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Pobre vida

2014 febrero 3
por El Zurdo

No soy partidario del aborto, pero tampoco de que se criminalice y estigmatice con la letra escarlata a las mujeres que abortan. No considero el aborto un derecho, sino un mal menor para quien se ve abocada a ello. Y coincido con Monago en que nadie puede obligar a nadie a ser madre. Tampoco soy partidario del suicidio, pero defiendo que cada uno es libre de hacer lo que le dé la gana con su vida. Los católicos rechazan el aborto y el suicidio porque Dios nos da la vida y Dios nos la quita. Sin embargo, hasta ellos admiten que Dios jamás interfiere en la libertad humana.

Dicho lo cual, creo que la ley de plazos aprobada por el Gobierno de Zapatero era la más razonable y racional y la que garantizaba unas mejores condiciones sanitarias para las mujeres que abortan. En cambio, la contrarreforma de Gallardón las sumergirá en las catacumbas y no acabará con el aborto, lo mismo que los recortes y las subidas de impuestos han sumergido un cuarto del dinero que se mueve en el país y no han acabado con el déficit. Sí, porque las menos pudientes acudirán a clínicas clandestinas para interrumpir su embarazo, corriendo muchos más riesgos. Y las más pudientes volarán a Londres. Una vez más, tener o no tener, esa es la cuestión. Amén de que en este asunto hay mucha hipocresía social: muchas familias como Dios manda que se manifiestan en contra del aborto, cuando se ven en una situación embarazosa, acaban anteponiendo la honra a la vida. “Mi hija, antes muerta que pasar vergüenza”. Esa es la moral farisaica reinante.

Igual de hipócrita es el Ejecutivo de Rajoy defendiendo a toga y crucifijo el derecho a la vida de los no nacidos y haciendo bien poco por garantizar a los nacidos una vida digna de ser llamada tal. ¿Qué clase de padre es el que descuida el sustento, la educación y la salud de sus hijos? Pues así es papá Estado de la mano de Mariano. No tiene empacho en quitarles la cuchara de la boca a sus hijos para servir en bandeja de plata los más suculentos manjares al rico Epulón, ese usurero con el que está hipotecado hasta las cejas. Uno de cada tres niños españoles está al borde de la pobreza, y subiendo, según Save the Children. ¿Y qué ha hecho papá Mariano por ellos? Desembolsar 17 millones de euros. Una limosna, si se compara con los más de 172.000 millones, entre pitos y flautas, con los que ha rescatado a la banca patria, que, claro, ya está engordando: los cinco grandes bancos ganaron en 2013 cuatro veces más que en 2012. En cambio, como denuncia la oenegé, estamos a la cola de Europa en cuanto a gasto en protección a la infancia.

Este depredador sistema, este capitalismo de Estado no ayuda a ser madre, todo lo contrario, ni tampoco a encontrarle un sentido a la vida. ¿Qué sentido tiene si no importa lo que hagas sino lo que tienes? Si tienes, puedes; si no tienes, no puedes. Esa impotencia, ahondada por la crisis, explica que España registrara en 2012 la tasa más alta de suicidios desde 2005. No obstante, de la desesperación puede nacer una nueva esperanza. Y los que no tienen acaban pudiendo. Al quitarles tanto, les quitan hasta el miedo, como decía una vecina de Gamonal. Entonces, cuando uno ya no tiene nada que perder tiene mucho que ganar; encuentra un sentido a la vida, recupera la dignidad perdida y se alza como una marea imparable a la que no se le resiste ningún muro.

(Publicado en el diario HOY el 2/2/2014)

España va bien

2014 enero 28
por El Zurdo

España lo va a petar en 2014, palabrita de don Mariano. A final de año, la crisis solo será un largo mal sueño. Que sí, hombre, que sí, siempre viendo la botella medio vacía. ¿Cuándo le ha mentido nuestro presidente?

