Hoy

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Política de altos vuelos
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El Zurdo | 17-11-2014 | 11:25| 0

Entre nuestros políticos, el que no corre, vuela. Y los hay que volando van, volando vienen y por el camino ellos se entretienen; ‘enamoraos’ de la vida que a veces duele. Sí, porque duele, y mucho, que a uno le metan la mano en los bolsillos para que otros cuando tienen frío, busquen candela a mi cuenta y la de ustedes. Luego les molesta que les llamen «casta», pero se lo han ganado a pulso.

«Casta», por cierto, es un «significante vacío» que lo mismo vale para un roto que para un descosido y que Podemos ha llenado con éxito con el significado peyorativo de «clase o élite política». No es un invento del ‘coleta’ y sus camaradas. El propio Pablo Iglesias ha explicado que ese sentido se lo dieron los periodistas de investigación Sergio Rizzo y Gian Antonio Stella en su libro ‘La casta’, publicado en 2007, en el que airean los privilegios, prebendas, corruptelas despilfarros, abusos, etc. de los políticos italianos. Casi dos años después, el periodista español Daniel Montero publica una obra de igual título, ‘La casta’, con dos elocuentes subtítulos: ‘El increíble chollo de ser político en España. Derroches, comilonas, regalos y privilegios inconfesables’.

El libro de Montero desnuda a nuestra clase política y la deja con las vergüenzas al aire, detallando, con profusos datos, cuánta factura nos pasan constantemente nuestros representantes. Entre otras muchas cosas, nos revela que los sueldos de los políticos elegidos en las urnas (casi 80.000) nos cuestan unos 720 millones de euros al año. También revela que los diputados y senadores, entre pitos y flautas, cobran más de 4.500 euros al mes. Es más, pueden utilizar a su antojo con cargo a las arcas del Estado aviones, trenes o barcos, y sin tener que justificar los gastos ni rendir cuentas. Como dice Montero, «la Casta, en España, es un grupo depredador, codicioso, que guarda sus secretos con un evasivo recelo», por lo que «es imposible conocer sin filtraciones» cuánto gastan sus señorías en teléfono móvil, gasolina, regalos, mantener sus despachos o viajes en avión. Por tanto, nuestro barón rojo no es una excepción, sino un botón de muestra de la política de altos vuelos que practican nuestros ‘cortesanos’.

Más de un siglo antes, el senador vitalicio italiano Gaetano Mosca destripó a la «clase política» en su obra ‘Teorica dei governi e governo parlamentare’. La define como una minoría organizada que detenta el poder frente a las masas, a las que manipula por medio de la «fórmula política», un conjunto de ideales y esperanzas que sirven para justificar la necesidad de ser gobernados. Según Mosca, dicha minoría controla el Estado incluso en una democracia, que considera útil como método de selección de élites. Para Mosca, el descontento popular puede provocar el derrocamiento de una élite y su sustitución por otra que surgirá inevitablemente de las masas. Mosca nunca creyó en la efectividad del sufragio universal por considerar que se basa en la falsa creencia de que los electores eligen a sus representantes, cuando la verdad es que el representante se hace elegir por ellos. Por ende, la nueva élite acabará ejerciendo el poder en nombre del pueblo, pero sin el pueblo, aunque a cuenta del pueblo. Un aviso para navegantes que aún creemos que podemos.

(Publicado en el diario HOY el 16/11/2014)

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Fuera de la realidad
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El Zurdo | 10-11-2014 | 17:50| 0

A ojos de nuestro presidente, estoy «fuera de la realidad», yo y todos los que dudamos de la «innegable» recuperación de la economía patria, ese 80% de los españoles que, según el CIS, no percibe que estemos mejor que hace medio año; es más, casi la mitad cree que estamos peor y dos de cada tres llegan con dificultades a final de mes. Pero para Rajoy «estamos creciendo de forma progresiva y continuada», pese a que la Comisión Europea y el BBVA han rebajado sus previsiones de crecimiento del PIB español para 2015, debido a que hemos empezado a acusar la inesperada debilidad de nuestros socios europeos, lo que ha avivado el fantasma de una tercera recesión. Bruselas pinta una España que avanza más que Alemania, pero con pies de barro: aumentando su deuda por encima del 100% del PIB, convirtiéndose en líder de la UE en paro en 2016 y necesitando un recorte adicional de 15.000 millones de euros para cumplir con el objetivo de déficit dentro de dos años.

