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Fecha: octubre, 2016
“¿Se puede saber a dónde vas con esa pinta?” (los hijos eligiendo su ropa)
Carlos Pajuelo 09-10-2016 | 5:35 | 0

Lo importante de nuestros hijos es lo que tienen dentro, la ropa solo es envoltorio. (FOTO Xiaobanya)

Mi amiga Paqui, que llevaba un tiempo tranquila con sus niños, me llamó el otro día para hablarme de su nuevo desasosiego: “Carlos, mi hijo se pone camisetas y vaqueros rotos y es como un uniforme siempre vestido igual, y no te quiero ni decir cómo lleva los pelos, se pasa 15 minutos delante del espejo, peinándose un despeinado. ¡Qué pinta lleva! No me gusta cómo va y no sé si debo ceder u obligarle a que se vista más normal”. Y a renglón seguido me dice:”¿Qué hago?”

Y eso me lo pregunta a mí, que soy el asesor de madres-padres, pero todas las mañanas tengo la duda de qué ropa ponerme, si pega o no pega y echo de menos a mi cuñada Tete Cabezas que tiene la habilidad de organizarte “conjuntos” en un periquete.

La ropa y el peinado es lo de fuera y lo importante de nuestros hijos es lo de dentro, así que no hagamos dramas con ropas y pelos, porque esta no es la pelea de los padres.

Algunas ideas respecto a cómo actuar en estos casos.

1.- Que los niños y niñas tengan la posibilidad de elegir qué quieren vestir y cómo, de entrada, es una buena opción, muestra que tienen claro qué es lo que quieren, su autonomía, sus gustos. Los padres podemos ayudarles, cuando sean pequeños, a que ellos decidan presentándoles un par de opciones. Cuidado con lo de “esto no pega con esto” que no tenemos hijos para que luzcan en el Instagram, es mejor asesorarles con mensajes del tipo, “este suéter combina mejor con este pantalón, pero al que le tiene que gustar es a ti”. Cuidado con lo de “eso es de pijos” o “eso es de canis” Los hijos son bonitos porque son nuestros hijos no por que vayan más o menos “monos”, no les convirtamos en unos racistas textiles, organizando el mundo en función de cómo visten las personas.  Y además para gustos los colores.

2.- Está claro que si tu hija adolescente quiere salir vestida como si fuera una bailarina de Reggaetón (Me lo pido el taxi, me lo pido el taxi…)  pues tendrás que hacerle ver que ese tipo de vestimenta es inapropiado para niñas de su edad y ya tendrá tiempo cuando sea mayor de vestir como alguien mayor. Los adolescentes pueden y deben de elegir qué ropa les gusta, pero creo que el criterio “hipersexualización” es un buen límite para decir NO, esto no corresponde ahora. Pero no te creas que va a ir tu hija a abrazarte y decirte mamá gracias por preocuparte por mí. Te va a montar un buen pollo.

3.- Los adolescentes y preadolescentes quieren vestirse como lo hacen el resto de sus amigos. Pero tienes que tener claro el criterio “marcas”, ya que  hay  marcas que cuestan un ojo de la cara. Los padres vestimos a nuestros hijos, pero lo que no debemos de hacer es gastarnos lo que no tenemos para que nuestros príncipes y princesas vayan a la moda. Y cuando le digas que no a la compra de una determinada marca tampoco van a ir corriendo a abrazarte para decirte “mamá, papá, que guais sois”.

4.- Que le gustan las camisetas, pues que se compre 7 camisetas. Pero ten en cuenta, como bien dijo JR. Alonso de la Torre en su artículo del Hoy,  estas camisetas hacen que huela la sobaquera y si lo añadimos a que los portadores de las camisetas son unas bombas de hormonas andantes… no hay botafumeiro capaz de eliminar el olor. “Ponte lo que quieras, pero limpio, muy limpito. Ponte los pelos como quieras, pero duchadito. La limpieza es la lucha, no la ropa.

5.- Dentro de 15 años cuando vean sus fotos de adolescencia les pasará lo mismo que te pasa a ti cuando ves tus fotos de juventud, que te das cuenta que en el pasado todos éramos unos horteras.

 

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La infancia robada
Carlos Pajuelo 02-10-2016 | 4:35 | 0

Los niños no son futuros adultos, son niños que necesitan vivir su infancia.

¡Qué ganitas tengo de que crezcan los niños! piensan o verbalizan muchos padres y madres mientras realizan la tarea de educar a sus hijos. Tus hijos van a crecer y lo harán más rápido de lo que imaginas pero hay un tiempo para ser niños, un tiempo imprescindible y necesario para poder crecer.

