Hoy

img
Un problema de perspectiva
img
El Zurdo | 28-09-2017 | 16:40

jorge-luis-borges-por-fernando-vicente

El orwelliano ‘doblepensar’ es moneda corriente en política. Se puede considerar presos políticos a los altos cargos de la Generalitat catalana detenidos por organizar el referéndum ilegal del 1-0, al tiempo que se considera golpista al opositor venezolano Leopoldo López. También se puede llamar represor al Gobierno de Rajoy y no al de Maduro. O se puede apoyar la consulta celebrada el pasado julio por la oposición venezolana contra el presidente del país, que la declaró inconstitucional pero la toleró, y no permitir hacer un simulacro de votación similar en Cataluña. Todo depende si el color del cristal con que se mira es azul, rojo, morado o naranja.

Es un cuestión de perspectiva, como la que plantea Jorge Luis Borges en ‘Un problema’ (1960). En ‘Homo Deus’, el historiador israelí Yuval Noah Harari cita ese relato para ilustrar la idea, confirmada por la ciencia, de que en el hombre conviven al menos dos yoes: el yo experimentador y el yo narrador. El primero es nuestra conciencia constante, aunque no recuerda nada. Recordar, contar relatos y tomar grandes decisiones son tareas exclusivas del yo narrador, el intérprete de nuestras experiencias. Este no lo narra todo; cual periodista o político, teje el relato solo a partir del promedio de momentos culminantes y finales.

No obstante, ambos yoes están fuertemente entrelazados. El narrador usa las experiencias como materia prima para sus relatos, que, a su vez, modelan lo que el experimentador siente. Harari pone como ejemplo que experimentamos el hambre de manera diferente cuando ayunamos durante el Ramadán, cuando lo hacemos para una prueba médica o cuando no comemos por carecer de dinero.

Sin embargo, la mayoría de las personas se identifica con su yo narrador. No importa que el argumento de su vida que han creado esté lleno de mentiras y lagunas y que se reescriba una y otra vez, de forma que la narración de hoy contradice la de ayer: lo importante es que dé sentido a nuestra vida. En definitiva, no permitimos que la realidad nos estropee una buena historia.

Para Harari, el yo narrador es la estrella de ‘Un problema’. En él, Borges trata de conjeturar cómo hubiera reaccionado don Quijote si hubiera matado a un hombre en uno de sus imaginarios combates. El genio argentino plantea así una pregunta fundamental sobre la condición humana: ¿qué ocurre cuando los relatos de nuestro yo narrador nos dañan o dañan a otros? Borges da tres respuestas posibles. La primera es que nada especial ocurre, porque en el mundo alucinatorio de don Quijote haber matado a un hombre no tiene por qué perturbar a quien se bate, o cree batirse, con endriagos y encantadores. La segunda es patética. Don Quijote no logró jamás olvidar que era una proyección de Alonso Quijano, lector de historias fabulosas; ver la muerte lo despierta de su locura acaso para siempre. La tercera es quizá la más verosímil. Don Quijote no puede admitir que el acto tremendo es obra de un delirio y no saldrá nunca de su locura. Es decir, se aferrará a sus fantasías porque será lo único que dará sentido a su crimen y a su sufrimiento. Es lo que en política se conoce, según Harari, como el síndrome de «nuestros muchachos no murieron en vano». Un síndrome que acaban padeciendo casi todos los líderes para justificar sus errores y hacer que la gente crea en entidades imaginarias como el dinero, dioses y naciones.

(Publicado en el diario HOY el 24 de septiembre de 2017)

CODA:

¿Cuál de las opciones planteadas por Borges en el relato ‘Un problema’ elegirán Puigdemont y los independentistas catalanes a partir del 2 de octubre? ¿Y Rajoy y compañía?

Sobre el autor El Zurdo

Últimos Comentarios

genadiew_7077 02-10-2017 | 17:37 en:
Choque de nacionalismos
veintitresydoce 25-05-2016 | 16:46 en:
Regreso al futuro

Otros Blogs de Autor