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Etiqueta: Duende
La huerta encantada del Abrilongo: El refugio de los seres mágicos
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Israel J. Espino | 23-11-2015 | 20:26 |0

 

 

Ilustración: Borja González Hoyos

Todo empezó hace cuatro años. O quizás miles. Pero lo cierto es que fue en el 2010 cuando un joven diseñador extremeño reconvertido en hortelano  decide abrir un pozo en su huerta ecológica. Y al excavar, descubre algo que no estaba previsto y que, al parecer, desencadena una serie de extraños acontecimientos.

En el subsuelo, a unos dos metros de profundidad, aparece  un manantial de agua pura y cristalina, y sobre él, en la roca madre, una piedra calcolítica con una serie de extrañas cazoletas grabadas en su superficie. Sobre ella, en los estratos superiores, restos de tejas romanas y de un suelo de pizarra, posibles restos de antiguos  cultos anteriores y que hoy se han perdido en las aguas del tiempo.

Javier Piris no es un hortelano cualquiera. Es un diseñador informático extremeño  afincado en Escocia  al que un buen día el destino (en forma de enfermedad de su padre) empujó a desertar de los ordenadores y volver a dar vida a la huerta del Abrilongo, una parcela de tierra que sus ancestros poseían en la localidad rayana de

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Señores de las Tormentas: El Entignao
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Israel J. Espino | 16-11-2014 | 16:21 |0

Ilustración: Borja González

Contemplando las tormentas desde mi ventanal, rodeada de truenos, relámpagos y viento silbante, no pude por menos que acordarme de un extraño ser hurdano  hacedor de lluvias y tormentas, un duende que no es duende, sino gigante, y un negro que no es negro, sino tiznado. Les hablo del Duende Entignao, fumador empedernido y enpedernado.

 

La primera referencia a este gigante entormentador la encontramos en las actas del Primer Congreso de Hurdanófilos celebrado en Plasencia en 1908, donde el por aquel entonces joven escritor Santos Diego cuenta:

 

“Un cabrero velaba su rebaño cierta clarísima noche de julio en las cumbres de La Gineta. Dieron ganas de fumar un cigarro y al ir a encenderlo  se encontró sin mecha.

Mustio y desconsolado, con el apagado cigarrón en la boca, tendió la vista hacia el río que a los pies de la montaña corría y ¡oh, asombro!, vio a un duende descomunal y gigantesco que, en forma humana, vestido de levita y chistera, descendía del Arroceño y caminaba río abajo con un largo puro encendido en la boca. Y tal era la

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Las duendas extremeñas: casadas, muertas y solteras
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Israel J. Espino | 01-10-2014 | 08:38 |0

 

 

Ilustración: Jimber

Las Duendas existen. Y viven en Extremadura. Y si no me creen, sigan leyendo.

 

Canales y Callejo afirman erróneamente en su Guía de los seres Mágicos de España que las Duendas hispanas no existen. Va  a ser que no vinieron a Extremadura, porque aquí viven (o vivían hasta hace bien poco) comiendo castañas y trasteando en las casas.  

 

No se lo digo yo, que lo relatan nuestros abuelos y los grandes expertos duendiles que tenemos en nuestras tierras. Solo hay que leerlos y escucharlos.

El duende y la duenda Zungulutu entran en las casas por los tejados (Foto: Jimber)

 

Felix Barroso, por ejemplo nos habla de la pareja formada por la duenda y el duende zunguluteru. El duende zungulutero es un “ hombre chiquinino” y negro como un carbón, amigo, como todos los duendes, de trastear en la casa y ponerlo todo patas arriba, revolviendo las habitaciones y molestando durante el sueño  para desesperación de sus dueños.

 

Cuando llegaba la noche,  el duende

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El libro del Tesoro: guía práctica para buscadores
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Israel J. Espino | 19-06-2014 | 18:54 |0

Borja González Hoyos

Puede que el lector, después de haber leído uno de nuestros muchos artículos, se vea tentado a emprender la búsqueda de algún tesoro legendario por nuestras tierras, o quizás haya localizado la ubicación de alguno de ellos y haya decidido probar suerte. Debe, sin embargo, tener en cuenta el buscador de tesoros que no es tan fácil hacerse con uno, pues al margen de los que se encuentran protegidos por encantos, moros, duendes o serpientes dragoniles, existen causas mucho más terrenales por las que algunos tesoros se han buscado con ahínco  y no se han encontrado jamás.

Una de estas razones terrenales es la actual ausencia de aquellas señales que los ocultadores de tesoros dejaron para localizarlas, señales que han sido borradas por el paso del tiempo, ocultas entre la maleza o cubiertas por el musgo. Las fuentes se secan, los pequeños seísmos mueven las piedras y la mano del hombre las modifica, bien construyendo sobre ellas o bien porque, al buscar el tesoro y no hacerlo bien, no lo encontraron, pero destruyeron o inutilizaron las señales que

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Los peligrosos tesoros de las cuevas hurdanas
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Israel J. Espino | 28-08-2013 | 22:32 |0

Ilustración: Borja González Hoyos

Atardece el verano en Cambroncino. Los ancianos ya han sacado las sillas a las calles, con la vista puesta en la iglesia de Las Lástimas, y dando la espalda al derruido barrio de El Teso. Me cuentan de tesoros que guardaron estas tierras y que alguien se llevó un día.  Hace años –me cuenta una anciana de ojos vivos-  vinieron dos hombres con caballos preguntando por La Jollá. Allí, debajo del palo de la portera, encontraron un gran tesoro que se llevaron en las cabalgaduras. Lo supieron, sabe usted, porque tenían un libro de tesoros

De los libros de tesoros me da fe en El Gasco el Tio Cristino, tamborilero hurdano y artesano de piedra, madera y cuerno que elabora cachimbas de lava, taburetes de nogal y cerezo y amuletos extraído del cráter que formó hace milenios la caída de un meteorito en lo alto de la montaña.

