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El fútbol español, la magia del pueblo haitiano

2013 abril 24
por extremenoenhaiti

Todos sabemos que el fútbol levanta pasiones, a veces en exceso, pero de lo que se puede estar seguro es que a nadie deja indiferente. Mucho menos a los ciudadanos haitianos cuando se les ve caminar por las calles de Puerto Príncipe endosando las camisetas UNICEF del Barcelona o la segunda equipación verde del Real Madrid.

Haití es un país con escasas infraestructuras y pabellones deportivos no se ven por ningún lado. Esto no impide que los haitianos improvisen campos de fútbol en medio de la calle o en un descampando justo al lado de un campo de desplazados del terremoto del 2010.

 

Para los niños haitianos el fútbol es uno de sus deportes favoritos y aprovechan el mínimo espacio para crear su propio terreno de juego./ Foto: Jesús Serrano Redondo

Para los niños haitianos el fútbol es uno de sus deportes favoritos y aprovechan el mínimo espacio para crear su propio terreno de juego./ Foto: Jesús Serrano Redondo

 

Durante la pasada Eurocopa, mientras realizaba un reportaje en una zona bastante remota del país donde el agua y la educación escasean, se me acercaron varias personas del poblado para hablar conmigo. Los más pequeños jugueteaban con un balón entre los pies y poco tardaron en preguntarme de donde venía. En cuanto supieron mi proveniencia, todos empezaron a decirme de carrerilla la alineación de la selección española. No tenía palabras… ¡Estos niños se sabían mejor que yo los nombres de los jugadores!

En una zona sin fácil acceso a la información y sin televisión me hablaban de Casillas, Xavi, Alonso, Pujol, Iniesta o Sergio Ramos como si leyeran los periódicos deportivos cada día. Todos me preguntaban quién era el mejor para mí y se montó una algarabía cuando entre ellos discutían, como si en un bar español estuviéramos, cual era su preferido. Atónito les pregunté cómo sabían tanto de fútbol, respondiéndome que cada vez que hay un partido se reúnen todos alrededor de una radio para escuchar la crónica en directo.

Escucha la radio crónica en creolo (lengua oficial de Haití usada por la mayoría de la población) del BARCA-LEVANTE del 20/04/2013

La Selección Española de Fútbol es fuente de orgullo para nuestro país pero ante todo una imagen y una magia que nos permite conectar y ganarnos la simpatía de la gente incluso en las zonas más necesitadas del mundo. No hace mucho me encontraba en Cité Soleil, la barriada más marginada de la capital Puerto Príncipe y considerada hace algunos años por la ONU como la zona más peligrosa del mundo.

Un grupo de personas se me acercó y como de costumbre, el fútbol hizo su parte para que me aceptaran con rapidez. ¿Quién es mejor Messi o Ronaldo? me preguntaban, como si de mi boca fuera a salir la respuesta definitiva. El más grande de ellos me decía que Messi tiene más balones de oro que Ronaldo, y otro le rebatía con las brillantes actuaciones del portugués ante el Barça en los últimos encuentros.

Mi estupor llegó aún más lejos cuando empezaron a darme resultados de equipos menos conocidos como el Getafe o Levante. Sonriendo me preguntaba cómo esa gente podía debatir de fútbol, como se hace en la oficina entre compañeros, cuando viven en la miseria y probablemente deberían tener otras preocupaciones.

El transporte público en Haití son una serie de autobuses decorados llamados Tap Tap. La mayoría de ellos llevan dibujados personajes famosos, muchos de ellos futbolistas de la liga española como Messi. /  Foto: Jesús Serrano Redondo

El transporte público en Haití son una serie de autobuses decorados llamados Tap Tap. La mayoría de ellos llevan dibujados personajes famosos, muchos de ellos futbolistas de la liga española como Messi. / Foto: Jesús Serrano Redondo

 

He llegado a la conclusión de que el fútbol es una magia que encanta a todos más allá de clases sociales o zonas geográficas. Actúa como lazo entre pueblos, lenguas y razas diferentes. La situación del pueblo haitiano no cambiará si la Selección vuelve a cosechar otro triunfo o el Clásico se decanta del lado blanco o blaugrana, pero el fútbol español seguramente actúa como bálsamo haciéndoles disfrutar y soñar cuando la pelota empieza a rodar.

