Hoy

img
Podemos sin poder
img
El Zurdo | 31-10-2016 | 18:03| 0

Rajoy sigue de presidente del Gobierno con permiso de Ciudadanos, el PSOE, pero también Podemos. Nadie quería al líder del PP, pero al final el partido naranja ha acabado apoyando su reelección por activa, los socialistas por pasiva y los podemistas por negativa. Sí, por su negativa a respaldar la investidura de Pedro Sánchez tras el 20D.

Sánchez fracasó en su intento de formar un «Gobierno del cambio» con C’s y Podemos por sus vetos cruzados y volvimos a votar el 26J. Y gracias al golpe de mano de los coroneles socialistas, el impasible y paciente general popular logró ayer, por fin, retener la poltrona de la Moncloa, pese a tener la camisa negra.

La historia podría haber sido distinta si Podemos hubiera votado a favor de la investidura de Sánchez y le hubiera dejado formar gobierno con Rivera y compañía sin entrar en él. Es algo que valoró el poli bueno y mente pensante de Podemos, Íñigo Errejón, pero que descartó el poli malo y brazo armado, Pablo Iglesias. Sin embargo, es lo que la formación morada hizo, por ejemplo, en Extremadura, donde respaldó la investidura del socialista Vara y se quedó en la oposición. Eso sí, luego Vara se lo agradeció arreglando las cuentas autonómicas con el PP.

Pero, como se ha visto, Sánchez tiene más mano izquierda que el diestro mayoral extremeño. Además, hubiera sido un contrasentido, difícil de entender por los electores y militantes socialistas, que quien se presentaba como alternativa del partido de la Gürtel llegara a alguna componenda con alguien al que tachó de indecente.

Es más que probable que si Podemos hubiera servido la presidencia a Sánchez en bandeja de plata sin sentarse a su mesa, hubiera gozado de un poder del que ahora carece siendo «la única y verdadera oposición». El Ejecutivo de Sánchez hubiera necesitado de su continuo plácet para sacar adelante los presupuestos o cualesquieras iniciativas legislativas.

Mas, entre lo malo y lo peor, Pablo Iglesias optó por lo peor, quizás pensando, a la manera leninista, que cuanto peor, mejor. Seguramente recordó lo que dijo Lenin en octubre de 1917 desde su retiro de Finlandia: «¡La crisis está madura! ¡Contemporizar se convierte en un crimen! ¡Hay que realizar inmediatamente la revolución y tomar el poder, de lo contrario todo se habrá perdido!».

Fagocitada IU, Iglesias se las prometía felices el 26J porque los augures le hicieron creer que le echaría la pata por encima al PSOE, pero al final este cuento acabó como el de la lechera. Ahora Iglesias se agarra al mito griego, cree que repetirá el éxito de Syriza y que el PSOE terminará como el Pasok. En junio de 2012, tras repetirse los comicios, Nueva Democracia (el PP heleno) formó un gobierno de coalición con los socialistas y una tercera fuerza de centroizquierda. Dos años y medio después, Syriza ganó las elecciones y el Pasok pasó a ser una fuerza irrelevante. La diferencia es que entonces Grecia estaba desesperada, al borde del abismo, y España hoy está hastiada y saliendo, mal que bien, del pozo.

Mas, como también dijo Lenin, «salvo el poder, todo es ilusión» y, como afirmó otro maquiavélico, Andreotti, «el poder desgasta sobre todo cuando no se tiene». Tras el 20D, Podemos tuvo en su mano la llave del Gobierno y la gobernabilidad y ahora, como ha advertido Errejón, corre el riesgo de convertirse en una fuerza marginal, «que es capaz de decir lo que no funciona, es capaz de enfadarse, de mantener a alguna gente muy fiel, pero no es capaz de construir una mayoría alternativa» que «incluya también a muchos de los que hoy todavía desconfían», como esos que se quedaron en casa el 26J.

(Publicado en el diario HOY el 30 de octubre de 2016)

Ver Post >
Vientos de guerra
img
El Zurdo | 25-10-2016 | 20:34| 0

Arrecian los vientos de guerra que soplan desde Oriente. Me temo que Siria se ha convertido en un campo de pruebas, un ensayo de una venidera conflagración mundial, como en su día lo fue la guerra civil española; hasta tiene su propio Guernica: Alepo. En el gran juego sirio participan casi todos los grandes actores de la escena geopolítica: Estados Unidos, Rusia, Europa, así como las dos grandes potencias islámicas y rivales irreconciliables, Irán, guardián del chiismo, y Arabia Saudí, cabeza del sunismo (en concreto, de su corriente más fundamentalista, el wahabismo, fuente de la que beben Al Qaeda y el Estado Islámico, muy activos en el conflicto sirio).

