Hoy

img
Hombres ricos, hombres pobres
img
El Zurdo | 11-04-2016 | 17:31| 0

Estos días se ha desvelado lo que era un secreto a voces: un puñado de afortunados se han hecho un traje de papel moneda en Panamá escamoteándonos tela a todos los que somos Hacienda. Entre estos sastres hay gente de todo pelaje y profesión: tanto de sangre azul como roja, tanto de familia real como desleal, tanto hombres de letras y de opereta como analfabetos que tienen en los pies la cabeza, así como proxenetas de la casa pública, vendepatrias, faranduleros y bucaneros de cuello blanco reincidentes amnistiados por don Cristóbal, el tesorero del reino, mientras daba un palo al bolsillo de los sufridos e inocentes contribuyentes en lo más crudo del crudo invierno de la crisis.

Panamá no es el único paradisíaco rincón donde los más pudientes bergantes y heredados de la tierra entierran sus tesoros. En ‘La riqueza oculta de las naciones’, el economista francés Gabriel Zucman cifra en 5,3 billones de euros, el 8% de la riqueza del planeta, el dinero escondido en paraísos fiscales; de esa cantidad, 157.000 millones proceden de España. Por culpa del filibusterismo fiscal, el erario público español deja de ingresar 10.000 millones cada año, casi el 1% del PIB.

Al ser un problema mundial, el único modo de solucionarlo es alcanzar un gran acuerdo mundial. Sin embargo, falta voluntad política, porque, como explica Juan Hernández Vigueras, autor de ‘Los fondos buitre. Capitalismo depredador’, los paraísos fiscales forman parte del sistema financiero global y cuentan con su beneplácito. Hablando en plata, convienen a los ricos. Y «hay una relación estrecha entre este fraude sistémico y el endeudamiento de los países», advierte Hernández Vigueras, quien recuerda que la cumbre del G-20 de abril de 2009, en la que se proclamó la «desaparición» de los refugios de don Dinero, fue «una mera cortina de humo que escondía la incapacidad de los principales gobernantes del mundo para resolver los problemas de los mercados financieros globales, opacos e incontrolados».

«Mientras el proletariado esté distraído en su propia desesperación con acontecimientos ficticios creados por los medios de comunicación, los superricos no tienen nada que temer», lamenta Zygmunt Bauman, Premio Príncipe de Asturias de 2010. En su libro ‘¿La riqueza de unos pocos nos beneficia a todos?’, este sociólogo polaco contesta a esta pregunta con un rotundo no, contradiciendo la doctrina neoliberal dominante. Y recuerda que ya lo advirtió uno de los padres del liberalismo económico, el escocés Adam Smith: «Dondequiera que hay gran propiedad, hay gran desigualdad. Por cada hombre rico debe haber por lo menos quinientos pobres».

Las estadísticas confirman que el capitalismo financiero rampante acrecienta y perpetúa la desigualdad. Es más, reflejan que no solo la riqueza se hereda de padres a hijos e, incluso, de hijos a padres, también la pobreza. Ocho de cada diez personas que vivieron graves dificultades económicas en su infancia y adolescencia las están reviviendo como adultos, según el informe ‘La transmisión intergeneracional de la pobreza’ de la fundación Foessa, dependiente de Cáritas. «La pobreza presente genera pobreza futura», concluye su coordinador, Raúl Flores. Es una ley no escrita ni reconocida del capitalismo: la riqueza de unos pocos se sustenta en la pobreza de los muchos.

(Publicado en el diario HOY el 10/4/2016)

Ver Post >
Uno de los nuestros
img
El Zurdo | 04-04-2016 | 18:20| 0

Clama al cielo que la decrépita Europa considere a Turquía un «país seguro» para los refugiados. Es un eufemismo de la neolengua del poder que enmascara una verdad que no nos hará libres sino más esclavos de nuestro confortable miedo: pagamos a Turquía para que sea un gigantesco campo de concentración. Al frente está el ‘kapo’ Erdogan, el Putin turco, «que tal vez sea un hijo de puta, pero es nuestro hijo de puta», como dijo Cordell Hull, secretario de Estado de Roosevelt, de Somoza.