Aún hay casi 5,9 millones de desempleados, según la última EPA, pero España va bien. De ellos, 3,5 millones llevan más de un año sin trabajar, pero España va bien. Ya hay 1,8 millones de hogares con todos sus miembros en paro, pero España va bien. Las familias en las que nadie tiene ingresos, es decir, clientes potenciales de los comedores benéficos y de los contenedores de basura, son casi 700.000, el doble que al inicio de la crisis, pero España va bien. Más de la mitad de los jóvenes menores de 25 años no tiene oficio ni beneficio, pero España va bien. En 2014 se destruyeron casi 200.000 puestos de trabajo, aunque el último trimestre cerró con 65.000 parados menos que un año antes, pero España va bien. Con todo, la tasa de paro se estabilizó en el 26% de la población activa y la patronal CEOE, la principal encargada de crear trabajo, admite que no bajará del 20% ni a corto ni a medio plazo, pero España va bien. El pasado ‘annus horribilis’ cerró con casi 340.000 contratos a tiempo completo menos, 140.400 a tiempo parcial más y 81.300 temporales más que el año anterior, es decir, el poco empleo que se está creando es precario, pero España va bien. Eso y las bajadas salariales han elevado al 12% el porcentaje de trabajadores españoles pobres, solo superado por Grecia y Rumanía, según la Comisión Europea, pero España va bien. Y poco más de un tercio de los españoles en riesgo de pobreza que encuentran trabajo logran salir de ella, similar a Grecia, pero España va bien. Incluso Bruselas advierte que “una reducción gradual del paro podría no ser suficiente para revertir el crecimiento de la pobreza, si continúa la polarización salarial, sobre todo por el aumento del trabajo temporal y a tiempo parcial”, pero España va bien. Los veinte españoles más ricos acumulan una fortuna de 77.000 millones de euros, igual que la renta del 20% de los más pobres, brecha social que sigue ampliándose y que hace de nuestro país el segundo más desigual de la UE, el primero es Letonia, según el informe de Oxfam Intermón ‘Gobernar para las élites’, pero España va bien.

Estos datos demuestran que España va bien… para los de siempre. Es más, como refleja el estudio de Oxfam, va mejor que antes de la crisis: entonces el 20% de los españoles más ricos ganaba 5,3 veces más que el 20% más pobre; pero en 2011 era 7,5 veces. Si la tendencia continúa, para 2025 podría ascender a 18 veces. Y, ojo, a más desigualdad, menos democracia. Como avisa la ONG, estamos en “una nueva fase del capitalismo donde las instituciones del Estado han sido secuestradas por las élites y los poderes económicos, marginando al ciudadano de las decisiones políticas y degradando el sistema democrático, que de seguir así podría llegar a convertirse en una farsa participativa”.

Conclusión: Rajoy está construyendo una España a la medida de esos que, como dice El Roto en una de sus últimas viñetas, “exhiben su patriotismo, que no le interesa a nadie, y ocultan su patrimonio, que nos interesa a todos”. Pero los que así piensan son unos antipatriotas muertos de hambre que han vivido por encima de sus posibilidades.

(Publicado en el diario HOY el 26/1/2014)

No dejarse pisotear

2014 enero 20
por El Zurdo

Se veía venir. Lo del barrio burgalés de Gamonal, digo. Sí, era cuestión de tiempo que saltara la chispa de la indignación ciudadana en el sitio más imprevisto, en el momento más inesperado y por el motivo más peregrino. Y lo peor es que esa chispa ha encendido una mecha que corre que se las pela y puede hacer saltar por los aires el polvorín en que los gobiernos de Zapatero y Rajoy han convertido el país.

España está que arde. Los ciudadanos no están caldeados, están quemados. Y el conflicto de Gamonal ha reavivado la adormecida llama del cabreo popular que prendió con el 15M. Llama que no estaba extinguida, pero que los bomberos de la Moncloa creían controlada y se disponían a sofocar con el manguerazo de la futura ley de seguridad ciudadana. Pero esta ‘ley mordaza’ no ha hecho sino echar más leña al fuego y no ha amedrentado a los burgaleses que se han lanzado a la calle para frenar la última cacicada del cacique de turno, de esos que ponen y quitan alcaldes, en este caso el constructor y editor del ‘Diario de Burgos’, ‘Míchel’ Méndez Pozo, un Jarrapellejos del siglo XXI, una suerte de Berlusconi mesetario, amigo personal de Aznar y condenado a siete años y tres meses de prisión por corrupción urbanística, aunque solo pasó nueve meses en prisión, desde la que siguió mangoneando cual padrino corso.

Al final, los combativos vecinos de Gamonal se han salido con la suya y han logrado torcer el brazo del regidor de Burgos, Javier Lacalle, del PP, que ha renunciado definitivamente a ejecutar la faraónica obra de la discordia y detrás de la cual está la alargada sombra del tal ‘Míchel’: un bulevar y un parking subterráneo que dejarían a miles de residentes sin sitio donde aparcar en una calle donde la doble fila ya es habitual y que les obligaría a gastarse más de 19.000 euros en la concesión por 40 años de una de las 256 plazas de garaje que se ofertarían. Los vecinos entienden innecesaria una obra que cuesta ocho millones de euros en un barrio obrero castigado por el paro y con necesidades más perentorias.

