Hoy
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De camino a la tierra de los cerezos
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Beatriz Acosta | 28-05-2014 | 10:58| 0

En un beso, sabrás todo lo que he callado.
Pablo Neruda

Desnudando la felicidad. Uno a uno.

Un beso. Un recuerdo. Un sueño. Una joya. Un rincón favorito. Un viaje. Una sorpresa. Un disfrute caminarla. Una tierra grande. Un lugar para no olvidar. Un ‘te quiero’. Un ‘para siempre’. Un abrazo. Un respiro al andar. Un soplo de aire. Un haz de luz. Un sentimiento. Un olor que no se olvida. Una canción llena de momentos. Un amor. Una historia. Un secreto. Una sonrisa. Un cruce de dedos. Un escalofrío. Una mirada. Un cosquilleo. Un final feliz. Un día de sol. Un salto de alegría. Un aplauso. Una confesión. Un trazo fuerte. Un amanecer. Un silencio. Un momento de paz. Un todo.

Eso es Extremadura. Pura emoción.

Grande pero acogedora. De rica gastronomía e incansables paisajes. La primavera le ofrece su mejor color, uno muy floral y gratificante. LLena de cerezos en flor. Una de las mejores épocas para pisar sus tierras. Por su extensión, hay que recortar el mapa, y acotar el camino…para llevarnos de una sóla vez su sabor en el bolsillo, pero sabiendo que se dejan atrás otros tantos aromas.

Compañera de Portugal y hermana de Salamanca, Ávila, Huelva, Sevilla y Córdoba, además de Toledo y Ciudad Real. Si hablamos de puertas para adentro, cuida de Cáceres y de Badajoz, siendo ambas las dos provincias más extensas de España; y una tercera inquilina es Mérida, como la capital, y reconocida antiguamente como Augusta Emerita. También acoge los ríos Tajo y Guadiana: clave para su producción agrícola, de una gran calidad.

Como habitual consumidora de sus carreteras y conocedora de sus pueblos, resulta complicado hacer una única ruta por Extremadura de principio a fin. Siendo así, la elección será la de un paseo corto pero abundante, donde rebosarán tus expectativas, con seguridad. No por menos cantidad, será mediocre. Te acercarás a los extremeños en una estación primaveral, con pocas lluvias y de calor agradable.

Demos comienzo con una reserva en Llano Tineo, en Villanueva de la Vera. Un buen lugar para empezar a acostumbrarte al paladar extremeño. Es también un hotel, por si tu camino ha sido largo, podrás hospedarte entre algodones. Para ello habrás entrado en la Comarca de La Vera, concretamente en la citada villa. Se encuentra en la provincia de Cáceres, y forma parte de la vertiente sur de la Sierra de Gredos, muy cerca a su vez del Parque Regional de Sierra de Gredos. Este municipio es conocido por sus gargantas y belleza natural, gracias a ello tiene pozas que sirven como piscinas o saltos naturales dignos de ver, como es el caso de la Cascada del Diablo y el Chorro de la Ventera. Los partochos o más reconocidos villanovenses, tienen en su interior la plaza de Aniceto Marinas, de forma pentagonal; y dando el paseo oportuno, verás sus calles estrechas y de suelo empedrado, con casas de madera y piedra. Un típico pueblo extremeño, que invita a patearlo.

De mayor población, y a escasos 25 kilómetros de éste, llegamos a Jarandilla de la Vera. Muy importante su ubicación pues está en el cruce de caminos entre Jaraíz de la Vera, Losar de la Vera y Navalmoral de la Mata. Éstos, unos municipios que a su paso podrás visitar pues no abandonan el sentido de nuestra ruta. Pero nuestro camino continúa. En Jarandilla de la Vera se desnuda la mezcla de la tierra y del agua. Sobre todo el agua cristalina constituye una parte fundamental del paisaje, pues la rodean 2 gargantas: Jaranda y Jarandilleja. Además, 12 fuentes habitan sus calles. Y como punto final, el Castillo Palacio de los Condes de Oropesa, o también conocido entre los turistas como el Parador de Carlos V, es una fortaleza convertida hoy en hotel, muy conservado, pero fue residencia del emperador en el siglo XVI.

En 10 minutos en coche, dejando atrás este histórico lugar, Guijo de Santa Bárbara se hace con nosotros. Muy pequeño, de alrededor de 400 habitantes. Una visita express en esta guía, con la que disfrutarás de unas vistas desde la sierra, desde la altura de este pueblecito. Tan rural y propio de la Sierra de Gredos, que es un punto exquisito que no debe faltar.

Con algo más de trayecto, aproximadamente una hora al volante, sigue las indicaciones para Plasencia. Una pequeña ciudad, con la que ya no sólo estaremos en La Vera, sino que nos adentramos en un conjunto de comarcas: El Valle del Jerte, Tierras de Granadilla y El Valle del Alagón. También podemos llamarla Perla del Valle. El placentino te recibe como en tu casa, en un fondo de postal lleno de encinares, alcornocales, pastizales y vegetación de ribera.

Su casco antiguo gira en torno a la Plaza Mayor y al Palacio Municipal. El Ayuntamiento posee en uno de los laterales la Cárcel Antigua, que fue construida en el siglo XVII y presenta una fachada de sillería. Algunas de sus calles llevan el nombre de las puertas principales de la ciudad a la que desembocan, siendo frecuente a su vez que éstas tomen el nombre de la ciudad a la que se orientan: calle y puerta de Trujillo, de Coria o de Talavera. De corte religioso, guarda entre sus rincones dos catedrales, la Vieja o Iglesia de Santa María y la Nueva de un estilo renacentista. Sigue tu visita por el Palacio de los Marqueses de Mirabel: la casa mayorazgo de los Zúñiga, donde lo más bonito y peculiar es el patio central de modelo italiano, con una armonía atípica en su arquitectura. Acude a la oficina de turismo de Plasencia y hazte con un mapa porque no has de escaparte ni una.

Organízate para la hora de comer. El Restaurante Viña La Mazuela nos abre sus puertas. Amplio y acogedor, de productos de la zona, de calidad, tanto para tapear como para degustar los platos en cualquiera de sus salones. Abriendo el apetito con el imprescindible jamón ibérico de bellota, las carnes rojas de Retinto, los guisos, y una buena repostería. También el Restaurante Succo es una tremenda opción. Muy moderno, buenísima presentación y degustarás comida de aquí y de allí. Un todoterreno.

Hervás, la última parada guiada. Una villa que no se aleja más de 40 minutos de Plasencia, hacia el norte. Muy conocida por La Judería, conjunto de edificaciones de la época, conservadas en su mayoría tal y como fueron originalmente, las cuales se pueden encontrar en la zona baja de Hervás. Es conjunto histórico-artístico, y es que pasear por sus calles es sumergirse en una época pasada aunque muy viva y real. Con callejuelas estrechas, pasadizos y costosas cuestas, formadas por casas de madera y teja. Un pueblo de rincones irrepetibles. Es nuestro punto final. Y como broche a un gran día, sin salirnos de Hervás, daremos rienda suelta al paladar y al descanso. En la cena, el Restaurante Nardi, con productos de cada temporada y con un toque propio de la nueva cocina. Podrás rematar el día en la Hospedería Valle de Ambroz, un majestuoso edificio rehabilitado como hotel con todas sus comodidades.

Démosle un final (aún más) feliz a esta historia: El Valle del Jerte. Aquí: rienda suelta a la imaginación para descubrir la tierra del los cerezos, que ya comenzó a dar sus frutos.

Un poco de imaginación para descubrir lo más hermoso. Imaginación, para seguir viviendo.

El lenguaje y la imaginación no pueden ser aprisionados.
Salman Rushdie

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Nueve cobijos subterráneos emocionantes.
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Beatriz Acosta | 30-03-2014 | 18:01| 0

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Porque todo en el mundo es bello eternamente, y cada instante tiene su inefable emoción.
Rafael Lasso de la Vega

El maravilloso mundo de ‘un sentimiento a flor de piel’, del que extraemos un símil:
La cueva es la timidez donde se cobija el instinto de las emociones.

De referencia al símil.
La timidez, el mayor arma de seducción. Cobijarse, el mejor terreno de reflexión. Las emociones, la máxima potencia del ser humano. Y una cueva, la perfecta ocasión de conocer la naturaleza en todo su esplendor.

No hay tiempo que perder. Nueve secretos subterráneos que visitar de Ávila a Huelva, hasta Nerja, para subir a Extremadura y seguir escalando a Cantabria; volar a Mallorca y a Menorca, para tomar un avión hasta Lanzarote. Todas ellas, unidas a demás enredos que ofrecen los destinos más afortunados de la naturaleza.

Cueva, gruta o guarida. Una cavidad natural del terreno causada por algún tipo de erosión de corrientes de agua, hielo o lava. En cualquiera de sus formas y extensiones, es parte de ese universo extraordinario. De ese universo despegamos para cobijarnos en ese haz de luz que inunda las nueve cuevas elegidas. Vivir la oscuridad de sus brechas. Sentir la humedad de su interior. Observar la luz entre sus escondites. Descubrir el paso del tiempo en sus formaciones. Recorrer con la mirada cada logro de la naturaleza. Hacer de su belleza, tu máximo recuerdo.

Innumerables impresiones las que desprenden. Nueve, que dan rienda suelta a la imaginación. Nueve, que se abren a El Tragaluz para no dejarlas escapar por más tiempo. Nueve, que debes apuntar en esa lista de cosas que debes ver antes de morir.

Ávila provincia, es dueña y señora de la primera sensación. Ramacastañas es su ubicación exacta, aunque Arenas de San Pedro es de mayor referencia. Ambos pueblos se asientan en el valle del Tiétar, donde encontramos las Grutas del Águila. Una maravilla. En una zona caliza bastante extensa, que dado su terreno, el tiempo y la abundancia del agua, han modelado el paisaje de las entrañas de la tierra abulense. De estalactitas y estalagmitas, de multitud de colores donde predomina el blanco. Donde la luz hace de las suyas, demostrando la inmensidad de la gruta. Es verdaderamente un espectáculo. Invita a la imaginación de figuras, dadas por sus formaciones de caliza. Tiene un recorrido de unos 1000 metros, lo que se resume en 30 minutos. visitas en grupos, en horarios de mañana y tarde.

El Hostal El Cerro en Pedro Bernardo, a escasos kilómetros de las grutas, será un buen lugar para el descanso. Muy acogedor, lleno de mimos y detalles.

Andalucía y su sur más Oeste y Este, se adueñan de dos próximas hermosuras. Huelva y su pueblo de Aracena en Sierra Morena, son testigos de la Gruta de las Maravillas. Se encuentra ubicada en pleno casco urbano, con un recorrido de 1.200 metros, en el que podrás visitar doce salas divididas en dos niveles diferentes (pues el tercero no es accesible al público). La visita se realiza en grupos guiados, con una duración aproximada de 45 minutos. De gran inmensidad. Además, de Aracena hay que exprimir su monumentalidad, pues posee un Castillo, la iglesia gótica de Nuestra Señora de los Dolores del siglo XIII, las iglesias mudéjares, la plaza Alta y la espléndida arquitectura popular serrana. Es todo ello un conjunto perfecto para llevarse en el bolsillo el paso de los años, gracias a la historia y a la naturaleza.

En el pueblo podrás hospedarte en el Hotel Convento Aracena, pero hay también una bonita opción en Alájar, una pequeña villa de la zona, que ofrece su Posada Finca La Fronda, es realmente un entorno envidiable.

Y al Este andaluz, entre malagueños, encontramos la Cueva de Nerja. Tiene una belleza casi incomparable: su proximidad al mar, pues tan sólo 1km la separan de la línea de costa. La acción conjunta de las aguas subterráneas junto a los cambios climáticos, dieron lugar a la evolución de esta cueva en el 1959. Alcanza los 4.800 metros, y fue declarada Bien de Interés Cultural, y con razón. Su entorno inmediato es el pueblo de Maro, perfectamente conservado, en lo que a su arquitectura se refiere. Así como los acantilados y las playas de Nerja y Maro, que son Paraje Protegido. Nerja es el llamado Balcón de Europa, pues juntos a los demás pueblos de la comarca, se posicionan de forma escalonada desde el mar a la montaña.

La recomendación del Hotel Puerta del Mar y el Hostal Don Peque, ambos en Nerja, ofrecen un perfecto descanso, entre espacios muy coquetos y dedicados al huesped.

Una maravilla geológica del mundo subterráneo: es la definición de esta siguiente joya extremeña. Cueva del Castañar, su nombre. La villa cacereña de Castañar de Ibor, su localización. De tratamiento kárstico, con un desarrollo laberíntico, superior a los 1.000 metros. Es todo antigüedad, ya que se trata de rocas de más de 500 millones de años. Pero lo más potente es su ornamentación interior: techos, paredes y suelos de sus salas son verdaderamente únicos. Declarada Monumento Natural por la Junta de Extremadura. Actualmente está cerrada a las visitas turísticas, mientras se realizan los estudios científicos necesarios para determinar las condiciones de apertura garantizando la preservación de su frágil equilibrio ambiental. Pero su riqueza va más alla, porque goza de un entorno precioso, dado por las comarcas que la rodean: las Villuercas y los Ibores, dos de las zonas con mayor atractivo de Extremadura. Cuentan con una excepcional belleza en sus paisajes naturales, con ríos cristalinos, bosques de castaños y de robles, olivares, dehesas de alcornoques y encinas.

