Hoy

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Aprendices de Unabomber
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El Zurdo | 08-08-2017 | 17:58| 0

En 1779, el joven Ned Ludd rompe dos telares mecánicos como reacción contra las deplorables condiciones laborales que sufre su gremio. Eso cuenta la leyenda del movimiento al que da nombre, el ludismo, encabezado por artesanos ingleses que, a principios del siglo XIX, arremetieron contras las nuevas máquinas textiles que amenazaban con destruir sus empleos.

Finales de mayo de 1978, Buckley Crist, profesor de ingeniería de materiales en la Universidad de Northwestern, recibe un paquete sospechoso y llama al policía Terru Marker, quien lo abre y explota. Marker resultó herido leve en su mano izquierda y se convirtió en la primera víctima del neoludita Theodore John Kaczynski, conocido como Unabomber, un superdotado matemático que entre 1978 y 1995 envió 16 cartas bomba a universidades o aerolíneas, matando a tres personas e hiriendo a otras 23. Unabomber fue detenido por el FBI en 1996 y condenado a cadena perpetua. Antes, ‘The New York Times’ publicó su manifiesto ‘La sociedad industrial y su futuro’, en el que llama a una revolución mundial contra lo que denomina el «sistema tecno-industrial», con el argumento de que la «Revolución Industrial y sus consecuencias han supuesto un desastre para la humanidad».

Verano de 2017, aprendices de Unabomber tratan de sabotear la primera industria de España, el turismo, con ataques vandálicos a buses turísticos y hoteles en Palma de Mallorca y, sobre todo, Barcelona. Sus daños son solo materiales, por el momento. Sus autores, miembros de Arran Països Catalans, los cachorros de la CUP, el partido independentista y antisistema catalán que sostiene a Puigdemont. Sus motivos: se está explotando un modelo de «turismo de élite, masivo» que «destruye el territorio y condena a la miseria a la clase trabajadora» y «convierte el país en un parque de atracciones que únicamente beneficia a la burguesía y al capital». En San Sebastián se les ha sumado Ernai, la nueva camada de los epígonos de Batasuna, cuya meta es la «creación de nuevos modelos de vida». Unos y otros califican sus atentados de «acciones mediáticas» o de «autodefensa».

Lo cierto es que en junio los barceloneses situaron, por primera vez, el turismo como el principal problema de la ciudad, según el Barómetro Semestral de Barcelona. Y según la Sindica de Greuges, el Defensor del Pueblo en Cataluña, las quejas relacionadas con el turismo se dispararon de 28 en 2015 a 123 en 2016.

No obstante, insisto: el fin no justifica los medios; los medios justifican el fin. Como explica el historiador israelí Yuval Noah Harari en ‘Homo Deus’, el mundo moderno no cree en la finalidad, solo en la causa; ha matado a Dios y ha perdido la fe en que hemos nacido para cumplir un rol en un plan divino. La nueva religión se basa en la firme creencia de que el crecimiento económico es absolutamente esencial. Este nuevo credo nos insta a descartar todo aquello que pueda obstaculizar ese crecimiento, como la conservación de la igualdad social y del medio ambiente. La némesis de la economía moderna es el colapso ecológico. Por ende, para crecer no puede valer todo si no queremos ser víctimas de la ‘hybris’. Sin embargo, para evitarlo, tampoco vale todo. Tan denostables son la avaricia como la violencia, por mucho que la primera sea un medio rápido para crecer y la segunda para cambiar las cosas.

(Publicado en el diario HOY el 6 de agosto de 2017)

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Orgullo e insatisfacción
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El Zurdo | 02-07-2017 | 21:24| 0

Durante esta semana Madrid ha sido la capital mundial del orgullo. Orgullo no solo gay sino de ser lo que cada cual es o quiera ser, sin importarles lo que uno diga o haga a los biempensantes de la acera de enfrente; esos miopes que no ven más allá del ombligo de sus prejuicios; esos daltónicos que perciben el mundo en blanco y negro; esos fariseos de moral castradora que niegan la dignidad y la identidad a quien se sale del armario de la norma, su norma; esos jueces de lo humano que condenan al que se siente divino; esos pastores de almas en pena que excluyen a la oveja negra que levanta la voz en medio del silencio de los borregos.

Sin embargo, el colectivo LGTBIQ (gais, lesbianas, trans, bisesexuales, intersexuales y queer) tiene motivos para expresar su orgullo pero también su insatisfacción, porque la homofobia repunta, pese al reconocimiento de derechos como el matrimonio homosexual, algo en lo que España ha sido pionera, adelantándose a países como Alemania, que no lo ha legalizado hasta doce años después.

