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Autor: Alista
San Antonio y los secuestros infantiles: Prácticas mafiosas para conseguir novio.
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Israel J. Espino | 12-06-2016 | 10:53| 6

San Antonio de Padua

Hoy se recuerda en alguna localidades extremeñas, como Aceitunilla y Jaraiz de la Vera, a un santo lusitano con vocación de detective y casamentero. De cómo se las apaña para encontrar cosas perdidas ya hablaremos otro día, que hoy nos vamos a quedar con su poder para encontrar novio.

Cuenta la leyenda popular que eran muchas las jóvenes parejas que se acercaban a Antonio de Padua en busca de consejo para arreglar sus desavenencias amorosas, y se quiere hacer ver que posiblemente debido a ello siglos después se mantuvo la tradición de pedir a san Antonio un novio, imaginamos que para tener con quien discutir.

La cosa viene de lejos, porque ya en 1636 la Santa Inquisición condena por hechicera a María Sanero, alias “La Chacona”, una mujer soltera de 36 años que vivía en Valle de Matamoros, aunque nació en Jerez de los Caballeros.

Según recoge el investigador Fermín Mayorga, La Chacona fue detenida “por cosas de hechicerías y embustes, y de ser una mujer que dominaba muchas oraciones para atraer a los hombres hacia las clienta que se lo pedían”. Ha quedado para la posteridad la oración a San Antonio de la hechicera jerezana, que pongo a su disposición por si quieren probar suerte:

 Paulo Antonio, Paulo Antonio, Paulo Antonio

en Lisboa nacido,

(tres veces se repite)

 y en Padua criado,

y que estando predicando por un ángel se fue revelando

 que tu padre debía de ser ahorcado,

y el río mar pasaste

y una voz oíste que te decía,

 Paulo Antonio vuelve atrás

que lo que pides se te otorgara,

lo perdido se hallara,

y lo revelado y lo pedido otorgado.

 Así como encontraste en tu breviario al hijo de Dios sentado,

así me traigas a fulano para que venga a tener conmigo donde quiera que estuviere sin que duerma ni sosiegue

hasta que conmigo esté.

Esta oración la hacía La Chacona a las doce de la noche con una vela de cera encendida, y al parecer antes de acabarla, la persona nombrada y requerida se presentaba en la  mismísima puerta de la hechicera.

Si la oración no surte efecto hay que pasar a mayores, normalmente atacando sin piedad a la imagen del santo o, lo que es peor, al secuestro del niño Jesús que lleva en brazos.

Santuario de la Virgen del Ara (Ángel Briz)

Eso lo saben bien en Cáceres y en Fuente del Arco, donde las muchachas solteras del pueblo secuestraban al niño que sostenía la imagen de San Antonio que se encuentra en la ermita de la Virgen del Ara,  y lo mantenían en su casa hasta que les salía novio, o hasta que aquellas que ya lo tenían resolvían sus disputas con el mozo enfuruñado. Una vez reinaba el amor y concedido el deseo, lo devolvían a su sitio sin que nadie las viera.

Eso ha estado sucediendo aquí hasta hace poco”, contaba Ana Calderón, una señora del pueblo que conoce bien la tradición porque ella misma se encargó, en su época más joven, de robar al niño, aunque no fue para buscar novio, sino para que el cura no lo vendiera.

Y tan convencidas estabas de su efectividad, que ni siquiera lo devolvían cuando la pareja (no la de la moza, sino la de la Guardia Civil) iba buscando al Niño por las casas y los cortijos de la zona, alertada de su desaparición por el párroco.

Al parecer, este rosario de secuestros infantiles terminó cuando el párroco de la ermita  decidió pegar al Niño a San Antonio y evitar así nuevos raptos “amorosos”.         .

            Claro, que esto no fue óbice para que las solteras  del pueblo se decidiesen por otra de las maneras de “pillar cacho”: Se le tiraban piedras al ombligo del santo, y  a la moza que acertaba le salía novio a los pocos meses.

ermita de San Antonio, en Cáceres (Hoy)

En Cáceres las casamenteras  se conformaban con tirarle del cordón de su hábito, en una especie de llamada de atención. Cuenta el sacerdote Manuel Femia Godoy  que desde tiempo inmemorial tiene dedicada una diminuta capilla en el barrio judío de la ciudad, a la que acuden las mujeres que han perdido sus encantos de juventud para pedirle un buen novio,  a cambio de gratificaciones económicas que varían en función de los valores estimados del pretendiente. Vamos, lo que se llama un soborno en toda regla.

