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Categoría: Libros que Ayudan
El libro de Sonia Esquinas que ayuda a los niños a dormir

Cuéntanos quién es Sonia Esquinas.
Soy psicóloga desde hace 22 años en Sevilla. Mi labor profesional se centra en consulta privada de infantil y adultos, atención a Escuelas Infantiles y Colegios, Escuela de Padres, Conferencias, Formación y colaboradora de Cope y Canal Sur Radio. También colaboro con el Instituto de Investigaciones del Sueño, en Madrid, bajo la dirección del internacional neurólogo Diego García Borreguero. Y Soy autora del libro “ Cómo Ayudar a los Niños a Dormir. Técnica del Acompañamiento”. Edit. Desclée de Bouwer, que salió a la venta el curso pasado.
La Psicología es mi vocación y mi pasión, pero además de todo esto, soy madre de 4 hijos, por lo que sé perfectamente lo que se queda en la teoría y lo que se puede llevar a la práctica en el tema de la educación.
¿De qué trata tu libro?
Es una Técnica que he desarrollado a lo largo de 20 años de labor profesional. Es una serie de procedimientos que deben seguirse para enseñar a los niños a dormir y a que se vayan a la cama a una hora adecuada sin necesidad de que haya enfados.
En mis consultas, y por tanto en el libro, se analiza y se justifica el esfuerzo que debemos hacer en enseñar al niño a dormir, haciendo un símil con la comida. Una vez justificada la importancia del sueño y a su vez trabajada la motivación de los padres, se dan una serie de pautas para saber manejar la situación.  También se ejemplifica con distintos casos trabajados como un niño adoptado, otro al que hace poco se le ha muerto el abuelo, otro con falta de horarios, etc.
El manual está escrito en un lenguaje distendido, claro, conciso, sencillo y concreto para que se pueda adaptar a cualquier perfil, a la vez, que se haga ameno, dándole principal importancia a la forma de afrontar este aprendizaje y para ser entendido de principio a fin, sin la interferencia del lenguaje técnico.

¿A quién va dirigido el libro?
El texto va dirigido a los padres y madres que deben concienciarse de que dormir de manera efectiva y sin interrupciones es un aprendizaje que debemos inculcarle a nuestros hijos, de la misma forma que enseñamos a comer con cubiertos, a comportarse en determinadas circunstancias, a leer, a escribir…pero de una manera en la que no tengan que sufrir, ni los niños ni los padres. Con el beneficio de que bien trabajada, es 100% efectiva.

¿Y cómo pueden tener contacto contigo las personas a quienes les interese el tema?
Pues de muchas formas. Existe la posibilidad de impartir una conferencia, en la que siempre disfruto muchísimo llamada “Vamos a la cama que hay que descansar”, basada en el libro.
Tengo mi página de Facebook, Sonia Esquinas, psicóloga Sanitaria, La página de Facebook del libro Cómo Ayudar a los Niños a Dormir, dos cuentas en Twitter, @soniaesquinas y @ayudaradormir, El Blog de Sonia Esquinas. Psicología de Familia y también me podéis encontrar como Directora y coordinadora de Contenidos del Blog de Óscar González, (premio magisterio 2013 ) de su web Escuela de Padres con Talento.

Desde aquí quiero darte las gracias  Carlos Pajuelo por esta entrevista. Soy gran admiradora de su trabajo y tus conferencias son muy inspiradoras, pero aún eres mejor persona.

Gracias a tí Sonia por compartir con los lectores del Blog Escuela de Padres tus conocimientos.

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Padres con Emociones Displacenteras, un libro para educar.

 

José Serrano es un compañero de profesión y un amigo que trabaja como Psicólogo del Programa de Atención a la Familia en el Ayto. de Olivenza (Badajoz). Doctor en Psicología y profesor del Departamento de Psicología en la Unex, lo entrevistamos en este blog por que ha escrito un interesantísimo libro para ayudar a los padres en esta compleja tarea de educar a sus hijos.

José, ¿Qué son las emociones displacenteras? ¿Por qué el término “displacenteras”?

Son aquellas emociones que nos resultan incómodas, aquellas que no queremos experimentar o sentir. En mi opinión, son las mal etiquetadas como “negativas”. No hay emociones negativas. Yo diría que hay emociones que deseamos experimentar y otras que no deseamos albergar , como la vergüenza, el enfado, la ira, la tristeza, el miedo… Pero una cosa es nuestro deseo, y otra muy diferente la realidad. La cuestión es que la realidad nos dice que estas emociones displacenteras también poseen su función y son necesarias para vivir. Si frenamos o paralizamos nuestras emociones displacenteras, y las de nuestros hijos cuando nos vinculamos con ellos, también favoreceremos que estos últimos sufran dificultades emocionales y psicológicas, al igual que se verá mermada nuestra capacidad para constituirnos en padres y madres funcionales.

