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Autor: Elzurdo
Europa en el diván
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El Zurdo | 05-12-2011 | 2:21| 0

La vieja y depresiva Europa no anda bien de la cabeza. Necesita urgentemente ayuda psiquiátrica. Dudo si padece esquizofrenia o trastorno de personalidad múltiple (también llamado de identidad disociativo), aunque me inclino por el segundo. Según tengo entendido, dicho trastorno es un mecanismo de defensa de la persona, que se escapa de la realidad para poder sobrellevar el dolor y el miedo provocado por un abuso repetido durante la infancia. Consiste en la existencia en el individuo de dos o más identidades o personalidades. Al menos dos de ellas controlan de forma recurrente su comportamiento. Además, el paciente sufre amnesia y es frecuente que intente suicidarse o automutilarse.

Nuestro paciente europeo presenta 27 personalidades, pero las que llevan la voz cantante son el castrador superego germano y el gallito ego francés, quienes, una y otra vez, reprimen los deseos del ello ciudadano y mangonean al resto de identidades. En su infancia sufrió varios abusos, los más traumáticos y recientes a manos de dos padrastros totalitarios y crueles: Hitler y Stalin. Esos abusos le han llevado a intentos de suicidios, como las dos guerras mundiales, o de automutilación, como la guerra fría o la manera en que está afrontando la crisis del euro: primero, demorando en exceso el rescate de su personalidad más disoluta, la griega, lo que desestabilizó a otras también frágiles, como la irlandesa, la portuguesa, la italiana y la española; luego, apretándose el cinturón hasta la asfixia, sangrándose y dándose tijeretazos, incluso en órganos vitales para su estado de bienestar. También parece tener pérdidas de memoria, pues no recuerda o no quiere recordar que su modo de hacer frente a la crisis solo agravará su salud mental, como ya le sucedió durante la Gran Depresión de los años 30.

El tratamiento de este mal suele ser arduo, largo y doloroso. El individuo puede sufrir muchas crisis debido a acciones de las personalidades y por la desesperación que puede acarrear la terapia. El objetivo del terapeuta es facilitar la comunicación entre las distintas identidades, estabilizarlas e integrarlas en una única o, al menos, alcanzar una interacción armoniosa entre ellas. El problema de nuestro paciente es que su personalidad dominante, la alemana, torea e ignora sistemáticamente al inoperante equipo médico que lo trata, encabezado por Durão Barroso y Van Rompuy. Se echa de menos al doctor Delors, quien ha advertido que la raíz del trastorno europeo está en la falta de un poder central que coordine las acciones (políticas económicas) de sus personalidades (naciones), lo que permitió que algunas de ellas actuaran sin control (incurriendo en deudas imposibles de pagar). Pero ese poder central debe recaer en un terapeuta que sea totalmente autónomo de la identidad teutona o cualquier otra y que ayude al paciente a integrar todas sus personalidades en un yo que satisfaga racionalmente los deseos y demandas del ello ciudadano no subordinándolos al superyó germano, sino conciliándolos con él. Menuda empanada mental, ¿verdad?

(Publicado en el diario HOY del 4/12/2011)

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Con voto pero sin voz
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El Zurdo | 02-12-2011 | 5:02| 0

Hoy, 20-N, casi 36 millones de españoles estamos convocados a las urnas. Todos los agoreros vaticinan que la gran mayoría se lanzará, entre desesperados y esperanzados, en brazos de un gallego que ha hecho profesión de su ambigüedad. No, no es don Paco redivivo, vade retro, sino don Mariano, un demócrata como Dios manda… o no.

Mariano está cortado por el mismo patrón que el españolito medio y que nuestros dos últimos presidentes, Josemari y José Luis: es un hombre gris, corriente y moliente, ni chicha ni limoná. El secreto del éxito de los tres es haber sido para el partido el tercero en discordia, el candidato de consenso entre dos extremos, el punto medio, lo que no significa que en ellos esté la virtud. He aquí tres políticos hegelianos: síntesis de la acción y la reacción. Aunque una vez dejada la Moncloa, Josemari pasó a la reacción. ¿Se hará José Luis un hombre de acción?