Para descansar la distancia es mayor que en anteriores ocasiones, pero eso será lo mejor. Guadalupe nos espera en su magnífico Parador, desde el que recorrer las zonas rurales que se pasean en todo el trayecto desde Castañar de Ibor. Y como segunda opción, Berzocana, un pueblo pequeñito, que acoge la Casa Rural Finca La Sierra, en un enclave fantástico y con inmejorables cuidados.

Cantabria, por partida doble. Dos bien distintas. Dos de tremenda fama. Valdáliga y Santillana del Mar, sus correspondientes hogares. En ellas, podemos hallar múltiples diferencias. La primera, las Cuevas El Soplao, está íntimamente ligada a la actividad minera, y alberga 20 kilómetros de longitud total, aunque sólo 4 están abiertos al público. Está considerada una de las grandes maravillas de la geología. Original y a reventar de emociones. Hay una parte del recorrido en un tren minero, para después disfrutar del interior y sus salas, de su iluminación, de los coloeres y efectos acústicos. Una hora completa para el recuerdo.

Pero no menos importancia merece la segunda prometida. Su presentación siempre es aclamada, deseada y entusiasta. No puede ser otro cobijo de la naturaleza que el de las Cuevas de Altamira. Ese tesoro que conserva uno de los ciclos pictóricos y artísticos más importantes de la Prehistoria. Transmite historia por todos los poros. De dimensiones reducidas pero que en la época Paleolítica contaba con una amplia zona donde se desarrollaba la vida cotidiana de los cazadores. Hay un ‘pero’ en su belleza y es la fragilidad del arte rupestre, por la que siempre han existido riesgos para la conservación de las pinturas. Patrimonio de la Humanidad, por supuesto. Hoy en día se pueden volver a disfrutar, pero a pequeños pasos. Sólo cinco personas por semana podrán entrar y contemplar las pinturas. Las visitas serán aleatorias, se harán hasta el mes de agosto y durarán 37 minutos. Un lugar donde descubrir el inicio de nuestra historia a través de una de las más extraordinarias creaciones artísticas, el primer arte de la Humanidad.

Dos magníficas obras del paso del tiempo. Nos llevan a contemplar, además, un paisaje y una tierra cántabra muy valorada. De la que debemos disfrutar en dos tramos. Primero en la zona de interior, y serán la Posada los Taranos y el Hotel Palacio Guevara, los encargados de ofrecer ese descanso especial para exprimir los días entre las más bellas rutas del norte peninsular. Segundo, Santillana del Mar, villa medieval desde la que conocer enclaves costeros y montañosos como las villas marineras de Comillas y San Vicente de la Barquera o los Picos de Europa en la comarca de Liébana. Mucho por ver. El Hospedaje Villa Pilar y el Complejo San Marcos Posada Spa nos harán de guía y de estancia de paz para reponer fuerzas en el viaje.

Ahora llega la hora de abandonar la península. Volar hasta las islas más preciadas. Mallorca y Menorca, y Lanzarote para rematar.

Manacor es el lugar afortunado de acoger las Cuevas del Drach. Muy cerca de Porto Cristo, podrás disfrutar de éstas, un conjunto de cuatro perfecto. Cueva Negra, Cueva Blanca, Cueva de Luis Salvador y Cueva de los franceses. Son 25 metros de profundidad, sumados a los casi 2 kilómetros y medio de longitud. En ellas, un gran lago subterráneo se esconde, el Lago Martel, uno de los mayores del mundo. Bien de Interés Cultural y Patrimonio Histórico de España, un dos en uno. En Manacor nos ofrece una finca preciosa, de tremendas vistas, y donde el descanso está asegurado: Sos Ferres D’en Morey. Y también tendremos la opción de hospedarnos en Agroturismo Son Burgues, ubicado en el pueblo de Petra, a poquitos kilómetros de las Cuevas. En éste, disfrutarás de una casa llena de mimos, ubicada en una colina con un paisaje de aúpa, con un dueño entrañable.

Pero las Baleares aún están por descubrir. Y aunque no se trate de una cueva en toda su dimensión, es el turno de una muy muy especial. En Menorca. Un lugar de esos en los que el atardecer nos endulza la mirada. Cova d’en Xoroi, es su denominación. Es como tocar el mar. Una sensación de tranquilidad. De lo más espectacular. En un acantilado de la costa sur de la Isla, en la urbanización de Cala’n Porter. Tiene terrazas y miradores a diversas alturas. Por el día es un bar musical, y en la noche se convierte en una discoteca. Dos bonitas recomendaciones de descanso son Sa Barrera y el Hotel Playa Azul, en Cala’n Porter, para vivir un sueño en Menorca.

Lanzarote, esa isla volcánica que hace unos 5000 años sufrió la erupción del Volcán de La Corona, nos trae hasta El Tragaluz una de sus joyas más preciadas. Gracias a ese volcán surgieron dos armas de seducción de la isla canaria: los Jameos del Agua y la Cueva de los Verdes. Sus fotografías son para enmarcar. Y es la Cueva de los Verdes la que viene a sumar aquí la novena escena que da cobijo a las emociones. De un interior a todo color, de iluminación preciosa, de recovecos inimaginables. Ubicado en el norte de la isla, en Punta Mujeres, de acantilados y paisajes imparables. Cualquier hospedaje será perfecto, lleno de espacios abiertos, piscinas y vistas al mar para disfrutar por dos de esta canariona.

Cuevas que se convierten en sueños.
Cobijos del paso del tiempo.
Reflejos de la naturaleza.
Emociones que aún están por descubrir.

Cada cual tiene la edad de sus emociones.
Anatole France.

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Seis paisajes de agua en la península
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Beatriz Acosta | 19-03-2014 | 19:21| 0

La vitalidad se revela no solamente en la capacidad de persistir
sino en la de volver a empezar.

Francis Scott Fitzgerald

Energía o fortaleza, como semejantes. Vida y garra, como sus reflejos. Es la tesitura perfecta para comenzar. Son caminos que andan… Esos que incluso cuando están secos son también una excelente circunstancia. Porque son siempre una primavera, muy larga y estrecha. Porque mitigan tantos los fríos como los calores de las otras estaciones. Capaces de mantener el caos y la armonía. Porque descubrir un río es ahogarse en la inmensidad de sus propuestas. Río y vida son, sencillamente, lo mismo. O, cuando menos, nada hay vivo si no está mojado. Y son ellos los que empapan los paisajes.

De reflexión.
Con demasiada frecuencia, nuestro viejo intento de comprender el mundo se extravía. Lógico, si tenemos en cuenta que la vida es también laberinto… Esa trama de tramas, en las que son múltiples las causas y los efectos. Pero también nos alcanzan, de vez en cuando, inmejorables lugares y momentos de, al menos, asomarnos a esa desbordante olvidada complejidad. De atisbar algo de sus significados. Una de esas pocas oportunidades nos la brinda el río. Primero y fundamentalmente porque su materia prima, el agua, es el colmo de la sencillez. Pero además, no puede ser más diverso, entrelazado y tremendamente creativo.

Porque los ríos son de la vida, en función de la materia orgánica que les llegue desde lo arrastrado por las aguas y lo caído desde lo alto. Porque son los caminos del agua. Y un diseño inseparable de la esencia de la vida. Sin embargo, muchos de los porqués de su existencia se nos escapan, se nos olvidan, se hacen indiferentes. Pero sus corrientes nos susurran sabiduría. España es viajera de ríos. Por su piel pasan todos los años unos 45.000 hectómetros cúbicos de agua, y goza de una trama líquida de unos 75.000 kilómetros por el curso de los principales ríos.

Dentro de las aguas hay un reino vital, de flora y fauna. Y afuera, le rodean paisajes y lugares de hermosa observación. El Tragaluz dibuja una España de ríos para conocer su vitalidad, capaz de todo. Y a su paso, reconocer pueblos, ciudades y joyas de la naturaleza. Seis elegidos para exprimir nuestra trama fluvial. Seis, para no ahogarnos. Desde el noroeste al noreste, pasando por un sur lleno de corrientes. El Miño, el Nalón, el Duero, el Guadiana, el Guadalquivir y el Ebro.

Galicia, en su vertiente atlántica, acoge el río Miño. Con nacimiento en el pueblo de Miera de Lugo y desembocadura en A Guarda de Pontevedra. La región gallega es regada con generosidad por el sistema de frentes de lluvia que no cesan demasiado en todo el año. Se traduce en una regularidad en las corrientes que drenan la totalidad de la comunidad autónoma, territorio que cuenta con varios de los ríos más completos de toda la península. Las cuencas más pequeñas e independientes del gran Miño no suelen superar los 100 kilómetros de recorrido de sus cursos principales. Por ejemplo, el Eo, esa fronteriza y cristalina andadura del agua que drena buena parte del oriente de Lugo. O el Eume, que forma la más deliciosa arboleda ribeña en sus Fragas, un parque natural en las riberas del río. Pero casi lo más maravilloso se vive gracias a la desembocadura. Y es que ofrece uno de lo grandes panoramas de toda Galicia. En A Guarda se divisan los últimos 10 kilómetros del río y uno de esos abrazos de las aguas dulces con las saladas que no pueden resultar más emotivos. Muy cerca de Portugal, en la provincia de Pontevedra, es donde nos despedimos de un camino de unos 310 kilómetros de longitud.

Haz un descanso y disfruta gracias al Hotel Apartamento Marouco o al Hotel Vila da Guarda. Ambos muy pequeñitos, acogedores y en el mismo pueblo de A Guarda.

A pasitos cortos, nos encontramos en Asturias con el río Nalón. De igual vertiente, atlántica y de clima muy húmedo. Da la bienvenida en Fuente La Nalona, en Tarna, y tiene su desembocadura en la costa Cantábrica, entre San Esteban de Pravia y San Juan de la Arena. Hablamos así, de la ría de Pravia. Muy similar al citado Eo, y al Narcea. Pero el Nalón, protagonista en estas letras, nos proporciona una primera verdad cuantitativa: tiene mucha más longitud y posee la red de afluentes más enmarañada de los cursos fluviales de la vertiente norte de la cordillera Cantábrica. Su indudable vínculo con Oviedo, con la historia y con el porvenir de los asturianos, resulta igualmente incuestionable. De su nacimiento, la denominada Fuente La Nalona, hay que mencionar su primer contacto con la luz, que se convierte en una simetría distorsionada. Esa inquietud se mantiene hasta el final, donde vive un caudal imponente que explota junto con su afluente Narcea, en el pueblo de Pravia. Éste, limita con Cudillero, y junto con San Esteban de Pravia, jugarán a ofrecerte lo mejor de la tierra.

Podrás hacer una parada en Pravia en el Antiguo Casino Hotel. O en Muros de Nalón, muy cerquita de la zona, en el Hotel Rural Playa de Aguilar.

Viajamos por las orillas castellanoleonesas para conocer una cuenca muy equilibrada. El Duero, de una longitud de casi 1.000 kilómetros, nos sorprende con un clima continental y con un nacimiento de lo más preciado: en los Picos de Urbión en Soria. Aunque su estuario no es menos maravilloso, lo hace en Portugal, de la mano de Oporto. Es el río con más descripciones poéticas, tras el Guadalquivir. Se extiende con cierto equilibrio por sus dos márgenes, por tanto, ocupa una posición central en la meseta de Castilla y León. Y aunque su largo camino deja grandes recuerdos allá por donde pasa, es de tremenda mención la de los Picos de Urbión. De paisaje alpino, un mundo de desnudez, con una laguna de origen glaciar. Así como de digna reseña la de las decenas de torrentes que se suman rápidamente al padre Duero, por aquellas tierras de Vinuesa, Covaleda. Por Valladolid, Segovia y Zamora, teje bellísimos paisajes. Y es en Oporto donde remata el punto de cualquier tejido.Y es que es un final de cuento, de una suprema elegancia la de encontrarse el río con uno de los más bellos ámbitos urbanos: la integración de la vieja ciudad de Oporto con el Duero. Una delicia. Por si eso fuera poco, buena parte del recorrido luso resulta navegable a través de sucesivos embalses.

Por su largo recorrido, precisarás de un buen hospedaje. Hazlo cerca de los Picos de Urbión, en la citada villa de Vinuesa, en la casa rural Los Ranchales, perfecto para desconectar, en plena naturaleza y con una acogida de lo más cariñosa. En el broche final portugués, dos buenas elecciones son Be In Oporto o Vera Cruz Porto Hotel, muy céntricos y de muy buen servicio.

De los seis grandes ríos españoles, el Guadiana es sin duda el más recóndito, el menos visitado y tal vez el menos recordado. Así lo describen muchos autores, pero permítanme que siembre la duda. Inmenso amor e ilusión por sus desvíos en todo su esplendor. Un esplendor de longitud aproximada a los 800 kilómetros. Con un clima mediterráneo que ya quisieran… Un nacimiento albaceteño, gracias a las Lagunas de Ruidera. Y un desenlace en Ayamonte, en la provincia de Huelva con envidiables lazos con Portugal. Consigue desviarse de los clásicos propósitos. Tanto que a menudo tiene muchas otras vocaciones además de ese convencional recorrer su camino con destino al manantial. Y es que se esconde en varias ocasiones, sobre todo en la parte inicial de su andadura. Por ello, es el experto jugador del escondite de su propio paisaje. Río pacense y manchego. Pero es en Extremadura donde se alimenta mi admiración. El embalse de Cijara es uno de los más recortados entre peñascos, y en el que anidan todas las aves rupestres del país. Y otros dos embalses más y consecutivos: García Sola y Orellana. Su belleza alcanza Mérida de la forma más tranquila. Luego se adentra en la zona más occidental hasta llegar a Badajoz, donde de nuevo se vuelca en una sintonía entre el agua que camina y la urbe que se está quieta.

