Los primeros datos sobre la población residente en Extremadura a 1 de enero de 2013 que hoy ha publicado el INE vienen a constatar lo que ya veíamos venir: que la región perdió habitantes en 2012. Lo comentamos en este blog el pasado mes de octubre, a partir de las estimaciones que publicaba el Instituto Nacional de Estadística, y ahora el avance del padrón municipal le pone números reales.
A comienzos del año, Extremadura tenía 1.100.139 habitantes empadronados, 7.991 personas menos (un 0,72%) que justo un año antes. Si en diciembre -cuando se den a conocer los datos definitivos y oficiales- se confirmaran estas cifras, será el mayor descenso de población en la región al menos desde 1998, año en que comenzó la revisión y publicación anual del padrón. Además, será el segundo año consecutivo en descenso, tras reducirse en 1.237 el número de empadronados a lo largo de 2011.
En línea con la tendencia de los últimos años, la provincia de Cáceres donde más baja la población: 5.625 personas, un 1,36%, frente a los 2.366 de Badajoz, el 0,34%.
Por lugar de nacimiento, los nacidos en la región se reducen en la misma propoción que el total, un 0,7%. Baja con más fuerza el número de personas nacidas en el extranjero, un 1,85% (esta cifra casi se duplica si se toma como referencia la nacionalidad). En cambio, las personas nacidas en otros puntos de España y residentes en Extremadura solo descienden en un 0,1% (en la provincia de Badajoz, incluso, suben).
Toda esta bajada, como digo, era fácil de prever a la vista de las estimaciones que íbamos conociendo. Lo que no lo era tanto es el número tan abultado de personas que han desaparecido de los padrones municipales extremeños. ¿Cómo es posible que Extremadura pierda, de golpe, tantos habitantes? ¿Puede ser que algo no cuadre?
Para empezar, hay que señalar que estos datos que ha publicado el INE son provisionales, porque aún están pendientes de revisión y depuración. El proceso, como siempre, acaba en diciembre, cuando las cifras definitivas pasan por el Consejo de Ministros y son declaradas oficiales. El año pasado, el avance del padrón a 1-1-2012 decía que la población de Extremadura había bajado en 2.662 personas, pero tras la revisión esa pérdida se quedó en solo 1.237 habitantes. Es decir, se corrigió hasta dejarla en menos de la mitad. Sin poner en duda el excelente trabajo del INE, no me extrañaría que este año se produjera también una corrección notable. Pero para eso hay que esperar muchos meses.
¿Por qué creo que es probable esa corrección? Pues porque las tendencias históricas y el cruce de datos con otras estadísticas conduce a conclusiones no muy coherentes o, incluso, contradictorias. Veámoslo.
De los 7.991 habitantes que ya no figuran en el padrón, 1.300 se corresponden con personas de nacionalidad extranjera y el resto, 6.691, españoles. El dato de los extranjeros no resulta extraño porque ya se sabe que hay bastantes inmigrantes que han decidido regresar a su país por culpa de la crisis.
Cambiando el criterio de la nacionalidad por el de nacimiento, vemos que el número de personas nacidas en Extremadura (940.335) se ha reducido en 6.928 en un año. De ellas, una parte se debe al movimiento natural de la población, es decir, a que hay más muertes que defunciones. Pongamos, haciendo un cálculo grosso modo, que el saldo negativo ronde las 1.000 o 1.200 personas por la caída de la natalidad, lo que nos dejaría a cerca de 6.000 personas como resultado de los saldos migratorios, una cifra que supera con creces la media de la última década, que es bastante estable. Hay algo, por tanto, que se sale de lo normal.
¿Será que ha aumentado tanto la emigración? Pues resulta difícil de creer, porque el número de personas nacidas en Extremadura y residentes en otras comunidades se ha reducido en 8.063 personas. Para que esta cifra fuera coherente con un crecimiento importante de la emigración, tendría que haberse producido al mismo tiempo un enorme incremento de fallecimientos de extremeños que viven en otras regiones, circunstancia altamente improbable. En la actualidad hay 584.271 extremeños en otros puntos de España.

¿Será que se han ido al extranjero? Pues parece que tampoco, porque como vimos hace solo unas semanas en este blog, el número de extremeños residentes en otros países ha crecido, pero no por la emigración, sino por el reconocimiento de la nacionalidad española a muchos extranjeros descendientes de extremeños (como de otros muchos españoles).
