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Fecha: marzo, 2017
Mis hijos me convirtieron en padre
Carlos Pajuelo 18-03-2017 | 7:43 | 0

Un padre, en eso me convirtieron mis hijos, en un padre.
Un padre que nunca fue tan valiente como sus ojos me hacían sentir cuando estaban asustados.
Un padre que se alegra de todos los éxitos de sus hijos, un padre al que sus hijos le enseñaron cómo afrontar sus equivocaciones, un padre preocupado, un padre que confía, un padre con la mano tendida.
Mis hijos me hicieron padre y nunca me pidieron que fuera el mejor.
A veces me llaman y no me hablan del tiempo. A veces nos abrazamos pero no para parar el tiempo que nos desgasta sino por el simple gusto de estar en nuestros brazos.
Y cuando los pienso o cuando disfruto de su presencia siempre añoro que podía haber sido mucho mejor padre, que podía haber sido más paciente, que podíamos haber perdido juntos mucho tiempo, pero no me entristece ese pensamiento porque  tengo la certeza de que ellos, en el momento en que se conviertan en padres, miraran a su alrededor con ojos de padres, con corazón de padres y a partir de ese momento entenderán de qué material están hechos los padres.
Y, en ese preciso instante, se convertirán en mejores padres que su padre.

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Enseña a tus hijos a decir NO a las drogas
Carlos Pajuelo 12-03-2017 | 5:57 | 1

Tú nunca estarás con tu hijo o hija cuando tenga que decir NO. Así que a educar.

Las drogas están alrededor de nuestros hijos, esto es una realidad que los padres no debemos ni podemos obviar. Están tan cerca de nuestros hijos que a veces están hasta en nuestra propia casa. No, no lo digo para asustar, lo digo sencillamente con la finalidad de que los padres abramos los ojos y sepamos qué decir y cómo actuar. Es verdad que cada hijo es un mundo, que cada familia tiene sus circunstancias y, aunque no hay métodos infalibles para educar, yo creo que padres y madres, en el tema de drogas, podemos y debemos:

1º.-  Buscar Información.  ¿Qué sabes de las drogas?, pero qué sabes, de verdad. Cómo vas a educar sobre algo que desconoces. Conozco a padres que, con cara de angustia, les hacen jurar a sus hijos que nunca van a tomar drogas y piensan que, con eso, es suficiente. El conocimiento, la información son los mejores acompañantes en la tarea de educar. La guía “Hablemos de drogas. Una realidad que debe tratarse en familia”, de la Obra Social de la Caixa es una estupenda herramienta para informarse.

2º.- Hablar con tu hijo sobre drogas. Al finalizar la Educación Primaria, con 12 años, es una edad apropiada para comenzar. Pero habla con serenidad, porque esa es la manera en la que hablan las personas que saben de lo que están hablando.  No metas miedo ni exageres porque está demostrado que “asustar” no educa. Habla con tu hijo para conocer su opinión sobre las drogas, y no te desesperes si te dicen perlas como “la marihuana es buena porque es mejor que el tabaco”. Los adolescentes suelen tener una visión demasiado “optimista” sobre las drogas, y los adultos, una visión cercana al pánico, por esta razón lo que hay que hacer es EDUCAR para tener una visión “realista”.

3º.- El mensaje que tienes que trasmitir es: Tomar drogas es siempre un riesgo. Esto es difícil de hacérselo entender a los adolescentes, por eso conviene repetir este mensaje apoyado en datos reales, contrastados, no basados en tópicos, sin exageraciones.  Las drogas secuestran de manera silenciosa a nuestro cerebro  y afectan a todas sus funciones (cognitivas, emocionales, relacionales, etc).

4º.- No les preguntes directa e insistentemente sobre si han tomado drogas. Es mucho mejor pedirles su opinión (qué piensan del consumo de drogas por parte de algunos adolescentes, qué peligros ven en ello) y darles nosotros nuestra opinión. No entres en peleas con tus hijos para convencerles de que la razón la tienes tú, porque con esas discusiones es fácil conseguir un efecto contrario al que deseamos, y no es otro que la defensa de las drogas por parte de tu hijo se convierta en una afirmación de su identidad.

.- Enseñar a los hijos a responsabilizarse de sus acciones es una de las mejores cosas que los padres podemos hacer mientras educamos. Responsabilizarse requiere asegurar a los hijos que siempre los vamos a apoyar pero que ellos tienen que asumir las consecuencias de sus actos. Para educar en responsabilidad necesitamos marcar una línea clara de lo que creemos que es tolerable y lo que consideramos intolerable en el tema de las drogas. La realidad es que al final va a ser nuestro hijo el que decida, el que tenga la última palabra.

6º.- Si tu hijo comienza a “flirtear” con las drogas no te paralices, no lo lleves en secreto. Busca ayuda. Habla con sus profesores, con la familia, con profesionales.  Entrar en contacto con las drogas en la adolescencia no es sinónimo de ser un drogadicto. Negar una realidad, sin embargo, sí que puede conllevar problemas mayores. Cuando tenemos problemas en la educación de los hijos necesitamos todas las manos. No te calles.

