Hoy

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Tywin Lannister
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El Zurdo | 16-09-2014 | 16:11| 0

No sé si siguen la serie ‘Juego de tronos’ o la saga literaria en la que se basa, ‘Canción de hielo y fuego’. Yo estoy enganchado a ambas. Si no conocen la historia pero tienen intención de ver la serie o leer la saga, no sigan leyendo, pues no quiero destripárselas. Es que… me ha sorprendido sobremanera la muerte de Tywin Lannister, por imprevista y súbita. Vale, no les daré más detalles, pero solo decirles que no lo ha matado el Rey-Más-Allá-del-Muro, ese coletas cambiapieles, ni tampoco el nuevo Rey en el Norte tras independizar Invernalia del Trono de Hierro. Tampoco el joven y apuesto Renly Baratheon, que se considera el legítimo heredero de su hermano Robert, del que es su misma imagen cuando era un pipiolo. Robert era un tipo simpático pero acabó deteriorándose embriagado por el poder y el vino y no tuvo un final feliz. Pero no se encariñen demasiado con el social Renly, no tiene mucho futuro. Bueno, no les cuento más.

A lo que iba, Tywin Lannister. Este era patriarca de una acaudalada familia que tiene por lema “Un Lannister siempre paga sus deudas” y de la que las malas lenguas decían que cagaba oro. Tywin nunca se sentó en el Trono de Hierro, pero fue el verdadero poder tras el trono, la eminencia gris. Sin su oro y sin su bendición, ningún rey de Poniente aguantaba en el trono mucho tiempo. Don Tywin era el único que podía tratar de igual a igual a su majestad. Ahora su heredera es su hija Cersei, igual de calculadora y despiadada.

Don Tywin no era ni zurdo ni diestro, sino ambidiestro; lo mismo fue aliado y Mano de los Targaryen que de la casa que les usurpó la corona, los Baratheon. Por eso inspiraba un temor reverencial a unos y otros, que tanto le deben. Pero el señor Lannister, como Guardián de Occidente, no quitaba ni ponía rey, pero ayudaba a su señor. Y su señor es poderoso caballero. Tan poderoso que devuelve las manos a los mancos y la vista a la Justicia, que siempre le hizo ojitos. Porque don Tywin imponía su propia ley a golpe de talonario. Después de convertirse en Señor de Roca Casterly, don Tywin se las arregló para restaurar el honor de la familia y su fortuna. Aniquiló y fagocitó a la Casa Reyne de Castamere y a los Tarbeck de Torre Tarbeck por su desafío al poderío de los Lannister y convirtió el pequeño reino que heredó en un imperio financiero, demasiado grande para dejarlo caer. Don Tywin se garantizó así el ‘amor’ incondicional de la corona, que siempre lo trató a cuerpo de rey, no solo ante la Justicia sino sirviéndole en bandeja de plata suculentos manjares, expulsando de su mesa a incómodos comensales y sus bastardos y colocando a los suyos y adláteres en puestos clave de los Siete Reinos.

Después de la rebelión contra Aerys II Targaryen, que se volvió loco, del usurpador Baratheon, que contó con el apoyo de los Stark de Invernalia, debido al excesivo gasto del rey Robert y gracias a su nueva relación como parte de la familia real, don Tywin prestó grandes cantidades de oro a la corona, con lo que la corte en Desembarco del Rey estaba gravemente endeudada con la Casa Lannister, que, hablando en plata, la tiene cogida por las arcas. Ya recitaba Quevedo: “Madre, yo al oro me humillo, / Él es mi amante y mi amado, / Pues de puro enamorado / Anda continuo amarillo. / Que pues doblón o sencillo / Hace todo cuanto quiero, / Poderoso caballero / Es don Dinero”.

(Publicado en el diario HOY el 14/9/2014)

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Ilusión y miedo a la libertad
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El Zurdo | 08-09-2014 | 11:06| 1

Cómo estará la cosa que hasta los presos renuncian a su libertad por un plato de lentejas y un techo bajo el que cobijarse aunque sea una jaula. Está pasando en la alicantina y hacinada prisión de Fontcalent. Los reclusos rechazan acogerse al tercer grado y salir de la prisión durante el día porque fuera no tienen recursos para subsistir ni encuentran trabajo. Y si lo encuentran no les saca de pobre. En cambio, si cumplen seis meses entre rejas y tienen familias a su cargo, adquieren el derecho a un subsidio de paro cuando sean puestos en libertad; derecho que ya están perdiendo cada vez más ‘hombres libres’ que se eternizan en el desempleo y que ya solo aspiran a que el barón de turno afloje la mano en vísperas de las elecciones y les dé una limosna en forma de renta básica.

