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Autor: carlos pajuelo
Padres y madres adoptivos, sencillamente padres y madres
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Carlos Pajuelo | 29-01-2017 | 8:48| 0

Los padres y madres adoptantes son sencillamente padres y madres

 ¿Qué hace falta para ser padre, para ser madre? Sencillamente querer criar, con todo lo que conlleva, a un hijo.

Tener hijos es un deseo común en muchas familias. Y como tenemos una gran diversidad de familias nos encontramos en esas familias tanto a personas que desean tener hijos y la naturaleza se lo pone fácil; a personas que desean tener hijos y, por diferentes razones, la naturaleza se lo pone imposible como a personas que desean ejercer la tarea de padres y eligen la adopción para ello.

Es un gran reto para estos padres, tengan hijos o no, y que tienen el mismo deseo e ilusión que el resto de padres, tener que afrontar la adopción como una vía para tener hijos, para poder ejercer la tarea de ser padres.

Cinco cosas para tener en cuenta:

1.- ¿Habías caído en la cuenta de que a los únicos padres a los que se les examina para ver si tienen capacidad, competencia, habilidad para ser padres es a los padres adoptivos? Así empieza su andadura.

2.- Una vez examinados y considerados aptos, comienza su espera. El “embarazo”, la espera de los padres y madres adoptivos puede durar 30 meses o más. Y durante todo ese tiempo están atentos, esperanzados e ilusionados, pero también están asustados, con inseguridad, con dudas  y temores, cómo dice mi amigo José Lucas: “Muchos meses viajando en una montaña rusa”.

3.- Los padres y madres adoptivos son igualitos que los padres biológicos, son simplemente padres, pero sus hijos no. Los hijos adoptivos, por sus circunstancias, pueden acarrear unas carencias en la formación del apego, de la seguridad emocional que generen trastornos del vínculo. Muchos de los niños entregados en adopción han padecido abandono desde los primeros días de su vida, porque sus padres, por razones económicas, sociales, personales no han sabido, o no han podido, ocuparse de ellos. Así los niños, desde estos primeros años de vida, se vuelven inseguros, desconfiados y suelen tener dificultad para establecer vínculos firmes y seguros emocionalmente con un adulto.

4.- Por esta razón los padres y madres adoptantes tienen que ayudar a sus hijos a que recobren esa confianza en los demás, a que forjen su autoestima dañada y este proceso lo tienen que realizar conviviendo, muchas veces, con la incomprensión de muchos de los que les rodean.

Tienes que saber que:

Los trastornos del vínculo pueden originar durante la infancia y la adolescencia problemas de conducta en esos niños, problemas de atención, de hiperactividad, conductas para llamar la atención, etc.

Por eso es conveniente no caer en el error de decirles a esas padres frases del tipo: “claro, es que como lo habéis deseado tanto pues lo tenéis malcriado” y otras frases que menoscaban la competencia educativa de estos padres y madres.

Los padres y madres adoptantes tienen que luchar hasta la desesperación para que entiendan que los problemas de conducta de los niños adoptados no son debidos, por lo general, a malas prácticas educativas y sí a que los niños han sufrido una carencia de la que cuesta mucha dedicación y tiempo para recuperarse.

Los padres se desesperan porque esa falta de comprensión se da tanto en el ámbito familiar, con las amistades, como en los centros escolares, y hace que se sientan solos e incomprendidos en la tarea de educar a sus hijos. Y nos necesitan a todos.

Necesitan algo tan sencillo como que entendamos que no se les puede comparar con otros niños. Necesitan que, en vez de reproches, les tendamos la mano. Necesitan ser escuchados. Necesitan lo que necesitamos todos los padres, que se nos valore y refuerce como padres que educan.

5.- Los padres adoptantes son generosos y su generosidad hace posible no solo que puedan ejercer la tarea de ser padres sino también, la de dar un hogar, una familia a unos hijos que estaban empezando a perder la confianza en los demás.