Sentado en uno de estos taburetes, de tamaño enanil, me contaba en una sesteante tarde de las cuevas tesoríficas de estos lares, y de los peligros que esconden. Afirma que el Tío Domingo, de Fragosa, tenía uno de estos libros de

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Los misterios de Garrovillas de Alconétar
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Israel J. Espino | 04-07-2013 | 21:55 |0

 

 

Ilustración: Jimber

Duendes, diablos, brujas, monaguillos muertos, pasadizos secretos, sirenas malditas, princesas encantadas, tesoros ocultos y hasta supuestos caníbales jalonan sus piedras y sus campos.

 

De la Sirena de Garrovillas ya hablamos en otra ocasión, y también de sus brujas, que salen las noches del sábado por las chimeneas, montadas en escobas, para asistir a sus aquelarres.

 

Y es que adentrarse en la plaza medieval  de Garrovillas de Alconétar es comprar un pasaje al pasado.  Y pasear por sus calles y por sus campos es descubrir, en cada recodo, una leyenda, un mito y un pedazo de historia.

La plaza de Garrovillas de Alconétar (Jimber)

 

 

En la misma plaza, pétreo y bello, el palacio de los Condes de Alba de Liste aguarda al viajero, reconvertido hoy en Hospedería. Era el palacio morada de duendes, a decir de Moisés Marcos de Sande, aunque debieron huir con la reforma del edificio. Y de sus subterráneos, afirma el pueblo, surge un pasadizo que lo une al ruinoso

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El Duende Mamón
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Israel J. Espino | 27-05-2013 | 21:21 |0

 

 

Ilustración: Borja González Hoyos

Si las duendas castúas roen castañas y mueren pronto, y los bebés duendines sanan chupando los dedos de los pies humanos,  hay sin embargo algunos duendes extremeños que son como eternos adolescentes asilvestrados: solo piensan en mamar y en comer. Y lo malo es que lo hacen en tu casa.

 

 

Del Duende Jampón ya hablaremos otro día, que hoy le toca (y nunca mejor dicho) el turno a El Duende Mamón, que expandía sus revolucionadas hormonas por el pueblecito cacereño de Ahigal, y que según nos cuenta el investigador Jose María Domínguez Moreno, tenía sus reales por “la calle Graná”, cerca del Huerto del Cura.

 

Al parecer, era el okupa invisible de la casa, en la que vivía un matrimonio y  sus cuatro hijos. Cuando los niños eran pequeños su madre, como es habitual, colocaba la cuna junto a su cama, para poder darles el pecho por la noche sin demasiado esfuerzo.

 

El Duende Mamón se acurrucaba al lado de la madre y, sin que ésta despertase del todo, le desabrochaba la blusa para mamarle. Cuentan que a veces incluso le

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Los duendines extremeños
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Israel J. Espino | 30-01-2013 | 11:24 |0

Ilustración: Borja Gonzáles Hoyos

Extremadura mantiene (o mantenía hasta hace poco) una población relativamente estable de duendes. Al menos, eso es lo que se deduce por el avistamiento, en algunas ocasiones, de duendes bebés o duendines, y de duendes niños, algo que hace tiempo que no ocurre en otros lugares del mundo.

 

Población estupenda de duendines la tiene en el mágico pueblo de Ahigal, donde el incansable investigador Jose María Domínguez Moreno nos cuenta por qué una vecina del pueblo,  María La Pascualeja, se pasó media vida sentada junto a un portón, esperando un encuentro duendil que nunca llegó.

 Un atardecer en el que María anda buscando algo de serraja para unos conejos enjaulados se le presenta un diminuto ser vestido de rojo, con capucha, gabuchas y orejas alargadas de ratón.

El duende le pide que le acompañe para curar a su hijo, ya que sólo un humano puede sanarlo de la extraña enfermedad que padece. María no puede negarse al angustioso requerimiento, y acompaña al duende hasta una cercana olivera. Este le manda que cierre los ojos, y que no los abra

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Los ruidosos duendes extremeños
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Israel J. Espino | 08-10-2012 | 20:42 |0

 

Ilustración: Jimber

Los duendes, aunque no se lo crean, recorren con sus cortas piernas toda Extremadura. Aparecen en Las Hurdes y en La Serena,  en la comarca de La Vera, y en el Valle del Ambroz, en Trujillo y en Badajoz.

 

En Las Hurdes, el investigador Félix Barroso nos presenta al Duende Jampón, que pese a ser diminuto necesita engullir siete arrobas de comida al día y se cuela por las casas devorando todo lo que encuentra.

 

Allí también  se habla también de duendes guardianes de tesoros enterrados en el campo. Afirma Flores del Manzano que si alguien trata de apropiarse de ellos desoyendo las advertencias del duende, éste transforma en carbón no sólo el propio tesoro, sino todos los ahorros y riquezas que el descubridor guardaba en su casa.

El duende de San Martín corretea por La Vera (Fotografía: Jimber)

 

 

En la comarca de La Vera  los duendes imponían juramentos que de no cumplirse acarreaban la infertilidad a las mujeres. Estos duendes han sido vistos e incluso se

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Sobre el autor Israel J. Espino
Mitos, creencias y leyendas de Extremadura http://extremadurasecreta.com/

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