Según el Ministerio del Interior, los ataques contra la orientación sexual son los delitos de odio que más se dispararon en 2016: un 36%, hasta 230 investigaciones. Asimismo, las injurias o amenazas en internet y las redes sociales contra el colectivo LGTBIQ crecieron un 57%. Y estos datos muestran la punta del iceberg, pues solo el Observatorio contra la Homofobia de la Comunidad de Madrid registró el año pasado más incidentes: 240, con 316 víctimas. Su coordinador, Rubén López, pone como prueba de que el problema se agrava que este año ya van 115 denuncias, seis más que en el primer semestre de 2016. En realidad son bastantes más, ya que tres de cada cuatro víctimas que pidieron ayuda al observatorio no denunciaron su caso ante la Administración o la Policía, lo que denota su desconfianza en las autoridades y el miedo a ser estigmatizadas por la sociedad. Un sociedad hipócrita que ya tolera la homosexualidad pero no su visibilización; que soporta con resignación cristiana al gay pero ve como una provocación que se bese o coja de la mano con su pareja en la calle.

De hecho, esta cada vez mayor visibilidad es una de las causas del aumento de las agresiones. «A más visibilidad, más reacción», advierte Jesús Generelo, presidente de FELGTB, la federación estatal que reúne a organizaciones LGTB locales y autonómicas. La segunda causa, coinciden López y Generelo, es el «fracaso» de la escuela en educar en la diversidad sexual. Se basan en el perfil «muy preocupante» del agresor: un joven español, de 20 a 30 años, heterosexual. Apuntan como tercera razón los insuficientes instrumentos y medidas legales para defender los derechos del colectivo.

Otro motivo de insatisfacción para un creciente coro de activistas LGTBIQ es «la deriva neoliberal» o «la mercantilización» del movimiento, reflejada, por ejemplo, en la gentrificación del emblemático barrio de Chueca o en la inclusión de carrozas comerciales en el desfile del Orgullo de Madrid. Estos críticos con lo que llaman «el capitalismo rosa» se quejan de que se ha despojado esta fecha de todo su contenido reivindicativo y preguntan de forma retórica: «¿Te imaginas que en el 8 de marzo, Día de la Mujer, hubiera carrozas patrocinadas?, ¿o en el Primero de Mayo?». Y ya se sabe que todo lo que toca el rey Midas se convierte en oro pero el precio es la muerte.

(Publicado en el diario HOY el 2 de julio de 2017)

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Por un puñado de bancos
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El Zurdo | 26-06-2017 | 18:50| 0
Banco Santander's new chairwoman Ana Patricia Botin attends the 2014 extraordinary general shareholders' meeting in the northern Spanish city of Santander on September 15, 2014. Ana Patricia Botin on September 10 was named the new chairman of Spanish bank Santander, replacing her father who died suddenly of a heart attack after nearly 30 years at its helm. Emilio Botin, a controversial figure who had steered the eurozone's biggest bank by capitalisation through Spain's financial crisis, died overnight aged 79, the bank said in a statement. AFP PHOTO / CESAR MANSO

 

El gran dragón rojo se ha zampado otra presa codiciada y codiciosa servida exangüe en bandeja de plata por las autoridades europeas. No, no hablo de China sino del Santander y de su compra-rescate exprés del Popular a precio de ganga, un euro, en el ‘outlet’ financiero. Esta adquisición recuerda a la de Banesto en 1994 también por la entidad cántabra, después de que el banco que Mario Conde llevó a la quiebra tuviera que ser intervenido por el Banco de España. Aquello sirvió de trampolín a la Casa Botín para erigirse en el primer banco del país y con la fagocitación del ‘Popu’ recupera el liderazgo, superando a Caixabank y al BBVA, que durante la crisis habían aumentado de peso al participar como comensales en la gran comilona de fusiones que ha liquidado a casi todas las cajas de ahorro y las ha reconvertido en bancos. Mas si algo refuta el caso del Popular es la dicotomía «bancos buenos/cajas malas».

El proceso de reestructuración bancaria, amén de salirnos caro a los españoles –no recuperaremos dos de cada tres euros inyectados a la banca para salvarla–, ha reducido alarmantemente el número de jugadores en el tablero financiero patrio, que empieza a parecerse cada vez más al ‘Tragabolas’. Es así hasta el punto de que el propio presidente de la nacionalizada Bankia, la entidad que más ayuda pública ha recibido, ha alertado de los riesgos de oligopolio. Los datos le cargan de razón: los cinco grandes bancos (Santander, BBVA, Caixbank, Sabadell y Bankia) controlan más del 70% de los activos; en 2008 era un 42%. La media de la zona euro se sitúa en el 48%.

Para José Ignacio Goirigolzarri, no sería deseable que la mayor parte del pastel bancario se lo repartieran dos o tres grupos, como ya ocurre en el sector energético (Endesa, Gas Natural Fenosa e Iberdrola), el de combustibles (Repsol, Cepsa y BP) y el de telecomunicaciones (Telefónica, Vodafone y Orange). Como explica el presidente de Bankia, las empresas dependen en España más de los bancos para financiarse que en el resto de Europa o EE UU. El motivo es su pequeño tamaño, que les impide acceder al mercado, con lo que una concentración bancaria excesiva reduciría sus alternativas para obtener créditos.

