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Autor: Elzurdo
El déficit más grave de Europa
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El Zurdo | 27-03-2017 | 6:03| 0

El formidable edificio común europeo cumple 60 años. Su estado no es ruinoso, pero sí preocupante. La crisis ha abierto unas grietas que amenazan con echarlo abajo. Una crisis que no solo es económica, sino, como ha dicho el papa Francisco, también de la familia y los modelos sociales, de las instituciones y de los migrantes: «Tantas crisis que esconden el miedo y la profunda desorientación del hombre contemporáneo». Ese miedo ha alimentado los populismos, sobre todo de extrema derecha, el enemigo más temible de la construcción europea junto al terrorismo, pues se retroalimentan. Esos populismos nacen del egoísmo, como ha advertido el pontífice, y recalcan las diferencias sobre las coincidencias. El egoísta ve al diferente, al extranjero, al que huye de la guerra y la miseria y suplica asilo como a un enemigo, porque teme que le arrebate lo que considera suyo y solo suyo por derecho propio.

El lúcido Bergoglio dice, y dice bien, que la antítesis del egoísmo es la solidaridad y, por eso, es «el antídoto más eficaz» contra los populismos. La solidaridad es la base sobre la que se ha levantado la Unión Europea y la que ha dado al Viejo Continente paz y estabilidad tras siglos de guerra perpetua. Mas ahora es un valor en baja. El déficit más grave de la UE no es presupuestario, es de solidaridad. Muestras de que sus miembros aún anteponen sus intereses nacionales a los comunitarios han sido el ‘brexit’ y la gestión de las crisis económica y migratoria.

La mayor amenaza a la que se enfrenta la UE no es exterior, es interior; no son los otros, somos nosotros; no son las invasiones bárbaras, son las disputas internas. La Unión está partida en dos por partida doble. Entre el Este y el Oeste, por un lado. Y el Norte y el Sur, por otro.

La crisis de los refugiados ha ahondado las diferencias entre la Europa Oriental y la Occidental. Casi tres décadas después de la caída del muro de Berlín, algunas antiguas repúblicas comunistas parecen haber perdido la memoria histórica: se han alineado en un frente antiinmigración y se han lanzado a levantar nuevos muros a imagen y semejanza de las vallas de Ceuta y Melilla. Los xenófobos y eurófobos aún no gobiernan en Holanda o Francia, pero sí en Polonia o Hungría.

Por su parte, la crisis financiera, que llevó a la bancarrota y obligó a rescatar, bajo draconianas condiciones, a Grecia, Italia, Irlanda, Chipre o España, ha agrandado la brecha entre la rica Europa septentrional y la pobre Europa meridional. Reflejo divergente de ello han sido unas recientes y polémicas declaraciones del presidente del Eurogrupo en que dejó caer que los juerguistas socios del Sur se gastan el dinero en alcohol y mujeres y luego piden ayuda a los del Norte. Al deslenguado Jeroen Dijsselbloem le han llovido palos a diestra y siniestra por esas palabras. Sin embargo, lo que el socialdemócrata holandés ha dicho en alta voz lo piensan más de uno y de dos de sus colegas en Ámsterdam, Berlín, Viena o Bruselas.

En definitiva, la crisis de la UE es una crisis existencial, hamletiana, en la que está en juego su superviviencia y su identidad. Ser o no ser, ese es el dilema al que se enfrenta Europa. Y cuanto más solidaria, más Unión será. Ya demostró Kropotkin frente a los darwinistas sociales que la cooperación y la ayuda mutua contribuyen más a la conservación y la evolución de una especie o una sociedad que la competencia y la lucha.

(Publicado en el diario HOY el 26 de marzo de 2017)

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Un fantasma en el Congreso
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El Zurdo | 20-03-2017 | 5:41| 0

Un fantasma recorre el Congreso de los Diputados, el fantasma del adelanto electoral. El pasado jueves, los corifeos del Partido Popular agitaron este espantajo después de que el Gobierno saliera trasquilado del Parlamento, al ser rechazado su decreto ley para liberalizar el sector de la estiba en cumplimiento de la sentencia del Tribunal de Justicia de la UE.