Y es que mejor sobornar que coaccionar, porque la última manera de  conseguir novio gracias a San Antonio es más propia de la mafia que de feligresas solteritas: En algunos pueblos de la comarca de Llerena se coge al santo (sin el niño) y lo cuelgan boca abajo en un pozo, metiéndolo de vez en cuando en las frías y oscuras aguas.

El remedio será efectivo, pero una queda señalada para toda la vida por el soniquete:

Tu fuiste la que metiste

 A san Antonio en el pozo

Y le diste zambullías

Pa que te saliera novio.

Seguro que en nuestras tierras hubo más de una célibe que solo buscaba  un buen mozo que la  achuchase y lo único que encontró fue un mote para toda la vida: La “mojasantos”.

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La serrana de Monfragüe
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Israel J. Espino | 29-05-2016 | 11:01| 6

 

 

Ilustración: Borja González Hoyos

Pocos extremeños desconocen  las andanzas de nuestra mitológica Serrana de la Vera, pero menos aún son los que conocen los legendarios pasos de otra serrana extremeña, bandolera y asesina, que se enseñoreó de toda la abrupta naturaleza de lo que hoy es el Parque Natural de Monfragüe.

Cuentan las bocas ancianas que esta serrana, apuesta y valiente, era de un pueblo de Ávila, donde al parecer incluso tenía buena hacienda. Habitaba en una cueva  de la “Cuesta de la Serrana”, cerca de lo que más tarde sería Villareal de San Carlos, y se dedicaba a asaltar los carros que transitaban entre Plasencia y Trujillo.

Un mal día, cansados los carreteros de ser robados y malheridos, cuando no asesinados, deciden unirse para atacarla, pero  al verse hostigada  la Serrana decide cambiar su escondite a la otra orilla del río, en una cueva que arranca a los pies del castillo y desemboca junto al Salto del Gitano.

Pero la justicia, que no es tonta, idea un plan para apresarla: apostarse en las dos entradas de la cueva con muchos hombres y armas. Sin salida ninguna, la joven es apresada cuando intenta escapar por El Salto del Gitano. Y se cuenta que cuando exploraron la cueva descubrieron numerosas riquezas atesoradas a base de robos.

Envueltas La Serrana y su cueva en la leyenda, lo cierto es que Villareal  de San Carlos se llama así porque Carlos III la fundó con el propósito de asentar población y acuartelar tropas que combatiesen a todos aquellos bandidos que se habían convertido en amos y señores de aquellas tierras, siendo frecuentes los asaltos y asesinatos a todo el que se atreviese a pasar por ellas.

En esta zona sitúa en el siglo XVIII el historiador Antonio Ponz un total de 28 cruces, todas ellas pertenecientes, según la tradición, a hombres muertos por la Serrana, y que Ponz atribuye simplemente a la acción de los bandoleros, tan abundantes en el lugar.

Los bandidos de Monfragüe robaban y asesinaban a los viajeros (Jimber)

Hoy ya no quedan bandidos valientes ni Serranas apuestas, y solo nos queda de esta legendaria bandolera el Alto y la cueva que llevan su nombre y el recuerdo cada vez más débil de sus andanzas, fagocitado por el tiempo y por la creciente fama de su hermana verata.

Solo los buitres alcanzan a ver la entrada de la cueva de la serrana (Jimber)

Su cueva, alguna vez repleta de riquezas, ha sido cubierta por la vegetación de la zona y lo escarpado del terreno, y solo los buitres que sobrevuelan el Tajo alcanzar a ver, desde lo alto, las entradas secretas del refugio de la más valiente bandolera de Monfragüe.

 

 

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La extremeña que trabaja con fantasmas
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Israel J. Espino | 22-05-2016 | 8:14| 6

Asegura a todo aquel que la quiere escuchar que se llama Isabel de Toledo y que vive en el Edimburgo del siglo XV,  pero realmente es de Don Benito, se llama Belén  Martín – Mora Bañuls y es filóloga.

Su historia no tiene desperdicio. Tras estudiar filología francesa vivió varios años en Francia, y como es una joven emprendedora decidió aprender también inglés. “Miré vuelos, y que el que más barato me salía era a Edimburgo. Lo cogí sin vuelta”.

