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Autor: carlos pajuelo
Educa, y deja educar a los demás
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Carlos Pajuelo | 12-02-2017 | 5:17| 0

Educar hijos es una tarea apasionante, pero todo lo que que se hace con pasión genera temor e inseguridad

¿Sabéis que es lo que necesita de verdad una madre y un padre que se inician en la tarea de ser padres? Que los dejemos vivir en paz su maternidad y su paternidad. A ser madre o a ser padre no te enseña nadie.  Es como muchas experiencias de nuestra vida: una construcción personal, única, individual, intransferible.

Padres y Madres  se las tienen que ver con una legión de entusiastas coaches (entrenadores), que les dicen constantemente, y sin el más mínimo pudor, qué es lo que tienen que hacer con sus criaturas, y que además también les recuerdan constantemente qué es lo que no están haciendo bien. Son sabios y sabias dispuestos a decirles qué, cómo, dónde y cuándo educar a una criatura.

Educar en soledad y rodeados de incomprensión: esta es la verdadera y triste historia de muchas madres y padres cuando se tienen que enfrentar a la cotidiana tarea de educar. “Os quejáis por nada. Cuando yo te tuve a ti no había los medios que tenéis ahora…”. Así comienzan muchas conversaciones después que una madre o un padre abra su corazón a alguien cercano, y les muestre su incertidumbre, su preocupación, sus dudas respecto a la manera en la que están educando a sus hijos; respecto a las dudas sobre cómo actuar ante los comportamientos de sus hijos mientras están siendo educados.

Educar a los hijos de los demás es una tarea muy sencilla, porque para los hijos de los demás tenemos muchas certezas respecto a cómo actuar. Veo a muchas madres y padres que dicen ufanos, ante una situación en la que un niño o adolescente se descontrola: “Si fuera hijo mío se iba a enterar”, mientras miran a esa madre o ese padre que está intentado educar con cara de esas que disparan la sentencia de “serámalpadre-malamadre”. Esto de educar a los hijos de los demás es tan fácil, que no hace falta ni tener hijos para aconsejar, guiar, incluso amonestar a las madres y padres dubitativos. Hay mucho coach por ahí suelto.

Más de una vez he dicho que este blog, aunque se llama Escuela de Padres, aquí no se enseña nada, lo que pretende ser es un espejo para padres y madres, un espejo donde podemos mirarnos, no para aprender algo que no sabemos, sino para reflexionar sobre lo que somos, sobre lo que hacemos, lo que sentimos mientras educamos, con el objetivo de motivarnos  en la tarea de ejercer de padres.

Los padres y madres que educan necesitan comprensión. No es tarea fácil. No es sencilla, no está ausente de situaciones dolorosas, de miedos descontrolados. Pero mala ayuda es la que sólo juzga; mala ayuda es la que sólo critica. Mala ayuda la que solo compara. Si los padres quieren coger a su criatura en brazos, déjalos y no le digas “lo vais a acostumbrar a los brazos” como si, entre los brazos de una madre/de un padre, se estuviera mal. A mí me gusta que me abracen, y no veo que sienten mal los abrazos.

Los padres y madres que educan necesitan que se les trasmita confianza, que se les refuerce en la idea de que van a ser competentes para criar a sus hijos. Así que, cuidadito con los comentarios críticos, irónicos, con aire de suficiencia. Si una madre o un padre necesitan algo es confianza, sentir que los demás les apoyan porque están convencidos que srán unos estupendos padres y madres para sus hijos.

Hay mucha tontería e idealización de la paternidad y la maternidad. Criar hijos es una tarea apasionante, pero todas las cosas que se hacen con pasión conllevan malestar, miedo e inseguridad. Esto lo sabemos todos los que hemos criado hijos pero parece que, con los años, se nos olvida y entonces nos sale eso del “os quejáis por nada”, “cuando yo…” y otras historietas de lo fabuloso que éramos en la antigüedad.

Anima, anima a educar, anima a que tengan paciencia los nuevos educadores, anima a que sean perseverantes, anima en los momentos difíciles, y hazles sentir competentes. Y, sobre todo, recuérdeles que equivocarse cuando educamos a los hijos, es lo que nos hace cambiar el rumbo.