Los padres adoptantes son como tú y como yo. Sienten como tú y como yo sentimos. Quieren a sus hijos como tú y como yo queremos a los nuestros.

A veces los padres y madres lo único que necesitamos es que alguien nos escuche y nos entienda.

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Una prueba de paternidad gratuita
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Carlos Pajuelo | 26-01-2017 | 8:09| 0

Un test de PATERNIDAD completamente gratuito

Estos días es noticia la aparición de una prueba que, por 200 euros, determina si los hijos tienen el mismo ADN que el padre y la puedes hacer en tu casa.

Yo te ofrezco una prueba de paternidad gratis y cien por cien fiable:

Mira a tu hijo.

¿Recuerdas que cuando te enteraste que ibas a ser padre sellaste esa noticia con una lágrima, de esas lágrimas densas, tan inmensas que no hay océano que las pueda contener y regaron tu mejilla?

¿Recuerdas que cuando lo viste por primera vez te sentiste bueno y quisiste ser bueno para él?

¿Cuántas noches, como un farero, has vigilado sus sueños a los pies de su cama, espantando sus temores, mientras tu presencia calmaba cualquier miedo?

¿Recuerdas cómo te fascinaron sus primeras sonrisas, sus primeros pasos, sus primeras palabras?

¿Te acuerdas cuando dijo “papá” por primera vez?  Y ¿con qué alegría corría hasta tus brazos?

Y lo has visto crecer, lo estás viendo crecer y lo quieres con locura. Aunque también te asusta, te irrita, te desespera.

Los hijos se hacen día a día, codo a codo, rozando tu vida con la suya. Un espermatozoide y un óvulo pueden forjar una vida, pero para que esa vida se convierta en un hijo, en una hija hacen falta corazones, corazones empeñados en la tarea de educar.

Ser padre es mucho más inmenso que engendrar hijos. Eso de los coitos lo hace cualquiera; educar a un hijo y quererlo, eso solo lo hacen los hombres y las mujeres de verdad.

Mira a tu hijo.

Ya tienes el resultado de la prueba de paternidad, eres PADRE con una certeza del 100%

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5 consejos para padres de adolescentes
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Carlos Pajuelo | 22-01-2017 | 6:39| 0

¡Que me dejes!, el grito de guerra favorito de los adolescentes

Hay una realidad y es que, en general, los adolescentes actualmente tienen “mala prensa”, bueno, mala no, lo siguiente. Yo escucho con mucha frecuencia a adultos echar pestes de ellos “son unos mal criados”, “son unos niñatos irresponsables y egoístas que sólo van a lo suyo” y que “con una buena bofetada les quitaba yo todas las tonterías”. Para culminar con ese, “en mis tiempos anda que…

Y yo os recuerdo que los adolescentes no son más que personas que están en formación, que no son un “producto” terminado, están en construcción. Y creedme si os digo que no es fácil ser adolescente, que son muchos y vertiginosos los cambios físicos, cognitivos, emocionales, a los que se enfrentan nuestros hijos en esta edad.

Los adolescentes de hoy en día, al igual que los niños, son el resultado de cómo una sociedad valora a la infancia o a la adolescencia. Y me temo que tal y como comenté en un pasado artículo, queremos que los niños y adolescentes crezcan rápido, que se hagan mayores, obedientes, maduros, que no molesten (como si el mundo de los adultos no estuviera lleno de desobedientes, inmaduros y molestos).

Los conflictos educando hijos o educando alumnos son inevitables. Educando niños y adolescentes surgen conflictos, conflictos inevitables y que van a poner en evidencia el talento, la capacidad de los padres, de los profesores, para afrontar estos conflictos.

Si, los adolescentes y los niños se descontrolan, esto lo saben legión de padres, madres y el profesorado. Por eso necesitan educadores que ante ese descontrol actúen de forma serena y decidida.

