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Parásitos
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El Zurdo | 10-02-2014 | 17:47| 0

Pac-man es una especie de parásito ‘comesobresueldos’ que se multiplicó y extendió como la mala hierba por el ecosistema democrático nacional en los años de enladrillada bonanza, dejándolo hecho un páramo. Parásitos chupando de nuestros organismos hasta sacarles los tuétanos siempre han existido, pero han ido mutando y vigorizándose para contrarrestar y debilitar el sistema inmunológico de sus huéspedes. Fruto de esa evolución (más bien degeneración) surgió Pac-man. No hay parásito tan dañino como él. Debe su nombre a un espécimen de origen asturiano, PAC, siglas de Paco Álvarez-Cascos, al que los científicos policiales han identificado como el mayor chupóptero de la Gürtel, una plaga parasitaria tristemente popular que vivió exclusivamente del hospedero genovés durante 14 años.

Pac-man es un parásito común que actúa en perfecta simbiosis con depredadores munificentes y carroñeros del parqué. Sin embargo, al calor de la crematística, se ha desarrollado otra familia de parásitos conocidos como reales. El parásito real tiene la cara tan dura como el común, pero su coraza aún lo es más, a prueba de desparasitadores judiciales y pesticidas fiscales.

Unos y otros engordaron sin consideración a los pechos de las vacas gordas. Ahora que son flacas solo hay mala leche. De tanto tragar, al común de los mortales con necesidades reales pero sin mamadera se les han removido las entrañas hasta la náusea y han acabado vomitando la mala leche encima, sobre todo, de los dos grandes hospedadores de tanto parásito, PP y PSOE. Solo dos de cada diez ciudadanos les votarían hoy, según el último barómetro del CIS. ¿Cuál es el motivo? Es la corrupción, estúpidos. El último Eurobarómetro revela que el 95% de los españoles creen que la corrupción está muy extendida en su país. Algo que ha confirmado la Comisión Europea, que sitúa a España como uno de los países más corruptos de la UE. Bruselas considera insuficiente el control a la financiación de los partidos y alerta sobre la escasa rendición de cuentas de los políticos locales.

Como advierte el ensayista político italiano Paolo Flores d’Arcais, estamos ante una crisis de los partidos tradicionales que ha venido gestándose en las tres últimas décadas. Los partidos empezaron a ser cada vez más «autorreferenciales» y a quedar en manos de profesionales de la política, que no desarrollan en sus vidas ningún otro trabajo, es decir, de parásitos. Su interés prioritario es la propia carrera, no la tarea de representar a los ciudadanos.

Por eso, estos cada vez se sienten menos representados por unos partidos lecheros que son las dos caras de una misma moneda, que solo se diferencian en matices (aborto, homosexualidad…) pero no en lo esencial (la política económica). Como explica Flores d’Arcais, se trata de máquinas que funcionan por cooptación, lo que lleva a seleccionar a los mediocres. Porque solo quienes ingresan de jóvenes en esa máquina, y aceptan competir con su lógica, pueden desarrollar una carrera. Esa lógica excluye desde el principio a todos los ciudadanos que podrían participar en la política activa, pero no de forma profesional. Así, «los ciudadanos solo pueden elegir entre dos derechas, y lo normal es que prefieran la verdadera». De ahí, que, con la que está cayendo, el PP volvería a ganar las elecciones de celebrarse ahora, aunque, ¡ojo!, sin una mayoría clara, signo del creciente hartazgo popular con la política de Pac-man y mamandurrias.

(Publicado en el diario HOY el 9/2/2014)

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Pobre vida
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El Zurdo | 03-02-2014 | 17:51| 0

No soy partidario del aborto, pero tampoco de que se criminalice y estigmatice con la letra escarlata a las mujeres que abortan. No considero el aborto un derecho, sino un mal menor para quien se ve abocada a ello. Y coincido con Monago en que nadie puede obligar a nadie a ser madre. Tampoco soy partidario del suicidio, pero defiendo que cada uno es libre de hacer lo que le dé la gana con su vida. Los católicos rechazan el aborto y el suicidio porque Dios nos da la vida y Dios nos la quita. Sin embargo, hasta ellos admiten que Dios jamás interfiere en la libertad humana.