Echamos el freno en Extremadura, donde has de deleitar a la mirada con sus paisajes, así podrás hospedarte en Mérida entre la elegancia del Bluecity Mérida Palace o en la acogedora casita de Tibula Centro. O en las Lagunas de Ruidera, en el Apartahotel Doña Ruidera o en Hotel Paloma, en Tomelloso a escasos kilómetros del destino.

Sin dar paso a otra España que la andaluza, la manchega y la extremeña. Es el momento del Guadalquivir. Ese otro enigma de mediterráneo seco con 660 kilómetros de longitud. Es Andalucía la gran dueña, casi con un 97% del dominio del río. Sólo el Guadalquivir cuenta con el excepcional privilegio de echar a andar en el corazón del parque natural más grande de la Europa comunitaria, y desembocar justo al lado del parque nacional más importante de todo el continente. Hablamos de las sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, y por supuesto, de Doñana. Es en Jaén donde llega la luz, serenamente, abrazado por peñascos casi aplomados en el corazón de la sierra del Pozo. En su juventud, crece la ilusión entre las sierras jienenses. Además es cordobés y sevillano hasta su fértil desembocadura entre Cádiz y Huelva. Al-wadi al-Kabir, “el río grande”, nos deja boquiabiertos allá por donde pasa. Y no hay mejor forma de hacerse con sus paisajes y secretos que relajarnos entre la sierra de Cazorla o en su final protagonizado por Sanlúcar de Barrameda.

Varias sugerencias para el descanso son el Hotel Puerta de Cazorla o los Apartamentos Castillo Cazorla, en el pueblo de Cazorla, perfectos para disfrutar de los alrededores. O por su parte, Sanlúcar de Barrameda ofrece dos hoteles muy acogedores como son Macia Doñana y la Casa de Huéspedes Los Olivos Sanlúcar.

El norte, como broche final. Cantabria, Castilla y León, La Rioja, Navarra, Aragón y Cataluña. Todas ellas, testigos del imponente río Ebro. Más frío, por su clima continental y mediterráneo. Nace en Fontibre, Reinosa en Santander, y tiene un inmenso cierre de telón en el Delta del Ebro en Tarragona. Con apretado caudal, con gran generosidad, brota el río por las cantábricas alturas de Reinosa. Desde su mismo comienzo, el Ebro suma más agua que cualquier otro de los ríos de la península. Discurre lento y ancho nada más salir por entre jugosos prados, pero enseguida se muta en inmensidad acostada. Destacar su hermoso tramo por los cañones burgaleses, así como su condición riojana y navarra por las que discurren las más abultadas aguas que caminan sobre la piel de España. Además, Zaragoza y su perfecta Basílica del Pilar es observadora de su elegancia. Pero sin duda, la gran espectacularidad la atrapa el Delta. Es uno de los más formalmente bellos del planeta.

Con esta desembocadura se despide el Ebro, con la absoluta necesidad de contemplarlo por horas y horas. Podrás hacerlo hospedándote en Hotel Cal Naudi y Hotel del Port, ambos ideales para explorar el Delta. En las poblaciones de Les Cases d’Alcanar y Sant Carles de la Ràpita, respectivamente.

Estos paisajes de agua y la reflexión se han convertido en una obsesión.
Claude Monet
Algo similar ocurre cuando entras en contacto con seis caminos de agua.
Una obsesión por empaparte de su belleza.

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Ocho paisajes para recorrer con la mirada
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Beatriz Acosta | 12-03-2014 | 17:34| 0

Si no escalas la montaña, jamás podrás disfrutar del paisaje.
Pablo Neruda

En la vida marcan la diferencia los detalles más pequeños:
Valorar que sonreir es el mayor arma. Caminar porque es el mejor sueño. Contar minutos con las miradas. Pisar el presente porque el futuro ya vendrá. Gritarle al tiempo las alegrías. No dejar que el viento sople en otro sentido. No esperar que el silencio abrume las horas. No aceptar que lágrimas invadan paisajes. Porque si no escalas, jamás gozarás de ellos. Esos que nos rodean allá por donde iniciemos viajes. Esos de los que España es dueña y señora. Esos que llamamos paisaje, pero son también panorámicas preciosas.

El tiempo ofrece en palabras tremendos horizontes. Ésta es la perspectiva que se inunda de belleza, de espectacularidad y de naturaleza. Norte y sur, islas e interior peninsular: todos sus límites se desnudan ante miradas diarias. Y es que resulta frecuente olvidar aquello que nos rodea. Por ello, valorar lo que España encuentra a su paso, es la perfecta circunstancia. Semejantes como casualidad, coincidencia o destino. Tres cuestiones que nos trasladan a lo más alto de las montañas. Todo, con tal de disfrutar del paisaje que nos sugiere Pablo Neruda.

La contemplación como terapia. Asombrosas coherencias impregnadas. Cierta armonía en sus porciones de tierra. Desafíos en la pasión que insinuan. Viajar se convierte en un gesto de placer. La piel de España. Jugar una partida crucial con ellos, para probar su deleite. No es otra incógnita que la que destilan los paisajes ibéricos. Recorrer ocho de todos ellos ¿qué mejor propuesta?. Descubrirás dos denominadores comunes: su tambaleante integridad y su capacidad de sosegarnos. Adjunto a cada panorámica, algunos hoteles para descansar y así exprimir todos los espacios.

No hay amistad más segura que la que da un paisaje. Si éste en un primer momento nos parece vacío de compañías, cuando llegues, te hará sentir la mejor soledad encontrada. Una soledad poblada de leve concierto de todos los colores, de rastros sobre la arena de minúsculos insectos, de ondulaciones que de pronto se descuajan en ramblas que dejan la raíz del suelo al aire en esas cárcavas incesantes. Nada te miente y a nadie engañas en compañía tan fiel como este cuerpo casi desnudo que son los Campos de Gata. Aquí apenas se asoma el cemento que tapia ya la mayoría de nuestras costas. El levante almeriense alberga uno de los escasísimos vómitos de magma terrestre en la penísula. Ocupa buena parte del extremo suroriental de la provincia de Almería. Con escasas precipitaciones, el cabo de Gata ofrece uno de los mejores paisajes en los que la máxima exigencia y lal extrema austeridad de sus componentes vivos se convierte en un espledor inolvidable. Las formaciones vegetales deslumbran, y con arrecifes fosilizados. Fauna propia del Sáhara. Excelente momento del año para visitarlo. Un panorama que cura casi todo, casi nos diluye.

Hospédate en… Los Patios Hotel en El Campillo de Rodalquilar o en el Hotel De Naturaleza Rodalquilar en Níjar.

Cuando la mirada se queda presa de los miles de pies de encinas altivas, el bosque se convierte en la principal referencia paisajística del entorno natural. Somos el país de la encina, a pesar de no haberlo convertido aún en un verdadero símbolo de nuestra naturaleza. El Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla es un genuino representante de los mejores paisajes de la mitad sur de la península: un ámbito de media montaña con arbolado aclarado y, en muchos lugares, dehesa. En estos amplios espacios inicialmente forestales se ha permitido que se instalaran otros tipos de funciones, sobre todo agrarias y ganaderas que han respetado el entorno. Buena parte de las estribaciones de Sierra Morena, sobre todo estas de baja altura y alomadas cuestas, está cubierta por esos encinares pero a su lado no son escasos los pinos piñoneros, cuya considerable altura ayuda a que la fauna resulte más diversa. El relive es muy regular, ya que se trata de una suave pendiente que intenta perder altura en busca de la depresión del Guadalquivir. La Sierra Norte forma parte de la más amplia sucesión de parajes protegidos con la doble figura de parque natural y reserva de la biosfera.

Hospédate en… Finca La Herencia en Guadalcanal o en el Alojamiento Rural Altabrida en Constantina, dos opciones muy cerquita de esos paisajes sevillanos.

Advertimos ahora del incontestable carácter del Alto Guara. No existe mejor definición incial para esta enorme comarca de Huesca que considerarla excepcional. Su originalidad es contundente. Y su demostración parte de una acción tan elocuente como sencilla: ¡conocerla! Sobre todo desde el momento en que arrecia la teoría sobre la práctica. Vivir los exteriores y considerarnos satisfechos con los documentales, guías y libros es la mejor terapia para comenzar a considerar que su belleza es manifestantemente inmejorable e insustituible. Al norte de la capital y hacia el este, todo el año ansía ser visitado aunque la primavera es su máxima potencia. Posee grandes cursos fluviales con tramos altos y bosques de frondosas y mediterráneos. Sólo por los barrancos merece la pena adentrarse por el vero, Alcanadre, Flumen o el Guaitizalema, ríos tributarios del Ebro y que se convierten en los más bravos, angostos y desafiantes. La fauna de roquedo no puede estar mejor representada. Y desde luego, no hay mejor lugar en Europa para esa casi nueva especialidad deportiva que llamamos barranquismo que este. Con lo que divisamos la principal originalidad de Guara: sus estrechísimos cañones o congostos.

Hospédate en… Gran Hotel Ciudad de Barbastro y San Ramón del Somontano, ambos en Barbastro, con una ubicación especial para conocer la sierra de Guara.

Las erupciones volcánicas de los siglos XVIII y XIX pusieron sobre la vieja piel de Lanzarote, otra completamente nueva, consiguiendo incluso que aumentara de tamaño. Así damos pistoletazo de salida a este nuevo panorama de sueños. Por esta vez, los ojos pueden empaparse de lo magnífico de esas tonalidades que esconde la luz. El Timanfaya, ese es el protagonista. Mantiene una estrecha cooperación con las gamas cromáticas. Es como si todos los materiales incandescentes, que procedían de las entrañas de la tierra, donde siempre reina la oscuridad, se tomaran la coherente revancha de fundirse con la paleta de colores del planeta. Y es que el Timanfaya consigue que nuestra mirada arda ante los contrastes de color que ofrece. Además, las formas son evidentes, sobre todo porque los conos volcánicos se hacen potentes allá donde miremos. La obvia voluptuosidad de los perfiles son el reflejo del caos, de la belleza y de la armonía al mismo tiempo. Ubicado en la costa oeste de la isla de Lanzarote, posee un clima subdesértico, que nos reclama durante todo el año. Los materiales volcánicos de lo que se considera la mayor erupción en tiempos históricos han convertido en laboratorio este parque nacional. Lugar donde comprobar que estamos ante uno de los parajes que se resume en forma y color.

Hospédate en… El Hotelito Del Golfo o La Casona de Yaiza. En distintas zonas pero rodeando el Parque, para un perfecto descanso.

Pocas son las comarcas del país con una personalidad tan acusada. Esta tierra es de tierra, por supuesto, pero es mucho más. Tierra de Campos en Palencia, es lo que nos roba el sentido. Esta comarca resulta uno de los ámbitos más intensos para el naturalismo de toda España. Por tanto, es mucho más que llanura arada, aunque esto permite recordar que las geometrías del arado también ofrecen una estética que puede resultar de primera calidad. No olvidemos que la tierra que sostiene los cultivos es sitema del que brotan otros. La meseta norte es un tablero con pocas cicatrices, y donde impera un clima que los científicos han calificado de supramediterráneo. Con ello, se condiera un invierno más frío que en la mitad sur. Pero ante todo, no deben engañar a la mirada la uniformidad de los perfiles y el dominio de las horizontalidades. Será fantástico disfrutar de sus estancias en verano o en invierno. Porque nos llenan los ojos de encuentros con horizontes que siempre parecen estar alejándose.

Hospédate en… Hotel Venta Del Alón y Casa Rural El Encuentro en Villalón de Campos. Se encuentran en la dirección hacia la Tierra de Campos.

Cuando a una inmesidad llana le nace una erupción única, ya sabemos que allí irán a parar todas las miradas, los viajes, los árboles y el agua. El Espacio Natural de La sierra de Pela demuestra que tan portentoso imán actúa a la perfección. Queda en medio del esquinazo oriental de la Serena, sin duda una de las comarcas naturales con mayor personalidad de nuestro entorno. En la provincia de Badajoz, en su parte noreste, encontramos esa inmensa planicie, más grande ella sola que no pocas provincias españolas. Está casi completamente desarbolada. Es el mejor lugar, seguramente de toda Europa, para la contemplación de uno de los más señalados acontecimientos de la vida silvestre. Ciertamente las concentraciones de grullas invernantes que aquí se dan, se convierten en imponenete trasiego, sobre todo al atardecer, que a nadie deja indiferente. A su lado podremos contemplar miles de gaviotas, avefrías, así como otras especies rapaces. Grandes dehesas intercaladas con los regadíos y la sierra de Pela, con sus bosques y matorrales presidiéndolo todo. Por si eso fuera poco, el Guadiana lame el borde norte de este emporio. Y además aquí en realidad no es río, sino una enorme masa de agua atrapada. Hablamos en ese sentido, del Embalse de Orellana, una de las cuatro grandes presas que frenan al río. Una vez más, en Extremadura triunfa la belleza y la naturaleza.