Mi primer consejo para los padres y madres es que cuando tengan que hablar/pelear con su hijo adolescente, que probablemente esté en “estado modorro”, tienen que procurar estar tranquilos, a veces hay q dejar pasar dos horas o dos días para hablar con un adolescente,  porque cuando estamos alterados (y los adolescentes son unos profesionales en sacar de quicio a sus padres o profesores) decimos cosas que ayudan muy poco a educar. Cuando los hijos están descontrolados necesitan padres controlados porque si nos descontrolamos también, ¿quién va a educar?, ¿quién va a mostrar a los hijos cómo se afrontan las situaciones conflictivas?

Mi segundo consejo es: firmeza. Firmeza significa que lo que los padres dicen que van a hacer, lo hacen. A veces por cansancio, por comodidad, por dar “otra oportunidad” no hacemos lo que les hemos dicho que íbamos a hacer. Y nuestros hijos lo saben y lo utilizan. Pasa ser firme hay que tener tranquilidad.

El tercer consejo, es que padres y madres no se deben contradecir. Os recuerdo que los adolescentes tienen un Máster en “echar a pelear a sus padres”. La firmeza ayuda a evitar esta situación.

El cuarto consejo: Cuida lo que sale por tu boca mientras educas. Hace unos días colaboré en un artículo que se publicó en el PAIS respecto a frases quedeberíamos evitar decirles a nuestros hijos. Procura no decir “me estás amargando la vida” porque los hijos tienen padres para que los eduquen no para que les ilusionen. Procura no decir “Ahí tienes la puerta, pero si sales no vuelvas a entrar“, esto es muy típico de padres flamencos, que por cierto tienen hijos flamencos que aceptan el envite. No les digas, “Tú no tienes ni idea de que va la vida“, porque nadie tiene ni idea, lo que tenemos los padres son años de vida vivida y eso no se puede enseñar, eso solo se puede vivir. Procura no decir “Como sigas así vas a ser un desgraciado” porque esa frase solo asusta al que la dice. ¿No ves que después de discutir con un adolescente, se duerme como un profesional sus 8 horas mínimo y sin embargo los padres estamos desvelados a punto de trankimazin? Procura no decir, “Qué ganas tengo de que crezcas y te vayas de casa“. Como si te molestara que tu hijo viviera la vida que tiene que vivir. Pero sobre todo no le digas nada con hastío, con desgana,con rabia, derrotado. Cuando tu hijo adolescente tenga 40 años se comportará como uno de 40, con 14 se comporta como uno de 14.

Mi quinto consejo, es que te centres en lo que tú como padre o madre vas a hacer para educar, para seguir educando y no en el comportamiento de tu adolescente. Algunos adolescentes dan muchos quebraderos de cabeza, es verdad. Pero más verdad es que, ante el descontrol de los “modorros”,  los padres lo que tenemos que seguir haciendo es perseverar educando.

Si es que la revista “Ser padres” se tenía que llamar “¿Vas a ser padre?, te vas a enterar” para que entendamos que educar hijos es una tarea, que como la vida misma, conlleva buenos y malos .momentos. Ánimo.

Otros artículos sobre adolecentes:

Qué hago con mi hijo adolescente

¿le estoy cogiendo  manía a mi hijo?

El síndrome del niño cabrón

 

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Los hijos que “robaban” a sus padres
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Carlos Pajuelo | 15-01-2017 | 6:18| 0

Los hijos nos dan continuamente oportunidades para seguir educándolos

Atacar el monedero de los padres es una tentación a la que los hijos se pueden ver sometidos durante el tiempo en el que conviven con sus padres.

Cuando los padres se percatan de esta situación se suelen llevar un gran disgusto porque los padres tendemos a pensar que esto de “robarle” a los padres es una conducta incomprensible que nos hace sentirnos defraudados, perdemos la confianza y sobre todo asustados por si nuestra criatura se estuviera convirtiendo en un delincuente.