Dicho lo cual, creo que la ley de plazos aprobada por el Gobierno de Zapatero era la más razonable y racional y la que garantizaba unas mejores condiciones sanitarias para las mujeres que abortan. En cambio, la contrarreforma de Gallardón las sumergirá en las catacumbas y no acabará con el aborto, lo mismo que los recortes y las subidas de impuestos han sumergido un cuarto del dinero que se mueve en el país y no han acabado con el déficit. Sí, porque las menos pudientes acudirán a clínicas clandestinas para interrumpir su embarazo, corriendo muchos más riesgos. Y las más pudientes volarán a Londres. Una vez más, tener o no tener, esa es la cuestión. Amén de que en este asunto hay mucha hipocresía social: muchas familias como Dios manda que se manifiestan en contra del aborto, cuando se ven en una situación embarazosa, acaban anteponiendo la honra a la vida. “Mi hija, antes muerta que pasar vergüenza”. Esa es la moral farisaica reinante.

Igual de hipócrita es el Ejecutivo de Rajoy defendiendo a toga y crucifijo el derecho a la vida de los no nacidos y haciendo bien poco por garantizar a los nacidos una vida digna de ser llamada tal. ¿Qué clase de padre es el que descuida el sustento, la educación y la salud de sus hijos? Pues así es papá Estado de la mano de Mariano. No tiene empacho en quitarles la cuchara de la boca a sus hijos para servir en bandeja de plata los más suculentos manjares al rico Epulón, ese usurero con el que está hipotecado hasta las cejas. Uno de cada tres niños españoles está al borde de la pobreza, y subiendo, según Save the Children. ¿Y qué ha hecho papá Mariano por ellos? Desembolsar 17 millones de euros. Una limosna, si se compara con los más de 172.000 millones, entre pitos y flautas, con los que ha rescatado a la banca patria, que, claro, ya está engordando: los cinco grandes bancos ganaron en 2013 cuatro veces más que en 2012. En cambio, como denuncia la oenegé, estamos a la cola de Europa en cuanto a gasto en protección a la infancia.

Este depredador sistema, este capitalismo de Estado no ayuda a ser madre, todo lo contrario, ni tampoco a encontrarle un sentido a la vida. ¿Qué sentido tiene si no importa lo que hagas sino lo que tienes? Si tienes, puedes; si no tienes, no puedes. Esa impotencia, ahondada por la crisis, explica que España registrara en 2012 la tasa más alta de suicidios desde 2005. No obstante, de la desesperación puede nacer una nueva esperanza. Y los que no tienen acaban pudiendo. Al quitarles tanto, les quitan hasta el miedo, como decía una vecina de Gamonal. Entonces, cuando uno ya no tiene nada que perder tiene mucho que ganar; encuentra un sentido a la vida, recupera la dignidad perdida y se alza como una marea imparable a la que no se le resiste ningún muro.

(Publicado en el diario HOY el 2/2/2014)

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España va bien
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El Zurdo | 28-01-2014 | 17:47| 0

España lo va a petar en 2014, palabrita de don Mariano. A final de año, la crisis solo será un largo mal sueño. Que sí, hombre, que sí, siempre viendo la botella medio vacía. ¿Cuándo le ha mentido nuestro presidente?

Aún hay casi 5,9 millones de desempleados, según la última EPA, pero España va bien. De ellos, 3,5 millones llevan más de un año sin trabajar, pero España va bien. Ya hay 1,8 millones de hogares con todos sus miembros en paro, pero España va bien. Las familias en las que nadie tiene ingresos, es decir, clientes potenciales de los comedores benéficos y de los contenedores de basura, son casi 700.000, el doble que al inicio de la crisis, pero España va bien. Más de la mitad de los jóvenes menores de 25 años no tiene oficio ni beneficio, pero España va bien. En 2014 se destruyeron casi 200.000 puestos de trabajo, aunque el último trimestre cerró con 65.000 parados menos que un año antes, pero España va bien. Con todo, la tasa de paro se estabilizó en el 26% de la población activa y la patronal CEOE, la principal encargada de crear trabajo, admite que no bajará del 20% ni a corto ni a medio plazo, pero España va bien. El pasado ‘annus horribilis’ cerró con casi 340.000 contratos a tiempo completo menos, 140.400 a tiempo parcial más y 81.300 temporales más que el año anterior, es decir, el poco empleo que se está creando es precario, pero España va bien. Eso y las bajadas salariales han elevado al 12% el porcentaje de trabajadores españoles pobres, solo superado por Grecia y Rumanía, según la Comisión Europea, pero España va bien. Y poco más de un tercio de los españoles en riesgo de pobreza que encuentran trabajo logran salir de ella, similar a Grecia, pero España va bien. Incluso Bruselas advierte que “una reducción gradual del paro podría no ser suficiente para revertir el crecimiento de la pobreza, si continúa la polarización salarial, sobre todo por el aumento del trabajo temporal y a tiempo parcial”, pero España va bien. Los veinte españoles más ricos acumulan una fortuna de 77.000 millones de euros, igual que la renta del 20% de los más pobres, brecha social que sigue ampliándose y que hace de nuestro país el segundo más desigual de la UE, el primero es Letonia, según el informe de Oxfam Intermón ‘Gobernar para las élites’, pero España va bien.

