó a terminar, porque nuestros entonces iluminados dirigentes, absortos en sus oficios varios y múltiples, tardaron unos años de nada en darse cuenta de lo que se nos venía encima.

A partir de ese momento se empezaron a tomar una serie de medidas tendentes a “sacarnos de la crisis” pero, no se engañen: todo es mentira desde el principio. Como les digo, no hay crisis, todas las medidas que se están tomando son definitivas, y además progresivas, y tienden a devolvernos al sitio que realmente nos toca, no solo a nivel nacional, sino a nivel global.

Otra cosa sería estudiar si dichas medidas son las apropiadas, y si se están tomando de una manera justa y equiparable para todos los sectores y actores de la economía patria.

A saber, como todo se había originado por un exceso de apalancamiento de la economía, lo que procedía  en términos generales era reducir dicho apalancamiento, es decir, sacar el exceso de crédito del sistema. De esta forma, se cierra absolutamente la financiación a familias en empresas; cuanto más pequeña es la empresa, menos crédito tienes (menos mal que solo 90% de las empresas de este país tiene menos de cinco trabajadores que sino…).

Y por otro lado,  a las instituciones públicas se le permitió endeudarse cada vez más (España ha triplicado el peso de su deuda desde el 2005), eso sí, con una prima lo suficientemente alta para que los inversores de los países donantes sacaran su beneficio particular.

También se ayudó a la gran banca local para que, primero, pudiera seguir comprando la deuda de sus países y, en teoría, para proteger un sistema financiero imprescindible como el respirar en cualquier economía (que nos decían continuamente), y protegiendo así a un sector que emplea a muchos ciudadanos.

El crédito no va a fluir. Somos un país sin solvencia suficiente para recibir financiación. La que recibimos es para dar tiempo a devolver lo prestado hasta ahora a los países donantes. Es más, las medidas adoptadas para la recapitalización de los bancos van en el sentido contrario a una hipotética disposición a prestar de los mismos. Su objetivo es la recapitalización, ese es ahora su negocio.  Y para eso, hasta la propia estructura sobra.

La realidad en el sector financiero hoy es que se ha beneficiado a los cuatro grandes grupos, engordándolos con bancos caídos a precio de un euros y con miles de trabajadores del sector en la calle, con otros miles esperando su salida en breve, y con el resto con condiciones laborales muy inferiores a las de hace cuatro año.

La cúpula, no, claro. De hecho, algún presidente que otro se ha beneficiado de todos estos movimientos para que su plazo de mandato, ya agotado, se prorrogue de la noche a la mañana hasta la llegada de su dorada jubilación.

Los salarios reales son más bajos, en la parte pública y en la privada.  Las subidas se congelan. Temporalmente, nos dicen, y seguro que no mienten. Pero no se engañen: cuando vuelvan a subir, lo harán con referencia a la productividad y a la competitividad, no al difunto IPC.

Gravísimo error ya recogido en los PGE, que consideran una reducción en la recaudación por la bajada de los salarios. ¿Como esperan sustituir el peso de la demanda interna cada vez más devaluada?  ¿Con la exportación, haciendo recaer la ganancia de competitividad en la bajada de salarios?

Si eso es así, ¿porque se continua incrementado año tras año el volumen de la deuda pública? ¿Será acaso que los países donantes no se han dado cuenta que con esta política de austeridad,  y con el consiguiente desplazamiento de mano de obra cualificada de la periferia a los países donantes, lo único que van a conseguir es una subsidiación cuasi permanente de esto a los países con problemas?

¿Todo esto por salvar lo poco que queda, es decir, la paz social? ¿De verdad no saldría más barato una quita de deuda como Dios manda, y llevar a la hoguera de los sacrificios a más de una vaca sagrada de los sectores altamente enriquecidos en la época de la falsa abundancia?

Las pensiones, las actuales,  solo nos queda rezar para que no continúen perdiendo poder adquisitivo directo.  En cuento a las futuras, pues ustedes mismos:  los PGE del Estado ya prevén utilizar el 20% del fondo de reserva para el próximo año… si alguien sigue pensando que va a tener  pensión cuando le toque a los 70 años, pues que de un paso al frente. S’i, he dicho a los 70 años.

