Hoy

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Pacto electoralista
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El Zurdo | 05-12-2015 | 17:22| 0

La guerra llama a las puertas de Occidente una vez más. No es nueva, es la misma tercera guerra mundial a pedazos, como dice el papa, que arrastramos desde que era fría y que se ha ido calentando a fuego lento como una olla a presión hasta que nos ha estallado en las narices al grito de «Alá es grande».

Para esta ocasión, la guerra se ha vestido de miope hombre de Estado y habla francés. Anda de capital en capital intentando reclutar a los líderes del mundo libre y menos libre para su cruzada contra el sarraceno, quien no la llama por su nombre de guerra sino ‘Yihad’.

La guerra aún no ha llamado a la Moncloa, pero se la espera, aunque don Tancredo no tiene prisa en recibirla, al menos, antes de las elecciones del 20 de diciembre, no vaya a ser que le agüe la fiesta.

Don Tancredo no quiere que le pase lo que le pasó hace 11 años, que se quedó compuesto y sin poltrona por culpa del ardor guerrero de su mentor, hoy enemigo íntimo.

Don Tancredo, fiel a su estatuario estilo, no quiere moverse un ápice hasta que pase el mihura de las urnas, no vaya a ser que se caiga con todo el equipo y salga en la foto de las Azores.

No ha querido ni salir en la foto del pacto antiyihadista, pese a que le puede dar un buen puñado de votos. En su lugar ha preferido mandar a su fiel escudero Jorge Fernández, aun a riesgo de que, como tantas veces, se le calentara la boca y hablara de más. Pero, no, el ministro del Amor se ha mostrado cauto y ha conseguido sumar fuerzas al pacto sin desvelar los planes de su jefe para cuando la guerra llame a su puerta.

¿Qué clase de pacto es este en que una parte y media impone y las otras acatan; una parte calla y las otras otorgan? No son razones de Estado las que llevan a todos los firmantes a respetar esta ‘omertà’, sino electoralistas, porque todos esperan sacar provecho en las urnas de la foto antiyihadista.

¡Ay!, pero apareció Margallo levantando la cresta y cantó antes de que se le negara tres veces. «Podemos adivinar», dijo, que Francia nos puede pedir apoyo en tres escenarios: intervención directa en las operaciones de bombardeo en Siria; apoyo logístico a las unidades que realizan esos ataques aéreos en el país árabe; y mayor protagonismo de los países europeos en el Sahel para que las tropas francesas puedan aligerar su importante despliegue militar en esa zona. En plata, o nos piden enviar más tropas a África o aviones o barcos a Siria.

Quizás lo sepamos el lunes 30, cuando don Tancredo se vea cara a cara con la guerra envuelta en la bandera tricolor en París. O quizás no, porque don Tancredo ya ha demostrado con creces que sabe hacerse tan bien el gallego como el sueco, como aquel paisano suyo de cuya muerte se cumplen 40 años.

A don Tancredo no le gusta dar la cara, porque teme que se la partan. Prefiere parapetarse detrás de una pantalla de plasma y enviar a sus oficiales a la vanguardia a combatir cuerpo a cuerpo con el enemigo. Para pelear contra los elementos de la oposición considera más bregada a su lugarteniente Soraya. Lo suyo es más el fútbol. De eso, no le importa debatir. El sigue a rajatabla la máxima de su paisano: «Usted haga como yo y no se meta en política».

(Publicado en el diario HOY el 29/11/2015)

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Los caballos de Dios
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El Zurdo | 23-11-2015 | 19:41| 0

Francia ya está donde querían los bastardos de Alá, no sus hijos legítimos: en guerra. Su presidente está siguiendo al dedillo el manual belicista de Bush junior, su particular ‘Arte de la guerra contra el terror’, incluidos mensajes alarmistas y tóxicos alertando del riesgo de un ataque con armas químicas o bacteriológicas, es decir, de destrucción masiva.

El primer paso de Hollande fue anunciar una reforma de la Constitución para convertir el Ejecutivo en ejecutor. Ha encontrado el pretexto para hacer lo que no le dejaron hacer a su antecesor y quizás sucesor, el ‘pequeño Nicolás’ galo, Sarkozy, por el que corre sangre húngara y judía y unas gotitas de agua de Vichy.