Algunos dirán que era el destino, otros que la casualidad. Lo cierto es que se plantó en la capital de Escocia sin conocer a nadie y comenzó viviendo en un alberge. Su primer trabajo fue en una cadena de comida rápida, como casi todos los españoles que llegan a Edimburgo, donde adquirió una extensa sabiduría acerca de pollos y patatas.

Su ciclo allí parecía haber terminado, pero debido de marcarle esta ciudad mágica, porque después de trabajar  como intérprete  multilingüe en  Marruecos, y de profesora  de francés en la India, decidió volver a Edimburgo , donde lleva ya cuatro años viviendo y seis meses descendiendo diariamente al misterioso subsuelo de la ciudad, “poseída” por el espíritu de Isabel de Toledo, una española de 1490 que llega con el emperador y con Pedro de Ayala  y que termina sirviendo en la corte del rey Jacobo IV de Escocia.

Belén, como Isabel de Toledo, en el Mary King Close (Ángel Briz)

Y es que Belén (o Isabel, que tanto monta) trabaja ahora como guía del “Real Mary King Close”  el tenebroso callejón de Mary King,  una de las principales  atracciones turísticas de la mágica y fantasmal ciudad de Edimburgo. Y lo de fantasmal no es subjetivo: Edimburgo, si hacemos caso a lo que sus mismos habitantes cuentan, es la ciudad con más fantasmas por metros cuadrados del mundo.  Pocas iglesias o edificios  carecen allí  de sus  propios y conocidos espíritus, y si a esto le unimos su arquitectura medieval y georgiana, su clima lluvioso, y especialmente su “otra ciudad” subterránea (ese Edimburgo oculto que permanece en el subsuelo y del que se cuentan leyendas inquietantes) nos encontramos sin duda en una de las ciudades más encantadas (y encantadoras) del mundo.

Mary King’s Close era un importante callejón comercial del siglo XVII situado en la zona antigua de la ciudad, un callejón que hoy en día se encuentra debajo del actual ayuntamiento de Edimburgo y al que da nombre su habitante más conocida de la época: Mary King. El hecho de estar atrapado bajo la actual calle y de haber estado cerrado durante muchos años ha conseguido que este complejo de callejuelas y casas permanezca congelado en el tiempo, pero también que sea foco ineludible de leyendas urbanas e historias de fantasmas, algunos de los cuales cuentan incluso con nombres y apellidos.

Otros tours se adentran por el Edimburgo subterráneo, como el South Bridge (Ángel Briz)

A pesar de que real Mary King’s Close no ofrece, como hacen otras empresas de la ciudad,  ningún tour de terror, lo cierto es que hay un rincón en su interior que pone los pelos de punta.  Se trata de una oscura sala en la que se amontonan decenas de muñecas de toda clase y condición . Son muñecas para un fantasma . El fantasma de la pequeña Annie.

 

Los visitantes ofrecen muñecas al fantasma de la pequeña Annie (The Real King Close)

Annie es uno de los fantasmas más famoso de la ciudad desde que la famosa médium japonesa Aiko Gibo afirmó sentir, mientras grababa un programa en los callejones subterráneos, como alguien le tiraba de la pierna. Al girarse pudo contemplar  a una niña de unos 5 años de edad que  lloraba desconsoladamente , y quien ante las preguntas de la médium le contó que  su nombre era Annie y que su familia le había abandonado allí en 1644 por tener la peste. Annie lloraba  porque había perdido su muñeca de trapo, la única pertenencia que le quedaba en el mundo. La médium salió del subterráneo, le compró una muñeca, volvió a bajar y la colocó contra la pared en la habitación donde la había visto, comentando después que todo el frío y dolor que había sentido desaparecieron. Desde entonces miles de personas al año visitan la habitación de Annie, dejando sus juguetes para que la niña fantasma no se encuentre sola.

Pero Annie es sólo una más de los muchos protagonistas involuntarios de la palabra que más terror ha producido a lo largo de los siglos: La peste.

Durante la Navidad de 1644, la peste llega en barco desde Europa y se propaga con  las pulgas de las ratas, matando a una parte importante de la población escocesa. Belén nos cuenta que es falsa la leyenda urbana de que las víctimas de la plaga fueron tapiadas en el callejón para dejarlas morir de hambre. De hecho, había una larga tradición de cuarentena organizada en la ciudad, una cuarentena “sui generis” que todavía se puede revivir junto a Isabel de Toledo en las entrañas de sus callejones.