Dice el poeta que nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira. Y el de don Mariano es rosa. Este parece vivir en Pleasantville, como Zapatero hasta mayo de 2010, cuando Merkel le despertó de un palmetazo y le forzó a ejecutar «el mayor recorte de derechos sociales de la democracia», que luego Rajoy superaría con un hachazo. Así, don Mariano ha logrado mejorar la percepción que los mercados tienen de la situación económica española, pero esta apenas ha mejorado. La prima de riesgo estará por los suelos, pero el paro sigue por las nubes y ya solo 57 de cada cien parados cobran la prestación. Por ende, para una creciente legión de españoles la situación va a peor. Ha mejorado para los que ya tienen de sobra. Los cien más ricos de España, según ‘Forbes’, suman 164.424 millones, un 9,2% más que el año pasado y 30.712 millones más que lo que el Estado espera ingresar en 2015. Y según Oxfam Intermón, los 20 más ricos del país incrementaron su riqueza en 12.100 millones en el último año y acumulan tanta como los 14 millones más pobres. Y la fortuna del 1% más rico supera la del 70% más pobre. España es el segundo país más desigual de la UE. Oxfam culpa de ello al pensamiento político dominante, que «insiste en defender que solo es posible un crecimiento económico sostenido reduciendo la intervención estatal y dejando que los mercados funcionen por sí mismos». Ese pensamiento justifica el secreto bancario suizo y paraísos fiscales como Luxemburgo. Se basa en la idea liberal de que la codicia es buena y que al hacerme rico yo beneficio a todos. En definitiva, el egoísmo es altruismo y cuanta más libertad se dé a los mercados mejor para todos. Pero, como dice el historiador Yuval Noah Harari en ‘De animales a dioses’, el «pequeño inconveniente» del capitalismo de libre mercado es que no puede asegurar que los beneficios se obtengan o se distribuyan de manera justa.

El dinero, como el poder –que en el capitalismo acaban confundiéndose–, si no se embrida se desboca. Parafraseando a Albert Camus, la justicia absoluta destruye la libertad, pero la libertad absoluta destruye la justicia, pues «es el derecho a dominar del más fuerte». La forma de equilibrar ambas es seguir la máxima de que la libertad de uno acaba donde empieza la libertad de los demás. Esto es válido tanto para las personas físicas como las jurídicas.

¡Rajoy, entérate, es la desigualdad, amén de la corrupción, estúpido, lo que explica que Podemos siga ganando adeptos entre los que estamos «fuera de la realidad»!

(Publicado en el diario HOY el 9/11/2014)

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Tangentópolis a la española
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El Zurdo | 03-11-2014 | 19:55| 0

En mi querida España, esta España mía, esta España nuestra es tanta la mierda acumulada en las cloacas del poder que se han desbordado. Hace tiempo que la olíamos, pero ahora la vemos salir a borbotones por los imbornales de la prensa. Ha dicho nuestro barón rojo que, «cuando las alcantarillas huelen, hay que limpiarlas a fondo, no taparlas». Muy bien, don José Antonio, de nuevo nos ha dado uno de esos titulares redondos que le cocina su Rasputín. ¡Ay, ese Iván es terrible! Pero estamos hartos ya de tanta cháchara. Obras son amores y no buenas razones. Y mal empieza su jefe limitándose a pedir perdón sin asumir responsabilidades y sin cortar cabezas porque es de humanos equivocarse. Pues yo no le perdono, don Mariano, yo le exijo tomar y poner enmienda, porque de sabios es rectificar, y que se vaya por donde vino porque, al menos, es responsable de poner la mano en el fuego por una panda de chorizos de cuello blanco, los Camps, Mata, Bárcenas, Rato, Acebes… La nómina es larga, tanto como la sombra de la corrupción, que, al parecer, llega hasta el mismísimo Aznar, que dejó sus principios en el cajón de FAES para hacer negocios con el sátrapa Gadafi. Don Mariano, no intente dárnosla con queso, una vez más, presentando a prisa y corriendo medidas de regeneración democrática y de transparencia que huelen a papel mojado que apestan. Déjese de prometer lo que no va a hacer. Eso es populismo y no el de Podemos, al que se lo están poniendo a huevo, como dice su enemiga íntima Esperanza, otra populista de tomo y lomo.