Y si a pesar de todo, te viene alguien y se empeña en decirte “erre que erre” cómo tienes que hacerlo, no lo dudes ni un momento, ¡mándalo a tomar por coach!

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Ni machotes ni princesas: Cómo educar a nuestros hijos en igualdad.
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Carlos Pajuelo | 05-02-2017 | 5:21| 0

Educar en igualdad para prevenir el maltrato

Los hijos y las hijas son iguales, y sin embargo, nuestra sociedad genera discriminación.  Te has preguntado ¿Quieres discriminar a tus hijas?, ¿Quieres que tu hijo piense que una mujer vale menos que él?, ¿Quieres que tu hija acepte esa discriminación o que lo tenga bien clarito y defienda la igualdad? Educar en igualdad si que puede salvar muchas vidas.

Sigamos educando, 10 consejos para educar en igualdad.

1.- Haz que tus hijos e hijas sientan personas valiosas. Una persona valiosa es una persona que se ve poderosa. Educar es enseñar a los hijos a que reconozcan y aprecien lo que valen.  Hay padres y madres que nunca están satisfechos con lo que hacen sus hijos y siempre quieren que hagan más y mejor, o por el contrario, padres que apenas tienen expectativas de éxito en sus hijos o hijas y tanto  este exceso de celo educativo por la excelencia, como la falta de expectativas puede provocar que hijos e hijas crean que no son valiosos, que no tienen poder, porque son incapaces de satisfacer las expectativas de sus padres. Expectativas que a veces son diferentes en función de si se es hijo o hija. No le pongas techo a lo que tus hijos e hijas pueden alcanzar, anímalos a que crean y confíen en ellos mismos.

2.- Educa a tus hijas (como haces con tus hijos) para que no les frene el miedo. Tenemos que educar a nuestras hijas para que se “coman el mundo”, para que tomen decisiones y se vean capaces, seguras, convencidas de poder afrontarlas y no para que sean dóciles y sumisas. Lo que piensas te tus hijos e hijas es lo que les trasmites.

3.- Educar en la responsabilidad. Tenemos que promover que hijos e hijas practiquen la responsabilidad. Para eso hace falta que tengan responsabilidades en casa acordes con su edad. Las responsabilidades en una casa no se distribuyen en función del género. No se trata de repartos diferenciados por ser niño o niña, no se trata de ayudar al otro, sino de asumir, todos y cada uno, como propias las tareas comunes que surgen en todos los hogares.

4.- Educar en el respeto. Y para ello hay que hablar en casa con respeto de todas las personas que viven en la casa y fuera de casa. Mediante el lenguaje, les mostramos a nuestros hijos que hay personas a las que podemos despreciar, denigrar, e insultar si no nos gusta lo que dicen o lo que hacen o cómo lo dicen o como lo hacen.

5.- Educar a personas, no a niños o niñas. Si piensas que hay que educar a tus hijos e hijas de forma diferente, es porque crees que no son iguales. Y son iguales, son sencillamente hijos a los que educar. Acaso no es igual de bueno lo que enseñas y cómo lo enseñas, a un hijo que a una hija.

6.-Educar en el buen trato a las personas. No les digas a los hijos que a las mujeres, madres, hermanas, amigas, etc., hay que tratarlas bien porque son mujeres. Hay que tratarlas bien porque son personas. Ser mujer o ser varón es solo una cualidad: ser personas es lo sustancial.

7.- Actúa cuando detectes actitudes discriminatorias: Cuando tus hijos hagan algún comentario despectivo de alguien por razón de sexo, raza, idea, orientación sexual, capacidad, etc., actúa. Pero no lo hagas por convencionalismo o porque quede mal, en plan “eso no se dice”. Tenemos que decir a nuestros hijos que nos duele escucharlos hablar así de otra persona, de una mujer o de un hombre. Pregúntales cómo se sentirían ellos si alguien les dijera eso mismo.

8.- Hablar del amor. Enséñales, cuando son adolescentes, qué es eso de estar enamorado o enamorada. Enséñales qué conductas son incompatibles con amar (desconfiar, anular, exigir, chantajear) y díselo bien claro:  si controlas el teléfono de tu chica, estás maltratando a tu chica. Si dejas que te controlen, estás dejando que te maltraten. Si le dices a tu chica, si me quisieras entonces tu harías… es maltrato. Enseña a tus hijos y a tus hijas, a reconocer qué es el maltrato para que no sean maltratadores y para que no se dejen maltratar.