Sin embargo, la concentración bancaria no es un fenómeno nacional sino global. De hecho, quizá el dinero sea lo único que no conoce fronteras. El mundo está dominado por 28 grandes bancos internacionales –entre ellos, el Santander y el BBVA–, según sostiene François Morin en su libro ‘La hidra mundial, el oligopolio bancario’. Este economista francés advierte que los Estados son rehenes de esa hidra, que «actúa como una banda organizada».

Si en algo acertó Karl Marx es en que el capital tiende a concentrarse. Y si en algo erró Adam Smith es en que la mano invisible del mercado conduce a la competencia perfecta y al bienestar de la sociedad. Sin la intervención de la mano visible del Estado para poner orden, la libertad del mercado acaba en libertinaje y la libre competencia degenera en oligopolio o peor, monopolio, es decir, el pez grande acaba comiéndose al chico. Y cuando esto ocurre se abren las puertas giratorias y las grandes corporaciones se comportan como mafias; acaban controlando no solo el mercado sino también el Gobierno, no solo la economía sino también la política, y el cliente pierde la razón y el ciudadano su soberanía.

(Publicado en el diario HOY el 25 de junio de 2017)

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Ganaron Sánchez y Errejón
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El Zurdo | 19-06-2017 | 17:45| 0
GRA056. MADRID, 14/06/2017.- El diputado de Podemos Íñigo Errejón,iz, conversa con el líder de Podemos, Pablo Iglesias, en la segunda jornada del debate de la moción de censura de Unidos Podemos contra el Gobierno de Mariano Rajoy, que será rechazada por amplia mayoría. EFE/Ballesteros

 

Por fin pasó el martes 13 y se celebró la cacareada moción de censura de Unidos Podemos contra Rajoy, que se prorrogó hasta bien entrado el miércoles 14. ¿Y quién ganó? Tirios dirán que su caudillo salió reforzado, pues se evidenció que no hay alternativa a su ordeno y mando. Troyanos replicarán que su amado líder se encumbró como el auténtico paladín de la democracia y dejó patente que, sumando los votos a favor que recibió y las abstenciones, es posible construir una mayoría suficiente para echar al «presidente de la corrupción». Mas los verdaderos ganadores fueron dos perdedores a los que se quiso enterrar prematuramente, uno ausente y otro silenciado: Pedro Sánchez e Íñigo Errejón.

La moción devino una sesión de investidura del jefe de la oposición. Sin embargo, no fue Iglesias quien salió como tal de las Cortes. Fue el renacido secretario general de los socialistas. Y fue el propio gran timonel de Podemos quien así lo reconoció al tender la mano al nuevo PSOE poniéndose a su disposición para secundar otra moción con Sánchez de candidato. La victoria de este en las primarias, aunque aplaudida por las bases podemitas, no era esperada por Iglesias y su guardia de corps y ha trastocado su estrategia agonista o frentista, la que venció en Vistalegre II. Esta fue concebida para darle guerra más en la calle que en la arena del Parlamento a «la triple alianza» formada por un PSOE con Susana Díaz a la cabeza, el PP y Ciudadanos. Buscaba mantener en permanente estado de agitación a los ciudadanos y consolidar la imagen de los morados como genuina oposición. Tomaba como modelo la que llevó a Syriza al poder en Grecia y al Pasok a la irrelevancia, al pagar su apoyo al Ejecutivo de la corrupta Nueva Democracia (el PP heleno). El giro a la izquierda dado por Sánchez al PSOE ha obligado a Iglesias a replantearse su plan y a asumir la estrategia que perdió en Vistalegre II, la del defenestrado Errejón. Esta busca hacer de Podemos un partido más transversal e institucional, menos agresivo e izquierdista, más convincente que vindicativo y abierto a colaborar con los socialistas para ganar batallas a los populares en el Congreso y ser «útil ya» a la gente. En definitiva, pasar de la protesta a la propuesta.

El golpe de timón de Iglesias se percibió durante el debate de la moción. Se esforzó por dar una imagen más presidenciable, más seductora, hasta se puso chaqueta, con el fin de superar los recelos de buena parte del electorado progresista, aquel millón que se quedó en casa el 26J y que es susceptible ahora de votar al PSOE. De hecho, desde un punto de vista electoralista, el triunfo de Sánchez perjudica a Podemos.