Mi querida España recuerda cada vez más a la Italia de la tangentópolis. Así era designado el sistema de corrupción por el que los políticos italianos cobraban comisiones (‘tangenti’, sobornos en italiano) a cambio de favores a empresarios: contratos, obras, subvenciones… En tamaña cadena de canchullos estaban pringados hasta las trancas los partidos que se repartían el poder (el socialista (PSI) de Craxi y la Democracia Cristiana (DC) de Andretotti). El sistema saltó por los aires cuando un pequeño constructor, harto de extorsiones, se avino a colaborar con la Justicia y ayudó al arresto de un dirigente del PSI, Mario Chiesa. Este, sintiéndose abandonado a su suerte por su capo, tiró de la manta. A partir de ahí, un grupo de intocables magistrados bautizados como ‘Mani Pulite‘ (Manos Limpias), liderados por Antonio di Prieto, un Garzón a la milanesa que acabó pasándose a la política y fundando su propio partido como Elpidio Silva, pusieron al descubierto entre 1992 y 1994 la tangentópolis. Hubo muchas detenciones, condenas y suicidios de implicados en la trama. Sin embargo, por culpa de los largos plazos de la justicia italiana, prescribieron algunos delitos, de lo que se benefició el mayor corrupto y corruptor de la República, Silvio Berlusconi, amiguete de Craxi.

Este macroproceso borró del mapa político al PSI y a la DC, pero, ¡ojo!, encumbró al populista Berlusconi. En 1994, ‘il cavaliere’ se hizo con las riendas del gobierno italiano y, con interferencias, ha sido quien más tiempo las ha llevado, pese a las muchas causas judiciales que se le han abierto, hasta que las soltó en 2013, al ser condenado por fraude fiscal. Los italianos tropezaron dos veces con la misma piedra; no hagamos igual los españoles, porque, recuerden, de todo lo pasado y por pasar somos responsables en última instancia con nuestro voto. ¡Ay, mi querida España, esta España viva, esta España muerta, despierta de tu santa siesta!

(Publicado en el diario HOY el 2/11/2014)

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Consejistas y bolcheviques
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El Zurdo | 27-10-2014 | 12:17| 0

Podemos ha andado decidiendo cómo organizarse para asaltar los cielos. No se conforma con ser la revelación de las elecciones europeas y meter el miedo en el cuerpo a «los partidos de la casta»; quiere ganarle la final olímpica a Estados Unidos. Dos eran las propuestas enfrentadas. La primera, abanderada por tres de sus cinco eurodiputados (Pablo Echenique, Teresa Rodríguez y Lola Sánchez), apuesta por un juego de equipo, una capitanía colegiada, repartida entre tres portavoces, y un ‘staff ’ técnico (el Consejo Ciudadano, máximo órgano entre congresos) con parte de sus integrantes elegidos por sorteo para asegurar la pluralidad interna. La segunda, promovida por su líder mediático, Pablo Iglesias, y su eminencia gris, Juan Carlos Monedero, aboga por que todo el equipo trabaje de forma disciplinada para un único capitán y estrella.

La primera propuesta resulta más fiel al espíritu asambleario con el que nació Podemos y más coherente con su reivindicación de una democracia más real y participativa. Hay que predicar con el ejemplo. El mundo se cambia con acciones que prefiguren el mundo que queremos. El fin no justifica los medios, sino que los medios justifican el fin. Hay que guardar las formas, porque la forma condiciona los contenidos. Y la propuesta de Iglesias dotaría a Podemos de una jerarquía que la haría más gobernable, pues agilizaría la toma de decisiones, pero la encarrilaría por las vías que han llevado a los partidos de la casta a los abusos de poder y corruptelas.

Las diferencias en el seno de Podemos evocan a las que había entre comunistas consejistas y leninistas. Los consejistas estaban inspirados por Rosa de Luxemburgo y su defensa de la «acción espontánea» de los trabajadores frente al dirigismo de las cúpulas y burocracias partidarias. Rechazan el «comunismo de partido» leninista y apuestan por la autoorganización del proletariado en soviets o consejos obreros (su equivalente en Podemos serían los círculos). En estos consejos, los trabajadores de cada fábrica o barrio elegían a sus delegados en instancias superiores de coordinación, siendo revocables en cualquier momento. Tales consejos fueron creados por las masas proletarias en los albores de la Revolución Rusa, pero acabaron siendo centralizados por Lenin y sus bolcheviques. Según Lenin, la clase obrera debía contar con un destacamento de vanguardia que dirigiera su lucha, el Partido Comunista, con unos objetivos que sólo podrían alcanzarse a través de una forma de organización disciplinada conocida por un oxímoron: centralismo democrático.

