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A salvo de la libertad
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El Zurdo | 18-01-2015 | 22:37

Tras los atentados de París, los gobernantes europeos, incluido Rajoy, se han apresurado a tomar o plantear medidas para reforzar la seguridad frente a la amenaza del terrorismo islamista, como la retirada de la documentación a sospechosos de yihadismo para impedir que puedan viajar a Siria o Irak a enrolarse y entrenarse en el Estado Islámico, crear registros de pasajeros, aumentar el control de Internet o permitir las escuchas telefónicas y la intervención de las comunicaciones sin autorización judicial previa.

Son medidas que socavan uno de los pilares del Estado democrático de Derecho: la presunción de inocencia. En democracia, todos somos inocentes hasta que se demuestre lo contrario. Sin embargo, dichas medidas ponen los cimientos de un Estado policial y abren la puerta a que todos seamos culpables hasta que se demuestre lo contrario. Asimismo, desamparan al ciudadano frente a los abusos de poder del Ejecutivo, al dejar a su arbitrio la toma de decisiones que antes precisaban del beneplácito de la Justicia.

Desde la izquierda alertan de los peligros de «legislar en caliente» sobre seguridad. Como ha dicho la eurodiputada de Podemos Lola Sánchez, es «un auténtico error», porque «lo único que hacen es criminalizar la pobreza, las distintas etnias y religiones concretas» y aumentar el miedo, lo que «da oxígeno a los fanatismos y a los fascismos». De hecho, los atentados de París han dado alas a los islamófobos en Alemania, al Frente Nacional de Marine Le Pen en Francia o a los neonazis de Amanecer Dorado en Grecia en vísperas de las elecciones del 25 de enero.

No obstante, creo que nuestros gerifaltes no están actuando en caliente, sino con perversa frialdad. Necesitaban una coartada para justificar el recorte de las libertades en aras de la seguridad, como en su día la necesitó, y la encontró en el 11-S, el Gobierno de Bush hijo para aprobar la Ley Patriótica e invadir Afganistán e Irak. Y los gobernantes europeos, incluido Rajoy, han encontrado en los ataques en Francia la coartada perfecta para poner otra vez sobre el tapete medidas que tenían en el cajón por ser impopulares y de dudosa constitucionalidad y vencer la resistencia de la oposición. Así ha ocurrido en España, donde el PSOE se ha avenido a sellar un pacto de Estado con el PP para redactar juntos y de forma urgente una ley ‘ad hoc’ para combatir el terrorismo yihadista. Antonio Hernando, el portavoz socialista en el Congreso, justificó la componenda con estas palabras de la neolengua del poder: «Queremos mejorar la seguridad sin perder un ápice de libertad». O sea, la cuadratura del círculo.

Nuestros amados líderes nos venden que, como dice el primer ministro francés, Manuel Valls, son «medidas excepcionales» para «una situación excepcional», pero la historia desde el 11-S hasta hoy, pasando por el 11-M, nos demuestra que acaban siendo excepciones que confirman la regla. En realidad, nos están diciendo que quieren proteger nuestras libertades recortándolas. ¡Toma paradoja!

La relación entre libertad y seguridad es siempre tensa. A más seguridad, menos libertad; en cambio, a menos libertad, no está garantizada más seguridad, como hemos comprobado también desde el 11-S. El terrorismo yihadista es como la Hidra de Lerna, por cada cabeza que le cortamos le brotan otras dos. Y mal vamos si creemos que estaremos a salvo metiéndonos en la boca del Leviatán, pues acabará engulléndonos.

(Publicado en el diario HOY el 18/1/2015)

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