Un mundo feliz


Un mundo feliz (Brave New World en inglés, literalmente ‘[Un] Nuevo Mundo’) es la novela más famosa del escritor británico Aldous Huxley, publicada por primera vez en 1932. El título tiene origen en una obra del autor William Shakespeare, La Tempestad, en el acto V, cuando Miranda pronuncia su discurso.[

Sinopsis

La novela anticipa el desarrollo en tecnología reproductiva, cultivos humanos e hipnopedia que, combinadas, cambian radicalmente la sociedad. El mundo aquí descrito podría ser una utopía, aunque irónica y ambigua: la humanidad es desenfadada, saludable y avanzada tecnológicamente. La guerra y la pobreza han sido erradicadas, y todos son permanentemente felices. Sin embargo, la ironía es que todas estas cosas se han alcanzado tras eliminar muchas otras: la familia, la diversidad cultural, el arte, la ciencia, la literatura, la religión y la filosofía.

La novela desarrolla su trama en un futuro 632 d.F. (año 2540 en el calendario cristiano; “d.F.” = “Después de Ford”), donde las personas son incubadas y predestinadas desde que nacen para pertenecer a diferentes castas: Alfas, Betas, Gammas, Deltas y Epsilones. Cada casta está destinada a realizar ciertas tareas: los Alfas son la casta superior, por lo que realizan los trabajos que requieren una mayor inteligencia, mientras que los Epsilones llevan a cabo los trabajos más duros y arduos. A pesar de ello, todo el mundo es feliz, porque, desde su misma concepción, los embriones han sido acondicionados y, desde que nacen, a los pequeños se les realiza hipnopedia mientras duermen para convencerlos de las ventajas de pertenecer a ese mundo y a sus castas; porque todas sus necesidades están satisfechas y porque en caso de sentirse mal tienen a su disposición el soma, una droga que es entregada por el Estado.

La novela presenta a Bernard Marx, un Alfa rechazado socialmente por no tomar soma y ser más bajo que los demás Alfas por un supuesto fallo durante su gestación y a Lenina Crowne, que al visitar una reserva de indios norteamericanos, se traen de allí a uno de los denominados “salvajes”. Todo el planeta está unificado bajo un Estado Mundial, bajo un gobierno pacífico que ha eliminado la guerra, la pobreza, el crimen y la infelicidad al crear una sociedad de alta tecnología homogénea para todo el mundo, adquiriendo un estatus semi-religioso basado en los principios filosóficos de Henry Ford.

El Fordismo (que surge de Ford, deformación del apellido del conocido industrial estadounidense) forma la piedra angular de la nueva sociedad y formando la columna vertebral de la filosofía. La sociedad está estrictamente dividida en 5 clases, y todos los miembros de la sociedad están entrenados para ser buenos consumidores con el fin de fortalecer la economía.

El uso de drogas de placer se ha convertido en el pilar de la sociedad, y los ciudadanos toman regularmente tabletas de soma, una droga que hace que los consumidores de la droga sientan una felicidad absurda. Todos los niños se crean por embriones cultivados en laboratorios, y el destino de cada individuo es determinado mucho antes de su nacimiento.

Controlados estrictamente, los niños practican juegos sexuales entre ellos desde su más tierna infancia (un concepto del propio Sigmund Freud: la sexualización infantil) con el total consentimiento de los adultos, sin que éstos intervengan en dichos juegos, a excepción de reprender al que no quiera participar en ellos. Ese proceso elimina los conceptos de enamoramiento y seducción en su adolescencia y los de los noviazgos y compromisos sentimentales en su madurez, extirpando radicalmente la idea de crear una familia estable. Esto crea en ellos un comportamiento mecánico, impasible e indolente que perdura a lo largo de toda su vida, satisfaciendo sus necesidades sexuales sin negativa ni resistencia alguna por ambas partes, pero también sin afecto ni amor en sus relaciones, prevaleciendo un básico e instintivo deseo sexual pasajero que consuman con una enorme apatía.