Tampoco resulta muy democrático decir, como ha dicho Iglesias parafraseando a Marx, que «el cielo no se toma por consenso; se toma por asalto» y que los promotores de la propuesta perdedora deberán echarse a un lado. El consenso es la base de la democracia. Cuando la mayoría tiraniza a la minoría degenera en demagogia. La oposición y la crítica interna son controles del poder, que, si no se embrida, se desboca. La forma de prevenir o mitigar los efectos perversos del poder es repartiéndolo lo máximo posible y sometiéndolo a una perpetua libertad vigilada. Además, desconfío de los que no dudan, de los talibanes que no admiten más verdad que la suya. La duda razonable protege contra la intolerancia y el error. Y siempre habrá más probabilidades de que se equivoque uno que tres. Por ello, me sumo a la propuesta de Albert Camus: «Si existiera un partido de los que no están seguros de tener razón, yo estaría en él».

(Publicado en el diario HOY el 26/10/2014)

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El fraude de don Rodrigo
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El Zurdo | 20-10-2014 | 17:52| 0

Don Rodrigo Rato ha resultado ser tan honorable como Jordi Pujol y tan fraude como el milagro económico español por el que sacaba pecho. Botín le calificó como «el mejor ministro de Economía que ha tenido la democracia» y le fichó como asesor del Santander, sinecura que aún compatibiliza con otra similar en Telefónica. Porque a don Rodrigo se lo han rifado las grandes corporaciones tras cruzar la puerta giratoria, pese a que el tal milagro resultó ser un truco de charlatán de feria.

Como taumaturgo de las finanzas patrias entre 1996 y 2004, don Rodrigo sembró los vientos de los que hemos recogido tempestades. Infló la burbuja inmobiliaria que nos estalló en la cara hace seis años, liberalizando el suelo y sosteniendo unos tipos de interés reales negativos, al camuflar la inflación con trucos contables como el déficit de tarifa eléctrica, que contuvo artificialmente el precio de la luz haciendo un creciente roto a las arcas del Estado. Ardides que encarecieron la vivienda hasta el infinito y más allá y estimularon la construcción (en España se llegó a iniciar al año más casas que en Alemania, Francia, Reino Unido e Italia juntos), la creación de empleo precario, la corrupción municipal y la especulación. El país dio pasos de gigante, pero de un gigante con pies de ladrillo que se derrumbó al primer soplido del lobo de Wall Street. Por tanto, Zapatero no tiene la culpa de la crisis, sino de no saber atajarla.

A ZP no le cundieron las dos tardes que Jordi Sevilla le enseñó economía. Mas don Rodrigo también se lució. En 2003 negó la burbuja y tampoco vio o quiso ver la crisis que se avecinaba desde una torre de marfil más alta, la dirección del Fondo Monetario (FMI), a la que llegó en 2004 y que abandonó en 2007. Años después de su espantada, el FMI publicó un demoledor informe que deja su gestión a la altura del betún.

Sin embargo, don Rodrigo se doctoró en 2003 con una tesis sobre su gestión como ministro, que bautizó como «círculo virtuoso de la economía española» y que consistía en reducir el gasto público al tiempo que se bajaban los impuestos para lograr un crecimiento acelerado del PIB. Para reducir el gasto, privatizó las joyas de la Corona española, al frente de las cuales Aznar colocó a amigos: Francisco González en Argentaria, Villalonga en Telefónica, Alierta en Tabacalera… Don Josemari puso a otro amiguete, Miguel Blesa, en la presidencia de Caja Madrid, el mejor botón de muestra de que el tal círculo virtuoso acabó siendo vicioso. Rajoy sustituyó a Blesa por don Rodrigo en enero 2010. Este pilotó la fusión con media docena de cajas de la que nació Bankia, que presidió hasta mayo de 2012, cuando dimitió dejando el banco en quiebra. Otra gestión ejemplar que le puede llevar al banquillo. Sus platos rotos y sus excesos, y los de sus compinches, con la tarjeta ‘black’ los estamos pagando todos los españoles. Parece que el doctor Rato no sabía distinguir entre sueldos en B y en A; es comprensible, lleva mucho tiempo en el PP, donde tampoco lo tienen muy claro.

Don Rodrigo no tenía necesidad de meter la mano, pues es rico de cuna. Pero ya se sabe que el dinero llama al dinero. De hecho, el número de ricos, con un patrimonio superior a 790.000 euros ha aumentado un 24% en España durante el último año, el doble que la media mundial, según un informe de Credit Suisse. Así, el 10% más pudiente posee ya el 55% de la riqueza nacional. Esto constata que la crisis ha sido el gran pretexto de los epulones como don Rodrigo para expoliar a los lázaros.