Sin embargo, para lograr su propósito, los vecinos de Gamonal se han visto empujados a convertir su barrio en la Comuna de París. Soy un pacifista convencido, de los que piensan que la violencia engendra violencia, pero, desgraciadamente, he de dar la razón al profesor de Ciencias Políticas James C. Scott cuando argumenta que «la mayor parte de los episodios de importantes reformas sociales han sido precedidos de grandes disturbios» que infundieron «el temor a Dios» en las élites. Como observaría Martin Luther King, «las revueltas son el lenguaje de aquellos a quienes nadie escucha». Ahí está el huevo de la serpiente, en que nuestros representantes, una vez elegidos en las urnas, hacen oídos sordos al clamor popular y actúan al servicio del ‘Míchel’ de turno. Entonces, llega un momento en que la gente se harta y se rebela; se convierte en ‘El héroe discreto’ que da título a la última novela de Mario Vargas Llosa, y sigue la misma máxima que uno de sus protagonistas, el aparentemente pusilánime Felícito Yanaqué: «Nunca te dejes pisotear por nadie». Porque, como dice el mago Gandalf en ‘El hobbit’ (la película), «son los detalles cotidianos, los gestos de la gente corriente, los que mantienen el mal a raya», no un gran poder, como piensa su colega Saruman, que, precisamente, acaba corrompido por él.

(Publicado en el diario HOY el 19/1/2014)

La verdad aunque duela

2014 enero 13
por El Zurdo

Rajoy podrá decir misa, pero dudo que 2014 sea «mucho mejor» que el horrible 2013. Quizás es que estoy perdiendo la fe. Por lo pronto, ha empezado de pena: con despidos y despedidas. El quinto jinete del Apocalipsis, la crisis (y los que se aprovechan), sigue llenando las fosas comunes de las oficinas de empleo. Sus manos tijeras hacen ya pocas distinciones de clase, mas aún distingue más a los de arriba.

La que no se anda con distingos es la Parca. El día 3 segó la vida de mi maestro Manuel de Unciti, con 83 años recién cumplidos. Manolo era sacerdote y periodista, pero, sobre todo, un misionero que llevaba África en el corazón, aunque ejerció en el Primer Mundo, dedicándose en cuerpo y alma a dar testimonio de la labor de sus colegas en los pueblos del Tercer Mundo, a los que amó hasta el final. Este pequeño gran donostiarra madrileño era un torbellino de vitalidad capaz de asfixiarte de un abrazo. Su infantil sonrisa rivalizaba con la de Mandela. Era un hombre de Dios, pero no lo buscaba en la lejanía de las altas nubes, sino en los talones. Era el más terrenal de los espirituales y el más sobrio de los espirituosos. No tenía bolsillos, como decía de Dios. En sus manos, por palmas tenía agujeros. No llevaba una vida franciscana, pero tampoco dominica. Era de una austeridad epicúrea. Hizo de un chalé de la madrileña calle Rosa Jardón su particular jardín, que bautizó como ‘Residencia Azorín’. Su fin: formar periodistas cristianos, pero, ante todo, personas. Por allí, pasaron cientos de discípulos, ahora diseminados por medios y gabinetes de comunicación y universiades de todo el país.

Algún maldiciente llegó a reprocharle que tuvo discípulos pero no epígonos. ¡Y qué! Era un pastor de pastores, no de borregos. No sermoneaba, debatía, incluso acaloradamente y hasta el amanecer. No adoctrinaba, orientaba. Era un teólogo en vaqueros, más de Evangelios que de catecismo, que gustaba de pinchar, aguijonear conciencias, al modo socrático, hasta hacernos parir la verdad que llevamos dentro. «La verdad aunque duela», nos repetía, porque la verdad nos hace libres. Así nos inculcó un espíritu libre y un pensamiento crítico; aun a riesgo de que algunos de sus ‘hijos’, pues para la mayoría era como un segundo padre, acabaran apartándose de su camino, su verdad y su vida. Pero, como el nazareno, siempre sintió predilección por los hijos pródigos. Doy fe. Manolo tenía la virtud de no morderse la lengua, lo que levantaba ampollas entre el sanedrín más carcunda, que intentó silenciarlo. Pero hasta casi el último aliento sembró sus opiniones por la prensa religiosa y generalista, incluida esta casa. «Nulla dies sine linea».