La prima de riesgo y el precio del dinero podrán estar por los suelos, pero también aún la economía real. Los curritos, parados y autónomos todavía esperan la cacareada recuperación, como los cristianos la parusía o Vladímir y Estragón a Godot. Ni los trucos de magia monetaria de Supermario Draghi levantan a este muerto que dicen los que mandan que está muy vivo. Pero esos cada vez que hablan baja el pan y el fantasma de la deflación toma cuerpo. Tampoco funcionan las viejas y draconianas recetas neoliberales. Ya lo admiten hasta organismos internacionales que antaño las recomendaron como la OCDE. Este club de los países ricos ahora alerta de que seguir bajando los salarios «puede ser contraproducente» para la recuperación porque empobrece más a los ya pobres y deprime la demanda, es decir, nos deja sin ganas y sin blanca para consumir e invertir en el interior. Para más inri, no está dando el resultado deseado: volvernos más productivos y competitivos para que compren nuestra mercancía en el exterior. Todo lo contrario, en el primer semestre nuestras exportaciones frenaron en seco y la aportación del sector exterior a nuestro PIB fue negativa, o sea, restó.

Sin embargo, pese a todo, no hay motivos para quejarse, eh. Peor se vivía hace 70 años, como nos recuerda el ‘spot’ difundido por la Junta por el Día de Extremadura a través de los testimonios de tres abuelinas. Estas señoras me merecen todo el respeto del mundo por lo duro que han luchado en la vida para salir adelante, pero nuestro barón rampante las ha utilizado para vendernos que vivimos en la mejor de las Extremaduras conocidas, por lo que menos quejarse y «agila palante». Hay que reconocer que nuestro artero Mago de Oz nos da una lección con este truco de psicomagia de como jugar con el miedo y la ilusión de la plebe: miedo al pasado e ilusión por el futuro para soportar el presente. Rajoy, toma nota de tu barón rojo. Es un artista de la política espectáculo. Si hasta la farándula le quiere ya más que al de la ceja. Está tocado por la gracia divina de Ceres y como vendedor de ilusiones no tiene rival. No veo nadie mejor que él para protagonizar el próximo anuncio de la Lotería de Navidad.

En ‘El miedo a la libertad’, Erich Fromm nos recuerda estas palabras del también filósofo John Dewey: «La amenaza más seria para nuestras democracia no es la existencia de los estados totalitarios extranjeros. Es la existencia en nuestras propias actitudes personales y en nuestras propias instituciones de aquellos mismos factores que en esos países han otorgado la victoria a la autoridad exterior y estructurado la disciplina, la uniformidad y la confianza en el ‘líder’».

(Publicado en el diario HOY el 7/9/2014)

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Alcaldada
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El Zurdo | 03-09-2014 | 22:19| 0

A priori, la elección directa de los alcaldes parece un pasito adelante en el largo camino que debe recorrer este país para ser una democracia real. Pero la propuesta del PP es un pasito atrás, al menos la que ha trascendido a la opinión pública, pues Rajoy se niega a explicarla en detalle. Solo ha dejado claro que quiere que sea alcalde el candidato de la lista más votada, aunque no sume más de la mitad de los votos. Según se ha filtrado a la prensa, el PP baraja dos fórmulas: una, que sea elegido regidor y con mayoría absoluta de concejales el aspirante que logre un 40% de los sufragios; otra, una segunda vuelta entre los dos más votados.

La oposición en bloque rechaza un “pucherazo” que se nos quiere vender como una medida de regeneración democrática. El PP nos quiere dar gato por liebre. A nueve meses de las elecciones municipales quiere cambiar las reglas del juego porque ve peligrar el poder en muchos ayuntamientos tras los decepcionantes resultados que obtuvo en las europeas, en las que irrumpió Podemos, que no estaba ni se le esperaba pero que ha canalizado la indignación ciudadana con la partitocracia. Vamos, que quiere que aceptemos barco como animal acuático. Pero el Scattergories no es suyo, sino de los ciudadanos, y es a ellos a los que tiene que consultar si quiere cambiar las reglas o al menos a todos sus representantes en el tablero parlamentario.