La guerra siria, que ha provocado el mayor éxodo de refugiados jamás visto desde la II Guerra Mundial, no deja de ser una extensión de las desatadas por EE UU y sus aliados en Afganistán e Irak en respuesta a los atentados del 11-S de 2001. Aquella fecha supuso el final de la ‘Pax americana’.

Pero las nuevas sectas de los asesinos no son los únicos enemigos a los que se enfrentan los estadounidenses y sus socios. Tras la caída del muro de Berlín, hito que marca el final de la Guerra Fría, y la implosión de la Unión Soviética, EE UU quedó como única potencia hegemónica. Sin embargo, de la mano de hierro de Putin, Rusia se está rearmando y trata de recuperar el esplendor imperial perdido. La Rusia de Putin arrastra y alimenta igual rencor que la Alemania de Hitler. Los movimientos y provocaciones del zar ruso recuerdan demasiado a los del führer. La anexión de Crimea y la ocupación de la parte oriental de Ucrania evocan las de Austria y los Sudetes por Alemania en 1938.

Hay un tercer punto caliente que también fue uno de los escenarios de la II Guerra Mundial: el Mar del Sur de la China, rico en petróleo, y que es un territorio en disputa entre China, Japón (fiel aliado de EE UU) y Vietnam, entre otros. La ruptura de relaciones de la Filipinas del fascistoide Duterte con Washington y su realineamiento con Pekín y Moscú echan más leña a ese fuego.

La II Guerra Mundial estalló tras la Gran Depresión que se inició con el Crack del 29. Durante la depresión de los años 30, Franklin D. Roosevelt trató de reactivar la economía estadounidense con medidas de corte keynesiano. Pero, tras una breve recuperación, hubo una recaída en 1937 y 1938. Y fue la guerra la que acabó por resucitar la economía americana. Acabado el conflicto, el capitalismo vivió su edad de oro, que terminaría con las crisis del petróleo de los años 70. Fue un caso de destrucción creadora.

Ahora vivimos una coyuntura similar a la de la época de entreguerras; la incipiente recuperación amenaza con truncarse. ¿Recurrirá de nuevo el capitalismo a una guerra mundial para revivir cual ave fénix?

El economista Juan Torres lo tiene claro: «En el capitalismo la guerra no es solo un modo de producir satisfacción y dar poder a quien la gana, como siempre, sino que también se recurre a ella para ‘resolver’ los problemas que producen el afán de lucro que le es consustancial y las contradicciones que se derivan del intento continuado de reducir el salario». Por tanto, «mientras perviva el capitalismo y la estrategia económica dominante sea ahorrarse salarios, no dejarán de sonar los tambores de guerra ni se acabarán de contar los muertos que produce».

(Publicado en el diario HOY el 23 de octubre de 2016)

Ver Post >
Poder y avaricia
img
El Zurdo | 26-10-2016 | 16:49| 0

Estos días, la Audiencia Nacional parece la pasarela de la corrupción. Por allí está desfilando lo más granado de la mangancia patria, los acusados de dos casos paradigmáticos de la cultura del pelotazo imperante en los años de ladrillos y gaviotas: Gürtel y tarjetas ‘black’.

El escándalo de las ‘black’ prueba que la corrupción es transversal, pues están implicados representantes de los principales partidos, los sindicatos, la patronal y hasta la Casa Real. Para más inri, ocurrió en un banco antes caja salvado con el dinero de todos los contribuyentes, la mayor parte del cual no recuperaremos. Sus cabezas visibles son dos amigos de José María Aznar: Miguel Blesa y su sucesor al frente de Caja Madrid, Rodrigo Rato, el taumaturgo del milagro económico español, que fue una falsa bonanza, una época de excesos que aún estamos pagando.

Al calor de la misma, Francisco Correa y compañía montaron la Gürtel. Durante su declaración ante el juez, Correa se jactó de que Génova, la sede nacional del PP, era su casa y admitió que pagó a cargos y dirigentes populares a cambio de contratos para su entramado societario. Según su testimonio, el ubicuo Luis Bárcenas, extesorero del PP, fue quien le abrió las puertas de Génova 13 y era a quien entregaba parte de las comisiones del 2-3% que cobraba a grandes constructoras como OHL, ACS y Dragados a cambio de adjudicaciones de obras públicas de los ministerios de Fomento y Medio Ambiente. El ‘modus operandi’ era muy similar al que se imputa al clan Pujol.