Foto de grupo después de un intenso partido de fútbol en Juvenat, una de las barriadas más desfavorecidas de Puerto Príncipe

Foto de grupo después de un intenso partido de fútbol en Juvenat, una de las barriadas más desfavorecidas de Puerto Príncipe.

 

 

Panamá, para los que quieran hacer de nuevo las Américas

2013 marzo 18
Isla desierta en el archipiélago de San Blas, en Haití. / Jesús A. Serrano

Isla desierta en el archipiélago de San Blas, en Panamá. / Jesús A. Serrano

Trabajar en un país como Haití, intervenido por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas e inmerso en el caos de su propia reconstrucción tras el seísmo del 2010 que aún muestra visiblemente los daños provocados en el país, os puede hacer suponer las adversidades, privaciones dificultades y estrés que afrontamos diariamente.

Para combatir todos estos efectos, los trabajadores de las Organizaciones Internacionales en misiones de paz tienen derecho al llamado “Rest and Recuperation” (Descanso y Recuperación).

Cada cierto tiempo que, dependiendo de la dureza del país, puede oscilar entre 4 y 12 semanas, se nos concede un mínimo de 7 días para salir del país y poder disfrutar de una vida normal.

Pasear por las calles de una ciudad, la tranquilidad de un café mientras se lee el periódico en un bar, salir a ver escaparates con tu novia o, simplemente ir al cine con amigos, son sólo algunas cosas que, viviendo en Haití, toman un valor incalculable cuando se pierden en el día a día.

De esta manera, mi trabajo me ha permito viajar más de lo que hubiera deseado en los últimos dos años: República Dominicana, Estados Unidos, Suiza, Italia, Francia y España han sido destinaciones frecuentes en mi pasaporte. Así, preso de las ganas de conocer un poco más el continente americano, en mi último R&R (Descanso y Recuperación) decidimos visitar Panamá.

Al principio era un poco escéptico acerca del país que venera al explorador jerezano Vasco Núñez de Balboa y desde el que descubrió el Mar del Sur, hoy conocido como océano Pacífico. Mi idea era que en Panamá no había más que un Canal, sin embargo he de decir que me equivocaba por completo.

 

Trasantlántico cruzando el Canal de Panamá. / Jesús A. Serrano

Trasantlántico cruzando el Canal de Panamá. / Jesús A. Serrano


La conexión de dos mundos.

De fama mundial es el Canal de Panamá, una obra de ingeniería considerada la octava maravilla del mundo que conecta el Océano Pacífico al Atlántic,o y por el que pasan más de 180 rutas marítimas.

De media, cada embarcación que desea cruzarlo tiene que pagar alrededor de 100.000$ y cada día hay más de 40 barcos esperando su turno. Un taxista me contaba que, con los ingresos del Canal ,cada ciudadano tendría derecho a un millón de dólares cada año si tan ingente fortuna se repartiera.

Los panameños son conscientes del valor de la selva tropical que mantiene vivo el canal y su respeto por la naturaleza es extremo. En el centro de la ciudad se puede visitar un parque en plena selva tropical donde no es difícil contemplar más de 180 especies de aves, monos, cocodrilos, tortugas y roedores de todo tipo.

 

Carteles advirtiendo de la presencia de cocodrilos paseando por la zona. / Jesús A. Serrano

Carteles advirtiendo de la presencia de cocodrilos paseando por la zona. / Jesús A. Serrano


Panamá además posee islas en el Pacífico de una belleza absoluta, muchas de ellas habitadas hace siglos por piratas españoles donde contaban el oro y las perlas encontradas en esa zona del océano. De un valor histórico inimaginable es el archipiélago de San Blas en la costa caribeña, compuesto de más de 360 islas y habitado por el pueblo indígena Guna Yala.

Las puestas de sol, los paseos por islas diminutas de fina arena blanca, el universo marino que se puede descubrir buceando a no mucha profundidad y la cultura milenaria de los Guna Yala hacen de este lugar un sitio paradisiaco apenas tocado por la mano del hombre.

Panamá es más que un canal

Panamá es un país que a día de hoy tiene un crecimiento del 10% y una tasa de paro que no llega al  5%, ostentando uno de los niveles de desempleo más bajos de toda América Latina. Hay trabajo para todos y así se nota por las calles: Anuncios buscando personal en la mayoría de las tiendas y los periódicos llenos de oportunidades en la sección de trabajos.