Hasta la UE, el Consejo de Europa y la OSCE advierten que no se puede reformar la ley electoral a menos de un año de los comicios y sin consensuarla con la oposición, porque ello socava el proceso democrático y “los votantes pueden llegar a pensar, con razón o sin ella, que el derecho electoral es un instrumento que manipulan a su favor quienes ejercen el poder”. Ya saben, la mujer del César no solo debe ser honesta, sino, además, parecerlo. No obstante, el PP está dispuesto a salirse con la suya por bemoles, aun en solitario, imponiendo el rodillo de su mayoría absoluta en el Congreso. Y es que los populares no están acostumbrados a pactar ni consensuar nada desde que Aznar dejó de hablar catalán en la intimidad y de llamar a ETA Movimiento de Liberación Nacional Vasco. De ahí su reforma electoral (mejor dicho, electoralista), pues temen que los acuerdos y coaliciones entre varias fuerzas políticas les dejen compuestos y sin alcaldías. Da igual que la reforma pueda favorecer a ERC y Bildu. En este caso, los intereses partidistas están por encima de los patrióticos. O quizás es que el PP confunda partido con patria, como los movimientos totalitarios. Mas ¿qué será más representativo de la voluntad del electorado: un partido que obtenga el 40% de los votos o varios que sumen el 60%; un gobierno monocolor o uno arcoíris? Los pactos son la esencia de la democracia, que nace de un contrato social. Cuando la mayoría tiraniza a la minoría, la democracia degenera en una demagogia. Las normas y medidas consensuadas entre opuestos son las que perduran. Valgan de mal ejemplo las leyes de educación, que cambian con cada gobierno. Decía la filósofa Hannah Arendt que “el poder surge donde las personas se juntan y actúan concertadamente”. En cambio, como explica Arendt, los movimientos totalitarios fomentan un individualismo gregario, al hombre masa, incapaz de integrarse en ninguna organización basada en el interés común.

(Publicado en el diario HOY el 31/8/2014)

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Lumpemburguesía
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El Zurdo | 25-08-2014 | 22:15| 0

Hace 50 años, Martin Luther King tuvo un sueño que aún no se ha cumplido. Un botón de muestra es la muerte de un joven negro de 19 años en Ferguson (Misuri) tiroteado por un policía blanco. El presidente estadounidense será negro, pero negros y blancos todavía no son iguales ante la ley y la Justicia en Estados Unidos; quizás en el norte, pero no en el sur; quizás en Washington o Nueva York, pero no en Misuri. El negro es culpable hasta que se demuestre lo contrario. El negro tiene más puntos para ir a la trena y pasar una larga temporada en ella. No pocos blancos americanos miran aún con ojos de amos a los negros, a los que cuesta el doble ascender en la escala social y alcanzar los logros de los blancos. Porque la vieja dialéctica hegeliana del amo y el esclavo está lejos de resolverse. El poder es blanco, aunque se delegue en un negro, si bien de alma y bolsillos blancos. Porque quien dice poder, dice dinero. Y el dinero está en manos blancas. Y la pobreza tiene el rostro moreno. Ese es el quid. Creo que la mayoría de los estadounidenses blancos no son racistas, sino clasistas. No temen al negro; temen al negro pobre de solemnidad, ese que es carne de crack o cristal, ese predestinado a servir o recoger la basura a los blancos. Temen que ese se vuelva una pantera negra, se arranque definitivamente las cadenas que aprisionan su mente y reclame por las malas lo que no se le reconoce por las buenas. Temen que revueltas esporádicas como la de Ferguson devengan en una revolución.

Con igual mezcla explosiva de desdén y temor, no pocos payos españoles tratan aún «a los gitanos, moros, sudacas y gente de mal vivir». Porque entre pobres también hay clases; no es lo mismo comer altramuces que las cáscaras que desechamos. Hasta el nuevo adalid de los pobres de España, Pablo Iglesias, no está libre del pecado del clasismo. Lo demostró cuando tachó de «lúmpenes», «gentuza de clase mucha más baja que la nuestra» a unos chorizos con los que, en 2002, tuvo un enfrentamiento a puñetazos cuando irrumpieron para robar en un centro social okupado de Madrid en el que estaba reunido con compañeros de militancia. Cierto que luego pidió disculpas por su «desliz» y que admitió que fue un «arrogante» y que no podía excusarse ni en Karl Marx, quien calificaba como lumpemproletariado a los marginados sociales (mendigos, prostitutas, delincuentes de baja estofa…) sin conciencia de clase susceptibles de aliarse con la burguesía a cambio de su caridad.