Correa también presumió de haber «ahorrado decenas de millones (de pesetas) al PP» en impuestos y de haber hecho «gestión de ‘lobby’ a empresas y personas muy poderosas en este país». «Yo cobraba mucho en B porque ninguno de los empresarios me quería facturar. En España existen muchos Franciscos Correas», concluyó el «amigo íntimo» de Alejandro Agag, el yerno de Aznar, sí, el mismo que llegó a La Moncloa con la regeneración democrática como bandera, esa que agitan ahora las nuevas generaciones de Ciudadanos.

De las palabras de este arribista sin oficio pero con mucho beneficio se infieren un hecho y cuatro síntomas preocupantes. El hecho es que él no era Don Vito, sino un simple capo de una mafia en la que probablemente, como ocurrió con los GAL, nunca sabremos, aunque lo sospechemos, quién era la X, el padrino, el último responsable. En cuanto a los síntomas, el primero es que la metástasis de la corrupción está más extendida de lo que parece por la sociedad española. El segundo, que hay tantos corruptos como corruptores, pues los unos no existirían sin los otros. El tercero, que en España existe una correlación espuria entre la proliferación de la corrupción y las épocas de bonanza, al basarse estas en sectores, como el constructor y el financiero, sopladores de burbujas, que buscan ganar mucho en poco tiempo y que mantienen una relación de concubinato con la clase política. Y el cuarto, que el poder corrompe aun al más idealista, como han demostrado el PSOE y el PP tras sus largos pasos por el Gobierno.

El socialista ruso Alexandre Herzen ya advertía en el siglo XIX que la evolución histórica representa simplemente una serie ininterrumpida de oposiciones (en el sentido parlamentario del término), «que llegan al poder una tras otra y pasan de la esfera de la envidia a la esfera de la avaricia».

(Publicado en el diario HOY el 16 de octubre de 2016)

Ver Post >
Crisis y populismo
img
El Zurdo | 10-10-2016 | 17:48| 0

España va bien, pese al bloque político. Eso al menos parece si solo observamos los indicadores macroeconómicos. Nuestro producto interior bruto crecerá más de lo previsto a inicios de año, casi el doble que la media de la zona euro, según coinciden los principales augures internacionales y nacionales.

Sin embargo, los ‘sabios’ alertan de que la economía española esconde «debilidades relevantes», como una abultada deuda. Josep Oliver, del ‘think tank’ EuropeG, advierte que si los «vientos de cola» (bajos tipos de interés, abaratamiento del petróleo, depreciación del euro…) que ahora sustentan la recuperación desaparecen, España puede volver a tener «importantes dificultades». A su juicio, es una insensatez no aprovechar los bajos tipos de interés para reducir la deuda.

En 2015, la economía española creció como no lo hacía desde 2007, justo el año antes de que la burbuja inmobiliaria y financiera nos estallara en las narices. Aquel fue el canto de cisne del cacareado milagro económico español, atribuido al taumaturgo Rodrigo Rato, que resultó ser un codicioso charlatán de feria. Este 2016, nuestra economía crecerá casi lo mismo que el año pasado, pero puede que estemos ante otro canto de cisne. Todos los agoreros, incluidos los del Gobierno, vaticinan que aflojará el ritmo el próximo año, afectada por la desaceleración de la economía mundial. Tanto el FMI como nuestro ministro de Economía, Luis de Guindos, culpan de dicha desaceleración al populismo, que, según su diagnóstico, está cada vez más asentado a nivel internacional como demuestra la pérdida de peso del comercio mundial y el avance del proteccionismo.

El triunfo en el referéndum británico del ‘brexit’, de la salida del Reino Unido de la UE, y la posible victoria de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos son para el Fondo Monetario ejemplos de la creciente fuerza de los movimientos populistas.

Sin embargo, ¿qué fue antes, el huevo o la gallina? En realidad, el populismo no es la causa de las crisis económicas sino una de sus consecuencias. El aumento del paro y de la desigualdad social durante estos años de la Gran Recesión han dado gasolina a los discursos simplistas e incendiarios de los mesías populistas de derechas e izquierdas.

El populismo de derechas canaliza la indignación ciudadana por los recortes y la destrucción de empleo contra los inmigrantes, a los que criminaliza. El de izquierdas, hacia la banca y la ‘casta’ política y económica corrupta.

El populismo de derechas es el nuevo disfraz del fascismo y está en auge en las principales potencias europeas, como Reino Unido, Francia y Alemania, donde la presión migratoria es mayor.