Mas el tiempo de las mayorías absolutas se ha ido para no volver, al menos en una buena temporada. Por ende, PSOE y Podemos están condenados a entenderse si quieren gobernar. Sánchez e Iglesias se han caído del nido y de ahí su muda. Eso sí, el segundo quiere seguir marcando los tiempos y presiona al primero para que antes de Navidad presente una nueva moción contra Rajoy. Pero los números son tozudos, como los nombres que hay detrás, y hoy por hoy esa opción es inviable por los vetos cruzados de Podemos y C’s y la condición ‘sine qua non’ que imponen los independentistas catalanes y vascos, el referéndum, inasumible para el PSOE. Con todo, quien ahora tiene el cronómetro es Sánchez y el 14J dio su primer gran paso hacia la Moncloa, como Felipe González en 1980 con su moción contra Suárez. Tiempo al tiempo.

(Publicado en el diario HOY el 18 de junio de 2017)

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Amnistía judicial
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El Zurdo | 13-06-2017 | 17:51| 0
GRA491. MADRID, 13/06/2017.- El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, durante su asistencia al Pleno del Senado, que debate las enmiendas de veto a la totalidad registradas por los grupos a los Presupuestos Generales del Estado de 2017. EFE/Kiko Huesca

 

El Tribunal Constitucional (TC) ha dado un tirón de orejas al Gobierno de Rajoy por la amnistía fiscal que aprobó en 2012. El guardián de la Carta Magna ha anulado la medida de gracia concedida por decreto a los defraudadores que afloraron dinero negro que guardaban en paraísos fiscales o bajo un colchón de plumas de ganso a cambio de tributar solo un 10% de lo declarado, que al final se quedó en un 3%. Considera que vulnera el artículo 86.1 de la Constitución, que prohíbe el uso del decreto ley cuando las medidas aprobadas afecten a los deberes consagrados en el Título I, como es el «de todos de contribuir al sostenimiento de los gastos públicos» (artículo 31.1).

No obstante, además de fallar contra la forma de la amnistía, los sumos magistrados arremeten contra el fondo, al advertir que sus perpetradores, con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, a la cabeza, «en lugar de servir a la lucha contra el fraude fiscal, se aprovechan del mismo so pretexto de la obtención de unos ingresos que se consideran imprescindibles ante un escenario de grave crisis económica». En plata, el fin (la reducción del déficit) no justifica los medios (la amnistía), que, para más inri, poco ayudaron a lograr dicho fin, pues solo reportaron al erario público 1.200 millones de euros, menos de la mitad de lo previsto. De esta forma, subrayan, se legitima como una opción válida «la conducta de quienes, de forma insolidaria, incumplieron su deber de tributar de acuerdo con su capacidad económica, colocándolos finalmente en una situación más favorable que la de aquellos que cumplieron voluntariamente y en plazo su obligación de contribuir». O sea, se avala que todos no somos iguales ante la ley ni ante Hacienda.

Lo insólito es que justo eso, legitimar esa conducta insolidaria y el malfacer de Montoro (por mucho menos se dimite en otros países) y compañía, hace el TC al dejarlos sin castigo. Y es que su reprimenda no tendrá consecuencias para el Ejecutivo ni los sospechosos habituales de cuello blanco (Rato, Bárcenas, el clan Pujol y Granados, entre otros) y alguno de cuello azul, como el líder sindical minero José Ángel Fernández Villa, que se beneficiaron de, en palabras del alto tribunal, «la abdicación del Estado ante su obligación de hacer efectivo el deber de todos de concurrir al sostenimiento de los gastos públicos». Más claro, los doce hombres sin piedad del TC no sancionan al Gobierno por la amnistía ni invalidan la regularización de casi 40.000 millones de origen, cuando menos, dudoso que salieron a la luz con ella. Alegan la necesidad de preservar «la seguridad jurídica», misma razón que adujo el Supremo cuando anuló las cláusulas suelo en 2013 pero sin carácter retroactivo y luego llegó el Tribunal de la UE a enmendarle la plana.

Todo lo contrario. El dejar impunes a esos golfos apandadores y a sus cómplices monclovitas aumenta la inseguridad jurídica, pues de facto se les indulta o amnistía. Como dice el filósofo italiano Paolo Flores d’Arcais en ‘¡Democracia!’, el defraudador es «el parásito que burla a su vecino» y «una fuerza política que no lleve a cabo una lucha sin cuartel contra el fraude fiscal es enemiga de la democracia». Y advierte: «Toda violación o atenuación del principio de legalidad desfigura y pone en mora la democracia». Porque en la democracia la ley es el poder de los sin poder y el Gobierno que la incumple abusa del poder.