Todos somos más pobres, bueno, todos salvo los que son ahora mucho más ricos. Menos, pero más ricos. Además de las rebajas de rentas, cargamos con la presión fiscal que se incrementa cada año, con los beneficios sociales que cada vez son menos, como la sanidad o la educación, y lo que queda por venir, como las rebajas en las diversas prestaciones sociales. Somos también patrimonialmente más pobres, porque lo que pensábamos que valía no vale, y el valor de nuestros  bienes inmuebles son muy inferiores a sus cargas.

Hace algunas fechas, en esta misma ventana indicaba que el caso de Detroit nos ha enseñado (nos debería haber enseñado)  que la evolución de la economía a un sistema global también ha generado un sistema de círculos independientes dentro de ecosistemas económicos que no tienen porqué mezclarse, funcionando de manera independiente pese a la proximidad geográfica de los mismos.

Por este motivo, cuando alguien en los medios de comunicación les diga que estamos saliendo de la crisis, no piensen en si les están mintiendo o no. Seguro que no lo están haciendo,  sencillamente está hablando de él, de su círculo económico. Usted y su crisis, sencillamente, les importan un bledo.

Caminando en círculos.

2013 agosto 7
por dimasantunecom

No sé si empezar disculpándome por lo pretencioso del título. Me refiero a su primera parte. Tal vez sea exagerar presumir que nos encontramos en marcha. Sí, lo sé, esto choca con todo el ejercicio de palmeros, lectores de posos y apóstoles de los brotes verdes que ahora proliferan en los medios. ¿Agorero? Tal vez, pero puestos a elegir, hoy prefiero pasar como tal antes de apuntarme dentro de un mes al coro de: “La recuperación para el semestre que viene”. Ya llevamos así seis años.

Cierto es que son alentadores los datos de empleo de los últimos meses por lo que de beneficio representa para las personas que consiguen encontrar trabajo. Cada año el mes de agosto nos trae las lágrimas de San Lorenzo  y de igual modo nos llega un efecto de espejismo económico que desencadena toda suerte de manifestaciones de nuestros dirigentes en el sentido de que la economía ha cambiado el rumbo y enfilamos la senda de la recuperación.

La mayoría de los indicativos que sugieren esa recuperación tienen una escasa consistencia aderezada este año además por la celebración en el próximo otoño de las elecciones legislativas en Alemania.

Quien paga manda, y acertada o desacertadamente, Alemania ha pagado para al menos ganar tiempo a los gobiernos de la periferia. Y como con las cosas de comer no se juega, la señora Merkel pareciera que ha emulado a la difunta Lola Flores y le ha dicho a sus colegas europeos algo así como que antes de meter la pata en manifestaciones subidas de tono… “Irse”. Aunque sea a la playa, pero “irse”.

Si eliminamos el efecto narcótico producido por las políticas de los bancos centrales, veremos no sin mucho esfuerzo que sólo han servido para arreglar la parte superior de la cadena. Dando una patada hacia delante a la barra libre de la liquidez de la banca para que esta pueda seguir financiando las emisiones de deuda de los gobiernos.

Sin embargo, nada se ha hecho para arreglar los verdaderos problemas de los sectores productivos. Hay que recordar que el FMI en una de sus más óptimas predicciones  sitúa allá por el 2018 el crecimiento de nuestro país en el entorno del 1%. Pero unas líneas más abajo considera que dicho crecimiento se producirá con crecimientos de deuda del 5%. Es decir, una vez más, un crecimiento basado en el crédito y no en la productividad.

La recomendación de disminuir los salarios en un 10% de manera nominal, pues de manera real ya han disminuido en mayor porcentaje, puede resultar obsceno. Y no porque lo diga alguien que gana el salario mínimo multiplicado por 39 veces. Pero este dato ha tapado una cifra mucho más preocupante, pues hace referencia a lo que sucederá una vez quede superada la crisis. Me refiero al 18% en el que el FMI cifra el paro estructural en nuestro país. ¿Qué clase de sociedad puede admitir como intrínseco que tal cifra de ciudadanos puedan estar en situación de desempleo? ¿Y qué sociedad puede permitírselo? El FMI se guarda por tanto otras sugerencias de peor gusto como pueden ser la insostenibilidad del actual sistema de subsidio de desempleo.