Hospédate en… La Huerta de Los Nogales en Herrera del Duque y como segunda posibilidad está la Casa Rural Morro Escudero en Garbayuela. Ambos muy bien situados.

A menudo, los mejores tramos de nuestros ríos han sido convertidos en embalses. Lo que en un primer momento es sin duda una alteración drástica, acaba siendo una de las formas de recorrerlo en su casi totalidad, con serias posibilidades de abarcarlo desde su justo centro. Se trata de los Cañones del Sil y Ribeira Sacra. El mejor ejemplo posible de lo que se denomina microclima. Justo en el corazón de la lluviosa Galicia, las condiciones de orientación y altitud crean una isla mediterránea. Lugar de viñedos inestimables y de no pocos monasterios que propiciaron la denominación de Ribeira Sacra. El encajonamiento del Sil no solo crea el consabiado desnivel. Aquí, se suma una notable humanización del conjunto, todo un descomunal sucederse de terrazas en su mayor parte entregadas al viñedo. Tenemos que ubicarlo en el centro de la provincia de Lugo, con un clima atlántico seco, y que desea ser visitado durante todo el año. Una representación clara de la España verde.

Hospédate en… Molinos de Antero o el Hotel Oca Golf Balneario Augas Santas. Son dos hospedajes bien distintos, pero enclavados en la Ribeira Sacra.

Y a menudo también, el desierto lanza satélites hacia parajes en los que crearán trasgresión. Se incrustan allí ocupando una porción de suprema originalidad. Con la palabra bardena adelantamos el secreto mejor guardado de esta tierra que aquí viene a desnudarse: el Parque Nacional de las Bárdenas Reales. Al sureste de la provincia de Navarra, ahí encontramos un territorio de notable extensión, cercano a los 500 kilómetros cuadrados y que mantiene como límites naturales el río Ebro por el sur y el Aragón por el oeste y el norte. La frontera entre las comunidades de Aragón y Navarra sería su límite por el lado oriental. Una de las peculiaridades de las Bárdenas es que pueden ser divididas en Blancas y Negras. Responde esta peculiar toponimia a las tonalidades dominantes en determinadas porciones de esta comarca. Estas tierras arrasadas por la continentalidad seca, que tan diferentes caras proporciona al valle del Ebro, son también un emporio de rarezas.

Hospédate en… Tudela Bardenas y Hotel Aire de Bardenas, se encuentran en Tudela. Con un descanso muy mimado y perfectos para el viaje por los paisajes que los rodean.

Ocho fotografías panorámicas para quitar el hipo.
Porque España es naturaleza. Y su belleza, indiscutible.
Viajar con la mirada por estos paisajes será nuestra mejor primavera.
Así lo escríbia Albert Einstein:
La belleza no mira, sólo es mirada.

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Tres Islas Canarias para vivir viajando
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Beatriz Acosta | 05-03-2014 | 13:31| 0

Vivir no es sólo existir,
sino existir y crear,
saber gozar y sufrir
y no dormir sin soñar.
Descansar, es empezar a morir.
Gregorio Marañón

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Una síntesis maravillosa de la vida.
Me atrevería a descubrir una máxima en ese desfiladero de versos: viajar. Porque viajar sin soñar es imposible. Viajar sin existir, otro tanto. Y viajar sin gozar, más todavía. Moraleja: es la premisa en una vida que no es la mía sino la de ustedes. No aprendan a vivir sin viajar.

Es ese gran sueño. Ese posible dentro de los imposibles. Presto de ilusiones. A reventar de gustos. Marcando la cuenta atrás de miles de calendarios. Deseoso de fotografías. Ansioso por inventar un equipaje. Lento hasta su llegada. Generoso en disfrute. Paseos sin prisa. El roce del viento en la piel. El sol atravesando la ropa. Hacer feliz al día. Hacer de ti, un remanso de paz.

Algo así como lo que decía Oscar Wilde: La belleza es muy superior al genio. No necesita explicación. Como tampoco necesita explicación lo que aquello anterior supone, ni lo que ahora viene a contarse aquí. Pura necesidad la de vivir en propia piel. Y por esta vez, no es otra que la belleza de Canarias. Un archipiélago atlántico que viene a atraparnos con tres de sus hermosuras: Gran Canaria, Lanzarote y Tenerife. Canarias porque se nos antoja enterna. Porque es puro espectáculo. Porque a ‘El Tragaluz’ no se le podía resistir. ¡Que comience el viaje!

Gran Canaria se desenvuelve en primer lugar. En pleno trópico de Cáncer, rodeada de Atlántico, Lanzarote y Tenerife de un lado y de otro, y segunda en población de todo el archipiélago. También en población se supera su capital: Las Palmas de Gran Canaria, respecto de sus vecinas. Nombre y apellido explosivo, aunque en el pasado tuvo otra denominación que se tradujo como ‘país de valientes’. Tal valentía tomamos nosotros para enfrentarnos a esta tierra del plátano y del tomate.

A nivel mundial, es el continente en miniatura, por la variedad paisajística que presenta. Enorme su riqueza natural, de numerosas playas de arena rubia y algunas únicas en el mundo. Un norte y un sur muy diferente: de norte escarpado, con acantilados; y de sur con llanuras litorales arenosas como las Dunas de Maspalomas. Además de playas,  posee muchos parajes naturales que poco tienen que ver con el aire volcánico de zonas de costa. Esos parajes son, por ejemplo, el Parque Natural de La Isleta, el Jardín Botánico Canario Viera y Clavijo o el Parque Rural del Nublo, entre otros.

Aterrizas y la humedad es tuya. El primer paso es deshacerte de maletas y en una guagua dirigirte hacia tu hospedaje. Aquí van algunas pistas para sentirte como en casa. Lopesan Villa del Conde Resort & Corallium Thalasso, uno de esos complejos, que más que un hotel simula un pequeño pueblo canario en la zona de las Meloneras. Sheraton Salobre Golf Resort & Spa, rodeado por el paraje incomparable de Salobre, en el sur. Un espectáculo por hotel, para disfrutar de las aguas de Maspalomas. Best Western Plus Hotel Cantur, un hotel de estilo Boutique en Las Palmas de Gran Canaria, con acceso a la Playa de Las Canteras. Para terminar, en Playa del Inglés, encontrarás el hotel Barceló Margaritas, un grandísimo complejo que continúa en la línea de lo espectacular con lo que acostumbra sorprender la cadena hotelera.

Damos el pistoletazo de salida en Maspalomas, para después lanzar una flecha a Fataga. Ésta, es una población pequeña en forma de valle situada en el municipio de San Bartolomé de Tirajana, nuestra siguiente parada. Después de mil y una curvas en escasos 10 minutos, ahí lo tienes: de forma triangular, el municipio más grande de la isla. Y damos algunos pasos para llegar al pueblo de Artenara, en cuya visita es obligado ver el Roque Nublo: monumento considerado uno de los espacios naturales más emblemáticos de la isla, ubicado en el interior del Parque Rural del Nublo.

Un respiro. Las curvas esperan quietas en la carretera. En media hora estarás en Teror, uno de los municipios más antiguos del archipiélago. Los terorenses se sitúan en la zona norte, y aguardan la Basílica de Nuestra Señora del Pino, y una particular historia: la Villa se formó alrededor de un pino y desde éste se erigió el núcleo urbano, que hoy está en continua expansión. Arucas, a 30 minutos del destino final, protege un patrimonio histórico-artístico representado por la iglesia de San Juan Bautista, una casi-catedral. Una población asentada sobre un valle, y muy famoso su ron miel. Ya sí, el final está en Agaete, abandonando el interior, y haciéndonos eco de su belleza peculiar, nacida de la unión del mar y montaña que se entrelazan a lo largo de ocho kilómetros. Es una bienvenida al Océano Atlántico, con contraste de paisajes donde el mar y los verdes valles hacen de ti lo que quieran.

Seguimos el camino: Lanzarote. En verano o en invierno, en primavera o en otoño, eso da igual. La isla está lista todos los meses del año, capaz de ofrecer sol y buena temperatura en cada uno de ellos. No cierra el telón ni cierra las playas. De Playa Blanca (sur) a la Cueva de los Verdes y los Jameos del Agua (norte) junto al Mirador del Río, que abre las ventanas a la pequeña isla Graciosa. Rodeada de Atlántico y llena de lanzaroteños, con un recorrido de unos 200 kilómetros. Una pasada, o como se escucha por allí: ¡agüita mi niño!

Marca en tu mapa los siguientes lugares imprescindibles: El Mirador del Río, para ver las mejores vistas del archipiélago. La Cueva de los Verdes, una cavidad natural de lava de volcán, puede resultar una cueva más de tantas pero impresiona. Los Jameos del Agua, ese paraíso en pequeño e inigualable transformación de un tubo volcánico. El Jardín de Cactus que cuenta con más de 10.000 especies de cactus. No puede faltar la visita al Parque de Timanfaya, para poder ver de cerca un paisaje volcánico, de lo más representativo de la isla. La Casa Museo César Manrique, imprescindible. Y las Salinas del Janubio, Los Hervideros y el Charco de los Ciclos, o la también llamada Laguna Verde: vivir para creer.

Riquísimos paseos los que ofrecen Teguise, Haría (el pueblo de las mil palmeras), Arrecife (la capital), San Bartolomé, La Santa en Tinajo (meca del surf). Sin olvidarse de Puerto del Carmen, el más importante centro turístico; o Playa Blanca en Yaiza, con pequeñas calas y aguas cristalinas. Y también, apunten, la extensísima y llana playa de Famara.

Pero casi lo más importante viene ahora. ¿Dónde hospedarse? Una bonita opción es el Hotel Hesperia Lanzarote. En Puerto Calero, en una urbanización, muy cerca de Puerto del Carmen (sureste). De arquitectura desigual, toda blanca y con detalles en madera oscura. Acoge en su interior jardines de cactus y palmeras naturales, rodeando sus piscinas de aguas cristalinas desde donde poder ver el mar. Es, sin duda, una de las mejores formas de “estar sin estar” en Lanzarote. Boutique Hotel H10 White Suites, en Playa Blanca, un lugar que te dejará con la boca abierta, perfecto para estancias tranquilas.De un salto a su isla más extensa: Tenerife, la última del viaje. Su capital, Santa Cruz de Tenerife. Una isla volcánica en la que el invierno podría llamarse primavera gracias a sus deliciosos 23 grados de temperatura media. Un lugar en el que la gente es genuínamente amable y un pequeño paraíso donde hay tal variedad de entornos que creerás estar en mil sitios a la vez. Algo así sucede en el Parque Nacional del Teide, un inmenso espacio volcánico, de película, donde tendrás la sensación de haber viajado a otro mundo.

De 2.034 kilómetros cuadrados de extensión, que disfrutan de 3.000 horas de luz solar al año. Además, son casi 400 kilómetros de costa y cerca de 70 kilómetros de playa. Buena parte de su territorio son espacios protegidos. La comunicación con ella se hace fácil pues goza de dos aeropuertos, uno al norte y otro al sur, con conexiones con alrededor de 150 ciudades del mundo. Tinerfeños o chicharreros, harán de tu estancia una verdadera y auténtica.

La isla de los tesoros, y de seguro de sol. Una de tantas definiciones. No sólo playas de arena rubia o negra acompañan viajes y días de descanso; también bosque de Laurisilva, El Teide y escondrijos de naturaleza que habitan en todo su recorrido. Podrás admirar un mundo rural, de parques temáticos, de campos de golf, o practicar otros deportes, desde el submarinismo al senderismo. No te olvides de las noches de estrellas, y es que en Tenerife vivirás bajo uno de los cielos más claros y puros del planeta. Sin duda alguna, los tinerfeños dan lo mejor de sí.

Ese otro punto de la isla que te transportará a otro nivel es el Teide. El Parque Nacional es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Majestuoso, grandioso, sorprendente. De un paisaje a todo color, con una fuerza salvaje, en un entorno donde se eleva el pico más alto de España con 3.718 metros de altura. Puedes adentrarte en él por el norte y por el sur con el coche o en sus guaguas; pero además, un teleférico te “empuja” hasta casi su cima. Ahí arriba es aire puro, es liberación. Es y son muchas sensaciones. Además, podrás ver (si el día está claro) las restantes islas hermanas. El Teide es el vivo recuerdo de lo volcánico, y la demostración de que verdaderamente corre lava por las venas de todo Tenerife.

La otra cara de esta moneda es la naturaleza. Sus espacios naturales protegidos ocupan gran parte de la isla. Algunos como la Laurisilva, un frondoso bosque de aspecto de película, o el Acantilado de Los Gigantes, con puntos donde se alcanzan los 600 metros de altura. En este apartado, no cabe más que hacer senderismo y guiarte por los kilómetros imparables de lo verde y natural.