Este varapalo antológico dado por la oposición al Ejecutivo puede salirnos caro, ya que deberemos pagar una sanción de 134.000 euros diarios por ignorar la mentada sentencia. Mas, sobre todo, evidencia la debilidad parlamentaria de Rajoy y compañía y carga de razones a los que piensan que esta legislatura será corta. De eso se trataba, fue un aviso para navegantes despistados. Daba igual qué se votara el jueves, lo que el resto de grupos ha querido dejar claro al PP es que ya no puede hacer y deshacer a su antojo y que todo, todito lo tendrá que negociar. Hasta ahora, los populares habían ido eludiendo con martingalas y triquiñuelas los mandatos de sus señorías. Hasta ahora, el ilusionista de Rajoy había estirado todo lo posible y un poco más su ‘pacto de las lentejas’ con Albert Rivera y había jugado arteramente a dos bandas con Ciudadanos y el PSOE. Pero, claro, el dispuesto Rivera empieza a estar ya más que harto de tantos aires y desaires del gallego señor presidente, hábil como nadie en poner cara de póquer cuando se le coge en un renuncio.

No obstante, Rajoy se guarda un as en la manga: el adelanto de las elecciones. Sabe que, ahora mismo, nadie las quiere porque probablemente el más beneficiado sería el PP, aunque, a tenor de las encuestas, tampoco cambiaría mucho el sudoku parlamentario actual. Si bien las encuestas son una foto fija y hasta la celebración de las elecciones muchas cosas podrían pasar, amén de que don Mariano volvería a explotar la estrategia de la bipolarización que tan buenos réditos le dio el 26J, cuando se presentó como un hombre de orden frente al caos podemita. Una estrategia que, como se vio, penaliza a los que se sitúan en el medio, como C’s y el PSOE, que, para más inri, podrían pagar su apoyo por activa o por pasiva a la investidura de Rajoy.

Este escenario podría dar un vuelco si Pedro Sánchez recupera el liderazgo socialista y su ‘no es no’. Entonces, Rajoy podría romper la baraja y convocar elecciones para iniciar una nueva partida ante la incapacidad de gobernar, a no ser que lograra el apoyo de C’s, PNV, Coalición Canaria y Nueva Canarias (aliado electoral del PSOE) a los Presupuestos de 2018.

Sin embargo, Rajoy no se siente cómodo en un escenario que le obliga a pactarlo todo con casi todos, pese a que es más democrático. El pacto, la búsqueda de consensos es la esencia de la democracia y esta, como subraya el filósofo italiano Paolo Flores d’Arcais, «es antes que nada y siempre lucha por la democracia», «la revuelta permanente y nunca satisfecha para acercarse a la democracia». Las mayorías absolutas, del color que sean, nos alejan de la democracia porque vacían de contenido a su institución central, la que nos representa a todos, el Parlamento. Pero Rajoy no está acostumbrado a bajar de su nube a la arena de las Cortes tras cuatro años en los que las ha ninguneado. Quizás tenga razón Flores d’Arcais: «Cualquier gobierno de derechas constituye una limitación de la democracia en el marco de la democracia, una democracia en libertad vigilada».

(Publicado en el diario HOY el 19 de marzo de 2017)

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Ni una más
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El Zurdo | 13-03-2017 | 5:46| 0

Este país ha logrado terminar con el terrorismo etarra, mantiene a raya el yihadista tras el funesto 11-M, pero se muestra incapaz de poner freno al machista. En lo que va de 2017 han sido asesinadas al menos 18 mujeres por sus parejas o exparejas, según datos oficiales. Es una cifra terrible e inédita: nunca había habido tantos feminicidios en los dos primeros meses del año desde 2003, cuando empezaron a contabilizarse. Las víctimas mortales de la violencia de género suman ya casi 900 en poco más de 13 años. Asimismo, solo el año pasado, 134.462 mujeres denunciaron haber sufrido maltrato –368 cada día–, 10.737 más que en 2015, según el informe del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).

Este notable aumento se debe, por un lado, a que la lacra no remite y, por otro, a que cada vez más víctimas se atreven a denunciar a sus verdugos: siete de cada diez denuncias las presentan ya las propias maltratadas. Esto está haciendo emerger una creciente parte de la violencia machista que permanecía oculta hasta ahora por miedo o vergüenza de las víctimas. Sí, miedo a sus agresores y vergüenza de ser estigmatizadas por su entorno social o familiar. De hecho, solo el 1,44% de las denuncias de 2016 fueron presentadas por familiares o amigos de la acosada o agredida, de lo que se infiere que su entorno no acaba de implicarse. ¿Por miedo, vergüenza, cobardía, ignorancia o tolerancia con el machismo?