Durante los brotes, las personas infectadas con la plaga se encerraban en su casa e indicaban su situación mostrando por la ventana  una pequeña bandera blanca. El pan, la cerveza y el carbón se les entregaba diariamente, y un médico especialista podía visitarlos de vez en cuando. Estos doctores llevaban capas de cuero y la llamada “máscara de la peste”, que era de cuero y en forma de pico, y ahí depositaban hierbas para tratar de protegerse de las “miasmas de la peste”, aunque a pesar de las precauciones muchos murieron, al igual que aquellos a los que trataban de ayudar.

El callejón de Mary parece detenido en el tiempo (The Real Mary King Close)

A pesar de todas estas leyendas, o precisamente por ellas, Mary King’s Close fue reabierto al público en abril del 2003 como atracción turística. Ahora, con el nuevo nombre de “Real Mary King,s Close”, la empresa quiere desprenderse de los fantasmas y las leyendas, y ofrecer una visita didáctica e histórica, una visita en la que recorriendo junto a Isabel de Toledo el callejón se puede experimentar cómo vivieron, trabajaron y murieron los habitantes del Edimburgo del siglo XVII.

Ya en la superficie, y en la cafetería del establecimiento (que tiene hasta tienda de recuerdos donde comprar una máscara de la peste, un monopoly del antiguo Edimburgo o una taza de recuerdo del callejón), Belen abandona la piel de Isabel de Toledo y  recobra su nombre y su acento extremeño, y se muestra agradecida a la ciudad en la que vive:

 “Edimburgo me ha tratado siempre muy bien. Nuca me he sentido sola. Desde las instituciones gubernamentales hasta los ciudadanos, todos te ayudan. Con este trabajo Quiero devolverle a la ciudad parte de lo que me ha dado. Quiero enseñar a los visitantes el encanto de Edimburgo”.

Mientras hablamos, una chica sufre un desvanecimiento en la mesa de al lado. Belén se levanta inmediatamente y va a por una botella de agua. En un minuto  acude el personal y un médico.  La joven comienza a recuperarse. Me muestro sorprendida por la rápida reacción de  todos, Belén incluida. Ella sonríe.

–          Es que en todos los  tours siempre hay alguien que se desmaya- me comenta, quitandole importancia…

Quizás los fantasmas siguen ahí aunque nadie hable de ellos…

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El hombre lobo extremeño: Cómo convertirse en lobisome
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Israel J. Espino | 08-05-2016 | 8:08| 6

 

 

Ilustración: Charles Lebrun (Siglo XVII)

Al hombre lobo extremeño se le conoce, según nos contaba hace más de un siglo el gran  Publio Hurtado, con el nombre de lobushome o lobisome, igual que en las tierras galaico-portuguesas. No es extraño, puesto  que el lobisome  (o al menos, su leyenda), se introdujo en Extremadura desde Galicia pasando por Portugal. Y lo sabemos porque donde más abunda este ser peludo y maldito es en las localidades fronterizas de La Raya, ese territorio mágico entre dos reinos, aunque en con el tiempo y la ayuda de las noches de plenilunio se fue adentrando hasta el mismo centro de la región.

Así lo atestiguan retazos de nuestra tradición oral como Mae Bruxa (Madre Bruja), una bella canción  recogida por el Grupo Folclórico “El Depertar”, de Cedillo, una canción que pertenece al repertorio de canciones y danzas de esta localidad y que ha sido popularizada por Acetre,. En su estribillo se relaciona al hombre lobo como compañero de las brujas:

“Tua mãe é bruxa, tenho medo dela.

Tenho medo dela, também do seu homem.

Tua mãe é bruxa, teu pai lobisomem.”

(“Tu madre es bruja, tengo miedo de ella.

 Tengo miedo de ella, también de su hombre,

tu madre es bruja, tu padre hombre lobo.” )

El mejor estudio sobre el hombre lobo en Extremadura corresponde sin duda alguna al historiador y folclorista José María Domínguez Moreno, quien nos describe a este ser temible con un aspecto normal que en nada hace sospechar su otra apariencia, y que toma forma lobuna y feroz algún que otro viernes, la noche de San Juan o las de plenilunio, sin que falten condicionantes que obligan su metamorfosis en otras fechas distintas e incluso continuamente. Ya solo, ya acompañado de un ejército de lobos, ataca y mata tanto a personas como a animales. Con las primeras luces del alba puede recuperar su forma humana, en cuyo caso ya no la perderá hasta que vuelvan a darse las circunstancias para una nueva transformación.