Hay una realidad en la educación familiar, la de que educar es una tarea que necesariamente consume el tiempo (el tiempo libre)  de padres y madres y que además es una tarea que no está exenta de conflictos.

¿Estamos robando la infancia a nuestros hijos?, ¿Somos una sociedad que considera la infancia como una “enfermedad” pasajera, como una academia para convertirse en personas adultas?

Somos la sociedad en la que vivimos. Es verdad que nuestros niños y niñas no viven las penalidades que viven miles de niños y niñas en otras partes del mundo. Pero creo que nuestra sociedad desarrollada, de otra manera, también contribuye a “robar” la infancia de los niños.

Y no lo digo porque los bebés salgan de los hospitales maternos con vaqueros y zapatillas de deportes; ni porque busquemos desde bien pequeños la excelencia en lugar del desarrollo; ni porque juegan con tecnología desde pequeños pero no juegan solo por divertimiento, juegan para que los padres podamos disponer de tiempo para nosotros mismos.  Se escolarizan con tres años o menos y esperamos de ellos que además de saberse limpiar el culete, permanezcan cinco horas siguiendo el guión, porque si no van a tener problemas. Pensamos en su futuro, todo lo que hacemos es por su futuro, los padres vivimos acuciados por el futuro mientras nuestros hijos viven y crecen en el presente.

De tanto escuchar que ganitas tengo de que crezcan, ellos terminan creyéndose que cuando crezcan todo será mejor. Y empiezan a creerse que son más mayores de lo que son. Imitan a los adultos y con 10 o 12 años cuando comienzan a salir lo hacen copiando a los adultos. En vez de al botellón van a tiendas de chucherías , y en grandes grupos se entretienen mientras las comparten, el chuchellón.  Así todo, absolutamente todo, se adelanta, el coqueteo con el alcohol, los horarios de regresar a casa y todo esto patrocinado por los mismos padres y madres un tanto prisioneros del “como lo hacen todos”.

Una sociedad hipersexualizada que promueve “modas” en las que los niños y niñas visten como adultos, se peinan como adultos. Todos los programas de éxito televisivo tienen una versión infantil. Una sociedad que les dice “¡vamos, daos prisa en crecer!

Una sociedad que,  como ignora la infancia, no genera espacios públicos para la infancia. ¿Dónde pueden ir nuestros niños y niñas para que convivan, jueguen, estén protegidos, donde puedan ser lo que son, niños y niñas?

La infancia es necesaria pero no para preparar a futuros adultos. La infancia es necesaria para poder llegar a ser adultos. La infancia no es una etapa preparatoria. La infancia es una etapa para vivir, que tiene su propia entidad. Tenemos una gran responsabilidad, los padres y madres, las escuelas, los ayuntamientos, tú y yo. Devolvamos la infancia a nuestros hijos, para ello necesitan que se reconozcan sus derechos, el derecho a ser niños y niñas, el derecho a vivir como niños y niñas.

Esto es tarea de todos, individual y colectivamente. Necesitamos políticas que de verdad promocionen la natalidad, el cuidado de la infancia; políticas que permitan de verdad conciliar la vida familiar y profesional. Pero además necesitamos políticas locales para que tu pueblo o ciudad se convierta en amiga de la infancia y, por último, necesitamos que tú y yo también nos hagamos amigos de la infancia.

Sin estas políticas, le robaremos la infancia a nuestros hijos y sin infancia no hay futuro. A veces pequeños pasos nos llevan a alcanzar grandes logros.

Termino recordando el proverbio africano  del que ya hemos hecho mención en otros artículos,  “Para educar a un niño hace falta toda la tribu“.  Claro que educar es responsabilidad de la familia pero las familias necesitan la colaboración de toda la tribu porque todos nos beneficiamos de la infancia.

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Sobre el autor Carlos Pajuelo
Carlos Pajuelo Morán, psicólogo y padre de dos hijos, ejerce su tarea de Orientador en el Equipo Psicopedagógico de Atención Temprana de la Consejería de Educación y Empleo. Durante 21 años ha sido profesor asociado en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura. Miembro del Comité Científico y Vocal del Observatorio de la Familia y la Infacia de Extremadura. En este blog los padres y madres interesados por los temas de la educación encontrarán información fácil y accesible, basada en aportaciones de la psicología y la psicopedagogía, que les ayude a identificar las competencias y habilidades que como padres poseen y a utilizarlas de la manera más eficaz para poder seguir ejerciendo esta apasionante, aunque a veces ingrata, tarea de ser padres.

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