Está claro por tanto que los métodos empleados hasta ahora no sirven, que cada día que pasa estamos convirtiendo en estructurales una serie de deficiencias de nuestra economía que nos están vendiendo como estacionales.

Aquí tenemos una cuestión que podemos ver en el espejo de Detroit, una ciudad que en 25 años ha sido incapaz de encontrar su modelo de negocio, tal vez porque ha sido incapaz de reconocer el absoluto agotamiento de un modelo productivo.

La demanda es tan escasa que resulta incapaz de reducir un desempleo de 27% o del 56% en los jóvenes. La tasa de producción industrial en nuestro país es hoy inferior a la de hace 20 años. Los datos que vienen del exterior son de desaceleración y la demanda interna está agotada por las medidas de austeridad llevadas a cabo y por el desempleo.

Se necesita encontrar un modelo de negocio diferente, no podemos eliminar el paro creando seis millones de emprendedores. No podemos cubrir el hueco dejado por la falsa riqueza con el incremento de las exportaciones (salvo que las multipliquemos por 230 veces). La pérdida de capital humano, no sólo tira a la basura los recursos invertidos en su preparación,  sino que desplaza riqueza a otro lugar con que no tendremos una compensación fiscal.

Los ciudadanos tienen una sensación de agotamiento. Los de los países en problemas porque  a pesar de estar soportando a duras penas las consecuencias de las medidas de austeridad, lo único que perciben es que en el futuro será más austeridad. Los de los países donantes, porque están cansados de ver que sus recursos van destinados a un paciente que no sólo no mejora, sino que además se resiste a dejar la comodidad del hospital. El dicho  de que “de esta salimos todos juntos o sino no salimos” es otra quimera. De Detroit también debemos aprender que la crisis ha provocado círculos concéntricos de economía y que las diferentes clases sociales pueden mantenerse de manera independiente sin una interacción de sus economías. El centro de Detroit, hoy pobre como una rata, está rodeado de una serie de comarcas de las más ricas del país. La falta de crédito está asfixiando a la economía, el crédito no fluye, ni lo hará, pues las medidas que llegarán después de las elecciones alemanas obligarán a las entidades a tener más control y por tanto más restricción.

Aunque ahora algunos estén más cerca del mar, por favor, dejen de oír los cantos de sirena. Esto tiene arreglo y pasa por el “que cada palo aguante su vela”, empezando por los de arriba. Y empezando por los de abajo en lo relativo a la recepción de las medidas de estímulo económico. Es decir, lo mismo que hasta ahora, sólo que al contrario. Que ya dijera un tal Greenspan “Yo sé que usted entiende lo que usted piensa que digo, pero no estoy seguro de que usted se dé cuenta de que ha leído lo que yo quiero decir”.

Todas las malas previsiones pueden empeorar

2013 mayo 12
Los índices de paro no bajarán del 20% hasta el siguiente decenio.

Los índices de paro no bajarán del 20% hasta el siguiente decenio.

Hace unas pocas semanas el equipo económico del Gobierno de la nación nos sorprendió con el anuncio de una serie de nuevas medidas económicas en aras de alcanzar la deseada recuperación económica. Sorprendió, sobre todo, porque las mismas vinieron precedidas por el anuncio del cambio en las previsiones del propio Gobierno.
Una vez más, el deseado crecimiento económico se retrasaba de un trimestre final de año a un semestre del año siguiente. Incluso, en esta ocasión, además del ya habitual retraso trimestral, el propio Ejecutivo admitía que el crecimiento del año 2014 será escaso, y hasta el año 2015 no conseguiríamos llegar al crecimiento del 1,5% previsto por ellos mismos para este 2013.
Son ya tantos los amaneceres falsos que llevamos, que la ciudadanía ni siquiera ha reaccionado a este repentino ataque de sinceridad gubernamental. El desprestigio de la clase política ha alcanzado tal nivel que cualquier anuncio de este tipo, ya sea en un sentido un otro, es pasado por un espeso tamiz de incredulidad. En cualquier caso, pudiera ser que tal acto de trasparencia no fuera tal, o lo fuera en una pequeña dosis.
Al día siguiente del citado Consejo de Ministros, se hicieron públicas las nuevas previsiones del FMI, en esta ocasión mirando más al largo plazo, en lugar del escenario de tres años descritos por nuestro gobierno.
El FMI coincide en la previsión de crecimiento para el año 2015. Eso sí, con un matiz: el crecimiento del 1,5% lo considera como crecimiento medio entre los años 2015 y 2018.
Con esta perspectiva, la peor consecuencia para nuestra economía, mejor dicho para nuestra sociedad, es la previsión de que la tasa de paro no alcanzará la cifra del 20% hasta el año 2020.