9.- Sed beligerantes con el maltrato. Hay que educar para enseñar a no tolerar cualquier tipo de maltrato: no a las bofetadas a tiempo, a las palabras que ofenden, a cualquier manifestación de desprecio y de violencia.

10.- Tienes que creer que existe la discriminación, que está muy cerca de nosotros y que es muy peligrosa, porque la discriminación mata.

Hace falta una marea de padres y madres que eduquen a sus hijos e hijas como iguales, personas iguales. Y hay que educarlos así para que los hijos e hijas se lo crean y lo vivan.

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Padres y madres adoptivos, sencillamente padres y madres
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Carlos Pajuelo | 29-01-2017 | 8:48| 0

Los padres y madres adoptantes son sencillamente padres y madres

 ¿Qué hace falta para ser padre, para ser madre? Sencillamente querer criar, con todo lo que conlleva, a un hijo.

Tener hijos es un deseo común en muchas familias. Y como tenemos una gran diversidad de familias nos encontramos en esas familias tanto a personas que desean tener hijos y la naturaleza se lo pone fácil; a personas que desean tener hijos y, por diferentes razones, la naturaleza se lo pone imposible como a personas que desean ejercer la tarea de padres y eligen la adopción para ello.

Es un gran reto para estos padres, tengan hijos o no, y que tienen el mismo deseo e ilusión que el resto de padres, tener que afrontar la adopción como una vía para tener hijos, para poder ejercer la tarea de ser padres.

Cinco cosas para tener en cuenta:

1.- ¿Habías caído en la cuenta de que a los únicos padres a los que se les examina para ver si tienen capacidad, competencia, habilidad para ser padres es a los padres adoptivos? Así empieza su andadura.

2.- Una vez examinados y considerados aptos, comienza su espera. El “embarazo”, la espera de los padres y madres adoptivos puede durar 30 meses o más. Y durante todo ese tiempo están atentos, esperanzados e ilusionados, pero también están asustados, con inseguridad, con dudas  y temores, cómo dice mi amigo José Lucas: “Muchos meses viajando en una montaña rusa”.

3.- Los padres y madres adoptivos son igualitos que los padres biológicos, son simplemente padres, pero sus hijos no. Los hijos adoptivos, por sus circunstancias, pueden acarrear unas carencias en la formación del apego, de la seguridad emocional que generen trastornos del vínculo. Muchos de los niños entregados en adopción han padecido abandono desde los primeros días de su vida, porque sus padres, por razones económicas, sociales, personales no han sabido, o no han podido, ocuparse de ellos. Así los niños, desde estos primeros años de vida, se vuelven inseguros, desconfiados y suelen tener dificultad para establecer vínculos firmes y seguros emocionalmente con un adulto.

4.- Por esta razón los padres y madres adoptantes tienen que ayudar a sus hijos a que recobren esa confianza en los demás, a que forjen su autoestima dañada y este proceso lo tienen que realizar conviviendo, muchas veces, con la incomprensión de muchos de los que les rodean.

Tienes que saber que:

Los trastornos del vínculo pueden originar durante la infancia y la adolescencia problemas de conducta en esos niños, problemas de atención, de hiperactividad, conductas para llamar la atención, etc.

Por eso es conveniente no caer en el error de decirles a esas padres frases del tipo: “claro, es que como lo habéis deseado tanto pues lo tenéis malcriado” y otras frases que menoscaban la competencia educativa de estos padres y madres.

Los padres y madres adoptantes tienen que luchar hasta la desesperación para que entiendan que los problemas de conducta de los niños adoptados no son debidos, por lo general, a malas prácticas educativas y sí a que los niños han sufrido una carencia de la que cuesta mucha dedicación y tiempo para recuperarse.

Los padres se desesperan porque esa falta de comprensión se da tanto en el ámbito familiar, con las amistades, como en los centros escolares, y hace que se sientan solos e incomprendidos en la tarea de educar a sus hijos. Y nos necesitan a todos.

