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Carlos Pajuelo

Escuela de Padres

Recordar: un regalo que tus hijos nunca olvidarán

Enseñar a recordar los momentos vividos juntos es uno de los mejores pegamentos para la familia.

Enseñar a recordar los momentos vividos juntos es uno de los mejores pegamentos para la familia.

“Socorrito de vez en cuando nos sentaba a mí y a mis hermanos a su alrededor, y con voz enigmática nos decía: “Hoy vamos a jugar a recordar”,  a la vez que abría con delicadeza, como si de un tesoro se tratara, el álbum de fotos en los que coleccionaba los momentos felices de nuestra familia”.

Desde que mi amiga Paqui me contó la manera en que su madre entretenía a sus hijos las tardes que amenazaban con hacerse largas quedé fascinado porque yo soy de los que cree que recordar, entre otras cosas, es uno de los mejores pegamentos para “hacer familia”. El recuerdo es una herramienta que, bien utilizada, nos puede ayudar en el presente continuo a valorar el pasado para afrontar lo que desconocemos del futuro.

Un álbum de fotos, o un vídeo casero, son estupendas herramientas para educar, para enseñar a los hijos el valor del recuerdo. Para sembrar en ellos vivencias, emociones que les acompañen toda su vida.

Qué podemos enseñar a través del recuerdo:

Lo primero y fundamental es enseñar a aprender a no olvidar. Lo vivido, lo sentido y lo compartido son parte de nuestra vida, y olvidar es una manera de perdernos parte de nuestra vida.

Recordar ayuda a afianzar nuestra identidad personal. Somos lo que recordamos, escribe sabiamente Manuel Rivas. Y es verdad que encontramos en el recuerdo, en lo que recordamos, una estupenda manera de reafirmar lo que nosotros somos.

Recordar sirve para poner en valor nuestra vida emocional. A través del recuerdo ponemos en marcha una cantidad de emociones que, llenas de sonrisas o lágrimas, nos evocan que somos protagonistas de lo que hemos vivido. La mayoría de las veces que decimos o escuchamos frases que empiezan por “te acuerdas cuando…” generan en nosotros un viaje al pasado en el que evocamos, con cierta nostalgia, recuerdos de lo vivido.

Recordar sirve para aceptar y asimilar las experiencias dolorosas. Nuestra vida y la de nuestros hijos están llenas de bienvenidas, pero también de despedidas. Y algunas despedidas son muy dolorosas. Cuando perdemos un ser querido, lo único y más valioso que nos queda es el recuerdo.

Recordar permite trasmitir aprendizajes que pasan de padres a hijos. Esas cosas que forman parte de nuestra historia personal. A mi me encantaba contarles a mis hijos, cuando eran pequeños, los mismos cuentos que mi padre me contaba a mí y mientras lo contaba imaginaba que el castillo de irás y no volverás permanecerá en las mismas condiciones cuando mis hijos se lo cuenten a mis nietos.

Recordar por último permite crear y fortalecer vínculos sociales. Y esto sí que es bueno para nuestros hijos porque los vínculos sociales son la mejor medicina para hacer frente a la vida por vivir.

¿Tienes el álbum de fotos a mano?  Pues a enseñar a recordar a nuestros hijos que es una estupenda manera de enseñarles que lo que viven en el presente serán sus recuerdos en el futuro.

Hablando de recuerdos, ¿os había dicho que yo nací en Macondo?

 

La tarea de ejercer de padres

Sobre el autor

Carlos Pajuelo Morán, psicólogo y padre de dos hijos, ejerce su tarea de Orientador en el Equipo Psicopedagógico de Atención Temprana de la Consejería de Educación y Empleo. Durante 21 años ha sido profesor asociado en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura. En este blog los padres y madres interesados por los temas de la educación encontrarán información fácil y accesible, basada en aportaciones de la psicología y la psicopedagogía, que les ayude a identificar las competencias y habilidades que como padres poseen y a utilizarlas de la manera más eficaz para poder seguir ejerciendo esta apasionante, aunque a veces ingrata, tarea de ser padres.


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