Esto es, nuestro país, de cumplirse esta negra previsión, habrá completado una década con una cifra de paro por encima del 20%. No sabemos si un país , sin capacidad de decisión sobre su propia moneda, podrá soportar semejante cifra durante toda una década. Por tanto, la aparente sinceridad gubernamental de enterrar económicamente una legislatura, se antoja escasa ante la previsión del organismo internacional.

Este lejísimo horizonte tiene además otras lecturas que comprometen su sostenibilidad. El Fondo Monetario Internacional en su informe sostiene que el crecimiento previsto se conseguirá con un déficit público anual de un 5%. Dicho de otra manera, el crecimiento conseguido no será estructural, sino basado en el crédito. Una vez más, basado en el crédito. Ante esto, pareciera que sólo nos queda esa frase hecha que afirma que “todas las economías terminan por recuperarse siempre”.

A estas alturas debería haber quedado claro la escasez en la sinceridad, pero aún hay más, todas estas previsiones pudieran ser susceptibles de empeorar.

Hay una gran verdad que no ha sido reconocida: ésta no es otra que la nueva realidad demográfica. Las poblaciones de los países desarrollados cada vez tienen menos población joven y, cada vez, es mayor el número de personas que incrementan las cifras de la jubilación. Esto hará que el déficit estructural de estos países, lejos de disminuir, aumentará; aumentando también el peso de su deuda sobre el PIB generado. La sostenibilidad de la deuda se aleja y, al contrario, no queda despejado la reestructuración de la misma.
Los recortes anunciados como temporales en partidas sanitarias y educativas se vislumbran como definitivos. La pretensión de este mensaje no es negativa, (aunque cualquiera lo diría). Todo lo comentado tiene que ver con medidas macroeconómicas que se escapan sin duda a nuestra fronteras.

Sin embargo hay soluciones por tomar en el día a día, en la pequeña y mediada empresa, en la movilización de los fondos regionales, existentes y paralizados; aprovechando el que nuestra región es objetivo uno.

Tal vez habrá que revisar, y mucho, la cualidad de las personas puestas al frente de los mismos y que, hasta ahora, no han demostrado nada. Tal vez no falten conocimientos, pero sí falta, sin duda, el poner encima de la mesa lo que hay que poner… una firma.
Eso sí, no pierdan el tiempo en chorradas de pactos sociales, de Estado o de cualquier otro nombre diseñado para el equívoco. Estos sólo sirven para proteger instituciones obsoletas, ineficientes, oscuras y taciturnas… partidos y sobre todo sindicatos.

Los países periféricos pagarán el arreglo del euro

2013 abril 1
Recomponer el euro va a suponer un gran coste para los países periféricos.

Recomponer el euro va a suponer un gran coste para los países periféricos.

Mucho se ha escrito en estos días si el resultado de la contención del déficit en nuestra región era un dato para presumir o todo lo contrario y, al mismo tiempo, y como no podía ser de otra manera, también se ha hablado del descenso de nuestro PIB, el cual vuelve un trimestre más a ser negativo.

Me voy a referir a un dato a nivel nacional y europeo, que cada cual podrá extrapolar a nuestra región con sus singularidades, atenuantes y agravante

La política del BCE y de los países donantes en Europa se ha encaminado a la contención de la deuda pública y a sus diferenciales referidos a los países periféricos, tratando de evitar el rescate en algunos casos, y aplicándolo a otros. Es una carrera desesperada para tratar de eludir la hoy todavía posible quita de deuda en todos estos países. Quizás para mantener la moneda única, quizás para preservar intereses de los países y sistemas financieros donantes.

