‘Rien no va plus’

‘Rien no va plus’. No va más. Ya han hecho sus apuestas, señores, ahora el pueblo tiene la palabra. La bola gira en la ruleta electoral, cerniéndose como un asteroide sobre el rojo, el negro, quizá el blanco… Ya no caben más juegos de manos: que si aquí enseño el dibujo que hemos coloreado, entre Soraya y yo, con los altos cargos de la Junta, que si subasto las zapatillas de campaña, que si pierdo no me voy a Madrid (quiso decir que se vendrá de Madrid si pierde, pues le cachearán cuando llegue a la sede del PP en la calle Génova), que si en Zafra me han dado una vara para que deje de dar la vara con Vara, que si no pueden admitir que el hijo de un obrero gobierne Extremadura, que si para chulo yo, que cierro la campaña en Olivenza, el pueblo de mi contrincante… ¡Ah, claro! y lo de ayer y lo de hoy: voy a tronchar la Junta, pero enalteceré a los funcionarios públicos. José Antonio Monago, un bombero en estado puro. Si con la manguera no le basta para enfriar las ilusiones de los extremeños, está dispuesto a enarbolar el hacha para podar las consejerías. Esto es lo que hay; nada con gaseosa. Y frente a la inexperiencia y el voluntarismo, está la voluntad experimentada de Guillermo Fernández Vara, un presidente que no necesita que a cada paso le griten ¡presidente, presidente! Ya lo es. Y el lunes, también.
Jaime Aguilar

Vara no está descompuesto

Vara no está descompuesto, pero asegura que los asesores de los partidos sí lo están por culpa del movimiento Toma la Plaza. Él dice que tiene pocos asesores y que los utiliza para otros menesteres. El candidato socialista ha tardado 48 horas en reaccionar. Fue Ibarra, que sigue siendo el más moderno de todos, quien primero abordó el tema de los jóvenes indignados en el mitin de Cáceres. Al día siguiente, Vara entraba al trapo y aseguraba que era fantástico lo que ocurría en las plazas. Fernández Vara ha presumido en TVE de que, ya que los jóvenes quieren no solo votar, sino también participar, Extremadura se ha adelantado a este deseo y tiene ya creada la plataforma Opina Extremadura. Vara está acostumbrado al blog, al chat y al mail, pero sus consejeros no acaban de entender eso de la opinión en Internet y se descomponen como vulgares asesores: o la desprecian o la veneran como sentencia divina. Vara acaba la campaña guiñando un ojo a los jóvenes y otro a la izquierda. Pide que paguen más los ricos, mientras Zapatero se hace el sueco, y muerde a IU dejando caer en cada mitin que pactan con el PP en muchos ayuntamientos. Su teoría es que la izquierda debe escuchar a la izquierda. Entonces surge la gran incógnita: ¿Creen la izquierda clásica y la indignada que el PSOE es de izquierdas?
Quisquilla

Hasta la bandera

Hasta la bandera. Lleno total el miércoles en Cáceres. Entre 6.000 y 7.000 personas procedentes de toda Extremadura. Hasta había gente en la calle, que no pudo estar con Zapatero, Vara, Carmen Heras, Ibarra y tantas compañeras y compañeros más. El mayor mitin visto en esta tierra en mucho tiempo. A la derecha, en general, y a José Antonio Monago, en particular, se le han debido escacharrar los esquemas, pues lleva toda la campaña (y lo que te rondaré, morena), culpando de todos los males habidos y por haber a ZP y Zapatero viene, ve y vence. Es la prueba del algodón de que esta tierra y sus gentes son socialistas y quieren continuar siendo socialistas.
No solo es un sentimiento, es un convencimiento, una necesidad personal. Somos más y somos más solidarios. Comprendemos que la derecha crea que lo puede hacer mejor que nosotros, pero no vamos a ponerle el triunfo electoral en bandeja, porque estamos convencidos de que ni en estas circunstancias adversas ni tampoco en las que se avecinan, que serán favorables, lo harían mejor que nosotros, los socialistas. El domingo vamos a ir a las urnas, vamos a votar y vamos a ganar.
Pero no nos engañemos. Eso es lo fácil. Lo verdaderamente difícil será seguir enfrentándonos a la crisis hasta derrotarla. Y lo conseguiremos. Aunque Monago pierda el empleo.
Jaime Aguilar

