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El marketing del miedo
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El Zurdo | 25-08-2014 | 21:59| 0

El pasado domingo, 10 de agosto, don Agapito Gómez Villa tachaba de «terrorismo informativo» la excesiva cobertura mediática dada a la epidemia del ébola que ya ha matado a más de mil personas en África occidental, teniendo en cuenta que la malaria o el sida aún se cobran muchas almas en ese rincón perdido del mundo y ya apenas tienen sus 15 minutos de gloria en los telediarios. Y don Agapito sabe de qué habla, pues es médico. Hubo un tiempo, rememoraba, «en que no había otra cosa que sida y más sida». Pero el sida no alarmó a los países ricos hasta que, a principios de los 80, empezó a matar a blanquitos famosos como Rock Hudson. Y dejó de ser noticia cuando dejó de matarlos.

Lo mismo con el ébola. Tuvo que infectar a dos rostros pálidos americanos para que saltaran las alarmas en el primer mundo. Así lo denunció a HOY Peligros Folgado, presidenta de la Fundación Atabal, con proyectos de cooperación en Sierra Leona. Peligros aireó que durante meses las autoridades sierraleonesas ocultaron muertes a causa del ébola por intereses económicos, dado que «allí se están abriendo minas y eso haría que la gente se fuera por miedo». Y por intereses económicos, me temo, ahora el ébola está en boca de todos. Antes de este virus, como recordaba don Agapito, «el último grito de terrorismo informativo-sanitario» o de lo que Miguel Jara, periodista especializado en sanidad, llama «marketing del miedo» fue la falsa pandemia de gripe A (en 2009). Se está siguiendo una estrategia muy similar: grandes farmacéuticas mueven a sus mamporreros a sueldo en la OMS y los medios de comunicación para que se decrete el estado de emergencia mundial y tener así argumentos para sacar al mercado la panacea que acabará con el nuevo mal, aunque no esté suficientemente testada. Entonces, sus acciones se disparan en la bolsa y los gobiernos se lanzan a comprarles montañas de dosis del milagroso remedio, que terminarán, en su mayoría, durmiendo el sueño de los justos.

Dicho marketing del miedo ha encontrado un potente altavoz en la muerte de Miguel Pajares, uno de esos «hombres que, no pudiendo ser santos, se niegan a admitir las plagas y se esfuerzan, no obstante, en ser médicos», a los que homenajea Albert Camus en ‘La peste’. Pero, como lamenta Peligros, «es increíble que solo se hable de Pajares en vez de impulsar actuaciones de ayuda» en los países afectados por el ébola. E igual de increíble fue que con el misionero toledano no fueran trasladados de Liberia a España otros dos compañeros de misión contagiados que acabaron falleciendo. Su único delito, no ser españoles. El mismo que el de los inmigrantes que son expulsados tras entrar en España cruzando el Estrecho en patera o saltando la valla de Melilla. Ellos se juegan la vida huyendo de la madre de todas las pandemias que asola África: la pobreza. Contra la que hay vacuna: la ayuda al desarrollo. Sin embargo, los matasanos que nos gobiernan prefieren poner la venda antes de la herida. Pero no se puede poner puertas al campo y la pandemia de pobreza se propaga por nuestro edén. A ello contribuyen nuestros matasanos, untados por las farmacéuticas de las finanzas (los bancos), debilitando las defensas del Estado de bienestar con la paradójica intención de salvarlo. Víctima de esa sangría ha sido el hospital donde se trató sin éxito al padre Pajares, el Carlos III de Madrid.

(Publicado en el diario HOY el 17/8/2014)

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El honor de los Pujol
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El Zurdo | 11-08-2014 | 11:40| 0

El ‘molt honorable’ y familia han resultado tener el honor de los Prizzi. Emborrachados de poder absoluto acabaron por confundir la patria con su patrimonio.

Al final, era cierto que robaban a los catalanes, pero el ladrón no era su padrastro sino su patriarca. Todo apunta a que don Jordi Pujol y familia señalaban como culpable al Estado español con una mano, mientras que metían la otra en la caja. El que parte y reparte se queda con la mejor parte. Y, al parecer, don Jordi y familia, carnal y política, exigían el pago del ‘pizzo’ a quienes daban parte del pastel. Un secreto a voces que convirtió en clamor el hoy desmemoriado y desnortado don Pasqual Maragall cuando puso en duda la honorabilidad de don Jordi y familia el 24 de febrero de 2005, 14 meses después de desbancarle como capo de Cataluña, al espetarle: «Su problema se llama 3%», en alusión a que, durante los 23 años de gobierno de don Jordi, su clan presuntamente cobraba de forma continuada comisiones ilegales del 3% por la adjudicación de obras públicas.