En base a este riesgo, se ha tomado la determinación de comenzar a solucionar las enormes deficiencias de la moneda única en su nacimiento con la creación de un banco único que ejerza un verdadero control financiero sobre entidades y sistemas financieros nacionales. No sobre todos, porque quien paga manda, aunque sea torpemente, y se pierda así la oportunidad única de legislar de manera eficiente.
En cualquier caso, da igual que Alemania deje fuera de este control sus cajas de ahorro, o no. La medida es tan lenta que su efecto será demasiado pobre. Ya saben, lo de la cebada y el burro. Es decir, es una desafortunada elección arreglar primero, y con pésima velocidad en ejecutarlo.

Más de una vez he escrito que esta crisis comienza con una crisis de cultura y valores, para añadir de que existen tres factores críticos para una recuperación y sostenimiento económico: el capital financiero, el capital humano y el energético.
Podemos dar por bueno los apaños realizados para sostener los problemas financieros del euro; más que nada por centrarnos en el segundo problema, el capital humano: En nuestro país, hemos pasado de crecer en población a perderla a un ritmo cada vez más acelerado. Hemos pasado de crecer gracias a la inmigración, con personas en edad de trabajar, con capacidad de producir, de consumir, de estructurar familias, a un ritmo de 3% y 4% anual, a decrecer a un ritmo cada vez más acelerado de 0,2% anual. En términos de personas, a perder población en el último año a ritmo de 250.000 al año.
Incluso en la época de este crecimiento poblacional, España sólo crecía en productividad en términos de 1%, fuertemente endeudada en el exterior y consumiendo productos importados.
Con estas perspectivas de pérdidas netas de población, en edad de trabajar, de consumir de formar familias, de demandar vivienda, el PIB potencial disminuye. Hay menos número de personas a pagar impuestos, a cotizar a la seguridad social, a demandar nuevas viviendas. Por el contrario, el número de personas jubiladas se incrementa, a lo que se une las perspectivas de que la tasa de desempleo en nuestro país no comenzará a bajar de 20% hasta las cercanías del 2020. Por todo ello, no es de extrañar que sea el FMI quien continuamente esté bajando las perspectivas de crecimiento en España. Por mucho que nos lo cuenten los titulares de Economía y Hacienda sucesivos, la recuperación no será el próximos trimestre, y ya llevamos unos cuantos.
Consideremos ahora otros dos matices: El primero de ellos es que debido al sistema laboral español, que protege al trabajador con antigüedad, el paro juvenil duplica al general. De ahí, que sea esta población joven, más formada y con mayor conocimiento de idiomas la que opte por abandonar el país. Población que muy difícilmente retornará.
El segundo matiz es que muchos de estos movimientos migratorios de los países de la periferia se realizan a país de centro Europa, incrementándose los desequilibrios productivos entre unos países y otros.
Al no existir una fiscalidad única en la zona de la moneda única, que garantice los derechos de salud y pensiones en todo el territorio comunitario con sistemas de compensación entre países, se está produciendo un desmantelamiento de los sistemas de protección en los países periféricos que ya no afectan al futuro de los mismos, sino que afecta ya a los beneficiarios actuales. Y ello obligará a tomar nuevas medidas de presión fiscal.
Estos movimientos migratorios intracomunitarios podrán arreglar  el problema del euro si lo vemos de una manera global, pero a costa de los países de la periferia. Si realmente la solución a la que se quiere llegar es a la de preservar la moneda común, ayudando a cada uno de sus miembros actuales, no se ha tomado el camino correcto.

Y dudamos mucho que, después de lo “llovido”, esté en la mente de los dirigentes europeos hablar de sistemas compensatorios entre territorios, que fijen la población en los mismos o, al menos, que no perjudiquen las pensiones de los que dejan atrás.

Más bien pareciera que las voluntades fueran en sentido contrario. Como me dijera un amigo durante esta Semana Santa: “no es que estén errados, solo están callados“.

El nuevo plan contra el paro juvenil, ¿otra oportunidad perdida?

2013 marzo 13
por dimasantunecom
El paro juvenil no se arreglará sin reformar antes el sistema educativo.

El paro juvenil no se arreglará sin reformar antes el sistema educativo.

La verdad es que el día elegido para la publicación de la Estrategia de Emprendimiento y Empleo Joven, el 12 de marzo no fue el mejor: elección papal, partido del siglo de cada martes, y algún que seudofamoso desfilando por los juzgados.