Fiel a su estilo ambiguo, Mariano se dice de centro, lo que no quiere decir que esté centrado. Mas esa ambigüedad nos puede salir cara. Lo advierte el diario conservador británico ‘The Times’, propiedad del grupo de Rupert Murdoch, del que, curiosamente, Josemari es consejero. Ya dicen que no hay peor cuña que la de la misma madera. En un artículo firmado por un tal Charles Bremmer, ‘The Times’ culpa a la falta de concreción de Mariano de que la prima de riesgo española batiera récords en los últimos días, porque asustó a los mercados cuando, bromeando, dijo en un acto de campaña: “No tengo por costumbre no cumplir con mis compromisos y hasta ahora no me he comprometido a nada”.

Sin embargo, los usureros no están para bromas y exigen garantías de que se les devolverá lo prestado, y con crecientes intereses. Y eso pasa por más ajustes de cuentas. Mariano se puso gallito y dijo que no admitirá órdenes ni de Europa ni de nadie, pero luego se le bajaron los humos y les ha pedido más de media hora de margen para juntar el dinero. ¿Cómo? Solo ha dejado claro que recortará en todo, salvo en sanidad, educación y pensiones. No me cuadra, pues se me hace misión imposible que, sin subir impuestos ni meter la motosierra en los pilares del Estado del bienestar (sanidad y educación se llevan más de dos tercios de las cuentas autonómicas y las pensiones la mitad del presupuesto consolidado del Estado), don Mariano, sin ser Harry Potter, logre los más de 30.000 millones que dice que necesita para cumplir el objetivo de déficit exigido por la UE en 2012.

No te preocupes, Mariano, que desde Wall Street, Berlín y Washington ya te dirán qué debes hacer y a quién debes poner como tesorero. Porque, desengáñense, nuestro derecho al voto es más nominal que real; poco le importa a los titiriteros del planeta a quien elijamos, ya que no hará lo que nosotros le digamos, ni siquiera lo que le dé la gana, sino lo que ellos le manden.

Lo siento, Mariano, no te quiero aguar la fiesta de esta noche. ¡Venga, champán y mujeres para todos! Lo ha prometido el presidente del PP de Valencia, Alfonso Rus. ¡Toma ejemplo de austeridad e igualdad!

(Publicado en el diario HOY el 20/11/2011)

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Más con menos
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El Zurdo | 01-12-2011 | 12:00| 0