La policéfala serpiente yihadista ha picado al jefe del Estado francés y le ha hecho caer en la tentación cesarista. Hollande se ha quitado la careta buenista, ha desempolvado la guerrera de De Gaulle y se ha calzado las botas de Napoleón para defender a Marianne poniéndola en cuarentena. La Reina de Corazones republicana ha desenvainado el sable y, al grito de «¡Que le corten la cabeza!», se ha lanzado contra la hidra islamista instando a todos los participantes en el Gran Juego a poner las cartas boca arriba y a que se dejen de jugar con dos barajas, a lo que son tan aficionados, sobre todo, los tahúres turco y saudí, diestros y siniestros en que su mano izquierda no se entere de lo que hace la derecha.

No obstante, quien esté libre de pecado que tire la primera piedra, porque en la existencia y subsistencia del Daesh ha habido y hay otros cómplices, encubridores y cooperadores necesarios. Ya saben que la política, los negocios y su combinación, la guerra, hacen extraños compañeros de cama. Que se lo digan a Obama y Putin, como antes a Roosevelt y Stalin.

Sin embargo, no basta con cortarle las cabezas a la hidra para terminar con ella, porque le brotarán dos nuevas de la amputada. Para evitarlo hay que cauterizar los cuellos decapitados y eso pasa por acabar con la riqueza y la pobreza de las que se nutre: la riqueza que genera al Estado Islámico el petróleo que exporta a, incluso, países de la UE y la riqueza que le donan caritativos padrinos del golfo Pérsico; y la pobreza de suburbios de grandes urbes árabes y europeas como Madrid, Barcelona o París en los que las mafias yihadistas reclutan al grueso de sus caballos de Dios, como llaman a sus bombas humanas.

‘Los caballos de Dios’ se titula una novela del escritor marroquí Mahi Binebine, adaptada al cine en 2012, que se basa en la historia de los kamikazes que perpetraron los atentados que sacudieron Casablanca en 2003, jóvenes que salieron del barrio chabolista de Sidi Moumen, en la periferia de la capital económica de Marruecos. Como explica Binebine, son jóvenes sin oficio ni beneficio y sin futuro que siempre han vivido en la miseria, de los que se ha olvidado el Estado y de los que abusan patrones sin escrúpulos que les hacen deslomarse por un salario de mierda. Como ya penan en el infierno, se convierten en presa fácil para cualquier profeta que les prometa el paraíso.

Paradójicamente, narcotizados por los imames, esos jóvenes llegan a la conclusión de que la única forma de darle sentido a su vida es quitándosela. Y cómo evitarlo. Binebine lo tiene claro: «El único medio para salvarles es la educación», lo que implica más filosofía y menos religión.

(Publicado en el diario HOY el 22/11/2015)

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La nada terrorista
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El Zurdo | 16-11-2015 | 18:12| 0

El viernes el terror volvió a sembrar de cadáveres París, diez meses después de que pretendiera matar la risa, encarnada en la revista satírica ‘Charlie Hebdo’. Es el terror que en nombre de Alá riega la semilla del odio que germina con creciente fuerza en esos hijos y nietos del Tercer Reich que ven una amenaza a su bienestar y aun potenciales terroristas entre los refugiados que, precisamente, huyen del terrorismo yihadista y del terrorismo de Estado de sátrapas como Bashar el-Asad.

Tres días antes falleció el polémico filósofo francés André Glucksmann, quien de militante maoísta y abanderado del Mayo del 68 en su juventud pasó a apoyar la candidatura presidencial de Sarkozy en 2007 y las intervenciones militares en Irak, Serbia, Libia y Siria. Hijo de judíos austriacos, sionistas de izquierdas que sufrieron y combatieron el nazismo, al que acabó identificando con el comunismo, fue un furibundo antitotalitario y portavoz de refugiados y apátridas. En su último libro, ‘Voltaire contraataca’, explica que trató toda su vida de adulto «de desbaratar la engañosa benevolencia de los estafadores que prometen el paraíso en la tierra como en el cielo y nos llevan al infierno» y escribió muchos ensayos «para sugerir al lector que observe el mal, que muestra en los sueños más seductores a los comedores de hombres más feroces».