Tuentiar…

Tuentiar es parecido a tontear, pero con abreviaturas. El martes por la tarde, Guillermo Fernández Vara tuentió desde un bar de Cáceres al que van los modernos de facebook y twitter, pero no los de tuenti. Lo hizo sentado en un taburete, al más puro estilo Club de la Comedia, y llevaba puesto traje y corbata. Era todo muy raro y un punto patético.
Vara subiendo mensajes al tuenti, señalando su estado y colgando fotos bien trajeado descolocaba al personal. El estado es una frase marco del tipo: Eres lo mejor que me ha pasado. Es que el Tuenti es un rollo muy adolescente. Sí es verdad que no hay mejor herramienta para llegar a los nuevos votantes, pero no se les conmueve con mensajes bien estructurados. Tuenti tiene sus reglas y es imprescindible poner mucho tktktktk, que es que quieres mucho al otro. También se dan muchos muaks, que son besitos, y todo el mundo es wapaaaa o wapoooo.
Cualquier mensaje que no cumpla estos requisitos más la aparición de un par de paréntesis con dos puntos, que quiere decir que sonríes, suena a impostura. Uno se imagina a Vara chateando: Os prometo empleo,wapoooooos, mxs muaks tkierooooo okiss :) :) … Puescomo que no. Lo de Tuenti te ayuda a quedar de moderno entre los mayores, pero a los jóvenes les suena a intromisión, o sea, que quedas como el culo.
Quisquilla

Compromiso es la palabra

Compromiso es la palabra. Es la actitud que la izquierda, y especialmente el PSOE, mantiene con esta tierra, con Extremadura y con todos y cada uno de sus habitantes. El compromiso de luchar por sus intereses, de gestionar sus activos y de erradicar sus males. Un compromiso desarrollado a lo largo de casi 30 años al frente de la Junta de Extremadura, que habiendo surgido de la atonía, casi de la indiferencia general de la población extremeña, caló en su conciencia, convirtiéndose no sólo en un referente indispensable, sino en una institución capaz de sacar a la región del subdesarrollo, económico, educativo, sanitario, de infraestructuras y político. Y ahí estaba y está el PSOE, al frente de las instituciones, mientras que los señores de la derecha, antecesores de José Antonio Monago, se peleaban entre ellos por la capitalidad, unos tirando para arriba y otros para abajo, hasta el punto de amenazar con romper la región en dos provincias irreconciliables. Compromiso no es subastar las zapatillas de campaña, como anuncia Monago. Compromiso es registrar el programa electoral ante notario, como hace Ángel Calle, alcalde de Mérida, garantizando que lo cumplirá. Compromiso es seguir pensando y creyendo e invirtiendo en Extremadura, como anuncia y hace José Luis Rodríguez Zapatero. Eso es compromiso.
Jaime Aguilar

Señor Quisquilla del HOY

Señor Quisquilla del HOY, hemos llenado. Estas fueron las primeras palabras pronunciadas en el mitin del PSOE en Cáceres. Y efectivamente, el señor Quisquilla reconoce no solo que los socialistas llenaron hasta la bandera el pabellón desde media hora antes de que comenzara el acto, sino que, según cuentan las crónicas, las avenidas cercanas estaban repletas de autobuses y las pancartas demostraban que el aparato movilizó militantes desde lugares tan alejados de Cáceres como Fregenal, Villanueva del Fresno, Llerena, Quintana de la Serena o Caminomorisco.
La maquinaria socialista extremeña sigue funcionando y el PP lo va a tener complicado para ganar el domingo. El problema es que en el mitin estaba Zapatero y, por si alguien lo había olvidado, Monago lleva días recordándolo. El PP sabe que cuanto más se asocie la imagen de Guille con ZP, más reticencias habrá en el electorado indeciso a optar por Vara.
Fernández Vara pareció retomar el tono presidencial del principio de la campaña: mucha explicación didáctica y todo eso de defender a la familia y de que quiere mucho a la gente. Solo se enfangó con la declaración de hacienda de Monago, que ya huele. El mitin, visto por Telepsoe, pareció un poco soso y más racional que emocional, pero el PSOE llenó y fueron felices. Ya veremos el domingo.
Quisquilla

La voz del poeta

Tomo prestada la voz del poeta y digo que el voto es un arma cargada de futuro. Celaya hablaba de poesía en su verso, pero en aquella España invertebrada, la dictadura estaba tan presente que las urnas eran un sueño. Nos dejamos mucha vida y a muchos camaradas y muchas ilusiones en el camino, pero ganamos. Hoy, la revolución está en las urnas. El sistema se puede y se debe cambiar desde las urnas. Pedir una democracia real sentándose en la acera es perder el tiempo, cuando es posible ganarse esa realidad democrática creando partidos o agrupaciones de electores y votando. Porque el voto es un arma y quien renuncia a votar no solo capitula y queda inerme, sino que le da balas a su adversario, cuyo voto engorda a medida que crece la abstención. Votar es un derecho y una obligación para cambiar el sistema. Esto no es África. Ni Monago ni el más derechista de los candidatos peperos están en el cargo o accederán a él, si acceden, por la fuerza, sino, en el peor de los casos, por culpa del desinterés de demasiada gente. Votar es la máxima expresión de la libertad y del compromiso democrático. Quizá no tenga tanto glamour, ni tanto foco mediático, como sentarse en la calle junto a una pancarta a esperar que te arreste la Policía, pero es mucho más efectivo. Muchísimo más. Vota. La democracia es tuya.
Jaime Aguilar

¿Llenará Zapatero Cáceres?