La sociedad opulenta está en extinción. Ya no está todo al alcance de nuestro bolsillo ni siquiera de nuestra tarjeta de crédito. La economía era la ciencia que administraba la abundancia; ahora va a administrar la escasez, como sostiene el economista Santiago Niño-Becerra en ‘Más allá del Crash’.
Los recursos menguan mientras somos cada vez más para repartir. Las empresas quieren seguir maximizando sus beneficios, pero ya no venden toda su mercancía. Y ya no podemos seguir endeudándonos hasta el infinito y más allá para seguir comprando o invirtiendo. Hemos ido a toda pastilla por la autovía global, sin temor a ser multados porque desde los años 80 las autoridades han ido eliminado los límites de velocidad y los radares y han bajado la guardia. ¿Consecuencia? Hemos perdido el control y crash. Toca optimizar los recursos, hacer más con menos; en plata: exprimir a tope al trabajador, y, por supuesto, pagándole menos y obligándole a currar más.
Don Dinero está aprovechando la crisis para dinamitar los cimientos del Estado del bienestar. El modelo socieconómico está mutando hacia otro en el que el crecimiento no será general, no se buscará el pleno empleo ni la redistribución de la renta y la clase media se irá empobreciendo, según Niño-Becerra. Por eso, dice, “puede esperarse que la vida de los jóvenes se parezca más a la de sus bisabuelos que a la de sus padres”.
Tras la Gran Depresión de los años 30, la clase media fue creciendo y se convirtió en el cemento de la democracia. Pero ahora está en claro declive, ahogada por las deudas, el paro y el deterioro de la protección social. De forma proporcional declina la democracia. El crecimiento de las desigualdades sociales está favoreciendo el resurgir del fascismo, que presenta dos caras: la populista, más tradicional y agresiva, y la tecnócrata, más sofisticada y amable. El que lo ha tenido todo y pasa a no tener nada tiende a buscar soluciones extremas y es presa fácil de carismáticos caudillos o ‘sabios’ cirujanos de hierro. Y tantos unos como otros apelan a los ciudadanos a ser menos individualistas y más solidarios, a sacrificarse por el grupo, a subordinar sus intereses al interés general. La trampa está en que este coincide con el de la grandes corporaciones. A estas les interesaba en los tiempos de vacas gordas fomentar el individualismo y el egoísmo en la plebe, el “lo quieres, lo tienes”, el “comprar, usar y tirar”; pero en momentos de vacas flacas toca racionar lo que hay y explotar lo que se tiene. De ahí, que les interese estimular una versión espuria del apoyo mutuo -si Kropotkin levantara la cabeza-, en vez de, como hasta ahora, la darwinista ley del más apto. Vamos, como les dije hace un par de semanas, hacia un mundo similar al de ‘Rollerball’, deporte cuyo propósito, amén de entretener, es, en palabras de Mr. Bartholomew, alto ejecutivo de una de las seis corporaciones que controlan el mundo en la película, mostrar la futilidad del esfuerzo individual. Por eso, dichas corporaciones pretenden prejubilar al Messi del Rollerball; no pueden consentir que un individuo destaque sobre la masa y sea un héroe popular.

(Publicado en el diario HOY el 27/11/2011)

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Corporatocracia
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El Zurdo | 14-11-2011 | 5:17| 0

Año 2018. Tras la bancarrota de las naciones y el fin de las guerras corporativas, el mundo está controlado por seis grandes empresas que han reemplazado a los estados y que monopolizan la energía, el transporte, el lujo, la vivienda, la comunicación y los alimentos. La gente carece de libertad, pero disfruta de una confortable esclavitud y se desahoga con el Rollerball, un violento deporte sustitutivo de la guerra.

Esta es la sinopsis de la película ‘Rollerball’ (1975), dirigida por Norman Jewison. En España, se tituló ‘Un futuro próximo’, y así parece a tenor de lo que está ocurriendo en la aldea global. La democracia cede terreno ante la corporatocracia. El Estado pierde su poder regulador de la economía y los servicios públicos están siendo privatizados. Nuestros gobernantes toman cada vez más decisiones a espaldas del pueblo que los ha elegido y al dictado de los grandes bancos y empresas. Estos, cuyo único fin es maximizar beneficios, compran políticos financiando sus campañas, al tiempo que acogen en su seno a ex altos cargos públicos y colocan sus peones a sueldo en las administraciones públicas e instituciones financieras internacionales como el Banco Mundial y el FMI. Es el fenómeno de la ‘puerta giratoria’. Como botón de muestra repasen la carrera política y empresarial de la petrolera familia Bush y sus compinches Rumsfeld, Cheney, George Shultz y Henry Paulson. Este último pasó a la Secretaría del Tesoro con George W. Bush desde la cúpula de Goldman Sachs, dejando caer al archirrival de este, Lehman Brothers. Antes, otro ex de Goldman, Robert Rubin, ocupó el mismo puesto con Bill Clinton y acometió la máxima liberalización del sector financiero.