Pero, claro, entonces no era conveniente lanzar públicamente tamañas acusaciones contra don Jordi y familia pues estaba en juego la aprobación del nuevo Estatuto catalán con la aquiescencia de Zapatero. Así que don Pasquall acabó retractándose porque CiU amenazó con romper la baraja y no apoyar el ‘Estatut’. «Lo hago por una sola razón, que interesa mucho al país, y es que Cataluña tiene de ahora en adelante cosas muy importantes que hacer. Y espero de usted y de su grupo que estén en condiciones de cumplir su parte de obligación en los meses que vendrán, en los que se jugará el ‘Estatut’ de Cataluña, la Constitución Española y, en buena medida, nuestro futuro», se justificó don Pasqual ante Artur Mas, el heredero e hijo político de don Jordi, del que fue ‘consigliere’ antes de sucederle como padrino. Y vaya que fue así, pues el tal ‘Estatut’ fue el huevo de la serpiente de la deriva soberanista que ahora amenaza con romper las Españas.

No obstante, el Estado español no será culpable de obra pero sospecho que sí de omisión, porque se me hace imposible que tanta mierda se haya mantenido oculta sin que, como poco, oliera. Me da en la nariz que tanto los gobiernos de Felipe González, como los de Aznar y Zapatero hicieron la vista gorda y vendieron su silencio a don Jordi a cambio de su apoyo en las Cortes y de que embridara el nacionalismo catalán. París bien vale una misa y la Moncloa hablar catalán en la intimidad. Y me da que Rajoy ha roto la ‘omertà’ y ha dejado que tiren de la manta ante el órdago independentista de don Artur. Bah, tampoco hagan mucho caso a las especulaciones de este ‘conspiranoico’.

En fin, los Pujol, los Baltar de Orense, los Fabra de Castellón… son especímenes del neocaciquismo que, cual ébola, ha sangrado el país durante esta tercera restauración borbónica y ha infectado nuestra frágil democracia, que ya huele a muerto. Los matasanos que velan por su salud no han dado aún con la vacuna que la proteja de este mal. Quizás no les interesa, porque se les acabaría el chollo; nadie osa morder la mano que le da de comer. Mas dicho mal trasciende nuestras fronteras. Por eso, urge que se decrete la emergencia internacional para atajar esta pandemia. No habrá cura ni vacuna contra tan letales virus mientras encuentren refugio en islas del tesoro y otros paraísos fiscales y no se les obligue a repatriar lo que nos han robado. ¡Cuán largo me lo fiais, amigo Sancho, entre buyes no hay cornadas!

(Publicado en el diario HOY el 10/8/2014)

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La peste
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El Zurdo | 08-08-2014 | 11:06| 1

Los gazatíes se encuentran entre la espada israelí y la pared de Hamás. Son las víctimas colaterales del enésimo duelo a muerte entre un agigantado David que exhibe altanero una estrella gamada y un empequeñecido Goliat que porta adherido al cuerpo un cinturón de explosivos. Los gazatíes padecen dentro de su franja el temor de Alá impuesto por el Movimiento de Resistencia Islámico, que con una mano les da pan y con la otra, blandiendo el Corán y la Sharía, les martillea la cabeza. Y a la vez sufren la ira que Yavé descarga en ellos desde fuera, desde la tierra de promisión que les arrebataron los judíos.

Cuesta creer que parte de un pueblo que se cree elegido por Dios y perseguido hasta el holocausto nazi quiera borrar del mapa a otro. Mas hay que tener una fe ciega para convertirse en una bomba humana e inmolarse y matar en nombre de Dios.

Pero es que el sionismo (que no representa a todos los judíos ni israelíes) y Hamás (que no representa, ni mucho menos, a todos los palestinos) tienen su razón de existir en el exterminio del otro. La carta fundacional de Hamás parece escrita por Hitler. Y el régimen sionista parece diseñado por los ingenieros sociales bóeres que perpetraron el ‘apartheid’ en Sudáfrica. Para ambos bandos no hay más solución al conflicto israelo-palestino que la final, es decir, la eliminación del contrario. Nada de coexistencia pacífica de dos estados, como clama la comunidad internacional. Una comunidad, liderada por el amigo americano, que, no obstante, tolera a Israel lo que no tolera a sus enemigos árabes: pasarse por el arco del triunfo las resoluciones de la ONU y el Derecho Internacional. Si los palestinos hubieran hecho a los hebreos lo que ellos les están haciendo, me temo que ha tiempo que Estados Unidos les habría mandado los marines y que hubieran corrido la misma suerte que afganos, iraquíes y libios. Amén de que en ese culo del mundo no hay petróleo que valga, aunque está muy cerca de donde sí hay pozos de ambición. Esa es la justicia universal que aplica el gendarme del planeta con las manos pringadas de oro negro.