El lunes 4 de abril comienzan las deportaciones masivas desde Grecia a Turquía. El Parlamento heleno aprobó el viernes pasado una ley que las agiliza y reconoce como «país seguro» al eterno enemigo turco, lo que ha levantado ampollas en Syriza, el partido del primer ministro Tsipras, quien está demostrando más destreza que mano izquierda para hacer lo contrario de lo que prometió. Hay que recordar que la izquierda radical gobierna en coalición con Griegos Independientes (ANEL), cuyo líder, Kamenos, es el ministro de Defensa en un país donde el gasto militar por habitante es de los diez más altos del mundo. Este partido ultraconservador y nacionalista quiere frenar la inmigración y prometió respaldar a Syriza a cambio de que aparcara sus aspiraciones de separar la Iglesia ortodoxa del Estado y no redujera el gasto militar. Es como si en España hubieran pactado Podemos y Vox.

El escritor griego Petros Márkaris, quien no puede aceptar que Syriza «se declare de izquierdas si colabora con la extrema derecha», alerta de que los europeos no han aprendido de su pasado «ni quieren reconocer que el acercamiento a la ultraderecha puede acarrear desastres». «El odio a los musulmanes no difiere en nada del odio a los judíos», subraya. A su juicio, «los europeos viven en tal desastre que aceptan cooperar con un presidente como Erdogan», que encarcela a periodistas, tacha de terrorista al líder de la oposición y emprende una guerra en el sudeste del país.

Para ser considerado «seguro», el país al que un refugiado es devuelto debe garantizar que no va a perseguirlo ni deportarlo a su patria y que puede pedir asilo con las garantías contempladas en la Convención de 1951. Amnistía Internacional (AI) denuncia que Turquía no lo es y cada vez lo es menos, porque detiene y expulsa a Siria a cerca de un centenar de personas casi a diario desde mediados de enero. Es más, la guardia fronteriza turca ha matado a tiros a, al menos, 16 migrantes sirios, entre ellos tres niños, en los últimos cuatro meses. AI concluye que «lejos de presionar a Turquía para que mejore la protección de los refugiados sirios, en los hechos, la UE la incita a hacer lo contrario».

El nobel húngaro Imre Kertész, judío superviviente de Auschwitz que falleció el jueves, advierte en su última obra, ‘La última posada’: «Los extranjeros a los que se ha dejado entrar en la época liberal se han convertido hoy en una carga; por tanto, se ha virado a la derecha y ahora se confía en que, por así decirlo, se establezca el orden, esto es, que se limite la democracia. Enorme confusión e inseguridad; el terror ha intimidado a Europa, y Europa se postra ante el terror como una puta barata ante su proxeneta pendenciero». Y hace una pregunta retórica y profética: «¿No nos aguarda un fascismo discreto, con abundante parafernalia biológica, supresión total de las libertades y relativo bienestar económico?».

(Publicado en el diario HOY el 3 de abril de 2016)

Ver Post >
Luz que agoniza
img
El Zurdo | 28-03-2016 | 17:43| 0

Cuando aún humean en la memoria los atentados de París del pasado noviembre, Bruselas ha sido blanco de otro ataque yihadista que viene a alimentar el creciente miedo de nuestra opulenta sociedad occidental. Una sociedad que agoniza víctima de sus contradicciones, porque su bienestar y sus libertades están construidas sobre la espalda y las rodillas de eso que llamamos tercer mundo.

De ahí que tenga razón el alcalde de Zaragoza, Pedro Santisteve, al advertir que «de alguna forma nos vuelve esa violencia que hemos contribuido a sembrar en el mundo». Violencia sembrada con guerras como la de Irak, como recordó su colega de Valencia, Joan Ribó. Guerra basada en una mentira y abanderada por el trío de las Azores, del que formaba parte el «amigo Ánsar». Y eso no es justificar el terrorismo yihadista, como han graznado torticeras gaviotas populistas y sus voceros, sino explicarla. «Comprender el mal no significa justificarlo, sino darse los medios para impedir su regreso», como dice Tzvetan Todorov, Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales en 2008. Y al parecer de este filósofo búlgaro de nacimiento y francés de adopción, «el crimen cometido responde más al resentimiento y la venganza que a su religión; una reflexión que llevamos viendo desde la Antigüedad, también conocida como la Ley del Talión». Todorov aludía al ataque contra la revista satírica ‘Charlie Hebdo’ en París en enero de 2015, pero sus palabras son extensibles a cualquiera perpetrado en nombre de Alá.

Pero «ojo por ojo y el mundo acabará ciego», advirtió Gandhi. Así, el mesianismo que dio lugar a la invasión de Irak, Afganistán y otros intentos de imponer por la fuerza la democracia se ha convertido en uno de los peores enemigos de nuestra democracia. Alerta de ello el propio Todorov en su ensayo ‘Los enemigos íntimos de la democracia’. Sí, porque la cruzada contra el terrorismo ha sido la gran coartada para recortarnos derechos y libertades y criminalizar al extranjero.

