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Menos whatsapp y más comunicación
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Carlos Pajuelo | 12-06-2016 | 20:56

¿te lo vas a perder?

La semana pasada iba yo dando un paseo cuando vi a una madre, pero podía ser de igual forma un padre, paseando mientras empujaba el cochecito de su bebé. Me llamó la atención porque la madre iba entretenida con su teléfono móvil. Su bebé, que tendría unos 6 o 7 meses la miraba a la vez que emitía una serie de vocalizaciones. Pero la madre estaba absorta con su móvil. El bebé hablando y la madre sin contestar.

Los bebés en el primer año de vida necesitan a los adultos para poder poner en marcha todas las potencialidades emocionales, cognitivas, comunicativas que le ayudaran a construirse como persona.

Los seres humanos somos fundamentalmente seres sociales, tenemos una inteligencia eminentemente social y es a través de esta interacción social como aprendemos a establecer vínculos, a sentirnos emocionalmente seguros, a interaccionar, a comunicarnos.

Las pantallas, ya sean videos que estimulan la inteligencia, aplicaciones que entretienen en móviles o tabletas, son sólo medios que en los primeros años siempre deben de utilizarse acompañados por la presencia de los adultos. Usad el móvil no para entretener, sino para reforzar las conductas de interacción y comunicación de los niños con los adultos significativos, padres, madres, abuelos, etc.

El bebé nada más nacer comienza a presentar comportamientos que necesitan una respuesta y en la medida que obtengan esa respuesta por parte de los adultos, se va a ir generando y afianzando tanto el interés por la comunicación y la interacción a la vez que se establecen vínculos afectivos que dan seguridad emocional. Si no obtienen respuesta es probable que dejen de utilizar esa conducta.

Así que mira a tu bebé, habla con tu bebé, enséñale a tu bebé las cosas y o personas que hay a su alrededor, refuerza cada vez que mira hacia donde tú diriges la mirada, refuerza cuando te mire a ti e inmediatamente mire a otro objeto, hazle notar que le entiendes, que sabes lo que quiere. La imitación va a ser una herramienta extraordinaria para que tu hijo aprenda todas estas habilidades. Para imitar es necesario tener un modelo a imitar.

Cuando tu bebé empiece a balbucear interpreta todos sus balbuceos como si te estuviera hablando y diciéndote “olé las madres guapas”, “olé los padres bonitos” y míralo, sonríele y dile “bonito o bonita tú”, y dale el suficiente espacio de tiempo para que te “responda” con un nuevo balbuceo y vuelve a responderle tú. Así enseñamos a hablar a nuestros hijos, hablando.

Utiliza las nuevas tecnologías como un instrumento para comunicarte con tu hijo, no para que esté entretenido y te deje tranquilo o tranquila (bueno, diez minutitos de tranquilidad tampoco es malo). Pero no le dejes que interaccione con las máquinas porque las máquinas no responden, no sonríen, no enseñan. Tú sí.

Tu hijo va a crecer rodeado de móviles, tabletas, ordenadores, y todos le van a ser muy útiles pero recuerda que tener amigos, charlar, comunicarse es una estupenda medicina para cuando vienen los días malos, así que no dejes de comunicarte, tú hazlo porque eso deja huella.

Los bebés crecen rápido, muy rápido. ¿te lo vas a perder?

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Sobre el autor Carlos Pajuelo
Carlos Pajuelo Morán, psicólogo y padre de dos hijos, ejerce su tarea de Orientador en el Equipo Psicopedagógico de Atención Temprana de la Consejería de Educación y Empleo. Durante 21 años ha sido profesor asociado en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura. Miembro del Comité Científico y Vocal del Observatorio de la Familia y la Infacia de Extremadura. En este blog los padres y madres interesados por los temas de la educación encontrarán información fácil y accesible, basada en aportaciones de la psicología y la psicopedagogía, que les ayude a identificar las competencias y habilidades que como padres poseen y a utilizarlas de la manera más eficaz para poder seguir ejerciendo esta apasionante, aunque a veces ingrata, tarea de ser padres.

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