El Estado israelí no cumple ni la ley del Talión, porque por cada ojo y diente de lo suyos se cobra setenta veces siete ojos y dientes palestinos, sin discriminar por sexo o edad. Desde que el 8 de julio iniciara su última ofensiva sobre Gaza, las tropas hebreas han matado a más de 1.500 palestinos (la mayoría civiles y muchos niños) y las milicias de Hamás, que no obedece más ley que la islámica, a una sesentena de israelíes (casi todos soldados).

Ante tamaña barbarie uno no puede permanecer neutral. Pero repudiar el genocidio ejecutado por el Ejército israelí no significa apoyar a Hamás. Y oponerse a Hamás no supone alinearse con el Gobierno de Tel Aviv. Ambos bandos son plagas. Como Tarrou, personaje de la novela ‘La peste’, de Albert Camus, «sé únicamente que hay en este mundo plagas y víctimas y que hay que negarse tanto como le sea a uno posible a estar con las plagas» y, no pudiendo ser santo, hay que esforzarse en ser médico. Por eso, al igual que Tarrou, «me he decidido a rechazar todo lo que, de cerca o de lejos, por buenas o por malas razones, haga morir o justifique que se haga morir». Es la única manera de alcanzar la paz.

(Publicado en el diario HOY el 3/8/2014)

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Cuentos inmorales
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El Zurdo | 30-06-2014 | 11:37| 0

ÉRASE una vez dos ciudadanos que recibieron un trato desigual por parte del Shylock de turno. El primero era un jubilado con una pensión de hambre pero sin deudas y con casa sin hipotecar. Corría el año 2003, momento de máxima hinchazón de la burbuja inmobiliaria, cuando un promotor advenedizo y fenicio, de esos que entonces proliferaban como moscas al olor del dinero, le hizo una oferta que no podía rechazar: permutar su casa por uno de los pisos que pretendía levantar en el solar que ocupaban su vivienda y las colindantes. Nuestro jubilado y sus vecinos aceptan a condición de que, por escrito, el promotor se comprometa a cederles sus nuevos techos libres de cargas. Nueve años después les llega una notificación del juzgado en la que un banco, antaño caja de ahorros, ha iniciado el procedimiento judicial para vender a través de una subasta pública sus casas por impago. En plata, el desahucio. ¡¿Cómo?! Nuestro jubilado se entera de que el promotor advenedizo había hipotecado su piso y los de sus vecinos y que no había saldado completamente los créditos hipotecarios antes de entregárselos. El promotor había ido engordando sus deudas y reinvirtiendo sus ganancias en nuevos pelotazos inmobiliarios hasta que la burbuja pinchó y su cántaro de la lechera hizo ‘crack’. Acosado por bancos y acreedores, el promotor desaparece como si se lo hubiera tragado la tierra. Entonces, el banco, antaño caja, decide ejecutar la hipoteca. Finalmente, nuestro jubilado llega a un acuerdo con el banco por el que asume la hipoteca pendiente para no perder su casa. Una injusticia, pero la ley no le hace justicia. Solo le queda apechugar y demandar por lo civil o por lo penal al desaparecido y desaprensivo promotor con la vana esperanza de que algún día, quizás cuando ya esté criando malvas, se haga justicia.

El segundo ciudadano es un político y sindicalista profesional, militante destacado de una formación que con la mano izquierda en alto se manifiesta contra los desahucios y clama justicia social y el pago de la renta básica a los que solo tienen una mano delante y otras detrás, mientras que con la mano derecha pacta con el ‘enemigo’. Nuestro político rehúye los focos, aunque es el gran muñidor de los pactos de la dehesa que encumbraron y sostienen al popular mayoral del cortijo. Sin embargo, esta semana no ha podido evitar ser el foco de atención. El consejo rector de la caja a la que intentaba mangonear le reclama deudas impagadas desde hace 16 años. Es más, parte de esas deudas corresponden a una empresa de promoción inmobiliaria que nuestro político montó con la propia entidad financiera y cinco camaradas más y que se vino a pique al poco de echar a andar, aunque oficialmente no está liquidada. ¿Y cómo ha esperado tanto la caja para reclamarle esas deudas? No parece casual. Huele que apesta a que es un ajuste de cuentas por intereses creados; todo hace sospechar que actuales directivos de la caja airearon el asunto para vengarse de nuestro político por, dicen las malas lenguas, pedir sus cabezas.

