Hoy

img
Libertad de expresión condicional
img
El Zurdo | 22-01-2017 | 21:57

En democracias más representadas que representativas como la nuestra, la censura se disfraza de corrección política y la libertad de expresión es condicional. Aquel que osa incumplir las farisaicas condiciones de decoro que impone la sociedad biempensante y se sale del tiesto ya no es quemado en la hoguera pero sí puede acabar entre rejas. Que se lo digan a César Augusto Montaña, más conocido como ‘César Strawberry’, cantante del grupo Def con Dos, al que sus bromas en la corrala de Twitter le pueden salir caras. El Tribunal Supremo le ha condenado a un año de prisión por enaltecer el terrorismo y humillar a las víctimas, además de inhabilitarle para empleo o cargo público durante seis años y seis meses. El cuerpo del delito son unos tuits en los que daba la nota con unos chistes de humor más tétrico que negro que aludían a, entre otros, los Grapo, el funcionario de prisiones secuestrado por ETA José Antonio Lara o el Rey. El alto tribunal enmienda la plana a la Audiencia Nacional, que había absuelto al provocador rapero, quien ha anunciado que recurrirá la sentencia del Supremo ante el Constitucional y el Tribunal Europeo de Derechos humanos, al considerarla «política» y declararse víctima de un castigo «ejemplarizante».

Suerte similar que ‘Strawberry’ puede correr Cassandra Vera, una joven universitaria para la que la Fiscalía de Murcia pide dos años y seis meses de prisión también por publicar unos tuits chistosos, de mal gusto, eso sí, sobre el almirante Luis Carrero Blanco.

«Asusta» que «la libertad de expresión, por lamentable que sea, pueda acarrear penas de cárcel». Y no lo digo yo, lo dice Lucía Carrero Blanco, nieta del expresidente del Gobierno franquista asesinado por ETA, en una carta publicada este jueves en ‘El País’. Hasta ella tacha de «desproporcionada» y un «absoluto disparate» la petición del fiscal y advierte que es «un error peligroso» tratar de que la ciudadanía sea respetuosa «a base de amenazas y sanciones desmedidas».

En efecto, todo esto da miedo, pues es lo que buscan los nuevos Torquemadas. Son un aviso para navegantes osados, para quienes tengan la tentación de hablar más de la cuenta o de señalarle las vergüenzas al rey desnudo ante el mutismo del respetable. Con la excusa de la lucha contra el terrorismo, se han puesto nuestros derechos fundamentales en libertad vigilada. Una vez más, el poder de turno combate el terror con miedo. Si antaño el Gran Inquisidor utilizaba la acusación de herejía para silenciar y eliminar al disidente y al rebelde con causa, hogaño usa la de terrorismo. ¡Pero cuidado! Del pecado de amordazar y forzar a la libertad de expresión no está libre nadie, ni los que se sientan a su diestra ni los que se sientan a su siniestra –la historia nos ha dado muestras de sobra y nos sigue dando–. Aun así, unos y otros no dudan en tirar la primera piedra al de la acera de enfrente cuando consideran que ha abusado de su libertad de expresión o ha pecado de pensamiento o palabra.

Cuidado también con los bocazas que dicen mentiras como puños que pasan por verdades incómodas para el ‘establishment’. Esos que hoy, como Trump, se erigen en la voz del pueblo son los Calvinos de mañana. Defienden su libertad de expresión, pero no la del discrepante; protestan contra el orden establecido para establecer un Nuevo Orden.

(Publicado en el diario HOY el 22 de enero de 2017)

Últimos Comentarios

veintitresydoce 25-05-2016 | 16:46 en:
Regreso al futuro
mripalda 19-01-2015 | 12:14 en:
A salvo de la libertad

Otros Blogs de Autor