Esto, lo de sisar en el monedero, ocurre y ocurre más de lo que pensamos y en vez de rasgarse las vestiduras y poner el grito en el cielo, lo mejor que podemos hacer los padres es educar. Educar sin temor.

¿Por qué un “modorro o modorra”, que “lo tiene todo”, ataca al monedero o a la tarjeta de crédito de sus padres?

Por una parte, lógicamente, los hijos no deben disponer de dinero fácilmente. Mientras los educamos les estamos enseñando el valor de las cosas y los hijos deben, para ello, manejar una cantidad de dinero acorde a su edad. En un pasado artículo hablé de este tema.

Pero por otra parte, vivimos en una sociedad de consumo, donde se genera continuamente la conducta de adquirir bienes como fuente de felicidad o bienestar (la publicidad está metida en nuestras vidas hasta la médula). Y nunca es suficiente con lo que se tiene.

Poseer “cosas” es durante la adolescencia y pre-adolescencia es una manera de situarte frente a tu grupo en una posición de poder, lograr la aceptación de los demás no solo por los bienes que poseo, sino también, trasmitiendo una imagen de “mira que audaz soy, que le cojo dinero a mis padres”.

En último lugar, porque, en este ambiente de tentación continua, los padres dejamos los monederos y carteras a mano de cualquiera en casa. Es más, algunos padres hacen compras en internet con sus hijos y no se dan cuenta que les están dando la llave con la que se abre su tarjeta de crédito.

¿Qué hacer?

Lo primero es tranquilizarse, porque el miedo es muy malo para educar.

En segundo lugar, pregúntale por qué lo ha hecho. Algunos hijos lo niegan de manera insistente. Tú no te desesperes y sigue preguntando.

En tercer lugar, te dé las razones que te dé, hay que abordar el tema de la conducta de robar. Los hijos y algunos padres, tienden a quitarle importancia, “pero si solo fueron 10 euros” y ahí los padres tenemos que ser implacables. Robar es robar, un euro o un millón, porque el problema es la conducta de robar, la cantidad es una circunstancia. Habla de cómo al “robar” se perjudica a la familia y como le perjudica a él.

En cuarto lugar, no te vayas al futuro augurándole que va a ser un desgraciado. Quédate en el presente, y hazle ver las consecuencias que va a tener esta conducta. La principal  consecuencia debe de ser la de la reparación total y lo más rápida posible, de todo lo “sisado”, esto supone empezar a descontar de la paga semanal, de los regalos que reciba por cumpleaños, etc. la cantidad de dinero hasta la recuperación.

En quinto lugar, estamos educando a adolescentes o niños, así que hay que seguir mostrando cariño y confianza. Pero no se te olvide tener el monedero a buen recaudo. Siempre.

Y por último, te recuerdo que tus hijos ven lo que tú haces. Así que hay que tener mucho cuidado con lo que hacemos y decimos delante de ellos. Os recuerdo que los comportamientos corruptos también se pueden aprender en casa.  No, no se coge nada que no sea tuyo porque si uno coge algo que no es suyo y se calla, o lo dice, jactándose, está enseñando un camino peligroso a los hijos.

No vendría mal un repasito a los artículos: Cómo explicar la corrupción a los hijos y el de Educando en la ejemplaridad.

 

 

 

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10 consejos útiles para educar
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Carlos Pajuelo | 02-01-2017 | 1:00| 0

Educar es una tarea en la que no se puede tirar la toalla.

Educar es una tarea en la que no se puede tirar la toalla.

El blog Escuela de Padres ya ha cumplido cuatro años de historia, en la que hemos acompañando a algunos padres y madres en esta tarea de educar a sus hijos e hijas. Hemos compartido casi 150 artículos con la finalidad de hacer sentir bien a tantos padres y madres que educan, de hacerlos sentir bien, de hacerlos sentir competentes, de animarlos a seguir con la tarea.