Sin embargo, en la actualidad el principal aliado de las élites es la lumpemburguesía. Como tal, el economista y sociólogo neomarxista alemán André Gunder Frank definía a las clases medias y altas (mercaderes, abogados, industriales, etc.) latinoamericanas que colaboraban con los amos coloniales en la explotación de sus países. Esa lumpemburguesía también existe ahora en España, EE UU y otros países del primer mundo en crisis y son cómplices, por activa o por pasiva, de las élites extractivas (económicas y políticas) que, según los economistas Daron Acemoglu y James A. Robinson, se apartan de la obtención del bien común, ponen las instituciones a su servicio y elaboran un sistema que les permite, sin crear riqueza, detraer rentas de la mayor parte de la ciudadanía en beneficio propio. La lumpemburguesía apoya y perpertúa este expolio a cambio de las migajas que le dan esos golfos apandadores que han hecho negocio con la crisis que provocaron y que nos están robando el futuro. A estos hay que temer.

(Publicado en el diario HOY el 24/8/2014)

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El marketing del miedo
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El Zurdo | 25-08-2014 | 21:59| 0

El pasado domingo, 10 de agosto, don Agapito Gómez Villa tachaba de «terrorismo informativo» la excesiva cobertura mediática dada a la epidemia del ébola que ya ha matado a más de mil personas en África occidental, teniendo en cuenta que la malaria o el sida aún se cobran muchas almas en ese rincón perdido del mundo y ya apenas tienen sus 15 minutos de gloria en los telediarios. Y don Agapito sabe de qué habla, pues es médico. Hubo un tiempo, rememoraba, «en que no había otra cosa que sida y más sida». Pero el sida no alarmó a los países ricos hasta que, a principios de los 80, empezó a matar a blanquitos famosos como Rock Hudson. Y dejó de ser noticia cuando dejó de matarlos.

Lo mismo con el ébola. Tuvo que infectar a dos rostros pálidos americanos para que saltaran las alarmas en el primer mundo. Así lo denunció a HOY Peligros Folgado, presidenta de la Fundación Atabal, con proyectos de cooperación en Sierra Leona. Peligros aireó que durante meses las autoridades sierraleonesas ocultaron muertes a causa del ébola por intereses económicos, dado que «allí se están abriendo minas y eso haría que la gente se fuera por miedo». Y por intereses económicos, me temo, ahora el ébola está en boca de todos. Antes de este virus, como recordaba don Agapito, «el último grito de terrorismo informativo-sanitario» o de lo que Miguel Jara, periodista especializado en sanidad, llama «marketing del miedo» fue la falsa pandemia de gripe A (en 2009). Se está siguiendo una estrategia muy similar: grandes farmacéuticas mueven a sus mamporreros a sueldo en la OMS y los medios de comunicación para que se decrete el estado de emergencia mundial y tener así argumentos para sacar al mercado la panacea que acabará con el nuevo mal, aunque no esté suficientemente testada. Entonces, sus acciones se disparan en la bolsa y los gobiernos se lanzan a comprarles montañas de dosis del milagroso remedio, que terminarán, en su mayoría, durmiendo el sueño de los justos.

Dicho marketing del miedo ha encontrado un potente altavoz en la muerte de Miguel Pajares, uno de esos «hombres que, no pudiendo ser santos, se niegan a admitir las plagas y se esfuerzan, no obstante, en ser médicos», a los que homenajea Albert Camus en ‘La peste’. Pero, como lamenta Peligros, «es increíble que solo se hable de Pajares en vez de impulsar actuaciones de ayuda» en los países afectados por el ébola. E igual de increíble fue que con el misionero toledano no fueran trasladados de Liberia a España otros dos compañeros de misión contagiados que acabaron falleciendo. Su único delito, no ser españoles. El mismo que el de los inmigrantes que son expulsados tras entrar en España cruzando el Estrecho en patera o saltando la valla de Melilla. Ellos se juegan la vida huyendo de la madre de todas las pandemias que asola África: la pobreza. Contra la que hay vacuna: la ayuda al desarrollo. Sin embargo, los matasanos que nos gobiernan prefieren poner la venda antes de la herida. Pero no se puede poner puertas al campo y la pandemia de pobreza se propaga por nuestro edén. A ello contribuyen nuestros matasanos, untados por las farmacéuticas de las finanzas (los bancos), debilitando las defensas del Estado de bienestar con la paradójica intención de salvarlo. Víctima de esa sangría ha sido el hospital donde se trató sin éxito al padre Pajares, el Carlos III de Madrid.