(Publicado el 19/10/2014)

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La culpa es tuya
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El Zurdo | 13-10-2014 | 12:54| 0

A ver si te enteras de una vez. La culpa de todo es tuya. La culpa de la crisis es tuya, irresponsable ciudadano, por vivir por encima de tus posibilidades. La culpa del paro es tuya, egoísta trabajador indefinido, por resistirte a las bajadas salariales y al abaratamiento del despido. La culpa de que no tengas empleo, parásito parado, es tuya por preferir cobrar la generosa prestación antes que aceptar un curro por horas por un sueldo de hambre. La culpa, mujer en edad fértil, de que no te contraten es tuya porque ningún patrón de bien se va arriesgar a que te quedes embarazada. La culpa, joven, de que no encuentras trabajo es tuya por dejar los estudios para subirte al andamio en los días de ladrillos y rosas; ahora no mereces que se te pague ni el salario mínimo; lo tomas o lo dejas y si no, emigra. La culpa, desahuciado, de que el banco te haya quitado la casa es tuya por hipotecarte hasta las cejas para tener un techo bajo el que cobijarte sin que nadie te advirtiera de los riesgos. La culpa del fraude fiscal es tuya, pícaro autónomo, por cobrar en negro y eludir el pago del IVA. La culpa de que te contagiaras de ébola, auxiliar de enfermería que voluntariamente asististe al padre Manuel, es tuya porque para quitarte o ponerte un traje protector no hace falta un máster; además, tan mal no debías estar para ir a la peluquería a depilarte. La culpa de los recortes en la sanidad es tuya, jubilado quejica o inmigrante sin papeles, por abusar del sistema, por llenar la casa de medicinas aprovechando que eran gratis e ir al médico a la mínima molestia.

Todo es por tu culpa, por tu culpa, por tu gran culpa. ¡Que te jodan! Y no me vengas con disculpas reales: «Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir». Eso no cuela en tu caso porque no eres aforado ni cagas oro como el recientemente fallecido Tywin Lannister montañés para comprarte un traje judicial a medida. Tus deudas no serán perdonadas. Es más, estás condenado a pagar también las de ellos. Debes ser sacrificado como un perro para que ellos sigan tirando de tarjeta ‘black’ y viviendo a cuerpo de rey. Eso es así, la mayoría tiene que vivir cada vez peor para que una minoría viva cada vez mejor. Haber nacido rico, haber fundado un banco o haberte afiliado a un partido político o sindicato como Mammón manda. Ah, que tú vas de decente por la vida y tienes principios, pues ¡ajo y agua! Así no llegarás lejos.

Sé como te sientes, como si estuvieras encerrado en la celda de los salivazos, un método de tortura descrito por Albert Camus en ‘La caída’. Es una caseta de cemento fabricada de manera que el condenado está de pie pero no puede moverse. La única puerta se abre a la altura del mentón. Por lo tanto solo se ve el rostro del preso, sobre el cual cada guardián que pasa escupe abundantemente. El prisionero, emparedado en la celda, no puede limpiarse la cara, aunque es cierto que le está permitido cerrar los ojos. La escapatoria parece imposible. Pero no te rindas. La celda tiene grietas. Si no cesas de patalear, lo que es harto difícil, quizás acabe rompiéndose. Y la próxima vez piénsatelo dos veces antes de votar a los verdaderos culpables o a sus cómplices, encubridores y cooperadores necesarios.

(Publicado en el diario HOY el 12/10/2014)

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Tarjetas rojas
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El Zurdo | 07-10-2014 | 17:46| 0

Clama al cielo el chanchullo que se trajeron los exconsejeros y exejecutivos de Caja Madrid y el banco que se la tragó, Bankia, con las tarjetas de crédito B, opacas, negras, VIP o como quieran llamarlas entre 2003 y 2012. Es el enésimo capítulo de la interminable historia de la corrupción española, una serie que no tiene que envidiarle a ‘Boardwalk Empire’ o ‘Gomorra’. No obstante, este escándalo es una muestra muy representativa de lo que fueron los felices años de gaviotas y rosas que precedieron a la madre de las recesiones. En él se ve de forma meridiana que los ladrones son «gente honrada», que nadie vigila a los vigilantes, que la corrupción es transversal, se extiende de izquierda a derecha y desde el patrón hasta el sindicalista, y que hay una casta política y económica que goza de unos privilegios de los que no disfrutamos el común de los mortales. Casta de intocables zánganos y chupópteros que, acabada la juerga, apenas se ha tocado esos privilegios mientras nos han recortado derechos durante esta larga resaca en la que nos han sumido y de la que no acabamos de levantar cabeza ni con toda la magia monetaria de Supermario ni con la dieta a pan y agua a que nos somete el cocinilla Montoro siguiendo las prescripciones de la ‘master chef ’ Merkel.