Necesitan algo tan sencillo como que entendamos que no se les puede comparar con otros niños. Necesitan que, en vez de reproches, les tendamos la mano. Necesitan ser escuchados. Necesitan lo que necesitamos todos los padres, que se nos valore y refuerce como padres que educan.

5.- Los padres adoptantes son generosos y su generosidad hace posible no solo que puedan ejercer la tarea de ser padres sino también, la de dar un hogar, una familia a unos hijos que estaban empezando a perder la confianza en los demás.

Los padres adoptantes son como tú y como yo. Sienten como tú y como yo sentimos. Quieren a sus hijos como tú y como yo queremos a los nuestros.

A veces los padres y madres lo único que necesitamos es que alguien nos escuche y nos entienda.

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Una prueba de paternidad gratuita
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Carlos Pajuelo | 26-01-2017 | 8:09| 0

Un test de PATERNIDAD completamente gratuito

Estos días es noticia la aparición de una prueba que, por 200 euros, determina si los hijos tienen el mismo ADN que el padre y la puedes hacer en tu casa.

Yo te ofrezco una prueba de paternidad gratis y cien por cien fiable:

Mira a tu hijo.

¿Recuerdas que cuando te enteraste que ibas a ser padre sellaste esa noticia con una lágrima, de esas lágrimas densas, tan inmensas que no hay océano que las pueda contener y regaron tu mejilla?

¿Recuerdas que cuando lo viste por primera vez te sentiste bueno y quisiste ser bueno para él?

¿Cuántas noches, como un farero, has vigilado sus sueños a los pies de su cama, espantando sus temores, mientras tu presencia calmaba cualquier miedo?

¿Recuerdas cómo te fascinaron sus primeras sonrisas, sus primeros pasos, sus primeras palabras?

¿Te acuerdas cuando dijo “papá” por primera vez?  Y ¿con qué alegría corría hasta tus brazos?

Y lo has visto crecer, lo estás viendo crecer y lo quieres con locura. Aunque también te asusta, te irrita, te desespera.

Los hijos se hacen día a día, codo a codo, rozando tu vida con la suya. Un espermatozoide y un óvulo pueden forjar una vida, pero para que esa vida se convierta en un hijo, en una hija hacen falta corazones, corazones empeñados en la tarea de educar.

Ser padre es mucho más inmenso que engendrar hijos. Eso de los coitos lo hace cualquiera; educar a un hijo y quererlo, eso solo lo hacen los hombres y las mujeres de verdad.

Mira a tu hijo.

Ya tienes el resultado de la prueba de paternidad, eres PADRE con una certeza del 100%

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5 consejos para padres de adolescentes
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Carlos Pajuelo | 22-01-2017 | 6:39| 0

¡Que me dejes!, el grito de guerra favorito de los adolescentes

Hay una realidad y es que, en general, los adolescentes actualmente tienen “mala prensa”, bueno, mala no, lo siguiente. Yo escucho con mucha frecuencia a adultos echar pestes de ellos “son unos mal criados”, “son unos niñatos irresponsables y egoístas que sólo van a lo suyo” y que “con una buena bofetada les quitaba yo todas las tonterías”. Para culminar con ese, “en mis tiempos anda que…

Y yo os recuerdo que los adolescentes no son más que personas que están en formación, que no son un “producto” terminado, están en construcción. Y creedme si os digo que no es fácil ser adolescente, que son muchos y vertiginosos los cambios físicos, cognitivos, emocionales, a los que se enfrentan nuestros hijos en esta edad.

Los adolescentes de hoy en día, al igual que los niños, son el resultado de cómo una sociedad valora a la infancia o a la adolescencia. Y me temo que tal y como comenté en un pasado artículo, queremos que los niños y adolescentes crezcan rápido, que se hagan mayores, obedientes, maduros, que no molesten (como si el mundo de los adultos no estuviera lleno de desobedientes, inmaduros y molestos).

Los conflictos educando hijos o educando alumnos son inevitables. Educando niños y adolescentes surgen conflictos, conflictos inevitables y que van a poner en evidencia el talento, la capacidad de los padres, de los profesores, para afrontar estos conflictos.