Fe y razón eran los inseparables báculos de los que se servía para llegar a la verdad, que sabía que no la hallaría en la cima de la montaña, sino en la falda. Siempre apartó de sí el cáliz dorado del poder, sabedor de lo que emborracha su abuso. Ni púrpura, ni curia ni sinecuras. ‘Vade retro’. Eso sí, nunca dejó de ser un hijo de la Madre Iglesia. Por eso, le dolía más que nada la deriva que tomó de la mano derecha de Juan Pablo II y Ratzinger. Él anhelaba y predicaba una Iglesia abierta, dialogante, de los pobres y para los pobres. Al menos, vivió lo suficiente para ver cómo la barca de San Pedro empieza a enderezar su rumbo gracias a la mano izquierda del papa Francisco. Si es que, Manolo, al final siempre te sales con la tuya. Como buen vasco, nadie te gana a cabezón, salvo Yupi, el de Huesca, y Dios, que por algo decías que era aragonés. Doy fe.

(Publicado en el diario HOY el 12/1/2014)

El niño

2013 diciembre 30
por El Zurdo

En estas navideñas fechas la compasión aflora más que nunca. Yo no estoy libre de ese pecado, aunque me compadezco tanto de los pobres de solemnidad como de los pobres en espíritu. Por pobres en espíritu no entiendo lo mismo que los exégetas de los Evangelios. Para mí son quienes carecen de alma porque ha tiempo que la vendieron al diablo. Son como Charles Foster Kane, el magnate de la prensa protagonista de la película ‘Ciudadano Kane’, la ‘opera prima’ y maestra del genial Orson Welles. Son muertos en vida que ni sienten ni padecen (o eso parecen o quieren hacer parecer). Son ególatras, ensoberbecidos por el poder que han ido atesorando, que acaban en la cúspide solos, o lo que es lo mismo, rodeados de una corte de aduladores que les tienen más temor que respeto. Como ellos se vendieron, creen que todos y todo se pueden comprar, hasta el amor y la honestidad. Mas esas virtudes humanas dejan de serlo cuando se les pone precio.

Por eso, los amigos honestos que osan contradecirles y las amantes despechadas acaban alejándose de ellos. Eso le ocurre a Kane. Termina echando a su mejor amigo, Leland, cuando escribe una crítica feroz sobre el debut de su segunda mujer, Susan Alexander, como ‘cantante’ de ópera. El megalómano de Kane cree que puede hacer de su esposa una soprano a golpe de talonario, pese a su falta de talento musical. Kane da la razón a su amigo publicando la crítica, sin cambiar una coma, en el periódico que dirige y del que es dueño y señor, el ‘Inquirer’, pero después lo despide. Kane admite su error pero no admite que nadie se lo diga. El periodista despedido deja claro a Kane que su honestidad no está en venta cuando le devuelve el jugoso cheque de la indemnización, hecho pedazos, junto con una copia de la declaración de principios que el magnate publicó en primera plana, a modo de editorial, cuando se hizo con las riendas del diario, principios que no tardó en traicionar no permitiendo que la realidad estropeara un bonito titular. Kane, indignado, rompe la copia de la declaración enviada por su otrora amigo. Asimismo, termina siendo abandonado por sus dos esposas. A la primera, sobrina del presidente de Estados Unidos, la utiliza de trampolín en su frustrada carrera política. La segunda, Susan, le deja tras intentar suicidarse y reprocharle su egoísmo y falta de sentimientos. A pesar de todo, tanto Leland como Susan no pueden evitar sentir pena por él.

Kane muere solo y la última palabra que pronuncia antes de expirar es «rosebud». No desvelaré qué es, por si aún no han visto la película, pero yo veo «rosebud» como el símbolo de la infantil ingenuidad perdida, del niño que llevamos dentro. Kane mató a ese niño interior para ser camello y luego león. Al hacerlo, mató su espíritu, se volvió un cínico y un descreído, dejó de tener fe en los demás, dejó de creer que nada es imposible.

Todo lo contrario que Mandela, como reflejaba su infantil sonrisa. Su mejor amigo, Walter Sisulu, decía de Madiba que tenía tendencia a confiar demasiado en la gente, a creerse a la primera sus buenas intenciones. Pero, como cuenta John Carlin en ‘El factor humano’, la debilidad de Mandela era su mayor virtud: «Triunfó porque prefirió ver el bien en personas a las que el 99% de la gente habría considerado imposibles de redimir (…) y supo sacar la bondad que yace en el fondo de todas las personas».