Tras los atentados del 11S, Glucksmann publicó ‘Dostoievski en Manhattan’ (2002), en el que arranca a uno de esos «estafadores» la careta religiosa. En esta obra, Glucksmann ve en el terrorismo islamista una manifestación extrema de una tradición nihilista que ya retrató Dostoievski a través de la célula revolucionaria rusa de finales del siglo XIX que protagoniza su novela ‘Los endemoniados’. Mas para Glucksmann nihilistas también son los gobiernos que, en nombre de la razón de Estado, practican el terror. Él pone como ejemplo el que ejerce Putin contra los chechenos, pero se podría añadir el que emplea China contra los «enemigos del pueblo», Israel contra los palestinos o Estados Unidos en Guantánamo. Para el terrorista nihilista, el fin justifica los medios. Escondido tras coartadas religiosas o ideológicas, su objetivo es la aniquilación del otro, aunque tenga que inmolarse. «Mato, luego existo», esa es la irracional razón de ser de este suicida asesino.

Más de medio siglo antes, Albert Camus ya analizó en ‘El hombre rebelde’ (1951) la relación entre nihilismo y terrorismo, tomando también como referente ‘Los endemoniados’, en la que también se inspiran sus obras de teatro ‘Los justos’ y, sobre todo, ‘Los posesos’.

Y más de una década antes, el esloveno Vladimir Bartol publicó ‘Alamut’ (1938), que relata la historia de Hasan-i Sabbah, que a finales del siglo XI creó la secta de los asesinos o ‘hashashins’, precursora de los discípulos de Bin Laden y del Estado Islámico. En esta novela, el conocido como ‘Viejo de la Montaña’ revela a sus fieles más íntimos el principio nihilista que mueve su acción terrorista: «¡Nada es verdadero, todo está permitido!». La obra de Bartol es un alegato contra los fundamentalismos y totalitarismos.

La nada totalitaria, la de las mil caras, la hija de la muerte, se alimenta de un mundo real donde nada tiene sentido, nada tiene valor y todo tiene un precio. Esa nada que aspira a ser todo y amenaza el reino de Fantasía se camufla ahora tras una luenga barba, pero es la misma que antes vistió la camisa negra o azulona y desfiló tras una esvástica o una bandera roja. Es la historia interminable de la humanidad. Pero, como sostenía Gluksmann, «el nihilismo no es invencible».

(Publicado en el diario HOY el 15/11/2015)

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Coleta Morada con lengua de serpiente
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El Zurdo | 09-11-2015 | 19:02| 0

Aún no ha comenzado la campaña del 20D, pero nuestros ínclitos aspirantes a la poltrona monclovita ya están de plató de televisión en plató de televisión, de estudio de radio en estudio de radio, de redacción de periódico en redacción de periódico, vamos, de bote en bote, comprando voluntades. Están dispuestos a hacer lo que sea para el pueblo, por el voto del pueblo, pero sin el pueblo. Sobre todo, chupar cámara, lo que más vende. Es el precio del poder. Y si París bien vale una misa, la Moncloa bien bale un baile o dar el cante. El último en darlo ha sido esta semana Pablo Iglesias, que en el programa ‘El hormiguero’ se arrancó, guitarra en mano, a cantar un tema de su admirado (y mi admirado) Javier Krahe, fallecido este año: ‘Dónde se habrá metido esta mujer’, que dedicó «a las mujeres que están con un idiota y deberían dejarlo». Qué casualidad que eligiera esta canción a pocos días de las marchas contra la violencia machista celebradas el sábado y que Podemos sea el partido de los cuatro que encabezan las encuestas que menos votantes femeninos atrae (un 6,5%, siendo el PSOE el que más con un 18%), amén de que aún una de cada cuatro mujeres no haya decidido su voto, según el último barómetro del CIS, publicado el jueves.

El mismo sondeo confirma que la formación morada sigue en caída libre desde que en enero tocara el cielo y que Ciudadanos ya la ha desbancado del tercer cajón del podio. Podemos tanto se ha querido acercar al centro que se ha alejado de la izquierda y una creciente legión de sus votantes está desertando a IU, que empieza a salir del coma de la mano de Alberto Garzón, y al PSOE del telegénico Pedro Sánchez. Es lo que pasa cuando se prefiere bailar la yenka y coquetear con la más guapa, la de la rosa en el puño, que con la más fea, la del clavel rojo en el ojal. Ay, Pablo y Alberto, de presuntos implicados en una causa común, han pasado a cantarse aquello de «¡Ah! Cómo hemos cambiado qué lejos ha quedado aquella amistad».