Uno de los mitos más extendidos es considerar a los migrantes y refugiados terroristas en potencia; sin embargo, los autores de los ataques islamistas cometidos en Europa eran, en su mayoría, ciudadanos europeos. Otro mito es asociar islam con terrorismo, cuando el grueso de las víctimas son fieles de Mahoma. El 87% de los atentados yihadistas perpetrados entre 2000 y 2014 ocurrieron en países musulmanes y la mitad en aquellos que han sufrido graves conflictos bélicos como Irak, Afganistán y Pakistán, según los datos de la Global Terrorism Database analizados por eldiario.es. Más de 72.000 personas murieron en ellos, 63.000 en lugares donde el Islam es la religión mayoritaria. Europa no es la más afectada ni siquiera entre los países cristianos. En Filipinas y Kenia, donde el 80% de la población es cristiana, ha habido casi un millar de ataques desde el inicio del nuevo siglo, falleciendo más de 1.800 personas. Solo se cometieron 22 en Europa Occidental, produciéndose 248 muertes, entre 2000 y 2014, un 0,1% de los 15.818 de todo el mundo. A ellos hay que sumar los del martes en Bruselas y los de enero y noviembre de 2015 en París, que suman casi 180 muertos.

La luz de la Ilustración agoniza en el jardín de las Hespérides. No es sacrificando nuestras libertades al dragón Ladón como se combate a la hidra yihadista. Lo advierte Todorov: «El miedo a los bárbaros es lo que amenaza con convertirnos en bárbaros».

(Publicado en el diario HOY el 27/3/2016)

Ver Post >
Rebelión en la granja
img
El Zurdo | 21-03-2016 | 18:21| 0

Cuenta el maestro Orwell, más o menos, que había una vez una granja cuyos animales se rebelaron contra su duro amo, el señor Jones, que tenía algunos vicios, como la bebida, y a las bestias mal alimentadas. La rebelión había sido instigada por el Viejo Mayor, un cerdo majestuoso de aspecto campechano y muy estimado en la granja. En una de sus peroratas, con su acento caribeño, llamó a sus camaradas a eliminar al Hombre, al considerarle la fuente de todos sus males.

Poco después, el Viejo Mayor murió y tres jóvenes y prominentes cerdos tomaron su testigo: Napoleón, Snowball y Squealer. Napoleón era un verraco de aspecto feroz, larga y retorcida cola y con fama de salirse siempre con la suya. Snowball era más vivaz, pero de carácter más débil. Squealer, el más jovencito, era de ojos vivarachos y un orador brillante y muy persuasivo. Este trío, basándose en las enseñanzas del Viejo Mayor, elaboró un sistema de ideas, el Animalismo, que redujeron a siete mandamientos, sintetizables en la máxima: «¡Cuatro patas sí, dos pies no!».

El hambre sublevó a los animales, que expulsaron al señor Jones y se hicieron con el control de la hacienda, a la que bautizaron como ‘Granja Animal’. Los cerdos asumieron el mando. Cada domingo, todos los animales celebraban una asamblea. Los cerdos siempre proponían las resoluciones. Los otros animales votaban, pero nunca planteaban ideas propias. Snowball y Napoleón eran los más activos en los debates, pero siempre discrepaban.

La noticia no tardó en difundirse. Todos los días, Snowball y Napoleón mandaban palomas con instrucciones de mezclarse con los animales de otras granjas y contarles la historia de la rebelión. Los granjeros se solidarizaban con Jones, pero secretamente tramaban cómo beneficiarse de su desgracia. Esto fue una suerte para ‘Granja Animal’, así como que los dueños de las dos granjas colindantes, Pilkington y Frederick, fueran enemigos irreconciliables. Ambos estaban asustados y difundieron rumores de que las bestias de ‘Granja Animal’ se peleaban continuamente y terminarían muriéndose de hambre.

Lo cierto es que el enfrentamiento entre Napoleón y Snowball fue a más y los animales se agruparon en dos facciones. Un día que discutían sobre si construir o no un molino de viento, Napoleón puso el grito en el cielo y aparecieron nueve enormes y fieros perros que había criado en secreto y pusieron en fuga a Snowball. Napoleón, acompañado de sus canes, anunció que se habían terminado las asambleas dominicales y que todas las cuestiones de la granja serían resueltas por una comisión de cerdos presidida por él. Hubo conatos de protesta pero no tardaron en ser reprimidos.