Estos datos demuestran que España va bien… para los de siempre. Es más, como refleja el estudio de Oxfam, va mejor que antes de la crisis: entonces el 20% de los españoles más ricos ganaba 5,3 veces más que el 20% más pobre; pero en 2011 era 7,5 veces. Si la tendencia continúa, para 2025 podría ascender a 18 veces. Y, ojo, a más desigualdad, menos democracia. Como avisa la ONG, estamos en “una nueva fase del capitalismo donde las instituciones del Estado han sido secuestradas por las élites y los poderes económicos, marginando al ciudadano de las decisiones políticas y degradando el sistema democrático, que de seguir así podría llegar a convertirse en una farsa participativa”.

Conclusión: Rajoy está construyendo una España a la medida de esos que, como dice El Roto en una de sus últimas viñetas, “exhiben su patriotismo, que no le interesa a nadie, y ocultan su patrimonio, que nos interesa a todos”. Pero los que así piensan son unos antipatriotas muertos de hambre que han vivido por encima de sus posibilidades.

(Publicado en el diario HOY el 26/1/2014)

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No dejarse pisotear
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El Zurdo | 21-03-2014 | 17:39| 0

Se veía venir. Lo del barrio burgalés de Gamonal, digo. Sí, era cuestión de tiempo que saltara la chispa de la indignación ciudadana en el sitio más imprevisto, en el momento más inesperado y por el motivo más peregrino. Y lo peor es que esa chispa ha encendido una mecha que corre que se las pela y puede hacer saltar por los aires el polvorín en que los gobiernos de Zapatero y Rajoy han convertido el país.

España está que arde. Los ciudadanos no están caldeados, están quemados. Y el conflicto de Gamonal ha reavivado la adormecida llama del cabreo popular que prendió con el 15M. Llama que no estaba extinguida, pero que los bomberos de la Moncloa creían controlada y se disponían a sofocar con el manguerazo de la futura ley de seguridad ciudadana. Pero esta ‘ley mordaza’ no ha hecho sino echar más leña al fuego y no ha amedrentado a los burgaleses que se han lanzado a la calle para frenar la última cacicada del cacique de turno, de esos que ponen y quitan alcaldes, en este caso el constructor y editor del ‘Diario de Burgos’, ‘Míchel’ Méndez Pozo, un Jarrapellejos del siglo XXI, una suerte de Berlusconi mesetario, amigo personal de Aznar y condenado a siete años y tres meses de prisión por corrupción urbanística, aunque solo pasó nueve meses en prisión, desde la que siguió mangoneando cual padrino corso.

Al final, los combativos vecinos de Gamonal se han salido con la suya y han logrado torcer el brazo del regidor de Burgos, Javier Lacalle, del PP, que ha renunciado definitivamente a ejecutar la faraónica obra de la discordia y detrás de la cual está la alargada sombra del tal ‘Míchel’: un bulevar y un parking subterráneo que dejarían a miles de residentes sin sitio donde aparcar en una calle donde la doble fila ya es habitual y que les obligaría a gastarse más de 19.000 euros en la concesión por 40 años de una de las 256 plazas de garaje que se ofertarían. Los vecinos entienden innecesaria una obra que cuesta ocho millones de euros en un barrio obrero castigado por el paro y con necesidades más perentorias.