(Publicado en el diario HOY el domingo 11 de junio de 2017)

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La resurrección de Hobbes
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El Zurdo | 06-06-2017 | 17:36| 0
GRA575. MADRID, 30/05/2017.- El fiscal jefe Anticorrupción, Manuel Moix, hoy en la Cadena Ser donde ha sido entrevistado en el programa 'Hora 25'. Moix tiene junto a sus tres hermanos una sociedad en Panamá heredada de sus padres, lo que compromete aún más su posición y ha hecho que todos los grupos de la oposición pidan su dimisión y las asociaciones fiscales le reclamen "explicaciones urgentes". EFE/JuanJo Martín

 

¿Se fiarían del pastor al que prefieren los lobos? Pues eso hizo el Gobierno al colocar a Manuel Moix al frente de la Fiscalía Anticorrupción. Sí, el mismo Moix que ha dimitido tras destapar ‘Infolibre’ que comparte con sus hermanos una empresa en el paraíso fiscal de Panamá, pequeño detalle que, al parecer, ocultó a sus superiores, el fiscal general del Estado, José Manuel Maza, y el ministro de Justicia, Rafael Catalá. El mismo Moix al que el Congreso reprobó, junto a Catalá y Maza, por su injerencia en causas judiciales como ‘Lezo’. El mismo Moix que en dicho caso trató de frenar varios registros policiales y cuyo nombramiento fue anticipado tres meses antes de que se formalizara y calificado de «cojonudo» por el cabecilla de la trama, el aguador madrileño Ignacio González.

Con todo, su mentor no ve motivos para su cese. Es más, el tal Maza sostiene que «sería de justicia» que Moix continuara en el cargo porque no ha cometido «ilegalidad o irregularidad alguna». No está tan segura la Agencia Tributaria, que, según ‘Infolibre’, investiga si «pudo actuar con posible ánimo de elusión de impuestos». Cometiera o no delito, todas las asociaciones de fiscales, incluida la conservadora que apoyó su designación, exigieron la renuncia de Moix porque comprometía «la imagen de imparcialidad de la institución»; es decir, la mujer del César no solo debe ser honesta, sino también parecerlo. Tras la renuncia de su ahijado, Maza no tuvo empacho en afirmar que la Fiscalía debe ser independiente «de todos los poderes del Estado y otras instituciones». Y lo dice quien la ha convertido en el abogado del Ejecutivo. Hay que ser cínico.

Y es que las elecciones de Maza y Moix forman parte de la operación de los intocables de Rajoy para controlar las instituciones judiciales claves en la lucha contra la corrupción en un momento en que el PP está en el punto de mira de varias causas. Una operación en la que se enmarcan tres polémicos nombramientos en la Audiencia Nacional: el traslado del juez Eloy Velasco del juzgado donde instruía ‘Púnica’ y ‘Lezo’ a la nueva Sala de Apelación, a la que también ha sido ascendido Enrique López, apartado del ‘caso Gürtel’ por su afinidad al PP al igual que Concepción Espejel, que ahora presidirá la Sala de lo Penal.

Mas el de Rajoy no ha sido el único Gobierno que ha intentado mangonear a la Justicia. Sería injusto decir lo contrario. Todos lo han hecho. Alfonso Guerra llegó a sentenciar la muerte de Montesquieu, o sea, de la separación de poderes. Eran tiempos en los que el PSOE imponía el rodillo de su mayoría absoluta. Cuando esta anula el poder legislativo, solo queda el poder judicial como contrapeso al ejecutivo. Ahora que el Parlamento ha recuperado su papel fiscalizador del Gobierno, este trata de controlar la Justicia para escapar a todo control, como Thomas Hobbes manda. En el capítulo 29 del ‘Leviatán’, el filósofo absolutista inglés analiza las causas que, en su opinión, debilitan un Estado. Entre ellas cita la división de poderes y someter el poder soberano a las leyes civiles, lo que tacha de «error», pues «sitúa también sobre él, un juez, y un poder para castigarlo; ello equivale a hacer un nuevo soberano, y por la misma razón un tercero, para castigar al segundo, y así sucesivamente, sin tregua, hasta la confusión y disolución del Estado». Revivido Montesquieu, algunos han resucitado a Hobbes para rematarlo.

(Publicado en el diario HOY el domingo 4 de junio de 2017)

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La rebelión básica
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El Zurdo | 30-05-2017 | 16:36| 1
GRA106. MADRID, 18/10/2015.- El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante su intervención hoy en el acto de presentación, en el polideportivo Magariños de Madrid, de las candidaturas al Congreso y el Senado con las que los socialistas van a concurrir a las elecciones del próximo 20 de diciembre, un día después de que el Comité Federal dé su visto bueno a las listas. EFE/Fernando Alvarado

 

Y a los 232 días resucitó. Siete meses y tres semanas después de aquellas fatídicas calendas de octubre en las que, con la coartada de salvar la patria, fue apuñalado por los mismos barones que le entregaron la corona de laurel y ‘tu quoque’, Antonio, su voz en la casa del pueblo, Pedro Sánchez ha vuelto en olor de santidad. Elevado a los altares por la feligresía socialista, ha pasado de ángel caído a San Pedro Bueno Mártir, de enterrador del PSOE a su gran esperanza roja.