Todas las Navidades renace el niño que llevamos dentro. Dejénlo crecer más allá del 6 de enero o lo lamentarán toda la vida, como Kane.

(Publicado en el diario HOY el 29/12/2013)

Sin blanca Navidad

2013 diciembre 23
por El Zurdo

Papá Noel no visitará a muchas familias de mal españolas esta Nochebuena. No se lo pueden permitir. Porque ese orondo y barbudo lapón vestido con los colores de Coca-Cola no trabaja gratis la única noche al año que lo hace. Tampoco les visitará Papá Estado, que no solo les niega el pan y la sal sino también la luz, el agua y el gas, amén de una renta básica que esperan como año de nieves desde hace meses con los bolsillos y el estómago vacíos y ateridos de frío. Y no es demagogia: al menos 2.300 personas mueren de frío anualmente en España, más que por accidente de tráfico. “¡Que se jodan!”, diría la educada hija de Carlos Fabra, el cacique del PP de Castellón condenado a cuatro años de prisión por robar a todos los españoles. Similar pensamiento deben de tener sus colegas de partido que rechazaron en el Congreso una proposición de Izquierda Plural para prohibir que, por impago del recibo, se corte la luz y el agua de los hogares con más dificultades.

Cuatro millones de españoles viven en la pobreza energética y otros tantos van camino de ella si las cinco ‘familias’ que iluminan nuestras vidas siguen subiendo la luz por encima de nuestras posibilidades con la complicidad del Gobierno de turno, por mucho que ahora se rasgue las vestiduras y ponga el grito en el cielo por la última y escandalosa subasta del mercado mayorista de la electricidad. Puro teatro. Hace tiempo que hay más que sospechas de que las empresas eléctricas actúan en España como un oligopolio o cártel. Por ello, en enero la luz no subirá un 11%, pero, aunque intervenga Rajoy, Soria y el sursuncorda, descuenten que será en torno a la mitad. Un escándalo igualmente. Es incomprensible y va en contra de las sacrosantas leyes del mercado que, cuando la demanda de energía cae, suban sus precios. España es uno de los estados de la UE donde más se ha encarecido la luz durante la crisis (desde 2007 ha aumentado un 60%, mientras que la renta media familiar ha menguado un 8,5%, según el INE). Igual de incomprensible es que los españoles paguemos una de las facturas eléctricas más alta de Europa y que el sector obtenga miles de millones de beneficio cada ejercicio y aún así el déficit de tarifa alcance los 26.000 millones de euros, y creciendo. El nada claro déficit es la diferencia entre lo que supuestamente le cuesta a las compañías producir energía y lo que pagan los consumidores.

Pese a la oscuridad que envuelve a las compañías eléctricas, ningún Ejecutivo ha osado cortarles la corriente pública ni ha dejado de echarles cables. ¿Será porque tienen enchufados a expresidentes y políticos de todo pelaje? Aznar cobra de Endesa (firma que privatizó durante su mandato) 200.000 euros anuales. Felipe González recibe 126.500 euros de Gas Natural. Y una decena de exministros (entre ellos, los socialistas Pedro Solbes, Elena Salgado y Miguel Boyer, y los populares Ana Palacio y Ángel Acebes) tienen poltrona en los consejos de administración de las empresas energéticas.

Sin la ayuda de Papá Noel ni de Papá Estado, muchos españolitos sobreviven al crudo invierno de la crisis gracias a sus papás, quienes, con su magra pensión y los ahorros de toda una vida, iluminan, calientan, alimentan y sostienen hogares enteros con todos sus miembros en paro. Si no fuera así, ha tiempo que este país se hubiera sumido en las tinieblas.

(Publicado en el diario HOY el 22/12/2013)

Inseguridad pública

2013 diciembre 16
por El Zurdo

Con Mariano uno ya no está seguro de nada. Al menos sin dinero en los bolsillos, sin mucho dinero. Si queremos seguridad social y seguridad personal, o lo que es lo mismo, un retiro dorado y vivir en paz, nuestro ‘caballero de hierro’ quiere que pasemos por caja. Es la bolsa o la vida. Don Mariano se ha propuesto no solo desmantelar el Estado de bienestar sino el Estado sin más. Mientras Cataluña, de la maquiavélica mano del fabulador virrey Artur, inicia su larga (y quimérica) marcha hacia la creación de un Estado propio, don Mariano sigue, cual martillo pilón, reduciendo el Estado español a su mínima expresión. Rajoy, perdido en el callejón del gato liberal, se ve reflejado en los deformantes espejos de Margaret Thatcher y Ronald Reagan y considera que el Estado no es la solución, es el problema. Por eso, está abriendo las puertas públicas de par en par a la iniciativa privada para que entren a saco en sectores en los que hasta ahora tenía restringido el acceso, como la educación, la sanidad, las pensiones y hasta la seguridad, convirtiéndolos en golosas oportunidades de negocio.