Todo esto relegó a un muy segundo plano la puesta en escena con “todos los mariachis invitados ” para la presentación del citado plan. De hecho, me ha costado encontrar referencias en la prensa sobre un programa cuyo objetivo es solucionar uno de los gravísimos problemas de este país, el desempleo juvenil. Y digo uno de ellos, pues el principal sería el desempleo, sin apellido alguno.

Son 100, señores, 100, ni una ni dos, ni siquiera seis, como los toros que suelen ser seis. El plan incluye 100 ideas destinadas a reducir la enorme cifra de desempleo juvenil.
La verdad es que resulta difícil relacionar y dar contenido a 100 ideas. Se ha tratado de evitar que muchas de ellas sean en realidad una sola troceada, y que otras no sobrepasen el umbral de las buenas intenciones.

Pero la cuestión no es ser más o menos avispado en encontrar ideas que palien este problema.
La cuestión está en errar el origen del problema.

Porque las lista del paro juvenil no la ha llenado la caída en picado de la construcción y de toda la industria auxiliar de la misma. El problema no está en que España sea un país sin modelo de negocio. En que la demanda sea insuficiente.
La lista del paro juvenil la ha llenado un sistema educativo horroroso, que no incentiva el esfuerzo, y que no planifica los conocimientos ni las habilidades que los individuos deben poseer en su incorporación al sistema productivo.

Es un sistema educativo que le dice a nuestro jóvenes: ” tranquilo tío, pasa de curso sin aprobar, no sea que te traumatices. Total, siempre tendremos oposiciones para ti, o puestos de libre designación, o una subsidiación que no te corte el buen rollito…”.
Pero todo esto se ha caído a plomo. Todo lo intocable ahora es lo más problemático, como la banca.

Todo lo seguro se ha convertido en lo más inestable, como el empleo público y financiero.

Todo lo ejemplarizante ahora resulta ser corrupto ( no es que sea más que antes, lo que ocurre ahora es que como el reparo no llega, la gente que no cobra, normalmente habla).
Este plan tendrá sus efectos cortoplacistas, salvo eso que dice que fomentará la financiación, que no llegará hasta el emprendedor ya no sea juvenil, y gracias.
No me siento esperanzado en todo lo que se refiere al emprendimiento. Empezando porque el deporte nacional de quemar palabras, ha llevado a utilizar el término emprendimiento para casi todo.

En segundo lugar, porque a raíz del sistema educativo, los emprendedores llegan a su desembarco en el mundo empresarial, o al intento, sin saber que, desde una idea a un plan de negocio, hay un auténtico abismo. Abismo que la propia Administración no está preparada para ayudar a salvarlo. Mucho menos esos compañeros de fotos autodemominados agentes sociales que bastante tienen con salvar su …, ya saben qué parte de su anatomía.

La primera reforma estructural a abordar debería haber sido la educativa. Pero claro, ésta no devuelve deuda a países donantes, ni rescata entidades para que nos compren la susodicha deuda soberana, y así se siga dilatando el apalancamiento público mientras se estrangula el privado de familias y empresas.

Y por supuesto, su resultado se ve a un plazo superior a cuatros años que, curiosamente, es la periodicidad con la que somos llamados a las urnas.

¿Quién cubrirá el agujero de las obras sociales?

2012 diciembre 15
por dimasantunecom
Fotograma del documental 'Cuidadores' (2010).

Fotograma del documental 'Cuidadores' (2010).

Puede que a partir de ahora, la ciudadanía hagamos un uso mayor de lo que cantara Kiko Veneno, aquello de “… lo mismo te echo de menos, que antes te echaba de más”.

Durante las últimas semanas, estamos viendo en los medios de comunicación, incluso en las calles de nuestras ciudades, la terrible problemática suscitada por la situación de los empleos en las antiguas cajas de ahorro extremeñas.