¿Llenará Zapatero en Cáceres? Esa incógnita se despeja esta noche. El PSOE movilizará todas sus fuerzas porque nunca como ahora le había visto las orejas al lobo. El mitin de hoy es uno de los más importantes que ha dado el partido de Vara en la región en los últimos 30 años. Un fracaso, o sea, tres cuartos de entrada, sería interpretado como un augurio funesto. La maquinaria se la juega hoy: si se ve mucha grada vacía es que algo empieza a cambiar y el aparato tiene averías serias. En el pabellón donde darán su mitin Zapatero y Vara caben 6.000 personas. Si le quitas el fondo del escenario, el lleno total serían 5.000. Zapatero reunió en una plaza fuerte como Sevilla a 3.000 personas el lunes (cifras de la web del propio partido). Pocas son para una ciudad donde los socialistas siempre abarrotaron. El empeño de llenar en Cáceres no es fácil y tampoco tiene por qué ser concluyente. En Valencia, los socialistas llenaron y van a perder. En Zaragoza, Zapatero tuvo media entrada y se supone que gobernarán. ¿Qué sucederá en Cáceres? Para conseguir nuevos votos, fue mucho más importante el chat en Tuenti de Vara de ayer que el mitin de hoy. La importancia del acto de Zapatero es más bien anímica: si llena, cundirá la idea de que quizás todo siga igual; si fracasa, cundirá el pánico.
Quisquilla

Dos no riñen si uno no quiere

Dos no riñen si uno no quiere. Y el público no quiere, así que la vigente etapa de reflexión discurre por el llano, entre pedaladas de tedio, como si todo estuviese ya más que reflexionado y decidido. En este país hay mucho indeciso de boquilla. Pero, ¿a quién beneficia esta atonía electoral? Al electorado, desde luego, que vive ajeno a los mítines y, posiblemente, también beneficie a los populares. Antes, cuando llegaban estas fechas, la derechona sacaba a pasear al doberman, sediento y sin bozal. Ahora no. ¿El PP, ya no tiene perro? Sí, lo tiene, pero ha cambiado el doberman por un caniche. Se llama Mariano. Ladra mucho, pero no muerde y, sobre todo, asusta menos que Aznar o Casco. La peluquería hace mucho. Incluso la canina. En la Extremadura del PP está Monago, que no es ni doberman ni tampoco caniche, aunque tiene algo de perro de aguas; o por lo menos, de cruceros. Y así pasan los días en esta autonomía nuestra, devorando kilómetros, repartiendo piruletas y aburriendo a los periodistas con la falta de noticias relevantes. No hay ambiente de elecciones. ¿Cuál es mensaje estrella de esta feria de los programas? Ninguno. No hay. Ni hay perrito piloto ni tampoco muñeca chochona. Nada. Eso sí, José Luis Rodríguez Zapatero ya no es Bambi. Para el PP, ZP es Islero. El toro que mató a Manolete.
Jaime Aguilar

Vara prefiere el iPad a la tortilla

Cuando Ibarra era presidente, sus campañas electorales tenían un rito sagrado: la cena campestre al anochecer en cualquier arcén de Extremadura. La tortilla campera de Ibarra era el rato más distendido del día y los periódicos nacionales publicaban, impepinablemente, cada campaña, un reportaje sobre esas cenas tan distendidas. Vara, la verdad, no tiene tiempo para tortillas porque tiene que atender el iPad.
Las nuevas tecnologías esclavizan más que las buenas cenas. Estar en twitter y en facebook (no sé si está en tuenti, pero debería si quiere llegar a los nuevos votantes de 18-21 años), llevar un blog y contestar los e-mails es una tarea que exige mucha dedicación. La duda estriba en saber si se llegaba más al electorado con la tortilla de patatas de Ibarra o con las nuevas tecnologías.
Mientras se despejan las dudas, Vara ha puesto el foco en Celdrán durante un par de días. La estrategia puede ser buena: se ningunea a Monago y se moviliza más a un posible votante que tiene alergia al estilo Celdrán, pero podría aceptar a Monago. El problema es que tantos vaivenes despistan y Vara pierde encanto. Si juegas a ser un buen chico gordito, tienes que serlo de principio a fin. El elector no entiende que de pronto te conviertas en Guillermo el travieso.
Quisquilla

Hoy.es

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