El populismo de izquierdas es el practicado por Syriza en Grecia y Podemos en España, donde la corrupción de los viejos partidos y el crecimiento de la brecha entre ricos y pobres es mayor. Pablo Iglesias reivindica el populismo, al que no asocia a «la demagogia y la mentira» sino a «cavar trincheras en la sociedad civil», a estar en la calle construyendo «contrapoder». Sigue así las tesis del matrimonio de politólogos formado por el argentino Ernesto Laclau, fallecido en 2014, y la belga Chantal Mouffe, referentes teóricos de los Kirchner, Hugo Chávez, Evo Morales o Rafael Correa. Mas, como hemos visto en Lationamérica, ese populismo de izquierdas desemboca en el cesarismo. No es algo nuevo, viene repitiéndose desde los tiempos de Julio César.

(Publicado en el diario HOY el 9 de octubre de 2016)

Ver Post >
La Ley de hierro
img
El Zurdo | 03-10-2016 | 16:29| 0

La crisis que desmembra al PSOE evidencia la contradicción de que la democracia está controlada por organizaciones no democráticas: los partidos. Es lo que el sociólogo alemán Robert Michels llamó la ‘Ley de hierro de la oligarquía’ a principios del siglo XX: «La organización es la que da origen al dominio de los elegidos sobre los electores, de los mandatarios sobre los mandantes, de los delegados sobre los delegadores. Quien dice organización, dice oligarquía».

Dicha ley se fundamenta en tres argumentos. En primer lugar, cuanto más grande se hace la organización, más se burocratiza (crece el número de bocas que comen de ella), ya que debe tomar decisiones cada vez más complejas y rápidamente. Quienes saben cómo tratar los temas complejos se vuelven imprescindibles y conforman la élite. En segundo lugar, para que la organización sea eficiente necesita un liderazgo fuerte. En tercer lugar, las masas hacen deseable ese liderazgo, pues son apáticas, ineptas para resolver problemas y tienden al culto de la personalidad. Su única función sería la de escoger de vez en cuando a sus líderes, que no tardan en convertirse en profesionales.

Por tanto, como sostenía Michels, el moderno partido político es en realidad «la organización metódica de masas electorales», una máquina creada con el fin de ganar elecciones, y para ganarlas necesita sacrificar su democracia interna. Por ende, la política interna de los partidos es «absolutamente conservadora o está en vías de llegar a serlo (véase Podemos)».

Por ello, concluía el sociólogo alemán, «la lucha emprendida por los socialistas contra los partidos de las clases dominantes ya no es de principios, sino simplemente de competencia» por el poder, que «es siempre conservador». Y, «a medida que la organización aumenta de tamaño, la lucha por los grandes principios se hace imposible». Para reclutar votos y militantes «hay que rehuir una política basada sobre principios estrictos». Así, los partidos socialistas (y no socialistas) se rigen por un único principio marxista (de Groucho): «Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros». Bien lo sabe el hoy «engañado» Felipe González, el amigo de Carlos Slim.

En consecuencia, advirtió Michels hace más de cien años, «en los partidos democráticos de hoy los grandes conflictos de opinión son cada vez menos combatidos en el campo de las ideas y con las armas de la teoría pura, que por eso degeneran cada vez más hacia luchas e invectivas personales, para plantearse por último sobre consideraciones de carácter puramente superficial».

Eso es lo que pasa en el PSOE. Este, como toda organización, es presa de dos pulsiones: la cesarista y la oligárquica. Ambas son dos desviaciones de la democracia. Pedro Sánchez encarnaba el cesarismo. Como todo líder elegido en plebiscito (léase primarias), creía: «El partido soy yo y quien está contra mí está contra los militantes». Los críticos, encabezados por Susana Díaz, representan la oligarquía, que, al final, es la que quita y pone rey, como hizo con Sánchez.

Cuando el partido gana, nadie cuestiona al general; cuando va de derrota en derrota, los coroneles dan un golpe de mano para cambiar de mando porque temen perder sus privilegios y posiciones conquistadas. Así, como diría Michels, «en lugar de un medio, la organización se ha transformado en un fin» y «hoy tenemos un partido bonitamente conservador que sigue empleando una terminología revolucionaria».

(Publicado en el diario HOY el 2 de octubre de 2016)

Ver Post >
Educación inválida
img
El Zurdo | 29-09-2016 | 16:39| 0

Ha comenzado el curso con la comunidad educativa soliviantada por las reválidas, una de las medidas más polémicas de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (Lomce). No obstante, su implantación definitiva está en el aire no tanto por el rechazo que causa entre padres, alumnos, profesores y todos los partidos, salvo el PP, como por la interinidad del Gobierno, que tiene las manos atadas para desbloquearlas.