7º.- ¿Quién dijo miedo? Controlar el miedo que nos invade con las palabras drogas, adolescencia, alcohol…  Con miedo no se educa. Así que lee, infórmate, y manos a la obra. No hagamos tragedias de situaciones de apendizaje. Los adolescentes están en construcción, los escarceos con las drogas no son indicadores de ningún problema, son indicadores de que tu hijo o hija necesita que sus padres sigan educando: normas, valores, limites. Y esto lleva  su tiempo, no te desesperes.

8º.- Confía en ti, en tu capacidad para educar, en tu sistematicidad, confía en tu ejemplo, confía en tus enseñanzas. Y sobe todo confía en que tus hijos serán capaces de gobernar su propia vida. Pero hasta que llegue ese momento, recuérdales que no vas a mirar para otro lado, que siempre vas a decir: Drogas No.

9º.- No culpabilices a las amistades de tus hijos o hijas, considerándoles malas influencias. Prepárate para ser tú una buena influencia, una influencia que desde el cariño, la comprensión, envía mensajes claros respecto a cómo actuar, cómo decir no, como mantenerse firme en las convicciones. Y recuerda que las amistades son, para los adolescentes, lo mejor de lo mejor.  No rivalices, simplemente sigue ejerciendo tu tarea. Lo que tú les trasmites les queda dentro y hace más efecto del que tú crees.

10º.- Es un tema serio este de las drogas en el que los padres tenemos una responsabilidad durante un tiempo, el de la educación, luego serán nuestros hijos los que determinen qué y cómo quieren vivir.

¿Estás educando? Pues no pares, sigue. Somos muchos los que te apoyamos.

 

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10 ideas para educar con sentido común.
Carlos Pajuelo 05-03-2017 | 7:39 | 0

No hay método infalible para educar, lo que si hay son madres y/o padres que educan porque sin ellos los hijos andarán perdidos

En esta sociedad del éxito, de la felicidad, de la eficacia y la eficiencia, educar hijos se está convirtiendo es una especie de disciplina académica, un mastercheff educativo en la que el objetivo de la educación es la búsqueda de recetas para “cocinar” hijos que no den problemas, en vez de acompañar y guiar a los hijos en su tarea de construirse como personas adultas e independientes.

Es verdad que en la “ciencia” podemos encontrar ayuda para educar, mucha y muy buena, pero la ciencia no educa. Los que educan son personas que sirven de modelo, solo las personas pueden educar porque la educación es un acto de amor incondicional, de comunicación constante, algo cotidiano que se realiza 24 horas al día y 7 días a la semana.

Educar con sentido común es:

1.- Educar en presente e intentar no fantasear con un futuro que desconocemos.

2.- Dar ejemplo, la mejor herramienta educativa que tenemos para nuestros hijos. Lo demás son solo palabras y sermones.

3.- Entender que los hijos e hijas mientras los educamos nos pueden generar malestar, mucho malestar. Y que este malestar no es “castigo” sino parte de la vida natural de las personas. Los hijos no decepcionan, lo decepcionante es que los padres y madres les demos la espalda cuando aún no “están terminados”. Luego llegará un momento en que decidan cómo quieren vivir, esa es su responsabilidad.

4.- Centrarse en lo que haces como padre o como madre en vez de obsesionarte con lo que hacen tus hijos. La conducta de nuestros hijos lo que nos demanda es actuar como padres.

5.- Educar con sentido común, es entender que mientras se aprende aparecen muchas equivocaciones (aprendemos a ser padres y madres mientras nuestros hijos aprenden a ser personas).

6.- Entender que las lágrimas y los enfados de los hijos son inevitables. No les ahorres lágrimas, cómprales pañuelos y márcales bien clarito los límites y las normas.

7.- Tener confianza en uno mismo como educador y evitar culpabilizar a los demás.

8.- Hacer de la crianza un acto de generosidad, de empatía y no un tiempo de malestar.

9.- Que no existe ningún método infalible para educar, pero lo que sí es seguro es que sin madres y/o padres que eduquen nuestros hijos estarán perdidos.

10.- Educar con sentido común no es cuestión de tener certezas sino de tomar decisiones.

 Educar es una siembra, a veces, de cosecha lejana. No sembramos para obtener buenos frutos, sembramos para que los frutos aprendan a lidiar con las tormentas, los vendavales, las sequías. A lidiar con la vida. La vida pasa.

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Sobre el autor Carlos Pajuelo
Carlos Pajuelo Morán, psicólogo y padre de dos hijos, ejerce su tarea de Orientador en el Equipo Psicopedagógico de Atención Temprana de la Consejería de Educación y Empleo. Durante 21 años ha sido profesor asociado en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura. Miembro del Comité Científico y Vocal del Observatorio de la Familia y la Infacia de Extremadura. En este blog los padres y madres interesados por los temas de la educación encontrarán información fácil y accesible, basada en aportaciones de la psicología y la psicopedagogía, que les ayude a identificar las competencias y habilidades que como padres poseen y a utilizarlas de la manera más eficaz para poder seguir ejerciendo esta apasionante, aunque a veces ingrata, tarea de ser padres.

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