‘Granja Animal’ comenzó a hacer negocios con las granjas vecinas, incluidas las de Frederick y Pilkington, y a matizar los mandamientos. El colmo fue cuando los cerdos echaron a andar a dos patas y las ovejas estallaron en un tremendo balido: «¡Cuatro patas sí, dos patas mejor!». Un semana después, el resto de animales observó con estupor como Napoleón y sus leales brindaban y jugaban a las cartas con un grupo de granjeros, entre ellos Pilkington. De repente, se desató una violenta riña entre este y Napoleón porque habían descubierto a la vez un as de espada cada uno. Los animales, asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre y del hombre al cerdo, pero ya era imposible distinguir quién era uno y quién era otro.

(Publicado en el diario HOY el 20/3/2016)

Ver Post >
El gran mercado
img
El Zurdo | 26-06-2016 | 16:41| 0

De la mano del capitalismo, el mundo se ha transformado en un gran mercado. Todo se compra o se vende; todo, incluidas las personas. Todo tiene un precio; todo, incluidas las almas. Una de las contradicciones más sangrantes de la globalización capitalista es que el dinero y las mercancías gozan de más libertad de movimiento que las personas, como está dejando patente la crisis de los refugiados.

El capitalismo antepone las mercancías a las personas; es más, convierte a las personas en mercancías. Las personas son valoradas no como tales sino según lo que tengan o produzcan. Con dinero o su promesa, todas las aduanas se abren; el dinero no conoce fronteras. El rendimiento es la medida de todas las cosas. Un sistema así es inhumano y, sin embargo, dura y perdura y de cada guerra o cada crisis sale reforzado.

El secreto del éxito del capitalismo es su camaleónica capacidad de adaptación y mimetismo. Su método para eliminar a los movimientos opositores es infalible: los imita hasta desvirtuarlos y reducirlos a objetos de consumo, a modas pasajeras. El capitalismo es el gran Leviatán que todo lo fagocita. Engulló al comunismo y lo está haciendo con su versión 2.0, la economía colaborativa, que se basa en el compartir en vez del poseer productos y servicios.

Byung-Chul Han nos advierte que es un error pensar que la economía del compartir, como afirma el economista y sociólogo Jeremy Rifkin en ‘La sociedad del coste marginal nulo’, anuncia el fin del capitalismo. «Todo lo contrario: la economía del compartir conduce en última instancia a la comercialización total de la vida». El filósofo surcoreano pone como ejemplo Airbnb, el sitio web que convierte cada casa en hotel y rentabiliza así incluso la hospitalidad. Palmario también es el caso de Facebook, que hace negocio de la amistad; sus usuarios y sus gustos son el producto, la mercancía que vende en el mercado publicitario. Algo similar hace Google. Y Uber, que pone en contacto a pasajeros y conductores, es otra desvirtuación de la economía colaborativa. Esta, bien entendida, es un modelo de cooperación sin ánimo de lucro; su paradigma sería Wikipedia: una enciclopedia gratuita que sale adelante gracias a la colaboración de miles de personas.

Sin embargo, la perversa lógica del capitalismo también se está imponiendo en la economía basada en la colaboración. Quien no tiene dinero tampoco puede acceder al compartir y queda excluido del sistema. El capitalismo divide a las personas en productores y consumidores. La mayoría somos ambas cosas, lo que Rifkin llama ‘prosumidores’, y los que no son ni una ni otra son marginados, son basura social: parados y personas dependientes sin ingresos, pobres de solemnidad, sintechos, simpapeles, solicitantes de asilo… Y nadie quiere la basura cerca de casa. Por eso, Europa está dispuesta a pagar a Turquía a cambio de que sea el guardián de Occidente, el basurero que contenga la riada de inmigrantes que huyen de Oriente Medio.

Como dice el Zaratustra de Nietzsche, los que dominan ahora llaman dominar a chalanear y regatear por el poder ¡con la chusma! Y como dice Byung-Chul Han, el capitalismo llega a su plenitud en el momento en que el comunismo se vende como mercancía, lo que supone el fin de la revolución.