El clan podemita tanto ha mirado el cielo que ha perdido el contacto con el suelo, con su base circular, y ya no creen en su proyecto ni los suyos. Solo un 5% de los inscritos en Podemos participó en la votación de su programa electoral. Un programa calculadamente ambiguo y que ha desdibujado promesas del pasado como la renta básica universal, una auditoría y reestructuración de la deuda pública española o sacar a España de la OTAN y terminar con la presencia americana en las bases de Rota (Cádiz) y Morón (Sevilla). Sobre este punto, su último fichaje, el jefe de la cúpula militar durante el segundo mandato de Zapatero, Julio Rodríguez, ha sido claro: «La OTAN es necesaria y Podemos respetará los compromisos».

Sabes, Pablo, me estoy acordando de otra canción de Krahe que él cantó a dúo contigo en la sala madrileña Galileo Galilei justo hace un año: ‘Cuervo ingenuo’. En este cáustico tema, Krahe arremetía contra Felipe González por incumplir promesas electorales como la salida del país de la Alianza Atlántica y acabar con el paro cuando llegó a la presidencia del Gobierno. Ay, Pablo, tú aún no has llegado pero, aunque hagas el indio y te disfraces de Coleta Morada, tú, como Felipe, «hombre blanco hablar con lengua de serpiente. Cuervo Ingenuo no fumar la pipa de la paz con tú, ¡por Manitú!».

(Publicado en el diario HOY 8/11/2015)

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Carne cancerígena
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El Zurdo | 02-11-2015 | 17:45| 0

Resulta que las carnes procesadas son cancerígenas y la carne roja es probable que lo sea, según advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS). Al parecer, sus consumidores habituales tienen más riesgo de padecer un cáncer de colon o recto.

La noticia no es nueva, pero los medios de comunicación la han aireado a los cuatro vientos esta semana a raíz de una nota de prensa confusa y alarmista publicada por la OMS. No creo casual su difusión a menos de dos meses de la merienda de negros a la que estamos convocados el 20D. Veo la mano negra del sistema detrás. Sí, porque se ha cargado las tintas en alertar sobre el consumo de carne roja y procesada y no de otros alimentos igual o más perjudiciales para nuestra salud democrática.

Que sí, que la carne roja hay que comerla con moderación, sobre todo la de cerdo, como bien nos advirtió el doctor Orwell en ‘Rebelión en la granja’, pero no solo porque probablemente provoque cáncer, sino también por sus efectos nocivos para nuestro aparato circulatorio. Si nos ponemos morados, tenemos más puntos de sufrir arteriosclerosis o un infarto; en definitiva, de colapsar.

Peor aún es abusar de chorizos (sean rojos o blancos), butifarras, morcilla negra o salchichas alemanas. Que son carcinógenos está más que probado. Su ingesta descontrolada acelera la metástasis. Con que solo el 3% de nuestra dieta sea a base de estos productos, estamos perdidos: el cáncer no tardará en corromper todo nuestro organismo si no lo detectamos a tiempo.

Pero cuidado también con abusar del pescado azul, más graso y, por tanto, menos digestivo que el blanco. Y más si llevamos cuatro años de vigilia cuaresmal tragando boquerones en vinagre, besugos y escurridizas anguilas.

Luego hay falsos mitos muy extendidos sobre las propiedades de ciertos alimentos. La naranja, por ejemplo. Si bien es cierto que esta fruta contiene vitamina C y que esta es buena para el buen funcionamiento de nuestro sistema inmunitario, es un error pensar que tanto la naranja como el zumo de naranja ayudan a prevenir y curar la gripe y los resfriados. De hecho, en muchos casos un exceso de consumo de esta vitamina, lejos de ser beneficiosa, produce efectos negativos sobre nuestro organismo, como diarrea o daños gastrointestinales.

Por el contrario, hay otros alimentos cuyos grandes beneficios para la salud son menos conocidos. Es el caso del tomate, muy recomendable para el corazón, las arterias y la piel, así como para reforzar nuestras defensas. Entre otras cosas, el jugo de tomate posee licopeno, sustancia anticancerígena. Además, es bajo en calorías y grasas, lo que ayuda a adelgazar. También es rico en vitaminas K, A y C, que pueden combatir los radicales libres e impedir el proceso de oxidación de las células, amén de en fibra, lo que ayuda a reducir el colesterol malo.