Lenina Crowne, una empleada de laboratorio en el centro de incubación y acondicionamiento de Londres, es un ser conformista, la personificación de la nueva sociedad. Es atractiva, elegante, promiscua y su visión de la vida es producto del adiestramiento. Bernard es la antítesis de Lenina. A pesar de ser miembro de la casta superior de los Alfas, Bernard no es feliz con su vida y le desagrada la sociedad. Se siente profundamente inseguro de sí mismo y, aunque no lo sabe, es objeto de burla por parte de los demás debido a su rechazo hacia las normas sociales.

Lenina y Bernard hacen un viaje de ocio a Malpais, una reserva donde hay una sociedad “antigua” que no posee las características de la sociedad fordiana. Allí se encuentra Linda, una mujer miembro de la sociedad fordiana pero que por un accidente se queda en Malpais, y concibe a un niño, John. Mientras Lenina se escandaliza y horroriza por la sociedad escuálida y vivípara de Malpais, Bernard se encuentra fascinado por ésta y por John, quien tiene acceso a las obras de William Shakespeare, autor desconocido en el Estado Mundial.

John, al igual que Bernard es un marginado dentro de su propia sociedad y está deseoso de ver el mundo fuera de Malpais. Bernard acepta llevar a Linda y John de regreso a Londres, donde manipula la fascinación de la sociedad con ellos, para elevar su propia posición social. Bernard, en un revés del destino, es enviado a vivir junto con su amigo Helmholtz Watson en una de las muchas islas oscuras diseñadas para los Alfas que se salen de las normas sociales y son incapaces de conformarse con su vida.

En vez de matarlos, el controlador mundial los exilia allí para que vivan cómodamente entre sus iguales que persiguen sus mismas ambiciones en tranquila soledad lejos del resto del mundo y así evitan que estos creen problemas en el Estado Mundial. Después de atacar a Lenina, John se va de Londres, encontrando un viejo faro en la zona rural de Inglaterra al borde de un acantilado y se establece allí, donde intenta iniciar una nueva vida como un ermitaño. Desafortunadamente, al ser ahora una celebridad, es acosado constantemente por los periodistas, que le graban a escondidas como si de un documental sobre la vida de los salvajes se tratara.

Tras difundirse un vídeo de él autoflagelándose que es expuesto en el cine sensible (y que permite a la gente común experimentar el dolor físico, provocando una masiva movilización a los cines para sentirlo y generando una auténtica revolución), los visitantes van en grandes cantidades a verlo (entre ellos Lenina) para que le enseñen a sentir más dolor, pero un día en que llegan al faro descubren que John (hastiado por el acoso al que estaba siendo sometido, horrorizado y asqueado con la sociedad fordiana y sus ciudadanos) se ha suicidado ahorcándose.

Bernard Marx y Lenina Crowne

Los dos personajes (cuyos nombres hacen alusión al líder soviético Lenin y al fundador del comunismo Karl Marx) presentan puntos de vista opuestos de esta sociedad. Lenina es la perfecta ciudadana, feliz y “neumática”, conforme con su comportamiento, cumpliendo su función en la sociedad, que se relaciona con cuantos hombres le sea posible, pero bastante incapaz de ejercer su libertad de pensamiento; ella no reconoce su amor por el “Salvaje”, como un conflicto emocional con su acondicionamiento.

Por oposición, Bernard Marx tiene algo del forastero, intelectualmente algo tonto pero físicamente más pequeño que el Alfa promedio, se enfrenta (o al menos cree enfrentarse) a problemas sociales incluyendo el rechazo social por parte de las mujeres de su casta y falta de respeto por parte de las castas inferiores. Como resultado, se ha convertido en un inadaptado social, avergonzado cuando trata de propiciar citas con mujeres, desinteresado por los deportes, prefiere ser miserable que tomar soma y a menudo expresa opiniones de inconformismo. El comportamiento inaceptable de Bernard lo mete en problemas con su jefe, el Director del Laboratorio de incubación y Acondicionamiento. Sin embargo, Bernard obtiene permiso para visitar la Reserva Salvaje, donde lleva a Lenina.