Sin embargo, para lograr su propósito, los vecinos de Gamonal se han visto empujados a convertir su barrio en la Comuna de París. Soy un pacifista convencido, de los que piensan que la violencia engendra violencia, pero, desgraciadamente, he de dar la razón al profesor de Ciencias Políticas James C. Scott cuando argumenta que «la mayor parte de los episodios de importantes reformas sociales han sido precedidos de grandes disturbios» que infundieron «el temor a Dios» en las élites. Como observaría Martin Luther King, «las revueltas son el lenguaje de aquellos a quienes nadie escucha». Ahí está el huevo de la serpiente, en que nuestros representantes, una vez elegidos en las urnas, hacen oídos sordos al clamor popular y actúan al servicio del ‘Míchel’ de turno. Entonces, llega un momento en que la gente se harta y se rebela; se convierte en ‘El héroe discreto’ que da título a la última novela de Mario Vargas Llosa, y sigue la misma máxima que uno de sus protagonistas, el aparentemente pusilánime Felícito Yanaqué: «Nunca te dejes pisotear por nadie». Porque, como dice el mago Gandalf en ‘El hobbit’ (la película), «son los detalles cotidianos, los gestos de la gente corriente, los que mantienen el mal a raya», no un gran poder, como piensa su colega Saruman, que, precisamente, acaba corrompido por él.

(Publicado en el diario HOY el 19/1/2014)

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La verdad aunque duela
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El Zurdo | 13-01-2014 | 17:26| 0

Rajoy podrá decir misa, pero dudo que 2014 sea «mucho mejor» que el horrible 2013. Quizás es que estoy perdiendo la fe. Por lo pronto, ha empezado de pena: con despidos y despedidas. El quinto jinete del Apocalipsis, la crisis (y los que se aprovechan), sigue llenando las fosas comunes de las oficinas de empleo. Sus manos tijeras hacen ya pocas distinciones de clase, mas aún distingue más a los de arriba.

La que no se anda con distingos es la Parca. El día 3 segó la vida de mi maestro Manuel de Unciti, con 83 años recién cumplidos. Manolo era sacerdote y periodista, pero, sobre todo, un misionero que llevaba África en el corazón, aunque ejerció en el Primer Mundo, dedicándose en cuerpo y alma a dar testimonio de la labor de sus colegas en los pueblos del Tercer Mundo, a los que amó hasta el final. Este pequeño gran donostiarra madrileño era un torbellino de vitalidad capaz de asfixiarte de un abrazo. Su infantil sonrisa rivalizaba con la de Mandela. Era un hombre de Dios, pero no lo buscaba en la lejanía de las altas nubes, sino en los talones. Era el más terrenal de los espirituales y el más sobrio de los espirituosos. No tenía bolsillos, como decía de Dios. En sus manos, por palmas tenía agujeros. No llevaba una vida franciscana, pero tampoco dominica. Era de una austeridad epicúrea. Hizo de un chalé de la madrileña calle Rosa Jardón su particular jardín, que bautizó como ‘Residencia Azorín’. Su fin: formar periodistas cristianos, pero, ante todo, personas. Por allí, pasaron cientos de discípulos, ahora diseminados por medios y gabinetes de comunicación y universiades de todo el país.

Algún maldiciente llegó a reprocharle que tuvo discípulos pero no epígonos. ¡Y qué! Era un pastor de pastores, no de borregos. No sermoneaba, debatía, incluso acaloradamente y hasta el amanecer. No adoctrinaba, orientaba. Era un teólogo en vaqueros, más de Evangelios que de catecismo, que gustaba de pinchar, aguijonear conciencias, al modo socrático, hasta hacernos parir la verdad que llevamos dentro. «La verdad aunque duela», nos repetía, porque la verdad nos hace libres. Así nos inculcó un espíritu libre y un pensamiento crítico; aun a riesgo de que algunos de sus ‘hijos’, pues para la mayoría era como un segundo padre, acabaran apartándose de su camino, su verdad y su vida. Pero, como el nazareno, siempre sintió predilección por los hijos pródigos. Doy fe. Manolo tenía la virtud de no morderse la lengua, lo que levantaba ampollas entre el sanedrín más carcunda, que intentó silenciarlo. Pero hasta casi el último aliento sembró sus opiniones por la prensa religiosa y generalista, incluida esta casa. «Nulla dies sine linea».