En tu opinión, por tanto, ser madre y ser padre es una experiencia fundamentalmente emocional…

Ser padre o ser madre no se reduce solamente a un conjunto de prácticas de crianza que los progenitores tengamos que poner en marcha con nuestros hijos, es mucho más que eso. No se puede simplificar solo a comportamientos. Ser mamá o papá es principalmente un complejo de emociones ligadas a pensamientos. No basta con saber qué límites y normas tengo que poner a mis hijos, ni tampoco cómo debo hacerlo, también hay que analizar cómo me siento cuando llegue la hora de hacerlo, cuáles son mis emociones asociadas a esos momentos concretos. De nada sirve decirle a mi hijo “cálmate hijo, tranquilo”, si no somos conscientes de las emociones que cortejan a nuestras palabras.

Cuando hablas de ser padre y de ser madre, salen de tu boca también las palabras “historia personal”, de hecho son dos palabras que forman parte del subtítulo de tu libro, ¿a qué te refieres? ¿piensas también que es relevante para lo que nos ocupa?

La historia personal es la mochila con la que viajamos todos los días cuando nos vinculamos con nuestros hijos. Es algo que carga nuestra espalda y jamás podremos desprendernos de ella. Algunos padres y madres me dicen que son incapaces de poner ciertos límites porque no quieren que sus hijos sientan hacia ellos lo que ellos mismos han sentido y sienten hacia sus propios padres. Están mezclando el pasado con el presente, esto es, lo que alberga su mochila con la relación que están estableciendo en la actualidad con sus hijos. Y esto, si se me permite, no es bueno para ser un padre funcional. Si mi padre ha sido muy autoritario conmigo y me lo ha hecho pasar mal durante mi infancia, no significa que mi hijo lo vaya a pasar mal porque yo le diga “no” a ciertas cuestiones que no le sirven para crecer.

Emociones incómodas, historia personal, experiencia compleja… ¿se hace necesario formar a los padres, entonces? ¿Cuál es tu opinión en este sentido?

Pienso que los espacios formativos, como por ejemplo tu blog de Escuela de Padres, son muy necesarios. En muchas ocasiones he dicho que los espacios de formación de padres deberían ser obligatorios, y también lo digo en mi libro, y no con ello quiero que padres y madres piensen que soy autoritario. Si uno echa un vistazo a la Convención Internacional de Derechos del Niño, se dará cuenta de que una de las ideas que sobrevuelan este articulado es la de que todos los niños del planeta tienen derecho a ser educados por padres preparados, competentes. Si a esta idea le sumamos el hecho de que el comportamiento de los padres supone un factor a tener en cuenta en la explicación de los problemas psicológicos de los hijos, hace que pueda justificar esta idea mía de la obligatoriedad de la formación a padres. Es más, estas acciones formativas yo las implementaría no solo cuando los padres son padres, sino también (y sobre todo) antes de que los niños nazcan. Un buen momento sería durante los cursos de preparación al parto. Es en este momento cuando padres y madres deben conocer aspectos muy importantes en relación al vínculo que establecerán con su hijo y en relación al que ya están estableciendo. Hay que tener en cuenta que estamos hablando de salud mental, y en este tema la prevención es muy importante.

Hemos hablado de las emociones incómodas de los padres, hablemos ahora de las emociones displacenteras de los hijos…

En realidad, con este libro pretendo que los padres sean conscientes de las emociones que experimentan cuando sus hijos albergan tristeza, miedo, celos, ira… Cómo agenciar nuestras emociones para gestionar adecuadamente las emociones displacenteras de nuestros hijos, esa es la cuestión. Francamente, creo que los padres no nos tomamos muy en serio las emociones displacenteras de nuestros hijos, y esto puede acarrear un sufrimiento innecesario en los niños. Hablamos mucho de empatía, de ponernos en el lugar del otro, pero cuando tenemos que hacerlo con nuestros hijos, a veces “se nos remueven las tripas” y nos desbordamos. En vez de actuar comprendiendo la tristeza de nuestro hijo, la ignoramos y le transmitimos un simple “no te preocupes, no pasa nada”.

Una buena gestión de las emociones implicaría ser consciente de lo que nos está pasando y poder reflexionar sobre ello. Es muy importante ayudar a nuestros hijos a que pongan palabras a sus emociones, a su mundo interno y a lo que están experimentando.

¿Cómo podemos llegar a saber si lo estamos haciendo bien con nuestros hijos en relación a esto de gestionar adecuadamente las emociones displacenteras?

Si ayudamos a nuestro hijo a ser capaz de tratar bien sus emociones displacenteras, lo estamos haciendo bien. Al final, lo que tenemos que transmitir al niño es que las emociones son y que, por tanto, nadie está obligado a sentir tal o cual cosa. El problema no es lo que sentimos, sino los sentimientos que tenemos ante lo que sentimos.

