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Etiqueta: tesoro
La serrana de Monfragüe
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Israel J. Espino | 29-05-2016 | 21:01 |0

 

 

Ilustración: Borja González Hoyos

Pocos extremeños desconocen  las andanzas de nuestra mitológica Serrana de la Vera, pero menos aún son los que conocen los legendarios pasos de otra serrana extremeña, bandolera y asesina, que se enseñoreó de toda la abrupta naturaleza de lo que hoy es el Parque Natural de Monfragüe.

Cuentan las bocas ancianas que esta serrana, apuesta y valiente, era de un pueblo de Ávila, donde al parecer incluso tenía buena hacienda. Habitaba en una cueva  de la “Cuesta de la Serrana”, cerca de lo que más tarde sería Villareal de San Carlos, y se dedicaba a asaltar los carros que transitaban entre Plasencia y Trujillo.

Un mal día, cansados los carreteros de ser robados y malheridos, cuando no asesinados, deciden unirse para atacarla, pero  al verse hostigada  la Serrana decide cambiar su escondite a la otra orilla del río, en una cueva que arranca a los pies del castillo y desemboca junto al Salto del Gitano.

Pero la justicia, que no es tonta, idea un plan para apresarla: apostarse en las dos entradas de la cueva con muchos hombres y armas. Sin

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El castillo de Marmionda: Leyendas de pasión, sangre… y gallinas
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Israel J. Espino | 27-03-2016 | 14:49 |0

Ilustración: Borja González Hoyos

En lo alto del pueblo de Portezuelo, en la provincia de Cáceres, se alzan los restos de una fortaleza árabe cuyos muros guardan una trágica historia de amor. La leyenda se sitúa tras la muerte de Almanzor, cuando finaliza la grandeza del califato de Córdoba y comienzan los reinos de Taifas y las escaramuzas continúas.

Los vecinos de Portezuelo cuentan que la fortaleza tenía un alcaide famoso en toda la zona, más que por sus éxitos guerreros, por su bella, hija, la hermosa Marmionda, enamorada de un capitán cristiano que guerreaba contra las tropas de su padre.

Correspondida en su amor por el capitán cristiano, los enamorados elucubran la manera de pasar la vida juntos, hasta que un mal día,  durante una batalla, Marmionda cree ver, desde sus habitaciones, como su amado cae muerto a los pies del cerro, y no pudiendo soportar el dolor,  se arroja por los ventanales de su aposento, con tal fuerza que su cuerpo, rodando, va a caer junto a la roca donde yace su amado.

Pero el caballero no está muerto, solo inconsciente, así que cuando recobra el

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Don Vicente Maestre, un cazatesoros del siglo XIX
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Israel J. Espino | 27-05-2015 | 07:32 |0

Ilustración: Borja González Hoyos

Aunque parezca mentira, hay quien cambió su suerte al llegar a sus manos un “mapa del tesoro”. O concretamente, un libro de tesoros. De estos ciprianillos o gacellitas ya hemos hablado en otra ocasión, pero debíamos hablar, sin duda, de aquellos buscadores de tesoros que dedicaron parte de su vida a correr tras un sueño de joyas y monedas de oro.

Don Vicente Maestre es un personaje extremeño digno de conocerse, nacido en Gata,  escribió en 1860 un trabajo llamado “Tesoros escondidos en Extremadura según las tradiciones y fábulas árabes”. En él cuenta cómo a los 20 años vinieron a sus manos unos manuscritos de tesoros árabes, pero recordando la impugnación que a esa clase de manuscritos había hecho hacía más de un siglo el padre Feijoo, los despreció, y solo los conservó por fidelidad a su sistema de no romper papel alguno. Pero el tiempo, que es paciente, pasa, y 30 años más tarde, él mismo cuenta como

“…trasladada mi casa a esta ciudad de Coria en octubre de 1858 y hecho una expedición minera con un amigo ingeniero i otros a

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Los tesoros de Bodonal de la Sierra
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Israel J. Espino | 04-03-2015 | 20:09 |0

 

 

Ilustración: Borja González Hoyos

Hoy se cumplen 72 años de la aparición de un tesoro en nuestras tierras.  Corría el 5 de marzo de 1943 cuando tres vecinos de  Bodonal de la Sierra, Julio y Leandro Quintanilla Guerra y  Manuel Quintanilla Martín, empezaron a extraer tierra de un pequeño montículo con la intención de cerrar una zanja abierta en La piedra El Cano,  dentro de la finca Los Llanos.