Las reválidas son unas pruebas externas que deben aprobar los alumnos al finalizar 4º de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y 2º de Bachillerato para obtener sendos títulos. El que suspenda la de Bachillerato, que sustituye a la selectividad, no podrá acceder la Universidad, sólo a la Formación Profesional (FP) de Grado Medio o Superior. El que no apruebe la de ESO pasará a la nueva FP Básica, convertida en un contenedor de malos estudiantes, aunque podrán presentarse de nuevo a la evaluación final para graduarse en Secundaria.

Dice la Lomce en su preámbulo que «los principales objetivos que persigue son reducir la tasa de abandono temprano de la educación, mejorar los resultados educativos de acuerdo con criterios internacionales, tanto en la tasa comparativa de alumnos y alumnas excelentes, como en la de titulados en ESO, mejorar la empleabilidad, y estimular el espíritu emprendedor de los estudiantes».

La realidad es que España es uno de los países de la UE donde más ha aumentado en los últimos diez años el porcentaje de jóvenes entre 20 y 24 años que ni estudia ni trabaja (ninis). En concreto, nueve puntos, hasta el 22,2%. En cambio, entre 2008 y 2015, durante la crisis, la tasa de abandono escolar temprano –jóvenes que dejan de estudiar al acabar la ESO– se ha reducido desde el 31,9% al 20%. Sin embargo, se ha disparado entre los chicos de las familias más pobres, en muchos casos, de minorías étnicas u origen extranjero: el 43% de ellos abandona prematuramente sus estudios, según un informe de Save The Children. En consecuencia, «el actual sistema educativo no da las mismas oportunidades a todos los niños y acentúa las desigualdades sociales», según la ONG, que también advierte que los «amplios recortes» en educación han repercutido «especialmente» en los estudiantes en peor situación socioeconómica y que la Lomce puede agravar la «segregación educativa». Como dice el director de un centro entrevistado por la ONG: «Esto es como si un hospital no atendiera enfermos graves porque se van a morir y solo tratase resfriados. Los resultados escolares van a mejorar, pero a costa de dejar en la cuneta a miles de chavales».

Por su parte, Sugata Mitra, profesor de la Universidad de Newcastle y creador de un revolucionario método educativo, aboga por el fin de los exámenes como instrumento de evaluación porque son percibidos por los estudiantes «como una amenaza y, por tanto, la creatividad se bloquea». Mitra cree que el actual sistema educativo se basa en un modelo que se diseñó hace 300 años, en la era de los imperios, cuando los gobiernos formaban ciudadanos idénticos para que funcionasen en cualquier punta del planeta. Justo lo que parece pretender el Gobierno del PP a través de la Lomce, pues esta contribuye a perpetuar un sistema selectivo, segregador y clasista, que, a través de la criba de las reválidas, busca separar el polvo de la paja, el buen estudiante del malo, la mano de obra de los cerebros, el ‘Homo faber’ del ‘sapiens’.

(Publicado en el diario HOY el 25 de septiembre de 2016)

Ver Post >
Expolio bancario
img
El Zurdo | 10-11-2016 | 18:48| 0

La semana pasada recordaba algunas de las mentiras de Mariano Rajoy, pero olvidé mencionar una bien gorda que dijo el 23 de octubre de 2012 en un pleno del Senado, cuando aseguró que los 40.000 millones de euros que la UE nos prestó para rescatar a las cajas (hoy bancos) quebradas «los tienen que devolver» ellas y que «nunca los iba a pagar el Estado español». Pocos meses antes, el 13 de junio, el amigo de Soria, Luis de Guindos, afirmó en el Parlamento: «No le quepa la menor duda de que se recuperará la mayor parte de lo destinado a los bancos nacionalizados. El préstamo no tendrá coste para la sociedad».

Hace unos días se ha confirmado que Rajoy y De Guindos mintieron como bellacos. El Banco de España ha reconocido que ha recuperado menos de 2.700 millones (apenas un 5%) de los 51.300 (incluidos los 40.000 citados) que todos los contribuyentes dejamos a la banca patria para tapar el enorme agujero negro de sus balances. Pero lo peor es que el supervisor ha admitido a ‘El País’ que da por perdidos para siempre más de la mitad: 26.300 millones. Es decir, unos 565 euros de cada españolito han caído en el saco roto del carcomido sistema financiero español, que ganó 169.000 millones entre 1996 y 2010 gracias a la burbuja crediticia e inmobiliaria.