En definitiva, y más allá de cuestiones técnicas, hay algo ciertamente extraño en la elevada reducción de la población extremeña, porque no resulta coherente ni con la tendencia del movimiento natural de la población, ni con la variación de los extremeños que viven fuera de al región. El padrón, como hemos dicho otras veces, es una foto fija sobre los habitantes del país que no informa sobre los motivos que hay detrás de su evolución temporal. Como mucho, podemos intuir qué ha podido pasar, pero en este caso las cifras son poco claras. Eso sí, entre lo poco que parece más o menos fuera de duda a partir de esos datos es, una vez más, que no existe una emigración masiva, o que, de producirse, no se está reflejando en los registros públicos.
El número de extremeños residentes en el extranjero ha vuelto a aumentar, hasta alcanzar las 26.779 personas, según los datos del Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero (PERE) correspondiente al pasado 1 de enero que hoy ha dado a conocer el INE. Son 951 extremeños más que el año anterior, lo que supone un crecimiento del 3,7%. Leer más…
Las medidas fiscales adoptadas a lo largo del año pasado por el Gobierno consiguieron los resultados deseados: impedir la caída de ingresos tributarios del Estado. De hecho, la recaudación de impuestos estatales subió un 4,2% en el total del país. En Extremadura ese aumento fue del 2%, hasta un total de 955 millones de euros, según el último informe de la Agencia Tributaria.
El principal factor que explica esa mejora es la subida del IVA que entró en vigor el 1 de septiembre. Hasta entonces, la recaudación de este impuesto arrastraba todavía una fuerte caída por cuestiones relacionadas con las devoluciones, aunque la evolución había ido mejorando con el paso de los meses. Pero la clave de la remontada, como ya comentamos en este blog, fue el aumento de tipos del IVA, pues gracias a ello la recaudación de septiembre a diciembre de 2012 dio un salto de 103,5 millones, frente a los 45,4 millones del mismo periodo de 2011. Si hasta septiembre bajaban un 11,7%, al final los ingresos por IVA en las ventanillas de la Agencia Tributaria en Extremadura crecieron un 19,8% con respecto al año anterior, con un total de 240,7 millones de euros, muy por encima, incluso, del 2,4% de subida nacional.
A la vista de estos datos, podemos concluir que la subida de tipos del IVA ha tenido, desde el punto de vista recaudatorio, más efectos positivos que negativos. Uno de los grandes temores de las Administraciones Públicas era que ese incremento acabara produciendo un hundimiento del consumo por el aumento de precios, hasta el punto de que la caída de las ventas anulara la mayor cuota tributaria. Sin embargo, tanto los datos tributarios como las cifras de evolución del comercio descartan ese efecto. Según los datos del INE, las ventas del comercio minorista (a precios corrientes) en el último trimestre del año se redujeron un 2,7% en Extremadura con respecto al mismo trimestre de 2011, mientras que la recaudación por IVA subió un 9,9% en ese mismo periodo. Es verdad, por tanto, que tras la subida el consumo ha bajado (habría que ver también qué parte es por el agravamiento de la crisis en general y qué parte como consecuencia de la suspensión de la paga extra de diciembre de los funcionarios), pero no lo ha hecho de manera desmesurada, por lo que no ha impedido que suban los ingresos por IVA.
Por lo demás, también experimentó una notable mejora la recaudación por el Impuesto sobre Sociedades, que alcanzó un total de 101,5 millones, un 6,2% más que en 2011 (un 29% más en el total del país).
En cuanto al IRPF, que es el impuesto que genera los mayores ingresos en la región, cerró el año con 596,8 millones de euros, un 5% menos que en 2011, un descenso que se ha ido suavizando ligeramente en el segundo semestre del año. El total nacional, sin embargo, subió un 1,2%, gracias a las medidas de consolidación fiscal. Según la Agencia Tributaria, sin esas medidas los ingresos por el Impuesto sobre la Renta habrían disminuido un 3,9%, similar a la bajada de las rentas brutas de los hogares.

El hecho de que la recaudación total de impuestos estatales haya crecido con respecto a 2011 supone un alivio no solo para las arcas del Estado, sino también para las haciendas autonómicas, pues se ha conseguido cumplir el objetivo presupuestario de ingresos para 2012. ¿Qué quiere eso decir? Pues que si se alcanzan las previsiones de ingresos del Estado no habrá que hacer ajustes negativos (o, al menos, de cierta importancia) cuando se liquiden los ingresos del sistema de financiación autonómica, dentro de dos años. En caso contrario, ocurriría como hace un par de años: como en 2008 y 2009 las cantidades entregadas a las comunidades estuvieron muy por encima de la recaudación final, las liquidaciones realizadas en 2010 y 2011 dieron como resultado grandes devoluciones a favor del Estado, que perjudicaron a las ya maltrechas cuentas autonómicas.