La Reserva y el Salvaje

La segunda mitad de la novela comienza con la visita a la reserva. Es aquí donde se presenta el otro protagonista principal de la novela. John el Salvaje es el hijo de dos ciudadanos del Mundo Feliz (es el resultado de un error accidental en el método anticonceptivo). Pronto se verá que su padre no es otro que el jefe de Bernard; éste estaba de visita en la reserva cuando su madre se perdió; quedándose allí sola, dio a luz a John. Él creció con el estilo de vida de la tribu de los zuñi (Nativos Americanos de Estados Unidos), y su religión, que es una mezcla entre creencias zuñi y cristianas. Sin embargo, también recibe la influencia de la educación que le da su madre (quien le enseñó a leer) y del descubrimiento de las obras de William Shakespeare. El choque cultural que resulta cuando el “salvaje” es llevado a la sociedad del “Mundo Feliz”, como lo llama inicialmente, proveé un conducto para que Huxley compare los valores de la sociedad con los nuestros y señala los mayores defectos de la sociedad del Mundo Feliz.

El punto clave de carácter moral del libro gira alrededor de dos problemas diametralmente opuestos. El primero, y el más obvio, es que para asegurar una felicidad continua y universal, la sociedad debe ser manipulada, la libertad de elección y expresión se debe reducir, y se ha de inhibir el ejercicio intelectual y la expresión emocional. Los ciudadanos son felices, pero John el Salvaje considera que esta felicidad es artificial y “sin alma“. En una escena crucial discute con otro personaje, el Interventor Mundial de Europa Occidental Mustafá Mond, sobre el hecho de que el dolor y la angustia son parte tan necesaria de la vida como la alegría, y que sin ellos, poniéndolo en perspectiva, la alegría pierde significado alguno.

El segundo problema presentado en la novela es que la libertad de elección, la inhibición de la expresión emocional y la búsqueda de ideas intelectuales resultan en la ausencia de la felicidad. Este problema se muestra en principio a través del personaje de Bernard, pero también a través del comportamiento de John en las fases finales de la novela. Incapaz de suprimir por completo su deseo hacia Lenina, que considera inmoral, y preso del remordimiento por no expresar su dolor ante la muerte de su madre, busca aislarse de la sociedad.

Resolución

En el último capítulo, Bernard Marx y su amigo Helmholtz Watson van al exilio en las islas, pero no se le permite al Salvaje ir con ellos. En cambio, encuentra un viejo faro en la zona rural de Inglaterra y se establece allí. Intenta iniciar una nueva vida como un ermitaño, incluyendo un régimen de mortificación de la carne y autoflagelación. Desafortunadamente, al ser ahora una celebridad, es acosado constantemente por los paparazzi. Finalmente, después de un video de él autoflagelándose, los visitantes llegan en mayores cantidades, entre ellos Lenina, y sucumbe a una orgía de sexo y soma. La mañana siguiente, presionado por el dolor, el remordimiento y la desesperación, se suicida.

En otros temas, el libro ataca la producción del ensamblaje en línea como humillante, la liberación de la moral sexual calificándola como una afrenta contra el amor y la familia, el uso de eslogans, el concepto de un gobierno centralizado, y el uso de la ciencia para controlar los pensamientos y acciones de la gente. Mientras Huxley ataca el surgimiento de las actitudes socialistas y comunistas, también se opone a la sociedad consumista y capitalista. De hecho, los motivos finales son más fuertes que los anteriores: en la novela, el fundador legendario de la sociedad fue Sigmund Freud, cuyos escritos ocupan la biblioteca de Mustafá Mond. La letra T (una referencia al Modelo T de Ford) ha reemplazado la Cruz cristiana como un símbolo casi religioso.

El título del libro es una cita de Miranda en el acto V de la obra La Tempestad de Shakespeare, cuando ella conoce por primera vez otra gente diferente a su padre. John el Salvaje es un fuerte fanático de Shakespeare, el cual lo ubica en un rango superior a la mayoría de la distópica humanidad de Huxley. Al igual de la mayoría del pasado artístico y logros culturales, los trabajos de Shakespeare son archivados y desconocidos en esta sociedad excepto los controladores mundiales.

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