Un paso en este sentido ha sido la aprobación el viernes por el Senado de la reforma pergeñada por el Gobierno de Rajoy que desvincula la revalorización de las pensiones del IPC. Si hay déficit, las pensiones subirán solo el 0,25%; en los años de bonanza aumentarán un máximo del IPC más el 0,5%. De esta forma, los pensionistas irán perdiendo poder adquisitivo a medida que envejecen. Por ende, solo los afortunados que se puedan permitir complementar la magra paga pública con un plan de pensiones privado llegarán sin apuros a final de mes hasta el final de sus días.

Otro paso en la misma dirección es la Ley de Seguridad Privada que recibió el pasado martes el visto bueno de la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados. Este proyecto legislativo permite a los vigilantes privados patrullar las calles, identificar, cachear y hasta detener en la vía pública. Es más, podrán ser contratados por el propio Estado para custodiar el exterior de las cárceles y de algunos edificios públicos. Los sindicatos policiales y las asociaciones de guardias civiles han puesto el grito en el cielo porque consideran que eso supone “una privatización encubierta” de la seguridad pública y habilita a “policías baratos” y menos formados. En definitiva, como dice el diputado Ricardo Sixto, de Izquierda Plural, “solo podrán pagarse labores de protección aquellos que tengan recursos para ello”.

Estas normas contribuyen a afianzar el ‘apartheid social’ del que les hablaba la semana pasada, a segregar la población según su cuenta corriente, incluso físicamente, pues, cada vez más, el dinero va por barrios, en unos corre a raudales y en otros escasea. No veo lejos un futuro en el que los ricos vivirán encastillados en urbanizaciones-fortaleza celosamente custodiadas por cámaras de seguridad y guardias armados, mientras que los pobres se hacinarán en suburbios de casas de cartón piedra. En no pocos sitios esto ya es una apocalíptica realidad.

Avanzamos hacia una sociedad distópica en la que derechos que considerábamos fundamentales e inalienables, como a la vida, la educación, la sanidad, la libertad de expresión, manifestación y reunión…, pasarán a ser patrimonio solo de quien los pueda pagar.

 

(Publicado en el diario HOY el 15/12/2013)

Apartheid social

2013 diciembre 10
por El Zurdo

El jueves murió Nelson Mandela. Su muerte me sacudió como si fuera la de un ser querido. En realidad, lo es, porque es uno de mis referentes.

Madiba liberó a los sudafricanos negros del apartheid racial, de la supremacía de la minoría blanca, pero no del apartheid social, de la supremacía del rico (blanco) sobre el pobre (negro). Ese apartheid social impera en todo el planeta. Consiste en que el 1% más pudiente de la población se ha impuesto al 99% restante, instaurando de facto una plutocracia mundial. Y la crisis no ha hecho sino extenderlo como una marea negra incluso por países desarrollados como España, que avanzan a pasos de cangrejo hacia el subdesarrollo.

Pero ese apartheid social no subsistiría sin la complicidad con el 1% de una parte importante del 99%, de aquellos arribistas a los que don Dinero compra con ínsulas y altos cargos públicos y privados. Son Robin Hood, pero al revés, como el protagonista de la película ‘El Capital’: roban a los pobres para dárselos a los ricos. Botón de muestra de ese saqueo es el cártel montado por un puñado de grandes bancos para manipular el euríbor y otros tipos de interés. La Comisión Europea les ha impuesto una multa récord, pero, no se engañen, es una bagatela comparada con las incontables ganancias que han obtenido con su robo. Visto lo cual, robar les sale más que rentable.

Ese apartheid social se perpetúa a través de un sistema educativo que contribuye a agrandar las desigualdades entre ricos y pobres porque permite que los hijos de familia bien reciban mejor educación que los hijos de familia mal. Eso está ocurriendo ya en España, como refleja el último informe PISA. La ignorancia y la pobreza son las cadenas de la servidumbre, aunque ésta puede ser confortable para muchos. Y la educación es la llave de la liberación, es “el arma más poderosa para cambiar el mundo”, como bien sabía Mandela, quien también dejó claro que “la pobreza no es un accidente; como la esclavitud y el apartheid, es una creación del hombre y puede eliminarse con las acciones de los seres humanos”.