Entre los exconsejeros que tiraron sin control de las ‘tarjetas negras’ –destinadas a sufragar gastos de representación– para costearse todo tipo de caprichos (restaurantes, viajes, compras en grandes superficies, ropa, hoteles…) y, al parecer, sin declarar ese dinero a Hacienda, están tipos de todos los pelajes y colores: 27 del PP, 15 del PSOE, 5 de IU, 11 sindicalistas de UGT y CC OO, dos exministros y un exjefe de la Casa del Rey. Como ven, especímenes de lo más granado de nuestra partitocracia. En total, dilapidaron más de 15 millones de euros. Y hay que recordar que la prodigalidad de los administradores de la entidad madrileña nos ha costado cara a todos los contribuyentes, pues tuvimos que rescatarla en mayo de 2012 con más de 23.000 millones, de los que se espera que recuperemos una pequeña parte. Algunos de esos exconsejeros han alegado que «todo el mundo sabía lo de las tarjetas desde 1987», incluso Hacienda. Sin embargo, fieles a su máxima de negar la mayor aunque les hayan pillado con el carrito de los helados, los partidos que los promovieron se rasgan ahora las vestiduras, solo tienen palabras de censura y hasta exigen comisiones de investigación. ¡Panda de hipócritas! Y todavía se preguntan por qué cada vez más ciudadanos piensan votar al ‘coletas’ y compañía siéndoles indiferentes sus propuestas. Están hartos de tanto juego sucio y quieren sacar tarjeta roja y expulsar de sus poltronas como sea a esos golfos apandadores. Al menos, piensan, los de Podemos no tienen aún las manos manchadas.

No obstante, tampoco seamos hipócritas nosotros. Porque, a ver, que tire la primera piedra quien no hubiera hecho lo mismo si le hubieran dado una de esas tarjetas B con barra libre de liquidez. Me temo que los más no hubieran tenido escrúpulos y hasta hubieran fardado de su liberalidad ante sus colegas de copas invitándoles a una ronda a cuenta de la empresa. Quisiera equivocarme, pero la casta que nos mangonea no es más que un reflejo de nuestra sociedad de pícaros, aunque ampliado por el espejo cóncavo del poder.

(Publicado en el diario HOY el 5/10/2014)

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La caída
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El Zurdo | 29-09-2014 | 18:18| 0

De sabios es rectificar. Y Rajoy, aunque no es sabio pero sí artero, ha rectificado y ha retirado la retrógrada reforma de la ley del aborto pergeñada por Alberto Ruiz-Gallardón. Sus motivos son electoralistas, pero, al fin y al cabo, ha hecho algo tan democrático como acatar el criterio de la mayoría, opuesta a la reforma. Si no lo hubiera pagado en las urnas, según constató su ‘master chef ’ de las encuestas, Pedro Arriola, cuya máxima es meridiana: «A mí no me pagan por cambiar la realidad, sino por ganar elecciones». Ese es el principal objetivo de todo partido. Si para eso don Mariano tiene que decir Diego donde dijo digo, lo dice y santas pascuas. En eso de prometer una cosa y hacer otra es un hacha. Sabedor de que la memoria histórica de la plebe es flaca, deja, con la paciencia de un entomólogo, que la mentira caiga en el olvido o que, a base de repetirla mil veces, se convierta en verdad.

Por otro lado, le honra a Gallardón que haya dimitido y dejado la política, una vez su jefe lo ha puesto a los pies de los caballos. Quién le ha visto y quién le ve, don Alberto. Era uno de los rostros más populares del PP, si hasta caía bien entre los ‘progres’, que lo hubieran intercambiado por José Bono. Como presidente y alcalde de Madrid se granjeó la fama de barón rojo y verso suelto de la que ahora hace gala Monago. Al igual que este, con fuegos de artificio, como la candidatura olímpica de Madrid, y obras faraónicas, como el soterramiento de la M-30, compró el cariño de los madrileños hipotecando su futuro, al generar una deuda que tardarán casi una generación en pagar. Y cuando se le jaleaba como sucesor de Rajoy, llegó este y le ofreció un regalo envenenado, una pala con la que cavar su tumba política: el Ministerio de Justicia, en el que sacó a la luz ese hombre más de derechas que su padre, José María, y su padrino, Manuel Fraga, que escondía tras una careta roja, dilapidando su popularidad en tiempo récord.