Encontramos tres opciones (de tantas) una de mayor categoría, para caprichos y ocasiones especiales: Vincci La Plantación del Sur, un servicio excelente como premisa, cinco piscinas y jardines tremendamente bien cuidados, estancia perfecta, con Spa y a 500 metros de la Playa del Duque. Por otro lado, Fañabe Costa Sur, hotel más próximo a la playa, en este caso, estupenda relación calidad-precio, una gran piscina, solárium y de decoración colorida y muy alegre. Y en Santa Cruz de Tenerife, muy céntrico y próximo al puerto está el Hotel Pelinor, en él se busca otro turismo más cultural y de ciudad, con un aire moderno y muy fresco a muy buen precio. Tres formas de disfrutar de la tierra tinerfeña.

Canarias, esa belleza que está, que existe, que resulta irreprochable, y que nadie puede olvidar…
Ya nos lo decía Jean Anouilh. Que la belleza es una de las pocas cosas que no dan lugar a duda.
Buen viaje.

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Badajoz se disfraza noche y día
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Beatriz Acosta | 27-02-2014 | 13:17| 0

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El recuerdo es el perfume del alma.
George Sand

Recuerdos que se mantienen vivos siempre. Que saltan a la memoria con felicidad. Que te empujan a vivir más fuerte. Que te demuestran que disfrutar es la máxima. Porque los recuerdos son la riqueza del futuro. Porque tras sumar 365 días, llegamos a nuevos momentos que no serán olvidados. Porque Extremadura tiene el poder de atrapar y agarrar fuerte al alma. Porque ese perfume que nos invade nos hace únicos. Porque llega el Carnaval. Porque es imborrable…

Y como de excepciones se vive, vamos con la segunda en este Tragaluz Ibérico. Salvando a Extremadura de una España también muy viajera y llena de escondrijos inolvidables. Repetimos y rebañamos la tierra extremeña, después de la entrada anterior con una ruta muy especial. Procedemos a darle gusto a un ambiente muy auténtico de la mano de la segunda apoderada: BADAJOZ. Tierra de gastronomía superior. Rodeada de su hermana Cáceres, de Toledo y Ciudad Real; por el sur, Córdoba, Sevilla y Huelva, y hacia el exterior, Portugal. Gran desconocida, que nos brinda una oportunidad a todo color. Una escapada que no se escapa de este frío Febrero. Con ‘fecha’ y ‘nombre y apellidos’, así se presenta esta procesión de placeres: Carnaval de Badajoz, del 28 de febrero al 4 marzo.

Con cortesía, Badajoz se presenta. En árabe, ‘Batalyaws’, una etiqueta muy atractiva. Está anclada a la comarca de Tierra de Badajoz. Nacida en el siglo IX. El río Guadiana es su guía hidrográfica de este a oeste. Los pacenses albergan un clima bien frío en invierno, muy contrario al de su verano con 40 grados. Se ha unido a la moda de la bicicleta, en alquiler o propiedad, para recorrer la ciudad a dos ruedas. Acceder a ella por tierra y aire, siendo su aeropuerto, a 14 kilómetros de la ciudad, su mejor opción. La compañía aérea Air Europa opera a muy buenos precios desde Madrid y Barcelona.

Hospitalidad y filosofía inundan las calles. Badajoz y su magia son algo tan desconcertante y misterioso como intrigante. Ciudad plena de recuerdos árabes, orgullosa de palmeras y chumberas. Bajo un cielo azul, muy desértico, se encuentra ella, rodeada de lo rural, y que reafirma en cada uno de sus rincones su orgullo urbano, su solera de vieja ciudad. Fronteriza y filosófica se antepone Badajoz, con su presentera Puerta de las Palmas, escoltada por dos admirables torres almenadas de manufactura islámica. Esa es la emblemática estampa, aunque juega con un rival: el Puente de las Palmas, que nos conduce a dicha Puerta. Un Puente que no deja indiferente, con sus 32 arcos, nada menos. Una pena que no tenga el perfecto enclave de su historia, con las murallas bien conservadas y completas, pues fueron derribadas por algún desdichado que prefirió dar rienda suelta al cemento y hormigón. Los restos de las mismas son el símbolo pacense, fiel a sí misma.

Es Badajoz ciudad del buen caminar, de plazas pequeñas e íntimas, sombreadas, de grandes avenidas modernas y estrechas, calles resguardadas del frío y del sol, liberadas del tráfico, laberintos de bares, tabernas, comercios… Contraste de ideas. Bullicio de vecinos y turistas que dan vida a calles de pintores, escritores, militares… La popular Plaza Alta, a pie de las murallas, es un buen comienzo. Portificada, bajo sus arcos se celebraban mercados en la Edad Media. Las calles que rodean la plaza tienen un sabor especial. Y desde ella, asoma la Torre de Espantaperros. Luego está la Plaza de Cervantes, una de las mejores de la ciudad. Allí se encuentra el monumento a Zurbarán y la iglesia de San Andrés. De plaza en plaza, la de España, sin faltar, es donde nos topamos con el verdadero alma de Badajoz. Es lugar de encuentros, saludos, paseos, terrazas entoldadas con grupos, y otros secretos contados. Con la Catedral de San Juan Bautista como testigo, los pacenses disfrutan de tascas y mesones que dan el buen jamón y vino de Cañamero. Aunque el vino, se da en otras facetas, en tinto, con cuerpo, áspero, de mucho empuje…en cualquiera de ellas se ve reflejada una denominación extremeña bien dispar. Para terminar una visita histórica, marchad a la Alcazaba de Badajoz, anclada en el Cerro de la Muela rodeando la antigua ciudad de la época musulmana.

Sin demorarnos más. Advertidos estáis de las muchas y tremendas calles en Badajoz con solera. Ellas se abren ante nosotros, y por las que veremos pasar este fin de semana el espíritu carnavalero. Reservadas esas fechas en tu calendario, con todo listo para la franja 28F-4M, ¡allá vamos!

Lo primero, aterrizamos con equipaje y horas de viaje a la espalda y… ¿dónde hospedarnos? Tres opciones en distintos puntos. NH Gran Hotel Casino de Extremadura, tremenda recomendación, muy moderno y de genial servicio, junto al río Guadiana, a 10 minutos a pie del centro de la ciudad de Badajoz y de la Alcazaba. Gran Hotel Zurbarán, de ambiente tranquilo y con un aire más tradicional, muy cerca del Museo de Bellas Artes. Confortel Golf Badajoz, esta opción está apartada del centro, ofrece descanso y tranquilidad en tu escapada, preciosas instalaciones, junto al campo de golf Guadiana, y a 15 minutos en coche del centro. Según tus intenciones, podrás disfrutar de uno de estos tres lujos por hotel.

El siguiente paso a seguir: el Carnaval. Esa fiesta que se viste de color, llena de “mascaradas, comparsas, bailes y otros regocijos bulliciosos”. El disfraz como protagonista. Y es que en sus noches, todo vale. El de Badajoz fue declarado de Interés Turístico Nacional en 2011 por el Gobierno de España. Una masiva fiesta donde la diversión está servida a todas horas. Raro será no chocarse con gente bajo máscaras y telas. Se cifra en 80.000 las personas que abordan las calles del casco antiguo y alrededores. Es un evento que sube como la espuma cada año, y este 2014 te toca a ti, ¡súmate a su magia!

Inaugurado queda días atrás con su Fiesta de las Candelas (como despedida del carnaval del año anterior), en la que al llegar la noche se queman unas enormes hogueras, y las comparsas tocan su instrumentos de percusión en un concurso conocido como La Tamborada. No es mal comienzo, que da la bienvenida a 5 días de ajetreo sin fin. De viernes a martes. Siendo el primer día el desfile infantil, trazando calles hasta la Plaza de España, donde miles de personas esperan el Pregón. Desde ahí, toda sorpresa es posible, acompañada de actuaciones diurnas y nocturnas que colman de alegría la ciudad. Son las murgas las encargadas de ello, y es concretamente a la luz del día cuando se trasladan a la Plaza Alta, donde pasar un rato agradable rodeado de los carnavaleros menos noctámbulos.

Badajoz disfrazada. Así se define el fin de semana, en el que su sábado ofrece Concurso de Disfraces y Comparsas infantiles. Pero es éste su mayor premio: el sábado. Un día de jolgorio, sus 24 horas, donde reconocer vecinos de localidades extremeñas y portugueses, unidos a la curiosidad de la festividad. De concurso en concurso, el domingo amanece cansado para los nocturnos, pero bien despierto para los grupos que acuden al Paseo Fluvial, Santa Marina y Avenida de Europa para ver el Gran Desfile. Una noche larga de Carnaval da la bienvenida al martes, el colofón, con el Entierro de la Sardina en el Barrio de San Roque.

Y… qué mejor broche final que su gastronomía. Con un sabor único gracias a platos tan típicos de Badajoz como los elaborados con productos del campo, carne de caza (perdices, palomas, tórtolas, venados), o el rico morcón y jamón ibérico, que perfeccionan el paladar. Dos sitios de tapeo exquisitos son El Sigar, un lugar moderno y muy fresco, con una barra llena de platos muy apetecibles como: la ensalada de queso de cabra rebozado, pan tostado de foie y módena o el crujiente de espinacas con bacalao. Lo máximo de la cocina extremeña, con buen producto. O bien, Lo Nuestro, situado en la Plaza de los Alféreces, mucho más céntrico; calidad-precio que te sorprenderá, producto de la tierra combinado con platos creativos en una barra acogedora, unas croquetas de jamón y solomillo de ternera de “olé”.

Piel de gallina. Frío y calor. Sonreir. Cosquilleos. Saltos de esos de alegría. Aplausos de emoción. Nervios por compartir las horas del día. Noche y día, una unión de diversión. Caras conocidas. Abrazos de ilusión. Reencuentros. Brindis por un año más. Cuerpos disfrazados. Calles de colores. Desfiles de historias. Recuerdos que recordar. Piel de gallina…

… Y así, con ese cúmulo de sensaciones, no queda más que ¡IR!. Badajoz disfrazada y… consigue un febrero-marzo diferente.
Con frecuencia el hombre busca una diversión y encuentra una compañera.
André Maurois.
Un símil perfecto: Badajoz, tu compañera.

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Una ruta de aire extremeño
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Beatriz Acosta | 18-02-2014 | 15:33| 0

La belleza es una de las pocas cosas que no dan lugar a duda.
Jean Anouilh

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Ninguna duda nos sugiere lo que aquí comienza. Lo que se desnudará, en cuestión de palabras, es un regalo. Una excepción. Una sorpresa. Una distinción en El Tragaluz. Aterriza la historia de una única protagonista. Ella, como representación de todo. Ella, dulce y de belleza eterna. Elegancia y carácter para conquistar. Llegó su momento: homenajearla y excluir a vecinos y paisanos repartidos por España. Ella, se desviste para seducirnos todo cuanto queramos.

De esa que combina verde, blanco y negro. De esa que brilla al sol y a la luna. De esa vecina de Portugal. De esa extremeña con Mérida a la cabeza. De esa, perdemos las letras en lo que comienza en 3, 2, 1… Una ‘dehesa’ infinita. Aunque un nombre a veces desconocido, es extremadamente especial. Con juegos de palabras se presenta la Comunidad acogedora que se tilda de maravillosa: EXTREMADURA.

Muchas veces lo desconocido se hace necesario. Cautiva lo impropio de lo típico. Regusto el que permanece en su ausencia. Flashes de vida en tu memoria por la experiencia de escondites extremeños. Paladar con sabores inimaginables. Sensaciones que desprenden envidia y que ensalzan un lugar de España semiescondido. Muy presente en sus límites cartográficos pero de tímido carácter para el público. Desnudarla es el mejor remedio para su historial. Muchos son sus puntos de vista, como forma de conocerla de arriba a abajo. En cualquiera de ellos, toma un reconocimiento con nota. Pero toca, con el permiso de sus paisanos, dar pie a cuatro grandes portentos de historia y monumentos: Cáceres, Trujillo, Guadalupe y Mérida. De aúpa.

Cada casa, un palacio. Cada piedra, un tesoro. Cada hombre, un hidalgo“. Así se define Cáceres, y con ello, ya inquieta. Presenta uno de los conjuntos Monumentales más importantes de España, y por no quedarnos cortos, hasta del mundo. Tanto por la conservación como por la densidad artística. La UNESCO supo premiar su presencia al declararla en 1986 Patrimonio de la Humanidad. La Ciudad Vieja de Cáceres, como renombre de su complejo urbano repleto de Edad Media y de Renacimiento. La ciudad es un exceso (sin empachar) arquitectónico. Entre sus calles es evidente su valía, y bien merece la visita por su aire a pie. Aunque con tal suerte, si es mezclada con rincones tales como la Plaza Mayor, las murallas, la Torre de Bujaco, el Arco de la Estrella o la Plaza de Santa María (entre otros), ya no habría excusa de escapatoria. Un tesoro descomunal, y en el que es difícil dirigir una ruta. No queda otra que empezar por donde buenamente se pueda, y resignarse a ver mucho menos de lo que deberíamos, sea cual sea la duración de la estancia.

A continuación de esos rincones citados, también los palacios del Obispo, Mayoralgo, Moctezuma y los Golfines o la iglesia de Santa María; son todos parte artística de los siglos XVI y XVII. Pero Cáceres, es bastante más que su pasado. Presenta proyectos de futuro casi incomparables con lo viejo. Un ejemplo que conjura lo nuevo y lo viejo son las facultades universitarias ancladas en palacios ancestrales. Al margen de las buenas vistas a tu paso, igual satisfacción merece el estómago. De obligado cumplimiento es tomarse unos pinchos a base de jamón, vino y de broche final el licor de bellotas, por las cuestas de la calle Aldana o sentado en uno de los acogedores lugares del paseo de Canóvas.