El INE también ha confirmado esta semana que, en ese ‘annus horribilis’ de 2012, Rajoy dio el mayor tijeretazo al Estado de bienestar de la historia reciente del país. En concreto, recortó el gasto público un 4,7% o lo que es lo mismo, en 48.900 millones (de ellos, 10.000 en sanidad y educación), casi la misma cantidad que hemos inyectado en vena a la banca. Ese hachazo, junto a la subida de impuestos, contrajo el consumo un 3,8% y agravó la recesión. En consecuencia, la economía nacional cayó el 2,9%, tres décimas más de lo estimado hasta ahora.

Tanto recorte han contribuido a reducir el déficit público, aunque aún no cumplimos con Bruselas, pero no así la deuda, que ya supera los 1,1 billones, equivalentes al 100,5% del PIB. Si repartimos todo ese facturón entre los más de 46 millones de españoles, tocamos a casi 24.000 euros por barba, casi el triple de lo que nos tocaba en 2007. A su vez, según el economista Juan Ramón Rallo, los intereses que pagamos por esa hipoteca han pasado de 377 euros por habitante a casi el doble: 717. Y podría haber sido más si los tipos de interés no hubieran bajado durante la crisis desde el 4,5% de media en 2007 al 3% actual.

«La culpa es del manirroto de Zapatero», claman el PP y sus voceros. Cierto que ZP tiene su parte de responsabilidad. En concreto, explica Rallo, la deuda pública aumentó en 360.000 millones durante su mandato. Sin embargo, desde que el «austero» Rajoy llegó a La Moncloa lo ha hecho ya en casi 460.000 millones. De ellos, 51.300 son los ‘donados’ a la banca, que casi equivalen a los más de 55.000 de déficit con que cerramos 2015.

«Se trata de un más que evidente expolio político sobre la ciudadanía con el propósito de rescatar a los imprudentes acreedores de las cajas (entre los que sobresalían, no lo olvidemos, bancos franceses y alemanes). Un tramposo amaño de las reglas de juego del capitalismo, cuya sana lógica subyacente no consiste en socializar pérdidas y privatizar ganancias, sino en privatizar ganancias y pérdidas: quien acierta gana, pero quien se equivoca no le endilga sus pufos al vecino que sí acertó al no seguirle en su torpe aventura». Y no lo digo yo, lo dice un discípulo de la ultraliberal Escuela Austriaca como Rallo.

(Publicado en el diario HOY el 18/9/2016)

Ver Post >
Un zorro en La Moncloa
img
El Zurdo | 12-09-2016 | 16:57| 0

Si Mariano Rajoy fuera Pinocho, su nariz ya habría dado la vuelta al mundo. No es un mentiroso patológico sino antológico. Sus mentiras no son piadosas sino sin piedad. Miente con tanta convicción, se hace tan bien el gallego y el sueco, que seguramente hasta él acaba por creerse sus embustes.

Su rosario de promesas electorales incumplidas clama a Dios. Antes de llegar a La Moncloa prometió que no subiría los impuestos porque «significa más paro y más recesión», que no bajaría el sueldo a los funcionarios, que no tocaría las pensiones ni la sanidad ni la educación, que no abarataría el despido, que la lucha contra la corrupción sería uno de los objetivos principales del PP, «ya que el funcionamiento del sistema democrático no debe quedar nunca en entredicho por actitudes permisivas, indolentes o exculpatorias ante la gravedad de determinados comportamientos»…

Sí, sí, esto lo dijo hace ya cinco años en su programa electoral el capo del partido embadurnado de mierda hasta las cejas por casos como Gürtel, Púnica o Taula, el mismo partido que pagó indemnizaciones «en diferido» a Luis Bárcenas y está procesado como persona jurídica por destruir los discos duros de los ordenadores que el extesorero tenía en Génova, 13, el cuartel general popular, para, presuntamente, impedir que la Justicia accediera a los datos sobre la contabilidad B del PP que guardaba en ellos.

Sí, sí, estamos hablando de ese que colocó a la exalcaldesa de Valencia Rita Barberá en el Senado para blindarla con el aforamiento ante una más que probable imputación por blanqueo de capitales en el grupo municipal del PP valenciano en el marco del caso Taula. Es más, en febrero el presidente en funciones consintió que se metiera con calzador a la acalorada exregidora en la Diputación Permanente de la Cámara Alta para que no perdiera el fuero si, como así fue, se disolvían las Cortes y se repetían las elecciones. En consecuencia, sólo el Supremo, y no un juez ordinario, puede decidir si la llama a declarar como investigada (imputada), como ha pedido la Fiscalía del alto tribunal.

