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Israel J. Espino

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Adivina, adivinanza, sé qué tienes en la panza

Ilustración: Borja González/

Aunque ya hemos contado todo lo que hay que hacer para concebir a la carta, con los embarazos nada es seguro, así que no debe extrañarnos que en las épocas y en los pueblos en las que los ginecólogos eran tan escasos como los unicornios, conocer el sexo del feto era de vital importancia en algunas familias.

 En toda Extremadura se pronostica el sexo según el aspecto de la preñada: lleva niño si está guapa, se le pone la cara redonda y con buen color, o   si su barriga esta alta o puntiaguda, o si tiene el bulto en el lado derecho.

 Por el contrario, la criatura será niña si la madre está fea, tiene mal color o cara flaca, y si su vientre está bajo o en el lado izquierdo. Si esto no es misoginia pura y dura que venga San Ramón Nonato y lo vea.

 

Por si no está suficientemente claro este odio ancestral a las mujeres en Las Mestas, Casar de Palomero y Torrejón el Rubio afirman que todas las plantas que sembró la gestante se secan si ésta ha concebido una niña. Ni que las mujeres sudásemos  plutonio.

Siempre se puede recurrir a la consabida margarita... (Foto: Jimber)

Siempre se puede recurrir a la consabida margarita… (Foto: Jimber)

Y hablando de flores, siempre se puede recurrir a la consabida margarita (niño, niña, niño, niña…), aunque para salir totalmente de dudas la sabiduría popular aconseja que  la madre coja un puñado de cereales (de los de antes, no de los Kellogs) y lo esparza sobre una mesa. Si los granos suman un número impar, nacerá un niño. Si los granos suman un número par, nacerá una niña. De cajón, oiga.

 Algo parecido cuenta Jose María Domínguez Moreno sobre las arrugas que la embarazada tiene en la frente, de las que sacan en Villasbuenas de Gata conclusiones fidedignas, ya que si su número es par el sexo del feto es masculino, y es femenino si el número es impar. Esta adivinación se hace en Cadalso atendiendo a las patas de gallo, mientras que en Guijo de Santa Bárbara se cuentan las arrugas que la gestante presenta en las piernas o en el costado.

 

El caso es sacar defectos a la pobre madre, que bastante tiene con lo que tiene.

Y es que a la futura mamá se la vigila hasta para entrar en casa. En numerosos pueblos extremeños para conocer el sexo del feto sólo hay que observar a la embarazada mientras sube un escalón o flanquea un umbral. Si sube primero el pie derecho, el niño será varón. Si sube primero el pie izquierdo, será hembra. Así lo recoge Javier Marcos Arévalo y así lo atestiguan numerosas ancianas. Y hablando de escaleras y escalones, otros autores afirman que si la embarazada no se tropieza con el umbral en los tres primeros meses, será niño. Y añado yo que si se tropieza, será “cardenal”.

 

Si la embarazada no se tropieza con el umbral, tendrá un varón (Foto: Jimber)

Si la embarazada no se tropieza con el umbral, tendrá un varón (Foto: Jimber)

Pero dejemos paso a las profesionales. Las curanderas de Guijo de Santa Bárbara realizan un interrogatorio a la embarazada de cuyas respuestas deducen el sexo del bebé. Si la primera falta coincidió con la luna nueva y además hay muchos vómitos no hay duda de que será varón. Si existen pocos trastornos, lleva un buen embarazo y la luna iba en menguante, será hembra.

 La luna y el nacimiento de otros hijos también dan la pauta para el que se espera. En el norte de Cáceres se cree que si el último de los hijos nació en cuarto menguante el ahora concebido será de su mismo sexo. Por el contrario, si vio la luz en cuarto creciente, su futuro hermano será de sexo distinto. Así lo afirma la rima:

 

Si nació en cuarto menguante,

el siguiente semejante;

si nació en cuarto creciente,

 el siguiente diferente.

 

 Pero dejémonos de rimas asonantes y consonantes y volvamos a lo serio. En otros lugares de Extremadura existe un método muy sencillo para averiguar el sexo del futuro bebé. Solo hay que preguntar a la madre de improviso:

 

– “¿Qué tienes en esa mano?”

 

Si al presentarla lo hace con la palma hacia arriba la criatura será hembra. Si presenta el dorso de la mano, será varón. También depende de la mano que se observe primero: si es la derecha, varón; si es la izquierda, hembra.

 

Aporta nuestro incombustible Domínguez Moreno un caso curioso para conocer el sexo del niño que sólo ha localizado en Cáceres, donde al parecer “nadie cree que los niños muertos sin recibir el bautismo van a parar al limbo de los justos”. ¿Qué ocurre con esas almas? Pues van a reencarnarse en el vientre de otra mujer que quede encinta en un tiempo inmediato al del fallecimiento del pequeño. Lógicamente el sexo del feto habrá de ser el mismo que el del niño fallecido.

 Otra manera más “leve” para conocer el sexo del futuro hijo es que el padre y la madre deben tirar de una pluma de ave al mismo tiempo. Si en la mano del hombre queda el trozo más grande, nacerá un varón. Si en la mano de la mujer queda el trozo más grande, nacerá una hembra. Si los dos trozos son iguales… eso no viene en las instrucciones.

 

Leyendas y creencias de una tierra mágica

Sobre el autor

Periodista especializada en antropología. Entre dioses y monstruos www.lavueltaalmundoen80mitos.com www.meridasecreta.com


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