Esas acciones pueden ser pacíficas o violentas. Mandela empezó combatiendo el apartheid a través de la desobediencia civil y la resistencia no violenta predicada por Gandhi. Eso lo llevó a pasar cinco años en prisión. Al salir acabó convirtiéndose en el líder del brazo armado del Congreso Nacional Africano. En 1962 fue arrestado y condenado a cadena perpetua. Fue liberado a los 27 años y fue tendiendo la mano al enemigo afrikáner como logró la liberación de su raza. Eso no hubiera sido posible si el último presidente blanco de Sudáfrica, Frederik Willem de Klerk, no hubiera estrechado su mano tendida. Mandela llegó a la conclusión de que “si quieres hacer la paz con tu enemigo tienes que trabajar con él. Entonces se convierte en tu compañero”.

Pero los arribistas que nos mangonean no tendieron la mano al 1%, le dieron manga ancha y éste acabó arrancándonos el brazo. De nosotros depende que siga mutilándonos. Como también decía Madiba, somos los amos de nuestro destino, somos los capitanes de nuestra alma. Las cosas se pueden cambiar si tenemos voluntad de poder. Y coincido con Mandela en que “son los cambios que hemos provocado en las vidas de los demás lo que determina el significado de la nuestra”. Por eso, hagan oídos sordos a quien les diga que la gente es mala y no merece la pena luchar por ella.

(Publicado en el diario HOY el 8/12/2013)

Respeto y dinero

2013 diciembre 6
por El Zurdo

El Gobierno aprobó el viernes 29 de noviembre dos medidas que dejan claras sus prioridades: el anteproyecto de Ley de Seguridad Ciudadana, aunque suavizado; y otro regalito fiscal para los bancos.

El nuevo texto de la ‘ley mordaza’ rebaja sanciones previstas para determinadas faltas en el borrador inicial, pero siguen siendo altas. E incorpora multas de entre 1.001 y 30.000 euros por «ofensas a España, las comunidades autónomas, entidades locales y sus símbolos, instituciones, himnos o emblemas, efectuadas por cualquier medio». ¿Y qué se entiende por ofensas? Ah, eso lo decidirá el Ejecutivo, al que la norma convierte en juez y parte y otorga excesiva discrecionalidad para interpretar si una falta es leve, grave o muy grave y sancionar sin pasar por los tribunales. Por tanto, esta ley puede vulnerar tres derechos fundamentales reconocidos por la Constitución: el derecho a obtener la tutela efectiva de los jueces y tribunales, sin que en ningún caso pueda producirse indefensión (artículo 24.1); la libertad de expresión (artículo 20), y el derecho de reunión pacífica y sin armas sin necesidad de autorización previa (artículo 21).

En cuanto a la nueva prebenda concedida a los bancos es de facto una inyección de capital, siendo Santander y BBVA los principales beneficiarios. La banca española tiene 50.000 millones en activos fiscales diferidos (DTA) que con la nueva normativa de solvencia (Basilea III) debería deducir del capital a partir de enero. Estos DTA generan créditos fiscales a las entidades porque son gastos, ocasionados por provisiones para cubrir pérdidas futuras o para pagar prejubilaciones, que no se han podido deducir del Impuesto de Sociedades, pero que podrán recuperar en un plazo de hasta 18 años apoquinando menos impuestos. El Gobierno avalará esos créditos fiscales y así permitirá a la banca que no se deduzca del capital 30.000 millones de los 50.000. Súmenlos a los tropecientos miles de millones que ya han recibido los bancos a cuenta de todos y que, me temo, nunca nos devolverán.

En definitiva, el Gobierno da otro palo al ciudadano y la enésima zanahoria a la banca; mete la mano derecha en el bolsillo de los protestones y abre de nuevo la mano izquierda a los bancos; ruega al Dios Mammón y da con el mazo al pobre Lázaro.