Estos dos cuentos inmorales, pero reales, son dos botones de muestra de quienes han sido los pringados que han acabado pagando los ladrillos rotos por tahúres del Monopoly, financiados por cajas manirrotas manejadas por corsarios políticos y con la connivencia de una justicia con parche en el ojo. Es para sentirse como el filósofo Diógenes el Cínico, cuando, lámpara en mano, clamaba que buscaba hombres honestos y apartaba a los tipos que se le acercaban diciendo: «Hombres he llamado, no heces».

(Publicado en el diario HOY el 29/6/2014)

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El pobre paga
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El Zurdo | 23-06-2014 | 16:53| 0

«La crisis es un juego de trileros. La mano será invisible pero está metida hasta el fondo en el bolsillo de los trabajadores (…). La crisis hace tiempo que no es la causa sino la excusa, un dardo paralizador que ha creado el clima para lograr un inmenso trasvase de riqueza. De lo que formaba parte de los salarios a los beneficios empresariales». Así comienza ‘Crisis, S.A. El saqueo neoliberal’, libro escrito por la periodista Ana Tudela Flores e imprescindible para entender que han hecho esos trileros con nuestro dinero.

Sin embargo, le han querido convencer, querido currito, de que la culpa de la crisis es suya por vivir por encima de sus posibilidades. Ni siquiera del policía encargado de vigilar a los trileros, el Banco de España, al que ha osado acusar el presidente saliente de la Comisión Europea –a buenas horas mangas verdes, señor Durao Barroso– haciendo saltar como un resorte al padrino Botín y compadres. Por eso, usted debe apechugar con la factura. Es la razón de Estado por la que debe cobra menos y pagar más impuestos. Es el principio de la solidaridad capitalista: socializar las pérdidas y privatizar los beneficios. Y gracias a su solidaridad, querido currito, propiciada por la «extremadamente agresiva» reforma laboral de 2012, se han trasvasado casi 30.000 millones de euros desde el bolsillo de los trabajadores al de los patrones, como explica Tudela. Asimismo, su solidaridad está sosteniendo la maltrecha Hacienda Pública. Si en 2007 el 22% de lo que recaudaba lo aportaban las empresas a través del impuestos de sociedades, en 2013 era el 12%. En cambio, el IVA pasó de representar el 28% de la recaudación al 31% y el IRPF, del 36% al 41%.

España es el país de la OCDE, el club de los países ricos, donde Lázaro han pagado más los platos rotos por Epulón: mientras los ingresos anuales del 10% más pobre de la población cayeron un 12,9% entre 2007 y 2011, los del 10% más rico solo menguaron un 1,4%. Brecha que se habrá ensanchado en 2012 y 2013 por efecto de la reforma laboral y las subidas de impuestos. Es más, según el informe anual sobre la riqueza de la consultora Knight Frank, el número de los ‘megarricos’ (los que atesoran más de 30 millones de dólares) se ha disparado un 39% en España en la última década, hasta casi 3.500, y crecerá otro 22% en la próxima.

Pero el amo es bueno, querido currito, y entre 2015 y 2016, años electorales, le bajará los impuestos. Aunque la rebaja no le va a sacar de pobre y al rico tampoco le va a sacar de rico. Los principales beneficiarios serán 73.000 contribuyentes (los que ingresan más de 150.000 euros al año), el 0,3% del total, según el sindicato de los técnicos de Hacienda (Gestha). Las grandes fortunas además se ven beneficiadas por la rebaja de la tributación de las rentas del capital (las que ganan en Bolsa mayormente). Según Gestha, quien obtenga más de un millón en dividendos pagará proporcionalmente igual que un trabajador o autónomo que gane 50.000 euros. Las grandes empresas también son mimadas: dentro de dos años pagarán un 25% de impuesto de sociedades, en vez del 30% actual. En realidad apoquinan menos gracias a las deducciones, varias de las cuales se eliminan, aunque, vía trile fiscal, se crean otras.

En fin, en España aún no se ha llegado al punto de prohibir la mendicidad con penas de hasta tres meses de prisión, como planea el Gobierno noruego, pero la pobreza se penaliza donde más duele, en el bolsillo.