No quiero hablar de su situación en general de estas entidades, pues creo que lo único que resta por decir es que aquellos que hoy levantan el dedo acusador, más bien deberían dirigirlo hacia su propio pecho, abrir la mano, y gritar aquello de “por mi culpa, por mi culpa, por mi grandísima culpa…” (Consejos de administración y directivos).
Es tristemente curioso todo esto, si repasamos uno de los motivos principales por los que se creó el FROB, era para proteger a un sector que generaba un alto grado de empleabilidad.
Pues bien, a día de hoy son más de 19.000 empleos los destruidos en el sector desde que comenzara la crisis. Si sumamos todos los despidos anunciados, la cifra final de todo esto se aproximará a los 30.000 empleos.
Lo de hoy, el título y la referencia al señor Veneno viene por el desmantelamiento, si desmantelamiento de las obras sociales de las entidades financieras.

El personal asignado a las mismas  ha desaparecido y los que continúan son los indispensables para su liquidación. Luego llegará la venta de patrimonio.
Bien, las cajas de ahorros destinaban a obra social hasta el 50% de su beneficio. Tranquilos, las pérdidas no las reparten, de eso ya se encargan en Madrid vía impuestos.

De toda lo obra social que “silenciosamente” se nos ofrecía, una parte será sin duda prescindible pues uno puede vivir sin menos exposiciones o sin menos conciertos. Desde luego no pensaran lo mismo artistas y músicos que tenían en las obras sociales unos buenos clientes. De cada 100 euros invertidos por las obras sociales, 31 euros iban destinados a cultura y ocio; 16 a programas de educación en investigación; 7 a protección del patrimonio. El resto, 46 de esos 100 euros se destinaban a programas sociales y de salud. En este caso, el destino es irrenunciable, la problemática sigue existiendo, ¿cómo se va a cubrir ese vacío?


Los programas asistenciales son una necesidad económica para una comunidad, no una rémora, y me explico. El pasado mes de noviembre, con o ocasión del Día Internacional del Alzheimer, se publicaron las estadísticas de esta enfermedad, que es la mayor en número de afectados por deterioro cognitivo, pero no el único.
En España hay un 9% de la población diagnosticada con esta enfermedad, esto significa, que por cada enfermo de Alzheimer, hay dos personas no profesionales, no capacitadas, dedicadas a su cuidado, y por tanto en fase de baja productividad; e infra aportando al famoso PIB. El coste de sólo esta enfermedad en nuestro país supera los 5.000 millones de euros.
El conjunto de obras sociales a nivel nacional destinaron 1.462 millones de euros el año pasado, por tanto 673 millones lo hicieron a programas sociales y de salud.

La pregunta es ¿cómo y quién va a cubrir este agujero?

Brotes verdes ¿para quién?

2012 noviembre 2
Algunos, siempre los mismos, ven brotes verdes a final de año.

Algunos, siempre los mismos, ven brotes verdes a final de año.

Al final, esto de la macroeconomía quien mejor lo va explicar va a ser el frutero de nuestro barrio. Digo esto, porque nos estamos acostumbrando a que, cíclicamente, se nos anuncie la llegada de una próxima buena noticia económica.

Todos los años, por septiembre, se suele anunciar que “al final de la primavera del año que viene, máximo en el tercer trimestre, la economía empezará a remontar… ” Que más o menos viene a coincidir con la cosecha de la cereza.

En cuanto a los brotes verdes, deben estar más relacionados con la producción del guindo. Del arbol, no del ministro. Lo digo pues según tengo entendido no es un árbol que, todos los años, da fruto.

Los últimos indicadores en China sobre producción y consumo minorista han sido buenos. Incluso los datos de contratación privada en Estados Unidos han sido muy positivos. Por tanto, podríamos decir que en estos países se estarían vislumbrando “brotes verdes”.

Deberíamos recordar, sin embargo, que en pocos días habrá elecciones en aquel país y que, estacionalmente, esta mejoría económica coincide con dicho evento.

En Europa, la situación de aparente calma económica, coincide con la falta de resolución de los problemas reales de la periferia, con unos resultados empresariales preocupantes; y más cerca de segundos rescates al país con descuentos de deuda incluido, que de un crecimiento económico.

Cierto es que en España se ha vivido un incremento de recaudación en el IVA, permitiendo la reducción del déficit, y el pronosticar el cumplimiento del objetivo para el presente año. La balanza de pagos también ha sido positiva, coincidiendo con el mes de mayor recaudación del turismo.