Sí, sí, es el mismo presidente en funciones que ha intentado colarnos de matute a José Manuel Soria en el Banco Mundial y vendernos, tras ser cogido en un renuncio, que el exministro de Industria participó, «como todos los funcionarios», en un concurso público para optar a tamaña canonjía. Sí, sí, hablamos del Soria que tuvo que dejar el Gobierno al aparecer en los papeles de Panamá como administrador de un sociedad inscrita en un paraíso fiscal.

Claro, que Rajoy debe pensar, con razón, que tiene bula de la ciudadanía para mentir todo lo que quiera, pues sigue ganando las elecciones. Para más inri, recibió más votos el 26J que el 20D y, muy probablemente, obtenga aún más en una tercera cita con las urnas. Lo cierto es que don Mariano, siguiendo a Maquiavelo, tiene gran cuidado de parecer cuando habla todo clemencia y buena fe, todo integridad y devoción, porque, como dice el florentino en el capítulo XVIII de ‘El Príncipe’, «quien mejor ha sabido ser zorro ha triunfado», pero «hay que saber disfrazarse bien, así como poseer habilidad para fingir y disimular: los hombres, en efecto, son tan simples y se someten hasta tal punto a las necesidades del momento que quien engaña hallará siempre alguien que se deje engañar».

(Publicado en el diario HOY  el 11/9/2016)

Ver Post >
La Moncloa está en Vitoria
img
El Zurdo | 08-09-2016 | 20:57| 0

Pedro Sánchez consumó su revancha e hizo morder el polvo a Rajoy. Ya están empatados. ¿Ahora qué? ¿Alguno de ellos volverá a intentar ser coronado de laurel o se someterán por tercera vez al juicio del jurado popular?

No se despejará la incógnita hasta después de las elecciones vascas del 25 de septiembre, ya que las llaves del Gobierno las pueden tener los cinco diputados del PNV. De momento, le han dejado claro a Rajoy que es «imposible» contar con ellos. El resultado del 25S puede cambiar su opinión. Vitoria bien vale una boda con el PP. Este ha admitido la posibilidad de facilitar al PNV la gobernabilidad en el País Vasco. ‘Quid pro quo’; Ajuria Enea por La Moncloa. Que para eso el candidato Mariano tiene que tragarse algunos sapos como reconocer que Euskadi es una nación y acercar presos etarras a Euskal Herria, pues ya se verá. ¿No lo hizo Aznar?

En política nada es imposible, «cosas veredes, amigo Sancho, que farán fablar las piedras». Ahí tienen el ejemplo de Ciudadanos, que se ha tragado un sapo y sus palabras. De un no a Rajoy tan rotundo como el de Sánchez pasó a una abstención «técnica», para terminar dándole un sí «con la nariz tapada» y tras admitir pulpo como animal de compañía. Todo por la patria. Todo por, como dice Sánchez, una «mal entendida responsabilidad de Estado», esa que alegan la vieja guardia socialista, Vara y otros barones para justificar la abstención en la investidura de Rajoy. Mas ¿quién es más responsable, el que permite que siga gobernando el partido de los recortes y la Gürtel o quien se ofrece como alternativa? El problema es que el bravo de Pedro tampoco cuenta con apoyos suficientes para poner en marcha esa alternativa. Lo intentó con C’s y Podemos, pero estos se quieren tanto como los dos viejos partidos. Cualquier otra opción tiene escaso recorrido, como la que propone Pablo Iglesias: un gobierno de coalición de PSOE y Unidos Podemos respaldado por nacionalistas vascos e independentistas catalanes. Pero estos exigen una condición no ya inasumible sino incumplible: un referéndum de autodeterminación. Aunque el PSOE lo aceptara, habría que reformar la Constitución para legalizarlo y dicha reforma no puede salir adelante en el Parlamento sin el concurso del PP.