José Serrano, ¿algo que quieras añadir?

Carlos, para mí ha sido un placer y un honor compartir contigo conocimientos en relación a la educación de los hijos, y por supuesto, darte las gracias por este post y entrevista.

El placer ha sido nuestro. Un lujo amigo poder compartir tus conocimientos.

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Sobrevivir a los suspensos

Los padres no construimos hijos, les damos herramientas para que se construyan ellos

Hoy me vais a permitir que os hable de mi libro.  Ya sabéis que cuando uno escribe un libro se contagia del Síndrome de  Paco Umbral: una necesidad imperiosa de hablar de tu libro.

Un libro para los padres y madres que se tienen que enfrentar a una de las muchas adversidades que la tarea de educar conlleva. Suspender es una pequeña o gran adversidad, lo dejo a tu elección, pero sobre todo es una estupenda oportunidad de enseñar a nuestros hijos cómo afrontar las adversidades que la vida nos presenta.

Un libro que vino a mí por una serie de causalidades y casualidades. Todo empezó el día que una persona me escuchó en una charla para padres en un colegio. Esa persona, Celia Herrera, resultó ser una periodista, jefa de información en hoy.es, y me animó a escribir este blog. Una causalidad y otra casualidad hicieron que gracias a que este blog es una ventana en la que, para mi satisfacción se asoman muchas personas, a mediados de enero de este año  me llegó una proposición, de estas que son difíciles de rechazar, “Carlos queremos que nos escribas un libro con el tema de los suspensos, en el mismo tono con el que escribes tu blog”, y si quien te dice eso además es una editora del prestigio de Pilar Cortés de la editorial Espasa, pues realmente se te pone en medio de la cara una sonrisa que no veas.

Que los suspensos causan malestar no sorprende a nadie pero dicho esto os recuerdo que el malestar no es el mejor estado de ánimo para educar.

En este libro no se encuentra ningún remedio para que los hijos no suspendan, ya sabéis que a mí no me gusta hacerle la competencia a San Judas Tadeo. En este libro, sin embargo, podéis encontrar algunas ideas respecto a lo que los padres y madres podemos hacer cuando nos enfrentamos a los suspensos de nuestros hijos y sentir, aunque el hijo suspenda, que nosotros estamos haciendo lo correcto: educar.

Suspender no es una tragedia pero enturbiar el clima familiar de tal manera que se cree un ambiente tenso y hostil sí que es un error. Yo creo que es un error porque nuestros hijos están bajo nuestra influencia solo unos pocos años y educar a los hijos nunca debería ser una batalla sino una carrera de fondo; educar hijos no es construir hijos perfectos sino darles las herramientas suficientes para que ellos se construyan a sí mismos.

El libro comienza con una frase que se le atribuye erróneamente a R.L. Stevenson, en su obra “Dr. Jekill y Mr. Hyde”; realmente no se quién es su autor o autora, “quiéreme cuando menos me lo merezca porque será cuando más lo necesite” pero lo que sí creo que el amor es una piedra angular de la tarea de educar. Educar es la respuesta, educar es la medicina, educar es el premio, la herencia, lo mejor que le podemos ofrecer a nuestros hijos.

Si me lo permitís yo creo que este libro es un canto a la educación. Un canto a esa tarea cotidiana, a veces ingrata, que siempre nos exige lo mejor de nosotros mismos, la tarea de ejercer de padres.

Un libro escrito en clave de humor porque educar es una cosa muy seria, tan seria que solo desde el humor se puede uno dar cuenta de cómo el miedo nos paraliza.

Un libro escrito para hacer sentir bien a los competentes padres de unos hijos que  han suspendido porque han estudiado poco o no lo suficiente.

Un libro para leer y releer, porque seguro que te vas a ver reflejado en sus páginas. Lo sé porque lo he escrito con todo lo que tú me has contado en todos estos años.

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Sobre el autor Carlos Pajuelo
Carlos Pajuelo Morán, psicólogo y padre de dos hijos, ejerce su tarea de Orientador en el Equipo Psicopedagógico de Atención Temprana de la Consejería de Educación y Empleo. Durante 21 años ha sido profesor asociado en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura. Miembro del Comité Científico y Vocal del Observatorio de la Familia y la Infacia de Extremadura. En este blog los padres y madres interesados por los temas de la educación encontrarán información fácil y accesible, basada en aportaciones de la psicología y la psicopedagogía, que les ayude a identificar las competencias y habilidades que como padres poseen y a utilizarlas de la manera más eficaz para poder seguir ejerciendo esta apasionante, aunque a veces ingrata, tarea de ser padres.

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