De espectacular mención, el Restaurante y Hotel Atrio, con premio de estrellas Michelín, un lugar donde el acierto es seguro pero de gran categoría. Otras opciones más accesibles son el Restaurante El Figón de Eustaquio, un sitio con mucha historia y gran calidad en su cocina; y Torre de Sande, en un espacio único y sin palabras. Para dormir, el Gran Hotel Don Manuel, situado en el centro y con un gran carácter de descanso ensalzado por su spa; o el Hotel la Boheme, con una aire moderno y muy colorido, buenísima situación y muy acogedor.

Una hora de conducción hacia el sur separan a Cáceres de Mérida, pero mejor ésta como punto y final. Por lo que… ¡cambio de rumbo! En dirección Este, 30 minutillos al volante y Trujillo es todo tuyo. Dispuestos a la aventura… Un poco a caballo de esa frase tan afamada de “Extremadura, tierra de conquistadores“. Pues bien, aventureros fueron aquellos Hernán Cortés, Francisco Pizarro o García de Paradas, entre otro buen puñado; al igual que somos aventureros oportunistas nosotros, al paso por este municipio. Protagonsita es su Plaza Mayor, de soportales y presidiendo el caballo de Pizarro: este conjunto es imán para los que están y los que llegan. No sólo es centro de miradas este núcleo, también en su conservado complejo urbano, Trujillo se divide en dos zonas repletas de fotografías maravillosas. “La Villa”, más antigua y elevada, y por otro lado, bajo el suelo, donde se encuentran los restos históricos sobre los que posa el pueblo.

A poco que hayamos caminado por Trujillo, habremos advertido la presencia del castillo o alcazaba que domina la ciudad y la llanura, castillo que has de visitar en noches de luna llena. Un mayor disfrute de esta parte, que junto al paseo por sus calles es un lujo. Subir y bajar por ellas, para rodearnos de piedra, arcos y rejas. E importante tarea la de ojear la iglesia de Santa María la Mayor. Con cansancio asegurado, quédate a comer por este tesoro en bruto, con la buenísima opción del Parador, anclado en el Palacio de Santa Clara. Platos como la sopa de tomate con higos, gazpacho blanco o una buena perdiz al jerez, sabrán reconquistarte. Algunas sugerencias son: el Restaurante La Troya, mesón tradicional, muy acogedor y con platos típicos; o el Restaurante Pizarro, también en el centro, con toques creativos pero de platos puramente extremeños. Buenísimas opciones. En cuestión de sueño, los hoteles NH Palacio de Santa Marta en un palacio del siglo XVI remodelado, que ofrece una extraordinaria combinación de diseño tradicional y moderna comodidad; y el Hotel Izán de aire más tradicional y muy acogedor. Ambos situados en el centro de Trujillo.

Destino Guadalupe. Una excursión de más trayecto pero con recompensa. Al Este de Trujillo, aún en la provincia de Cárceres. Se encuentra este pueblo ‘pequeñito, pero matón’. Matón, y mucho, por su secreto mejor guardado: el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe. Éste, es considerado uno de los mayores símbolos de la comunidad extremeña, y su virgen de Guadalupe es patrona de la región. Al frente de espacios verdes, de agua corriendo libre por jarales, retamas y brezos. Entre calles estrechas y empinadas, el viajero encuentra un lugar de fachadas blancas y casas con huertos. Muy auténtico. El Monasterio, fundado por Alfonso XI de Castilla en el siglo XIV es su máximo resplandor, que mezcla lo gótico y mudéjar, de piedra y ladrillo y de torre cuadrada y redonda. Buen provecho, tras una visita enriquecedora, en la Hospedería del Real Monasterio, donde también poder dormir, al igual que en el Parador Nacional Zurbarán.

La vigencia de la estética romana dos mil años después“. Esto es Mérida. Emérita, con más dulzura al nombrarla. LA capital en mayúsculas de Extremadura. A través de ella palpamos historia de siglos atrás, y que invita al viajero a descubrir la huella de Roma por cada extremo. Porque Mérida es todavía, en muchos sentidos, la gran Emérita del primer Milenio. Y sobre todo, alberga tal cantidad de tesoros monumentales que no tiene rival en el mundo que atestigüe la forma de vida de los antiguos romanos. Precisamente, exceso es el quid de la cuestión. Imposible recorrer la ciudad de un golpe y porrazo. El viajero se empeña en aprovechar un recorrido para meterse a los emeritenses en el bolsillo: craso error. Hay que recordar que es un viaje en el tiempo, de calma y sabio conocimiento. Una solución al ansia por observar, es disfrutar de la gastronomía a ratos, con la caza, el queso o el embutido como protagonistas.

Podrás hacer el descanso en alguno de estos hoteles, como sugerencia personal: La Flor De Al-Andalus, muy moderno y con un estilo árabe, muy céntrico, tan acogedor y tan cuidado…merece la pena; por otro lado, Capitolio Apartamentos Turísticos es una opción muy diferente pero totalmente recomendable, a todo color y con un servicio impecable, de calificación sobresaliente; y el Hotel & Boutique Spa Adealba, con una categoría superior, se presenta para un mayor descanso gracias a su Spa y sus amplias instalaciones, también en el corazón de Mérida, es un hogar de diseño anclado a un elegante edificio del siglo XIX.

Atravesada por el río Guadiana y el río Albarregas. Su conjunto arqueológico fue declarado por la UNESCO, en 1993, Patrimonio de la Humanidad. Con un clima bastante envidiable. Es bien sabido que no pueden quedar pendientes visitas como: Teatro romano, Anfiteatro, Circo romano, Acueducto de los Milagros, Templo de Diana, Arco de Trajano; y sin lugar a dudas, no podemos abandonarla sin pasar por el Museo Arqueológico, cuyo edificio es obra de Rafael Moneo. Un claro ejemplo de cómo una ciudad no se resigna a vivir de las glorias del pasado, y fundamental para conocer una excelente colección de objetos de época romana.

Muchas veces, una imagen vale más que mil palabras
…mucho me temo que Extremadura nunca es suficiente, ni en pintura.
Acércate al espacio gastronómico incansable, y al paraíso cultural que alberga cada curva de su cuerpo.

Extremadura es por y para siempre.

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Un juego de quince pueblos
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Beatriz Acosta | 11-02-2014 | 15:59| 0

La vida es un juego donde gana el que más disfruta

Aunque…no siempre en el juego hay que ganar. De hecho, Jorge Luis Borges lo tradujo así: “yo creo que habría que inventar un juego en el que nadie ganara“. La felicidad y el placer de jugar es sólo eso, jugar.

Y valga la redundancia -juguetona-, pero es imposible hacer un sólo -juego- de pueblos; pues grandes o pequeños, bien merecen ser vistos alguna vez. Deben formar parte de una lista de obligaciones a cumplir sin fecha de caducidad. Con el objetivo de ser recuerdos toda una vida. Ya se sabe que quien tiene un amigo, tiene un tesoro. Y tal para cual, el pueblo es el mejor amigo del hombre. Un tesoro. O como reseñaba Isócrates, “una colección de bellas máximas es un tesoro más apreciable que las riquezas“. No hay riqueza que gane un pulso a éstas, nuestras maravillas en España.

Locura de Sur a Norte, por azar. Una criba que buen quebradero supone. Boli y papel en mano para dibujar los mejores secretos de viajes pasados, dispuestos a sufrir por el descarte. Decisión con fundamento. Fotografías en la memoria que exigen una recomendación eterna. Los 15 de la niña bonita. No más, por ajustarse a una selección teñida de especialidad y calidad. No menos, por lo complicado del asunto. Más o menos pueblos, desentonarían en este encuentro. 15 bellezas que se complementan con las otras tantas de anteriores capítulos. Gran problema de entre los 19.000 pueblos de España, aproximadamente. Con permiso de los no presentes, allá va la atrevida distinción.

Primero. Se lanza a la palestra el gaditano Arcos de la Frontera. A 85km de Cádiz, y con un porte bastante alto, se encuentra esta villa, a cuyos pies discurre el río Guadalete. Destaca en la lejanía por el blanco radiante de sus casas y sus fértiles huertas, una estampa puramente andaluza. Casco antiguo declarado Monumento Histórico-Artístico. A destacar su iglesia de Santa María de la Asunción, de tremenda fachada, y la de San Pedro, cuya torre se alza con su estilo renacentista y elegante sobre una arquitectura andaluza 100%. Se encuentra entre la Campiña Jerezana y la Serranía. Un pueblazo, con ‘AZO’ merecido.

Del extremo sur, subimos a Extremadura. Un segundo, pero no segundón: Jerez de los Caballeros. Dueña es Badajoz, de sus calles empedradas, fachadas de cal y estuco, tejados rojos de teja árabe y de esbeltos campanarios. Grande y gran espíritu de la tierra. Construído por tartesos, fenicios, romanos, visigodos y árabes…todo ello ha hecho de él un completo Conjunto Histórico-Artístico. En Sierra del Sur, importante su iglesia de Santa María de la Encarnación, aunque otras bellezas merecen tiempo en el casco antiguo, como la muralla o el castillo templario. Un pueblo en forma de ciudad.

Y de extremos sigue la cuenta. En el Este de la Península encontramos Guadalest, en Alicante. Aunque su presentación oficial es El Castell de Guadalest. En la comarca de la Marina Baja se cobija este pueblecito, con un encanto propio. Tan pequeño pero tan vital. Fundamental su existencia, dada principalmente por su pintoresco castillo que domina todo el valle de Guadalest. Y precisamente el río con el mismo nombre atraviesa el corazón del municipio que se recoge en el pantano, muy bonita su estampa desde lo alto. Los castelludos, como se hacen llamar, son alrededor de 200, y cuidan de un pueblo muy especial.

En barco, un viaje hasta Mallorca. Isla vecina con unas playas envidiables. Acoge en la comarca de la Sierra de Tramontana, Deià o Deyá. Muy pequeñito, sobre una colina y rodeado de valle. Con fantásticos miradores al mar, puestas de sol increíbles. A tan sólo 28 km de Palma, lo que le da una mayor importancia por la ubicación. Lo mejor, recorrerlo a pie, descansar entre sus paisajes y preparar la cámara para imágenes de postal.

De vuelta a la Península y a Extremadura, Robledillo de Gata. En la provincia de Cáceres tiene un hueco este pueblito bueno. De esos con más encanto del que a primera vista desprende. Declarado Bien de Interés Cultural, y con razón. Rural, de calles empinadas, angostas y sinuosas, algunas de ellas transcurren bajo pasadizos o casas voladas, formando pequeños túneles. Luces y sombras para visitar su iglesia y patear toda su extensión. Los roblillejos son pocos y bien sabrán cuidar tu estancia. Rica miel la que traman.

El sexto puesto: Patones de Arriba. Madrid se hace protagonista gracias a este premio de pueblo. Se desliga de Patones de Abajo en esta ocasión. Un lugar subido en la montaña al nordeste de la Comunidad. Tiene un encanto especial. Con un tipo de arquitectura rural que emplea la pizarra, roca muy abundante en la zona. Es de esos sitios en los que has de echar a andar para toparte con la historia y el paso del tiempo. Rural de pura cepa. Muy turístico y es pueblo, pueblo, pueblo.

Y de uno pequeñito a uno tremendo. Calahorra en La Rioja tenía que ser descubierto aquí. En la Rioja Baja, y considerada ciudad por su extensión. Conserva el título de pueblo pues su crecimiento no ha abandonado el sentimiento como tal. Destaca su catedral, con la impresionante torre mandada construir por el cardenal Cisneros. Sin olvidarnos del palacio episcopal, al lado de la catedral, y el convento de las monjas carmelitas descalzas. Religión e historia en tu visita. El calagurritano en la Calagurris Nassica Iulia de la época romana, y de la que mantiene altiva su magnificencia.

El número ocho para Aínsa. Se encuentra en Huesca, en la comarca de Sobrarbe. Un conjunto de geografía e historia, ambas máximas se dan de la mano en Aínsa, hasta el punto de que la arquitectura de la ciudad parece una continuación de la labor de la naturaleza a la que acentúa y resalta. De sabor medieval y con ello, más próxima al pasado que al presente. Parte de éste, está ocupado por el Parque natural de la Sierra y los Cañones de Guara. Y cómo no, por su clara distribución medieval, el casco histórico de Aínsa está declarado Conjunto Histórico-Artístico.

Subimos un peldaño más. Llegamos a Cantabria, y a 117km de Santander encontramos Potes. Vaya planta. Es capital de la comarca de Liébana. De ésta, precisamente, dicen los cántabros que no hay zona en Europa con más montañas que ella. Por lo que Potes se rodea de volúmenes incansables. Con sabor a Reconquista y a monasterios, tierras del románico de los Beatos. Fue parte de Asturias y Castilla, y siempre ha recibido en cualquiera de sus formas, todo tipo de elogios y admiraciones. El corazón del pueblo está en el Ayuntamiento, situado en La Torre del Infantado. La villa muestra su nobleza en recias casas solariegas, con grandes portones y escudos. Destacan las torres de Orejón de La Lama y la de La Canal. Potes, como nombre, significa puente, y mucho tiene que ver en la construcción e historia que aguarda.