(Publicado en el diario HOY el 22/6/2014)

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El rey desnudo
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El Zurdo | 16-06-2014 | 17:21| 0

Cuando quieren, nuestros representantes pueden ponerse de acuerdo en un santiamén. Una prueba real es la ratificación por ley de la abdicación del rey. No se recuerda una tramitación legislativa tan rápida desde que se retocó la sacrosanta Constitución el verano de 2011 para, siguiendo el mandato de Berlín y los mercados, fijar el límite del déficit público y garantizarle a nuestros usureros que les pagaremos hasta el último céntimo que les debemos aunque nos vaya la vida en ello. Zapatero y Rajoy necesitaron apenas unos minutos para pactar dicha componenda y aprovecharon que más de medio país estaba de vacaciones para colárnosla de matute.

De nuevo, los líderes de los dos partidos dinásticos, Cánovas Rajoy y Sagasta Rubalcaba, se han compinchado para rubricar un nuevo Pacto de El Pardo que deje atada y bien atada la continuidad de la Monarquía. Gracias a este juego de compadres, el sucesor y ahijado de Franco será sucedido el día 19 por su hijo Felipe sin sobresaltos. Solo falta un detallito para que don Juan Carlos tenga un retiro dorado: su aforamiento una vez ceda la corona y deje de ser inviolable. Por muchas prisas que sus señorías se den para hacerle un traje nuevo que cubra sus vergüenzas ante la tuerta Justicia, al menos un par de semanas el aún rey estará desnudo. Tiempo que los niños terribles republicanos pueden aprovechar para señalarle con el índice. ¿Pero tiene algo de que avergonzarse su majestad? ‘Excusatio non petita…’.

Qué más da un aforado más o un aforado menos. Donde caben 10.000, caben 10.001, y más si es monarca emérito. En eso España sigue siendo una campeona. No hay democracia que se precie con tanto aforado. Ni en Alemania ni en Reino Unido ni en Estados Unidos hay aforados. En Portugal e Italia solo lo es el presidente de la República; en Francia, además de este, lo son el primer ministro y sus ministros. Quizás es que aún no somos una democracia que se precie, porque tanto aforado contradice un principio democrático básico consagrado en el artículo 14 de nuestra Constitución: la igualdad de todos ante la ley.

Sin embargo, nuestros gerifaltes se pasan ese artículo por el arco del triunfo, pues los aforados son cargos públicos (entre ellos, más de 2.000 políticos) con el privilegio de que solo pueden ser juzgados por un tribunal superior de justicia autonómico o el Supremo, como será el caso del ‘rey honorífico’. Es como si en un partido de fútbol a ciertos jugadores no los puede juzgar el árbitro sino solo el comité de competición o de disciplina deportiva. La razón que se alega para justificar el aforamiento es evitar las presiones políticas que puede sufrir un tribunal ordinario cuando juzga a un alto cargo. Se entiende que uno superior es más independiente ante estas presiones. No obstante, los principales miembros de los tribunales superiores autonómicos son elegidos a propuesta del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), elegido a propuesta de los principales partidos. El CGPJ también nombra a los magistrados del Supremo. Por tanto, al final es el vigilado el que vigila al vigilante. Con razón proclamó Alfonso Guerra la muerte de Montesquieu. Mas, hasta el CGPJ admite que hay sobreaforo de aforados.

En fin, nuestra Carta Magna necesita un buen repaso, pero más necesita ser respetada, sobre todo por los encargados de velar por ella. El problema es que hemos puesto a la zorra al cuidado del gallinero.

(Publicado en el diario HOY el 15/6/2014)

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El pueblo abdica
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El Zurdo | 08-08-2014 | 11:20| 0

Algo se mueve en España, tras las movidas elecciones europeas. El pueblo ha caído en la cuenta de que si quiere, sí puede. En cambio, don Alfredo y don Juan Carlos ya no pueden más y se han apeado del tren cuando aún no ha salido del túnel. De noche todos los gatos son pardos y ellos, que saben más que los ratones ‘coloraos’, son conscientes de que algo tiene que cambiar para que todo siga igual. Gato blanco, gato negro, da igual, lo importante es que cace ratones.