Los hijos, a veces pasan por estados de “modorrez” que nos desesperan, nos asustan, nos hacen sentirnos tan mal. Pero educar es gratis, educamos porque queremos a nuestros hijos, así que tenemos seguir educando porque esa es la tarea de ser padres, la tarea de ejercer de padres.

He tenido la  suerte de haber conocido en estos años a padres y madres de diferentes tipos de familia que me han enseñado, y me siguen enseñando el Valor de la tarea de educar. De todo lo aprendido, podría extraer 10 consejos útiles para educar:

1.- Educar no hace posible construir hijos perfectos que nos ilusionen. Cuando educamos, ofrecemos a nuestros hijos herramientas para que ellos se vayan construyendo. Ser padres y madres ilusionados con lo que hacéis es la la mejor manera de transmitir ilusión también a nuestros hijos.

2.-Educar es una manera de influir en nuestros hijos, pero es breve el tiempo que tenemos para ejercer esta tarea porque nuestros hijos crecen rápido. ¿Tienes ganas de tirar la toalla? Agáchate, recógel, una y otra vez, y demuestra a tus hijos que, los que educamos, confiamos en lo que hacemos.

3.- Los padres valientes tienen miedo, pero no dejan que el miedo sea el que eduque a sus hijos. El miedo es el mayor lastre a la hora de educar, no dejes que te paralice.

4.- Educar es una estupenda manera de aprender lo fácil que es equivocarse. No somos perfectos, y por eso nos equivocamos. Y por eso se equivocan también tus hijos.

5.- Educar a los hijos de los demás es facilísimo, pero alguien tendrá que educar a tus hijos y ese alguien eres tú. Los padres necesitamos apoyo, empatía y no solo esa crítica constante que nos hace responsables absolutamente de todo lo malo  que hacen nuestros hijos.

6.- Las situaciones complicadas ponen a prueba el talento de los que educan. Cuando tus hijos se descontrolen es cuando más necesitan que sus padres estén controlados. Educar requiere tomar decisiones importantes. Por eso, a veces hay que esperar a que se le pase a uno el enfado, el susto, el miedo antes de actuar.

7.- Educamos a hijos que están en construcción, no están “terminados”. Te lo recuerdo porque, a veces, no tenemos la paciencia que hay que tener cuando se educa.

8.- Educar no se lleva bien con el verbo comparar. Siempre encontrarás a alguien que es más que, o menos que, pero educando debemos intentar que nuestros hijos solo se comparen con ellos mismos, porque a nosotros nos molesta mucho cundo nos dicen “los padres de fulanito, esos sí son buenos padres”.

9.- Para educar hijos es necesario confiar en los hijos. Establecer normas y límites es la mejor manera de sembrar confianza.

10.- Mientras educamos hay que decir mucho “te quiero”: “te quiero, pero no sales”, “te quiero, pero recoge”, “te quiero, pero estoy disgustado con tu comportamiento”, “te quiero y me encanta como te queda esa camisa”, “te quiero y por eso no me desanimo y no voy a dejarte, porque te quiero.”

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Sobre el autor Carlos Pajuelo
Carlos Pajuelo Morán, psicólogo y padre de dos hijos, ejerce su tarea de Orientador en el Equipo Psicopedagógico de Atención Temprana de la Consejería de Educación y Empleo. Durante 21 años ha sido profesor asociado en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura. Miembro del Comité Científico y Vocal del Observatorio de la Familia y la Infacia de Extremadura. En este blog los padres y madres interesados por los temas de la educación encontrarán información fácil y accesible, basada en aportaciones de la psicología y la psicopedagogía, que les ayude a identificar las competencias y habilidades que como padres poseen y a utilizarlas de la manera más eficaz para poder seguir ejerciendo esta apasionante, aunque a veces ingrata, tarea de ser padres.

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