A su vez, la vida cotidiana es muy barata. Un taxi para atravesar la ciudad no llega a los 10$, y un billete de autobús cuesta 25 céntimos. El IVA es sólo del 10% y las casas en el centro de la capital, Panama City, con vistas al Océano Pacífico cuestan una media de 500.000$.

Pasar 10 días en el país no dan para mucho, pero sí para darse cuenta, hablando con extranjeros y panameños, de que muchos europeos se han instalado en diferentes puntos de Panamá para dar la espalda a la crisis en busca de un futuro mejor.

Abrir tu propia empresa cuesta muy poco (unos 700$), y el Estado panameño tiene acuerdos con 24 países, a los que llama amigos, para facilitar visados de hasta 10 años sin muchas complicaciones. Una cosa en la que todos están de acuerdo es que hablar inglés, además de español, es fundamental para facilitar la búsqueda de un buen trabajo.

 

Vista de la ciudad de Panamá. / Jesús A. Serrano

Vista de la ciudad de Panamá. / Jesús A. Serrano


Más de 500 años atrás descubrimos un nuevo continente lleno culturas indígenas, fauna, flora y minas de oro que hicieron de España uno de los mayores imperios económicos de la época. Quizás para muchos ahora sea de nuevo una buena ocasión para hacer las Américas…

 

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Trabajando en la Torre de Babel

2013 febrero 14

Cuando era pequeño me gustaba pasar las horas explorando la bola del mundo imaginándome los lugares que me gustaría visitar. Siempre me decía “la Tierra es tan grande que sería una pena recorrer sólo el trocito donde he nacido”. En cuanto pude me puse en marcha por el mundo. Primero los estudios me llevaron a Italia, mi primer trabajo serio fue en la televisión nacional suiza, e Inglaterra me acogió durante un tiempo para enseñarme el inglés.

Buscando nuevos retos, empecé a trabajar para Naciones Unidas en Ginebra y tras varios meses me ofrecieron un puesto en Haití. Tengo que admitir que la sola idea de vivir por primera vez en un país subdesarrollado, el más pobre de Occidente para ser exactos, con los problemas que hunden al país después del terremoto del 2010, me infundaba respeto.

Entonces las ganas de descubrir “la otra parte del charco”, sentirme un explorador extremeño llegando a la isla de La Española, y poder aportar mi granito de arena en la reconstrucción de Haití no me hicieron dudar un momento.

Foto: Jesús Serrano Redondo

Foto: Jesús Serrano Redondo


Hace ya casi dos años que vivo en la capital, Puerto Príncipe, trabajando en una base de Naciones Unidas que es lo más parecido a la Torre de Babel. Mis compañeros vienen de todas las partes del mundo y allá donde voy se escucha inglés, francés, criollo (idioma local hablado por la mayoría de la población) y español.

A veces la comunicación es complicada ¡incluso con los propios hispanohablantes! Es muy divertido ver cómo la riqueza de nuestra lengua nos lleva muchas veces a la confusión. Muchas palabras y expresiones tienen distintos significados según el país donde se utilicen. Si para un español coger no es más que “agarrar o tomar algo”, para un argentino o ecuatoriano se trata de “realizar el acto sexual”.

Del mismo modo, en las Islas Canarias la “guagua” se refiere al autobús, mientras que en Ecuador quiere decir “bebé”.  Así un amigo mío extranjero, que aprendió nuestro idioma de allá para viajando, una vez estando en Quito se le ocurrió decir entre un grupo de personas: “podríamos coger la guagua”. Aún se asusta cuando me describe las caras de la gente ante tan “obscena e inaceptable” afirmación…

De esta manera pasan los días en la torre de Babel. Los idiomas no sólo abren puertas de trabajo sino que ayudan a ser más tolerante y conocer el resto del mundo con gran precisión sin necesidad de viajar. Entre conversaciones se conocen sabores, olores, tradiciones o lugares en los que quizás jamás lleguemos a estar.

@jaserred

Para aquellos que quieran reírse un rato y profundizar sobre las confusiones con el español alrededor del mundo os dejo este link muy popular en Youtube (Qué difícil es hablar el español) http://youtu.be/Xyp7xt-ygy0

 

¡Hola mundo!

2013 febrero 13
por extremenoenhaiti

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