¡10! Allá vamos con el décimo. Santillana del Mar, el premio gordo de la costa occidental de Cantabria. Muy conocido como la villa de las tres mentiras: ni es santa, ni llana, ni tiene mar. Declarada conjunto histórico-artístico. Y como acompañamiento, tiene en sus inmediaciones la cueva de Altamira, Patrimonio de la Humanidad. Tiene una espectacular ubicación, y con un exterior precioso. En el interior, el casco histórico no defrauda, está formado por construcciones homogéneas de piedra, en su mayor parte de los siglos XIV al XVIII. Edificios destacados como Casa de los Valdivieso, Palacio de Velarde o de las Arenas y la Colegiata de Santa Juliana. Buen lugar para unas buenas anchoas de Santoña o el rico sobao pasiego.

Superando la barrera de la década, en el 11, alcanzamos Galicia con Betanzos. Concretamente, A Coruña es su provincia. Villa marinera por excelencia, pero también conjunto señorial presente en la solera de sus casas nobles y pazos. Cuenta con bellas iglesias de estilo gótico, entre las que destaca San Francisco. También es relevante el templo de Santiago, muy representativo. Calles empedradas, plazas con soportales, cafés con aire romántico, varias puertas de la antigua muralla y casonas con solera…todo ello proporciona una personalidad única a Betanzos. Personalidad propia de pueblos con tesón.

De un municipio marinero a otro. En la provincia de Vizcaya, Mundaca. Situado en la margen izquierda de la desembocadura de la ría de Mundaca. A 44km de Bilbao. Importante su iglesia románica de Santa María y la de Santa Catalina. Además, digno de ver el Palacio Larringa. Su localización es puramente natural, en el extremo norte de la Reserva de la Biosfera de Urdaibai. Posee dos excepcionales miradores en el alto de Portuondo y en la atalaya del pueblo, desde los que se pueden apreciar los arenales y la desembocadura de la ría de Mundaca, y es punto de partida del sendero que remonta la ría hasta Guernica. No te lo puedes perder.

Hondarribia en el País Vasco. Un pueblo mucho más ciudad. En la provincia de Guipúzcoa, en la desembocadura del río Bidasoa, que hace de frontera natural con Hendaya (Francia). Y especialmente situado en la orilla oeste de la Bahía de Txingudi. Hay que reseñar el Palacio de Zuloaga, en el casco histórico, gran parte pertenece al siglo XVIII. Espectaculares y coloridas casas en el barrio del Puerto o de la Marina. Éste, el antiguo arrabal de la Magdalena, que estaba situado extramuros, tradicional barrio de pescadores. Magnífico.

El número dos, empezando por abajo de esta lista: Besalú. No abandonamos el norte, que nos ha atraído por más tiempo. En la comarca de La Garrocha, en la provincia de Gerona. Arquitectura medieval, ésa es su máxima. La imagen que más recuerdos nos ofrecen es la de su puente románico-gótico, bajo el que corre el río Fluvià. Pero no se queda ahí, pues Besalú conserva en sus calles todo el espíritu de la España romántica. En pocos pueblos se mantienen tan bien las coordenadas urbano-arquitectónicas de la Edad Media. Cualquier rincón de la villa ofrece una estampa que transporta a tiempos pasados.

Llegados a este punto, un número 15 tan grande y potente como Cadaqués. Sin abandonar la provincia de Gerona, en la comarca del Alto Ampurdán, se encuentra este municipio, el más oriental de la Península Ibérica, y ocupa la mayor parte de la costa de levante del macizo del cabo de Creus. Su nombre tiene un origen especial, es “Cap de Quers”, que se traduce por ‘Cabo de rocas’. Fundamental, la Casa Museo Salvador Dalí y Parque Natural del cabo de Creus. Teñido de blanco, su panorámica es única. Enamora.

Fin a un juego de 15 para satisfacer al viajero. Porque es maravilloso vivirlos. Porque gracias a ellos, la vida es vida…

La vida no se mide por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento
Will Smith. Hitch, 2005.

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Diez fiestas que no debes perderte
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Beatriz Acosta | 28-01-2014 | 17:37| 0

Creo que la vida debe ser una fiesta continua.
-Salvador Dalí

Creer sólo es el principio, o eso dicen. -El arranque para que algo se convierta en certeza-. Es así como corroboramos la cita del señor Dalí. Una fiesta constante, continua o contundente. Da igual la adjetivación, pero ha de dejar huella, de pervivir en el tiempo, de ser tradición y espectáculo en donde quiera que lleguen sus halagos. Porque es nuestra cara más amable y más humana.

Una España de celebración. Carnaval, historia, originalidad y popularidad. Todo ello unido en un calendario de fiestas para este 2014. Será necesario el rotulador y el pasear de los dedos por los meses, para tachar las mejores fechas del año y poner en ellas toda la ilusión. Primeros pasos de entretenimiento de la mano de Badajoz, profunda ternura por ella; seguido de Valencia y Andalucía, con sus Sevilla y Córdoba queridas; hasta el norte, con Pamplona, Asturias y Galicia, disfrutando de un verano que se despide en Albacete y en Gran Canaria; rematando la faena con un octubre muy zaragozano. Guateque, celebración, juerga, evento, espectáculo o festejo. En cualquiera de sus modalidades, la fiesta tiene diez citas en este Tragaluz. Diez paradas enferiadas que desean ser cruz en tu agenda. ¡Ah! y algunas sugerencias de hospedaje.

Una escapada que no se escapa del frío febrero, aunque por los pelos. Se presenta una procesión de placeres gracias al Carnaval de Badajoz. Este 2014 sólo aprovecha el 28 del mes de febrero, y se asienta hasta el 4 de marzo. Protagonistas son las innumerables y tremendas calles con solera. Ellas se abren ante nosotros, y por las que veremos pasar ese fin de semana el espíritu carnavalero. Reserva las fechas en tu calendario, para vivir una fiesta que se viste de color, llena de “mascaradas, comparsas, bailes y otros regocijos bulliciosos”. El disfraz como el galán. Y es que en sus noches, todo vale. El de Badajoz fue declarado de Interés Turístico Nacional en 2011 por el Gobierno de España. Una intensa celebración donde la diversión está servida a todas horas. Raro será no chocarse con gente bajo máscaras y telas. Se cifra en 80.000 las personas que abordan las calles del casco antiguo y alrededores. Es un evento que sube como la espuma cada año, y este 2014 te toca a ti, ¡súmate a su magia!

Dormir: tres opciones en distintos puntos de la ciudad. NH Gran Hotel Casino de Extremadura, el Husa Zurbarán y Las Bóvedas.

De oeste a este, y enlazando el mes de marzo. Valencia y la franja del 15-19: una adivinanza bien fácil. Las Fallas es nuestro segundo evento del año. En la ciudad valenciana y en diferentes poblaciones de la comunidad. Aunque tienen su previa en febrero, su último domingo se hace dueño del acto de la Crida, es decir el pregón de lo que será la festividad. Es de Interés Turístico Internacional, conocidas también como las josefinas o de San José (el patrón de los carpinteros). Como monumentos, normalmente tienen un carácter satírico sobre la actualidad, formadas por una figura o composición central de varios metros de altura, las más grandes superan los 30 metros. Lo que más llama la atención son los espectáculos pirotécnicos. Se instalan el día 14 de marzo para esperar el acto que se reconoce como la cremà. Y por supuesto, no falta la gente ataviada del traje de fallera y el traje de saragüell para los hombres. Iluminación y espectáculo en plena calle, una estampa que no debes perderte.

Dormir: los preciosos establecimientos de Lotelito, Hotel Dimar y Hostal Venecia.

Con permiso del mes de abril -dueño por este ’14 de la Semana Santa- marchamos a su compañero de primaveras. Mayo nos invita a pasear por Andalucía. Dos hermosas señoras se engalanan de feria y recreo. Sevilla y Córdoba se unen por esta vez para cautivar al calendario con la Feria de Abril y la Festividad de los Patios, respectivamente. ¿Y por qué Feria de Abril, sin mes de abril? Sevilla celebra esta edición entre el 6 y el 11 de mayo por una cuestión obvia: dar un espacio de dos semanas desde la Semana Santa. Casetas, traje de flamenca, rebujitos, el cante y el baile, y el paseo a caballo: el envidiable ambiente de la Feria. Y de la mano, entre los días 5 y 18 de mayo, los patios cordobeses se convierten en la luz y el alma de la ciudad. Un compendio de jornadas que no dejan mucho tiempo para descansar; dos semanas en las que los vecinos abren las puertas de sus casas para deleitarnos con sus patios, pequeños paraísos que normalmente están escondidos ante las miradas curiosas. Un mar de flores y plantas aromáticas envuelve al visitante con su dulce fragancia y con sus colores, casi se consigue olvidar que se esté en medio de una metrópolis. Desde el 1918 dando color, y desde 2012 denominado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Dormir: En Sevilla, lo más céntrico nos ofrece el Hotel San Francisco, el Hostal Zurbarán o el Hotel Baco. Y en Córdoba sugiere el Hesperia Córdoba, AC Córdoba Palacio o el AC Córdoba, en puntos bien dispares.

Ya sabemos todos eso de “1 de enero, 2 de febrero, 3 de marzo,…”. Pues eso. A Pamplona hemos de ir. La ciudad y sus Sanfermines: un conjunto de dos que se convierte en inseparable. 7 de julio como fecha remarcada y protagonista. Iruña, en euskera, es el escenario y la tierra que goza de la fiesta y que bien merece tal recibimiento. Los pamplonicos se tiñen de blanco y rojo, requisito fundamental, conjugado con un buen espíritu festivo y de disfrute. Todo comienza con el lanzamiento del chupinazo desde el balcón del Ayuntamiento a las 12 del mediodía del 6 de julio y terminan a las 24h del día 14. Antes del lanzamiento del cohete es costumbre llevar el pañuelo rojo en la muñeca, en el bolsillo o en la mano, y se exhiben al aire cuando dan pistoletazo de salida los 7 días de carrera festiva. Y es entonces cuando el pañuelo ocupa su sitio en el cuello. Como actividad protagonista, los encierros desde las 8 de la mañana, con un recorrido de 849 metros delante de los toros y que culmina en la plaza de toros. Sin duda, se convierten de principio a fin, en unos días de mareas humanas de blanco y rojo.

Dormir: El Castillo de Javier, Maisonnave y Alojamientos Estela. Para difrutar de los sanfermines muy de cerca o con mayor descanso y tranquilidad.

Nuestro próximo destino: El Descenso del Sella. Rumbo norte para recibir a Asturias, una tierra de buen comer y beber. Cruzamos la cordillera cantábrica y divisamos el río Sella, que nace en los Picos de Europa y muere 66 kilómetros después en Ribadesella. Por este camino, descubrimos Cangas de Onís, donde lo que más nos roba la mirada es su puente sobre el río, conocido como Puente Romano. Seguimos río abajo y nos encontramos con Arriondas, es decir, el punto de partida del Descenso. Una celebración que desde el 1932 aúna el deporte y la fiesta. Los primeros descensos sólo tienen en común el recorrido. La existencia se ha multiplicado por mil, la fiesta se ha trasladado de las orillas al río, y ahora el Sella se conoce en todo el planeta. Más de 15.000 embarcaciones invaden sus aguas. Así que prepárate para el primer sábado de agosto, posterior al día 2 del mes, y recorre los 20 kilómetros desde Arriondas a Ribadesella. Una gozada formar parte de esta historia, en la que las orillas del río se convierten en las gradas de un partido de fútbol.

Dormir: La Quintana de Villar, El Búho de la Remolina y La Casona Del Sella. Las tres estancias muy cerca del río para vivirlo con más intensidad.

Agosto continúa con la juerga. Ésta vez es el turno de un evento sorprendente y de tremenda ilusión. En 1875 el albardero Claudino Pita decidió honrar la festividad de San Roque en Betanzos con un gran globo de papel, y lanzándolo en su honor. Hoy, los descendientes de la población, siguen con la tradición. Se ha convertido en la seña de identidad de esa villa gallega y en una de las citas imprescindibles del verano. Miles de personas se congregan en la plaza central de la localidad, García Naviera, para rendir homenaje a San Roque. Un globo que posee algunas de las ilustraciones ligadas a la actualidad que con tono irónico decoran los 25 metros de este gigante de papel. Pasadas las doce de la noche el aerostato surca los cielos del pueblo brigantino. Más de tres meses de trabajo y la ayuda de unas 140 personas son necesarios para construirlo. La climatología se ha aliado casi siempre con esta tradición, al menos en los últimos 40 años. Pero el viento es, sin duda, el mayor enemigo de un festejo de lo más original.

Dormir: para explorar Betanzos y vivir esa magia de siglos atrás es muy buena opción el Hotel Garelos.