La grey socialista se ha levantado contra los mayorales del cortijo, ha desobedecido la ley de hierro de la oligarquía y ha devuelto el trono a su príncipe valiente. Es un ejemplo más de la rebelión de las bases contra las élites característica de estos tiempos. Como explica Manuel Muñiz, experto en innovación y geopolítica, en una entrevista en ‘El Mundo’, «existe la sensación de que hay una captura del sistema por parte de las élites. Eso, junto a la desigualdad y el pesimismo sobre el futuro, ha producido un movimiento ‘antiestablishment’ que se traduce en votar contra los que representan la estructura que ha fracasado en garantizar la equidad del sistema. Es la forma en la que se manifiestan los votantes de Trump, del ‘brexit’, de Le Pen o de movimientos como Podemos en España o Cinco Estrellas en Italia». Muñiz cree que los cuerpos políticos se mueven siempre a través del dolor, tiene que manifestarse el descontento para que reaccionen; si no, no escuchan.

Hartos de ser ninguneados, los militantes del PSOE le han dado al aparato del partido donde más le duele y han encumbrado a quien ha tenido la astucia de presentarse como un ‘outsider’ converso. El voto a Sánchez ha sido un voto bronca, en contra de la prepotencia de Susana Díaz y demás oligarcas del partido más que a favor del secretario general reelecto. El problema es que las bases han convertido a Sánchez en un mito, es decir, en una «persona o cosa a la que se atribuyen cualidades y excelencias que no tiene» (cuarta acepción del Diccionario de la Real Academia).

Su triunfo quizás se deba más a los deméritos de sus enemigos íntimos, que lo subestimaron, que a méritos propios, aunque los tiene. En su recién publicado libro ‘Los idus de octubre. Reflexiones sobre la crisis de la socialdemocracia y el futuro del PSOE’, Josep Borrell recuerda que el socialista francés Lionel Jospin decía en 2010: «La izquierda debe ser realista, pero el realismo implica hoy audacia». Hoy, como arguye el expresidente de la Eurocámara, «parece como si tuviésemos una izquierda que es audaz, pero que no es realista (la izquierda a la izquierda de la socialdemocracia) y una izquierda que es profundamente realista, pero a la que le falta audacia (la socialdemocracia)». Según advierte el profesor Oriol Bartomeus y recoge Borrell, «la socialdemocracia, en el siglo XX, ha triunfado cuando ha sido audaz, cuando ha sido capaz de pensar un futuro que no existe pero que se desea y se necesita». Esa falta de audacia ha trocado al PSOE en «una fuerza extremadamente conservadora» y ha provocado la fuga de electores hacia una nueva fuerza que dice «sí se puede». El mérito de Sánchez ha sido entender eso y ser tan audaz –temerario para sus detractores– como para plantar cara a toda la plana mayor de su partido y dar un golpe de timón a babor para reconectar con los desencantados. Ahora está por ver si también es realista.

(Publicado en el diario HOY el 28/5/2017)

 

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La crisis existencial del PSOE
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El Zurdo | 22-05-2017 | 16:23| 0
Socialists' Pedro Sanchez (C) joints hands with candidates Susana Diaz (L) and Patxi Lopez after being elected as the party's leader in Madrid, Spain, May 21, 2017. REUTERS/Sergio Perez

 

El PSOE elige hoy a su líder desgarrado por quizás su peor crisis. Una crisis existencial o de identidad que no es privativa del socialismo español, pues afecta a toda la socialdemocracia europea.

Si no quiere acabar como sus compañeros mártires franceses, griegos o italianos, el PSOE necesita algo más que cambiar de capitán, necesita cambiar de rumbo. Claro que el nuevo rumbo lo marcará el nuevo capitán, y los tres candidatos en liza no comparten el mismo. Una prefiere seguir la estela dejada a estribor por los padres refundadores a riesgo de perder definitivamente el norte; otro se decanta por virar a babor a riesgo de caer en manos de filibusteros, y el tercero no quiere ni una cosa ni la otra, sino todo lo contrario.

Ahora mismo la nave socialista no es que ande a la deriva, es que no anda. Presa de la ansiedad y las dudas, está bloqueada para dicha de sus rivales a diestra y siniestra. Pero la culpa no es de estos, la culpa es del propio PSOE. Tanto ha buscado parecerse a otros que ha terminado por no ser nadie. Tanto ha mirado a las alturas que no toca suelo. Tanto ha querido ser partido que ha dejado de ser socialista y obrero. Tanto ha traicionado sus principios que se acerca a su final. Tanto ha dormido con su enemigo que se ha confundido con él. Dos que duermen en un colchón se vuelven de la misma condición. Y el socialismo patrio, como toda la socialdemocracia europea, tanto ha claudicado ante el pensamiento único neoliberal que ha acabado por asimilarlo. De forma que las diferencias entre los partidos socialistas y populares son más de forma que de contenido, más de matiz que sustanciales, más nominales que ideológicas.