Don Mariano no es tan tonto como parece. Con esa sonrisa de ‘clown’, esa mirada de besugo y esa gran habilidad para hacer el don Tancredo subido a una escalera sin que se sepa si sube o baja, este hombre gris marengo ha ido desembarazándose de enemigos íntimos (su antaño mentor Aznar, Rato, Mayor Oreja, Cascos, Camps, Esperanza Aguirre, Gallardón…), a priori más notables y más dotados para el liderazgo que él, y sin recurrir a las purgas, como hiciera otro mediocre triunfante, Stalin, sino simplemente dejando que se quemaran a lo bonzo. Así ha ido trepando hasta alcanzar la cima de la Moncloa cuando nadie, ni propios ni extraños, daba un duro por él. Con la misma estratagema de dejar que pase la corriente, está vadeando los casos Gürtel y Bárcenas o el pulso independentista catalán. A don Mariano le han dado por muerto, incluidos los suyos, después de las dos derrotas electorales ante ZP y de que Luis ‘el cabrón’ levantara las alfombras de Génova. Sin embargo, ahí sigue impertérrito, atado al mástil cual Ulises, dejando que otros infaustos que se creen más grandes que él sean seducidos y devorados por las sirenas. Ahora se vaticina que se lo tragará el Polifemo de Podemos. No se fíe de este zorro con piel de pingüino y corazón de ave Fénix; no le desahucien prematuramente. Ya advierte el cínico protagonista de ‘La caída’, de Albert Camus, que «lo esencial es no ser libre y obedecer con arrepentimiento a alguien más pícaro que uno mismo. Cuando todos seamos culpables, entonces viviremos en democracia».

(Publicado en el diario HOY el 28/9/2014)

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La mentira revolucionaria
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El Zurdo | 25-09-2014 | 16:27| 0

No apoyo la independencia de Cataluña pero sí su derecho a decidir su futuro, como ha hecho Escocia. Lo contrario es tener miedo a la libertad y la democracia. Y en democracia solo cabe resolver los conflictos a través del voto o del pacto. No obstante, me parece un paso atrás que Cataluña se separe de España cuando Europa avanza, a trancas y barrancas, hacia su unión. Creo que a catalanes y españoles nos irá mejor juntos, pero no revueltos. Por tanto, urge discutir cuál es la mejor forma de encajar Cataluña en España: si con más autonomía, con un estado federal o confederal o con un concierto económico similar al vasco… Algo debe cambiar, pues no hay que obviar que la burbuja soberanista catalana se ha hinchado, no por casualidad, durante los años de crisis. Sí, porque Artur Mas ha utilizado la reivindicación de la consulta para distraer la atención de los catalanes de los fuertes recortes sociales que ha ejecutado en Cataluña –llegando incluso más lejos que Rajoy, de quien, cuestión nacionalista aparte, poco le difiere– y para vender la independencia como la panacea que curará a los catalanes de todos sus males, de los que responsabiliza solo a España. Todo nacionalismo recurre siempre a un discurso victimista y anhela el regreso a un arcádico pasado. Todo nacionalismo está fundado sobre un mito, es decir, sobre una mentira, como casi todas las religiones e ideologías, todo sea dicho.

Cierto que la mentira puede llevar a la verdad. «A veces se puede ver más claro en el que miente que en quien dice la verdad. La verdad, como la luz, ciega», sostiene el protagonista de ‘La caída’, de Albert Camus. Ese es el camino que sigue la literatura (y el arte en general), que, como cree Luis Landero con Juan Rulfo, «es una suma de mentiras cuyo producto es una verdad».

Mas, aunque se diga que es la literatura con prisas, el periodismo solo puede tener como divisa «la verdad siempre, aunque duela», como remachaba mi maestro Manuel Unciti. Al igual que la política. Sin embargo, nuestros políticos, con ayuda de sus voceros, son más dados a decir medias verdades, que no son sino mentiras disfrazadas de verdad, y a seguir la divisa de Joseph Goebbels, el ministro de la Propaganda nazi: «Una mentira repetida mil veces se convierte en verdad». Pero, de tanto mentir, les está pasando lo que al zagal del cuento ‘Pedro y el lobo’, que ya no les creemos ni cuando dicen la verdad. Eso explica, sobre todo, fenómenos como el auge del independentismo catalán y la irrupción electoral de Podemos. Me temo que ambos se alimentan más del voto bronca que de una verdadera voluntad de cambio de la ciudadanía. Creo que la mayoría de los indignados añora un pasado idealizado y quiere recuperar lo que considera que le ha arrebatado la ‘casta’ política y financiera con la excusa de la crisis.