Y un último apunte: que se haya recaudado casi un 20% de IVA en Extremadura no quiere decir que en la Hacienda extremeña haya entrado esos 40 millones más que el año anterior. El IVA no se reparte según la ventanilla donde se paga, sino según el índice de consumo de cada comunidad autónoma. Para recibir más, lo que importa es que, primero, la recaudación por IVA suba en el total nacional y, en segundo lugar, que el consumo en Extremadura evolucione igual o mejor que la media, porque así ‘tocamos a más’.
Esta mañana hemos conocido el dato de producción industrial de Extremadura correspondiente al pasado mes de diciembre. Según el INE, la industria extremeña ha producido un 34,8% menos que el mismo mes de 2011, mientras que la media nacional solo ha retrocedido el 8,5%. Este mal dato ya tuvo su anticipo en noviembre, cuando la producción industrial cayó un 25,4% con respecto al año anterior. A primera vista, estas cifras parecen poner en evidencia un hundimiento del sector industrial extremeño en los dos últimos mesdes de 2012. Pero si ampliamos el foco y vemos la variación interanual de cada uno de los meses del año, nos encontramos con que en junio se produjo un crecimiento del 30%. Es decir, que la producción se hunde tan pronto como se dispara. Estos datos, puestos sobre un gráfico, nos muestran una evolución conocida como dientes de sierra, con enormes altibajos.

¿A qué se deben estos bandazos? Para entender la explicación, primero hay que saber que el Índice de Producción Industrial (IPI) es, como señala el INE, “un indicador coyuntural que mide la evolución mensual de la actividad productiva de las ramas industriales, excluida la construcción”. Para su obtención se realiza una encuesta continua de periodicidad mensual que investiga todos los meses más de 13.200 establecimientos de todo el país. Una vez obtenidos los datos de estas empresas, el INE construye un índice que permite conocer el comportamiento del sector industrial. Para elaborar ese índice global, se otorga una determinada ponderación a cada uno de las ramas o subsectores industriales, en proporción a su peso real sobre el total de la industria. Este mismo procedimiento se realiza para obtener el dato de cada comunidad autónoma. Ahora bien, como la industria no tiene el mismo perfil en todas las regiones, hay que ajustar la ponderación de cada subsector al peso que cada uno tiene, no sobre el total del país, sino sobre la industria de cada comunidad. Por eso, un mismo sector puede tener una trascendencia muy diferente en dos regiones distintas.
El distinto peso de los subsectores industriales en cada comunidad es, precisamente, la clave que explica esos ‘dientes de sierra’ del IPI extremeño. Y, por concretar más, el sector energético. En el índice general de España, la energía representa un 13% del total. Pero en Extremadura su peso se eleva hasta casi el 47%. Eso quiere decir que las variaciones del sector energético tienen en Extremadura una repercusión casi cuatro veces mayor que en el total del país. En principio, este protagonismo de la energía beneficia a la región, porque es un sector que está viviendo una gran expansión en los últimos años. Pero, aun con ese crecimiento, la mayor parte de la producción energética extremeña procede de la Central Nuclear de Almaraz, que periódicamente tiene que someterse a paradas para proceder a la recarga de combustible nuclear. Y he aquí la segunda clave: la incidencia de estas paradas en la producción energética de la región y, en última instancia, en la producción industrial total de Extremadura.
Cada vez que la Central Nuclear de Almaraz para la producción de alguna de sus dos unidades, el índice de la rama energética de Extremadura experimenta un fuerte descenso que arrastra a la baja al índice general, debido, como hemos dicho, a su repercusión sobre el total. Si estas recargas se produjeran siempre en los mismos meses del año, las repentinas variaciones no producirían grandes oscilaciones, porque se compararían entre sí meses con baja producción energética o, en otros momentos, meses con una producción normal. El problema es que las recargas no siempre se producen en los mismos meses. De hecho, cada una de las unidades se somete a una renovación del combustible cada año y medio, aproximadamente. Esto supone que hay ocasiones en las que se comparan meses de baja producción energética con otros de alta, o viceversa. Por eso, la variación interanual del índice energético y del IPI general se dispara unas veces y se hunde otras, como se ve en los siguientes gráficos:


En este segundo gráfico se ve que la producción industrial se ha hundido en Extremadura en diciembre (un 34,8% interanual) porque en el mes de diciembre de 2011 no hubo ninguna parada en Almaraz y, por tanto, entonces la producción energética era normal.
¿Qué dato del IPI se debería analizar para reducir el efecto causado por las paradas de Almaraz? Desde el punto de vista del análisis económico, lo más riguroso es hacer medias trimestrales o, como hace el INE, medias de lo que va de año. En diciembre, esa media coincide con la media anual. Su comparación con respecto a la media de 2011 indica que la producción industrial de Extremadura bajó un 7,7% (no el 34,8% que dicen algunos teletipos, que confunden la variación interanual de diciembre con la variación del año), frente al 5,8% de la media. Hasta noviembre, la media de lo que va de año había ido mejor en Extremadura que la media, pero el mal dato de diciembre ha perjudicado al dato anual.
