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Etiqueta: moras
Encantadas de San Juan: La Velasca
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Israel J. Espino | 23-06-2017 | 11:09 |0

 

 

Borja Gonzalez ilustrador

Ilustración: Borja Gónzalez

Las aguas de la fuente de la Velasca, o de San Blasco (como se la llamó en tiempos remotos) fluyen a la vera de la cañada del Moro, a la búsqueda del arroyo del Buey, discurriendo por una vaguada cercana a la ermita que entonces llamaban de San Blas, y hoy de San Roque. Hay que salir por esta calle de Cabeza del Buey, cruzar la carretera y tomar un camino de tierra llamado “camino de la Velasca”. Unos metros antes de llegar a la depuradora, sale un pequeño sendero a la derecha que lleva directamente a la fuente encantada.

El lugar es solitario y algo mágico, especialmente cuando el sol comienza a descender y los oscuros nubarrones anuncian tormenta sobre la sierra del Pedregoso.

En esta fuente encantada, vive un mora maldita por su padre, mago iracundo, una mora cuya leyenda  el poeta Manuel José Quintana recoge en un romance de 1826, en el que cuenta como el pastor Silvio, pese a las advertencias que le hacen los más ancianos del lugar, permite que la noche lo sorprenda junto a la fuente. De repente, del pozo comienza a surgir una bruma, y de la

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El dolmen del tesoro
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Israel J. Espino | 22-02-2014 | 18:25 |0

 

Ilustración: Borja González Hoyos

 

Nuestros antepasados ya sabían que “quien tiene un dolmen tiene un tesoro”, pero no de la misma manera en que lo pensamos nosotros. Y es que los abundantes dólmenes extremeños han sido expoliados en su mayoría, desde antiguo y hasta en épocas relativamente recientes, debido a la creencia popular de que estas “cuevas de moros” ocultaban ingentes tesoros.

 

Y como ejemplo, una joya: el dolmen de Lácara, al que volaron la pétrea  techumbre cuando se construía una línea ferroviaria cercana. Parece ser que algunos lugareños convencieron a los obreros del ferrocarril para dinamitar el techo del dolmen de corredor, convencidos de la realidad de los tesoros que descubrirían en su interior.

El Dolmen de Lácara también fue volado (A. Briz)

Muy cerca  y desde hace milenios se yergue en la Finca de la Muela, en la Roca de la Sierra , un dolmen en el que según la tradición vivió un monje ermitaño, por lo que se lo conoce como La cueva del monje”. Los

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La Mansaborá, la encantada de Cáceres
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Israel J. Espino | 22-04-2013 | 22:24 |0

Ilustración: Borja González

Cuenta la leyenda que todo sucedió tal día como hoy, en el año del señor de 1229, cuando Cáceres estaba gobernado por un kaid árabe soberbio y arrogante que no tenía más que una hija a la que adoraba.

 

No era princesa, como afirman algunos, pero sí doncella, quienes por ser bellas y moras no dejan de ser enamoradizas y desobedientes. Anticipándose al mito de Romeo y Julieta, la joven se enamora de uno de los caballeros  cristianos que acompañan  al rey Alfonso IX de León, y que cercan la ciudad de Cáceres con el ánimo de rendirla.

 

Con el fin de reunirse con él y poder hablar de amor largo y tendido, envía todas las noches a su aya para abrirle la puerta de un pasadizo subterráneo (que a principios del siglo XX aún se podía ver, según afirma Publio Hurtado) por donde el caballero subía al jardín del Alcázar para satisfacer el amor de la agarena.

Vista de las huertas desde el callejón de la Mansaborá (A. Briz)

 

El pasadizo tenía su salida en la calleja de

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Las Encantadas Hilanderas: coser y contar
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Israel J. Espino | 27-11-2012 | 00:40 |0

 

 

Ilustración: Borja González Hoyos

Las hadas extremeñas, aunque parezcan escasas, forman una gran familia compuesta por Moracantanas, Damas Blancas, Encantadas, Reinas Moras e Hilanderas, entre otras. De las primeras ya hemos escrito en alguna ocasión, y de las últimas me dispongo a dar unas ligeras puntadas.

 

Afirma Jesus Callejo que  Las Hilanderas son en todo iguales a las mujeres humanas, pero mucho más hermosas, y andan solo por la noche y van vestidas de blanco con escarpines blancos de lana.

 

Y en cuanto uno se pone a investigar, descubre que las hilanderas extremeñas le recuerdan a alguien, y acuden a la mente algunas imágenes clásicas…concretamente las Parcas romanas y las Moiras griegas, convertidas en hadas hilanderas y el hilo como vida y como muerte, el continuo tránsito sin comienzo ni fin.

 

Las tres Parcas regulaban la duración de la vida de los humanos desde el nacimiento hasta la muerte con ayuda de un hilo que la primera hilaba, la segunda enrollaba y la tercera cortaba cuando la existencia de cada persona llegaba a su término.

 

En el Foro romano, las

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Extremadura: Moros en la Costa (Dulce)
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Israel J. Espino | 20-04-2012 | 08:23 |0

Olustración : Borja González Hoyos

La procedencia de la mayor parte de los tesoros extremeños está atribuida a los moros, pero aunque en algunos casos estos moros son realmente los árabes que habitaron durante ocho siglos en España hasta la Reconquista, en muchas otras ocasiones se aplica la denominación de “moros” a personajes y pueblos indeterminados que habitaron estas tierras antes de la llegada del cristianismo.

De hecho, en muchos pueblos la palabra “moro” tiene otro significado, el de “antiguo morador”, seres que moraron en determinados lugares y de los que sólo se pueden dar noticias vagas y nebulosas, perdidas en la noche de los tiempos.

Según afirma Manuel Martín Sánchez, en la mitología extremeña los “Morus” son seres legendarios cuya misión principal es la de custodiar tesoros. Lo cierto es que los topónimos asociados con los moros abundan en la geografía extremeña, y muy frecuentemente se asocian a enclaves mágicos o relacionados con tesoros escondidos.

Y uno de los enclaves mágicos más reconocidos de Extremadura es sin duda Las Hurdes, donde como afirma

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Extremadura, un mercadillo encantado
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Israel J. Espino | 13-04-2012 | 08:41 |0

 

Ilustración: Borja González Hoyos

Las moras encantadas extremeñas deben echar de menos los zocos y el calor de África, porque en cuanto llega el veranito colocan en el suelo una tienda de baratijas en la que venden de todo, excepto la razón de su encantamiento.

Se aparecen a pastores, labradores y caminantes en parajes solitarios y dan a escoger “aquello que más le guste de lo que tengo”. Normalmente, el incauto lugareño escoge un objeto valioso, y casi siempre afilado. Mal hecho. Lo que quiere la bella mora es que la elija a ella como lo más bello de la tienda.

Cuando esto ocurre el afortunado la desencanta y ella, en agradecimiento, lo colma de riquezas y de amor eterno. Pero esto, reconozcámolo, pocas veces ha sucedido. El hombre, avaricioso por naturaleza, elige otro objeto,  doblando así la pena de la infortunada mora, por lo que esta, furibunda por la avaricia y el escaso romanticismo del lugareño de turno, se venga con terribles castigos, llegando incluso a la muerte del desafortunado humano.

Cerca de la bella pedanía hurdana de  Horcajo, bajo pintorescos balcones

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Sobre el autor Israel J. Espino
Mitos, creencias y leyendas de Extremadura http://extremadurasecreta.com/

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