Al final, la clave para vivir mucho y bien es una dieta equilibrada, baja en azúcar y sal, dos venenos para nuestro cuerpo. Ya sé que se avecinan días difíciles para gulosos y golosos, pero no se deje tentar por lo sabrosón y lo que endulza el pico, pues lo puede acabar pagando. Mas, sobre todo, que no le coman el coco ni le den gatopardo por liebre ni le embriaguen con garrafón (por cierto, el tomate también es muy bueno para contrarrestar la resaca).

(Publicado en el diario HOY el 1/11/2015)

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El General Invierno
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El Zurdo | 27-10-2015 | 18:22| 0

La economía está que arde, aunque no le viene bien el calor. Tampoco un frío que pela. Lo que le sienta mejor es el fresco. Una investigación de las universidades de Stanford y Berkeley publicada el jueves por la revista ‘Nature’ sostiene que la productividad económica alcanza su punto óptimo cuando la temperatura es de 13° C. Si la temperatura es mayor, la productividad «declina fuertemente». Un clima muy cálido no solo perjudica las cosechas sino también la salud de los trabajadores de diversos sectores, según los investigadores. Esto podría explicar que los países pobres se concentren en el sur, en regiones tropicales y ecuatoriales, y los países ricos en el norte, en latitudes templadas.

Por esta razón, los investigadores concluyen que, a menos que se adopten medidas eficaces contra el calentamiento del planeta, la brecha entre países ricos y pobres se acentuará. Según sus proyecciones, los beneficios mundiales caerán un 23% hasta el año 2100 y los ciudadanos se empobrecerán en tres de cada cuatro países. Europa es de las pocas zonas del mundo donde el aumento de las temperaturas favorecerá una mayor productividad a corto y medio plazo; si bien, una vez superado el umbral de los 13 grados por efecto del cambio climático, su economía terminará aplatanándose.

Por tanto, es de prever que las migraciones del sur al norte se intensifiquen en las próximas décadas. El éxodo de refugiados que huyen de las guerras de Siria, Irak o Afganistán es solo la punta del iceberg de lo que viene. Sin embargo, nuestros amados líderes europeos siguen actuando con la misma frialdad y lentitud de siempre para afrontar tamaño desafío. De los 160.000 solicitantes de asilo que esperan en los limbos italiano y griego a que la UE, como se ha comprometido, los recoloque, solo 87 han viajado ya a sus nuevos países de acogida, y los socios comunitarios han ofrecido solo 854 plazas.

Mas el que no espera es el implacable general invierno, que se aproxima y amenaza con hacer estragos en esa hueste de desterrados que llega de Oriente cargada con más incienso y mirra que oro y que vaga por las venas reabiertas del Viejo Continente en busca del edén nórdico. Y mientras el frío amenaza con congelar y sepultar con su manto blanco sus sueños y esperanzas ante la parsimonia de los hombres grises que nos hacen perder el tiempo, la xenofobia inflama el corazón de Europa al calor de los discursos del odio de los adanes que predican que los bárbaros nos invaden, que no todos son trigo limpio y que son un caballo de Troya que destruirán nuestro paraíso de bienestar, donde solo es bienvenido quien viene a gastar el botín que guarda en otros paraísos. Entre esos adanes los hay que no esconden sus vergüenzas tras una hoja de parra, sino tras una cruz y bajo una mitra y acostumbran a dar caña a los que se salen de su redil de cañizo, así como a arrimarse al que tiene barro a mano. Otros, en el nombre de Yavé, mixtifican el pasado para culpar a los adoradores de Alá del holocausto judío perpetrado por los nazis. También los hay que ocultan su camisa negra travestidos de demócratas. Algunos de estos edificadores de muros y profetas del Apocalipsis estaban entre los que jalearon y arroparon al tibio de Mariano en el congreso del PP europeo. Dime con quien andas y te diré quién eres.

(Publicado en el diario HOY el 25/10/2015)

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Ricos de solemnidad
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El Zurdo | 19-10-2015 | 21:02| 0

«Las crisis están diseñadas para beneficiar a los ricos, ya que gracias a ellas les resulta más fácil reescribir las normas», decía el flamante nobel de Economía Angus Deaton hace más de tres años en una entrevista con XLSemanal. Y los datos, tozudos ellos, así lo confirman. El 1% de la población mundial, esos que tienen un patrimonio valorado en más de 760.000 dólares (667.000 euros), posee tanto dinero como el 99% restante de los habitantes del planeta, según el informe anual sobre la riqueza mundial del banco Credit Suisse. Para más inri, el 10% más acaudalado acapara casi el 90% de la riqueza total. Esta enorme brecha entre los ricos de solemnidad y el común de los mortales, lejos de cerrarse, se ha abierto más desde el inicio de la Gran Recesión, en 2008. En conclusión, los ricos saldrán de la crisis siendo más ricos y los pobres, más pobres. «Nunca ha habido tanta desigualdad», sentencia el economista Branko Milanovic. Y la entidad suiza prevé que el número de tíos Gilito crecerá un 46% en los cinco próximos años.

