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¿Qué pasa en Cataluña?
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El Zurdo | 07-10-2017 | 10:00

Cuando a los hombres de la derecha y del centro se les pide una explicación de lo que pasa en Cataluña le cuentan a uno un cuento. Dos aldeanos van de camino. Uno de ellos lleva del ronzal una vaca. Encuentran un sapo, que repugna al de la vaca. El otro afirma que el sapo no es más ni menos repugnante que los demás seres vivos que sirven de alimento al hombre. «Te doy la vaca si eres capaz de comerte el sapo», le reta su compadre. La codicia y el amor propio fuerzan al aldeano a coger el sapo y comérselo, cerrando los ojos de asco y conteniendo las náuseas. El otro, ante el temor de quedarse sin la vaca, le propone: «¿Me devuelves la vaca si soy capaz de comerme el medio sapo que te queda?». El comedor de sapos ve un modo inmediato de librarse de su tormento y alarga el pedazo que le queda a su compadre, quien cierra los ojos y se lo traga. Siguen su camino silencioso. Al cabo de un rato se paran. Se miran y se preguntan: «¿Y por qué nos habremos comido un sapo?».

Con esta fábula, ese maestro del periodismo que fue Manuel Chaves Nogales trataba de explicar qué había pasado en Cataluña en un artículo escrito el 27 de febrero de 1936 en Barcelona para el diario ‘Ahora’. El Frente Popular acababa de ganar las últimas elecciones generales de la II República. Su aliado en Cataluña era el Front d’Esquerres, liderado por Lluís Companys, que recuperó la presidencia de la Generalitat tras ser amnistiado. Companys y su gabinete habían sido encarcelados por proclamar el Estado Catalán dentro de la República Federal Española el 6 de octubre de 1934, en el marco de la huelga revolucionaria socialista declarada al entrar en el Gobierno la derechista CEDA. El desafío de Companys se saldó con la suspensión de la autonomía catalana.

Chaves Nogales se pregunta por qué la izquierda y la derecha, que no querían la independencia, se comieron ese sapo. «Si las izquierdas no querían lanzarse a una aventura revolucionaria, ¿por qué la intentaron? Y si las derechas no pretendían acabar con el régimen autonómico, ¿por qué fueron contra él?». El periodista sevillano cree, «sencillamente, que es una cuestión de mutua desconfianza».

Al parecer, Companys tuvo una deriva similar a la de Artur Mas: desde el catalanismo moderado hasta abanderar el soberanismo para desactivar una revuelta social. Mas se lio la manta independentista a la cabeza en plena crisis para aferrarse al poder y tapar sus vergüenzas: los recortes en sanidad y educación (Cataluña es la segunda comunidad que más ha reducido su gasto social desde 2009) y las corruptelas del clan Pujol. El órdago de Mas le ha venido ni que pintiparado a Rajoy y sus compadres para cubrir sus mismas vergüenzas.

Como decía Chaves Nogales, «el separatismo es una rara substancia que se utiliza en los laboratorios políticos de Madrid como reactivo del patriotismo, y en los de Cataluña como aglutinante de las clases conservadoras». Por eso, a su juicio, «en Cataluña no pasará nada. Es decir, no pasará nada de lo que el español no catalán recele… En Cataluña hay, por encima de todo, un hondo sentido conservador que se impondrá fatalmente».

Por lo pronto, la desmesurada ambición de Mas ha sido castigada por Némesis, metamorfoseada en la CUP.

(Publicado en el diario HOY el 10/1/2016)

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