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Cómo disfrutar de la familia en vacaciones
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Carlos Pajuelo | 12-07-2015 | 16:44

Dicen que el roce hace el cariño pero el roce también hace llagas.

Con la llegada de las vacaciones se nos presenta un panorama, en lo que se refiere a la vida familiar, que tiene su salsa: 24 horas de presencia de los hijos junto a sus padres. Disfrutar de los hijos y de la pareja 24 horas al día. ¿A que ahora mismo estás pensando que eso de disfrutar es un poco exagerado?

Las vacaciones de los hijos se han convertido en un “problema” para algunos padres y madres, bien sea porque están trabajando y necesitan que alguien se ocupe de sus hijos, o bien sea porque no sabemos qué hacer tantas horas con los hijos. Y me pregunto yo,  ¿estamos perdiendo la capacidad de estar juntos, de convivir en familia?, ¿nos lanzamos en busca de actividades para los hijos con el fin de que estén entretenidos o para evitar el desgaste de la convivencia?.

A veces las estadísticas nos sorprenden diciéndonos que las separaciones matrimoniales aumentan después del verano. Y también aumentan, y mucho, las ganas de que los niños comiencen el colegio. Y me vuelvo a preguntar ¿Será acaso porque estamos perdiendo capacidad para convivir? ¿Estaremos perdiendo la capacidad para tolerar y entender el malestar que la convivencia origina?

Los hijos unen, dicen los que no saben que lo que une de verdad es el pegamento. Yo no sé si los hijos unen a las familias, lo que sí sé es que los problemas, las dificultades, se cuelan por las más pequeñas grietas que origina la convivencia haciendo palanca.

Las vacaciones generan mucha convivencia y la convivencia muchos roces. Así que antes de que te pongas a decir eso de “qué ganas tengo que empiece el colegio”, parodiando la carta de deberes que un profesor italianao le puso a sus alumnos, te propongo una serie de “deberes”, para disfrutar de las vacaciones, para disfrutar con y para disfrutar de tus hijos, tu pareja, tu familia.

1. Por la mañana, procurad  desayunar  todos juntos y si no se puede (los adolescentes son unos profesionales en esto del dormir) procurad comer juntos y simplemente mira a tu familia y diles, por enésima vez, lo que te gusta estar con ellos. Relájate.

2. Intenta utilizar todas las palabras que indiquen algo positivo de tu familia. Así tus hijos, tu pareja,  escucharán cosas agradables de ellos mismos y eso es contagioso. Relájate.

3. Lee si te gusta leer y si no te gusta es porque no has dado con el libro que te robe el tiempo y el corazón, así que inténtalo una y otra vez. Un libro es una estupenda compañía para toda la familia. ¡Y no veas lo que relaja! Te recomiendo un libro estupendo, el que yo he escrito, jajajaa

4. Evita los motivos de enfado, procurad no ser gruñón, ni gruñona.  Las vacaciones son una oportunidad para disfrutar de  tu pareja, de tus hijos y esta es una tarea que nos obliga  a todos. Está demostrado que hacer perfectamente las camas no da la felicidad, así que relájate

5. Cuando tus hijos te digan eso de ¡me aburroooooo!, no te enfades, tu tarea no es entretener hijos, piensa que el aburrimiento es el momento justo donde nace la creatividad (pero vigila no la vayan a liar parda)

6. No se cocina en soledad. A la hora de cocinar todos los masterchef de la casa son pocos. Llevarlos al mercado, hacer la compra, enseñar a cocinar,  es una manera de aprender a tener gusto, orden y disciplina. (Lo que todo padre y madre que se precie quiere para sus hijos). Ah, y los buenos cocineros y cocineras dejan la cocina ¡bien limpita!

7.- Cantad, a pleno pulmón, en casa, en el coche, pero cantad juntos. Poned la música a tope y a cantar.

8. Bailad delante de vuestros hijos, agarraditos o sueltos.  Los hijos necesitan ver como sus padres manifiestan su amor. Aunque ellos pongan cara de horror. Y si el baile ha ido bien… pues luego, sesión continua.

9. Ten algún detalle con tu pareja. Un detalle es algo inesperado. Cúrratelo. Los detalles no suelen tener precio.

10.- Disfrutad del aquí y ahora. El disfrute no quiere decir que no haya situaciones complicadas. Te recuerdo que la convivencia genera molestias, molestias inevitables. No estés tan pendiente de lo molesto y valora lo que tienes (sí, valora tu familia).

11.- Sonríe y di te quiero todos los días que puedas. Querer relaja.

12.- Cuando todos duerman, brinda con tu pareja y si estás sola o solo brinda con la luna y las estrellas. ¡Por la familia!

La convivencia genera momentos de malestar y de bienestar.Te recuerdo que con nuestras familias tenemos un compromiso, libremente elegido, el de quererlos y educarlos. Momentos buenos y momentos malos. Disfruta de los buenos y entonces estarás enseñando a tus hijos cómo se disfruta en familia, cómo se disfruta de la familia.

Salud, buen verano.

Sobre el autor Carlos Pajuelo
Carlos Pajuelo Morán, psicólogo y padre de dos hijos, ejerce su tarea de Orientador en el Equipo Psicopedagógico de Atención Temprana de la Consejería de Educación y Empleo. Durante 21 años ha sido profesor asociado en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura. Miembro del Comité Científico y Vocal del Observatorio de la Familia y la Infacia de Extremadura. En este blog los padres y madres interesados por los temas de la educación encontrarán información fácil y accesible, basada en aportaciones de la psicología y la psicopedagogía, que les ayude a identificar las competencias y habilidades que como padres poseen y a utilizarlas de la manera más eficaz para poder seguir ejerciendo esta apasionante, aunque a veces ingrata, tarea de ser padres.

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