(Publicado en el diario HOY el 17/8/2014)

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El honor de los Pujol
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El Zurdo | 11-08-2014 | 11:40| 0

El ‘molt honorable’ y familia han resultado tener el honor de los Prizzi. Emborrachados de poder absoluto acabaron por confundir la patria con su patrimonio.

Al final, era cierto que robaban a los catalanes, pero el ladrón no era su padrastro sino su patriarca. Todo apunta a que don Jordi Pujol y familia señalaban como culpable al Estado español con una mano, mientras que metían la otra en la caja. El que parte y reparte se queda con la mejor parte. Y, al parecer, don Jordi y familia, carnal y política, exigían el pago del ‘pizzo’ a quienes daban parte del pastel. Un secreto a voces que convirtió en clamor el hoy desmemoriado y desnortado don Pasqual Maragall cuando puso en duda la honorabilidad de don Jordi y familia el 24 de febrero de 2005, 14 meses después de desbancarle como capo de Cataluña, al espetarle: «Su problema se llama 3%», en alusión a que, durante los 23 años de gobierno de don Jordi, su clan presuntamente cobraba de forma continuada comisiones ilegales del 3% por la adjudicación de obras públicas.

Pero, claro, entonces no era conveniente lanzar públicamente tamañas acusaciones contra don Jordi y familia pues estaba en juego la aprobación del nuevo Estatuto catalán con la aquiescencia de Zapatero. Así que don Pasquall acabó retractándose porque CiU amenazó con romper la baraja y no apoyar el ‘Estatut’. «Lo hago por una sola razón, que interesa mucho al país, y es que Cataluña tiene de ahora en adelante cosas muy importantes que hacer. Y espero de usted y de su grupo que estén en condiciones de cumplir su parte de obligación en los meses que vendrán, en los que se jugará el ‘Estatut’ de Cataluña, la Constitución Española y, en buena medida, nuestro futuro», se justificó don Pasqual ante Artur Mas, el heredero e hijo político de don Jordi, del que fue ‘consigliere’ antes de sucederle como padrino. Y vaya que fue así, pues el tal ‘Estatut’ fue el huevo de la serpiente de la deriva soberanista que ahora amenaza con romper las Españas.

No obstante, el Estado español no será culpable de obra pero sospecho que sí de omisión, porque se me hace imposible que tanta mierda se haya mantenido oculta sin que, como poco, oliera. Me da en la nariz que tanto los gobiernos de Felipe González, como los de Aznar y Zapatero hicieron la vista gorda y vendieron su silencio a don Jordi a cambio de su apoyo en las Cortes y de que embridara el nacionalismo catalán. París bien vale una misa y la Moncloa hablar catalán en la intimidad. Y me da que Rajoy ha roto la ‘omertà’ y ha dejado que tiren de la manta ante el órdago independentista de don Artur. Bah, tampoco hagan mucho caso a las especulaciones de este ‘conspiranoico’.

En fin, los Pujol, los Baltar de Orense, los Fabra de Castellón… son especímenes del neocaciquismo que, cual ébola, ha sangrado el país durante esta tercera restauración borbónica y ha infectado nuestra frágil democracia, que ya huele a muerto. Los matasanos que velan por su salud no han dado aún con la vacuna que la proteja de este mal. Quizás no les interesa, porque se les acabaría el chollo; nadie osa morder la mano que le da de comer. Mas dicho mal trasciende nuestras fronteras. Por eso, urge que se decrete la emergencia internacional para atajar esta pandemia. No habrá cura ni vacuna contra tan letales virus mientras encuentren refugio en islas del tesoro y otros paraísos fiscales y no se les obligue a repatriar lo que nos han robado. ¡Cuán largo me lo fiais, amigo Sancho, entre buyes no hay cornadas!

(Publicado en el diario HOY el 10/8/2014)

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La peste
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El Zurdo | 08-08-2014 | 11:06| 1

Los gazatíes se encuentran entre la espada israelí y la pared de Hamás. Son las víctimas colaterales del enésimo duelo a muerte entre un agigantado David que exhibe altanero una estrella gamada y un empequeñecido Goliat que porta adherido al cuerpo un cinturón de explosivos. Los gazatíes padecen dentro de su franja el temor de Alá impuesto por el Movimiento de Resistencia Islámico, que con una mano les da pan y con la otra, blandiendo el Corán y la Sharía, les martillea la cabeza. Y a la vez sufren la ira que Yavé descarga en ellos desde fuera, desde la tierra de promisión que les arrebataron los judíos.

