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La disputa cacereña de la condesa de Romanones

2012 octubre 17
La condesa de Romanones montando a caballo en su finca Pascualete de Trujillo

La condesa de Romanones montando a caballo en su finca Pascualete de Trujillo hace unos años.

Que la nobleza tiene mucho contacto con Extremadura no es ninguna novedad. Palacios, fincas, edificios históricos hacen que muchos marqueses, condes y duques, aunque residentes en Madrid o en otras ciudades, tengan una vinculación muy directa con la región. Recientemente fallecía una de esas nobles, Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, condesa de Torre Arias, marquesa de Santa Marta, marquesa de la Torre de Esteban Hambrán y propietaria de uno de esos edificios históricos situado en el casco histórico de Cáceres, el Palacio de los Golfines de Abajo.

El funeral se celebró en Madrid con una escasa asistencia debido a la vida retirada y apartada del mundanal ruido que hacía la condesa. Sin embargo, una presencia llamó la atención especialmente, fue la de la condesa de Romanones, Aline Griffith, también vinculada a Extremadura a través de la finca Pascualete, situada en Trujillo. Pero en contra de lo que pudiera parecer no fue a mostrar su respeto por la noble fallecida, que fue prima de su marido, sino más bien fue a reclamar que le permitiesen ver el archivo histórico de la familia que se conserva en el palacio cacereño.

Según contaba la periodista Emilia Landaluce en El Mundo, la que fuera espía norteamericana pretendía investigar la historia de los Pérez de Guzmán en los legajos de Los Golfines de Abajo y pese a que lo intentó reiteradas veces, -incluso contando con el director de la Academia de la Historia, Gonzalo Anes-, no recibió nunca la autorización pertinente. Parece que tampoco tras la muerte de doña Tatiana, -con la que no llegó a cruzar ni una plabra en vida de ésta-, logrará su objetivo, ya que la fallecida dejó todo sus bienes a una fundación con su propio nombre, que será la que gestione todo, incluidos los documentos de los Golfines entre los que figuran textos colombinos de valor incalculabe.

Aún estápor ver si Aline Romanones  se va a detener ante esa reiterada negativa. Mujer inquieta y emprendedora no se para ante nada y a sus casi 90 años años sigue llevando una vida muy activa que le hizo embarcarse hace un par de años en otro interesante proyecto también vinculado a Extremadura. Se trata de la fábricade quesos que lleva el mismo nombre de la Finca Pascualete y que ha puesto en marcha de la mano de sus nietos. Quesos Pascualete, fabrica las famosas tortas de queso y es que, según cuenta la propia condesa, su idea fue que “un producto que durante años he compartido con mi familia, amigos e invitados, pueda ser disfrutado ahora en todos los hogares del mundo y esperamos, en futuro próximo, poder sorprenderos con otros de los tesoros agrícolas y ganaderos que forman parte de la tradición de nuestra tierra y de Finca Pascualete”.

Esa iniciativa empresarial le ha reportado medallas y reconocimientos en concursos internacionales y le ha permitido aparecer en publicaciones de prensa especializada que destacan a la mini torta de la finca Pascualete como uno de los 50 mejores quesos del mundo. En una entrevista reciente en HOY titulada de Espía a quesera, Aline Romanones se mostraba encantada con este proyecto empresarial y afirmaba que en España podemos hacer mejores quesos que en Francia.

En esa misma entrevista recordaba su primer libros titulado ‘Historias de Pascualete’, donde contaba todas las anécdotas que vivió cuando llegó a la finca heredada por su marido, Luis Figueroa, en Trujillo. La finca pertenece a los Romanones desde 1231 y por ella han pasado más de veinte generaciones de la familia. La condesa rememoraba divertidos episodios como cuando compró pavos para dedicarse a la cría de estas aves y, tras su marcha a Madrid, recibió una carta de la guardesa contándole que no quedaba ni uno vivo.

Antes le gustaba montar a caballo cuando venía a Trujillo, pero ahora ya debido a la edad, ha sustituido los paseos a caballo por largas caminatas y sesiones de natación así como por la investigación en los viejos archivos históricos, una tarea que llevó a la ‘disputa cacereña’ con otra condesa.

Aline Griffith, condesa viuda de Romanones.

Aline Griffith, condesa viuda de Romanones.