No obstante, con el sí del PNV a Rajoy aún le faltaría un voto para ser reelegido. En este caso, una abstención sería más vendible por los socialistas, bastaría con que el diputado de Nueva Canarias (integrado en el grupo socialista) se sintiera indispuesto el día de la votación de la investidura. Desengáñense, lo que mueve a nuestros cuatro jinetes del Apocalipsis no es la responsabilidad de Estado, ni bien ni mal entendida, es el tacticismo electoralista. Sánchez teme que, si deja gobernar a los populares, Unidos Podemos, esta vez sí, le dé el ‘sorpasso’ porque se erigiría en la auténtica oposición al PP y su «filial naranja». El miedo de Rivera es que, si se repiten los comicios, sus electores, llevados por el voto útil, vuelvan en desbandada al redil popular. Iglesias sabe, como comprobó el 26J, que la esperada fuerte abstención penaliza a la izquierda. Sólo el PP saldría mejor parado de una nueva cita con las urnas, pero, aun así, seguiría lejos de la mayoría absoluta y muy probablemente no la alcanzaría ni sumando a C’s. En fin, volvería a cambiar algo para que todo siga igual.

(Publicado en el diario HOY el 4/9/2016)

Ver Post >
No es país para jóvenes
img
El Zurdo | 30-08-2016 | 17:57| 0

Juventud, divino tesoro, cantaba Rubén Darío, pero la realidad lo desmiente. Ser joven es cada vez más una maldición en un país tampoco hecho para viejos y menos aún para hacerse viejo. La hucha de las pensiones mengua al mismo ritmo que las expectativas laborales y vitales de unos jóvenes condenados a perpetuar un presente sin porvenir y a dejarse la vida en un trabajo que no les saca de pobre.

España está entre los países europeos, como Grecia, Rumanía y, ojo, Suecia, donde hay más trabajadores jóvenes en riesgo de pobreza: uno de cada cinco, según alerta el último informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). La OIT apunta como causas la incidencia de la temporalidad y del empleo a tiempo parcial, más elevada entre los jóvenes. Lo peor es que el empleo precario ha pasado de ser la excepción a ser la regla gracias a la «extremadamente agresiva» reforma laboral perpetrada por el Gobierno de Rajoy; ya no es un puente para llegar a un mejor puesto o para costearse los estudios. La OIT resalta que la evidencia muestra que en muchos países este tipo de trabajos no mejoran las posibilidades de los jóvenes de conseguir un empleo indefinido y a tiempo completo. De hecho, el 58,1% de las empresas de España admite que ha contratado a nuevos trabajadores con unas condiciones salariales inferiores a las de otros empleados que ocupan funciones similares, de acuerdo con un informe de Adecco e Infoempleo.

Es decir, nuestros jóvenes están predestinados a vivir peor que sus padres y tienen un techo de cristal que no cesa de bajar: primero, les hará bajar la cerviz; después, arrodillarse; luego, ponerse a cuatro patas, para acabar arrastrándose antes de ser aplastados.

Para más inri, según la OIT, España es de los países del mundo donde un joven lo tiene más difícil para encontrar trabajo, junto a Grecia, Italia, Irak, Namibia o Sudáfrica. En todos ellos más del 35% de los jóvenes que buscan empleo no lo logran. Nuestra nación de naciones también está a la vanguardia, con Grecia e Italia, de los países «desarrollados» con mayor porcentaje de jóvenes que ni trabajan ni estudian, los ‘ni-ni’: casi un 30%. Y es que debe ser desalentador ver como un título universitario, sobre todo en humanidades, no te sirve ni para currar de camarero.

Debido a este sombrío panorama, la legión de jóvenes europeos que quieren emigrar no ha dejado de aumentar desde 2009. Son ya uno de cada tres. ¿Quién se quiere quedar donde no tiene futuro?

Así, dos tsunamis migratorios inundan Europa. Uno externo: el de los desheredados que huyen de la guerra, el terror y la muerte que asolan Oriente Medio y África. Otro interno: el de los europeos del sur y del este sin oficio ni beneficio que se ven forzados a dejar su país con lo puesto para buscarse las habichuelas. El destino de unos y otros es el mismo: la rica Europa del Norte. Como reacción a ambas migraciones, está resurgiendo de forma preocupante el nacionalismo y la xenofobia en los países con más inmigrantes, como Alemania, Francia, Holanda o Reino Unido.

El joven sin esperanza de hoy es el adulto frustrado, infeliz, carne de antidepresivo y ansiolítico de mañana, la presa fácil de salvapatrias y falsos mesías. Por eso, si los jóvenes son el futuro, según dicen, estamos labrándonos uno azul oscuro casi negro. «Juventud, divino tesoro, / ¡ya te vas para no volver!».

 

(Publicado en el diario HOY el 28/8/2016)

Ver Post >

Últimos Comentarios

veintitresydoce 25-05-2016 | 16:46 en:
Regreso al futuro
mripalda 19-01-2015 | 12:14 en:
A salvo de la libertad

Otros Blogs de Autor