Fe y razón eran los inseparables báculos de los que se servía para llegar a la verdad, que sabía que no la hallaría en la cima de la montaña, sino en la falda. Siempre apartó de sí el cáliz dorado del poder, sabedor de lo que emborracha su abuso. Ni púrpura, ni curia ni sinecuras. ‘Vade retro’. Eso sí, nunca dejó de ser un hijo de la Madre Iglesia. Por eso, le dolía más que nada la deriva que tomó de la mano derecha de Juan Pablo II y Ratzinger. Él anhelaba y predicaba una Iglesia abierta, dialogante, de los pobres y para los pobres. Al menos, vivió lo suficiente para ver cómo la barca de San Pedro empieza a enderezar su rumbo gracias a la mano izquierda del papa Francisco. Si es que, Manolo, al final siempre te sales con la tuya. Como buen vasco, nadie te gana a cabezón, salvo Yupi, el de Huesca, y Dios, que por algo decías que era aragonés. Doy fe.

(Publicado en el diario HOY el 12/1/2014)

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El niño
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El Zurdo | 30-12-2013 | 20:16| 0

En estas navideñas fechas la compasión aflora más que nunca. Yo no estoy libre de ese pecado, aunque me compadezco tanto de los pobres de solemnidad como de los pobres en espíritu. Por pobres en espíritu no entiendo lo mismo que los exégetas de los Evangelios. Para mí son quienes carecen de alma porque ha tiempo que la vendieron al diablo. Son como Charles Foster Kane, el magnate de la prensa protagonista de la película ‘Ciudadano Kane’, la ‘opera prima’ y maestra del genial Orson Welles. Son muertos en vida que ni sienten ni padecen (o eso parecen o quieren hacer parecer). Son ególatras, ensoberbecidos por el poder que han ido atesorando, que acaban en la cúspide solos, o lo que es lo mismo, rodeados de una corte de aduladores que les tienen más temor que respeto. Como ellos se vendieron, creen que todos y todo se pueden comprar, hasta el amor y la honestidad. Mas esas virtudes humanas dejan de serlo cuando se les pone precio.

Por eso, los amigos honestos que osan contradecirles y las amantes despechadas acaban alejándose de ellos. Eso le ocurre a Kane. Termina echando a su mejor amigo, Leland, cuando escribe una crítica feroz sobre el debut de su segunda mujer, Susan Alexander, como ‘cantante’ de ópera. El megalómano de Kane cree que puede hacer de su esposa una soprano a golpe de talonario, pese a su falta de talento musical. Kane da la razón a su amigo publicando la crítica, sin cambiar una coma, en el periódico que dirige y del que es dueño y señor, el ‘Inquirer’, pero después lo despide. Kane admite su error pero no admite que nadie se lo diga. El periodista despedido deja claro a Kane que su honestidad no está en venta cuando le devuelve el jugoso cheque de la indemnización, hecho pedazos, junto con una copia de la declaración de principios que el magnate publicó en primera plana, a modo de editorial, cuando se hizo con las riendas del diario, principios que no tardó en traicionar no permitiendo que la realidad estropeara un bonito titular. Kane, indignado, rompe la copia de la declaración enviada por su otrora amigo. Asimismo, termina siendo abandonado por sus dos esposas. A la primera, sobrina del presidente de Estados Unidos, la utiliza de trampolín en su frustrada carrera política. La segunda, Susan, le deja tras intentar suicidarse y reprocharle su egoísmo y falta de sentimientos. A pesar de todo, tanto Leland como Susan no pueden evitar sentir pena por él.

Kane muere solo y la última palabra que pronuncia antes de expirar es «rosebud». No desvelaré qué es, por si aún no han visto la película, pero yo veo «rosebud» como el símbolo de la infantil ingenuidad perdida, del niño que llevamos dentro. Kane mató a ese niño interior para ser camello y luego león. Al hacerlo, mató su espíritu, se volvió un cínico y un descreído, dejó de tener fe en los demás, dejó de creer que nada es imposible.

Todo lo contrario que Mandela, como reflejaba su infantil sonrisa. Su mejor amigo, Walter Sisulu, decía de Madiba que tenía tendencia a confiar demasiado en la gente, a creerse a la primera sus buenas intenciones. Pero, como cuenta John Carlin en ‘El factor humano’, la debilidad de Mandela era su mayor virtud: «Triunfó porque prefirió ver el bien en personas a las que el 99% de la gente habría considerado imposibles de redimir (…) y supo sacar la bondad que yace en el fondo de todas las personas».

Todas las Navidades renace el niño que llevamos dentro. Dejénlo crecer más allá del 6 de enero o lo lamentarán toda la vida, como Kane.

(Publicado en el diario HOY el 29/12/2013)

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