El PSOE y la Monarquía mudarán de cara, pero está por ver si desempeñarán el alma que ha tiempo vendieron al diablo. Quizás un ‘lifting’ les baste a los socialistas para reconquistar el disputado voto de la izquierda –ya les dio resultado con Felipe y ZP– y a la Corona para recuperar el lustre. Mas un cambio de estética no presupone de ética y un cambio generacional no significa una regeneración. Y España necesita un cambio de aquel cambio que iba a dejar a España que no la iba a conocer ni la madre que la parió, según prometió Alfonso Guerra tras ganar el PSOE las generales el 28O de 1982. Para muchos, ese día acabó la transición a la democracia. Para otros fue el 23F de 1981, cuando el rey resistió la tentación de emular a su abuelo Alfonso XIII. O tal vez ha terminado con su abdicación. Yo creo que España sigue en transición, pues aún no ha alcanzado su plena democratización. Es más, ha dado alarmantes pasos de cangrejo.

Un salto hacia delante sería la instauración de la III República, dado que no puede ser una auténtica democracia aquella en la que el pueblo no pueda elegir a su jefe del Estado. No obstante, la república no culminaría el proceso democratizador del país ni sería la panacea que resolviera todos sus problemas, como tampoco lo sería la independencia para Cataluña. Sería el inicio de una segunda transición. Como dice el ensayista Paolo Flores d’Arcais, «la democracia es la revuelta permanente y jamás satisfecha para acercarse a la democracia». Y esta no será plena mientras siga secuestrada por don Dinero. No es realmente libre quien es esclavo de su estómago. No basta un cambio del sistema político; urge más un cambio del sistema económico y, sobre todo, de la mentalidad de la mayoría. Con los cambios de régimen, el poder nominal ha cambiado de manos, pero no el real. Los gatos pardos que cortaban el bacalao durante la segunda Restauración borbónica, lo siguieron haciendo durante la II República, la dictadura franquista y esta tercera Restauración; solo han mudado de pelaje. En realidad, acaso España no ha dejado de ser nunca una plutocracia; solo ha retocado su facha. Ya decía el comunista italiano Antonio Gramsci que el poder de las clases dominantes no está dado simplemente por el control de los aparatos represivos del Estado, sino fundamentalmente por la «hegemonía» cultural que ejercen sobre las sometidas, a través del control del sistema educativo, las instituciones religiosas y los medios de comunicación. De esta forma «educan» a los dominados para que vivan su sometimiento como algo natural y conveniente. Así, advierte Gramsci en su artículo ‘Odio a los indiferentes’, siguiendo la estela del ‘Discurso sobre la servidumbre voluntaria’ del francés La Boétie, «la masa ignora, porque no se preocupa»; «lo que ocurre no ocurre tanto porque algunas personas quieren que eso ocurra, sino porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, deja hacer, deja que se aten los nudos que luego solo la espada puede cortar, deja promulgar leyes que después solo la revuelta podrá derogar, deja subir a los hombres que luego solo un motín podrá derrocar».

(Publicado en el diario HOY el 8/6/2014)

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Pablo y Marcos
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El Zurdo | 08-08-2014 | 11:23| 0

Las elecciones europeas han evidenciado el cabreo de los ciudadanos con la casta política que se turna en el poder durante esta tercera restauración borbónica. Ocho de cada diez españoles con derecho al sufragio no han votado a PPSOE, vistos como las dos caras de la misma moneda marcada. Y más de la mitad ni siquiera ha votado, signo del poco interés de la mayoría por un elitista proyecto europeo poco interesado en ella. Eso explica el ascenso electoral en la UE de fuerzas ultranacionalistas y xenófobas o que claman una Europa más social; es decir, de la extrema derecha y la extrema izquierda. «In medio stat virtus, quando extrema sunt vitiosa (La virtud está en el medio, cuando los extremos son viciosos)», Horacio dixit. Ay, pero cuando el medio es vicioso, la plebe busca la virtud en los extremos.

El caso palmario es el éxito de Podemos. En tiempo récord, la formación que lidera Pablo Iglesias, forjada al calor del 15M, ha canalizado en las urnas la indignación de un millón largo de españoles y ha hecho temblar la partitocracia. Sorprende que haya enervado más a los peperos, pese a que se ha nutrido de desencantados con el PSOE e IU, que aspiraba a sobrepasar a los socialistas y casi es sobrepasada por Podemos por alejarse de la calle cuanto más se ha acercado al poder (como en Extremadura). Gracias a la eterna división de la izquierda, el PP volvió a ganar, pero su victoria fue pírrica y ve peligrar la poltrona en los próximos comicios. Conscientes de ello, se han multiplicado las voces en IU, otras fuerzas progresistas e, incluso, entre las bases socialistas que piden armar con Podemos una suerte de frente popular. Veremos si les dejan sus castradores aparatos. Por lo pronto, mal va el PSOE convocando un congreso extraordinario para designar al sucesor de Rubalcaba y relegando las primarias abiertas ‘sine die’.