(Publicado en el diario HOY el 13/3/2016)

Ver Post >
Cansados
img
El Zurdo | 07-03-2016 | 18:38| 0

El paripé de esta semana pasada en el Congreso me ha dejado exhausto. Me siento como la víctima de un vampiro psíquico. El espectáculo circense que han dado nuestros políticos ha acabado con la paciencia de más de uno y de dos, incluido el maestro de ceremonias. Hemos visto de todo: funámbulos, trapecistas, ilusionistas, domadores con sus fieras… y payasos, muchos payasos. Unos por otros y la casa sin barrer. Se están ganando a pulso una abstención récord el 26 de junio si se repiten las elecciones.

El viernes, tras la segunda sesión de la fallida investidura de Pedro Sánchez, un veterano demócrata de izquierdas de toda la vida, que acudió ilusionado a las urnas el 20D, me confesó que ahora se plantea no votar. Ese ciudadano, como muchos, más que harto está cansado de tanto politiqueo.

Cuando aún nos recuperamos de la depresión económica, con crecientes riesgos de recaída, estamos al borde de sumirnos en la depresión política y del colapso institucional; el escenario ideal para curanderos sin escrúpulos hechos de la pasta y con la facha de un Berlusconi o un Donald Trump. Lo más parecido que hemos tenido aquí a un tipo así fue Jesús Gil, pero no llegó más allá de Marbella. No se vislumbra ahora ninguno, pero en un escenario de desgobierno y de descrédito de los políticos similar al actual de España, en el que no había día que los imbornales de la prensa no vomitaran aguas fecales de las rebosantes cloacas de la casa pública, se alzó con el poder ‘Il cavaliere’ en Italia en 1994. Y el crecimiento de la desigualdad social en Estados Unidos durante la gran recesión, sumado a la gran decepción que ha supuesto la gran esperanza negra, Obama, han alimentado monstruos como Trump.

Este escenario también parece propicio para una revolución. Sin embargo, hoy no es posible la revolución, según Byung-Chul Han. Este filósofo surcoreano, afincado y formado en Alemania, sostiene que el neoliberalismo ha convertido al trabajador en explotador de sí mismo; en amo y esclavo a la vez. Los autónomos son el caso paradigmático; de ahí que partidos como el PP fomenten el autoempleo, eso que eufemísticamente llama emprendedores. Así la lucha de clases se transforma en una lucha interna consigo mismo: el que fracasa se culpa a sí mismo. Cuántas veces hemos oído que la causa de la crisis es que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades o que nuestras clase política es un reflejo de la sociedad. En consecuencia, ¿contra qué protestar, contra uno mismo?

El poder estabilizador del sistema ya no es opresor, sino seductor, amén de invisible. En lugar de generar hombres obedientes, los hace dependientes. El sometido no es ni siquiera consciente de su sometimiento; se cree libre. Esta técnica de dominación amable neutraliza la resistencia, nos aísla, nos vuelve conformistas y resignados y nos aboca a la depresión, que es la enfermedad del cansado de vivir (no confundir con el vago). Y, como advierte Byung-Chul Han, no se forma una masa revolucionaria con individuos agotados, depresivos, aislados.

El neoliberalismo, por tanto, ha hecho realidad la pesadilla distópica de Aldous Huxley: «Un Estado totalitario realmente eficaz sería aquel en el cual los jefes políticos todopoderosos y su ejército de colaboradores pudieran gobernar una población de esclavos sobre los cuales no fuese necesario ejercer coerción alguna por cuanto amarían su servidumbre».

(Publicado en el diario HOY el 6/3/2016)

Ver Post >
VOTA AL PIE
img
El Zurdo | 29-02-2016 | 18:52| 0

Pedro Sánchez me tiene perplejo. No entiendo qué pretende con su pacto con Albert Rivera, que pomposamente llama de legislatura y no le sirve ni para la investidura. Es un acuerdo que nace muerto, porque la suma de PSOE y C’s es harto insuficiente no solo para hacer a Sánchez presidente sino para que el Parlamento ratifique las medidas pactadas, en especial las que requieren una reforma de la Constitución, imposibles de aprobar sin el concurso del PP, ya que cuenta con una minoría de bloqueo en el Congreso (más de un tercio de los escaños) y mayoría absoluta en el Senado.

Una vez más, el Partido Socialista Obrero Español ha dejado patente que poco le queda de socialista y obrero y que está más cerca de la derecha que de la izquierda, de «una derecha civilizada, pero derecha al fin y al cabo», como Sánchez llegó a definir Ciudadanos antes del 20D.