 

Allí encontraron, sobre una roca, una vasija de cerámica. Jamás imaginaron que dentro encontrarían un tesoro compuesto de 19 piezas de oro macizo de más de un kilo y medio. Las piezas son de la Edad del Bronce y el tesoro se puede contemplar en el Museo Arqueológico Nacional.

 

De todas las piezas, del siglo XII a. C., tres son brazaletes y 16 son fragmentos de torques o collares, en parte rotos.

 

Los brazaletes se realizaron a partir de lingotes doblados y martilleados, sencillos y de ejecución tosca presentando secciones poligonales irregulares. Los fragmentos de torques pertenecen a un tipo de collar caracterizado por un grueso alambre con los extremos ensanchados y

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¿Dónde está el becerro de oro?
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Israel J. Espino | 09-07-2014 | 15:03 |0

 

Ilustración: Borja González Hoyos

El becerro de oro, ese dios pagano al que los israelitas adoraron en el desierto dando la espalda al dios de Moisés, vino  a ocultarse a Extremadura.

Numerosos lugares de nuestra tierra, de los que ya hablaremos, pueden presumir de guardar en sus entrañas becerros de oro, pieles de bueyes  rellenos de monedas y fulgurantes tesoros astados.

Y a veces, solo a veces, la leyenda se hace tan real que termina dando nombre a un valle, a una fuente, a un prado, a un cerro e incluso a un pueblo entero.

Ya sabemos que tesoros y moros van indisolublemente unidos en Extremadura, y así le contaba Eugenia Martin,  al investigador Felix  Barroso, la historia de cómo su marido Jose Reaño, cuando hizo el servicio militar en Melilla, oyó contar “a un moro” que en el Valle de los Becerrinos, en su misma alquería de Aceitunilla, existía un tesoro de un valor incalculable.

Y no solo lo decía el moro, que también lo dice la copla:

[caption id=”attachment_1019″ align=”alignright” width=”300″ caption=”En el valle de los Becerrinos, en Aceitunilla, hay un tesoro

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Los misterios del Tesoro de Serradilla
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Israel J. Espino | 13-05-2014 | 21:04 |0

Ilustración: Borja González Hoyos

Para conocer la extraña historia del Tesoro de Serradilla acompáñenos en nuestra particular máquina del tiempo hasta un caluroso martes de verano de 1965, día tradicional de mercado en la ciudad de Plasencia. En la semipenumbra de la relojería Vega, situada en la calle del Sol, entra un hombre de unos sesenta años, al que le falta un brazo. Con el que tiene entero le muestra al joyero unos fragmentos de cadenas y joyas de oro con intención de negociarlas al mejor precio.

El joyero, tras examinar las piezas de filigranas doradas, le propone comprárselo por cien mil pesetas de la época,  y le invita a esperar mientras va a buscar el dinero al banco.

Pero cuando el joyero regresa no lo hace con los billetes, sino acompañado de dos guardias que detienen inmediatamente al vendedor por posesión de objetos robados. Y es que días antes se había producido un robo sacrílego  en una iglesia de la comarca, y los joyeros estaban alertados por la policía ante la posibilidad de su venta.

El arrestado, Julián Cardador Gomez, alias “Madama”, resulta ser el

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De castillos, tesoros y fantasmas
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Israel J. Espino | 29-04-2014 | 18:33 |0

Ilustración: Borja González

Hemos hablado de tesoros, hemos hablado de fantasmas y hemos hablado de castillos, pero hoy vamos a conocer a los fantasmas de los castillos que custodian tesoros. O al menos de algunos…

Ya os hablamos, en otra ocasión, de La torre de las Siete Ventanas de la Alcazaba de Badajoz,  que cumple todos los requisitos para entrar hoy a jugar con nosotros.  Al parecer, esta Torre alberga un tesoro de grandes cantidades de doblas y escudos. La existencia de este tesoro tiene inquietos a los moradores de la ciudad, quienes aguzando el ingenio intentan entrar en posesión de las riquezas, pero un fantasma con aterradoras vestimentas lo vigila con gran celo, dispuesto a liarse a dentelladas y rabotazos con todo el que intente hacerse rico a su costa. Otros afirman que el tesoro no está en la torre, sino a sus pies, enterrado a varios metros de profundidad y protegido por una maldición lanzada para dañar a quien logre encontrarlo.