España está entre los países más desiguales. El 10% más rico tiene una renta 14 veces mayor que el 10% más pobre, amén de acumular tanta como la que se reparte la mitad de la población española. Así lo certifica un estudio de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN), que advierte también que 13,6 millones de españoles (casi uno de cada tres) las pasan canutas. Otro estudio de Comisiones Obreras revela que los presidentes de las 35 grandes empresas del Ibex cobran de media 158 veces más que sus empleados.

El pasado sábado 17 de octubre fue el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza. Su lema de este año, ‘Juntos contra la pobreza’, pone de relieve la necesidad de una verdadera alianza mundial para combatir esta plaga. Porque, aunque los predicadores de Mammón nos vendan lo contrario, «la pobreza no es un castigo divino, sino una consecuencia de las políticas» de los gobiernos, como sostiene el presidente de EAPN en España, Carlos Susías, quien refuta la teoría neoliberal dominante de que «la lluvia hace que todo el mundo se moje» o aquello de «vicios privados, públicos beneficios» que defendía Bernard Mandeville en ‘La fábula de las abejas’. «Lo que estamos observando es que los de arriba se están ahogando y los de abajo siguen secos», como dice Susías, y que los vicios privados de los zánganos generan públicas pérdidas a las abejas obreras.

En ‘La gran brecha, qué hacer con las sociedades desiguales’, otro nobel de Economía, Joseph E. Stiglitz, insiste en que la desigualdad es evitable, no es consecuencia de leyes inexorables. Es cuestión de políticas y estrategias. Pero se hace harto difícil que cambien esas políticas y estrategias cuando el considerado faro de la Libertad y la Democracia es en realidad una plutocracia. Estados Unidos está en manos de un puñado de ‘epulones’. Solo 158 familias multimillonarias controlan su sistema político a través de donativos a las campañas de los candidatos presidenciales, según informa ‘The New York Times’. La mayoría de ellas hacen negocios en la banca y el sector energético y compran la voluntad de aspirantes republicanos conservadores. Y España no es una excepción, como demuestran casos como Gürtel o Púnica.

Por ende, todos los votos no valen igual. Si es rico de solemnidad puede comprarse hasta una democracia. Una moneda, un voto. Ese el principio que rige el mundo.

(Publicado en el diario HOY el 18/10/2015)

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El reverso de la recuperación
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El Zurdo | 13-10-2015 | 16:59| 0

La economía española, nos dicen, va como un tiro y crecerá este año el doble que la media de la zona euro. Es para sacar pecho, claro, y eso es lo que está haciendo Rajoy, sabedor de que esa baza le puede dar la victoria el 20 de diciembre. Nuestro presidente se mira en el espejo portugués y confía en que los españoles de bien, como los vecinos lusos el 4 de octubre, acaben avalando en las urnas los recortes.

Si don Mariano bajara de su nube monclovita y pisara la calle, vería que la realidad española no es tan rosa como la pinta y así lo perciben los ciudadanos, según se desprende del último barómetro del CIS. El paro se mantiene como la principal preocupación para casi ocho de cada diez encuestados y más de la mitad estima que la situación económica actual no ha cambiado desde 2014 y el 58,2% considera que seguirá igual o peor dentro de doce meses. En definitiva, para la mayoría de los españolitos la cacareada recuperación no está ni se le espera.

La recuperación como la crisis se está cargando en las espaldas de los de siempre y el trabajo que se está creando ya no saca de pobre aunque enriquezca la renta nacional. Quien parte y reparte el bacalao patrio se queda con la mejor parte y la famélica legión que se tiene que conformar con las raspas no deja de engordar. Así lo reflejan tanto Cáritas como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en sendos informes publicados esta semana. El 53% de los 2,2 millones de personas atendidas por la organización de la Iglesia vive en hogares donde algún miembro está ocupado y el 22,2% de los trabajadores españoles tiene un trabajo indecente, frente al 16,6% de la media europea, según la OIT. Desde el año 2000, el porcentaje de trabajadores pobres ha aumentado en España 4,2 puntos porcentuales, casi el triple que la media europea (1,6). Asimismo, España es el país de Europa donde más ha crecido la desigualdad salarial en los dos últimos años. Por ende, la reforma laboral no ha conseguido mejorar la calidad del empleo, todo lo contrario. Y la OIT anticipa que aumentará el empleo parcial, temporal e independiente, de modo que en los próximos diez años el trabajo por cuenta propia se impondrá al asalariado. Es decir, se multiplicarán los autónomos y falsos autónomos.