Para ese banco de inversión, uno de los mayores del mundo, también han trabajado dos técnicos italianos: Mario Draghi, nuevo presidente del Banco Central Europeo, y el excomisario europeo Mario Monti, futuro primer ministro de Italia. Curiosamente, Monti sustituirá a la versión exacerbada y caricaturesca de la corporatocracia, Berlusconi. Con Draghi y Monti en nómina, Goldman Sachs ayudó a Grecia a ocultar su onerosa deuda con trucos contables. Otro técnico y exvicepresidente del BCE, Lukás Papadimos, gobernará el país heleno. Papadimos y Monti son miembros de la Comisión Trilateral, un lobby fundado en 1973 por el todopoderoso banquero David Rockefeller. Papadimos y Draghi se formaron en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), gran laboratorio de la tecnocracia, de un gobierno global de técnicos y expertos que tomen decisiones basándose en su eficacia y no en consideraciones ideológicas, políticas o sociales o en las peticiones de la ciudadanía, vista como una masa infantil e incapaz. Es la elitista ideología de los que sentencian el fin de las ideologías; es una actualización del despotismo ilustrado y del monstruoso sueño platónico de una sociedad dirigida por sabios o un filósofo rey. Es el sobrio ropaje que adopta don Dinero para subordinar la política a sus intereses, diluir la democracia e instaurar la corporatocracia.

(Publicado en el diario HOY el 13/11/2011)

TRÁILER DE ROLLERBALL (1975), en inglés

 

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Nada es imposible
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El Zurdo | 08-11-2011 | 5:19| 0

Ya estamos en campaña electoral. ¡Qué chupi! Estos días los candidatos de todo pelaje y condición le harán la pelota más que nunca para comprar su voto. Sobre todo los de PP y PSOE (partidos que se reparten más del 90% de los escaños del Congreso, aunque representan juntos a un 60% del censo electoral), que le bombardearán con llamadas al voto útil, vendiéndole que son los únicos con experiencia de gobierno y capacidad para sacar al país del agujero en que las recetas económicas que promueven nos han metido. Sus simpatizantes y voceros, convertidos a la única fe verdadera, el realismo político, le reprocharán que elegir otra alternativa es tirar el voto; le llamarán irresponsable si lo hacen; le dirán que sea sensato, que se deje de imposibles, utopías y quimeras y que tenga sentido común, el disfraz bajo el que se esconde ahora el pensamiento único, o sea, el liberalismo en sus dos versiones: la dura o neoliberal y la blanda o socioliberal. Para ellos, allende las hercúleas columnas del capitalismo no hay nada, solo caos o totalitarismo. Fin de la historia.

Sin embargo, según Arthur C. Clarke, escritor de obras de ciencia ficción, «la única posibilidad de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de ellos, hacia lo imposible», refugio de cobardes y timoratos. Por eso, como Goethe, amo a los que desean lo imposible, a los quijotes, a los valientes que creen que intentando lo imposible se realiza lo posible; ellos son los motores de la evolución, los que mejoran el mundo. Por eso amo a gente como Molly Katchpole, esta David de 22 años que se ha plantado ante los abusos de ese Goliat que es Bank of America.

El mayor banco de Estados Unidos ha retirado su propuesta de cobrar a sus clientes una comisión mensual por usar la tarjeta de débito, al no soportar la pacífica presión de Molly. Nuestra indignada heroína se limitó a denunciar en Internet los excesos del gigante financiero. «Cuando escuché que el banco quería cobrarme un extra por tener acceso a mi propio dinero me frustré mucho, porque yo subsisto entre sueldo y sueldo, como millones de personas más (…). Ya estaba enferma de oír las miserias de los bancos, que han sido rescatados
con el dinero de los contribuyentes», se queja esta joven recién licenciada que se ve obligada a compaginar dos trabajos de niñera de media jornada para llegar a fin de mes. Su causa logró en las redes sociales, en menos de un mes, la adhesión de más de 300.000 personas, y el banco recibió un torrente de solicitudes de clientes que querían cerrar sus cuentas. Al final, Bank of America plegó velas. Con su gesta, propia de un filme de Capra, Molly nos ha dado una lección: la voluntad del pueblo «sí puede cambiar las cosas». La misma voluntad mueve al 15-M. Y debería mover a nuestros políticos; pero no es así, sino que obedecen la voluntad de don Dinero, más empeñado que nadie en hacernos creer que cambiar el sistema es imposible. ¿Será por ello que, como decía el filósofo Bertrand Russell, «los científicos se esfuerzan por hacer posible lo imposible; los políticos por hacer lo posible imposible»?

(Publicado en el diario HOY el 6/11/2011)

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