Pero el pasado nunca vuelve. Está germinando un cambio revolucionario; que sea a mejor o peor dependerá de si se basa en la verdad o la mentira. Dicen que la verdad siempre es revolucionaria, pero también puede serlo la mentira. Ahora bien, cuando la revolución se basa en una mentira, en una vana esperanza, en una quimera, la ciudadanía se limita a sustituir en el poder a una élite por otra, que no tardará en traicionar los principios revolucionarios. Porque si la verdad hace libre, la mentira esclaviza.

(Publicado en el diario HOY el 21/9/2014)

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Tywin Lannister
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El Zurdo | 16-09-2014 | 16:11| 0

No sé si siguen la serie ‘Juego de tronos’ o la saga literaria en la que se basa, ‘Canción de hielo y fuego’. Yo estoy enganchado a ambas. Si no conocen la historia pero tienen intención de ver la serie o leer la saga, no sigan leyendo, pues no quiero destripárselas. Es que… me ha sorprendido sobremanera la muerte de Tywin Lannister, por imprevista y súbita. Vale, no les daré más detalles, pero solo decirles que no lo ha matado el Rey-Más-Allá-del-Muro, ese coletas cambiapieles, ni tampoco el nuevo Rey en el Norte tras independizar Invernalia del Trono de Hierro. Tampoco el joven y apuesto Renly Baratheon, que se considera el legítimo heredero de su hermano Robert, del que es su misma imagen cuando era un pipiolo. Robert era un tipo simpático pero acabó deteriorándose embriagado por el poder y el vino y no tuvo un final feliz. Pero no se encariñen demasiado con el social Renly, no tiene mucho futuro. Bueno, no les cuento más.

A lo que iba, Tywin Lannister. Este era patriarca de una acaudalada familia que tiene por lema “Un Lannister siempre paga sus deudas” y de la que las malas lenguas decían que cagaba oro. Tywin nunca se sentó en el Trono de Hierro, pero fue el verdadero poder tras el trono, la eminencia gris. Sin su oro y sin su bendición, ningún rey de Poniente aguantaba en el trono mucho tiempo. Don Tywin era el único que podía tratar de igual a igual a su majestad. Ahora su heredera es su hija Cersei, igual de calculadora y despiadada.

Don Tywin no era ni zurdo ni diestro, sino ambidiestro; lo mismo fue aliado y Mano de los Targaryen que de la casa que les usurpó la corona, los Baratheon. Por eso inspiraba un temor reverencial a unos y otros, que tanto le deben. Pero el señor Lannister, como Guardián de Occidente, no quitaba ni ponía rey, pero ayudaba a su señor. Y su señor es poderoso caballero. Tan poderoso que devuelve las manos a los mancos y la vista a la Justicia, que siempre le hizo ojitos. Porque don Tywin imponía su propia ley a golpe de talonario. Después de convertirse en Señor de Roca Casterly, don Tywin se las arregló para restaurar el honor de la familia y su fortuna. Aniquiló y fagocitó a la Casa Reyne de Castamere y a los Tarbeck de Torre Tarbeck por su desafío al poderío de los Lannister y convirtió el pequeño reino que heredó en un imperio financiero, demasiado grande para dejarlo caer. Don Tywin se garantizó así el ‘amor’ incondicional de la corona, que siempre lo trató a cuerpo de rey, no solo ante la Justicia sino sirviéndole en bandeja de plata suculentos manjares, expulsando de su mesa a incómodos comensales y sus bastardos y colocando a los suyos y adláteres en puestos clave de los Siete Reinos.

Después de la rebelión contra Aerys II Targaryen, que se volvió loco, del usurpador Baratheon, que contó con el apoyo de los Stark de Invernalia, debido al excesivo gasto del rey Robert y gracias a su nueva relación como parte de la familia real, don Tywin prestó grandes cantidades de oro a la corona, con lo que la corte en Desembarco del Rey estaba gravemente endeudada con la Casa Lannister, que, hablando en plata, la tiene cogida por las arcas. Ya recitaba Quevedo: “Madre, yo al oro me humillo, / Él es mi amante y mi amado, / Pues de puro enamorado / Anda continuo amarillo. / Que pues doblón o sencillo / Hace todo cuanto quiero, / Poderoso caballero / Es don Dinero”.

(Publicado en el diario HOY el 14/9/2014)

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