Septiembre se estrena con Albacete. Un evento muy desconocido para muchos, pero que sorprende a todos, y hace que quieras repetirla. Hablamos de la Feria de Albacete, declarada de Interés Turístico Internacional. Del día 7 al 17 la ciudad manchega se viste de diversión en honor a la Virgen de Los Llanos. Se desarrolla dentro y en torno al recinto ferial permanente, lugar conocido como la sartén o los redondeles, Monumento Histórico-Artístico situado en el centro urbano. Con una impresionante feria taurina en relación a la población, y cientos de actividades, la ciudad llega a cuadruplicar su población durante esa semana. Su comienzo se da con la cabalgata de apertura, cuya misión es trasladar la imagen de la Virgen de Los Llanos al Recinto Ferial. Se tilda de “una Feria comercial, taurina, lúdica, musical, gastronómica. Una Feria muy especial que hacen de ella todos los albaceteños la mejor Feria del Mundo”. Contaremos los días para su llegada.

Dormir: el Hotel Altozano y el Gran Hotel Albacete son las dos recomendaciones para la feria de septiembre.

El noveno mes del año nos ofrece otra grande: la Fiesta de La Aldea de San Nicolás en Gran Canaria. Alrededor de 15.000 personas asisten a darse un baño y a pescar en la charca de la Aldea, como hacían los aborígenes canarios hace más de 50 años. Las dimensiones de esta charca son similares a las de un campo de fútbol, está pegada al mar, y el agua sube y baja con la marea. Dentro de ella quedan atrapados cientos de peces que son rescatados con las manos. La gente se acerca poco a poco a la laguna con sus cestos de mimbre, muy nerviosos y espectantes en los minutos previos de esta tradicional fiesta. Nadie puede cruzar la línea blanca dibujada en el contorno hasta que el alcalde del pueblo prende el cohete. Es entonces cuando se produce la gran avalancha, digna de ver y de vivir. Y empieza la diversión, miles de personas enloquecen a la vez… el espectáculo es insólito. Al final, la pesca se une al ocio, para después ser objeto de concurso. Se premia el que más pescados coja y el pescado que más pese. Curiosa donde las haya…

Dormir: La Aldea Suites es su gran apuesta, muy bonita y perfecta para el descanso.

Cerrar el calendario con una muy muy difícil de digerir en un sólo trago, ni siquiera en dos o tres. No queda otra que hacer de tripas corazón, y es así como Zaragoza se hace con el último protagonismo: por su 12 de octubre, por su Pilarica, y porque lo merece todo… El ducentésimo octogésimo quinto día del año. 12 de octubre a marcar en el calendario. Zaragoza se deshace entre halagos en una fecha perfecta en ambiente y color entre sus calles. Desde este día, son 80 amaneceres para terminar el año y es la mejor celebración para empezar un balance del año. Se unen dos en uno: Fiesta Nacional de España y Fiestas del Pilar. ¡A lo grande! Pero la heroína esta vez es la del Pilar, y es que se convierte en un manto de gente [alrededor de 4.000.000 fueron testigos el pasado año]. Con uno de los eventos más preciosos y a todo color: la ofrenda de flores. En el punto final de la festividad, es la mayor devoción hacia la Virgen. Se trata de un día al completo, en la mañana, mediodía y parte de la tarde del día 12, en el que se lleva a cabo una ofrenda donde cientos de miles de personas con trajes tradicionales de Aragón, o de otros lugares del mundo, portan flores a la Virgen situada en el centro de la Plaza del Pilar.

Dormir: conjunto de hoteles para descansos y preferencias diferentes. El Hotel Alfonso, el Hotel Sauce o el Hotel Hiberus.

Una explosión de humanidad que se enciende con estas fiestas,
y en miles de ellas, que se escapan de este tragaluz.

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Doce antojos de la gastronomía
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Beatriz Acosta | 21-01-2014 | 18:24| 0

Nunca se termina de aprender a leer.
Tal vez como nunca se termine de aprender
a vivir.
-Jorge Luis Borges

Tal vez nunca se termine de aprender. Aprender, con punto y final. Es placer lo que sugiere tal cuestión. Esa, que nos deshace en ilusiones, por verse inmensa y eterna. Porque aprender es infinito. De innumerables campos. Y esa inmortalidad nos lleva a la satisfacción por conocer la vida entera. Leonardo Da Vincci sugería una realidad para este suceso, que la naturaleza benigna provee de manera que en cualquier parte halles algo que aprender. “En cualquier parte” es El Tragaluz.

Lápiz y papel para el siguiente aprendizaje: España a través del gusto. Ácido, amargo, dulce, salado o incluso sabroso. En toda su definición, es la percepción del paladar la que se sincera en doce estancias gastronómicas. Tras la  potente selección de una docena de sorpresas gastronómicas, llega la suma de otra, de igual potencia y esplendor. Los primeros renglones serán dueños de Santander, Palencia, Navarra, La Rioja y Huesca, defendiendo así un norte muy suculento. Siendo Madrid, Toledo y Comunidad Valenciana los siguientes aromas. Dando las últimas sensaciones Extremadura y Andalucía, y dos islas como Mallorca y Lanzarote.

Sin más demora, ¡qué aproveche!

Santander y su céntrica Plaza Cañadío. Perfectísima ubicación la del ‘Cañadio‘. Y no hay mejor descripción que la que ellos mismos hacen de su hogar: “una culinaria que gusta y valora todo quisqui, porque es intrínsecamente noble, profesional y placentera“. No hay más. También ofrece una barra repleta de pinchos bajo las atentas miradas de los allí presentes, siempre a rebosar. Una hamburguesa de bonito o pastel de queso trufado, de aúpa. Lo mejor de todo es que han llevado su proyecto de cocina excelente a Madrid, en Conde de Peñalver 86. Esto siempre son buenas noticias y buenas señas.

Destino Palencia. En la comarca de Tierra de Campos, encontramos un pueblo muy pequeñito, apenas 400 habitantes: Villoldo. Y en su Calle Mayor número 32, ‘Estrella del Bajo Carrión‘ se nos planta delante. Donde solo hay lugar para productos frescos de temportada (matanza en febrero, verduras en abril y mayo, y setas en noviembre). No se les escapa ni una. Una cocina muy delicada en un espacio con mucha luz, muy original y en el que disfrutarás de verdad de un ambiente agradable. Y si así lo deseas, podrás hospedarte con ellos pues tienen preciosas habitaciones con un descanso premium.

Tudela en Navarra, y su Calle Capuchinos 7, es nuestro sitio. ‘Treintaitrés‘ es quien nos recibe. De cocina tradicional autóctona de autor, ésa es su presentación. La huerta encima de la mesa, aunque suene bruto pero es lo que hay. Espárragos de la finca, menestra de las verduras reina de la temporada, pencas de acelga rellenas de ibérico, ajetes frescos, alcachofas en su crema… Experimentar con lo mejor que da la tierra. No hay mucho que comprobar, pues Tudela es la experta de esta cultura verde.

Más de una década dando guerra, de la buena. Marchando a La Rioja para conocer ‘El Portal del Echaurren‘. En Ezcarary, un pueblecito del suroeste riojano, con uno de los conjuntos de arquitectura popular más interesantes de la zona. Echaurren como grupo es lo más fuerte que hay: hotel, Restaurante Tradición, Restaurante Bistrot Comilón, E-tapas Gastrobar, incluso Echaurren para llevar a casa, sin faltar celebraciones de bodas y otros eventos. Son grandes. Lo hacen de lujo. Para probar su cocina, amplia gama podrás encontrar, como está visto. El Portal en la Calle Padre José García 19, es de un estilo actual y diseñado por y para la degustación de la cocina más vanguardista. Pero sin duda alguna, cualquiera de los citados te descolocarán, en el mejor sentido.

Huesca es la siguiente culpable. Culpable pero inocente, lugar que acoge a Ordesa y Monte Perdido. De un vistazo, es puro asombro por la riqueza de un ecosistema siempre cambiante. Es cumbre natural del Pirineo oscense y Reserva de la Biosfera del Programa MAB (UNESCO), destila su pasado geológico e historia en cada uno de sus escenarios. Entre elevados valles y cañones, el paisaje se compone a partes iguales de frondosa vegetación y espectaculares fotografías acuáticas. En la ciudad, podrás comer, y hacerlo bien, en ‘Lillas Pastia‘: especializado en cocina de autor con trufa, de local acogedor, muy fresco, anclado en la planta baja del edificio más significativo del Modernismo de Huesca, el Círculo Oscense.

La capital. Madrid, Madrid, Madrid…Como madrileña, imposible quedarme con uno. Y aunque contábamos con doce delicias, vamos a saltarnos los propósitos. ‘Filandón‘ es la estrella, es el campo en la ciudad. Y no podían hacerlo mejor, es una gastronomía única en un lugar único. Se te van los ojos por cada rincón de sus tremendas instalaciones, y es que a cada paso hay una decoración y un ambiente distinto. Espacios abiertos y cerrados. Se encuentran en el Monte de El Pardo: Ctra. de Fuencarral al Pardo Km 1.9. Habría que estudiar la carta para decidirse por algo, y ni por esas. Buenísimo. Aquí terminaría esta recomendación, pero… no podía darle paso a la siguiente ciudad, sin antes resaltar lo especial de ‘La Manduca de Azagra‘, en la Calle Sagasta 14, ¡Id!

Toledo, sin más dilación. Porque la cocina manchega no puede faltar. Illescas es nuestro escenario y su localización: Avda. Castilla La Mancha 81. Hablamos de ‘El Bohío‘, un restaurante familiar que se ha asentado en las bases de la cocina de nuestras madres y abuelas. Su estilo es vanguardista y ejemplos de ellos son su cuña helada de queso, praliné y aceita, o la versión propia del potaje de bacalao y espinacas. Además, tendrás tres rutas de menús: degustación, de temporada o del día. Chapó para el único bar de carretera que unía Madrid con Toledo.

Continuamos con esos aromas, y así llega la Comunidad Valenciana, que brinda con nosotros de una forma muy bonita, de la mano de Quique Dacosta. ‘El Poblet‘ en Dénia, es el alma y madre de todo un complejo de cocina maravillosa. Aunque podrás degustar su arte en plena ciudad valenciana, tanto en la calle Joaquín Costa 27 gracias a ‘Mercatbar‘ un espectacular local repleto de tapas a puro color; o en la Calle Correos 8, frente al Ayuntamiento, con ‘Vuelve Carolina‘ lo que hoy denominamos Gastrobar, con tapas con toque y a tope de gente. La boca agua por un Quique Dacosta que lo borda.

De extremo a extremo: Extremadura. Por conocidos sentimientos, me deshago ante ella. Hermosa, risueña y envolvente. Aquí caigo en la tentación de desvelar un restaurante de Badajoz. Marchivirito fue el protagonista en la anterior docena, pero ahora un vecino muy apetecible se suma a la cocina extremeña. ‘El Sigar‘, en Avenida Luis Movilla, 12. Cocina de diseño, muy elaborada, en un local muy fresco y acogedor. Platos como la pluma ibérica al caramelo o los ravioli de verdura  y langostino, te robarán el paladar. Además, tienen una barra para tapear con muy buenos precios. 100% recomendable. Yo no me lo pierdo cuando me dejo ver por allí. ¡Esas láminas de foie y ese Solomillo con salsa de oporto!

Con la boca agua, llega el punto y final peninsular, ese en el que ya rebosamos de alegría. Andalucía y su Málaga preciosa con ‘Lamoraga‘, en la Plaza de la Malagueta 4, en el Paseo Marítimo. Según entras, alucinas. Así de claro. Es un local para sorprender, con una imaginación pasmosa, con una luminosidad precios… Todo es poco. Además, podrás disfrutar de su cocina vanguardista en otras ubicaciones, pues ha ido expandiéndose a Puerto Banús en Marbella, al Aeropuerto de Málaga y con próximas aperturas. Tomad nota: Madrid, Valencia, e incluso el extranjero con Frankfurt o Budapest. Su expansión no es más que un reflejo de por qué está aquí presente entre favoritos.

Últimas dos sensaciones, isleñas. Primer vuelo directo a Lanzarote para conocer el ‘Restaurante Amura‘, en Puerto Calero. ¡Quien pudiera cumplir ese deseo! Se trata de un lugar precioso, teñido de blanco, rodeado de palmeras, con espacios exteriores e interiores. Fino y elegante, a un precio para ocasiones especiales. No falla, pues goza de un alto nivel en todos los sentidos. Se encuentra en un puerto muy tranquilo, que acompañado de su buen clima de todo el año, se convierte en un gran destino. Tal regalo supone ‘Stay Restaurant‘ en Mallorca. Concretamente nos roba el sentido el Puerto de Pollença, en Muelle Nuevo s/n. Degustar su cocina de mercado contemporánea, como sus tallarines frescos o langostinos al azafran, será todo un placer. A buenísimos precios, relacionados con su calidad. Fantástica situación, al lado del mar, acompañada de un excelente servicio, ambiente perfecto e inmejorable comida. Así es, no dudes en visitarlo.

España a cucharadas, con cuchillo y tenedor, o de postre.
Esto han sido doce antojos de la gastronomía.
Doce que se convierten ya en veinticuatro. Y suma y sigue: proximamente, otra tanda del 12.

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Sobre el autor Beatriz Acosta
Madrileña y extremeña: un 'dos en uno' inseparable. Periodista y dirección hotelera. Con mil ojos en el mundo del turismo para dar a conocer lo mejor de aquí y de allá. Música para vivir con más intensidad. Sonrisa, siempre. Ganas e ilusión, también. Twitter:@beibaf

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