No es la primera vez. Cuando en 1993 Felipe González perdió la mayoría absoluta optó por conchabarse con la CiU de Pujol en vez de pactar con la IU de Anguita. En su segundo mandato, en el que estalló la crisis, Zapatero también se apoyó en la derecha nacionalista catalana para sacar adelante los recortes que le impuso Merkel y compañía. Asimismo, el mismo ZP llegó a una componenda con Rajoy para perpetrar una reforma exprés del artículo 135 de la Carta Magna, a fin de garantizar a nuestros Shylock que pagaremos nuestras deudas aun en carne propia.

Ahora, dos de los barones con más peso en el PSOE, la andaluza Susana Díaz y el extremeño Guillermo Fernández Vara, han marcado la senda a Sánchez con más destreza que mano izquierda. Díaz tiene un acuerdo de legislatura con C’s y Vara ha preferido arreglar el presupuesto regional con el PP que con Podemos, que respaldó su investidura. Va a ser cierto que el PSOE es de izquierdas en campaña y de derechas cuando gobierna.

En esta ocasión, los socialistas han enseñado la patita diestra antes de tener la Moncloa atada y bien atada y todo apunta a que habrá elecciones el 26 de junio, salvo milagro de última hora en forma de abstención del PP o Podemos. No lo descarten; miren lo que pasó en Cataluña. Los sondeos auguran que las urnas cambiarán poco el panorama. Quizá suba algo el PP, pese a estar de mierda hasta los ojos, sobre todo si jubila a Rajoy y lo reemplaza por Soraya Sáenz de Santamaría. Puede que los de Pablo Iglesias logren dar el ‘sorpasso’ al PSOE, aun relevando Díaz a Sánchez. Mas nadie tendrá mayoría suficiente para gobernar en solitario. En definitiva, cambiará algo para que todo siga igual.

Solo la entrada en liza de una nueva formación podría trastocar el mapa político. Por ejemplo, del PIE, el Partido de la Izquierda Erótica. Este aparece en ‘El País de las Mujeres’, novela de la nicaragüense Gioconda Belli. Está integrado solo por mujeres y su ideología es el ‘felicismo’: tratar de que todos seamos felices. Como dice su líder, Viviana Sansón: «Ya hay mujeres presidentas. Eso no es novedad. Lo que no hay es un poder femenino». Es lo que pretende instaurar el PIE, que en su manifiesto dice: «Ninguno de ellos (los hombres) ha podido encontrarle el modo a las cosas y nosotras, las mujeres, ya estamos cansadas de pagar los platos rotos de tanto gobierno inepto, corrupto, manipulador, barato, caro, usurpador de funciones, irrespetuoso de la constitución. De todos los hombres que hemos tenido no se hace uno. Por eso nosotras hemos decidido que es hora de que las mujeres digamos: SE ACABÓ». Con este pie andaríamos mejor hasta los hombres.

(Publicado en el diario HOY el 28/2/2016)

Ver Post >
El principio del fin de la UE
img
El Zurdo | 22-02-2016 | 18:25| 0

La Unión Europea está a los pies de los caballos. La han puesto el contraproducente austeridazo impuesto desde Berlín para atajar la crisis del euro, el golpe de Estado financiero de la troika en Grecia, la inoperancia e insolidaridad con la que está afrontando el éxodo de refugiados y el chantaje del Reino Unido para evitar su salida del selecto club. De no enmendar su rumbo, la UE parece abocada a ser el enfermo del mundo y a una lenta agonía.

«Una Europa que funciona así es una Europa herida, que no puede afrontar problemas muy graves», como ha dicho a eldiario.es el exministro de Finanzas griego Yanis Varufakis, que este pasado fin de semana presentó en Madrid, junto a otras figuras de la izquierda continental, un plan B para democratizar una UE dirigida por poderes económicos y organismos supranacionales que no han sido elegidos por los ciudadanos y que escapan a su control.

La construcción de la UE parecía haber cerrado las heridas por las que se desangró Europa en las dos guerras mundiales. Sin embargo, esas heridas no cicatrizaron bien porque se suturaron de forma chapucera, con más hilo económico que político, con más tecnocracia que democracia. La gran recesión y la diáspora siria han reabierto esas heridas y han reactivado el cáncer de los populismos y nacionalismos, disfraces del fascismo. El riesgo de metástasis es creciente si no se cambia el tratamiento ya.