Pero ¿Cómo se convierte uno en hombre lobo? Dejando a un lado los clichés peliculeros de mordiscos a medianoche, lo cierto es que hay tantas papeletas para convertirse en hombre lobo que raro es que la mitad de los extremeños no andemos aullándole a la luna y persiguiendo entre las encinas a los viajeros nocturnos.

En  Aldeanueva del Camino, en el bello Valle de Ambroz, se cree que la embarazada que se encuentre con un lobo  parirá un licántropo, a no ser que pegue sobre el vientre una estampa de San Antonio de Padua hasta que se produzca el nacimiento de su hijo.

Y es que San Antonio, como ya hemos dejado escrito en otras ocasiones, es mano de santo para esto de las alimañas, y de hecho en Extremadura es de los pocos instrumentos de los que nos podemos valer para evitar la conversión en lobisomes. Porque otra manera (quizás la más conocida)  de convertirte en hombre lobo es nacer el séptimo varón de una familia sin ninguna hembra en medio. Solo existe una manera de evitar la maldición: el varón debe ser bautizado por su hermano mayor con el nombre de Antonio.

Esto lo saben bien en Las Hurdes, donde el folklorista Félix Barroso me contaba como Tío Vito de Dios, de la alquería de La Horcajada le informaba mucho y bien sobre los hombres lobos, y le recitaba, de regalo, este romance lobuno:

 Se casó no bien casada en otro pueblo Leonor.

Siete hijos trajo al mundo, los siete que le dio Dios.

No hubo hembra por el medio, cada uno fue varón,

y al “sétimu” que era el último le cayó una maldición:

en un lobo de por vida el “probi” se convirtió.

De mañana en la lobera y de noche de rondón…”

Triste destino para los séptimos hijos, como saben en los pueblos de Ahigal y Zarza de Granadilla, en  Tierras de Granadilla y de Alía, ya en Las Villuercas, donde relatan como un joven  cazador consigue  acabar con un lobo que en las noches de luna llena masacraba a los rebaños, y le corta una pata como trofeo. Al volver al pueblo y enseñarla descubre que la zarpa se ha convertido en una mano humana y, al volver al lugar donde se encontraba el lobo muerto, descubre que se trata del cadáver desnudo de  su hermano pequeño, que había desaparecido y que está maldito por nacer el séptimo entre los varones de su familia y que no pudo ser bautizado por su hermano mayor porque este se encontraba ausente.

Un cazador consigue abatir a un terrible lobo que resultó ser su hermano ... (Jimber)

Y es que la maldición solo puede ser eliminada cuando al lobisome, en su estado lobuno se le da caza y se le practica una sangría, que, según contaba Publio Hurtado, ha de acompañarse con alguna jaculatoria.

Y hablando de maldiciones, llegamos a otra forma de convertirse en lobisome en Extremadura: la maldición de un padre o de una madre.  Un ejemplo lo tenemos en el pueblo de Calamonte, en el que un mozo le roba a su padre el mejor cordero del rebaño y se lo come en compañía de los amigos.

Enterado el padre, no tarda en maldecir a su hijo:

–       «¡¡Lobo fueras pa que al menos mataras y comieras por hambre!».

           Y, efectivamente, lobo se hizo y por hambre arremetió contra las ovejas de su progenitor sin que los perros hicieran el mínimo esfuerzo por defender el hato. El padre acaba reconociendo su error y perdona al muchacho, que al instante se ve libre de su forma animal.

Otra forma de convertirse en hombre lobo es la de ser hijo de un lobo. Así de entrada parece difícil, y debería serlo, amén de peligroso para la madre, por lo que recoge Domínguez Moreno en Guareña, donde cuentan que una joven que mantenía relaciones con un lobo no tarda en quedar embarazada del animal. En el momento del parto la joven se encuentra sola en el campo y grita de dolor. Acuden los lobos en manada y matan a la muchacha para sacarle la cría, que se llevan en las fauces. El recién nacido era un hombre-lobo.

De tener ascendentes lobisomes no se libra ni caperucita... (Jimber)

Pero no son estas las únicas maneras de convertirse en hombre lobo en Extremadura. Podemos convertirnos en lobisome (revolcándonos en el lugar donde antes lo haya hecho un lobo (magia de contacto),  bebiendo la sangre del lobo recién matado (magia simpática) o teniendo el descaro de nacer en la noche del 24 de diciembre, haciéndole sombra al nacimiento del Niño Jesús.