Es una muestra más de que nuestros gerifaltes solo respetan el dinero, como bien sabe el protagonista de la película ‘El capital’ (2012, de Costa-Gavras), un arribista que llega a presidente de un gran banco francés. Cuando su mujer le pregunta para qué quiere aún más dinero, replica: “Para que me respeten”. Porque con dinero se puede comprar el respeto. Caso de Carlos Fabra, cacique del PP en Castellón, condenado a cuatro años de prisión, que no cumplirá, por defraudar 700.000 euros a Hacienda, o sea, por robar a todos los españoles. Suerte similar correrá Iñaki Urdangarin, acuérdense. Por robar mucho menos, chorizos como el Jean Valjean de ‘Los Miserables’ se pudren en la cárcel hasta varios lustros. Pero ellos son los últimos de la fila y asumen que “tanto tienes, tanto vales, no se puede remediar; si eres de los que no tienes, a galeras a remar”.

El dinero es la principal arma del nuevo capitalismo. Para aplastar rebeliones, dar golpes de Estado y someter países enteros ya no hacen falta fusiles ni tanques, basta dinero. Quien presta manda, quien protesta paga.

(Publicado en el diario HOY el 1/12/2013)

La ley del silencio

2013 noviembre 25
por El Zurdo

De la patada en la puerta, a la patada en la boca. De la ley Corcuera a la ley mordaza. España va bien… derecha, con paso marcial, al ritmo que marca la División Azul, hasta la casa Rusia. Rajoy es un hijo de Putin. Las leyes de Seguridad Ciudadana y de huelga que pergeña parecen dictadas por el zar ruso. Nuestro Señor Presidente no necesita una ley habilitante, es ya maduro para hacer lo que le dé la gana sin dar cuentas a nadie, ni siquiera a Bárcenas.

Con la economía encarrilada (o eso nos quieren hacer creer) y la banca saneada (o eso nos quieren hacer creer), don Mariano ha pasado a la reacción social. Quiere una España como Dios manda, de la que pudieran sentirse orgullos dos paisanos: su padrino don Manuel y el tío Paco. En eso es franco. El embalsamador del caudillo, hizo un buen trabajo: 38 años después su momia y su legado se han mantenido incorruptos, todo lo contrario que el roscón de reyes, que parece un brazo de gitano. Y Rajoy los ha exhumado. Gracias a su habilidad como conservador, el generalísimo aún es reconocible, porque se ha ido acartonando menos rápidamente que nuestra democracia de cartón piedra.

Como buen pastor, don Mariano no quiere que el rebaño se salga del redil y desacate la autoridad de sus perros guardianes para seguir a los perroflautas. No quiere vagos y maleantes en las calles, ni protestones que le agüen la fiesta. No le importa dejar la Constitución en papel mojado ni saltársela de puente a puente y tirar porque le lleva la corriente. Nuestra Carta Magna proclama que España es “un Estado social y democrático de Derecho”. Avanzado el desmontaje del Estado social, toca ahora empezar a desmontar el democrático de Derecho. La intención es clara: vota y sé sumiso. La ciudadanía podrá votar, pero no botar; podrá elegir, pero no decidir; podrá abrir la boca, pero no rechistar. Para ello, el Gobierno va a convertir en faltas administrativas, sancionadas con desorbitadas multas, lo que los tribunales no consideran delitos. El ministro del Interior, Jorge Fernández, intentó criminalizar la protesta, hasta la resistencia pasiva, tipificándola en el Código Penal, pero su colega de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, le paró en barras ante los visos de inconstitucionalidad de tamaña ocurrencia. Pero Fernández ha hallado un subterfugio para lograr su objetivo. Porque para burlar al Tribunal Constitucional, el Ejecutivo podrá alegar que no se prohíbe el ejercicio de derechos fundamentales como los de expresión, reunión y manifestación, aunque saldrá muy caro. Saldrá más caro insultar o grabar a un policía, manifestarse ante el Congreso sin autorización o un escrache a un político que defraudar a Hacienda. Urdangarin, los antidisturbios y los mossos d’esquadra pueden estar tranquilos, pero no Ada Colau ni el 15M ni demás indignados. Así se calla a la plebe, que tiene dos motivos para abrir la boca: protestar y comer. Pero si tiene que pagar por ambos, la elección es clara: ‘primum vivere deinde philosophari’. Bienvenidos a ’1984′.

¿Recuerdan que hace unas semanas les invité a practicar la gimnasia anarquista, a infringir cada día alguna norma trivial sin sentido, como cruzar la calle en rojo, con el fin de estar preparados para cuando llegue el día de desobedecer una ley más importante que les parezca injusta e irracional? Ese día se acerca. Chis, pero no se lo digan a nadie.

(Publicado en el diario HOY el 24/11/2013)