Cáritas también ha alertado de la «cronificación» de la pobreza entre los parados de larga duración. Tres de cada cuatro desocupados a los que ayuda llevan más de un año de brazos caídos. Papá Estado, de tanto apretarse el cinturón, cada vez cuida menos de sus hijos. Al inicio de la crisis el 85% de los desempleados cobraba el paro; ahora son el 55%. Además, la pobreza va camino de ser hereditaria y se extiende por las clases medias. Seis de cada diez personas asistidas por Cáritas viven en barrios «en buenas condiciones».

El mundo que emerge de la crisis es una versión 2.0 del retratado por Charles Dickens en sus novelas. Y en estos tiempos difíciles los españoles tampoco depositan grandes esperanzas en su clase política, como también muestra el sondeo del CIS: el 58,7% de los encuestados cree que la situación política de España dentro de un año será igual o peor que la actual, que el 92,8% ya considera regular, mala o muy mala. Tal desconfianza de la ciudadanía en los políticos hace temer, al igual que ha ocurrido en Portugal, una fuerte abstención el 20D y el triunfo de la resignación sobre la voluntad de cambio.

(Publicado en el diario HOY el 11/10/2015)

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Cigarras y hormigas
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El Zurdo | 05-10-2015 | 16:59| 0

«Desgraciadamente, en Europa predomina la extrañísima idea de que todas la cigarras viven en el Sur y todas las hormigas, en el Norte», decía el exministro de Finanzas griego Yannis Varufakis el pasado enero en una entrevista con la cadena austriaca ORF nada más ganar Syriza las elecciones.

En efecto, siempre hemos visto a los alemanes, y por extensión a toda la Europa septentrional, como a la hormiga de la fábula de Esopo, que trabaja duro, no disfruta de la vida, ahorra, mientras que la cigarra se limita a holgazanear al sol, a cantar y a no hacer nada, y luego viene el invierno y pone a cada cual en su sitio. Nos han hecho creer ‘ad nauseam’ que todos los germanos eran hormigas serias, responsables, intachables, de las que uno se podía fiar sin miedo a que le robaran la cartera. En contraposición, todos los españoles, italianos y griegos eran pintados como cigarras pícaras y gandules. Pero, en realidad, como advertía Varufakis, hay hormigas y cigarras en todas partes. Como explicaba el polémico economista, «lo que ocurrió antes de la crisis es que las cigarras del Norte y las cigarras del Sur, banqueros del Norte y banqueros del Sur, pongamos por caso, se aliaron para crear una burbuja financiera que los enriqueció enormemente, permitiéndoles cantar y holgazanear al sol, mientras que las hormigas del Norte y del Sur trabajaban, en condiciones cada vez más difíciles, incluso en los buenos tiempos». Cuando la burbuja estalló, las cigarras del Norte y del Sur se conchabaron y decidieron que la culpa la tenían las hormigas del Norte y del Sur: «La mejor forma de hacer eso era enfrentar a las hormigas del Norte con las hormigas del Sur, contándoles que en el Sur solo vivían cigarras. Así, la UE comenzó a fragmentarse, y el alemán medio odia al griego medio, el griego medio odia al alemán medio. No tardará el alemán medio en odiar al alemán medio, y el griego medio en odiar al griego medio».