Otra fórmula es fijarse en el índice no energético. En diciembre, la variación interanual reflejaba una caída del 23,3% (11,5 puntos menos con respecto al índice global), frente al 10,3% de retroceso del total del país. En media anual, la producción industrial no energética de Extremadura ha bajado en 2012 el 7,6%, solo seis décimas más que la media del país (7%).
En resumen, a la hora de valorar la evolución de la producción industrial extremeña hay que tener en cuenta las distorsiones introducidas por las paradas de Almaraz. Y, por supuesto, no confundir nunca la variación interanual de un mes, un dato más sometido a ‘dientes de sierra’, con la variación de la media acumulada, que es un dato de evolución más estable y refleja mejor la tendencia del sector industrial.
Los datos definitivos del padrón municipal correspondiente al 1 de enero de 2012, cuyos detalles acaban de ser publicados por el Instituto Nacional de Estadística, confirman lo que ya apuntamos hace algunos meses en este blog: que el número de extremeños residentes en otras comunidades ha bajado de 600.000 por primera vez en varias décadas. En concreto, la cifra oficial dice que a principios del año pasado había 592.334 personas nacidas en Extremadura residiendo en otras regiones españolas. Eso supone 7.815 emigrantes menos que el año anterior, un descenso del 1,3%.
La cifra puede chocar, sobre todo teniendo en cuenta que en los últimos tiempos se habla mucho de la emigración por culpa de la crisis. ¿Cómo es esto posible si el saldo migratorio de extremeños es negativo? La respuesta es fácil de deducir: si emigración de extremeños superó al retorno en 1.898 personas durante 2011, la única posibilidad es que esa mayor salida de extremeños se contrarreste con el movimiento natural de los propios emigrantes, es decir, por las defunciones. No hay que olvidar que la ola migratoria extremeña comenzó en la segunda mitad de los años cincuenta y que muchos de aquellos emigrantes, hoy de edad avanzada, no han retornado a su tierra por haber echado raíces familiares en sus regiones de acogida, y es allí donde fallecen.
|
Extremeños en el exterior 1-1-2012 |
Variación 2012/2011 | ||
| Andalucía | 59.976 | -825 | -1,4% |
| Aragón | 7.997 | -95 | -1,2% |
| Asturias | 6.563 | -119 | -1,8% |
| Baleares | 12.406 | -205 | -1,6% |
| Canarias | 5.030 | 12 | 0,2% |
| Cantabria | 2.421 | -39 | -1,6% |
| Castilla y León | 19.528 | -114 | -0,6% |
| Castilla-La Mancha | 27.903 | -186 | -0,7% |
| Cataluña | 131.884 | -2.210 | -1,6% |
| Com. Valenciana | 32.293 | -492 | -1,5% |
| Galicia | 3.630 | -17 | -0,5% |
| Madrid | 214.210 | -2.577 | -1,2% |
| Murcia | 2.910 | -14 | -0,5% |
| Navarra | 6.197 | -80 | -1,3% |
| País Vasco | 56.474 | -818 | -1,4% |
| La Rioja | 2.205 | -29 | -1,3% |
| Ceuta | 437 | -3 | -0,7% |
| Melilla | 270 | -4 | -1,5% |
| Total otras CCAA | 592.334 | -7.815 | -1,3% |
Comparando la foto fija de los emigrantes extremeños a 1-1-2012 con la del año anterior, vemos que la única comunidad autónoma en la que aumenta el número de extremeños es Canarias, aunque solo sea un pequeño avance: suma 12 extremeños, un 0,24%, y alcanza un total de 5.030. Por el lado contrario, el mayor descenso, en porcentaje, se ha registrado en Asturias, con un 1,8% menos.
No obstante, los descensos de mayor cuantía en el número de extremeños se han localizado en las regiones tradicionales de la emigración: hay 2.577 extremeños menos en Madrid, 2.210 menos en Cataluña, 825 menos en Andalucía y 818 menos en el País Vasco.

Analizando los cambios de la última década para tener más perspectiva, tenemos que el número de extremeños en el exterior se ha reducido de media un 10,2%. En este periodo, hay seis regiones donde crece y diez donde baja (a las que se suman Ceuta y Melilla). El mayor crecimiento, con diferencia, es el de Castilla-La Mancha, que suma un 13%, 3.200 extremeños más. Sin duda, este hecho está muy relacionado con el aumento poblacional que Toledo y Guadalajara han experimentado durante esos diez años al calor de la actividad económica desarrollada en estas dos provincias limítrofes con Madrid. A Castilla-La Mancha le siguen Murcia, Galicia, Cantabria y, a más distancia, Castilla y León y La Rioja.
