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Carlos Pajuelo

Escuela de Padres

¿Niños tiranos?,¿Padres sumisos?

El otro día el cuñado de mi amiga Paqui me escribió este correo: “Mi niño es un tirano, Carlos. Fíjate que en vez de esperarse a las 40 semanas de gestación, nació cuando le dio a él la gana. Y desde ese día me da la sensación de que el niño es el que decide todo. Torea a todo el mundo, pero sin mano izquierda ni temple, te mete unos capotazos en forma de berridos que ni la niña del exorcista. Terco, obstinado, vamos de esos que si le das un meneo echan bellotas. Me tiene desesperado y ya no sé qué hacer de verdad.  ¿El niño es un tirano de esos que habla internet, o un emperador o sencillamente un niño de esos del “síndrome del niño cabrón”? o ¿quizás es que su madre y yo estamos despistados, asustados y  nos ha comido terreno?”

De padres flamencos, hijos farruquitos.

De padres flamencos, hijos farruquitos.

¿Hay niños tiranos? Pues “haberlos, haylos”, pero no olvidemos que son niños, por lo tanto personas en construcción y a veces le llamamos tiranía a la resistencia que nuestros hijos presentan a seguir nuestras instrucciones.

Algunos niños y niñas nacen con poderío, probablemente porque lo llevan grabado en su código genético, ya sabéis a qué me refiero, a esa manía de los niños de parecerse a su padre o a su madre, y en algunos casos, sobre todo como éste,  a un tío o tía de la criatura o a su abuelo o abuela. Hay padres y madres muy flamencos y ya se sabe, de padres flamencos hijos ”farruquitos”.

Pero la gran mayoría de los niños y niñas que, a veces, se comportan como si fueran tiranos los hemos ayudado mucho desde fuera a comportarse de esta manera. Vivimos en una sociedad muy hedonista, en la que queremos felicidad, ausencia de malos rollos y con tanto  coach vendiendo felicidad a espuertas  pues parece que sí, que ese es el objetivo de nuestra vida ser felices, pero ya. Y en eso los niños son unos maestros, en quererlo todo para ya.

¿Cómo poder ayudar a vencer la tiranía, sin necesidad de dar bofetadas a tiempo? ( ya sabéis que en este blog no se pega a nadie y menos a un menor)

Educar es incómodo, incomodamos a nuestros hijos y nos tenemos que incomodar padres y madres.  Cuando a nuestros hijos los incomodamos, ellos suelen tender a resistirse. Es lo más lógico y natural eso de resistirse. La criatura está jugando o entretenido con lo que le entretiene y tu vas y le dices ¡A recoger! Y la criatura en ese preciso instante lo que suele pensar es ¡qué pereza! Y te mira, si te mira, y se hace el sordo o sorda. Tú padre o madre de una criatura poco o nada recogedora sabes que vas a terminar recogiendo tú (pero no porque no tengas sangre en las venas; es más sencillo porque un padre o madre recoge más rápido y mejor y así te evitas además una pelotera. Cuánto más evitamos los padres las “peleas” el niño parece más tirano o quizás sus padres más sumisos. Compra pañuelos de papel, educando a los hijos se vierten lágrimas, pero todas naturales y acordes a la situación.

Lo importante es que los hijos vayan haciendo aquello que sus padres le sugerimos y lo menos importante es que lo tengan que hacer “ahora mismo”, a la una, a la de dos o la de tres. A veces nos confundimos al creer que lo importante es que los niños hagan inmediatamente lo que sus dilectos padres les sugerimos. Lo sustancial es que lo hagan, ahora o después, pero que lo hagan. A menudo los padres perdemos la “batalla” porque nos vence la prisa, o nos vence el temor a que el niño o la niña nos tomen por “el pito de un sereno” si no obedecen a la de ya. Te recuerdo que tú sabes a donde vas.

3º  Utiliza la palabra NO, con convicción, con seguridad, con tranquilidad y no por que tengas miedo o estés asustado. Esa palabra suele molestar al que la escucha por lo que tiende a intentar convertirlo, por diferentes artimañas, en su SI, o por lo menos en un “YA VEREMOS”. Frustrar a los hijos a veces es doloroso, pero vivimos en una sociedad en la que o aprendes a tolerar la frustración o te vuelves un ser dependiente, dependiente de los refuerzos que te tienen que dar los demás, una persona con dificultades para valorarse. Di NO y no te enfades por el efecto inmediato que hace en tus hijos, piensa en lo valioso que es que aprenda a diferir las recompensas.

Educa, sigue educando. No pienses en que el niño es un tirano, aunque pueda parecerlo, mejor piensa en si no nos estaremos arrugando padres y madres, y al estar asustados nos sentimos pequeños, poca cosa. La respuesta a este miedo es sentirse orgullosos de ser padre, orgullosa de ser madre.

Sin miedo. Cuando los padres no tenemos miedo, no hay nada que nos asuste. Ánimo, esto es la vida misma.

La tarea de ejercer de padres

Sobre el autor

Carlos Pajuelo Morán, psicólogo y padre de dos hijos, ejerce su tarea de Orientador en el Equipo Psicopedagógico de Atención Temprana de la Consejería de Educación y Empleo. Durante 21 años ha sido profesor asociado en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura. En este blog los padres y madres interesados por los temas de la educación encontrarán información fácil y accesible, basada en aportaciones de la psicología y la psicopedagogía, que les ayude a identificar las competencias y habilidades que como padres poseen y a utilizarlas de la manera más eficaz para poder seguir ejerciendo esta apasionante, aunque a veces ingrata, tarea de ser padres.


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