Hoy

img
La batalla del relato
img
El Zurdo | 17-04-2017 | 16:19

 

Derrotada por la vía policial y desarmada, ETA pretende ahora ganar la batalla del relato. Enterrada el hacha de guerra, la serpiente etarra ha tomado la palabra y se agarra a la pluma para reescribir la historia reciente de Euskadi y Navarra de su puño y letra y elaborar una ‘mitopoeia’ sin vencedores ni vencidos, en la que no hay victimarios sino solo víctimas, en la que se diluyen responsabilidades, en la que se echa cal viva sobre la verdad y se pone un altar a la posverdad, en la que se banaliza el mal o peor, se justifica como medio para alcanzar un supuesto virtuoso fin. Quien durante décadas ha sido verdugo insiste en presentarse como mártir de la represión del Estado español y «artesano de la paz», en llamar lucha armada a lo que fue terrorismo, en alegar que sus más de 800 asesinatos se podrían haber evitado con que solo se le hubiera concedido lo que pedía en nombre del pueblo vasco, aunque nunca le consultó.

Como dice Fernando Aramburu, «la derrota literaria de ETA sigue pendiente», aunque «está en marcha». Con ese objetivo, el escritor donostiarra ha escrito ‘Los peces de la amargura’ (2006), ‘Años lentos’ (2012) y, sobre todo, la exitosa ‘Patria’ (2016). Esta última novela se me antoja imprescindible para entender qué ha pasado en el País Vasco durante los largos, lentos y convulsos años bajo el imperio de las leyes del miedo y del silencio impuestas por ETA a sangre y fuego. Sin embargo, en su relato Aramburu, con la perspectiva que le da vivir desde hace más de 30 años en Alemania, huye de maniqueísmos y demagogias y da voz a los protagonistas de todas las partes, de las enfrentadas y, especialmente, de las no enfrentadas pero forzadas por el terror ‘abertzale’ a enfrentarse o al menos a darse la espalda.

No obstante, Aramburu no esconde que está del lado de las víctimas de la barbarie etarra. Lo deja claro en la propia ‘Patria’, en el capítulo en el que cuenta la asistencia de Xabier, hijo del Txato, empresario asesinado por ETA, a unas jornadas sobre víctimas del terrorismo. Entre los participantes está un escritor y, a través de este ‘alter ego’, Aramburu expone el propósito de su obra: componer, por medio de la ficción literaria, un testimonio de las atrocidades cometidas por la banda terrorista. Más adelante añade: «Asimismo escribí en contra del crimen perpetrado con excusa política, en nombre de una patria donde un puñado de gente armada, con el vergonzoso apoyo de un sector de la sociedad, decide quién pertenece a dicha patria y quién debe abandonarla o desaparecer. Escribí sin odio contra el lenguaje del odio y contra la desmemoria y el olvido tramado por quienes tratan de inventarse una historia al servicio de su proyecto y sus convicciones totalitarias».

Mas Aramburu ha marcado el camino a seguir para ganarle la batalla del relato a cualquier terrorismo: dar voz a las víctimas, mantener viva su memoria. Al respecto, Alemania ha sido ejemplar con las víctimas del nazismo. No puede decir lo mismo España con las del franquismo. Como dice el autor vasco, «el olvido favorece ruinmente al agresor, pues oculta sus atrocidades, difumina sus culpas y le permite, por añadidura, perseverar por otros cauces en los propósitos que impulsaron su crueldad». Por tanto, paz no debe ser sinónimo de olvido ni de punto final, sino de reconciliación, pero para ello es necesario que el agresor reconozca el daño causado y pida perdón a la víctima. Y eso aún no lo ha hecho ETA ni los franquistas.

(Publicado el diario HOY el domingo 16 de abril de 2017)

Sobre el autor El Zurdo

Últimos Comentarios

veintitresydoce 25-05-2016 | 16:46 en:
Regreso al futuro

Otros Blogs de Autor