Entre las bajadas hay que destacar los casos de País Vasco (-15,9%), Cataluña (-14,7%) y, también por encima de la media, Madrid (-11,7%), que fueron los tres principales focos de la emigración extremeña durante los años sesenta y setenta. En Madrid, la razón fundamental de la caída tiene que estar, como hemos dicho, en el movimiento natural de la población, pero también en que probablemente un buen número de extremeños residentes en esta comunidad se hayan trasladado en los últimos años a Toledo y Guadalajara.
En el caso de las provincias vascas y catalanas, el descenso del número de extremeños viene motivado no sólo por el propio movimiento natural de la población, sino también por el hecho de que en la última década el retorno de extremeños ha superado a la emigración.
Si a estos datos del padrón municipal le sumamos el número de personas residentes en otros países e inscritas en Extremadura que aparecen en el Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero, la población total de extremeños en el exterior a 1 de enero de 2012 asciende a 618.162 personas. Esta cifra se rebaja hasta 607.685 personas si nos limitamos a los estrictamente nacidos en Extremadura.
Extremadura volvió a registrar un saldo vegetativo negativo en 2011, pero perdió menos población que el año anterior. Es un dato positivo que no hay que pasar por alto entre las cifras de movimiento natural de la población e indicadores básicos de 2011 que hoy ha publicado el Instituto Nacional de Estadística y que vienen a constatar lo que ya se veía venir en otras estadísticas: la crisis está haciendo mella en la evolución de la población española.
La reducción del saldo vegetativo de Extremadura con respecto al año anterior se debe a que las defunciones bajaron más que los nacimientos. Gracias a ello se ha pasado de una pérdida de 688 personas a otra de 646. En el total del país, en cambio, baja el crecimiento vegetativo por tercer año consecutivo.
Entrando en detalles, en la región nacieron 9.938 niños. Es un 1,88% menos que en 2010, pero es el tercer menor descenso del país (a excepción de Asturias, que logró el único aumento). La media disminuyó el 3,03%. Es curioso que en Extremadura subió el nacimiento de niños (5.249 varones, el 52,8% del total) y bajó el de niñas (4.689 mujeres, un 4,7% menos). También lo es que bajan los partos sencillos (9.603) y aumentan los dobles (176) y triples (3). ¿Y cuánto creen que han pesado de media los niños extremeños? Pues 3.210 gramos, solo 16 gramos menos que la media.
Llama igualmente la atención que se ha interrumpido el imparable ascenso de los nacimientos de madre extranjera. Despuél del récord de 2010, con 755 nacimientos, el número ha bajado un 6,9% y se ha situado en 703. Suponen el 7,1% del total, aunque la media nacional está en el 19,3%. Aquí también se ha producido en la región un descenso menor que la media nacional.
Lo preocupante es que, tanto en Extremadura como en España, los nacimientos encadenan cuatro años de descenso. No cabe duda de que la crisis económica tiene mucho que ver con ello.
En cuanto a la mortalidad, en 2011 se registraron 10.584 defunciones, un 2,14% menos que el año anterior. Es el mayor descenso del país, que contrasta con un aumento del 1,52% de la media nacional.
Por lo que se refiere a los matrimonios, en Extremadura baja un 8,78% el número de enlaces entre personas de distinto sexo, hasta situarse en 3.511. ¿Dónde está la clave? En el vertiginoso descenso de los matrimonios católicos. En 2011 se celebraron 2.010 bodas por la Iglesia (un 13,8% menos), la mitad que en el año 2002. Las exclusivamente civiles han parado su aumento, con un total de 1.493. Los que no cesan de subir, aunque sea ligeramente, son los matrimonios homosexuales. En 2011 hubo 37 en la región, con lo que ya representan el 1% del total, aunque en el España ya van por encima del 2%.
El descenso de los nacimientos y de las defunciones se traduce en bajadas de los indicadores demográficos básicos. Así, la tasa de natalidad se sitúa en 9,18 nacidos por cada 1.000 habitantes. La de fecundidad es de 38,18 nacimientos por cada 1.000 mujeres en edad fértil. Y la tasa bruta de mortalidad, que iba en ascenso, se suaviza hasta los 9,77 fallecimientos por cada 1.000 habitantes.