Una de las posibles respuestas nos la da Lourdes Cortés, la hermana mayor de Daniel, el vecino de la barriada cacereña del Perú que mató a su padre el 20 de febrero de un disparo de escopeta harto de que vejara a su madre durante décadas. Lourdes reconocía a este diario, en una sobrecogedora entrevista con la compañera Cristina Núñez, que ni ella ni sus hermanos acudieron al juzgado o a la policía porque temían que «le pasara algo horrible» a su madre: «He leído muchos comentarios sobre que teníamos que haber denunciado antes, y que mi hermano es un cobarde, les pediría que se pongan en nuestra piel, que se pongan en nuestra situación, que piensen en que hemos sentido miedo, anulación y vergüenza y las amenazas de que iba a matar a mi madre, a nosotros, y al que entrara por la puerta si le denunciábamos».

Ese «miedo constante» es la principal arma del maltratador, que inocula en sus víctimas hasta anularlas, paralizarlas e, incluso, hacerlas sentir culpables. Ese miedo es el que ataba de manos a los hermanos Cortés y a su madre, que «hubiera aguantado por los siglos de los siglos, hasta el fin de los días, una situación así». Porque, aunque Lourdes cree que hay que denunciar, también advierte que «a muchas que lo han hecho las han matado sus maridos con órdenes de alejamiento». Un signo de que las medidas contra la violencia machista son insuficientes, como sostienen las personas que hicieron huelga de hambre en la madrileña Puerta del Sol entre el 9 de febrero y el 7 de marzo. La víspera del Día de la Mujer pusieron fin a su protesta al conseguir abrir «una vía de diálogo con el Gobierno» y que la mayoría de partidos apoye sus propuestas, que presentarán en la subcomisión creada en el Congreso para mejorar la lucha contra la violencia de género a través de un futuro pacto de Estado. Un pacto que urge, porque a muchas mujeres les va la vida en ello.

(Publicado en el diario HOY el 12 de marzo de 2017)

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Que no te engañen
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El Zurdo | 06-03-2017 | 5:46| 0

«Los niños tienen pene. Las niñas tiene vulva. Que no te engañen. Si naces hombres, eres hombre. Si eres mujer seguirás siéndolo». Este es el ya tristemente célebre eslogan que exhibía el primer autobús que Hazte Oír paseó por Madrid, inmovilizado por un juez que aprecia que ese mensaje menosprecia a los transexuales y lesiona su dignidad. Para burlar la orden judicial, la organización ultracatólica ha fletado una autocaravana que luce el ultramontano lema levemente modificado. Pone entre interrogantes las dos primeras frases: «¿Los niños tienen pene? ¿Las niñas tienen vulva?». Y arteramente suprime el resto, que es lo más punible, porque niega el derecho de las personas a decidir su identidad sexual, su género, que, en su tercera acepción, el diccionario de la RAE define como «grupo al que pertenecen los seres humanos de cada sexo, entendido este desde un punto de vista sociocultural en lugar de exclusivamente biológico».

El presidente de Hazte Oír, Ignacio Arsuaga, alega que la soflama de marras «habla de biología», «con independencia de que un señor se sienta mujer u hombre». Pase que es así en su primera parte, pero no precisamente en la eliminada, pues nacer hombre o mujer no obliga a sentirse y, por tanto, seguir siendo hombre o mujer. Es lo mismo que pregonar que si naces esclavo, seguirás siendo esclavo. Justamente esclavos de su cuerpo, de su condición orgánica, se sienten los niños y las niñas que nacen con un sexo con el que no se identifican y negarles la libertad de ser lo que quieran es condenarlos a la esclavitud o peor, negar su existencia. Pero si el ser humano es el rey de la creación, la vida inteligente del planeta es porque ha sido capaz de trascender su animalidad, su estado natural y de controlar sus instintos primarios a través de la cultura. El hombre es cultural por naturaleza o no es.

Hazte Oír se considera víctima de la «ideología de género» y de la «dictadura de la inquisición gay». «¿Estamos en democracia o estamos en ‘apartheid’?», cuestiona, haciendo alarde de un orwelliano ‘doblepensar’, Arsuaga, el vocero de un ente que tacha de «anomalía» la homo y la transexualidad y que difunde una guía escolar en la que rechaza que se hable en los colegios de ellas como algo normal y arremete contra las «leyes de adoctrinamiento sexual» que garantizan los derechos del colectivo LGTBI. ¿Y qué busca Hazte Oír si no adoctrinar e imponer su particular ideología sexista y un ‘apartheid’ sexual?