Mas, ¡ojo!, Podemos corre el riesgo de caer en los mismos vicios si traiciona su vocación horizontal y persiste en un proyecto personalista, en el que la organización se confunda con su líder, como en UPyD. Podemos ha exprimido ‘ad nauseam’ la presencia mediática de Iglesias, sabedora de la importancia de la imagen en esta sociedad en que todo es vodevil. Pero mal haría en tomar como referentes movimientos caudillistas como el chavismo (la eminencia gris de Podemos, Juan Carlos Monedero, fue asesor de Hugo Chávez) que se basan en el culto a la personalidad de sus «amados líderes» más allá del ideal que encarnan. Como advierte el protagonista de ‘V de Vendetta’ (la película), con un hombre se puede acabar, «pero 400 años más tarde los ideales aún pueden seguir cambiando el mundo». V se esconde tras una máscara, la del conspirador inglés Guy Fawkes (ejecutado en 1606), símbolo de los indignados, y bajo ella «hay algo más que carne y hueso, hay unos ideales y los ideales son a prueba de balas». Bien lo sabe el subcomandante Marcos, cabecilla de los zapatistas, que ocultaba su identidad tras un pasamontañas. Retirado hace años de la escena pública, reapareció hace unos días para anunciar la muerte de su personaje y su resurrección en el subcomandante Galeano, mote de un maestro zapatista asesinado. «Al asesinarlo a él o a cualquiera de los zapatistas los de arriba querían asesinar al EZLN», señaló. Por eso pensaron que debía morir Marcos para que Galeano viva. Moraleja: el ideal debe estar por encima de la persona que coyunturalmente lo represente. Toma nota, Pablo.

(Publicado en el diario HOY el 1/6/2014)

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El nuevo muro de Berlín
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El Zurdo | 26-05-2014 | 18:32| 2

La Unión Europea se jugaba el pasado domingo su porvenir en las urnas quizás más desunida y menos europea que nunca. Un nuevo muro de Berlín y un telón de plata divide Europa entre el norte y el sur, entre países acreedores y deudores, entre ricos y pobres. La casa común europea es una ruina. Eso pasa por empezar la casa por el tejado y dar más libertad a las mercancías que a las personas. Sí, porque la mayoría de los europeos compartimos poco más que el euro, una fastuosa cúpula que parece diseñada por Calatrava, pues amenaza con el derrumbe al ser levantada sobre pilares de papel moneda en vez de hormigón político armado con cohesión social. El lobo de Wall Street ha soplado con tal fuerza que ha resquebrajado tan endebles pilares. Sin embargo, nuestros capataces europeos han optado por parchearlos con celo bancario, mientras socavan los cimientos democráticos, maltratan a la mano de obra, a la que escatima el pan, el agua y la sal, y ahorran en materiales de calidad (sanidad, educación, seguridad social…), y ya se sabe que lo barato acaba saliendo caro.

Bajo el látigo de la jefa de los capataces, la canciller de hierro teutona, Europa se parece cada vez más a una versión actualizada y extendida de la Confederación Germánica, unión de estados alemanes surgida en 1815, tras la derrota de Napoleón; o peor, en su sustituta, la Confederación Alemana del Norte, que se estableció en 1867 y fue la primera piedra del Imperio alemán, fundado en 1871. La Confederación Alemana del Norte consolidó el poder de Prusia en el norte de Alemania y puso los cimientos del control prusiano sobre el sur, gracias a la ‘Zollverein’ (Unión Aduanera) y a tratados de paz secretos firmados con los estados meridionales. ¿Les suena?

No obstante, la luciferina Angela Merkel es la directora de esta superproducción neoexpresionista, pero no su productora, la que la financia. Europa ha vuelto a ser raptada, pero esta vez no por Zeus metamorfoseado en toro blanco sino por Mammón transformado en el broncíneo toro de la neoyorquina calle del Muro. Empujada por sus embestidas, Europa va camino de convertirse en una sociedad como la retratada en la película alemana ‘Metrópolis’ (1927), que se divide en dos clases: una élite de ricos propietarios y pensadores que tienen el poder y los medios de producción, que viven en la superficie, en rascacielos, rodeados de lujos; y una casta de obreros que trabajan sin cesar para mantener el modo de vida de los de arriba y condenados a sobrevivir en condiciones miserables en un gueto subterráneo, donde se encuentra el corazón industrial de la ciudad. Los primeros representan la razón y los segundos la fuerza. La moraleja del filme es que el mediador entre el cerebro y las manos ha de ser el corazón.

