Blogs

El Zurdo

El rincón del Zurdo

El ‘aprovechategui’

GRAF7004. MADRID, 14/05/2018.- El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, durante la reunión del Comité Permanente que la formación naranja ha mantenido esta mañana. EFE/ Fernando Alvarado/

Albert Rivera se mira en el espejo de Adolfo Suárez todas las mañanas, pero la imagen que ve reflejada es la de un lampiño nieto político de Alejandro Lerroux con la impecable facha de Jose Antonio.

El controvertido Lerroux, aunque lideró el Partido Republicano Radical (PRR), fue radical solo de palabra. En realidad era un camaleón político, un pragmático con un discurso populista y anticatalanista difícil de encasillar ideológicamente, por lo que pasaba por hombre de centro y liberal moderado. Eso le llevó en los albores de la II República a apoyar en un primer momento a Manuel Azaña como presidente del Gobierno. Mas su desacuerdo con la cada vez más estrecha alianza de Azaña con los socialistas, que entonces se parecían más a Podemos que al actual PSOE, hizo que Lerroux virara hacia la derecha.

Así, tras las elecciones de 1933, en las que el PRR fue la segunda fuerza más votada, Lerroux pactó con el vencedor, la derechista CEDA, llegando a ocupar la presidencia del Gobierno y teniendo que hacer frente a la fallida proclamación del Estado Catalán el 6 de octubre de 1934, que acabó con el ‘president’ Lluís Companys y su gabinete en la cárcel y la autonomía catalana suspendida. La implicación de Lerroux en los escándalos del estraperlo y de Nombela hizo volar por los aires la coalición de los radicales con la CEDA.

Lerroux, como Cristina Cifuentes, llegó a la política como martillo de corruptos y adalid de la regeneración moral de la nación y se marchó de ella desprestigiado y con las manos manchadas. Y, como Rivera, se fue derechizando tras su frustrado matrimonio con la izquierda.

Para historiadores como Nigel Townson y Fernando García de Cortázar, Azaña se equivocó, porque, al marginar a los radicales y a los sectores sociales que representaban, las clases medias, la izquierda conduciría a la ruptura con el sistema republicano de buena parte de la derecha. Townson y García de Cortázar reivindican la figura de Lerroux y la defienden de las «acusaciones de oportunismo y contrarrevolución» y consideran que su partido de centro podía haber ejercido de estabilizador de la República.

En cambio, para otros historiadores como Santos Juliá, dejar en la oposición al PRR «era un fórmula plausible» para estabilizar la República a condición de que los radicales aceptaran «ser una oposición leal». Pero no lo fueron y se dedicarían a torpedear el Gobierno de Azaña hasta lograr tumbarlo.

En eso también se parecen Lerroux y Rivera. Este, en su afán por ser el niño en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro, es a un tiempo fiel aliado y acérrimo opositor del Ejecutivo de Rajoy. Y mientras pacta con este los Presupuestos de noche, rompe con él de día por ser demasiado blando con los independentistas catalanes. Con razón, Rajoy le tildó de «aprovechategui».

Por el voto, Rivera es capaz de abjurar de la socialdemocracia y convertirse en liberal o disfrazarse de gato pardo. Y eso es en verdad. Tras la acción revolucionaria del 15M, a la que siguió la reacción conservadora que aupó a Rajoy a la Moncloa en 2011, Ciudadanos no es la síntesis deseada; es un pastiche del bipartidismo, el producto adulterado de la confusión entre la socialdemocracia y el neoliberalismo, la consolidación de un pensamiento único y un totalitarismo ‘light’. El Cs de Rivera representa el gatopardismo que en su día representó el PSOE de Felipe González o el PP de Aznar: cambiar algo para que todo siga igual.

(Publicado en el diario HOY el 13 de mayo de 2018)

Temas

blog personal del periodista Antonio Chacón Felipe

Sobre el autor

mayo 2018
MTWTFSS
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
28293031