Así que ya saben… Si quieren convertirse en lobisomes, métodos no le faltan. Y si han tenido la desgracia de nacer malditos… encomiéndense a San Antonio y cuidado con la luna. Porque como bien sabemos todos los que adoramos a Lon Chaney :

“Incluso un hombre puro de corazón

que reza sus oraciones todas la noches

puede convertirse en lobo cuando florece el acónito

y brilla la luna en otoño”.

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El bálsamo de Fierabrás está en Extremadura
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Israel J. Espino | 24-04-2016 | 11:13| 6

Ilustración: Borja González Hoyos

Ahora que celebramos los 400 años del Quijote no podemos dejar pasar la oportunidad de reivindicar la ubicación legendaria de uno de los mejunjes más fantásticos de la historia, una poción mágica capaz de curar todas las dolencias del cuerpo humano y  de sanar heridas terribles y enfermedades incurables. Unapócima que formó primero parte de las leyendas del ciclo carolingio, y que después recogió Cervantes para aderezar su inmortal obra: El bálsamo de Fierabrás.

Don Quijote le comenta a Sancho en el capitulo X que conoce la receta del bálsamo, (ya no tan mágico y si más pedestre), cuyos ingredientes son aceite, vino, sal y romero, todo ello hervido y acompañado de un ritual consistente en 80 padrenuestros, 80 avemarías, 80 salves y 80 credos. La pócima parece funcionar sólo con  caballeros, ya que tras beber la milagrosa poción a don Quijote le atacan vómitos y sudores, pero se siente curado después de dormir. Sancho, sin embargo, sufre un efecto laxante y poco edificante.

Sin embargo, el auténtico y mágico bálsamo de Fierabrás  tiene orígenes mucho más legendarios. Algunas fuentes, de hecho, afirman que Fierabrás era el feliz propietario de una  espina de la auténtica corona de Cristo, de la que nacía un rosal mágico que florecía todo el año, con rosas de variados colores y aromas, uno rosal del que más tarde los templarios cortaban flores para el altar de la Virgen, cuyas espinas no herían y del que se extraía su famoso bálsamo.

Las rosas mágicas provenían de la espina de la corona de Cristo (Jimber)

Este rosal se encontraría ahora sumergido en las aguas del pantano de Alcántara, bajo la torre de Floripes, últimos restos del castillo templario que guarda la romántica leyenda de amores e deseos incestuosos, entre Fierabrás, Floripes y el caballero Guido de Borgoña, paladín de Carlomagno.

De hecho, cuenta la leyenda que un moro cautivo enseñó a Carlomagno y a sus caballeros el escondite de este rosal, junto al que se ocultaba un mantel mágico (también traído por el gigante) que procura toda clase de alimentos si se dicen correctamente unos conjuros y al que es fácil relacionar con el mantel de la Última Cena, reliquia que se encuentra expuesta desde hace siglos en la catedral de la cerca Coria. Curiosamente, en la misma catedral, en su museo de las reliquias, se guarda también una espina de la corona de Cristo… ¿Podría ser la que dio origen al rosal mágico?

En la Torre de Floripes emergen los barriles de bálsamo en la mañana de San Juan (A. Briz)

Y aún existe una leyenda mucho más trascendental, que afirma que  cuando el gigante  Fierabrás (el de fieros brazos) y su padre Balán conquistaron Roma, robaron en dos barriles los restos del bálsamo con que fue embalsamado el cuerpo de Jesucristo, que tenía el poder de curar las heridas a quien lo bebía.

Estos barriles fueron arrojados al Tajo en el combate final entre Fierabrás y Carlomagno, cuando el gigante se vio perdido. Pero todavía pueden recuperarse, porque en la zona se cree que las extrañas formas que se ven en algunos  remolinos que forma el agua  cerca de la torre son los toneles del famoso bálsamo de Fierabrás, que en la mañana de San Juan, cuando el sol dora la Torre de Floripes, emergen por un instante  desde el fondo de la Rocha Frida para demostrarnos a todos que la magia aún existe.

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Sobre el autor Israel J. Espino
Periodista especializada en antropología Entre dioses y monstruos http://extremadurasecreta.com/

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