Los socialistas siguen levantando el puño izquierdo en campaña electoral, mientras hacen política, sobre todo, económica, con la derecha. ¿El resultado? No solo son incapaces de ser alternativa a un PP en sus horas más bajas, lleno de mierda hasta el cuello y con muchos cadáveres en el armario, sino que se han convertido en su muleta, a imagen y semejanza de sus camaradas alemanes, cuyo supuesto sentido de Estado les ha arrastrado a un estado sin sentido. Para más inri, les comen terreno por su izquierda. Podemos no existiría si Zapatero no se hubiera prosternado ante Merkel aquel mayo negro de 2010. El Anillo Único ha corrompido la naturaleza socialista hasta la esquizofrenia. Cual Gollum, el PSOE apenas recuerda quién era y sus orígenes. Hoy no es más que la sombra de lo que fue, una versión ‘light’ o amable del PP. De no enderezar su rumbo, está en serio riesgo de extinción y de que Podemos le reemplace en la escala evolutiva.

Hace más de un siglo, el sociólogo alemán Robert Michels advertía en su obra magna, ‘Los partidos políticos’, que cuando las democracias han conquistado ciertas etapas de desarrollo experimentan una transformación gradual, adaptándose al espíritu aristocrático y, en muchos casos también, a formas aristocráticas contra las cuales lucharon al principio con fervor. Aparecen entonces nuevos acusadores denunciando a los traidores; después de una era de combates gloriosos y de poder sin gloria, terminan por fundirse con la vieja clase dominante, tras lo cual soportan, una vez más, el ataque de nuevos adversarios que apelan al nombre de la democracia. Y sentenciaba Michels con clarividencia: «Es probable que este juego cruel continúe indefinidamente».

(Publicado en el diario HOY el 21 de mayo de 2017)

 

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La ilusión central
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El Zurdo | 16-05-2017 | 18:02| 0
FILE PHOTO French Prime Minister Manuel Valls (R) speaks with then Economy minister Emmanuel Macron at the Elysee Palace in Paris, April 8, 2015. Former French Socialist prime minister Manuel Valls said May 9, 2017 that he wanted to stand for President-elect Emmanuel Macron's political movement in June parliamentary elections, the first high-profile defection since Macron's election win. Picture taken April 8, 2015. REUTERS/Philippe Wojazer/File Photo

 

Está por ver si la virtud –al menos, la política– está en el medio, pero sí parece que el éxito –al menos, el electoral– está en el centro. Hasta ahora, en cualquier democracia liberal lo habitual era que dos grandes partidos, uno de derechas y otro de izquierdas, se disputaran y repartieran el centro, cuyo electorado oscilaba entre ambos según soplara el viento. El que copaba la mayor parte de los votos centristas solía ganar las elecciones.

Con la crisis económica ha entrado en crisis ese bipartidismo aquí y acullá. Las dos tradicionales fuerzas que se turnaban en el poder han perdido terreno por los extremos, pero también por el centro, que se nutre de los desencantados más moderados. En España tenemos a Ciudadanos, que ha logrado meter la cuña entre PP y PSOE, mas, a tenor de las encuestas, está aún lejos de arrebatarles la hegemonía. Algo que, en cambio, sí acaricia el presidente electo de Francia, Emmanuel Macron.

Ni la neofascista Marine Le Pen ni el populista de izquierdas Jean-Luc Mélenchon, ha sido el socioliberal (o neoliberal con rostro humanoide) Macron quien ha hecho saltar por los aires el bipartidismo imperfecto francés. Los resultados de las presidenciales han herido de muerte al Partido Socialista (PS) francés y de gravedad a Los Republicanos, el hermano político galo del PP. Los socialistas se han visto lastrados por el descontento generado por el jefe del Estado saliente, François Hollande, pese a haber apostado por un candidato de su ala más izquierdista. Se da la paradoja de que Hollande debe buena parte de su bajísima popularidad a las recetas económicas de corte neoliberal de Macron, quien empezó como su asesor y acabó como su ministro de Economía entre agosto de 2014 y agosto de 2016, cuando dimitió para preparar su asalto al Elíseo. El PS ha sido así víctima, como toda la socialdemocracia europea, de su giro a la derecha, dejando el campo libre a su izquierda.

Los Republicanos, por su parte, están pagando el nepotismo de su candidato, François Fillon. Pensaron que eligiendo a este viejo halcón arañarían votos a Le Pen. Y lo cierto es que era el favorito en los sondeos hasta que la prensa aireó sus corruptelas de familia a lo Pujol.