Al mismo tiempo, siguen aumentando los indicadores que reflejan en progresivo envejecimiento de la población (del que ya hablábamos aquí hace un año). En primer lugar, cada vez se tienen los hijos más tarde. En Extremadura la edad media de la maternidad es de 31,35 años, ligeramente por debajo de la media. En segundo lugar, la esperanza de vida continúa creciendo sin parar: 81,50 años al nacer o 20,10 años a partir de la jubilación. Tercero: la edad media del total de la población extremeña alcanza los 41,89 años. El grupo de jubilados sigue ganando peso población: crece hasta el 18,88% del total de la población y representa el 121,47% si se compara con el grupo de menores de 16 años. Entre ambos grupos, que son los considerados como dependientes, suman el 52,47% con respecto a la población en edad laboral; es decir, por cada cien personas en edad de trabajar hay 52 personas inactivas (mayores de 64 o menores de 16 años). La tendencia creciente en todos ellos es paralela a la media nacional. Así pues, más datos que hacen pensar sobre cómo habrá que sostener en el futuro el Estado de Bienestar de nuestro país.
La subida del IVA que entró en vigor el pasado 1 de septiembre comienza a dar sus frutos. Lo reflejan los dos datos de recaudación de la Agencia Tributaria de octubre, que muestran una notable recuperación de los ingresos del Estado en Extremadura. Así, la recaudación tributaria acumulada en las ventanillas de la AEAT alcanza los 827,4 millones de euros, un 5,1% menos que el mismo periodo del año anterior, dato que contrasta con la caída del 12,5% que se venía registrando hasta junio o al 21,2% del primer trimestre del año. Gracias a esta evolución, Extremadura gana terreno con respecto a la media estatal, que acumula un retroceso de apenas el 0,2%.

La clave de esta remontada está en el IVA. Hasta agosto arrastraba un descenso del 25,9%, que se moderó hasta el 11,7% en septiembre por los primeros efectos de la subida de tipos. Pero en octubre, mes en el que la gran mayoría de las empresas ingresan lo cobrado por IVA durante el tercer trimestre, la recaudación dio un salto de casi 82 millones de euros, frente a los 67,6 millones del mismo mes del año anterior, es decir, un 21% más. Con ello, los ingresos acumulados por la Agencia Tributaria en concepto de IVA en Extremadura se sitúan en 219,1 millones, solo un 1,7% menos que en el mismo periodo de 2011.
Esta variación supone que, al menos hasta el momento, no se ha producido un hundimiento del consumo que contrarreste los positivos efectos recaudatorios de la subida del IVA. Ese era uno de los grandes temores de las Administraciones Públicas. Pero los datos tributarios lo descartan, al igual que las cifras sobre evolución del comercio que elabora el INE. Es cierto, según esta estadística (a precios corrientes), que el comercio extremeño registró en septiembre una caída del 5,9% en comparación con el mismo mes de 2011. Sin embargo, el volumen medio de negocio acumulado hasta septiembre solo retrocede un 0,7%. Y en octubre mejoran, pues las ventas subieron un 0,1% interanual, según los datos publicados hoy por el INE.
En octubre también se ha notado una mejora de la recaudación por el Impuesto sobre Sociedades, que suma 86,4 millones, un 11,1% menos que un año antes. En cuanto al IRPF, la principal fuente tributaria, con 511,5 millones de euros, sigue manteniendo una caída más o menos estable, que en octubre se sitúa en el 5,7%.
¿Continuará la mejora general de aquí a final de año? Ojalá, porque eso significaría que la gente sigue gastando, con lo que eso supone de impulso de la economía, y porque lo agradecerán las arcas públicas.
Aunque el Tribunal Constitucional no la publicará en su web oficinal hasta dentro de unos días, la sentencia del Tribunal Constitucional por la que se declara la validez del Impuesto sobre los Depósitos de Entidades de Crédito ya se ha dado a conocer a través de los medios de comunicación. En resumen, los argumentos que utiliza para rechazar el recurso de inconstitucionalidad del Gobierno son los siguientes:
¿Por qué es constitucional el impuesto bancario extremeño?
1.- No existe coincidencia con el IVA. Uno de los motivos esgrimidos por la Abogacía del Estado en el recurso era la supuesta equivalencia del impuesto bancario con el IVA. Sin embargo, el TC lo descarta. En primer lugar, porque difieren en los hechos imponibles: “El IDEC [siglas del impuesto bancario] no grava las transacciones económicas, ni tampoco la prestación de servicios por las entidades financieras, operaciones que sí forman sin embargo parte del hecho imponible del IVA”. En segundo lugar, tampoco coinciden sus bases imponibles: “La del IDEC es el volumen de captación de fondos, mientras que el IVA toma como base imponible la contraprestación pactada por las operaciones sujetas”.
2.- No existe coincidencia con el Impuesto sobre Actividades Económicas (IAE). El abogado del Estado argumento que el impuesto bancario también se solapaba con el IAE. Pero según el TC, “si bien desde una perspectiva formal la configuración de los hechos imponibles del IAE y del IDEC puede parecer parcialmente coincidente, la comparación de todos los elementos esenciales de ambos tributos, y en particular de los criterios de cuantificación de su deuda tributaria, demuestra que se trata de impuestos sustancialmente diferentes, cuyos hechos imponibles son también distintos”.