Y Europa cada vez tiene menos corazón y su cerebro, aislado en su torre de marfil bruselense y protegido por el nuevo muro erigido por Berlín, persiste en hacer realidad su monstruoso sueño con las manos atadas. Para recuperar el pulso, Europa necesita desatar y cuidar más sus manos y bombear sangre nueva y roja a su corazón. Si no, como en la cinta de Fritz Lang, instigadas por falsos profetas y mensajeros del miedo, las manos acabarán rompiendo amarras, se rebelarán contra el cerebro y, en un acto desesperado y suicida, tratarán de destruir el corazón.

(Publicado en el diario HOY el 25/5/2014)

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Crimen y política
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El Zurdo | 20-05-2014 | 16:46| 0

Cierto, el de la presidenta de la Diputación de León, Isabel Carrasco, no ha sido un asesinato político sino de un político. Sin embargo, voceros diestros en la intoxicación informativa se apresuraron a vincular torticeramente este crimen con los escraches, alertando de cuál puede ser la fatal consecuencia de señalar a políticos como culpables de problemas sociales y laborales. Los reprobables comentarios en las redes sociales celebrando o justificando el asesinato de Carrasco han dado argumentos a los que sostienen esa falacia, y nuestro ministro del Amor, Jorge Fernández, quiere endurecer los castigos para quienes hagan apología de la violencia, injurien, calumnien, vejen o inciten al odio a través de Twitter, Facebook o Youtube. Para algunas asociaciones judiciales eso es «cercenar la libertad de expresión», algo propio de dictaduras, porque «solo un estado autoritario puede equiparar mala educación y delito». Ya avisa el ensayista italiano Paolo Flores d’Arcais que con un gobierno de derechas la democracia está en libertad vigilada.

Ahora bien, este crimen es efecto de una forma caciquil, y no excepcional en el cortijo nacional, de hacer política, la de alguien no acostumbrada a rendir cuentas con la que han acabado ajustando cuentas. Es fruto del odio acumulado por una joven arribista y su posesiva madre contra la todopoderosa madrina a cuya sombra la hija quiso medrar y hacer carrera política y profesional. Mas la chica cayó en desgracia y su imperiosa jefa la mandó al ostracismo. Resentidas, madre e hija decidieron poner fin a esta historia de poder y ambición matando a la causante de su rabia.

Pero ni siquiera liberar a Roma de un tirano justifica el crimen de Bruto. Como dice Albert Camus, «crimen y rebeldía son contradictorios». El rebelde no reivindica la libertad absoluta, que es la de matar, sino una libertad que tiene su límite en la de otro ser humano. En este mundo de comerciantes y policías, «hoy más que nunca ‘democracia’ corre el riesgo de no significar nada» y de involucionar hacia la tecnocracia y la plutocracia, advierte Flores d’Arcais, para quien el principio básico de la democracia es «una cabeza, un voto». Así, el voto, a un tiempo un derecho y un deber, es la principal arma del ciudadano para luchar por la democracia frente a la peste política que la corrompe. Por tanto, no votar es claudicar. La abstención favorece el bipartidismo, es apoyar pasivamente, aunque no se pretenda, el ‘establishment’. Que se lo digan a IU en Extremadura. Solo tendría sentido como protesta si se exigiera que la participación superara el 50% para que unas elecciones fueran válidas. El 25 de mayo son las europeas y está en juego más de lo que parece. Para bien y para mal, España pertenece a la UE y muchas decisiones trascendentales para ella se toman en Bruselas. Por ende, no nos da igual quien mande en las instituciones europeas. Decía Camus: «Toda crisis histórica termina en instituciones. Si no podemos nada contra la crisis misma, (…) sí podemos algo en las instituciones, puesto que podemos definirlas, elegir aquellas por las que luchamos e inclinar así nuestra lucha en su dirección». Es hora de que movimientos como el 15M pasen de la plaza al Parlamento. Como dice Flores d’Arcais, «la indignación tiene sentido como prólogo de la acción, y la plaza debe hallar el coraje de conseguir su proyección parlamentaria, si no quiere que la política institucional, que al fin decide, siga siendo siempre ‘cosa de ellos’». En fin, si ‘ellos’ le indignan, no los mate ni los insulte, simplemente vote a otros.

(Publicado en el diario HOY el 18/5/2014)

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