Cuesta creer que parte de un pueblo que se cree elegido por Dios y perseguido hasta el holocausto nazi quiera borrar del mapa a otro. Mas hay que tener una fe ciega para convertirse en una bomba humana e inmolarse y matar en nombre de Dios.

Pero es que el sionismo (que no representa a todos los judíos ni israelíes) y Hamás (que no representa, ni mucho menos, a todos los palestinos) tienen su razón de existir en el exterminio del otro. La carta fundacional de Hamás parece escrita por Hitler. Y el régimen sionista parece diseñado por los ingenieros sociales bóeres que perpetraron el ‘apartheid’ en Sudáfrica. Para ambos bandos no hay más solución al conflicto israelo-palestino que la final, es decir, la eliminación del contrario. Nada de coexistencia pacífica de dos estados, como clama la comunidad internacional. Una comunidad, liderada por el amigo americano, que, no obstante, tolera a Israel lo que no tolera a sus enemigos árabes: pasarse por el arco del triunfo las resoluciones de la ONU y el Derecho Internacional. Si los palestinos hubieran hecho a los hebreos lo que ellos les están haciendo, me temo que ha tiempo que Estados Unidos les habría mandado los marines y que hubieran corrido la misma suerte que afganos, iraquíes y libios. Amén de que en ese culo del mundo no hay petróleo que valga, aunque está muy cerca de donde sí hay pozos de ambición. Esa es la justicia universal que aplica el gendarme del planeta con las manos pringadas de oro negro.

El Estado israelí no cumple ni la ley del Talión, porque por cada ojo y diente de lo suyos se cobra setenta veces siete ojos y dientes palestinos, sin discriminar por sexo o edad. Desde que el 8 de julio iniciara su última ofensiva sobre Gaza, las tropas hebreas han matado a más de 1.500 palestinos (la mayoría civiles y muchos niños) y las milicias de Hamás, que no obedece más ley que la islámica, a una sesentena de israelíes (casi todos soldados).

Ante tamaña barbarie uno no puede permanecer neutral. Pero repudiar el genocidio ejecutado por el Ejército israelí no significa apoyar a Hamás. Y oponerse a Hamás no supone alinearse con el Gobierno de Tel Aviv. Ambos bandos son plagas. Como Tarrou, personaje de la novela ‘La peste’, de Albert Camus, «sé únicamente que hay en este mundo plagas y víctimas y que hay que negarse tanto como le sea a uno posible a estar con las plagas» y, no pudiendo ser santo, hay que esforzarse en ser médico. Por eso, al igual que Tarrou, «me he decidido a rechazar todo lo que, de cerca o de lejos, por buenas o por malas razones, haga morir o justifique que se haga morir». Es la única manera de alcanzar la paz.

(Publicado en el diario HOY el 3/8/2014)

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Cuentos inmorales
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El Zurdo | 30-06-2014 | 11:37| 0

ÉRASE una vez dos ciudadanos que recibieron un trato desigual por parte del Shylock de turno. El primero era un jubilado con una pensión de hambre pero sin deudas y con casa sin hipotecar. Corría el año 2003, momento de máxima hinchazón de la burbuja inmobiliaria, cuando un promotor advenedizo y fenicio, de esos que entonces proliferaban como moscas al olor del dinero, le hizo una oferta que no podía rechazar: permutar su casa por uno de los pisos que pretendía levantar en el solar que ocupaban su vivienda y las colindantes. Nuestro jubilado y sus vecinos aceptan a condición de que, por escrito, el promotor se comprometa a cederles sus nuevos techos libres de cargas. Nueve años después les llega una notificación del juzgado en la que un banco, antaño caja de ahorros, ha iniciado el procedimiento judicial para vender a través de una subasta pública sus casas por impago. En plata, el desahucio. ¡¿Cómo?! Nuestro jubilado se entera de que el promotor advenedizo había hipotecado su piso y los de sus vecinos y que no había saldado completamente los créditos hipotecarios antes de entregárselos. El promotor había ido engordando sus deudas y reinvirtiendo sus ganancias en nuevos pelotazos inmobiliarios hasta que la burbuja pinchó y su cántaro de la lechera hizo ‘crack’. Acosado por bancos y acreedores, el promotor desaparece como si se lo hubiera tragado la tierra. Entonces, el banco, antaño caja, decide ejecutar la hipoteca. Finalmente, nuestro jubilado llega a un acuerdo con el banco por el que asume la hipoteca pendiente para no perder su casa. Una injusticia, pero la ley no le hace justicia. Solo le queda apechugar y demandar por lo civil o por lo penal al desaparecido y desaprensivo promotor con la vana esperanza de que algún día, quizás cuando ya esté criando malvas, se haga justicia.