Mas en una democracia hasta Arsuaga y su caterva de cavernícolas tienen derecho a expresar su opinión por muy deleznable que sea. La mejor forma de combatirla no es prohibiéndola o silenciándola, sino conociéndola para refutarla. De lo contrario, nos pondríamos al nivel de quien perpetró la ‘ley mordaza’ y declaró a Hazte Oír asociación de utilidad pública, al tiempo que alimentaríamos el victimismo de esos pobres blancos heterosexuales y biempensantes, hechos de la misma madera áspera de los que llevaron a Trump a la Casa Blanca.

Creo con el filósofo inglés Jeremy Bentham que «todo acto humano, norma o institución deben ser juzgados según la utilidad que tienen, esto es, según el placer o el sufrimiento que producen en las personas» y que el objetivo último de toda sociedad debe ser lograr «la mayor felicidad para el mayor número de ciudadanos». Hazte Oír debe hacérselo ver, porque está lejos de dicho objetivo con sus prédicas segregacionistas y carpetovetónicas por mucho que las travista de cientificistas. Que no te engañen.

(Publicado en el diario HOY el 5 de marzo de 2017)

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La economía de la langosta
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El Zurdo | 01-03-2017 | 5:31| 0

La vida inteligente del planeta es la más mortal. Nuestra especie es la peor de las plagas. Los humanos, cuanto más desarrollados, más nos comportamos como langostas, como los alienígenas de la película ‘Independence Day’. Arramblamos con todo, saltando de hospedero en hospedero. Y cuando esquilmemos este mundo, volaremos a otros. La necesidad impulsará la carrera espacial, porque nuestra ciencia-ambición no conoce límites.

No obstante, la langosta humana es un dios en potencia, capaz de destruir pero también de crear, de matar y de salvar; es más, está cerca de alcanzar la inmortalidad. En definitiva, es capaz de lo peor y de lo mejor. Esa es la gran paradoja del progreso, como advierte la Oficina del Director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos (DNI, por sus siglas en inglés) en su última evaluación de las tendencias globales de los próximos 20 años.

El DNI llega a la conclusión de que estamos «viviendo una paradoja: los logros de la era industrial y de la información están dando forma a un mundo tan peligroso como rico en oportunidades». «Choques» como la primavera árabe, la crisis financiera de 2008 y el aumento de las políticas populistas y antisistema «revelan la fragilidad de los logros alcanzados y subrayan profundos cambios en el panorama global que auguran un futuro cercano oscuro y difícil». Los ojos del águila imperial americana prevén que «los próximos cinco años serán testigo del aumento de las tensiones dentro y entre países. El crecimiento global será más lento, en la medida que desafíos mundiales cada vez más complejos se confirman».

Como explica el economista Michael Roberts, el problema es que la población de EE UU y sus aliados capitalistas es cada vez más vieja y los países en desarrollo tienen poblaciones más jóvenes y productivas, cuyas necesidades no puede satisfacer el capitalismo. Mientras tanto, «la automatización y la inteligencia artificial amenazan con cambiar la estructura productiva más rápido que la capacidad de adaptación de las economías, lo que podría desplazar trabajadores y bloquear la vía habitual de desarrollo de los países pobres». A ello hay que sumar el cambio climático y los desastres ambientales que conlleva. Todo esto va a «hacer más difícil gobernar y cooperar y va a cambiar la naturaleza del poder».

Para Roberts, hay señales cada vez más evidentes de que la era de la globalización y de la expansión del capital a expensas de los trabajadores está agotándose en todas partes. A su juicio, un indicador de ello es el informe de la fundación Global Financial Integrity (GFI), que confirma que los países ricos toman más dinero de los países pobres del que les dan. En 2012, el último año del que hay datos, los segundos recibieron 1,3 billones de dólares, incluyendo todas las ayudas, inversiones y remesas, mientras que salieron fuera de ellos 3,3 billones (16,3 desde 1980). Sin embargo, como apunta Roberts, el comercio mundial y los flujos de capital están decayendo, con lo que es más difícil para las langostas de las multinacionales y los bancos drenar capital desde el sur para compensar la caída de la rentabilidad en el norte. Ello intensificará la rivalidad por el botín entre las potencias imperiales, rivalidad que a principios del siglo XX desembocó en una guerra mundial. Las langostas que ocupan la Casa Blanca y el Kremlin hacen temer que la historia se repita.

(Publicado en el diario HOY el 26 de febrero de 2017)

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