Ahora, en las alas más moderadas del PS y de Los Republicanos proliferan las deserciones, los Bruto, Judas y Fouché, como los ex primeros ministros Manuel Valls (socialista) y Alain Juppé (conservador), que rinden pleitesía y ofrecen sus servicios al nuevo caballo ganador cara a las legislativas de junio, en las que el movimiento transversal de Macron, una suerte de UCD a la gala, aspira a lograr una mayoría suficiente en la Asamblea para gobernar.

Advertía Gramsci que en tiempos claroscuros como los que vivimos, en los que el viejo mundo se muere y el nuevo no tarda en aparecer, surgen los monstruos. El elocuente y seductor Macron, capaz de encantar a las serpientes, encarna para buena parte de la ciudadanía el antídoto contra esos monstruos, un cambio tranquilo, regenerador pero no revolucionario, como en su día Adolfo Suárez o Barack Obama. Sin embargo, como ellos, Macron puede ser una estrella fugaz que no tarde en apagarse y en defraudar las enormes expectativas creadas; una ilusión, un hombre de transición entre monstruo y monstruo, porque estos se alimentan del desencanto. Trump es una prueba y Le Pen sabe que del fracaso de Macron depende su éxito en el futuro.

(Publicado en el diario HOY el 14 de mayo de 2017)

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El dilema francés
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El Zurdo | 08-05-2017 | 09:29| 0

 

Francia elige hoy entre azul y azul oscuro casi negro, entre un neoliberal con rostro humanoide y una neofascista con hechuras de madre coraje, entre Marine Le Pen y Emmanuel Macron, el Albert Rivera de allende los Pirineos. La elección, por tanto, es difícil para el votante de izquierdas, aquel que en la primera ronda apoyó al socialista Benoît Hamon (una suerte de Pedro Sánchez galo) o a Jean-Luc Mélenchon (el candidato de Francia Insumisa, el Podemos francés).

El presidente francés, el socialista François Hollande, ha sido categórico en su demanda del voto para su exministro de Economía para frenar a la candidata ultraderechista. En cambio, Mélenchon y dos tercios de sus militantes se decantan por votar nulo o en blanco.

Mas hoy no valen las medidas tintas. En Francia, y por extensión en Europa entera, está en juego algo más que la presidencia de la República; está en juego la propia República. La disyuntiva no es Macron o Le Pen, sino democracia o fascismo. Así también lo ve un tótem de la izquierda como Yanis Varoufakis. El exministro griego de Finanzas también ha pedido votar a Macron «para oponerse a Le Pen». Es consciente de «los peligros que representa el programa de Macron para los equilibrios sociales», y está «en profundo desacuerdo con su proyecto para Europa y la zona euro, que solo prolongará y agravará la situación desastrosa de la Unión Europea». Sin embargo, «sus políticas podrían ser combatidas democráticamente en el marco de las instituciones europeas y de las luchas colectivas». En cambio, el Frente Nacional «alimenta un proyecto antidemocrático y de regresión social». Un proyecto no muy disímil del que acaudilla Donald Trump en Estados Unidos.

La encrucijada a la que se enfrentan hoy los franceses es similar a la que afrontaron los estadounidenses en sus presidenciales. Entonces ganó ‘guatepeor’, y las fatales consecuencias no se han hecho esperar. El Ubú rey americano ha soliviantado a tirios y troyanos, pasando por los norcoreanos y sus otrora compinches rusos. Es más, hasta ha dado ya motivos a sus electores para arrepentirse de haber votado con las vísceras y no con la cabeza. Para muestra, un botón: los ciudadanos de once estados donde ganó Trump, la llamada América profunda, serán los que más sufran su contrarreforma sanitaria, que hará perder la asistencia médica a entre diez y doce millones de personas.

En un artículo publicado en la revista ‘Letras Libres’, la politóloga y periodista Aurora Nacarino-Bravo advierte de seis contradicciones de la democracia liberal que han dado alas al populismo y que se pueden sintetizar en dos. La primera, que el modelo liberal parte de la promesa de que todos los hombres son iguales, mientras que en los últimos años se han disparado las desigualdades socioeconómicas. Y la segunda, que concibe el conflicto como pluralismo; es decir, entiende que no hay una política única, que en nuestra sociedad conviven puntos de vista, intereses, vocaciones y ambiciones diferentes, legítimos y a menudo contrapuestos, abriendo así una ventana por la que se ha colado el populismo. Este, que requiere del conflicto para prosperar y perpetuarse, ha desdibujado los límites del pluralismo para esgrimirlo contra la propia democracia liberal; ha igualado la respetabilidad de todas las opiniones en nombre de ese sacrosanto principio liberal, inaugurando el tiempo de la posverdad o, lo que es lo mismo, de la mentira revolucionaria.
(Publicado en el diario HOY el 7 de mayo de 2017)
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