El segundo ciudadano es un político y sindicalista profesional, militante destacado de una formación que con la mano izquierda en alto se manifiesta contra los desahucios y clama justicia social y el pago de la renta básica a los que solo tienen una mano delante y otras detrás, mientras que con la mano derecha pacta con el ‘enemigo’. Nuestro político rehúye los focos, aunque es el gran muñidor de los pactos de la dehesa que encumbraron y sostienen al popular mayoral del cortijo. Sin embargo, esta semana no ha podido evitar ser el foco de atención. El consejo rector de la caja a la que intentaba mangonear le reclama deudas impagadas desde hace 16 años. Es más, parte de esas deudas corresponden a una empresa de promoción inmobiliaria que nuestro político montó con la propia entidad financiera y cinco camaradas más y que se vino a pique al poco de echar a andar, aunque oficialmente no está liquidada. ¿Y cómo ha esperado tanto la caja para reclamarle esas deudas? No parece casual. Huele que apesta a que es un ajuste de cuentas por intereses creados; todo hace sospechar que actuales directivos de la caja airearon el asunto para vengarse de nuestro político por, dicen las malas lenguas, pedir sus cabezas.

Estos dos cuentos inmorales, pero reales, son dos botones de muestra de quienes han sido los pringados que han acabado pagando los ladrillos rotos por tahúres del Monopoly, financiados por cajas manirrotas manejadas por corsarios políticos y con la connivencia de una justicia con parche en el ojo. Es para sentirse como el filósofo Diógenes el Cínico, cuando, lámpara en mano, clamaba que buscaba hombres honestos y apartaba a los tipos que se le acercaban diciendo: «Hombres he llamado, no heces».

(Publicado en el diario HOY el 29/6/2014)

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El pobre paga
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El Zurdo | 23-06-2014 | 16:53| 0

«La crisis es un juego de trileros. La mano será invisible pero está metida hasta el fondo en el bolsillo de los trabajadores (…). La crisis hace tiempo que no es la causa sino la excusa, un dardo paralizador que ha creado el clima para lograr un inmenso trasvase de riqueza. De lo que formaba parte de los salarios a los beneficios empresariales». Así comienza ‘Crisis, S.A. El saqueo neoliberal’, libro escrito por la periodista Ana Tudela Flores e imprescindible para entender que han hecho esos trileros con nuestro dinero.

Sin embargo, le han querido convencer, querido currito, de que la culpa de la crisis es suya por vivir por encima de sus posibilidades. Ni siquiera del policía encargado de vigilar a los trileros, el Banco de España, al que ha osado acusar el presidente saliente de la Comisión Europea –a buenas horas mangas verdes, señor Durao Barroso– haciendo saltar como un resorte al padrino Botín y compadres. Por eso, usted debe apechugar con la factura. Es la razón de Estado por la que debe cobra menos y pagar más impuestos. Es el principio de la solidaridad capitalista: socializar las pérdidas y privatizar los beneficios. Y gracias a su solidaridad, querido currito, propiciada por la «extremadamente agresiva» reforma laboral de 2012, se han trasvasado casi 30.000 millones de euros desde el bolsillo de los trabajadores al de los patrones, como explica Tudela. Asimismo, su solidaridad está sosteniendo la maltrecha Hacienda Pública. Si en 2007 el 22% de lo que recaudaba lo aportaban las empresas a través del impuestos de sociedades, en 2013 era el 12%. En cambio, el IVA pasó de representar el 28% de la recaudación al 31% y el IRPF, del 36% al 41%.

España es el país de la OCDE, el club de los países ricos, donde Lázaro han pagado más los platos rotos por Epulón: mientras los ingresos anuales del 10% más pobre de la población cayeron un 12,9% entre 2007 y 2011, los del 10% más rico solo menguaron un 1,4%. Brecha que se habrá ensanchado en 2012 y 2013 por efecto de la reforma laboral y las subidas de impuestos. Es más, según el informe anual sobre la riqueza de la consultora Knight Frank, el número de los ‘megarricos’ (los que atesoran más de 30 millones de dólares) se ha disparado un 39% en España en la última década, hasta casi 3.500, y crecerá otro 22% en la próxima.