El escándalo de Volkswagen ha puesto aún más en entredicho esa imagen tópica de todos los alemanes como hormigas, como sinónimo de fiabilidad, alimentada por anuncios como ese del Opel Astra en que aparece la modelo Claudia Schiffer sentenciando que es imposible que un Opel se estropee porque «es alemán». Los malos humos de una de las compañía bandera de la industria germana han ennegrecido toda la marca Alemania y amenazan con gripar la locomotora europea y, por ende, la incipiente y frágil recuperación. Y no solo, también han puesto en tela de juicio el capitalismo renano, del que era símbolo el fabricante del coche del pueblo y que contraponía su rostro humano a las salvajes maneras del capitalismo anglosajón. El truco del almendruco de VW para vendernos gato por liebre ha dejado en evidencia que el capitalismo, aunque se vista de verde, rojo o seda, capitalismo se queda. Al final, el objetivo de todo capitalista es el sueño de toda cigarra: lograr el máximo beneficio con el mínimo coste, aunque sea al alto precio de dañar el medioambiente y, por tanto, como advirtió el papa Francisco en la ONU, a la humanidad. A este paso, como dice el físico Stephen Hawking, «la raza humana tendrá que salir de la Tierra si quiere sobrevivir». El hallazgo de agua en Marte nos hace recuperar la esperanza de que otro mundo rojo es posible. Pero me temo que las cigarras no tardarán en esquilmarlo con el sudor de la frente de las hormigas de siempre.

(Publicado en el diario HOY el 4/10/2015)

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Pendencia de banderas
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El Zurdo | 12-11-2015 | 21:22| 0

Esta noche asistiremos al desenlace del sainete montado por ese orquestador de fanfarrias que es Artur Mas. Pero desengáñense, gane la bandería que gane, sean separatistas o separadores, la cuestión catalana seguirá lejos de estar resuelta. La victoria, caiga del lado que caiga, será tan pírrica que el vencedor no podrá imponer su verdad ni su voluntad al derrotado. Si como apuntan las encuestas, el bloque soberanista logra la mayoría absoluta de escaños pero no ya de votos sino de electores (incluidos los que se abstienen), ¿qué legitimidad puede tener para declarar la independencia? Ambas partes están condenadas a entenderse y las elecciones del 27S no dejan de ser un interludio en esta tragicomedia nacional.

El ‘show’ continuará más allá de hoy y más tarde o más temprano unos y otros tendrán que buscar la manera de encajar a Cataluña en España, de seguir juntos pero no revueltos, visto que la actual autonomía no es suficiente. No lo digo yo, lo dicen 25 exministros de todos los partidos que han pasado por el Gobierno (UCD, PSOE y PP) en un manifiesto en el que abogan por una modificación consensuada de la sacrosanta Constitución que recoja «la singularidad» de Cataluña en el diseño territorial del país. Los firmantes consideran que «entre la independencia y la situación actual hay fórmulas convenientes para todos» y apuestan por un diálogo que permita satisfacer «las aspiraciones legítimas de los catalanes». No obstante, la mejor forma de conocer esas aspiraciones sería a través de un referéndum, como en Escocia o Quebec. Negar esa posibilidad es tener miedo a la democracia. Con todo, lo más probable es que este problema se resuelva como casi todo en este mundo: con dinero, otorgando a los catalanes un concierto económico similar al de vascos y navarros en los que ellos se coman y guisen sus impuestos.

Sin embargo, durante el sainete electoral, cara a sus claques, ambos bandos se han mostrado inflexibles en sus posiciones, intercambiando todo tipo de asechanzas. Unos, con Rajoy, profeta del desconcierto, al frente, echando mano, una vez más, del discurso del miedo y amenazando a los otros con los siete males y alguno más si se independizan. Los otros, con Mas, charlatán de feria, a la cabeza, culpando a los unos de todos los males de Cataluña, vendiendo la secesión como el bálsamo de Fierabrás y prometiendo a sus Sanchos hacerlos dueños y señores de la ínsula Barataria. Ambas cuadrillas quedaron bien retratadas en la pendencia de banderas que protagonizaron en el balcón del Ayuntamiento de Barcelona ante la sonrisa cómplice y burlona del cizañero de Mas, el gran muñidor de esta astracanada, tan intoxicador o más que los motores diésel de Volkswagen, el tuerto que es virrey en el país de los ciegos, sordos y mudos.

Mas recuerda al general Prim, conde de Reus, que pinta Valle-Inclán en su ‘Ruedo ibérico’: un tipo egocéntrico, ambicioso y traidor, «aquel soldado de aventura que caracoleaba un caballo de naipes en todos los baratillos de estampas litográficas», que «más que reaccionario, es un pillastre», un ‘condottiero’ que «cuando menos se piense desembarcará en una playa española y hará la revolución en provecho suyo, sin respeto a los pactos comprometidos». Mas como Prim «ha sido toda la vida un jugador de ventaja».

(Publicado en el diario HOY el 27/9/2015)

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