Ahora bien, el IVA se incrementó por el efecto anticipo de compra de septiembre. El déficit, aunque bajo, tiene pendiente la compensación y contabilización del déficit de la seguridad social, que representa 1%, sin considerar la actualización de pensiones.

En un entorno de destrucción de empleo, en el que todos los analistas coinciden en su incremento, no podemos pensar que la demanda interna hará sostenible los incrementos de recaudación.

Si a esto le unimos la imparable salida de capitales, el brote verde que nos queda es el exigido por el financiador, el control del déficit, entendiendo éste como la garantía para la recuperación de sus inversiones.

Tal vez, se estén interpretando como brotes verdes el hecho de que las expectativas estaban en que la economía real sigue desapareciendo, los brotes verdes pasan por la flexibilización de los ajustes fiscales, acompasando los duros ajustes exigidos al sector privado con los, en la práctica, inexistentes del sector público.

Balcanizar para ocultar la ineptitud

2012 septiembre 26
por dimasantunecom
Reciente manifestación por la indenpendencia en Cataluña.

Reciente manifestación por la indenpendencia en Cataluña.

Nunca me ha ido lo suficiente las fiestas de cotillón de Nochevieja. Por eso suelo aprovechar el verano para formular esos objetivos para el curso venidero y que, al igual que ocurre con los formulados en Nochevieja, no se suelen cumplir.

Estas líneas son un ejemplo. La promesa era haberlas enviado hace varias semanas, pero tengo que confesar que no he hecho nada de lo que inicialmente pensé.

Dice mi amigo Ems que una de las cosas que más le ha sorprendido en su larga y fructífera vida en el mundo de los negocios, es que hay asuntos que los dejas, los dejas, y al final se arreglan solos.

Esto me ha hecho comprender que, no es que los gestores electos ( no solo patrios) al igual que yo, estén contando nubes; lo que sucede es que es pura y finísima estrategia.

Nos fuimos muy contentos con la decisión del BCE de apoyar ilimitadamente a las maltrechas deudas de los países en dificultades y relajar un poco la presión sobre los diferenciales de las mismas. Una vez más, como tantas veces hemos dicho en los últimos años, “gasolina para el fuego”.

Esta medida no soluciona nada, lo único que pretende es ganar tiempo para que las autoridades apliquen las medidas de consolidación fiscal y restricción del crédito. Medidas de severa austeridad (lamentablemente sólo a la economía privada). Medidas que están acelerando la recesión en el entorno euro.

No tenemos más que revisar los ritmos de aceleración en el descenso del PIB de nuestro país, del consumo privado, de la adquisición de bienes de equipo, de la capacidad productiva, y últimamente, de la cartera de pedidos y de la cifra neta de exportaciones que ha roto su tendencia positiva anual.

La clase política europea habla de la unión bancaria, económica y fiscal, pero sin embargo las medidas que se ponen en práctica nos llevan por el camino contrario. Grecia está abocada a la salida del euro con una intervención total que coincidirá en el camino con la peregrinación en el desierto de países como el nuestro.

No se puede buscar la convergencia en la competitividad atacando solo la contención del gasto. Ni una sola medida, ni una sola, en aras de incrementar los ingresos de la economía real. Pero como les digo, seguro que se trata de una estrategia. Si los bancos no hacen de banco…para qué? Si al final están destruyendo su empleo.

La finísima estrategia debe incluir su rescate previo. Ah¡ no, que estos son los que compraban las deudas de las comunidades, y ya saben aquello del perro y la rabia (o era lo del burro y el rabo).

La sociedad europea esta dividida entre los que no toleramos los ajustes que se nos aplican y los que no toleran tener que seguir rescatando. El apoyo del BCE era el único políticamente posible, pues no tiene que pasar los filtros de ningún parlamento. Y nada más. Se lleva acabo, porque en primer término es una solución hacia dentro de los países donantes: “mátame, pero poquito”.

Aún así, la cosa no debe estar tan mal. En nuestro país todavía hay algún inepto gestor que se permite el lujo de duplicar el reto y formular la balcanización al cuadrado para esconder su mayúscula incapacidad. Si habláramos en términos económicos, no estaríamos eligiendo términos de soberanía, secesión, o independencia. Estaríamos decidiendo entre concurso de acreedores o liquidación.