Así, el IAE grava la mera actividad económica con independencia de su resultado, esto es, en el caso de las entidades financieras, se capten o no depósitos y con independencia de su cuantía, pues la actividad económica se tiene en cuenta en abstracto, prescindiendo de sus resultados concretos y, por tanto, con independencia de que se perciba o no renta alguna. En cambio, lo que el impuesto bancario sujeta a gravamen “no es la mera actividad de captación o el mero ejercicio de una actividad crediticia, sino su resultado, de manera que se gravan los depósitos como elemento del pasivo bancario susceptible de generar riqueza”.
3.-No grava bienes o actos fuera de la Comunidad Autónoma. El TC señala que el impuesto bancario grava únicamente los depósitos bancarios constituidos y captados por las sucursales bancarias radicadas en el territorio de Extremadura, “con lo que se garantiza, frente al criterio de la demanda, que el impuesto despliegue efectos principalmente en el territorio de la Comunidad”. No importa que los fondos depositados en las entidades “puedan eventualmente proceder de personas, físicas o jurídicas, que no residan en la Comunidad Autónoma, pues como ha quedado expuesto el impuesto no grava transacciones económicas sino su resultado, por lo que el depositante es ajeno a la relación jurídico-tributaria del impuesto”.
4.- No afecta a la libre circulación de capitales ni supone una fragmentación del mercado. El TC insiste en que se trata de un impuesto “que no grava transacciones, sino el volumen de los depósitos captados por los sujetos pasivos del impuesto, de manera que no es una medida susceptible de afectar a la circulación de capitales”. Además, no establece diferencias de trato entre entidades residentes o no residentes en la Comunidad. El Tribunal también rechaza el argumento de que el sistema de deducciones pueda afectar a la libre circulación de capitales o incida sobre la ubicación de las entidades afectadas por ella.
Diez años y medio. Es el tiempo que ha tardado el Tribunal Constitucional en resolver el recurso presentado en su día por el Gobierno central contra el impuesto extremeño sobre los depósitos de las entidades de crédito. Se lo ha tomado con calma, pero al final ha dado la razón a la Junta de Extremadura. En consecuencia, las entidades bancarias tendrán que hacer por fin efectivo el pago del impuesto, una cantidad que, sin añadir intereses, supera los 180 millones de euros.
El hecho de que la legalidad del impuesto sobre depósitos haya estado en cuestión ha servido de excusa a la gran mayoría de las entidades financieras para no hacer efectivo el pago en todo este tiempo. En su lugar, se han limitado a presentar la liquidación anual avalando las cantidades correspondientes. Desde el punto de vista de la ejecución presupuestaria, el impuesto genera unos derechos reconocidos (ingresos), pero apenas alguna entidad lo paga, de tal forma que la recaudación sólo representa una media del 0,03% de lo que la Administración extremeña debería recibir, según los cálculos que ya expuse en un extenso reportaje publicado en mayo por la desaparecida revista INFORME Semanal de Extremadura. El resto se consideran derechos pendientes de cobro.
¿Cuánto dinero han dejado de pagar en efectivo las entidades de crédito durante estos diez año por no haber sentencia? Entre 2003 (primer año de cobro) y 2010 (último año con liquidación presupuestaria disponible), el impuesto generó unos derechos de 131,5 millones de euros (casi un 23% más de las previsiones iniciales), pero sólo se recaudaron 3,9 millones, por lo que la deuda pendiente de cobro a las entidades financieras era de 127,6 millones de euros. Aún no se ha dado a conocer la Cuenta General del año 2011, pero haciendo una estimación muy conservadora sobre la base de las previsiones presupuestarias se puede calcular que el año pasado se dejaron de cobrar en efectivo al menos 26,5 millones de euros. Por tanto, los derechos pendientes acumulados hasta 2011 superan los 154 millones de euros. Aplicando el mismo cálculo a la cantidad prevista en los Presupuestos de 2012, que estimó la recaudación en algo más de 30 millones, los derechos totales pendientes de cobro hasta el momento, sin contar los intereses, superan con claridad los 180 millones de euros, como se detalla a continuación:

Estas cifras, como digo, son conservadoras. Pero si tenemos en cuenta que los derechos generados han estado siempre por encima de la previsión presupuestaria, la cifra real pendiente de pago está en torno a 200 millones de euros, como ha señalado el presidente de la Junta, José Antonio Monago. Con los intereses, el montante rondará los 240 millones.