Si algo han dejado patente el caso británico y el de los solicitantes de asilo es que los 28 socios europeos van a lo suyo y anteponen lo particular a lo común. Se están levantando nuevos muros y telones de acero y haciendo de la excepción regla con la coartada de la guerra contra el terrorismo. La mayoría de países miembros, en el fondo, desean lo mismo que el Reino Unido: estar sin estar en la Unión, solo para lo que le interesa. «Lo acordado es suficiente para que yo pida la permanencia en la UE» en el referéndum del 23 de junio, aseguró el primer ministro británico, David Cameron, tras el acuerdo alcanzado el viernes con sus pares del Viejo Continente. «Estaremos fuera de lo que no funciona para nosotros en la UE: las fronteras abiertas, los rescates y el euro».

Los que acaban pagando el pato para contentar a la Pérfida Albión son los de siempre: los otros. Cameron logró que, a regañadientes, sus colegas aceptaran que Londres pueda restringir el acceso a ayudas sociales a los inmigrantes comunitarios que trabajen en las Islas. El eurófobo David deviene xenófobo, como ya está demostrando con los refugiados, a los que está recibiendo con los brazos cerrados y medidas propias de un estado policial. El flemático ‘premier’ se pasa así por el puente de Waterloo la libre circulación de trabajadores y sus derechos, amparados por los tratados europeos y las sentencias del Tribunal de Justicia de la UE, para contener el cáncer del nacional-populismo rampante, pero, en realidad, está favoreciendo que se propague. El ejemplo británico amenaza con cundir y sus socios de allende el Canal de la Mancha más recalcitrantes y duros con el extranjero seguro que han tomado buena nota y pedirán el mismo estatus especial para sí.

Como ha dicho el exdiputado de Syriza Costas Lapavitsas, la UE está en la fase previa a la muerte. Y el viernes, comenzó a cavar su tumba.

(Publicado en el diario HOY el 21/2/2016)

Ver Post >
Retablillo de don Mariano y maese Pedro
img
El Zurdo | 16-02-2016 | 17:13| 0

Don Mariano es un hombre entradito en años que se resiste a ser marioneta del destino y quiere seguir moviendo los hilos, aunque en realidad no es más que un títere que le queda como un guante a doña Ángela la teutona.

Don Mariano se granjeó fama de buen médico con un método infalible: cortar por lo sano y no dejar títere con cabeza. Más que cachiporrero es estafermo y si le golpeas, al girar, te devuelve el golpe cuando menos te lo esperas si no te andas con cuidado.

Empero don Mariano no es un Dorian Gray y, por más que se maquille y que sus mediáticos pintores de cámara retoquen su retrato, su cara ya muestra las secuelas de una vida de excesos de la mano de titiriteros levantiscos y castizos que le tenían en la bolsa. Este viejo azulón ha perdido atractivo entre buena parte de su claque y, aun así, no quiere apearse del machito y busca desesperadamente una esposa sumisa y de buen ver. Le ha echado el ojo a la señá Rosita, que, aunque ya algo marchita, sigue teniendo encanto. La madre de Rosita, una andaluza de armas tomar, está dispuesta a entregar su hija a tan faunesco señor. Sin embargo, Rosita se quiere casar con un becerro nonato, con un caimán, con un borriquito, con un general, lo mismo le da… con cualquiera, menos con ese carcamal. Rosita con todos flirtea y don Mariano está que echa humo y ya le niega hasta el saludo, pues ve que se le pasa el turno.

Con todo, Rosita está prendada, de momento, del apuesto maese Pedro, que llegó, gallardo, a la venta de la madre de la descocada señorita con su teatrillo de marionetas para representar la liberación de Melisendra, la de las mil nacionalidades y lenguas, a quien tiene cautiva el rey polaco Carlos Montedearriba, monigote al que mueve con siniestra mano don Masilio.

No obstante, la atracción principal de maese Pedro es el mono morado que lleva con él, al que ha adiestrado (o viceversa) para que se le suba al hombro y se le acerque al oído como si le hablara. Posteriormente, maese Pedro repite las palabras del mono, que supuestamente puede ver sucesos pasados y presentes, mas no futuros.

Pero cuando el maese representa su retablo, don Mariano pierde la razón cual don Quijote y, creyéndose de todo en todo que es real lo que se representa, arremete contra títeres y titiriteros para asombro y desesperación de su fiel escudero Alberto, un Sancho Panza moderno que tiene mano con don Pedro.

Mas no puedo decirles, queridos espectadores, cómo acabará este cuento, aunque me temo que a cachiporrazos como toda farsa guiñolesca que se precie, para impaciencia del gran marionetista, don Dinero.