Pero el amo es bueno, querido currito, y entre 2015 y 2016, años electorales, le bajará los impuestos. Aunque la rebaja no le va a sacar de pobre y al rico tampoco le va a sacar de rico. Los principales beneficiarios serán 73.000 contribuyentes (los que ingresan más de 150.000 euros al año), el 0,3% del total, según el sindicato de los técnicos de Hacienda (Gestha). Las grandes fortunas además se ven beneficiadas por la rebaja de la tributación de las rentas del capital (las que ganan en Bolsa mayormente). Según Gestha, quien obtenga más de un millón en dividendos pagará proporcionalmente igual que un trabajador o autónomo que gane 50.000 euros. Las grandes empresas también son mimadas: dentro de dos años pagarán un 25% de impuesto de sociedades, en vez del 30% actual. En realidad apoquinan menos gracias a las deducciones, varias de las cuales se eliminan, aunque, vía trile fiscal, se crean otras.

En fin, en España aún no se ha llegado al punto de prohibir la mendicidad con penas de hasta tres meses de prisión, como planea el Gobierno noruego, pero la pobreza se penaliza donde más duele, en el bolsillo.

(Publicado en el diario HOY el 22/6/2014)

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El rey desnudo
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El Zurdo | 16-06-2014 | 17:21| 0

Cuando quieren, nuestros representantes pueden ponerse de acuerdo en un santiamén. Una prueba real es la ratificación por ley de la abdicación del rey. No se recuerda una tramitación legislativa tan rápida desde que se retocó la sacrosanta Constitución el verano de 2011 para, siguiendo el mandato de Berlín y los mercados, fijar el límite del déficit público y garantizarle a nuestros usureros que les pagaremos hasta el último céntimo que les debemos aunque nos vaya la vida en ello. Zapatero y Rajoy necesitaron apenas unos minutos para pactar dicha componenda y aprovecharon que más de medio país estaba de vacaciones para colárnosla de matute.

De nuevo, los líderes de los dos partidos dinásticos, Cánovas Rajoy y Sagasta Rubalcaba, se han compinchado para rubricar un nuevo Pacto de El Pardo que deje atada y bien atada la continuidad de la Monarquía. Gracias a este juego de compadres, el sucesor y ahijado de Franco será sucedido el día 19 por su hijo Felipe sin sobresaltos. Solo falta un detallito para que don Juan Carlos tenga un retiro dorado: su aforamiento una vez ceda la corona y deje de ser inviolable. Por muchas prisas que sus señorías se den para hacerle un traje nuevo que cubra sus vergüenzas ante la tuerta Justicia, al menos un par de semanas el aún rey estará desnudo. Tiempo que los niños terribles republicanos pueden aprovechar para señalarle con el índice. ¿Pero tiene algo de que avergonzarse su majestad? ‘Excusatio non petita…’.

Qué más da un aforado más o un aforado menos. Donde caben 10.000, caben 10.001, y más si es monarca emérito. En eso España sigue siendo una campeona. No hay democracia que se precie con tanto aforado. Ni en Alemania ni en Reino Unido ni en Estados Unidos hay aforados. En Portugal e Italia solo lo es el presidente de la República; en Francia, además de este, lo son el primer ministro y sus ministros. Quizás es que aún no somos una democracia que se precie, porque tanto aforado contradice un principio democrático básico consagrado en el artículo 14 de nuestra Constitución: la igualdad de todos ante la ley.

Sin embargo, nuestros gerifaltes se pasan ese artículo por el arco del triunfo, pues los aforados son cargos públicos (entre ellos, más de 2.000 políticos) con el privilegio de que solo pueden ser juzgados por un tribunal superior de justicia autonómico o el Supremo, como será el caso del ‘rey honorífico’. Es como si en un partido de fútbol a ciertos jugadores no los puede juzgar el árbitro sino solo el comité de competición o de disciplina deportiva. La razón que se alega para justificar el aforamiento es evitar las presiones políticas que puede sufrir un tribunal ordinario cuando juzga a un alto cargo. Se entiende que uno superior es más independiente ante estas presiones. No obstante, los principales miembros de los tribunales superiores autonómicos son elegidos a propuesta del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), elegido a propuesta de los principales partidos. El CGPJ también nombra a los magistrados del Supremo. Por tanto, al final es el vigilado el que vigila al vigilante. Con razón proclamó Alfonso Guerra la muerte de Montesquieu. Mas, hasta el CGPJ admite que hay sobreaforo de aforados.

En fin, nuestra Carta Magna necesita un buen repaso, pero más necesita ser respetada, sobre todo por los encargados de velar por ella. El problema es que hemos puesto a la zorra al cuidado del gallinero.

(Publicado en el diario HOY el 15/6/2014)

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