Menos déficit
¿Qué repercusiones tendrá esta sentencia favorable a los intereses del Gobierno regional? La primera y más obvia: se levantarán las dudas sobre el impuesto y ello permitirá llevar a cabo una recaudación normal, como la de cualquier otro tributo. La segunda, y más importante, es que autorizará el cobro en efectivo de los más de 180 millones de euros de derechos pendientes, lo cual supondrá un gran respiro para la tesorería autonómica (no computará como ingresos presupuestarios, sino como entradas ‘de caja’).
El cobro de estos atrasos también generará efectos positivos sobre el déficit. Durante todos estos años, al calcular el déficit en términos de Contabilidad Nacional (que sigue las directrices europeas para determinar el cumplimiento de los objetivos de estabilidad), la Intervención General del Estado ha venido descontando estos derechos pendientes de cobro por considerarlos “recaudación incierta”, en previsión de una posible sentencia desfavorable, lo cual afectaba negativamente al déficit o superávit de cada año. Ahora, en cambio, cuando se recaude lo pendiente, ocurrirá lo contrario: el Estado lo considerará un ajuste a favor, de tal manera que reducirá en buena parte el déficit de este ejercicio.
Una larga historia
Por culpa de la tardanza del Tribunal Constitucional, el Impuesto sobre los Depósitos de las Entidades de Crédito ha permanecido durante más de diez años en una especie de limbo. El impuesto, diseñado por la Junta que presidía Juan Carlos Rodríguez Ibarra y aprobado por la Asamblea de Extremadura en noviembre de 2001, nació con la finalidad de “coadyuvar eficazmente al desarrollo económico de Extremadura” con unas medidas que “arraiguen el ahorro regional” y lo impliquen en “el progreso o interés regional”. Los legisladores añadieron en la exposición de motivos que otro objetivo irrenunciable era “atajar el endémico problema de la fuga de ahorro que sufre Extremadura y que ha propiciado durante décadas un proceso de descapitalización y ‘exportación’ del ahorro”.
Para conseguir estos objetivos, y como se deduce de su propio nombre, el impuesto grava “la captación de fondos de terceros”, es decir, todo el dinero depositado en las oficinas que tengan los bancos, las cajas de ahorros y las cooperativas de crédito en Extremadura. A esos depósitos se les aplica un tipo impositivo que inicialmente iba del 0,3% al 0,5%, según el volumen de esos fondos. Sobre esa base imponible se establecen deducciones por cada sucursal, por tener la sede central en Extremadura, por la obra social y por determinadas inversiones de utilidad pública o interés social que se concierten con la Junta de Extremadura. Gracias a estas deducciones, las cajas de ahorros quedan prácticamente exentas de pago.
La creación del impuesto sobre depósitos salió adelante con los votos a favor del PSOE e IU y el rechazo del PP (que no presentó enmienda a la totalidad), y entró en vigor el 1 de enero de 2002, si bien la recaudación se inició en 2003 porque se hace a año vencido. Pero enseguida se encontró con un recurso de inconstitucionalidad del Gobierno, entonces presidido por José María Aznar. El argumento del abogado del Estado era que el impuesto vulnera los artículos 139.2 y 157.2 de la Constitución y los artículos 6 y 9 de la Ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas (LOFCA), los cuales impiden a las comunidades establecer tributos que supongan un obstáculo para la libre circulación de capitales o que recaigan sobre hechos imponibles ya gravados por el Estado o por las corporaciones locales. El recurso contra el impuesto fue admitido a trámite por el Tribunal Constitucional el 7 de mayo de 2002 (que el 1 de octubre del mismo año levantó la suspensión de aplicación solicitada por el Gobierno) y ha estado desde entonces pendiente de resolución.
Curiosamente, Andalucía estableció el mismo impuesto el año pasado, pero en esta ocasión el Gobierno decidió no recurrir. Probablemente se debiera a un gesto del Gobierno de Zapatero a una comunidad gobernada por el PSOE, aunque no hay que descartar que el Estado, a la luz de las últimos cambios legislativos sobre fiscalidad autonómica, haya considerado ahora que no hay argumentos sólidos contra el impuesto.
No hay doble imposición
Aunque el Tribunal Constitucional no la publicará en su web oficinal hasta dentro de unos días, la sentencia del Tribunal Constitucionalpor la que se declara la validez del Impuesto sobre los Depósitos de Entidades de Crédito ya se ha dado a conocer a través de los medios de comunicación. En resumen, los argumentos que utiliza para rechazar el recurso de inconstitucionalidad del Gobierno son los siguientes: no existe coincidencia con el IVA o el IAE, no grava bienes o actos fuera de Extremadura y no afecta a la libre circulación de capitales. Más detalles sobre los argumentos en esta otra entrada del blog.