Si, los adolescentes y los niños se descontrolan, esto lo saben legión de padres, madres y el profesorado. Por eso necesitan educadores que ante ese descontrol actúen de forma serena y decidida.

Mi primer consejo para los padres y madres es que cuando tengan que hablar/pelear con su hijo adolescente, que probablemente esté en “estado modorro”, tienen que procurar estar tranquilos, a veces hay q dejar pasar dos horas o dos días para hablar con un adolescente,  porque cuando estamos alterados (y los adolescentes son unos profesionales en sacar de quicio a sus padres o profesores) decimos cosas que ayudan muy poco a educar. Cuando los hijos están descontrolados necesitan padres controlados porque si nos descontrolamos también, ¿quién va a educar?, ¿quién va a mostrar a los hijos cómo se afrontan las situaciones conflictivas?

Mi segundo consejo es: firmeza. Firmeza significa que lo que los padres dicen que van a hacer, lo hacen. A veces por cansancio, por comodidad, por dar “otra oportunidad” no hacemos lo que les hemos dicho que íbamos a hacer. Y nuestros hijos lo saben y lo utilizan. Pasa ser firme hay que tener tranquilidad.

El tercer consejo, es que padres y madres no se deben contradecir. Os recuerdo que los adolescentes tienen un Máster en “echar a pelear a sus padres”. La firmeza ayuda a evitar esta situación.

El cuarto consejo: Cuida lo que sale por tu boca mientras educas. Hace unos días colaboré en un artículo que se publicó en el PAIS respecto a frases quedeberíamos evitar decirles a nuestros hijos. Procura no decir “me estás amargando la vida” porque los hijos tienen padres para que los eduquen no para que les ilusionen. Procura no decir “Ahí tienes la puerta, pero si sales no vuelvas a entrar“, esto es muy típico de padres flamencos, que por cierto tienen hijos flamencos que aceptan el envite. No les digas, “Tú no tienes ni idea de que va la vida“, porque nadie tiene ni idea, lo que tenemos los padres son años de vida vivida y eso no se puede enseñar, eso solo se puede vivir. Procura no decir “Como sigas así vas a ser un desgraciado” porque esa frase solo asusta al que la dice. ¿No ves que después de discutir con un adolescente, se duerme como un profesional sus 8 horas mínimo y sin embargo los padres estamos desvelados a punto de trankimazin? Procura no decir, “Qué ganas tengo de que crezcas y te vayas de casa“. Como si te molestara que tu hijo viviera la vida que tiene que vivir. Pero sobre todo no le digas nada con hastío, con desgana,con rabia, derrotado. Cuando tu hijo adolescente tenga 40 años se comportará como uno de 40, con 14 se comporta como uno de 14.

Mi quinto consejo, es que te centres en lo que tú como padre o madre vas a hacer para educar, para seguir educando y no en el comportamiento de tu adolescente. Algunos adolescentes dan muchos quebraderos de cabeza, es verdad. Pero más verdad es que, ante el descontrol de los “modorros”,  los padres lo que tenemos que seguir haciendo es perseverar educando.

Si es que la revista “Ser padres” se tenía que llamar “¿Vas a ser padre?, te vas a enterar” para que entendamos que educar hijos es una tarea, que como la vida misma, conlleva buenos y malos .momentos. Ánimo.

Otros artículos sobre adolecentes:

Qué hago con mi hijo adolescente

¿le estoy cogiendo  manía a mi hijo?

El síndrome del niño cabrón

 

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Sobre el autor Carlos Pajuelo
Carlos Pajuelo Morán, psicólogo y padre de dos hijos, ejerce su tarea de Orientador en el Equipo Psicopedagógico de Atención Temprana de la Consejería de Educación y Empleo. Durante 21 años ha sido profesor asociado en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura. Miembro del Comité Científico y Vocal del Observatorio de la Familia y la Infacia de Extremadura. En este blog los padres y madres interesados por los temas de la educación encontrarán información fácil y accesible, basada en aportaciones de la psicología y la psicopedagogía, que les ayude a identificar las competencias y habilidades que como padres poseen y a utilizarlas de la manera más eficaz para poder seguir ejerciendo esta apasionante, aunque a veces ingrata, tarea de ser padres.

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