Algo más al sur, en los alrededores de Almoharín, cercana  a la Sierra de San Cristóbal,  se encuentran los restos de un castillejo árabe

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El castillo del Becerro de Oro
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Israel J. Espino | 07-11-2013 | 21:58 |0

Ilustración: Borja González Hoyos

Quizás el titular lleve a engaño, porque no voy a hablar de un castillo que esconde un becerro de oro… sino de siete. Y seguramente me quede alguno en el tintero.

El Becerro de Oro, símbolo de la idolatría, no desentona en nuestras tierras, que rezaron a otros dioses antes y durante la implantación del catolicismo. Y si los adoradores de otras deidades debieron ocultarse durante siglos, no es extraño que el becerro material, como lo imaginaron nuestros abuelos, se ocultase también en las entrañas de nuestros campos.

Pero si el becerro es de oro es un tesoro, ¿y qué mejor lugar para ocultar un tesoro que un castillo?

En el castillo de Burguillos del Cerro cuentan que en uno de los torreones cilíndricos hay un becerro de oro atado con una cadena del mismo metal, y añaden que en tiempos estaba atado a una argolla de bronce que hay en las paredes. Antonio Machado, el padre del poeta, que anduvo por esos lares a principios del siglo XX, que

 

 

“…hoy se encuentra abandonado y ruinoso. Todas sus habitaciones tienen destruidos los pavimentos,

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El tesoro del castillo
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Israel J. Espino | 24-09-2013 | 19:00 |0

 

Ilustración: Borja González Hoyos

Si hay un lugar adecuado para esconder un tesoro es sin duda un castillo. Y castillos hay que jalonan la geografía extremeña y que ocultan, en lo mas profundo de sus entrañas, el brillo siempre vivo del oro más puro, aguardando al avispado que consiga descubrirlo.

Hay fortalezas que reúnen en sí mismas todos los tópicos de los tesoros ocultos: cueva, serpiente, castillo y monedas de oro. Otros están custodiados  por fantasmas, por moros, por “bichas” o por maldiciones, y los hay simplemente que están encantados. Otros muestran en sus piedras  los símbolos secretos que nos acercan al tesoro, mientras que otros se ofrecen ellos mismos como punto de partida para la búsqueda del sueño. Unos se yerguen aún fuertes y desafiantes, mientras que otros yacen en la tierra, como mastodontes moribundos, abandonados a los vientos del invierno y a los mil soles del estío extremeño.

Como en todas las leyendas, de unos tesoros hay pelos y señales, mientras que de otros solo queda el eco de algunas consejas de viejas que apenas ya se susurran en las

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Los peligrosos tesoros de las cuevas hurdanas
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Israel J. Espino | 28-08-2013 | 22:32 |0

Ilustración: Borja González Hoyos

Atardece el verano en Cambroncino. Los ancianos ya han sacado las sillas a las calles, con la vista puesta en la iglesia de Las Lástimas, y dando la espalda al derruido barrio de El Teso. Me cuentan de tesoros que guardaron estas tierras y que alguien se llevó un día.  Hace años –me cuenta una anciana de ojos vivos-  vinieron dos hombres con caballos preguntando por La Jollá. Allí, debajo del palo de la portera, encontraron un gran tesoro que se llevaron en las cabalgaduras. Lo supieron, sabe usted, porque tenían un libro de tesoros

De los libros de tesoros me da fe en El Gasco el Tio Cristino, tamborilero hurdano y artesano de piedra, madera y cuerno que elabora cachimbas de lava, taburetes de nogal y cerezo y amuletos extraído del cráter que formó hace milenios la caída de un meteorito en lo alto de la montaña.

Sentado en uno de estos taburetes, de tamaño enanil, me contaba en una sesteante tarde de las cuevas tesoríficas de estos lares, y de los peligros que esconden. Afirma que el Tío Domingo, de Fragosa, tenía uno de estos libros de

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Sobre el autor Israel J. Espino
Mitos, creencias y leyendas de Extremadura http://extremadurasecreta.com/

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