A la Virgen del Amor y los Ángeles Custodios ruego que no me tomen a mal esta obra de ficción, escrita no con ‘animus iniuriandi’ sino ‘iocandi’, aunque don Carnal ya haya dado paso a doña Cuaresma. No era mi intención ofender a nadie ni enaltecer ningún terror. Al contrario, solo pretendía, respetable público, ahuyentar su miedo con una pizca de humor, quizás, mal humor. No creo que por eso merezca ir a prisión, pero cosas veredes, como que se tema más al bufón que al mentiroso y al ladrón.

(Publicado en el diario HOY el 14/2/2016)

Ver Post >
El secreto del éxito
img
El Zurdo | 09-02-2016 | 17:55| 0

Por qué siempre logran el éxito majaderos como Steve Jobs, Bill Gates, Jeff Bezos de Amazon o Donald Trump, que lleva el triunfo por apellido. Es más, pese a su fama de insoportables, negreros y arrogantes sus admiradores son legión.

Jeffrey Pfeffer, profesor en la Escuela de Negocios de la Universidad de Stanford, responde a esa cuestión en un artículo de elocuente título, ‘Por qué los gilipollas ganan: el dinero triunfa sobre todo’, publicado en el ‘Journal of Management Studies’. Recalca que cada vez es más común que los grandes empresarios no sean valorados por su contribución al bienestar, la longevidad o la felicidad de los ciudadanos o a la sostenibilidad del planeta. «En su lugar, muchos comportamientos sugieren que al parecer no importa lo que un individuo o una compañía haga a otros seres humanos o al medio ambiente mientras que sean suficientemente ricos y exitosos», advierte.

El dinero es el fin que justifica los medios, la medida de todas las cosas, la llave que abre todas las puertas, una adictiva droga que nos da acceso a todos los paraísos artificiales, la «señal de competencia e importancia» definitiva. Tanto tienes, tanto vales.

¿Y cómo se convirtió el dinero en el único baremo del éxito? Porque, contesta Pfeffer, las escuelas de negocio y la práctica empresarial han pasado a centrarse en la producción de valor para el accionista y el interés propio; en plata, en ganar dinero sea como sea y en fomentar el egoísmo sobre el comunitarismo. Y eso se refleja en el lenguaje económico: las referencias a la felicidad y al bienestar de los trabajadores han sido sustituidas por «cuestiones prácticas de rentabilidad, productividad y eficiencia». El trabajador es visto como un capital o recurso humano; poco importa su dignidad. Ya no se habla de los efectos de los recortes en la población, sino de «consecuencias económicas y costes».

Pfeffer añade cinco mecanismos que nos llevan a aceptar lo inaceptable, «los comportamientos dañinos e inmorales» de los gilipollas que triunfan a costa de otros.

El primero es indentificarnos con las figuras del éxito; eso eleva nuestro estatus, al pasar a formar parte de su círculo de amigos y seguidores.

El segundo es creer que el mundo es justo y se autorregula, que, tarde o temprano, a cada cerdo le llega su San Martín; si alguien ha llegado tan lejos es porque se lo merece y sus rasgos negativos son menos relevantes que los positivos. No lo cita Pfeffer, pero, en ‘La ética protestante y el espíritu del capitalismo’ (1905), Max Weber atribuyó el origen de ese pensamiento a la creencia calvinista en que el hombre de éxito es un elegido de Dios, está predestinado a la salvación eterna.

El tercer mecanismo es justificar el dudoso comportamiento del cabrón con quien hacemos negocios o nos vemos obligado a tratar porque nos da de comer.

El cuarto es la tendencia del ser humano a infravalorar la información que no encaja con su visión del mundo y asumir sólo la que refuerza sus ideas. Por tanto, «es inconsistente pensar que una persona, por una parte, se comporta de manera terrible y, por la otra, ha conseguido un increíble éxito financiero o de otro tipo».

El último mecanismo es juzgar a las personas a partir de sus resultados: si alguien triunfa damos por hecho que es muy listo o trabajador.

En fin, parafraseando al poeta Ramón de Campoamor, en este mundo traidor, nadie es bueno ni malo, todo es según el valor del dinero de quien se mira.

(Publicado en el diario HOY el 7/2/2016)

Ver Post >

Últimos Comentarios

veintitresydoce 25-05-2016 | 16:46 en:
Regreso al futuro
mripalda 19-01-2015 | 12:14 en:
A salvo de la libertad

Otros Blogs de Autor